jueves, 16 de julio de 2026

El pescado está vendido



Si observamos el tablero regional, la avanzada de la ultraderecha no es una casualidad, sino una obra de ingeniería política. No solo la sostienen financieramente desde Washington y los grupos de presión sionistas, sino que la blindan los algoritmos y una prensa hegemónica que les sirve de caja de resonancia. De poco vale la mística y el respaldo militante de nuestra izquierda si el tablero está cargado; las elecciones en la región están digitadas, amañadas de antemano para garantizar el triunfo de las candidaturas reaccionarias.
 
Y los antecedentes no dejan lugar a dudas, la jugada está cantada para Uruguay y para Luis Lacalle Pou. La cancha está inclinada a su favor. Los grandes medios locales ya le allanan el camino hacia la reelección, pero ahora cuentan con un arma letal, la manipulación algorítmica. No necesitan golear; les basta con ese margen mínimo, ese medio punto de ventaja que la ingeniería digital les va a asegurar para volver. Todo está pavimentado para el retorno.
 
Porque seamos francos, compatriotas, hoy las urnas no las define el pueblo. Las definen los grupos económicos, esa oligarquía criolla vendepatria que entrega el patrimonio nacional, en complicidad directa con la embajada de los Estados Unidos y el lobby sionista.
El pescado está vendido. En el sistema capitalista burgués, la democracia representativa es una ilusión óptica. Nunca hubo un margen real para que las mayorías decidieran su destino, pero hoy la farsa es descarada. Al pueblo solo le queda la resignación de una esclavitud moderna, o la conciencia para romper el cerco.
Por Marcos Joel






 

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