lunes, 26 de enero de 2026

El Foro de Davos

 


 

 

EL FORO DE DAVOS, LA CONFRONTACIÓN
GEOPOLÍTICA Y LAS MICROLUCHAS

La Chacra, Canelones, 25 de enero de 2026
Álvaro Jaume (¡siempre REDOMÓN!)

 

(I)

Nuestro lema en la Olla del Tole, que ya va para seis años de funcionamiento, ha sido insistentemente el mismo:
¡LA FUERZA DEL AMO RADICA EN LA DEBILIDAD DEL ESCLAVO!

Cuando el dominado es pasivo, se siente inferior y se resigna por impotencia, no solo engrandece la figura del dominador, sino que le allana el camino para que ejerza su dominación/opresión sin conflicto y sin dificultad. Lo potencia en el ejercicio del PODER. Surge así la impunidad y el despotismo.

Claro que decirlo resulta fácil, o más bien evidente; pero sentir fuerza para rebelarse, sentir (¡no digo pensar!) que “se puede” cuando uno está en el fondo de la bolsa, castigado por la pobreza, por las miserias humanas y por los fracasos, ES OTRO CANTAR. Nada fácil resulta imaginar que es posible torcerle el brazo al gigante, como lo intentó David con Goliat, máxime cuando el grado de dominación es tal que la propia VIDA parecería estar en sus manos.

Tal fue lo que nos ocurrió este año con el tema de la carne y los alimentos básicos que recibimos del Municipio de Toledo y de la Intendencia Canaria. Los poderes ejercidos desde la Alcaldía y el Departamento de Desarrollo Humano amenazaron con restricciones, controles o registros especiales.
Y ocurrió lo imprevisto para las autoridades: ¡REBELIÓN!

Discusión, movilización en la calle y varias negociaciones con diálogo. Finalmente, la cosa se resolvió favorablemente y tuvimos todo lo necesario. Pero bien que nos costó —como colectivo— elaborar primero la reacción y no la resignación; incorporar la reflexión, calibrar riesgos e instrumentar luego una táctica concreta de respuesta.

Fue todo un proceso que, aunque acotado temporalmente, implicó para la OLLA cambiar su auto-percepción de resaca social (estigma que nos persigue cotidianamente) y, por consiguiente, crecer en dignidad. Pero, fundamentalmente, animarse a romper con esa sensación de que “no somos nadie”, de que no importamos y de que de antemano estamos perdidos. ¡CONDENADOS!

Lógicamente, como esta pulseada culminó en triunfo, crecimos significativamente como colectivo social.

Quien viene leyendo se preguntará qué cuernos tiene que ver este “episodio infinitesimal” (algo que tiende a cero) en el marco planetario con relación al título: FORO ECONÓMICO MUNDIAL (WEF), realizado en Davos, Suiza, esta semana que termina.

Son dos las razones que me llevaron a este arranque.

UNA: insisto en la línea de articular teoría con práctica, partir de hechos reales —y de nosotros mismos implicados en ellos— para ir construyendo una NUEVA TEORÍA POLÍTICA que nos permita comenzar a salir del “fondo de la bolsa” en el que hoy se encuentran las fuerzas genuinamente revolucionarias, asfixiadas por este tecno-capitalismo 4.0 que no da tregua con su receta mágica: individualismo, consumismo y adicción tecnológica.

DOS: si analizamos semióticamente todo el desarrollo del Foro —quiénes asistieron, cómo llegaron a Davos, cómo hablaron y qué dijeron—, con la grandilocuente puesta en escena difundida por el mundo entero (era de la comunicación digital masiva), pretendiendo impresionarnos con el triunfo del capitalismo como ÚNICO MODO DE VIDA, confieso que tuve que hacer grandes esfuerzos para no sentirme como se sienten normalmente nuestras olleras y olleros: ¡en el fondo de la bolsa planetaria!

Paradójicamente, lo bueno de la revolución tecnológica es que nos permite a cada uno diseccionar y desmenuzar todo lo que allí sucedió.

Sin duda, este Foro 2026 tuvo mayor relevancia que muchos de los anteriores. Para empezar, hubo cambio de autoridades: ya no está el histórico Klaus Schwab y la presidencia es compartida por el noruego Børge Brende y nada menos que el CEO fundador de BlackRock, Larry Fink, fondo de inversión que cerró 2025 con activos que superan los 14 billones de dólares, cifra jamás alcanzada por capital privado alguno en la historia de la humanidad.

En segundo lugar, asistieron no solo la élite financiera y económica mundial, sino políticos del más alto nivel, como Trump y el viceprimer ministro chino He Lifeng. Numerosa concurrencia que demuestra la jerarquía otorgada al evento.

Pero la singularidad de este Foro es que dejó al rojo vivo las contradicciones de la gobernanza mundial. La confrontación geopolítica quedó al desnudo. Para el globalismo y la Agenda 2030 hubo un retroceso claro. La ofensiva política la tuvieron el “Neocalígula” Trump y sus secuaces —presidentes de América Latina, África y Asia—, pero no Netanyahu (a quien se le prohibió la asistencia), marcando la nueva era antiprogresista (anti-woke) de un capitalismo ultraconservador, “libertario” y guerrerista, combinado con la agresividad imperialista de viejas épocas.

Mientras Trump hablaba, detrás suyo se alineaban al menos veinte dirigentes políticos apoyándolo servilmente. Este Calígula del siglo XXI se dio el lujo de dictaminar cómo será la reconstrucción de Gaza/Palestina, proponiendo una “JUNTA DE PAZ” sin autoridades palestinas, pero invitando países y personalidades, como si el mundo marchara a su antojo.

¿Democracia? ¿Autodeterminación de los pueblos? ¿Libertad?
Tras destruir, matar y masacrar a un pueblo entero, se permitió hablar orondo de reconstrucción inmobiliaria y turística de la Franja. ¡Qué impunidad!

¿Para qué una ONU? ¿Organismos multilaterales? ¿Derecho internacional? Pura cháchara, instituciones descartables.

Y atención: si al inicio de su mandato muchos creyeron que la guerra comercial y política contra China era más pose que realidad, con el secuestro de Maduro y toda la operativa sobre Venezuela quedó en evidencia que la alianza yanqui-sionista actúa dispuesta a todo.

Comprar Groenlandia, intervenir en Irán, apoderarse del petróleo venezolano, administrar fondos venezolanos desde Catar (unos 300 millones de dólares depositados por EE. UU.) y seguir amenazando al “patio trasero” (Doctrina Monroe): Cuba, Colombia, México.

Con Europa desdibujada y en pánico, la única figura que osó confrontar públicamente al “Emperador” fue el primer ministro canadiense Mark Carney. Ex banquero de Goldman Sachs, progre típico, pero con un discurso que trascendió lo políticamente correcto, defendiendo el protagonismo de las potencias medias en oposición a los “imperios depredadores”.

Dijo Carney:
“Los poderosos tienen su poder, pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de llamar a las cosas por su nombre y de actuar juntos.”

La reacción del AMO-T no se hizo esperar: amenaza de aranceles del 200 %. Calígula hacía locuras; este también.

Si algo le faltaba a Davos, lo aportó Elon Musk con su utopía transhumana: robots humanoides OPTIMUS, IA pura, y el pronóstico de que para 2030 desaparecerá el 80 % de los puestos de trabajo.
¡Cerrá y vamos!


(II)

Me sentí identificado con el canadiense porque, desde su lugar de poder capitalista, se animó a disentir, a ser disruptivo ante el clan de burócratas y tecnócratas ultrafachos que manejan el mundo según sus intereses, y llamó a la acción de los débiles.

En la Olla, nuestra gran obsesión es no autodestruirnos, no sembrar peste emocional interna, no errar en quién es el enemigo y contra quién hay que apuntar si se lucha por la DIGNIDAD Y EL CAMBIO.

Este Foro mostró que el enemigo no es monolítico y que tiene grandes contradicciones. Es momento de romper la pasividad. Palestina, Venezuela, Groenlandia, Irán, Cuba nos lo exigen.

Como diría Galeano:
“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.”

 

 

 

 

 

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