Este artículo fue escrito para ser publicado en LA LLAMARADA.
Publicación que mantuvimos durante algunos años, a partir de 2018, mediante el esfuerzo de un pequeño grupo de veteranos, ex militantes de organizaciones de izquierda. Lamentablemente el proyecto dejo de funcionar. Sin embargo, es posible que, en su momento, haya aportado algún rengloncito con alguna idea que permitiera pensar, saliendo de los corrales del pensamiento dirigido por las IA, y otros mecanismos de alienación vigentes.
Si se puede compartir, creo que viene al caso mirando la región y el mundo. La ideología de la no-ideología, ha tomado forma política y ahí anda disputando elecciones a mentira limpia.
Roberto “Cura” Villanueva
10 de octubre, 2026.
Es llamativo como muchas personas acusan a otras de "ideologizar" sus argumentos. De fundamentar sus posturas con argumentos "ideológicos". De esta manera se intenta quitarle peso a los argumentos de que se trate. La "ideologización" es mal vista, al punto de identificar las posturas "ideológicas" con los extremos. Los DES IDEOLOGIZADOS, tienden a situarse en posturas de "centro". "Yo no acompaño ningún extremo", dicen. " Las ideologías le han hecho mucho daño a la sociedad", repiten. "Las ideologías promueven el odio y el enfrentamiento", afirman. Entonces la ideología pasa a ocupar el papel del demonio y a ser la madre de todos los males que afectan a la sociedad.
Ahora bien, ¿de qué hablamos cuando hablamos de ideología? Digamos en forma muy escueta que se trata de una representación de la sociedad, el mundo y el lugar que se ocupa en el mismo, ya sea como individuo, clase social y/o rol jugado en la sociedad de que se trate. Es a partir de esta representación que se desarrollan las acciones en los planos material (económico), político y, valga la redundancia, ideológico.
¿Qué significa esto? La relación en el plano material es, ni más ni menos, que la relación entre los seres humanos y la naturaleza. Es ahí que se concreta, a través de la producción de bienes, la explotación de los recursos naturales. La forma en que se organizan, históricamente, el ser humano para esta explotación de los recursos va a situarlos en la escala social. Naturalmente esa ubicación les dará, también, la visión del mundo.
Desde que una parte de la humanidad se hizo dueña de los recursos que proporciona la naturaleza, originalmente para uso común, desarrollaron en diferentes etapas las ideas necesarias para justificar esa situación y separar la condición de "dueños" y "no dueños". De ahí la adecuación de las formas de relacionamiento político, la organización de los Estados y de las ideas (la ideología) para mantener esa relación dominante (dueño) - dominado (no dueño). No nos referimos acá al "dueño de la casita que le van a quitar". Nos referimos a los que se apropian de los recursos naturales y los beneficios producidos por la comercialización de los bienes y servicios existentes en el mercado. Bienes y servicios que nacen del esfuerzo de los "no dueños".
¿Dónde se sintetiza esto? En la conformación del Estado, las leyes, la educación, la aplicación de la Justicia y - fundamentalmente - en el convencimiento que logran los "dueños" de la necesidad que tienen los "no dueños" de mantener ese esquema de relacionamiento que redunda en beneficio de los primeros. Al hacerlos parte de esa asociación se garantizan la perpetuación de sus privilegios. Por las dudas se aseguran que, en caso de amenaza, estos privilegios serán defendidos por destacamentos armados a su servicio.
Aun así, parte de la sociedad constituida por los "no dueños", víctimas de la explotación y sometimiento llevada a cabo por los que se apropian del fruto de su trabajo, aplaudirán a quienes los someten y apoyaran esos procesos de endurecimiento de las relaciones de carácter económico, político y social. Ese es, seguramente, el mayor triunfo ideológico a nivel social. Naturalmente, salirse de ese molde implica varios riesgos. El aislamiento, la represión, la cárcel, la muerte. La historia está llena de esos ejemplos. Salir de la protección que da el ser parte del rebaño implica romper los lazos con la "ideología dominante”, la visión del mundo que nos tranquiliza. Eso explica, en parte, la aparición del discurso cuestionador de la "ideología". Sin embargo, ese discurso no hace desaparecer la realidad.
La realidad es que las relaciones entre las diferentes clases sociales y grupos existentes en la sociedad, tienen intereses encontrados, en algunos casos antagónicos que tarde o temprano explotaran dentro de esa misma sociedad, en contra del papel amortiguador que pretenden, y juegan, los "no ideologizados".
En definitiva, esa postura de no tomar partido lleva, inevitablemente, a mantener y sostener el sistema vigente. Es decir, a defender la "ideología dominante" que se disfraza en algún momento de mayor liberalismo en lo político y hasta de una mejor redistribución de parte de las riquezas generadas socialmente. Lo que no ha de lograr nunca es instalar la justicia necesaria para que nadie sufra carencias tanto en lo material como en sus posibilidades de desarrollo y crecimiento como persona. Mientras tanto, los apropiadores de la riqueza seguirán llenando sus arcas a lomos de quienes trabajan para enriquecerlos, mientras sueñan con llegar, algún día, a ser parte del festín.


“Divide et Impera” eso es más viejo que el agujero del mate
ResponderEliminar“Una ideología difiere de una simple opinión en que afirma poseer, o bien la clave de la historia, o bien la solución de todos los “enigmas del universo” o el íntimo conocimiento de las leyes universales ocultas de las que se supone que gobiernan a la naturaleza y al hombre.
Cada ideología completa ha sido creada, continuada y mejorada como arma política y no como una doctrina teórica”.
Hannah Arendt, “Los orígenes del totalitarismo” (1951)