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viernes, 26 de junio de 2009

Astori no firmó

Astori no fue preso, ni torturado, ni tuvo que emigrar, ni tampoco firmó
Cómo le van a creer?






La República, 26 junio 2009

Caetano afirmó que cuando Seregni fue detenido en el cuartel de la Región Militar Nº 4, bajo el mando de Alvarez, "fue torturado y sometido a vejámenes que no es exagerado decir que si no hubiera mediado una presencia muy militante de su esposa Lilí y su familia, que hizo denuncias públicas que tuvieron cobertura internacional, si Seregni seguía algún tiempo más preso bajo la coordinación directa de Alvarez, es muy posible que Seregni hubiera fallecido".

Los dichos de Caetano fueron formulados durante la presentación del tercer tomo (de un total de siete) de la Colección Líber Seregni, "Los años de prisión bajo la dictadura 1973-1984", en evento realizado en la Sala de Fiestas del Palacio Legislativo y que contó con la presencia de Bethel Seregni, hija del general. Caetano manifestó que Seregni "no fue un preso de lujo" y que sufrió el "aislamiento" además de la "tortura".

"Hace muchos años, antes de morir, él ordenó su archivo personal. Es algo muy impresionante. Es un actor que se vuelve constructor de su antología, y que por supuesto, como toda antología no es neutra", estimó. El politólogo señaló que "Seregni es fundador del Frente Amplio y candidato a la Presidencia en el año 1971. Cuando el Frente Amplio tenía dos años de existencia viene el golpe de Estado y el 9 de julio, en la manifestación popular, es hecho prisionero por primera vez. Va a estar incomunicado hasta diciembre de ese año, cuando por primera vez se habilita a Lilí para que lo viera".

Recordó el denominado "Tribunal de Honor" integrado por los generales Forteza, Cristi y Vadora. "Lo dejarían en libertad el 2 de noviembre de 1974 y luego el 11 de enero de 1976, cuando estaba en el chalet de Punta del Este, personal del OCOA de civil lo tomaría detenido y lo llevaría primero al cuartel de Dragones de Maldonado, durante 32 días; luego lo llevarían al cuartel de la Región Militar Nº 4 bajo el mando del general Gregorio Alvarez. Luego "fue sustraído después de 33 días de tormento, y llevado a la Cárcel Central. Cuando lo recibe el general Ballestrino ­que por cierto no era un blanco­, se sorprendió mucho al verlo, al ver su estado, y no permitió que nadie lo tocara hasta que lo viera la familia. Y en un gesto muy insólito se cuadró y al general Seregni, que ya entonces estaba degradado, lo saludó como un general. Ahí estuvo en prisión hasta el 19 de marzo de 1984". Asimismo, aludió a su liberación y cuando le preguntaron a Seregni cómo había sido tratado. "Y él, con la sobriedad que lo caracterizaba, dijo que había sido tratado como preso político. Y él, como tantos presos, no quiso hablar de la tortura. Y habló con Lilí y con su familia y nunca habló públicamente", señaló. El historiador recordó que ya muerto el general, en un reportaje en "Crónicas Económicas" su hija Bethel "narra la tortura y además narra de la tortura lo que el general contó, que seguramente fue una parte". "Para revelar que el general no fue un preso de lujo, que de alguna manera fue respetado por sus ex camaradas de armas, por el contrario. Vivió una prisión muy dura, que tuvo de todo. La primera prisión fue del aislamiento en esos seis meses de confinamiento casi sin contacto con nadie", dijo. Según Caetano, "luego viene la tortura en un pozo de sal muy húmedo, el plantón, el golpe, la capucha".

"El año 1976 ya era un año en donde el terrorismo de Estado estaba instalado sistemáticamente en el país y ya no había escrúpulos. Hay una sospecha firme de que mientras estaba (siendo) torturado, el general Alvarez estaba allí".




MUJICA / ASTORI / VÁZQUEZ

NO ES LO MISMO, PERO ES IGUAL

Andrés Capelán



MONTEVIDEO/URUGUAY/26.06.09/COMCOSUR AL DÍA - Con la realización de las elecciones internas en todos los partidos, este domingo comienza el largo proceso electoral uruguayo 2009/2010. Algo tenía que escribir yo al respecto, por más que la cosa no me entusiasme demasiado. Aquí, hace meses que la mayoría de los operadores y lo analistas políticos han dado por sentado que el próximo presidente será José Mujica, hasta el FMI lo ha asumido,
poniéndose "desde ya a sus órdenes"



Luego de que se cumpla con la formalidad de este fin de semana y sean oficializadas las
candidaturas de todos los partidos, se lanzará sin demora la carrera hacia la primera
rueda de las elecciones presidenciales y legislativas de octubre. Será entonces que la
derecha (toda la derecha, desde la "heavy" de Lacalle hasta la "light" de Larrañaga)
comenzará a disparar sobre el candidato del progresismo, advirtiéndonos sobre su pasado
sangriento y sobre sus revolucionarias intenciones. Seguro que nos asustarán con un Mujica
Marxista-Leninista-Chavista-Castrista, y por si fuera poco, Etarra; porque la derecha no
sabe hacer campaña si no asusta con algo.



¡Ojalá tuviera razón la derecha, y Mujica resultara un presidente realmente izquierdista
que condujera el país hacia la liberación nacional y el socialismo! Sin embargo, no es
ello así, y es Mujica mismo el primero en decirlo. Algunos, por ignorancia, se creerán esa
fábula del Mujica radical y correrán desesperados a votar a la derecha (tan democrática
ella, a pesar de estar llena de colaboradores de la dictadura). Otros, también por
ignorancia, irán a votar a Mujica pensando que votan la revolución.



La derecha esconde, y esa otra gente olvida, el hecho concreto de que José Mujica fue
ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca durante los primeros cuatro años de este
gobierno, y no hizo ninguna revolución en el campo. Ni una pequeñita hizo. Nadita de
revolución hizo. ¿Y por qué? Pues por la sencilla razón de que Mujica no ad-ministró solo,
sino que fue parte de un gobierno reformista neo-capitalista, que lo menos que se propuso
fue hacer una revolución o cambiar en algo las relaciones de producción. Y así seguirá
siendo durante los próximos cinco años, simplemente porque no puede ser de otro modo, pues
los que gobernarán serán los mismos que ahora.



Pero además, aunque quisiera, Mujica no podría nunca hacer la revolución desde el gobierno
al estilo Chávez, ya que no cuenta con las mayorías absolutas con las que sí cuenta el
bolivariano. Pero tampoco hay nadie que pueda empujarlo hacia la izquierda, no ya dentro
del mismo Frente Amplio, sino en ninguna parte. Porque en los últimos años, la central
obrera uruguaya se ha convertido en el brazo sindical del Frente Amplio, y porque las
organizaciones de izquierda son muchas, pero todas tienen poca gente, y mayormente están
peleadas entre sí.



En fin, es el momento del progresismo, y la gente debe hacer su experiencia como la ha
hecho en otros lados, como en España, por ejemplo, donde luego de desilusionarse de
González volvió a votar a la derecha, y luego de escaldarse con la derecha volvió al
"socialismo" y votó a Zapatero pensando que era otra cosa, y al final se dio cuenta de que
había terminado votando lo mismo. Bueno, si, es verdad, estoy exagerando, no es lo mismo
González que Zapatero, así como no es lo mismo Vázquez que Mujica o Mujica que Astori. Sí,
sí, no es lo mismo, pero es igual. Pasen y vean...



domingo, 5 de octubre de 2008

La hora señalada



Quién iba a decir unos años atrás que un viejo guerrillero que cuestionó el sistema, se transformaría en la figura más carismática de la izquierda uruguaya y podría ser el Presidente de una institucionalidad antes cuestionada? Pero es así, nomás. José Mujica, integrante del MLN - Tupamaros, contra todos los vaticinios, es hoy la figura que mayor potencialidad tiene para ganar las próximas elecciones nacionales en nombre de la izquierda. Su competidor en la interna del Frente Amplio, es el ex ministro de Economía, Danilo Astori. Éste, siempre fue visto como el hombre capaz que ganar más adhesiones de un electorado no frentista. Era uno de los grandes argumentos a su favor. Empero, desde hace ya varios meses, Mujica tomo ese lugar: el de un liderazgo indiscutido hacia la interna y el mejor candidato para dar la pelea fuera de la izquierda gracias a sus dotes de excepcional comunicador.

De acuerdo a una de las empresas más serias en el rubro, Factum, en su última encuesta representativa del 100% del electorado real, si las elecciones uruguayas fueran este domingo, el Frente Amplio tendría el 45% de los votos, mientras los partidos conservadores (Nacional y Colorado) sumados, obtendrían el mismo porcentaje. La indefinición alcanza al 6% de los consultados. Es claro que el presidente Tabaré Vázquez es partidario, y así lo expresó públicamente, de una formula Astori-Mujica. Pero la voluntad de los frenteamplistas camina en sentido contrario y e invierte el orden: Mujica - Astori. Paulatinamente la polarización entre ambos ha ido dejando fuera otras opciones. Y la supremacía del tupamaro ya no solo es interna sino externa. Eso pese a que el principal crítico de su candidatura ha sido Mujica mismo. También paulatinamente, ambos van siendo expresiones de las dos corrientes que conviven dentro del Frente que no es ajeno en su interna a la lucha de clases.

Mientras el ex guerrillero encabeza los sectores de izquierda en la interna, el ex ministro de economía lidera a los más moderados. Mientras el primero apuesta a la integración con latinoamérica, el segundo quiere relaciones más carnales con los EE.UU. Hay quienes desde la izquierda y la ultraizquierda afirman que ambos son lo mismo, dos caras de una misma moneda. Serían dos expresiones del renunciamiento del Frente Amplio a sus postulados históricos. Entre tanto, la coalición y movimiento de izquierda que gobierna, deberá motivar a una militancia ignorada durante estos tres años y medio largos. Una militancia que no logra entusiasmarse con lo hecho, y que por lo tanto no logra desarrollar su potencial con respecto al tiempo que vendrá. Es cierto que en el Frente los debates siguen en torno a programa y candidaturas y es muy difícil salir a la calle a trabajar por algo que todavía no tiene un rumbo claro.

Pero también las últimas elecciones internas dieron una señal de alerta: la estructura de la izquierda descansa hoy en las viejas generaciones de luchadores que, con sus años a cuestas, mantienen en alto una de las más ricas experiencias políticas uruguayas: los comités de base izquierdistas. En la instancia los jóvenes faltaron a la cita. Es cierto que, como ocurre con la sociedad uruguaya en general, amplios sectores juveniles han sido ganados por una cultura del individualismo, del consumismo, del hace la tuya, de la negación de proyectos colectivos y carente de la rebeldía necesaria en cada generación. Son amplios los sectores juveniles que aborrecen la actividad política o, en el mejor de los casos, son indiferentes a ella. No han generado sus propias utopías (todo se reduce a tener el nuevo modelo de celular, por ejemplo).

Nuevas generaciones que muestran un sentido de pragmatismo donde no hay lugar para proyectos solidarios y colectivos. El tema es de toda la sociedad, pero la juventud se adapta a ello sin mostrar síntomas de rebelión ante el pensamiento único impuesto por el capitalismo. Frivolización de todo y superficialidad frente a todo son las consignas del día, en todos los estamentos sociales. Hay claramente sectores que siendo numéricamente más reducidos, siguen la pelea por la utopía en diversos planos. Algunos lo hacen en las estructura partidarias. Los más, lo hacen en nuevas formas de agrupamientos menos estructurados, unidos por valores fundamentales, necesidades concretas y acciones conjuntas. El tema, es que la izquierda ha ignorado este fenómeno creciente cuando ha sido gobierno y no ha sabido potenciar y desarrollar todas sus posibilidades, no para cooptarlo, sino para nutrirse de la frescura y creatividad allí existentes.

Como vemos el futuro del Frente Amplio no es un tema menor. Ha sido la gran herramienta de cambios construida en medio de muchos dolores y algunas importantes alegrías durante casi cuatro décadas. Hoy se debate si el Frente, que nunca fue o se definió como una fuerza revolucionaria, sigue siendo de izquierda, es decir un paso en la transición hacia el socialismo. Corre el riesgo de tradicionalizarse, en el peor sentido de la palabra, transformándose en una de la pata "progresista" de un bipartidismo restaurado. Es decir, una opción capitalista, más humana, que atiende más la justicia social, lo cual no es poco pero, tampoco alcanza. El Frente Amplio nació para tocar, remover las estructuras más profundas del poder conservador del Uruguay. Cambiar las reglas del juego para que los más infelices sean los más privilegiados. Ir en el camino de la construcción de un socialismo uruguayo y no plantearse solamente un capitalismo de rostro más humano.

Los grupos que por radicales emigraron del Frente Amplio, como el Movimiento 26 de Marzo, ven ya como no pueden consolidar una alternativa eficaz y creíble dentro de la sociedad. Hoy el Frente sigue siendo la única alternativa de cambio real en un Uruguay malherido por décadas de neoliberalismo. El tema es hasta donde van a llegar en esos cambios. Y la respuesta, más allá de las negociaciones cupulares, está siempre en la gente. De la gente de izquierda, depende el rumbo que el Frente tome en el tiempo que vendrá. Porque todo indica que seguirá siendo gobierno al menos por un período más y que necesitara lo que obtuvo en los últimos comicios: mayorías parlamentarias. Sin ellas no se podrían haber logrado algunos cambios significativos.

Negociando con la derecha, cada transformación dependerá de tortuosas negociaciones con una derecha que anhela volver al gobierno y desandar los avances logrados por Frente, por pocos o tímidos que los mismos sean. La hora señalada, no se trata de un programa o de candidaturas. Si bien son temas medulares. Se trata de fijar un rumbo. Y la gente, aunque algunos dirigentes quieran, no puede, no debe estar ausente. Sin gente, sin participación, sin crítica y autocrítica, la izquierda dejará de ser izquierda. Sería un retroceso histórico para el Uruguay y dentro del, los más pobres.

COMCOSUR