sábado, 5 de julio de 2014

El ex comisario Alejandro Otero habla de Amodio Pérez



8 septiembre, 2013
Entrevista inédita al ex comisario Alejandro Otero, el policía que venció a los Tupamaros en Uruguay
El 13 de agosto de 2013, el fallecimiento de Alejandro Otero, el policía que venció a los tupamaros en Uruguay, nos dejó consternados. Semanas antes habíamos realizado una entrevista para televisión al ex comisario de Inteligencia, donde dio su opinión sobre Héctor Amodio Pérez, calificado como traidor por los miembros del Movimiento de Liberación Nacional, Tupamaros.






Ver además:
http://elmuertoquehabla.blogspot.nl/2010/12/el-baul-de-amodio.html








El baúl donde se encontró muerto y descuartizado el criminal de guerra nazi Herbert Cukurs el 6 de marzo de 1965 en el balneario de Shangrilá, ajusticiado aparentemente por la Inteligencia israelí.




viernes, 4 de julio de 2014

Los mismos valores


"Es que tanto los Estados Unidos como Uruguay compartimos los mismos valores y las mismas ideas en áreas tan diversas como sus políticas de integración, comerciales, económicas, culturales, ambientales y su compromiso con los derechos humanos."


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 El presidente de la República José Mujica participó de la celebración por la independencia de los Estados Unidos. En un acto que encabezó la embajadora de ese país, Julissa Reynoso, Mujica habló de las contradicciones de la nación del norte.

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Imágenes de Canal 15     52.000 niños indocumentados en EEUU





No son catástrofes naturales

Soja y Represas: Estas inundaciones no son catástrofes naturales, sino el resultado del modelo productivo
01/07/14

 Argentina
En las últimas semanas las provincias del litoral argentino han sufrido inundaciones producto de la crecida de distintos ríos. Recientemente Misiones (junto con Formosa) se han visto fuertemente afectadas. Notas dialogó con el periodista misionero Sergio Alvez para entender las causas del fenómeno
Primero fueron el Iguazú y el Paraná que, debido a las lluvias, crecieron hace algunas semanas afectando a Misiones, Corrientes, Chaco y Entre Ríos. En los últimos días el eje se trasladó al Río Paraguay en Formosa y el Uruguay en la zona de Misiones.


En Formosa se han registrado ya tres muertos y diez mil evacuados por las inundaciones que provocó el desborde del Río Paraguay. Por su parte en Misiones son más de seis mil las personas que han tenido que ser trasladadas para escapar de la crecida del Uruguay.
Más allá de las estadísticas y los datos sobre las personas que se han visto afectadas, Notas dialogó con Sergio Alvez, periodista de la Revista Superficie de Misiones, para entender porque se dio este crecimiento tan abrupto del río, afectando seriamente a las poblaciones que habitan en sus márgenes.
“En los últimos días han caído fuertes precipitaciones alcanzando una altura máxima histórica del Río Uruguay, superior a los 22 metros y medio. En 1983 había habido una crecida que alcanzó los 21 metros”, comenzó explicando Alvez.
Para el periodista “detrás de estas inundaciones, al igual que aquellas del Paraná, está también la influencia -indiscutible a esta altura- del modelo productivo”. Según Alvez, por un lado, en las “nacientes” del río en Brasil y también en Misiones “se arrasó con el monte”. Esto tiene que ver “con el modelo de sojización que fue reemplazando la selva que tenía un suelo apto para el escurrimiento y el drenaje del agua”, explicó el entrevistado.
El periodista de la Revista Superficie remarcó que en Brasil “en los últimos años se ha venido incrementando notoriamente todo lo que tiene que ver con los desmontes para las plantaciones de soja”. Al mismo tiempo destacó que algo similar ocurre en Misiones “pero con otra finalidad” que es la “plantación de pinos para abastecer a la industria pastera”, ya que en la provincia funcionan dos plantas de procesamiento de celulosa.
Pero no sólo el avance de la frontera agrícola fue un factor determinante para explicar el por qué de estas inundaciones, también “la cantidad de represas que hay sobre el Río Uruguay, especialmente en Brasil, agrava la situación porque el agua acumulada de repente se ve lanzada cuando abren las compuertas”, comentó.
En concreto esto ocurrió con la represa de Chapecó, ubicada en la localidad homónima del sur de Brasil. “Esas ciudades y las aledañas han tenido que ser evacuadas también”, dijo el periodista quién además agregó que también “se rompió una represa en Brasil y todo esto por supuesto que impacta en agigantar el caudal del Río Uruguay”.
Finalmente, Alvez detalló que las más de seis mil personas evacuadas provienen de los pueblos “El Soberbio, San Javier, Colonia Aurora, Azara, Concepción de la Sierra y algunos otros poblados menores”. A su vez, “la mayoría de los evacuados” son de El Soberbio. Existen, por el momento nueve centros de evacuación “y todavía siguen los relevamientos”.
Según relató el entrevistado los poblados afectados se dedican “a la pequeña agricultura, la agricultura de subsistencia, más allá de que también hay algunos núcleos urbanos”. Además el río se ha llevado “más de 350 casas. Más allá de las inundaciones, hablamos de casas que han sido arrancadas de cuajo”. En ese contexto “se han activado muchísimos puntos de solidaridad de distintas organizaciones, particulares, instituciones de todo tipo están juntando donaciones”.
“Sabemos que hay puntos a donde todavía no ha llegado la ayuda necesaria así que se viven horas dramáticas”, concluyó el periodista. Ecoportal.net
Noticias Periodismo Popular


 
Evacuados en Salto .

Evacuados en Bella Unión .



Paraguay
“Los desastres naturales registrados en el último mes son fruto del corrimiento de la frontera agropecuaria, la conversión de bosques en tierra para el monocultivo y las hidroeléctricas” , afirmó la entidad en un comunicado.
Las crecidas de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú dejaron 11 muertos y unos 700.000 afectados especialmente en zonas ribereñas, aunque este miércoles las aguas llegaron a la capital paraguaya.
En los últimos años, en los tres países, se produjo el desmonte de miles de hectáreas para el cultivo de soja, que se ha transformado en el ’oro verde’ de la región.
“La deforestación de las márgenes de grandes ríos y arroyos en el Alto Paraná para el monocultivo, principalmente de soja en Brasil y Paraguay, hacen que la tierra pierda su capacidad de absorción y el agua escurra, arrastrando sedimentos, directamente a los cursos de agua”, señaló la organización conservacionista.
A este fenómeno se suma “la existencia de varias represas sobre los cursos de agua, en su mayoría en territorio brasileño, que alteran el régimen hídrico de los ríos”, según la entidad.
Al respecto, la entidad explicó que cuando las lluvias superan los límites de seguridad establecidos las hidroeléctricas se ven obligadas a liberar gran cantidad de agua generando inundaciones en las zonas bajas.
El fenómeno impactó en todo el trayecto de los ríos mencionados, con 11 muertos y más de 700.000 afectados en Brasil y 200.000 evacuados en Paraguay, mientras que 12.000 personas tuvieron que abandonar sus casas en Argentina.
El crecimiento del río Iguazú obligó a comienzos de junio a cerrar uno de los principales circuitos turísticos de Argentina, el de las Cataratas del Iguazú, cuyos saltos quedaron prácticamente desaparecidos por la altura y la turbulencia de las aguas.
En la zona de Iguazú, se trató de la mayor crecida luego de la de 1998, cuando el agua arrasó con gran parte de las pasarelas y rampas de acceso del circuito turístico.
Ante esta situación, Vida Silvestre propuso “dar seguimiento y solicitar el cumplimiento del Código Forestal brasileño y la Ley de Deforestación Cero en Paraguay, además de desestimar la construcción de más represas”, sobre los ríos mencionados.
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Brasil: Represa que se rompe

Desmonte y represas ocasionan inundaciones en Brasil, Paraguay y Argentina
La deforestación para el cultivo de soja y las represas son las culpables de las severas inundaciones que azotan Brasil, Paraguay y Argentina con unos 700.000 afectados, denunció este miércoles la Fundación Vida Silvestre en Buenos Aires.
"Los desastres naturales registrados en el último mes son fruto del corrimiento de la frontera agropecuaria, la conversión de bosques en tierra para el monocultivo y las hidroeléctricas", afirmó la entidad en un comunicado.
Las crecidas de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú dejaron 11 muertos y unos 700.000 afectados especialmente en zonas ribereñas, aunque este miércoles las aguas llegaron a la capital paraguaya.
En los últimos años, en los tres países, se produjo el desmonte de miles de hectáreas para el cultivo de soja, que se ha transformado en el 'oro verde' de la región.
"La deforestación de las márgenes de grandes ríos y arroyos en el Alto Paraná para el monocultivo, principalmente de soja en Brasil y Paraguay, hacen que la tierra pierda su capacidad de absorción y el agua escurra, arrastrando sedimentos, directamente a los cursos de agua", señaló la organización conservacionista.
A este fenómeno se suma "la existencia de varias represas sobre los cursos de agua, en su mayoría en territorio brasileño, que alteran el régimen hídrico de los ríos", según la entidad.
Al respecto, la entidad explicó que cuando las lluvias superan los límites de seguridad establecidos las hidroeléctricas se ven obligadas a liberar gran cantidad de agua generando inundaciones en las zonas bajas.
El fenómeno impactó en todo el trayecto de los ríos mencionados, con 11 muertos y más de 700.000 afectados en Brasil y 200.000 evacuados en Paraguay, mientras que 12.000 personas tuvieron que abandonar sus casas en Argentina.
El crecimiento del río Iguazú obligó a comienzos de junio a cerrar uno de los principales circuitos turísticos de Argentina, el de las Cataratas del Iguazú, cuyos saltos quedaron prácticamente desaparecidos por la altura y la turbulencia de las aguas.
En la zona de Iguazú, se trató de la mayor crecida luego de la de 1998, cuando el agua arrasó con gran parte de las pasarelas y rampas de acceso del circuito turístico.
Ante esta situación, Vida Silvestre propuso "dar seguimiento y solicitar el cumplimiento del Código Forestal brasileño y la Ley de Deforestación Cero en Paraguay, además de desestimar la construcción de más represas", sobre los ríos mencionados.

El río baja
Según estimaciones del Sistema Nacional de Emergencias (Sinae), la crecida de las aguas del río comenzaría a registrarse a mediados de la semana de manera importante aunque en el próximo fin de semana ya se estarían registrando subas en la cota.
El director del Sistema Nacional de Emergencias, Diego Cánepa, dijo ayer en conferencia de prensa que unas 19 personas ya se han autoevacuado en el Norte del país y advirtió que “unas 3.600 personas deberían salir de sus hogares”.
Para el Sinae, el área que más sentirá las consecuencias de las crecidas y de inminentes precipitaciones fuertes será el Norte y particularmente los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú, Tacuarembó, Rivera, Cerro Largo y Treinta y Tres.
Está previsto que las condiciones del tiempo para nuestro país desmejoren a partir de mañana 4 de julio y se mantengan durante el fin de semana. Se espera que durante el 5 de julio ocurran algunas tormentas fuertes, con precipitaciones abundantes y puntualmente copiosas, superiores incluso a los 100 milímetros en 24 horas.También podrían registrarse algunas rachas de viento fuerte. Para el 6 de julio persistirían las lluvias durante la madrugada y la mañana, con mejora en el transcurso del día, señalan los pronósticos atmosféricos.
Cánepa aseguró que en la ciudad de Bella Unión, Artigas, las aguas del río Uruguay ya alcanzan los 6,37 metros y advirtió que a partir de los seis metros y medio se superaría la cota de seguridad. No sería extraño, según los datos del Sinae, que el domingo el río alcance una altura de 10 metros.
En Salto, el río se ubica en los 10 metros y allí la cota de seguridad es de 12 metros. Mientras en Paysandú, las aguas alcanzan los 5 metros. La cota de seguridad a esa altura del río Uruguay es de 5,70 metros.
Los desplazamientos de personas previstos por el Sinae alcanzarían a 3.000 personas, de las cuales unas 1.500 serían evacuadas. Para su atención, se instalaron 19 carpas en lugares estratégicos de la ciudad. La cota del río en Paysandú está en 4,70 metros, mientras que la cota de seguridad es de 5,50 metros.
El funcionario destacó que todos los mecanismos de alerta del Sinae se encuentran a punto y que se está en permanente comunicación de datos e informes con las administraciones municipales. El origen de esta crecida del río Uruguay está originado por las intensas precipitaciones que se registraron en el alto Uruguay.
En Paraguay y en el norte argentino aumentaron el caudal de las aguas del río activando a los comités departamentales de los departamentos de Artigas, Salto y Paysandú, fundamentalmente, que ajustaron los planes de contingencia y coordinaciones institucionales en materia de alimentos, realojos y seguridad. Mantenerse informado sobre pronósticos; adoptar medidas con las personas más vulnerables como niños, personas adultas mayores, discapacitados y enfermos; revisar el estado de cunetas y desagües; retirar del exterior de la vivienda aquellos objetos que puedan ser arrastrados por el agua y el viento; mantener a los animales domésticos protegidos; evitar la circulación de personas y vehículos y tener acopio de alimentos y un bolso de Emergencia son algunas de las recomendaciones del Sinae.
Prevención
A partir de la repetición de fenómenos climáticos adversos registrados en Uruguay hace dos años, el Sinae aceitó los mecanismos preventivos y estructuró un protocolo de acción para evitar daños irreversibles en la población afectada.





jueves, 3 de julio de 2014

Dimitris Koufodinas, nacido el 17 de noviembre


"DIMITRIS KOUFODINAS, NACIDO EL 17 DE NOVIEMBRE"
Por Jorge Zabalza
3 de julio 2014

Quisiera informarles algo sobre el estado de deterioro de la justicia en Uruguay, un país cuyas élites están implementando políticas que tienden a perpetuar la impunidad de los militares que cometieron crímenes de lesa humanidad. Amparado en la tolerancia política, el poder judicial erigió una muralla de protección a los criminales, oponiéndose a las reclamos por Verdad y Justicia. En 2014 ya fueron absueltos por la Suprema Corte de Justicia varios de los militares probadamente involucrados en los crímenes del terrorismo de estado. El clima de impunidad está actuando como estímulo al descontrol represivo: ya sea porque en los barrios empobrecidos, la policía abusa de sus funciones y ejerce una violencia desmedida, como porque se tortura a los adolescentes recluidos para su rehabilitación en instituciones carcelarias. En Uruguay se reprime y se tortura hoy, ahora, bajo un gobierno que se dice ”progresista”, liderado por un ex-torturado y ex-compañero de desaparecidos, asesinados, torturados y decenas de compañeras. Hay otros elementos que revelan la duplicidad del actual gobierno uruguayo, pero he optado por destacar su política en materia de derechos humanos, porque revela la forma en que se abandonaron valores universales y, por consiguiente, deja muy en claro su incorporación a las filas del capitalismo. Por supuesto, estas informaciones contradicen la imagen virtual y fantasiosa que han creado en Europa los medios masivos de comunicación sobre el ”progresismo”, que es el premio recibido por la obediencia a las reglas de los dueños del mundo.



Ahora les pido otro poco de paciencia para hacerles un relato histórico en el cual, según creo, descubrirán vinculaciones con problemas que Dimitris analiza en su ensayo. Desde el Cordobazo (1969), las luchas del pueblo argentino fueron tomando un carácter cada vez más insurreccional y crearon condiciones propicias para el crecimiento de las organizaciones guerrilleras en lo militar y en su incidencia política. Cercada, la dictadura del general Lanusse comenzó a buscar una salida política más o menos elegante que, a su vez, lograra encauzar el proceso insurreccional hacia la vía electoral y parlamentaria. Pese a mantener proscripto a Juan Domingo Perón, la dictadura permitió que el peronismo participara en las elecciones nacionales en marzo de 1973. Casi la mitad del electorado apoyó al peronista Héctor José Cámpora, cuya victoria abrió camino al regreso y desproscripción de Perón. Mientras alentaba las esperanzas populares en la liberación nacional, Perón negociaba y conspiraba con los sectores más reaccionarios para poner fin al ”desórden” que amenazaba a la clase dominante y el capital trasnacional. Decir una cosa y hacer lo contrario no es ninguna novedad en el Río de la Plata, creo que tampoco lo es en Europa.

Así las cosas, el 25 de mayo de 1973, rodeado por cientos de miles de peronistas que creían que sus sueños se estaban haciendo realidad, Cámpora asumió la presidencia de la república. En dicho acto, la gente saludó con entusiasmo la presencia de Salvador Allende y de Osvaldo Dorticós, presidente de la Cuba Revolucionaria, al tiempo que abucheó la de William Rogers, secretario de estado de los EEUU. Finalizado el acto, una columna de manifestantes marchó hacia el presidio de Villa Devoto para exigir que se cumpliera con la prometida amnistía para los presos políticos. Junto a familiares de los detenidos, marchaban militantes de la Juventud Peronista, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) que, poco más tarde, convergieron para formar ”Montoneros”. Se sumaron a la marcha miles de militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) quienes, desconfiando del compromiso real de Perón con la liberación nacional, se habían abstenido de concurrir al acto de cambio de mando. A las nueve de la noche, casi cincuenta mil personas rodeaban el edificio donde estaban recluídos los compañeros, pero el prometido decreto de indulto no llegaba nunca. Unidos para la lucha por la libertad, los presos de las diferentes corrientes se adueñaron de la cárcel y saludaron desde la azotea y las ventanas a la multitud enfervorizada. Luego de horas de conversaciones, los guerrilleros presos decidieron no esperar más y salieron de la cárcel abrazarse con los suyos en la calle. Siete diputados peronistas se hicieron responsables del embrollo ante la autoridad carcelaria. En varias cárceles de otras provincias argentinas se produjeron hechos similares. Cuando la libertad de los presos ya era un hecho, el 27 de mayo el parlamento aprobó la ley N° 20.508 que legalizaba lo obtenido por la acción directa de las masas.

La justicia burguesa los había condenado y la justicia popular los liberaba. Es que los jueces de la burguesía poseen un solo ojo, como aquellas viejas brujas de la mitología griega, y siempre lo apuntan abajo y a la izquierda, para condenar a quienes se rebelan contra el sistema. Parecen ignorar que la emancipación de los esclavos es la más justa de las causas, que es moralmente intachable y que, en razón de ello, la historia siempre absuelve a quienes el sistema criminaliza por luchar. En los ´70, para los revolucionarios que superpoblaban las cárceles se volvió urgente recuperar la libertad. Cabe recordar que, como ocurrió en Trelew, agosto de 1973, muchas veces se frustraron las tentativas de fuga y fueron demasiadas las compañeras y compañeros asesinados por la represión, Quisiera remarcar las claras diferencias que exiten entre las operaciones de fuga y el episodio del rescate de los presos en Villa Devoto. Mientras que las primeras sn una función de la inteligencia, capacidad y audacia de las organizaciones guerrilleras, la segunda dependió exclusivamente del movimiento popular, de su desarrollo subjetivo, del grado en que el movimiento de masas había hecho suyas las banderas de la revolución. Dado que es mucho más que una fuga de presos políticos, Villa Devoto inspira a reflexionar sobre la concepción de la lucha revolucionaria. En primer lugar porque fue el pueblo organizado que, en abierto desacato al poder burgués, en uso de su independencia y voluntad, gestó esa acción de nítido carácter insurreccional. En segundo lugar, porque es un ejemplo paradigmático de un principio fundamental de la teoría: el movimiento revolucionario debe acompasar su andar a la profundidad conque se desarrolla la subjetividad popular, la capacidad de los trabajadores para responder a los ataques del capitalismo y tomar consciencia de la necesidad de emanciparse. Bajo pena de aislamiento, los revolucionarios no pueden excederse en la velocidad conque desarrollan la violencia revolucionaria. Allí donde la lucha del guerrillero se hizo lucha insurreccional de todo el pueblo, se logró derrocar dictaduras como la de Batista en Cuba o, como ocurrió en Vietnam, aniquilar los más poderosos ejércitos imperiales. En cambio, otras luchas fracasaron al quedar encerradas en el marco estrecho del enfrentamiento del aparato guerrillero contra el aparato policíaco militar del Estado. Creer que los cambios en el balance de fuerzas dependían de los cambios en su poder de fuego, fue un error conceptual muy común en las organizaciones guerrilleras del sur del continente americano.

La Huelga General del 27 de junio de 1973, deja en evidencia que los tupamaros también caímos en ese grueso error. Cuando los mandos militares, que ya eran dueños del poder ejecutivo, disolvieron el parlamento, la respuesta del pueblo trabajador fue inmediata y a iniciativa de las organizaciones de base. No en vano durante casi una década se venían debatiendo las medidas de lucha en caso de golpe de estado. Los obreros ocuparon las fábricas, los estudiantes hicieron lo mismo con los centros de estudio y, en los barrios, los vecinos desarrollaron una intensa actividad de solidaridad y resistencia. Quince días duró la protesta generalizada que dejó a la dictadura sin espacios para conquistar apoyos populares. Fue un momento estelar de la lucha popular. Las masas despertaron de su siesta, se levantaron contra la clase dominante y marcaron para siempre la historia del Urguay. En buena parte el fenómeno fue influído por el mensaje ideológico que transmitió la acción guerrillera en la década previa. Quienes sustentamos una intención revolucionaria, deberíamos vivir al acecho de esos instantes en que los pueblos deciden escribir sus propias páginas.

El problema de hacer la revolución se resuelve en la medida que cada gesto, cada actitud o cada acción de los revolucionarios logra influir la sensibilidad y la inteligencia de las mujeres y los hombres que harán la revolución. La cuestión es cómo transformar la teoría revolucionaria en saber popular y acción de masas. Aunque sabíamos de estos principios, los tupamaros ponderamos la coyuntura en función de la cantidad de militantes, locales, clandestinos y armas que teníamos organizados a principios de los ´70. Corrimos a una velocidad mayor que la del desarrollo en consciencia, estado de ánimo y voluntad de los asalariados. Cuando el pueblo salió a dar batalla en las calles, el movimiento guerrillero no pudo acompañarlo con todas sus fuerzas, porque el esplendor del aparato militar tupamaro ya había pasado.

Tampoco las fuerzas reaccionarias creyeron en la capacidad del pueblo para la auto-liberación. Confiaban en terminar para siempre con las ideas revolucionarias mediante la tortura, la violación, el asesinato y la desaparición forzosa. No se percataron de que la organización revolucionaria es apenas una expresión y un momento de la lucha por la emancipación de la clase. En su soberbia, luego de derrotar a las guerrillas se ensañaron con los más humildes, los forzaron a sufrir las consecuencias más violentas del capitalismo y, de esa manera, por ignorantes, recrearon las condiciones en que se replantea la violencia revolucionaria. El desprecio por la capacidad de rebelión delas masas, colocó a los militares uruguayos en idéntica situación a la del general Lanusse y, luego de doce años de dictadura, debieron negociar una salida elegante hacia formas tuteladas de democracia, condicionadas por supuesto al mantenimiento de la impunidad para sus crímenes.

Es un hecho indiscutible que la semilla sembrada por el guerrillero asesinado en Yuro se reprodujo en el corazón de centenares de miles de mujeres y hombres. Junto a la justicia de la causa, el arma fundamental de Ernesto Guevara fue el mensaje ético y moral que logró transmitir y que no ha podido ni podrá ser borrado de la memoria colectiva. El fenómeno Ché Guevara enseña que la conducta individual también es una forma muy importante de influir en la subjetividad de los pueblos. Anticipar en ella el altruismo, la solidaridad, la igualdad entre las personas, la entrega generosa al colectivo social, la firmeza en sus convicciones y los demás valores que caracterizarán las relaciones humanas del futuro. De nada vale la construcción de la organización más efectiva, disciplinada y profesional, mientras sus integrantes continúen transmitiendo los valores y la filosofía de vida del capitalismo. Como a Judas, la historia sólo recuerda a los arrepentidos para aborrecerlos. En cambio, las vidas ejemplares de los revolucionarios iluminan este siglo del agotamiento de la democracia burguesa y están llamadas a ocupar los agujeros negros vacíos de valores y filosofía de vida. En este contexto también la cárcel ”puede ser vivida como un espacio de combate” al decir de Vicente Zito Lema. Encerrado en un aparato carcelario cuyo objetivo es la desintegración de la condición humana, la lucha es por mantener la integridad intelectual y espiritual. A pesar de vivir en la muerte, el desafío es mantenerse vivo combatiendo al poder allí donde se ejerce con mayor virulencia y crueldad. Está muerto el que acepta las reglas de juego que pretenden imponerle. El ejemplo de lucha de quienes no cedieron en sus convicciones, irradia e influye el entorno social y político. Ya se escribiendo un libro, ya sea en huelga de hambre contra la ley carcelaria de corte fascista. Erguido en los principios éticos y morales de la revolución, el preso sigue siendo un ser libre e independiente, invencible. Demuestra que por mucho que castigue a su víctima indefensa, el sistema no logra destruir su horizonte revolucionario. La victoria del preso sobre sus verdugos se transforma en símbolo de la buena nueva.

No a la ley cuyos objetivos son, en primer lugar, asegurar la destrucción física y espiritual de los presos y, en segundo lugar, infundir miedo a quienes tienen la voluntad de luchar contra el capitalismo.

Un abrazo fraterno, Dimitris, por hacernos un lugarcito en tu trinchera y por todo lo que estás haciendo por nosotros.



Jorge Zabalza

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. *Dimitris Koufodinas nació en 1958 en un pueblito tabacalero del norte de Grecia. En 1972 la migración interna transformó la familia campesina en trabajadores industriales en Atenas. Terminó la secundaria en Exarheia y comenzó estudios universitarios en la carrera de Economía en la Escuela del Derecho de la Universidad de Atenas. Las necesidades de la lucha y la clandestinidad no le permitieron graduarse. Se concretiza políticamente el gran momento de la insurrección popular del 17 de Noviembre del 1973. Su trayectoria política empieza en el movimiento clasista de la transición, en 1977 se pone en contacto con el trabajo clandestino, en 1981 llega a la estación grande de la Organización Revolucionaria 17 Noviembre y en 1985 pasa a la clandestinidad. En 2002, después del golpe que sufrió la organización, decide salir de la clandestinidad para defender el honor de la organización y sus valores revolucionarios que se envilecían por las delaciones y el vacío del silencio. Hoy en día lleva 12 años encerrado en aislamiento en la Unidad Especial del complejo carcelario Koridalos, condenado 11 veces en cadena perpetua y, además, unos cuantos millares de años de encarcelamiento. Se mantiene siempre activo políticamente a través de sus escritos e intervenciones. Ha traducido varios libros. Escribió su autografía “Nacido el 17 de Noviembre” , cuya presentación se realizó el 27 de junio en un aula de la Facultad de Derecho. Las más de 700 personas que llenaron el salón aplaudieron una intervención vía telefónica del autor que estaba haciendo la huelga de hambre. De inmediato hablaron Nikos Giannopoulos, el compañero que escribió el prólogo del libro y Aggeliki Sotiropoulou, esposa de Dimitris. En tercer término participó Maurizio Ferrari, compañero que fue fundador de las Brigadas Rojas y estuvo treinta años preso; luego de su testimonio sobre la lucha guerrillera en Italia, me tocó el turno para exponer las ideas que reproduzco en el presente artículo.

EN GRECIA, LA LUCHA CONTINÚA



Cuando  llegamos a Atenas sentimos que no habíamos salido del Tercer Mundo. Se respiran miseria y desesperanza. Un 20% de los griegos está por debajo de la artificial y manida “línea de pobreza” y otro 20% de ellos todos los días resbala un poco más abajo por el tobogán.  Un tercer 20% hace ingentes esfuerzos para mantenerse fuera del pozo y es pan comido para la derecha que gobierna y los fascistas del “Amanecer Dorado”. Las ruinas del Partenón auguran las ruinas que vendrán: el afán de lucro no tiene piedad y destruye los productos más maravillosos de la industria humana.
El actual destrozo es el resultado de la ofensiva burguesa desatada para expropiar la masa salarial que el “Estado de Bienestar” había repartido entre los trabajadores. Los indignados intentaron resistir el feroz ataque a su poder adquisitivo y, desde el 2009, se adueñaron de las calles y las plazas. Allí, en los espacios libres de opresores, además de enfrentar a las fuerzas del poder,  recrearon nuevas y experimentales formas de la vieja democracia de los esclavos, la democracia de los sometidos, del abajo que se mueve con esperanza. Cuando el Estado Griego amenazaba con quebrar y entrar en “default”, el Fondo Monetario y el Estado Alemán acudieron en su auxilio e hicieron entender al pueblo griego que las políticas de recorte y austeridad eran asunto de la Unión Europea en su conjunto. Sumada al cansancio de meses de lucha, el despliegue de fuerzas por un enemigo tan poderoso provocó el repliegue de las movilizaciones y las luchas que habían despertado expectativas en el mundo revolucionario de América Latina.
Se abrió entonces la posibilidad de rechazar la intervención europea mediante una salida electoral y ello hizo crecer la Coalición de la Izquierda Radical, cuya sigla en griego es SYRIZA, que logró salir victoriosa en las elecciones del parlamento europeo con un 26,5% de los votos emitidos. Cabe señalar que el programa de SYRIZA postula cambios muy profundos, que van desde suspender el pago de la deuda externa y aumentar al 75% el impuesto a la renta de los que perciben más de medio millón de euros anuales, hasta la nacionalización de la banca y los servicios públicos, el retiro de las bases militares yanquis de territorio griego y salir de la OTAN. Frente a la tibieza espantosa del “progresismo” latinoamericanas, los propósitos del SYRIZA adquieren ribetes revolucionarios, en verdad ni siquiera en Venezuela se están tomando medidas tan anticapitalistas como las que propone la coalición griega. Sin embargo, en la medida que la fractura social es tan profunda como la violencia del ataque a los derechos y libertades, también está en debate la cuestión de la violencia revolucionaria, que para muchos militantes aparece como una forma de lucha justa, cuya práctica puede ser comprendida por sectores bastante amplios del pueblo organizado. 
  
Como no confía que la pausa en las movilizaciones vaya a durar mucho, el sistema de poder buscó nuevos instrumento para combatir al “enemigo interno”. En los ´60 latinoamericanos se había recurrido a los golpes militares pero, al parecer, en la lucha de clases del primer cuarto de siglo XXI todavía hay espacio para emplear las armas jurídicas. Tanto en Grecia y España, como en América Latina. Apoyado por el PASOK, que dijo ser “progresista” durante medio siglo,  el gobierno de derecha presentó al parlamento un proyecto de ley brutalmente represivo. La nueva ley carcelaria que el parlamento griego tal vez apruebe en esta semana, contiene normas que preparan el terreno para el terrorismo de Estado…a los uruguayos nos recuerda aquella ley de “seguridad del Estado” de los ´70, la medida que legalizaba el empleo ilegítimo de la fuerza pública, es decir, las violaciones de los derechos humanos. En el parlamento y en la opinión pública es importante el que SYRIZA, como postula  “garantizar los derechos humanos en los centros de detención de inmigrantes”, se oponga frontalmente a la ley.
Cuatro mil quinientos reclusos de los doce mil encerrados en  las cárceles griegas salieron al cruce de la ley fascista con una huelga de hambre. Sienten que a pesar de estar privados de su libertad y de haber delinquido, no han perdido sus derechos. Entre ellos están los veinticinco compañeros a quienes niegan su condición de presos políticos para desconocer la finalidad con que transgredieron las leyes burguesas. La huelga de estos últimos es a fondo: no sólo se están privando de comer sino también de ingerir otros líquidos que no sea agua. Llevan diez días de huelga. Están al límite. Pudimos comunicarnos con Dimitris Koufondinas, uno de los más conocidos huelguistas, y quedamos muy preocupados por el estado de su salud; también lo está la comisión de médicos que visitaron las cárceles para interesarse por los presos en huelga. La situación ha despertado múltiples solidaridades: 700 personas abarrotaron el aula de la Facultad de Derecho donde se presentó la autobiografía escrita por Dimitris (“Nacido el 17 de Noviembre”). La Red para la Acción Política y Social es una de las varias redes y agrupaciones que apoyan con su militancia la lucha de los presos políticos. El sábado 28 participamos en la marcha solidaria que recorrió el centro de Atenas y manifestó su protesta frente al edificio del Parlamento. Tanto los uniformes, cascos y escudos policiales, como la actitud de sus portadores no se diferencian en nada de lo que vemos habitualmente en los represores de la policía “progresista” de Uruguay, Brasil, Chile y  Argentina.
El propósito de estas breves líneas es informar y denunciar sobre la situación de los compañeros presos en Grecia, enmarcándola en un somero resumen del contexto social y político. Nos prometemos abundar sobre los mismos temas con futuros envíos.  

Veronika Engler y Jorge Zabalza  




"Lo que tiene que desaparecer es el método de la desaparición"


Tota Quinteros (La Voz, 1984): "Lo que tiene que desaparecer es el método de la desaparición"

 3 de Julio de 2014
por Roger Rodriguez 

CRÓNICAS DE 30 AÑOS EN PERIODISMO


PRIMER ENTREVISTA A TOTA QUINTEROS
PUBLICADA EN LA VOZ EN JUNIO DE 1984

"Lo que tiene que desaparecer 
 es el método de la desaparición"

El pasado 28 de junio, se cumplieron 38 años de la desaparición de Elena Quinteros, la maestra secuestrada por militares y policías uruguayos dentro de los jardines de la embajada de Venezuela cuando a gritos pedía asilo. El incidente provocó entonces la ruptura de relaciones diplomáticas entre el gobierno de Carlos Andrés Pérez y los militares uruguayos, que dos semanas antes habían destituido al dictador Juan María Bordaberry. En forma provisoria había asumido el colorado Pedro Alberto Demicheli, a quien hicieron firmar dos inconstitucionales decretos: el Acto Institucional Nº 1 por el que se suspendía la convocatoria a elecciones (y recrudecía la represión) y el Acto Institucional Nº 2 por el que se nombraba un "Consejo de la Nación" (integrado por los 25 consejeros de Estado y los 24 miembros de la Junta de Oficiales Generales) con facultades para nombrar desde al Presidente de la República, al Consejo de Estado, la Suprema Corte de Justicia, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo y la Corte Electoral.
En ese escenario, el secuestro y desaparición de Elena Quinteros había quedado directamente relacionado con las operaciones que en el marco de la coordinación represiva del Plan Cóndor, realizaba en Buenos Aires la patota del Servicio de Información y Defensa (SID) y de la Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas (OCOA), que se había instalado en el centro de torturas Automotores Orletti, desde donde efectuaba secuestro extorsivos con la banda de Aníbal Gordon. Elena Quinteros seguía viva a principios de setiembre de aquel año (fue vista en el "300 Carlos", centro de torturas instalado en el Servicio de Material y Armamento (SMA) de la Avenida de las Instrucciones, junto al Batallón 13 de Infantería. Es probable que el destino de Elena Quinteros fuera resuelto junto al de los otros militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) que fueron ilegalmente trasladados a Montevideo en el llamado "segundo vuelo" de Orletti el 5 de octubre de aquel año...
Nada de esto se sabía hace 30 años, cuando pude publicar la primer entrevista en Uruguay a la madre de Elena, Tota Quinteros, quien en los ocho años desde la desaparición de su hija, se había convertido en un ícono de la lucha contra la dictadura uruguaya y de la defensa de los derechos humanos a nivel internacional. Entonces, todavía se alentaba la esperanza de que los desaparecidos estuvieran vivos. "Vivos los llevaron, vivos los queremos", gritaban las pancartas. Conocí a Tota en aquellos agitados días de junio de 1984, cuando se sucedían las manifestaciones sociales, se había producido el regreso de Wilson Ferreira Alduante, desproscribían a dirigentes de grupos del Frente Amplio para iniciar las negociaciones del Club Naval y los vientos de democracia que soplaban desde Argentina, con el gobierno de Raúl Alfonsín, nos hacía creer que lograríamos la libertad, la democracia, la verdad y la justicia...
La entrevista a Tota Quinteros se publicó hace 30 años, en el segundo ejemplar de La Voz de la Mayoría, un día después que junto a Alexis Jano Ros quedamos presos en las celdas de seguridad de la Jefatura de Policía a la espera de la decisión del juez militar (seguramente algo incidió la publicación de esta nota que, además, iba acompañada por un resumen de la sentencia contra Uruguay que había difundido en esos días la Comisión de Derechos Humanos de la ONU) quien al día siguiente nos procesaba con prisión por "ataque a la fuerza moral de las Fuerzas Armadas en el grado de vilipendio". Tota nos fue a visitar a la Cárcel Central y me regaló el libro "La muerte de Artemio Cruz" del mexicano Carlos Fuentes. Por aquella nota la Federación de Jornalistas Profesionales de San Pablo me otorgó aquel año una mención de honor del Premio Vladimir Herzog. Con los años, tuvimos una linda y cariñosa amistad con Tota, incluso compartimos tareas en el semanario "Compañero" cuya Secretaría de Redacción ejercí durante un tiempo. Tota falleció el 7 de enero de 2001, a los 82 años de edad, sin saber cuál fue el destino de su hija... Esa es una deuda que todos tenemos.
Ahora, al releer aquella larga entrevista (que transcribo al pie), vuelvo a encontrarme con aquellos días de censura en los que teníamos que mantenernos muy formales en las preguntas (nos tratábamos de usted) y donde llegaba a ser un tema de seguridad personal el cuidado en la desgrabación de una nota y, particularmente, su edición, para que dijera lo que debía decir, sin poner tampoco en riesgos al entrevistado. En realidad, en esta entrevista ninguno de los dos se cuidó y Tota habló directamente de cosas totalmente prohibidas como calificar de secuestro y desaparición el caso de su hija, denunciar las torturas que había sufrido y toda la farsa montada internacionalmente. Si no íbamos presos por la otra nota, hubiéramos terminado tras las rejas por ésta... Pero también me encuentro con algunos conceptos que entonces dijo Tota Quinteros. Palabras que siguen siendo muy válidas y sobre las que deberíamos reflexionar. Cuando le pregunté si tenía esperanzas de reencontrar a su hija, me contestó:
"Tengo esperanzas, porque si no tuviera esperanza -y creo que en mi caso están todos los familiares de desaparecidos- no tendríamos fuerzas para luchar. Uno tiene que luchar con esperanzas, si no no puede... Pero, le quiero decir una cosa: Mi lucha empezó por Elena y, bueno, por supuesto es mi hija y yo quiero saber dónde está, pero hoy no es mi lucha sólo por Elena. Lucho para que aparezcan todos los desaparecidos y que todas las madres sepan qué ha pasado con sus hijos. Buscamos  primero que se nos diga qué ha pasado con ellos, pero también nuestra lucha va más allá, y es que no pase más esto de las desapariciones. Que no tenga que vivir el pueblo uruguayo o los distintos pueblos del mundo esto que nosotros estamos viviendo ahora. Lo que tiene que desaparecer es el método de la desaparición. Y esto es una lucha de todos los que han vivido en regímenes similares en América. Nuestra lucha no es sólo por el hermano, el hijo o el padre, es por todos. Para que aquellos que han desaparecido de sus familias puedan seguir estando y se llegue a vivir en libertad y justicia. Ese es el anhelo de todos nosotros."
La pregunta sigue siendo dónde están, y es el Estado el que debe dar la respuesta.

Roger Rodríguez
(2 de julio de 2014)



(Entrevista publicada en el semanario LA VOZ de la Mayoría el 28 de junio de 1984)

A EXACTAMENTE 8 AÑOS DEL SECUESTRO, HABLA LA MADRE DE ELENA QUINTEROS

“Yo quiero saber dónde está mi hija”

María del Carmen Almeida de Quinteros es la madre de Elena Quinteros, la joven maestra cuya detención en la embajada de Venezuela provocó la ruptura de relaciones entre ese país y el gobierno uruguayo. Hoy se cumplen exactamente 8 años de esos hechos y continúa su lucha por saber qué ha sucedido con su hija, cuya situación de “desaparecida” fue reconocida por el representante uruguayo ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra. La Sra. Almeida de Quinteros es también la presidenta de la “Agrupación de Familiares de Uruguayos Desaparecidos” (AFUDE) que desde Francia ha recogido testimonios, investigando los casos denunciados. También es representante de esa asociación ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU como participante no gubernamental y con voz en el plenario de las Naciones Unidas. En julio de 1983 el Comité del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU concluyó que la desaparición de Elena Quinteros incumbe a las autoridades del Uruguay cuyo gobierno debe tomar medidas para establecer la suerte que la misma corrió desde el 28 de junio de 1976. Ahora, la Sra. de Quinteros -radicada actualmente en Argentina- viajó a Montevideo para presentar ante la Justicia Civil un recurso de “habeas corpus” por su hija. Durante su visita, concedió una extensa entrevista a LA VOZ donde habló de su hija, explicó su caso y su lucha, iniciada en una mañana de invierno de hace ocho años...

por Roger Rodríguez

- ¿Cuándo se entera de la orden de captura sobre su hija, Elena Quinteros?
- El 8 de mayo de 1975. No recuerdo exactamente cuáles eran los cargos. No fue requerida, digamos, oficialmente. Nunca la pidieron por la televisión, por ejemplo. A ella la fueron a buscar a casa. Inclusive se vio ahora, después que empezaron a negarlo, que ella estaba requerida desde esa fecha. El requerimiento es por sediciosa, como dicen ellos, por estar en contra del gobierno. Ella había sido apresada en el 69, estuvo presa ese año y le dieron "asistencia a la subversión".
- ¿Qué hace Elena Quinteros desde su requerimiento hasta su detención?
- Ella siguió en Montevideo y como todos los que son requeridos, trató de pasar desapercibida y lo logró hasta junio del 76.
- ¿Cómo se produce su detención?
- Tenemos que remontarnos al 24 de junio de 1976, cuatro días antes de lo de la Embajada de Venezuela. A Elena la fueron a buscar a su casa, porque tuvieron conocimiento de dónde vivía por intermedio de otras personas que habían sido apresadas. No me pregunte dónde era... sé que era en Pocitos porque después salió un comunicado, pero yo no sabía dónde estaba. No le voy a decir que de vez en cuando no nos viéramos en la calle o en un café  pero muy de cuando en cuando y sólo cuando ellas avisaba. A ella la detienen y según testimonios de los que tengo conocimiento, la llevan al “300 Carlo”, un establecimiento militar que creo que queda por Instrucciones. Y según los mismos, desde ese mismo día la empiezan a torturar. Al cuarto día, ella les dice que tiene un encuentro con un compañero en Bv. Artigas entre Rivera y Canelones. Lo creen, la llevan a las inmediaciones y la hacer bajar en Bulevar y Rivera. Ella camina por la vereda y ellos la siguen en un coche, un Volkswagen verde, que después en un comunicado oficial fue pedido a la población por las Fuerzas Armadas. Cuando llega a la esquina donde estaba la Embajada de Venezuela -ahora funciona allí el consulado de Brasil-, ella entra en la casa anterior, trepa un muro que separaba la casa con la embajada y salta adentro de la Embajada, en el jardín, pero ya en territorio venezolano. En ese momento empieza a gritar: “Asilo político” “Yo soy Elena Quinteros” y salen tres funcionarios de la Embajada, pero ya habían entrado los que la tenían detenida y empieza un forcejeo. Los dos policías que estaban en la puerta no impidieron el acceso a los otros y no intervinieron. Después se supo que les dijeron “Operativo Militar” y entraron. Al final dejaron en el suelo a los de la embajada y sacaron a Elena de los pelos. Uno de los funcionarios después me contó que todavía tiene un zapato de Elena que quedó en sus manos cuando, desesperado, trataba de evitar que se la llevaran. Afuera, estaba el Volkswagen a contramano y la metieron adentro. Un funcionario se puso adelante del coche, pero casi lo arrollan. Este señor después me contó el lamentable estado en que estaba Elena a la que se le notaban lastimaduras en la cara y deplorables condiciones físicas. Después, un vecino le dijo al embajador que a las cuatro cuadras los estaban esperando una camioneta del Ejército y que la subieron y se la llevaron... Desde entonces estos hechos fueron negados...


- ¿Existen testigos de la detención de su hija?
- En el año 80, una compañera de Elena, que fue apresada en esa época  más o menos, y que después estuvo presa en Punta de Rieles, fue a Francia y me hizo un testimonio escrito. Allí cuenta que en agosto del 76 fue llevada también al “300 Carlo” y que estando allí sintió los gritos de Elena que decía “¡Por qué no me mataron, por qué no me mataron!”. Le reconoció la voz porque eran compañeras de magisterio y militaban juntas. Esta chica cuenta que desde agosto hasta octubre del 76, Elena estuvo en ese lugar y sufría constantes apremios. La testigo cuenta que en una ocasión pudo verla. La tenían tirada en un colchón, rodeada de autos viejos, era como un depósito de autos, y lo que le llamó la atención es que venía la guardia y le preguntaba constantemente a los que la estaban custodiando cómo estaba Elena de salud... Esa fue la última noticia que tengo de ella.
-¿Hay otros testimonios?
- Si, el de un par de uruguayos asilados que estaban en ese momento en la embajada y el de los funcionarios venezolanos. Uno de los asilados, reconoció al militar que sacó a Elena de la embajada, a quien le decían “Cacho” y que es sobrino de un ex inspector de la Policía.
- ¿Cómo se produce la reacción diplomática?
- La reacción fue muy buena en el sentido de que la embajada siempre exigió que mi hija fuera entregada a Venezuela. Una de las razones que después dio Giambruno en la ONU fue la de que todavía no se había concretado el asilo diplomático cuando la detuvieron y también negó que la hubiesen apresado dentro de la Embajadas. Según tengo entendido, se presentó una protesta ante la cancillería y al final se decidió romper relaciones diplomáticas hasta que no se dieran explicaciones por lo de Elena.
- ¿Cómo era Elena? ¿Cuándo nació? ¿Dónde estudió? ¿Dónde trabajaba? ¿Cómo eran las cosas antes de todo esto? Hábleme de su hija...
- Nació el 9 de setiembre de 1945. En el momento en que la secuestraron iba a cumplir 31 años y ahora debería tener 38... Elena, los primeros años de escuela y liceo los hizo en un colegio particular, en las Dominicanas de la calle Rivera. Después estudió y se recibió de maestra a los 20 años... No sé qué decirte, puede ser que yo hablo como madre, pero ella era una buena mujer. Tenía un carácter alegre, era cariñosa y muy amante de los niños. Ella primero dio clases como suplente en la escuela de “Poquitos” por Las Piedras. Después dio concurso en Canelones, porque tenía interés en la escuela rural. Ganó un puesto en la Escuela del Hipódromo de Pando. No me pregunte el número ni el nombre de la Escuela, porque no lo recuerdo. Le puedo decir, para mostrarle cómo era Elena, que cuando le faltaba un año para recibirse, falleció mi esposo. Inmediatamente, una persona amiga le ofrece un puesto en un colegio de preescolares y aceptó. Lo que le quiero explicar, es que ella terminó el magisterio trabajando y estudiando, manteniéndome a mí, porque habíamos quedado en una situación económica bastante mala. Cuando la detienen en el 69, tenía 24 años y cuando la soltaron, la reintegraron a la escuela y fue recibida con alegría por padres y alumnos que la querían mucho. Estuvo detenida en Cabildo. Cuando se produjo la fuga por la Iglesia ella no se fugó y con las otras tres que quedaron la trasladaron a la Cárcel Central hasta octubre del 70, cuando fue liberada. Cuando la detienen, con grandes titulares los diarios ponían que había sido apresada una tupamara -pero no era cierto, ella no era tupamara- y en la escuela había gente que lloraba y decía “Cómo nos pueden decir a nosotros que es tupamara, cuando mis hijos, si estuvieron abrigados en invierno, fue por la maestra y si comieron un plato de comida caliente, fue por la maestra”. Quiero decir, que ella también se daba a los demás. Recogía ropa por el barrio, yo la lavaba y la planchaba y después en bolsones que apenas podía subir al ómnibus los llevaba para los chicos. Uno de los motivos que a Elena la reafirmó más en sus ideas y en su lucha, fue precisamente ver la pobreza de esos niños en la escuela. Una de las primeras cuestiones que vivió en esa escuela, fue un día que se encontró a uno de sus alumnos llorando y quejándose que le dolía el estómago, ella recién salía del Instituto y en la escuela había comedor. Se preocupó tanto que estuvo a punto de llevarlo al hospital, entonces una maestra con más experiencia le mandó un papelito y le dijo: “Elena, no lo olvides: sábado y domingo sin comer”. Es decir, el chiquito había comido el viernes en la escuela y no volvía a comer hasta el lunes. Cuando lo entendió, lo llevó a la cocina, le hizo un café con leche, le dio pan y se le fue el dolor... Cosas así fueron las que la llevaron a esa lucha que ella entendía como de un derecho humano...
- ¿Que hizo Ud. luego de la detención de Elena?
- Lo primero que hice fue tratar de salir del Uruguay, porque Elena me había dicho que cualquier cosa que pasara yo no me quedara. Me fui para Argentina y a través de la ONU me refugié en Suecia con documentación de las Naciones Unidas, porque cuando me fui no saque nada de mi casa. En Suecia empecé a hacer denuncias por el caso de Elena, pero me di cuenta que más de estar bien en Suecia y hacer unas cartitas, no podía hacer mucho y yo no había ido a Europa para no hacer nada. Entonces me fui a Francia y con un grupo de familiares de uruguayos desaparecidos formamos una agrupación, la AFUDE (Agrupación de Familiares de Uruguayos Desaparecidos). Desde entonces hemos luchado no solo por nuestros familiares, sino también por los desaparecidos en Argentina, en Paraguay y en Uruguay. Con la agrupación realizamos investigaciones, recogemos testimonios y luchamos durante 8 años. Nos organizamos para asistir a todas las reuniones de Derechos Humanos en Ginebra. Con nuestros testimonios llegamos a los distintos representantes de los países participantes y les contamos, uno a uno, nuestra situación y la de nuestro país. Obtuvimos finalmente resultados, haciéndonos escuchar y logramos ingresara a los plenarios como representantes de una organización no gubernamental, con voz, aunque sin voto. Desde el año 80 yo concurro en representación de AFUDU a todas las reuniones de Ginebra.


-¿Consiguió nuevos datos sobre su hija en ese período?
- En marzo del 79 en Ginebra, Giambruno -que era el representante uruguayo en Naciones Unidas- se me acercó y me dijo que Elena había sido efectivamente tomada presa y que aún la tenían y que un mes después habría novedades sobre ella. Todo eso coincidía con la elección de Herrera Campis en el gobierno venezolano y rumores de volver a establecer relaciones diplomáticas con Uruguay. Pero no sucedió nada. Al año siguiente, después de hablar sobre los desaparecidos dije en las Naciones Unidas lo que me había dicho Giambruno. Cuando terminé de hablar, él pidió la palabra y dijo que sí me había hablado pero en un tono personal, compadecido por mí y negó que me hubiera dicho que Elena aparecería en un mes. Ese año había viajado a América, estuve en Estados Unidos y me llegué a entrevistar con el embajador en Washington, que era el Brigadier Pérez Caldas. También estuve en Venezuela y tuve contacto con Herrera Campis y otros dirigentes políticos, incluso el actual presidente Lusinchi. En 1980 en Naciones Unidas se formó el grupo de trabajo que funciona en forma similar al del Pacto de Derechos Civiles y Públicos. Recibe las denuncias y elabora informes que son entregados a los gobiernos para que respondan sobre los mismos. Después, esas respuestas son publicadas y nosotros podemos dar nuestra versión de los hechos y finalmente la comisión hace conclusiones. En 1982, Giambruno reconoció la existencia de 4 desaparecidos, que son: Julio Castro, Eduardo Bleier, el escribano Miranda y Elena Quinteros. Esto fue un avance, porque por primera vez, aún cuando se deslindan responsabilidades, se reconoció la desaparición de personas. Y en 1983, la comisión se pronunció contra el gobierno uruguayo en el caso de mi hija”.
-¿Ahora viajó a Montevideo para presentar un “habeas corpus” por su hija?
- El año pasado yo vine a Montevideo por primera vez desde el secuestro, acompañada por unos diputados brasileños y estuve cuatro días, pero no pude ponerme en contacto con mucha gente. Sin embargo, pude llegar hasta la Casa de Gobierno y al Ministerio del Interior. En la primera, me recibió la secretaria del secretario del Presidente y en el Ministerio ni siquiera el secretario nos recibió. En ese momento surgió la posibilidad de hacer un recurso de “habeas corpus”, pero recién lo pudimos hacer este año, con los datos últimos de la resolución que tomó el Comité del Pacto de Derechos Civiles y Políticos que es parte de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra.
-¿Qué esperanza tiene de reencontrar a su hija?
- Tengo esperanzas, porque si no tuviera esperanza -y creo que en mi caso están todos los familiares de desaparecidos- no tendríamos fuerzas para luchar. Uno tiene que luchar con esperanzas, si no no puede... Pero le quiero decir una cosa. Mi lucha empezó por Elena y, bueno, por supuesto es mi hija y yo quiero saber dónde está, pero hoy no es mi lucha sólo por Elena. Lucho para que aparezcan todos los desaparecidos y que todas las madres sepan qué ha pasado con sus hijos. Buscamos  primero que se nos diga qué ha pasado con ellos, pero también nuestra lucha va más allá, y es que no pase más esto de las desapariciones. Que no tenga que vivir el pueblo uruguayo o los distintos pueblos del mundo esto que nosotros estamos viviendo ahora. Lo que tiene que desaparecer es el método de la desaparición. Y esto es una lucha de todos los que han vivido en regímenes similares en América. Nuestra lucha no es sólo por el hermano, el hijo o el padre, es por todos. Para que aquellos que han desaparecido de sus familias puedan seguir estando y se llegue a vivir en libertad y justicia. Ese es el anhelo de todos nosotros.

(Semanario LA VOZ de la Mayoría, Año 1, Nº 2, jueves 28 de junio de 1984)