sábado, 5 de mayo de 2018

En el país de la carne



>>> No va mal

For export del Uruguay
Primer cuatrimestre de 2018 cerró con aumento de 17.000 toneladas en exportación de carne vacuna
China y el Nafta (América del Norte) son los principales destinos de las exportaciones cárnicas de nuestro país.
04.05.2018
Los ingresos obtenidos por carne bovina alcanzaron a 565 millones de dólares, valor que representa un 83 % del total embarcado en el sector cárnico. La participación de la carne ovina es de 3 %, con 23 millones de dólares, mientras que las menudencias son un 6 % del total, con 39 millones de dólares, detalla el informe del Instituto Nacional de Carnes (INAC), según publica la web institucional de Presidencia de la República.
En los cuatro primeros meses del año se exportaron 160.514 toneladas de carne bovina con un precio promedio de 3.521 dólares en relación con los 3.389 dólares y 143.556 toneladas del mismo período de 2017.
Los principales compradores de este producto, tomados como bloques económicos o países individuales, son China, con 74.770 toneladas; Nafta (sigla en inglés del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, conformado por Estados Unidos, México y Canadá), con 27.928 toneladas; Unión Europea, con 18.109 toneladas; Rusia, con 13.122 toneladas e Israel, con 11.753 toneladas.
En el sector cárnico, China es el principal destino, con 283 millones de dólares, lo que deriva en 41 % del total exportado, seguido por la Unión Europea, con 19 %, y Nafta, con 13 %. Las exportaciones de carnes, menudencias, productos cárnicos y subproductos suman 684 millones de dólares en el primer cuatrimestre de 2018.

>>> Mientras se forran los dueños

Para el Foica, hay una persecución sindical desde la industria.



Con un 90% de acatamiento a nivel nacional, se llevó a cabo el paro pautado por la Foica, la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y Afines, luego que los intentos de diálogo entre el frigorífico salteño Somicar y los trabajadores, en el intento de reincorporar al presidente del sindicato.


>>> 600 trabajadores al seguro de paro


La situación la industria frigorífica. Emplea a 12.000 trabajadores. Hay varias plantas con problemas: Pul, Tarariras, Rosario.


FOICA, Luis Muñoz dijo que la realidad del Frigorífico de Colonia de enviar a 600 trabajadores al seguro de paro, se suma a la del PUL por falta de ganado y precios, además está el tema de la negociación salarial.
























Encuentro con Hasta Encontrarlos de Colombia

Fotos de algunos uruguayos desaparecidos en Colombia





>>> Encuentro con Pablo Cala

En la sede de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo se llevó a cabo un encuentro con Pablo Cala integrante de la Fundación Hasta Encontrarlos de Colombia, una organización de Derechos Humanos, que trabaja por la memoria, la verdad, la justicia y la dignidad en el escenario de la implementación del Acuerdo para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, con énfasis especial en la búsqueda de las personas desaparecidas forzadamente, en el contexto y en razón del conflicto armado.
En razón de que dicha organización también brinda asesoría, apoyo y acompañamiento a familiares de personas desaparecidas forzadamente que se encuentran en situación de exilio o refugio en países de Europa y Latinoamérica, es de particular importancia un intercambio con las organizaciones de derechos humanos de Uruguay, tanto para estrechar lazos de solidaridad y complementariedad en la lucha contra la impunidad.




















viernes, 4 de mayo de 2018

No gratos

Los frustrados planes de la dictadura uruguaya para asesinar a un legislador estadounidense.




Samuel Blixen
4 mayo 2018

Documentos de cancillería ilustran cómo los ministros Juan Carlos Blanco y Alejandro Rovira secundaron los planes de la inteligencia militar para que el coronel Fons y el mayor Gavazzo pudieran ingresar a Estados Unidos para matar a Edward Koch.
El proyecto de asesinar en Washington al congresista Edward Koch, representante demócrata por el distrito de Nueva York, fue una idea fija de la dictadura, que desafió la relación histórica con Estados Unidos. Fue una obsesión que se prolongó durante un año, entre 1976 y 1977, según confirman documentos secretos elevados al entonces ministro de Relaciones Exteriores, Juan Carlos Blanco, hoy condenado por delitos de lesa humanidad, y a su sucesor Alejandro Rovira. El plan fracasó porque el gobierno de Jimmy Carter, que asumió en enero de 1977, resolvió declarar personas no gratas al coronel José A Fons y al mayor José Gavazzo, antes de que la cancillería uruguaya concretara su designación como miembros de la delegación del país ante las Naciones Unidas.
Había dos poderosas razones para ese encono: una, que el congresista había prestado una sustancial ayuda a Wilson Ferreira Aldunate cuando el dirigente blanco denunció, en una audiencia de un subcomité del Congreso estadounidense, las reiteradas violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura; y otra, que Koch fue el autor de una enmienda que obligaba al gobierno estadounidense a suspender su ayuda militar a Uruguay. Anteriormente, el Departamento de Estado había negado la autorización para que Gavazzo y Fons asumieran, el primero como agregado militar en la embajada uruguaya y el segundo en la Junta Interamericana de Defensa.
A diferencia de la postura del gobierno de Gerald Ford –condicionada por el compromiso del secretario de Estado Henry Kissinger con el Plan Cóndor–, el flamante gobierno de Carter prestó oídos a las versiones que informaban del plan de asesinato. Había un antecedente reciente y dramático: en setiembre de 1976 Orlando Letelier, ex canciller del gobierno de Salvador Allende, fue asesinado en las calles de Washington por un comando de la inteligencia chilena, mediante un atentado con bomba.





NOTICIA DE UN ASESINATO. La primera noticia sobre la intención de asesinar a Koch fue notificada por un agente de la Cia en Montevideo en julio de 1976, pero el director de la agencia, George Bush padre, desestimó la alarma. Un informe de la inteligencia del Departamento de Defensa alertaba en octubre de 1976, desde Buenos Aires, que se estaban formando equipos especiales con militares de los países del Plan Cóndor para llevar adelante, en países fuera de Sudamérica, “operaciones que incluyen asesinatos de terroristas o aliados de terroristas”, en lo que se definía como “la tercera y muy secreta fase de la operación Cóndor”.
Para concretar el asesinato de un “blanco”, el Cóndor montaba dos “teams”, el primero, de localización y vigilancia: cuando la vigilancia terminaba se despachaba otro grupo para que “ejecutara” al blanco. La información brindada por el coronel Paul A Coughlin, agregado legal de la embajada estadounidense en Buenos Aires (que “tiene excelentes contactos en la Secretaría de Información del Estado –Side– y en la Policía Federal”), establecía que los grupos operativos del Cóndor se estructuraban como las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, incluso con un médico y un experto en demoliciones; y estaban integrados por miembros de un país, o por individuos de diferentes países. Los integrantes no actuaban como miembros de las fuerzas armadas sino como “agentes” con documentos falsos proporcionados por los correspondientes gobiernos.
Los informes que llegaban al Departamento de Defensa de Estados Unidos redactados por el agregado militar en Buenos Aires, teniente coronel John Bohach, coincidían con los trascendidos que en Montevideo identificaban a Fons y Gavazzo como encabezando el “team” que debía encargarse de Koch. Ambos oficiales de inteligencia estaban profundamente comprometidos en la estructura del Cóndor. El informe del agregado de Defensa (desclasificado en diciembre de 2006) informaba que “entre el 23 y el 27 de setiembre (1976) miembros de la Side, operando junto con oficiales del servicio de inteligencia militar uruguayo realizaron operaciones contra la organización terrorista uruguaya Opr 33. Como resultado de estas operaciones conjuntas la infraestructura ha sido eliminada”. Gavazzo dirigió dichas acciones, que arrojaron más de 20 desaparecidos, mientras que Fons las coordinaba y monitoreaba desde el Sid en Montevideo.
La idea del asesinato había surgido cuando el parlamentario –que después sería alcalde de Nueva York– comenzó a respaldar decididamente las denuncias de Ferreira a partir de los asesinatos en Buenos Aires de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz. Y se convirtió en un operativo Cóndor, que involucró al Sid, a la Junta de Comandantes y a la Cancillería, cuando fue aprobada la enmienda del Congreso.
A mediados de 1976 el agente de la Cia en Montevideo Frederick Latrash mantuvo una conversación con Gavazzo y Fons durante una recepción diplomática; es presumible que ambos tuvieran una estrecha relación con Latrash por los vínculos que el Sid mantenía con la Cia. Los militares le adelantaron a Latrash: “Quizás deberíamos enviar a alguien a Estados Unidos para que se haga cargo de ese congresista Koch”. Los dos oficiales agregaron que el “trabajo” bien podía hacerlo la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina) chilena. Latrasch informó a sus superiores en Langley; afirmó que, a su juicio, sólo se trataba de una afirmación realizada por borrachos, pero se cuidó de informar al embajador en Montevideo, Ernest Siracusa.
Hay un aspecto de esta intriga que aún no está debidamente aclarado: el embajador Siracusa viajó a Washington en agosto de 1976 para entrevistarse personalmente con Koch y disuadirlo de continuar la campaña contra Uruguay por la violación de los derechos humanos. Invitó a Koch a viajar a Montevideo para obtener una visión personal de la situación. Koch, que aún no había sido informado de los planes contra su vida (el director de la Cia, Bush, le informó recién en octubre, telefónicamente, que existía tal información, pero que el plan era chileno, y en noviembre el Fbi fue más concreto, señalando a la inteligencia uruguaya), declinó la invitación por razones de agenda. Más tarde, Siracusa alegó ignorancia, pero objetivamente un eventual viaje de Koch a Uruguay hubiera facilitado grandemente el plan de asesinato.
LA CONSTRUCCIÓN DE UNA INVASIÓN. En agosto de 1976, la dictadura pensaba que podía jugar una carta para evitar la aprobación de la enmienda: inventar una supuesta invasión de guerrilleros con el objetivo de reinstalar la oposición armada, y demostrar que la amenaza de la subversión seguía vigente. Esa necesidad imperiosa de demostrar que la suspensión de la ayuda militar estadounidense podía poner en peligro a la dictadura se materializó en un comunicado oficial, escrito y leído ante las cámaras de televisión por el mayor Gavazzo, quien informaba que tropas uruguayas habían desbaratado un intento de invasión de guerrilleros que habían cruzado la frontera con Argentina a la altura del Río Negro, que se habían realizado detenciones en varios hoteles y pensiones de Montevideo y que un grupo había sido detenido en un balneario, donde se incautaron armas; el comunicado hablaba de 62 detenidos pero sólo se aportaron los nombres de 14. Una parte de la parodia consistió en trasladar a Shangrilá a cinco secuestrados del Pvp en Argentina para que los vecinos del chalet asistieran, en vivo y en directo, a la “captura” de los guerrilleros. Días después la prensa nacional e internacional fue invitada a visitar el chalet Susy, en Shangrilá.
La verdadera historia de este episodio la relató el periodista Enrique Rodríguez Larreta, en su inicial denuncia en Argentina y después ante la justicia uruguaya. Él integraba el grupo de 24 uruguayos que en julio de 1976 estaban secuestrados en Automotores Orletti (el centro clandestino del Cóndor en Buenos Aires) y fueron trasladados clandestinamente a Montevideo. En el “300 Carlos” o “Infierno chico”, una casa en Punta Gorda, continuaron siendo salvajemente torturados hasta que el 14 de agosto fueron trasladados a las celdas del subsuelo de la mansión, sede del Sid, en bulevar Artigas. Allí el mayor Gavazzo propuso salvarles la vida a cambio de participar en la comedia. Las negociaciones se prolongaron hasta octubre y se alternaron con sesiones de torturas salvajes. Como éstas no doblegaban la negativa de los secuestrados, Gavazzo alternativamente los amenazaba con devolverlos a Argentina o simplemente ametrallarlos allí mismo.
DE TORTURADORES A DIPLOMÁTICOS. Para cuando finalmente se llegó a un acuerdo, la ecuación ya había cambiado. El Congreso de Estados Unidos había aprobado la enmienda. El presidente Aparicio Méndez declaró: “El mejor socio que tiene en estos momentos la sedición es el Partido Demócrata de Estados Unidos con Kennedy a la cabeza”. Sin ayuda militar, Koch debía asumir las consecuencias de la humillación uruguaya. Sin embargo, la primera parte del plan (localización y vigilancia) debía esperar: el Sid estaba ocupado en evacuar Automotores Orletti por los problemas con la contraparte de terroristas de Estado argentinos. De esa manera se produjo el traslado de todos los uruguayos que restaban allí recluidos (el llamado “segundo vuelo”), más la argentina María Claudia García de Gelman; todos permanecen desaparecidos.
Recién en diciembre de 1976 la cancillería uruguaya hizo sondeos para obtener la visa diplomática estadounidense para Fons y Gavazzo. En noviembre había sido electo Carter, y Kissinger se abstuvo de dar ese paso (como sí lo había hecho con los sicarios de la Dina que mataron a Letelier) cuando apenas faltaba un mes para que asumiera el nuevo gobierno y él abandonara el Departamento de Estado.
El brevete fue postergado y después rechazado. La cancillería, entonces, exploró otra vía para instalar a Fons y Gavazzo en Washington con el paraguas de la inmunidad diplomática. Según un documento secreto de la cancillería, titulado “Posibilidad de enviar al coronel Fons como vicedirector del estado mayor de la Jid (Junta Interamericana de Defensa) sin el consentimiento del gobierno de Estados Unidos de América”, las normas habilitaban al gobierno uruguayo a realizar esa designación “en forma soberana”, y fundamentaba que Estados Unidos no podía oponerse y que, además, por el carácter regional de la Jid, estaba obligado a otorgar la visa diplomática. Los asesores del ministro Blanco indicaban que el retiro de la inmunidad diplomática podía concretarse “con el pedido de abandono del país para el caso de abuso de las prerrogativas de residencia para personas que gocen de privilegios e inmunidades diplomáticas”, pero que no se podía impedir la designación y por tanto el ingreso.
Blanco renunció al ministerio el 23 de diciembre de 1976. Su sucesor, Alejandro Rovira, heredó el problema de la designación de Fons y Gavazzo. Un memorándum sin fecha, pero seguramente posterior a marzo de 1977, contenía unas recomendaciones del director de Asuntos de Política Exterior sobre “Reacciones en relación con la declaración de que los señores coronel Fons y mayor Gavazzo no son personas gratas al gobierno de Estados Unidos”. Aconsejaba “no tomar medidas de retorsión”, es decir, la norma de declarar persona no grata a diplomáticos de la contraparte, como medida de respuesta y represalia. Tal medida podría perjudicar la “comunicación fluida y expedita”, especialmente “con la gente del Pentágono y de los organismos de seguridad de Estados Unidos en cuanto tienen puntos de vista similares a los nuestros y pueden ser puntos de apoyo básicos”. De esta afirmación se deduce que el Pentágono y la Cia discrepaban con el Departamento de Estado, proclive a no suspender la ayuda militar a Argentina “a causa de la importancia estratégica de sus costas”, pero mantener la suspensión para Uruguay. El asesor concluía que “la conservación de una relación profesional con las fuerzas armadas argentinas”, otra de las razones para no suspender la ayuda militar, “en el caso de Uruguay no juega y por eso se le cortó la ayuda”.
La cancillería, presumiblemente interesada en satisfacer los deseos de la inteligencia militar, esbozó otra estrategia para obtener la visa diplomática para Fons y Gavazzo. Otro memorándum elevado al ministro Rovira, titulado “Posibilidad de acreditar en la delegación de la República ante la Onu a los referidos oficiales superiores”, insistía en el argumento de que Estados Unidos no podía oponerse a la visa diplomática “conforme a lo establecido en la Convención celebrada entre la Onu y el gobierno de Estados Unidos”, y por ende, no podría “establecer ningún obstáculo al tránsito de los representantes de los estados miembros, con destino a, o provenientes del distrito administrativo de la organización en la ciudad de Nueva York”.
La especificación tan puntual sobre las normas de tránsito y desplazamiento, y su correspondiente argumentación tenían una razón muy concreta: Fons y Gavazzo, como eventuales miembros de la delegación uruguaya en las Naciones Unidas, debían desplazarse, si querían concretar, al menos, la fase de vigilancia del objetivo en el plan de asesinato, a la ciudad de Washington, donde trabajaba Koch y residía la mayor parte del mes.
Cyrus Vance, el secretario de Estado del gobierno de Carter, manejaba el “pedigrí” de los dos militares uruguayos a los que se insistía tanto en convertir en diplomáticos. Sabía que Fons había representado a la inteligencia militar uruguaya en el cónclave inaugural del Plan Cóndor, en Valparaíso, en noviembre de 1975; y que Gavazzo era el oficial de inteligencia responsable de secuestros, asesinatos, torturas, desapariciones y extradiciones clandestinas de uruguayos refugiados en Argentina.
Una manera de abortar cualquier intento de nombrarlos como delegados, tanto de la Onu como de la Oea, era declararlos personas no gratas antes de que fueran designados. En la bolada cayó también el general Luis Vicente Queirolo, que en 1977 era agregado militar y tuvo que abandonar Washington.
Todos los personajes de esta historia, salvo Gavazzo y Blanco, están fallecidos: el general Queirolo falleció en noviembre de 1995; el embajador Siracusa, en abril de 2000; el agente de la Cia Latrash, en 2002; el periodista Rodríguez Larreta, en marzo de 2007; el coronel Fons, en 2011; y el congresista Koch murió en febrero de 2013.











miércoles, 2 de mayo de 2018

¿Que hace un trabajador hoy con 15.000 pesos?

El representante de Aute Gonzalo Castelgrande





1 de mayo de 2018
El representante de Aute Gonzalo Castelgrande fue uno de los oradores en el acto de este 1º de mayo y llamó a “tocar el bolsillo a los ricachones”. Castelgrande cuestionó que haya personas que, aun trabajando, estén por debajo de la línea de pobreza. ¿Qué hace un trabajador hoy con 15.000 pesos de salario?, se preguntó.

Defendió también los derechos de los jubilados, a los que llamó “los trabajadores de ayer”. Hay 130.000 jubilados que ganan “la mínima”, lamentó.

“El 1% de la población más rica se queda con el 20% de la riqueza”, dijo y rechazó que se siga en este rumbo que reproduce desigualad.

Asimismo, dijo que el capitalismo se está metiendo en áreas donde antes no estaba, como la salud o la educación. En ese sentido saludó que se haya frenado la remodelación del Clínicas a través de una participación público privada (PPP) y rechazó la construcción de liceos en ese régimen.

“Se acuerdan del tren cuando viene Botnia”, sostuvo y habló de “instructivos que mandatan a recortar”. “Están haciendo pelota las empresas públicas. No va a quedar nada”, dijo y rechazó que haya “represión y decretos de esencialidad que amedrentan”. Llamó a lucha para que no se privatice el agua y rechazó el proceso de privatización de la energía eléctrica que a su entender se está produciendo en el área de los molinos. “Nos han vendido espejitos de colores”, se quejó y preguntó: ¿Cuándo le van a bajar la luz a la gente?



http://radiouruguay.uy/wp-content/uploads/2018/05/acto1de-mayo_castelgrande.mp3?_=1


 


>>> A la ministra no le gustó el discurso





Los gráficos de "Saracho"


>>> Tampoco se puede vivir con impunidad




1º de mayo 2018

Queridas compañeras y compañeros:

En este día especial de los trabajadores, nos sumamos a la reflexión del movimiento sindical.

Lo hacemos con las fotos que representan a nuestros queridos detenidos desaparecidos, para insistir en que la impunidad que se mantiene sobre ellos es un tema del presente y combatirla es parte de todas las luchas políticas y reivindicativas de hoy.

Ellos fueron parte de la lucha popular. Lo fueron como trabajadores, estudiantes, militantes sociales y políticos. Lo fueron desde su diversidad de ideologías y lo siguen siendo como bandera contra la impunidad.

Fue por su militancia contra un modelo económico dependiente que generaba cada día más desigualdad y pobreza; por rebelarse contra el autoritarismo de esos años, que los persiguieron como a tantísima gente en este país.

Son la punta de un iceberg de atropellos cometidos por el Estado dictatorial, que en su esencia se mantienen impunes.

Los desaparecidos quedaron como rehenes del Terrorismo de Estado hasta el presente; siguen secuestrados hoy en predios militares, donde seguramente fueron enterrados. El delito contra sus personas sigue ocurriendo y con él la amenaza que implica para los luchadores del presente.

No ha habido acciones enérgicas desde el 85 hasta ahora, para que la Institución que los mantiene desaparecidos aporte información certera. Las mentiras de los comandantes sobre sus enterramientos, han sido una burla sostenida todos estos años.

Seguimos denunciando que el Estado fue, es y seguirá siendo responsable de lo sucedido, hasta que se sepa dónde está cada uno de ellos, qué pasó y quienes son los culpables.

Y está en las manos de los 3 poderes del Estado la responsabilidad de resolverlo, como acción básica para generar garantías de no repetición.

Esas garantías que se construyen con verdad, con justicia, con memoria viva no se están generando. Ustedes y nosotros debemos redoblar el compromiso por exigirlas.

Como demuestra la Comisión Investigadora seguimos siendo espiados, por los mismos personajes nefastos de esos años, como Eduardo Ferro, hoy detenido en España mientras se tramita su extradición, responsable por lo menos, de la desaparición de Fernando Miranda y Oscar Tassino.

Y ¿por qué Ferro y muchos otros de los que aún no se confirman sus nombres pudieron hacerlo?

Sencillamente porque la impunidad se quedó con estos 33 años de democracia. Con ella vivimos, criamos a hijos, nietos y con la impotencia de no saber ni juzgar; con una Suprema Corte de Justicia cómplice que se niega a aplicar las leyes, la doctrina y las resoluciones internacionales en la materia. Ni siquiera el gobierno se atreve a tocar los inmensos privilegios que siguen ostentando.

Compañeros y compañeras trabajadores, estas fotos aquí nos interpelan. Nos convocan a una lucha activa contra la impunidad, a no naturalizarla, no aceptarla pues eso sólo genera más impunidad. A redoblar los esfuerzos porque se exija de una vez a las Fuerzas Armadas, la aceptación de su responsabilidad, el suministro de los datos que están en su poder, la revisión de su accionar.

Si no cambiamos su formación, no desterramos sus privilegios, si toleramos sus pronunciamientos políticos como válidos, ¿hacia dónde vamos? Con dobles discursos frente a todo esto, el único resultado esperable será más impunidad, debilidad y riesgo.

Los convocamos por eso a manifestarnos masivamente este domingo 20 de mayo a las 19 hs. en Rivera y Jackson, nuevamente bajo la consigna “Impunidad responsabilidad del Estado ayer y hoy”

No es el pasado, es el futuro el que está en juego.

Verdad, Justicia, Memoria, Nunca Más Terrorismo de Estado.

Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos








martes, 1 de mayo de 2018

¿Cómo se reparte la torta del campo uruguayo?




Desde el colectivo Hemisferio Izquierdo, lanzamos esta campaña de sensibilización para contribuir a la comprensión de quién es quién en el campo y pensar en conjunto cuál debe ser el uso y destino de la tierra en Uruguay.