El capitán (r) Héctor Erosa relató su pasaje por el Batallón de Ingenieros de Combate N° 2 de Florida. Recordó que el Casino de Oficiales había sido cerrado y que allí fue trasladado el archivo de Inteligencia por parte del entonces coronel Eduardo Ferro. Se trataba de muchas cajas que contenían material clasificado, dijo al fiscal Rodríguez. Los audios de la audiencia de Erosa, a los que accedió El País de fuentes militares, revelan que el Casino de dicho cuartel ofició como un centro de Inteligencia. En octubre de 1990, Erosa fue informado por el entonces oficial de Inteligencia y Enlace de la Jefatura de Florida, Julio Guarteche, de que «gente de Montevideo de Inteligencia» estaba operando en Florida. Indagado por el fiscal Rodríguez sobre el motivo de la presencia de esos funcionarios de Inteligencia en Florida, Erosa respondió que no sabía qué hacían esas «personas con barba» y «algunas mujeres» en una pequeña ciudad del interior.
ALGO RARO.
El Pais (Uruguay)
EDUARDO BARRENECHE
Los primeros en declarar en la
Fiscalía fueron el brigadier general retirado de la Fuerza Aérea José
Mayo, y el general retirado del Ejército Francisco Wins, quienes
estuvieron a cargo de los servicios de Inteligencia a fines de los años
90 del siglo pasado.
Asistido por el
penalista Enrique Moller, Wins expresó que Inteligencia solo recolectaba
información de “fuentes abiertas” (medios de prensa) y no realizaba
tareas encubiertas de espionaje.
Después
de Wins declaró el contraalmirante retirado de la Armada Óscar Otero,
asesorado por el abogado penalista Nicolás Pereyra.
Otero también negó que se realizaran espionajes a dirigentes políticos en democracia.
Más
expeditivo en la Fiscalía fue el capitán (R) Héctor Erosa, cuando
relató su pasaje por el Batallón de Ingenieros de Combate N° 2 de
Florida.
Recordó, por ejemplo, que el
Casino de Oficiales había sido cerrado y que allí fue trasladado el
archivo de Inteligencia por parte del entonces coronel Eduardo Ferro. Se
trataba de muchas cajas que contenían material clasificado, dijo Erosa
al fiscal Rodríguez.
Los audios de la
audiencia de Erosa, a los que accedió El País de fuentes militares,
revelan que el Casino de dicho cuartel ofició como un centro de
Inteligencia.
En octubre de 1990, Erosa
fue informado por el entonces oficial de Inteligencia y Enlace de la
Jefatura de Florida, Julio Guarteche, de que “gente de Montevideo de
Inteligencia” estaba operando en Florida.
Años
más tarde, Guarteche ocuparía altos cargos en la Policía como director
de la Brigada Antidrogas y de la Policía Nacional, entre otros. Falleció
el 29 de junio de 2016.
Indagado por el
fiscal Rodríguez sobre el motivo de la presencia de esos funcionarios de
Inteligencia en Florida, Erosa respondió que no sabía qué hacían esas
“personas con barba” y “algunas mujeres” en una pequeña ciudad del
interior.
Sí expresó que el coronel Ferro
había alquilado dos casas para esas personas y agregó que estas
circulaban en varios autos por Florida.
“Va
contra todas las normas (la presencia de esos civiles en un cuartel).
No puede ingresar un civil a un batallón y salir cuando quiera. No
sabíamos qué estaba haciendo”, insistió.
Consultado
por el fiscal sobre el contenido de las cajas archivadas en el Casino
de Oficiales, Erosa respondió que eran informes elaborados por analistas
de Inteligencia.
Presidente de la ARU: “Aunque todos podemos estar de acuerdo en que la desigualdad extrema no es deseable, la realidad es que la desigualdad de ingresos va a existir siempre”
Gabriel Capurro elogió el ajuste fiscal del gobierno en el cierre de la Expo Prado 2020.
“Aunque todos podemos estar de acuerdo en que la desigualdad
extrema no es deseable, la realidad es que la desigualdad de ingresos va
a existir siempre por la propia naturaleza humana, y es justo que así
sea. Las personas somos todas distintas, tenemos objetivos de vida
diferentes, actitudes y aptitudes diferentes, y actuamos y trabajamos en
consecuencia. Las diferencias existen y van a existir siempre entre las
personas, y por lo tanto en los ingresos, que no pueden ni deben ser
iguales”, dijo este sábado Gabriel Capurro, presidente de la Asociación
Rural del Uruguay (ARU), en la clausura de la Expo Prado 2020.
Para el presidente de la ARU desde “el punto de vista político la
desigualdad de ingresos es más fácil de atacar que la pobreza, más
rápida de lograr resultados y también es más popular, el problema es que
si no se actúa con equilibrio en las políticas impositivas que se
implementan se puede caer fácilmente en el populismo, desestimulando al
que arriesga, al que invierte, al que más se esfuerza y genera riqueza y
perpetuando la pobreza y su dependencia del Estado cuando las
prestaciones sociales se dan en dinero efectivo y sin contrapartida”.
Capurro dijo que este año es “muy especial, diferente y difícil”, porque la pandemia generada por la covid-19
“esta provocando una emergencia sanitaria global y graves consecuencias
sobre la salud de las personas y las economías en todos los países.
Tenemos un legítimo orgullo de cómo el país ha enfrentado la pandemia.
Tanto el gobierno como todos los uruguayos han actuado con eficacia y
responsabilidad, lo cual nos ha permitido estar en una situación
relativamente buena”.
El presidente de la ARU aseguró que la pandemia generará “recesión en
la economía”, además de agravar la pobreza y la desigualdad, “efectos
negativos en la sociedad” que conducen “a una peor distribución de la
riqueza”. “Los recursos son siempre insuficientes para atender todas las
situaciones y necesidades que se presentan, y adquieren mayor
importancia las estrategias que se sigan para superar los problemas y
dificultades. Es relevante a la hora de fijar políticas publicas la
consideración de la desigualdad y la pobreza, ya que ambas están
relacionadas entre sí”, afirmó.
Capurro recordó que la carga impositiva en Uruguay llega a 35% del
Producto Bruto Interno y es de las más altas de América Latina, “sin
considerar los impuestos encubiertos en las tarifas públicas”. Además,
afirmó que, a excepción de las telecomunicaciones, la economía uruguaya
está estancada hace cinco años, “la inversión ha caído, también el
empleo, muchos sectores de la economía están en recesión y muchas
empresas corren el riesgo de quebrar”.
Aseguró que un aumento de impuestos “incidiría negativamente en todos
estos indicadores, por lo que buscar atenuar la desigualdad y pobreza
por este camino podría tener el efecto inverso. Apoyamos en ese sentido
la política del gobierno de no crear ni aumentar impuestos y poner el
énfasis en la austeridad y en la baja del gasto”, dijo Capurro frente al
presidente, Luis Lacalle Pou, el ministro de Ganadería, Agricultura y
Pesca, Carlos Uriarte, y la ministra de Economía y Finanzas, Azucena
Arbeleche, quienes asistieron a la ceremonia.
Capurro dijo que esta es la primera vez que se hace un ajuste fiscal
sin aumentar impuestos o crear nuevos, haciendo el ajuste en el Estado y
no trasladando los costos a los sectores privados de la economía, “como
ha sido tradicional en el pasado”.
Sobre la pobreza dijo que mejoró cuando hubo crecimiento, pero en
cuanto la economía se enlenteció aumentó: “En 2017 la tasa de pobreza
era 7,9%; en 2018, 8,1%; en 2019, 8,8%. Esto quiere decir que cada 1.000
personas, 88 son pobres en nuestro país. Un requisito fundamental para
la reducción de la pobreza en forma estructural es una economía que
atraiga inversiones, genere empleo genuino y productivo, y produzca un
crecimiento que mejore los ingresos y contribuya al bienestar general de
la población”, dijo.
Sobre el sector rural, dijo que tiene mecanismos “naturales” de
distribución de ingresos, entre actores sociales, proveedores,
vendedores de insumos y trabajadores. Estimó que la distribución es de
entre 50% y 80% en promedio, e incluso aseguró que “hay ejercicios donde
estos porcentajes llegan a 100%”. De todas maneras, agregó: “Los
ingresos de las empresas rurales son muy variables, y por ello es muy
difícil incorporar a los salarios de los trabajadores en forma
permanente el resultado de años buenos, porque luego son imposibles de
mantener en años malos”.
Capurro sostuvo que a lo largo de los años las políticas impositivas
lo que hicieron fue transferir la riqueza generada por el sector rural a
otros sectores de la economía, “en detrimento de la población rural,
determinando una injusta distribución de la riqueza”; según él, esa
trasferencia es la causa de la falta de desarrollo del país y lo que
imposibilitó “una justa distribución de riqueza dentro del propio sector
rural”.
“Es imprescindible que las empresas rurales tengan márgenes de
rentabilidad razonables para implementar mecanismos de distribución de
la riqueza que sean justos con los trabajadores del campo. Sin
rentabilidad no hay inversión, sin inversión no hay empleo, no hay
proveedores de insumos ni de servicios, no hay mayor producción, no hay
generación de valor en las cadenas agroindustriales”, concluyó.
Apelar a la naturaleza humana para justificar la desigualdad social es un monumento a la ideología. Para quienes estudiamos a los que justifican el capitalismo, la frase no es nueva. Por el contrario, tiene más años que el agujero del mate. No obstante, es interesante advertir como el pez por la boca muere. Efectivamente, quienes suelen achacarle a la izquierda que tiene una mirada muy ideológica de la sociedad y la política, terminan usando, y de una manera muy pornográfica, una apelación ideológica para justificar un problema histórico y social, como la desigualdad estructural y la existencia de la brecha social. Que en nuestro país el 1% más rico, del que Capurro es parte, acumule la misma cantidad de ingresos que más de medio millón de personas, no tiene nada que ver con la naturaleza humana, con lo genes, ni con el espíritu santo. Tiene que ver con la política económica, las reglas mercadocentricas del capitalismo y las normas y dispositivos institucionales que aseguran la vigencia de esas reglas. Saquemos todos los subsidios y exoneraciones al capital y vamos a ver que tanto puede justificar la naturaleza humana las enormes diferencias sociales que existe entre esa ínfima minoría, agraviantemente rica, y los 100.000 uruguayos que comen en ollas populares. Los dueños del poder siempre creen que su visión del mundo es la única visión del mundo posible y legítima. Y se la imponen al resto como la visión natural de las cosas. No dejes que te mientan. Pensar con cabeza propia y cuestionar el pensamiento único, es fundamental para resistir al embaucamiento y para defender tu derecho a la libertad.
Ricos patrones
Por El Muerto
Después de 15 años de un gobierno neoliberal que agudizó la pobreza y la riqueza en el interior uruguayo, forestando, exportando ganado en pié, y con grandes extenciones para la soja transgénica. ahora con un gobierno directamente empresarial el tema de la pobreza y la distribución de ingresos y riquezas, va a extremar miserablemente la vida de miles de uruguayos en el interior.
Capurro quiso decir y lo dijo que hay que bajar los índices de pobreza sin afectar la distribución de la riqueza. Por lo tanto los mas ricos seguirán siendo mas ricos mientras la desocupación continuará haciendo estragos- Como si se tratara de una justicia divina porque siempre ha sido así.
La naturaleza de que haya ricos y pobres
Con el apoyo y la bendición de los sectores mas reaccionarios de la iglesia católica y del gobierno actual que les proporcionará un ajuste fiscal sin aumentarle los impuestos a los que mas tienen.
Los recientes informes del INE revelan los indices de pobreza actual y los informes de CERES van mas allá reflejando otra dramática realidad en un pais muy rico y fértil y con mas de 13 millones de cabezas de ganado. Uruguay puede alimentar a 30 millones de habitantes, a pesar de ello medio millón hoy pasan hambre de los que 60 mil son niños.
Uruguay tiene hoy aproximadamente 3,5 millones de habitantes. La Asociación Rural del Uruguay (ARU) representa desde 1871 a los latifundistas del país. Según dato de 2017 el 96% de las tierras uruguayas está en manos privadas; según el Censo Agropecuario de 2011, de las 16 millones de hectáreas con las que cuenta el país, 3 millones, pertenecían a tan sólo 260 productores; y según estimación de los especialistas, hoy al menos la mitad del territorio uruguayo es propiedad de extranjeros (en especial de multinacionales; sólo una de ellas, dedicada a la forestación para la producción de pasta de celulosa, controla más de 250 mil hectáreas). Al mismo tiempo hay que recordar que no hace mucho la ARU se opuso a la promulgación de la Ley que garantizaba la jornada laboral de ocho horas para los trabajadores rurales. Ahora bien en su discurso de mitad de septiembre de 2020, al clausurar la Exposición Rural anual, el actual Presidente de la ARU, Gabriel Capurro, tras reconocer que según datos oficiales un 8% de los uruguayos están en la pobreza, proclamó: “Aunque todos podemos estar de acuerdo en que la desigualdad extrema no es deseable, la realidad es que la desigualdad de ingresos va a existir siempre por la propia naturaleza humana, y es justo que así sea.
Las diferencias existen y van existir siempre entre las personas y por lo tanto entre los ingresos, que no pueden ni deben ser iguales”. Y de inmediato, aterrizando esos conceptos, felicitó al actual gobierno derechista por no haber aumentado los impuestos (a los latifundistas, claro), y se pronunció contra la ayuda monetaria directa sin exigencia de contrapartidas a los más necesitados en plena pandemia del COVID19, pues, dijo, eso sería populismo y quebraría la lógica de la retribución habida según el esfuerzo y el mérito; y machacó que son los empresarios quienes crean empleos, y con eso renta y mejoras del nivel de vida de la población en general. Este personaje (que olvida decir que el 85% de los impuestos en Uruguay se captan de los salarios, y sólo el 15% del capital) parece inspirarse en la Teoría de la Justicia de John Rawls, quien sublimando la realidad capitalista, proclamó que son morales las diferencias que supuestamente redundan en beneficio general; de hecho estaba así legitimando las últimas aseveraciones de Capurro, al canonizar como útil para todos el dominio de los capitalistas sobre los medios de producción y su parte de león en la riqueza y renta nacionales.
Por nuestra parte, en óptica ecomunitarista, defendemos (siguiendo y ampliando a Marx) que el principio de distribución que paute a la sociedad (extendida a la Humanidad) sea el que sigue: “de cada uno según su capacidad y a cada uno según su necesidad, respetando los equilibrios ecológicos y la interculturalidad”.
O sea, reconocemos la diferencia entre las personas, en particular en lo referente a sus capacidades-habilidades productivas y en lo relativo a sus necesidades para desarrollarse plenamente como individuos. Y por eso mismo consideramos que la comunidad debe controlar-gestionar a los medios de producción y repartir los deberes productivos y los frutos de la producción de acuerdo, respectivamente, a aquellas distintas capacidades y necesidades. Eso significa concretamente que en óptica ecomunitarista, si una persona soltera tiene menor capacidad productiva a causa de algún problema físico o mental, y por ello mismo tiene más necesidades que satisfacer para lograr su pleno desarrollo (por ejemplo en atención médica y aparatos para superar sus dolencias), entonces esa persona contribuirá MENOS al fondo social común generado por la comunidad sin patrones, y al mismo tiempo recibirá MÀS de ese fondo común, que otra persona soltera que no padezca aquellos problemas. En esa lógica tampoco interesa la actual escala meritocrática-jerárquica de las profesiones ejercidas temporalmente por cada uno (el Ecomunitarismo pregona el ejercicio rotativo de actividades productivas para las que cada cual se vea inclinado por su vocación y capacitado por su formación, en un sistema de educación universal y gratuita abierta a todos hasta sus niveles más elevados); así si alguien soltero ejerce durante un determinado año la profesión de médico y otra persona se desempeña en ese mismo período como limpiador de calles, pero tiene dos hijos, entonces esta segunda persona tendrá que recibir más del fondo común que la primera, pues sus necesidades familiares son mayores. Como se ve, al igual que el señor Capurro creemos que las personas son y serán distintas unas de las otras (aquí hemos considerado sólo el aspecto productivo, pero es obvio que esas diferencias se amplían cuando consideramos los gustos, caracteres, etc.); y por eso mismo defendemos un principio de distribución desigual que dé más al que más necesita (en los límites del respeto a los equilibrios ecológicos y de la interculturalidad). Para que ese principio se realice habrá que devolver a la comunidad nacional los medios de producción (como las tierras uruguayas hoy acaparadas por la pequeña oligarquía multimillonaria representada por la ARU), para que sus frutos estén al servicio del desarrollo pleno de cada persona.
“Varias veces nos hemos reunido por ahí –se refiere a Manini–, los tipos
tienen confianza, es mutuo, pero se cagan con el resto. Con el Ñato
–Fernández Huidobro– lo hicimos, juntamos la pesada de generales y
coroneles, unos 35 serían, hicimos un asado en Anchorena, los invitamos,
y hasta el día de hoy no salió en la prensa, y ahí había milicos
fachos, de todo había”. ¿Qué fue esa reunión en Anchorena?, ¿para qué la
armaron?
José Mujica: Manini Ríos es «el único uruguayo que está en condiciones de conseguir información» sobre los desaparecidos que «otros no podemos conseguir»
Dice que hasta ahora no ha hecho «nada» en el Parlamento por la pandemia y porque el gobierno «tiene trazado un camino totalmente autónomo de la oposición»
EMILIANO COTELO (EC) —El mes que viene José Mujica renunciará a su
banca en el Senado. Lo anunció hace pocos días, en medio de la polémica
sobre el desafuero de Manini Ríos, que él al principio no acompañaba,
pero finalmente votará alineándose con la postura del Frente Amplio
(FA), aunque, según anticipó, va a exponer en sala su propia visión
sobre el tema.
¿Qué papel está jugando en la oposición al gobierno de Luis Lacalle
Pou? ¿Cómo se lleva con Cabildo Abierto (CA)? ¿Qué quiso decir cuando
comentó “este milico Manini era un perrito con Fernández Huidobro”, una
frase que aparece en un libro publicado hace pocas semanas en Argentina?
¿Dejará efectivamente el Parlamento, algo que manejó varias veces en
los últimos años?
Vamos a conversar con él.
Usted ya se había retirado del Senado, pero en mayo del año pasado
comunicó que iba de nuevo, que encabezaría la lista del Movimiento de
Participación Popular (MPP). Dijo: “Voy a ir al Parlamento para pelear
por los derechos conquistados que tiene este pueblo uruguayo”. Y llamó
la atención con eso, algunos dijeron “está considerando entonces la
posibilidad de que el FA pierda”, cosa que efectivamente ocurrió. ¿Cómo
se ha llevado?, ¿qué ha hecho en el Parlamento en estos meses?
JOSÉ MUJICA (JM) —Nada. Así, como le dije: nada. Una presencia
nominal. Por dos cosas. La más importante: la política es, entre otras
cosas, relaciones humanas, y apareció este fenómeno de la pandemia. Yo
estoy en el punto de mira no solo por la edad, sino por padecer una
enfermedad inmunológica crónica que ni siquiera me permitiría vacunarme
si existiera una vacuna maravillosa. Entonces tengo que refugiarme en el
único mecanismo: evitar todos los contactos posibles.
EC —Sí, usted pasó varios meses sin ir directamente al Parlamento.
JM —Sí, y cuando empecé a ir me encontré con la segunda realidad, el
segundo motivo: es tan fuerte la concentración de poder en el Ejecutivo
que el Parlamento por el momento está bastante nominal. Pero la causa
esencial es la otra, la pandemia, que va a ser muy larga,
desgraciadamente. He llegado a esa conclusión, y en esas condiciones me
tengo que retirar porque amo en pila la política, me encanta, pero mucho
más amo la vida.
EC —O sea que efectivamente se va.
JM —Me voy, sí.
EC —Se va del Senado.
JM —Sí, sí.
EC —Le insisto con la pregunta porque la gente cuando conoce una
noticia como esta enseguida se pregunta: “¿Y cumplirá?, porque ¿cuántos
retiros ha habido de Mujica hasta ahora?”.
JM —Yo me jubilé, y debo de ser el único caso, no cobro como senador,
sigo cobrando mi jubilación, que son 62.000 pesos nominales en
efectivo, porque me agarró la ley de tope. Y no quise porque ya veía
este asunto cómo se desató y a medida que pasa el tiempo cada vez lo veo
más grave. Ahora ha aparecido la información por ahí, que no tengo
confirmada, pero que es una bomba de tiempo, de que los que se recuperan
de la enfermedad siguen bastante tiempo sembrando el virus con su
respiración. Entonces se da cuenta de que seguimos regalados.
EC —Así que efectivamente en octubre usted deja la banca.
JM —Sí.
EC —Y mencionó al pasar que está cobrando la jubilación; ¿qué jubilación es esa?
JM —Es la jubilación global que me tocó.
EC —¿La jubilación correspondiente a la presidencia, por ejemplo, cuánto juega ahí?
JM —Sí, se incluye, pero me agarró una ley de tope que topea las jubilaciones.
EC —Entonces, aquel propósito, “voy a ir al Parlamento a pelear por los derechos conquistados que tiene este pueblo uruguayo”…
JM —Queda por el camino.
EC —Eso queda por el camino.
JM —Queda por el camino, pero tiene también una contrapartida: creo
que tengo un suplente que es brillante y joven. Sería un viejo miserable
si me quedo de Figuretti con esta flaqueza que me impone la pandemia y
no le abro paso a él.
EC —¿A quién está aludiendo concretamente?
JM —Al Pacha Sánchez.
EC —Va a quedar él definitivamente como senador.
JM —Sí.
EC —De todos modos usted va a seguir en política, supongo.
JM —Haciendo algo. Fíjese que hace meses que no voy a la dirección de
la 609, pero algo voy a seguir haciendo porque genio y figura hasta la
sepultura.
EC —Usted recién hacía un análisis crítico del papel que le cabe al
Parlamento en este período de gobierno desde que empezó. Usted dice “un
papel reducido”.
JM —Muy reducido.
EC —¿Por qué?
JM —Con un proyecto de ley de génesis del propio Parlamento, ninguna
facturación importante del propio Parlamento, más bien funciona como un
reflejo.
EC —Entonces, más en general, ¿cuál es su visión de la administración encabezada por Lacalle Pou?
JM —Es contradictoria. Acompaño la preocupación por lograr
equilibrios fiscales, pero no puedo acompañar la filosofía de que el
costo principal lo paguen los asalariados de este país. Ahí le sintetizo
mi discrepancia fundamental.
EC —¿Puede explicarlo un poco mejor? ¿A qué se refiere?, ¿a lo que va
a pasar con el salario real, de acuerdo a lo que se está previendo?
JM —Sí, la pérdida del salario real y la pérdida del poder
adquisitivo de las jubilaciones, que es lo que cuenta. Y una renuncia a
pedirles colaboración a los sectores de altos ingresos por considerar
que eso es una señal negativa, como se dijo expresamente, en contra del
espíritu de inversión.
EC —Usted reconoce que hay un problema con las cuentas públicas, el
déficit fiscal que recibió este gobierno es muy alto, era de más de 5 %
del PBI, y ahora con la emergencia sanitaria y sus consecuencias
económicas va a subir todavía.
JM —Sí, pero ojo, la emergencia sanitaria cambió todos los parámetros
a nivel del mundo. Cuando se retire la administración del señor Trump,
el gobierno norteamericano va a terminar debiendo más que el PBI
norteamericano. Ha habido un cambio de carácter colosal, si no, no se
entendería esa inundación monetaria que están haciendo en el mundo rico.
Y la enorme flexibilidad que hubo en las cuentas, por ejemplo, con la
deuda argentina. Estamos en un mundo distinto. Por ahora… Seguro se
murió en la sopa, eso se lo acepto. Entonces comparto la filosofía de
preocuparse por la estabilidad fiscal, pero no comparto el camino
elegido de acordarse solamente de los trabajadores.
EC —Para usted, ¿qué otro tipo de medidas debieron haberse tomado? ¿Hablaba de tributos, de impuestos concretamente?
JM —Creo que los sectores que tienen buenos ingresos tendrían que
haber colaborado con el efecto pandemia. Lo dije desde el primer
momento, no se puede considerar que todo es lo mismo, hay una alta
burocracia privada que algo podía haber puesto. Y además lo que se cobró
dos meses fue un verdadero saludo a la bandera. Había que hacer un
esfuerzo más largo.
EC —Se refiere a lo que se cobró dos meses de impuesto a los funcionarios públicos, a los altos cargos de funcionarios públicos.
JM —Sí, sí, y creo que fue un saludo a la bandera. Cuando se tienen
ingresos importantes nadie sacrifica la olla, va a sacrificar algún
gasto relativamente suntuario de carácter […]. Cuando usted le rebaja al
que gana 15.000, 20.000 pesos y le saca 500, ese lo va a sentir en la
comida; cuando le saca a alguien que gana arriba de los 100.000, tendrá
dificultades para cambiar el auto, algún viaje, etcétera, pero no tiene
ningún sacrificio fundamental. Desde luego, comparto que a nadie le
gusta que le metan la mano en el bolsillo, el bolsillo es el órgano más
sensible de la humanidad.
EC —¿Usted tiene diálogo con el gobierno?
JM —Ayer tuve una larga conferencia con el presidente de Colombia,
pero con el gobierno uruguayo no hablo. Alguna vez hablo con el
presidente argentino y con algún otro por ahí.
EC —Justamente, teniendo en cuenta su condición de expresidente, ¿qué
tipo de vinculación tenía con el actual presidente, con Lacalle Pou en
particular o con gente de su entorno, puede jugar algún papel?
JM —Yo no voy a donde no me llaman. Si me llaman, agradezco y
respondo con caballerosidad. Creo que el gobierno tiene de hecho trazado
un camino totalmente autónomo de la oposición.
EC —Entre Lacalle Pou y Tabaré Vázquez –lo sabemos bien– hubo una
mala relación o, mejor dicho, una relación congelada, inexistente
durante mucho tiempo; ese vínculo se normalizó, se restauró ahora, en el
período de la transición tuvieron más de una conversación, fueron
juntos a Buenos Aires cuando asumía el presidente Alberto Fernández,
después tuvieron algún encuentro y ahora están debatiendo públicamente,
Vázquez habla y critica al gobierno en esos encuentros con militantes
del FA, Lacalle Pou le responde a través de los medios. ¿Con usted cómo
ha sido la relación?, ¿Qué tipo e vínculo es Lacalle Pou-Mujica?
JM —No existe ninguna relación.
EC —¿Nunca?
JM —No, prácticamente nunca.
EC —¿Cuánto hace que no se reúne, que no habla con él?
JM —La última vez que hablé con él fue en el catafalco de la Asamblea
General cuando asumió el gobierno y procedí institucionalmente a
tomarle juramento.
***
EC —Usted dice que con el presidente Lacalle Pou no tiene contacto,
no tiene vínculo. ¿Qué pasa con Larrañaga, por ejemplo, con el ministro
del Interior? ¿Tampoco?
JM —Hablé un par de veces por teléfono con él, por cuestiones locales particulares.
JM —Por ejemplo, alguien de mi custodia tuvo unos tiros, un insuceso, estuvo en el hospital, en fin. Esas cosas.
EC —Ah, pensé que habían estado discutiendo temas de seguridad pública, la gestión del Ministerio del Interior.
JM —Me tengo juramentado no abrir la boca. Recuerdo bien que le dije
que estaba loco por agarrar ese viaje, que era el fin de su carrera
política, que era la tumba de los cracs. Le di mi opinión antes de que
asumiera y punto, nada más.
EC —¿Por qué dice que no va a abrir la boca? ¿En qué sentido?
JM —Le tengo mucho respeto y consideración.
EC —Con Bustillo sí ha tenido contactos, por lo menos una reunión
cuando asumió como nuevo ministro de Relaciones Exteriores, fue a verlo,
incluso fue muy elogioso con usted.
JM —En su función, Bustillo siempre tuvo la puerta abierta y una
vocación de servicio tanto cuando estuvo en Argentina como cuando estuvo
en España y se lo tengo que reconocer eternamente. Siempre supe su
inclinación política, pero como funcionario no tengo otra cosa que
agradecimiento.
***
EC —En estos días usted hizo autocrítica, dijo que no había estado
feliz con las declaraciones, pero lo cierto es que armó un gran revuelo
cuando anunció que si en el Senado se votaba el desafuero de Guido
Manini Ríos, la justicia lo investigaba y lo absolvía, no iban a estar
los votos frenteamplistas necesarios para que Manini en esa hipótesis
volviera a la cámara. Enseguida desde el FA lo desautorizaron, salieron a
aclarar que no era así, que en esa hipótesis se iba a votar el
reingreso de Manini.
JM —Sí, pero eso fue en el contexto de una cosa más… Salió salió mal,
lo dije mal. Si hiciéramos un plebiscito en la base del Frente, por los
reiterados ataques a la justicia que desde hace mucho tiempo viene
realizando gente de Cabildo, la decisión sería otra. Pero lo que
decidieron los dirigentes del FA es lo mismo que pienso, sería una forma
de victimizarlo, con lo cual se lo favorece. Yo no subestimo a Manini.
EC —Pero lo cierto es que Manini tomó como base sus dichos, señaló
que aquel comentario suyo fue una de las razones que lo llevaron a
cambiar de posición, a resolver que no votará el desafuero como venía
anunciando dese la campaña electoral.
JM —Eso es una jugarreta, es vestir la novia, hay que ponerle. El
verdadero peligro es la decisión de la justicia, una certidumbre de que
la justicia lo puede condenar, si no, no se entiende la campaña en
contra de la justicia. Y como tal, la coalición creo que hizo lo que
políticamente tenía que hacer por encima de lo jurídico: salvar,
preservar la herramienta.
EC —¿A qué coalición se refiere?
JM —A la coalición de gobierno. Para mí lo político, una vez más, se
impuso a lo jurídico. Nadie lo va a reconocer, porque acá hay una
tradición de maridaje con el cinismo, pero en mi fuero interno estoy
convencido de eso. Todo lo demás es bulla.
EC —Pero en principio usted estaba en esa, que no había que votar el desafuero.
JM —Sí, pero por razones políticas también, porque no le quiero hacer
el juego. Yo no lo subestimo a Manini, lo conozco, Manini es en todo
caso un perro bulldog muy peligroso, muy capaz, pero cuando se le tiene
bronca a la gente se pierde la perspectiva y no se mide la realidad. Hay
una visión peyorativa que no permite medir la magnitud del personaje,
entonces se hacen cosas tácticamente en función de lo que se siente y no
de lo conveniente.
EC —Otro detalle llamativo de esa declaración de Manini, cuando dijo
que sus dichos habían sido uno de los factores que lo habían llevado a
cambiar de posición, es que él dijo que le creía a usted y no a los
dirigentes del FA.
JM —Sí, yo lo conozco relativamente bastante. Para entender esto hay
que remontarse un poco, y le voy a ser sucinto en dos cosas que creo que
son centrales. Cuando Eleuterio asumió la responsabilidad del
Ministerio de Defensa, se trazó dos grandes rumbos. Uno, el nunca más;
como estudioso de las cuestiones militares, él había llegado a esta
conclusión de que los golpes de Estado en el mundo entero, impulsados
por Fuerzas Armadas, cuando no lograron la unidad de la oficialidad
tendieron a fracasar y cuando lograron la unidad de la oficialidad
triunfaron. Por eso había que trabajar –entendía– todo lo que se pudiera
en la conciencia de la oficialidad más inteligente sobre la importancia
que tiene a la larga el respeto institucional. Partió de esta base, lo
que fallan son los hombres y los partidos, hay que preservar las
instituciones, porque cuando se atropella contra las instituciones todo
es mucho peor. Pero esto suponía verdadera intimidad política, no la
relación de un jerarca a la distancia, sino largas discusiones sobre
estas cosas, sobre todo con la oficialidad más inteligente.
El segundo rumbo que se había planteado era lo siguiente: si se
quiere conseguir un poco de información en la cuestión derechos humanos,
hay que intimar con la oficialidad joven, que no tiene responsabilidad
directa del pasado, pero por el carácter endógeno que tiene.
EC —¿A qué llama oficialidad joven?
JM —La que hay ahora, que no tiene nada que ver con lo que pasó, pero
por el carácter muy endógeno –parentescos, etcétera, etcétera– puede
ser el vínculo para conseguir información que permita ir esclareciendo
cosas. Y vaya si trabajó en ese sentido en todo lo que pudo.
EC —Ahí usted está respondiendo a la insatisfacción o directamente
malestar que en una parte de la izquierda existe con Fernández Huidobro,
porque se entiende que ocurrió lo contrario, que no movió, que no
trabajó para la búsqueda de información por ejemplo sobre los
desaparecidos.
JM —No, no, trabajó por otros caminos, trabajó distinto, partía de la
base: si mantengo distancia y agredo, no logro la intimidad necesaria
para conseguir algo. Y vaya si se movió, y vaya si hizo todo lo que
pudo. Era un hombre muy inteligente que veía lejos, desgraciadamente
estaba muy enfermo y le jugó mal. En ese plano no fue con Manini, fue
con varios, y fue una cosa pensada y deliberada. Claro que no andaba con
un letrero en la frente diciendo “estoy haciendo esto”.
EC —Estoy pensando por dónde sigo a partir de lo que acaba de
señalar, porque en esta publicación que hizo Búsqueda ayer, tomando
frases suyas del libro Mujica por Pepe: Conversaciones con Nicolás
Trotta, que se publicó en Argentina hace pocas semanas, escrito por
quien es hoy el ministro de Educación del gobierno de Alberto Fernández…
JM —Sí, pero entonces no lo era.
EC —En ese libro, usted cuenta, por ejemplo, lo siguiente: “Varias
veces nos hemos reunido por ahí –se refiere a Manini–, los tipos tienen
confianza, es mutuo, pero se cagan con el resto. Con el Ñato –Fernández
Huidobro– lo hicimos, juntamos la pesada de generales y coroneles, unos
35 serían, hicimos un asado en Anchorena, los invitamos, y hasta el día
de hoy no salió en la prensa, y ahí había milicos fachos, de todo
había”. ¿Qué fue esa reunión en Anchorena?, ¿para qué la armaron?
JM —Para lo que le dije, querido. Eleuterio buscaba ir trazando
caminos de intimidad a los efectos de poder conseguir información. De lo
contrario, partía de que con la bulla no se conseguía nada. Se movió
así.
EC —¿Quiénes fueron a esa reunión?
JM —No, no importa.
EC —Pero del lado del gobierno, ¿quiénes fueron? Usted, Fernández Huidobro… ¿qué otras autoridades había?
JM —Nadie más.
EC —Nadie más. Y del lado militar, había militares en actividad ¿y retirados también?
JM —No.
EC —Solo oficiales.
JM —Sí.
EC —¿Eso a qué altura de su gobierno fue?
JM —Y… en algún momento, cuando él era ministro.
EC —¿Y qué resultado dejó ese encuentro?
JM —Si dejó resultado no se lo voy a decir porque las líneas no se queman.
EC —¿Para usted fue satisfactoria esa reunión?
JM —Para mí era parte de una política que tenía trazada Eleuterio y yo lo acompañé.
EC —Pero por ejemplo, ¿de esa reunión salieron algunas líneas de investigación en busca de información?
JM —Le dije que no le voy a decir nada.
EC —Usted se jacta de eso, de que el encuentro no trascendió a la prensa.
JM —No, yo no me jacto de nada.
EC —Pero dice que logró que no se conociera.
JM —Yo digo lo que tengo que decir hasta un límite, después soy dueño de mi silencio.
EC —Sí, lo entiendo, yo pregunto y usted llega hasta donde entiende
conveniente llegar. Voy sobre otra frase suya en ese libro: “Nosotros
podemos hacer políticas, pero el resto de la izquierda no nos acompaña,
¿entendés? Eran unos guarangos, sacaron el síndrome de Estocolmo. Los
que anduvimos con los fierros les damos importancia a los fierros,
entonces te rompés todo y te tiran todo a la mierda con unas
declaraciones de mierda”. ¿De qué está hablando? ¿Qué políticas
intentaron hacer ustedes y el resto de la izquierda no acompañó?
JM —Hay una cosa evidente, yo no digo que el poder […] el fusil, pero
al fusil hay que respetarlo y si no lo querés tener en contra por lo
menos tenés que luchar para que respete. Si nos preocupamos por el
futuro del nunca más, tenemos que procurar entender que eso es parte de
nuestra sociedad y si les sigo cobrando a los de hoy las cuestiones del
pasado siempre los voy a tener en contra, porque nunca vas a ganar a
quien empieza por despreciar.
EC —Es curioso que usted ponga de por medio “los fierros”, “la comunión de los fierros”.
JM —Sí, sí, es un lenguaje. Me refiero a la importancia que tienen en
la historia los aparatos armados. Porque en los aparatos armados, en
los ejércitos, la vieja definición de Clausewitz, la guerra es la
política por otros medios, tiene una parte esencial de verdad, siempre
hay preocupación política. Y se termina haciendo política por el camino
de las logias, casi conspirativamente, es inevitable. Entonces estas
cosas hay que ponerlas arriba de la mesa, pero hay demasiado prejuicio
en nuestras sociedades.
EC —Claro, pero esa sintonía que por el vínculo a través de las armas
tienen muchos veteranos dirigentes del MLN con oficiales de las Fuerzas
Armadas es vista con recelo, con sospecha, incluso dentro de la
izquierda. Se supone que de esa relación pueden salir después
compromisos, pueden salir pactos que traben algunas líneas de acción.
JM —No, más bien es al revés, salen salidas. De lo contrario los
caminos se obturan. Es exactamente al revés, porque nadie deja el alma
por tener relaciones, uno no deja de pensar, es absolutamente parte de
la realidad. La realidad no se puede evitar porque no me gusta, la
realidad existe, por lo tanto hay que asumir cuál es el camino más
lógico para influir en esa realidad. Y bueno, parece que se pierde
virginidad ideológica.
EC —¿Cómo es su relación con Manini concretamente?
JM —No tengo ninguna relación, ahora no tengo relación casi con nadie, estoy recluido.
EC —Vuelvo al libro, dos frases suyas: “Yo a Manini lo llamo mañana y
mañana está acá, vino varias veces a mi casa y hablamos, varias veces
nos hemos reunido por ahí”.
JM —Sí, pero eso cuando tenía sentido la discusión militar, cuando
discutimos el cambio militar. Dese cuenta, por ejemplo, de la
contradicción de lo que me está planteando: nosotros tratamos de
impulsar el cambio legislativo en todo lo posible, incluso disminuir la
cantidad de oficiales superiores. Ahora Manini logró exactamente lo
contrario en esta ley de presupuesto. Quiere decir que no hubo ninguna
clase de acuerdo ni acomodo. Por el contrario. En ese momento discutimos
mucho, tampoco estuvimos de acuerdo.
EC —Marcelo Estefanell, escritor, integrante del MLN en su momento,
dijo en Voces hace pocos días, en una larga entrevista, que “a Manini lo
nombraron comandante en jefe porque se buscaba alguno que no fuera
masón”. Eso ocurrió justo al final de su presidencia, en las últimas
semanas de su presidencia. ¿Hubo algo de eso?
JM —Sí, efectivamente.
EC —A ver, cuéntenos cómo fue esa decisión.
JM —Es sencillo… Primero, no tengo nada contra la masonería, pero
llama la atención la cantidad de oficiales que se han hecho masones y
uno colige que es una manera de luchar por los ascensos. Como no pueden
hacer política abierta, lo hacen medio en logias conspirativas. Esa fue
la realidad y usted no tiene para elegir a la marchanta, tiene diez,
doce nombres para elegir. Y en este caso se eligió uno que no era masón.
EC —¿Y no pertenece a ninguna otra logia Manini?
JM —No sabíamos.
EC —¿No sabíamos?
JM —Yo no sabía por lo menos.
EC —¿Y ahora sabe?
JM —Y ahora dice que pertenece a los Tenientes.
EC —Por eso se lo preguntaba.
JM —Sí, sí.
EC —Pero el motivo fue ese, la elección fue aquella.
JM —Escúcheme, la alternativa era o elegía un teniente o elegía un
masón. ¡Qué linda changa, eh! La tienen todos los presidentes, me
parece.
EC —Pero vio que una de las discusiones dentro de la izquierda es que la propia izquierda “catapultó” a Manini…
JM —Sí… Creo que es injusto, porque no ven la relación, no ven que
usted no elige lo que quiere, tiene un menú muy restringido de gente
para elegir. Es un verdadero error, no conocen nada del estamento
militar porque lo desprecian. No pueden entender, por ejemplo, esa
fineza que tenía el Ñato de decir “todos los golpes de Estado militares
en el mundo que fracasaron fue por falta de unidad en la oficialidad,
hay que trabajar para que eso exista porque es la mayor garantía”. Hay
que conocer mucho la cuestión militar para tener ese razonamiento.
EC —¿Y cómo analiza usted lo que fue la gestión de Manini como
comandante en jefe del ejército, que transcurrió durante toda la
presidencia de Tabaré Vázquez?
JM —Creo que metió la pata, que se durmió en la información. Y la
metió por partida doble, metió la pata con esa carta atacando a la
justicia que colmó el vaso.
EC —Esa fue la última de sus acciones. Pero a lo largo de su
comandancia, de su período como comandante en jefe, en distintas
ocasiones apareció “desafiando” al gobierno o a la presidencia, con
discursos en los que hacía planteos, hubo amonestaciones incluso, hubo
sanciones, cosa que no era común con un comandante en jefe.
JM —Sí, es cierto.
EC —Hubo un arresto que dispuso el presidente Vázquez en determinado
momento por dichos referidos a la reforma de la Caja Militar.
JM —Sí, sí. Creo que ya estaba buscando rumbo político, tenía una
decisión y me parece que todo eso fue funcional a su objetivo. Por eso
le digo: el senador Manini es un tipo muy capaz y muy inteligente y creo
que lo subestiman.
EC —Usted dice en estas declaraciones en el libro que no lo hubiera
destituido, que si usted hubiese sido presidente no hubiera dispuesto el
pase a retiro por ese documento con críticas al accionar de la
justicia, ese que llevó a la decisión de Vázquez.
JM —Es mi manera singular de pensar, no me gustan las víctimas porque
es un negocio bárbaro, las víctimas se tiran al suelo y sacan un rédito
político bárbaro, no quiero hacerle el caldo gordo. Dentro de pocos
días llámeme y le voy a hacer un comentario más rico sobre esto.
EC —Lo cierto es que si Vázquez no lo destituía en ese momento, el
lanzamiento político de Manini no era posible, los tiempos no le iban a
dar.
JM —Claro, exactamente. Creo que en todo el último período Manini
pergeñaba el martirologio político para revestir una aureola que le
sirviera y catapultar el movimiento que llevó adelante. Pero eso es una
conjetura mía.
EC —Me queda pendiente entonces esa consulta dentro de unos días.
Pero para terminar con Manini, esta frase también del libro: “Este
milico Manini era un perrito con el Ñato Fernández Huidobro”. Es fuerte
esta expresión suya…
JM —Escuche, los bulldogs son perritos también. Era perrito por la
sociabilidad y todo lo demás. Manini no es ningún monigote que lo maneje
cualquiera con un piolín. Es otra cosa. Yo les tengo admiración a los
perros, no tengo una visión peyorativa, le tengo realmente admiración y
creo que Manini se comportaba como un perro muy inteligente. Demasiado
inteligente.
EC —¿Por qué tenía esa relación con Fernández Huidobro? ¿De dónde venía esa afinidad con Fernández Huidobro?
JM —Creo que era la política que Huidobro había asumido, no con
Manini sino en general, atrás de los objetivos que perseguía. Por eso le
aclaré cuáles eran los dos grandes rumbos que tenía. Cuando estamos con
gente un poco más inteligente que el promedio nos encontramos con
realidades que no preveíamos. Este es un caso.
EC —¿No previeron CA, por ejemplo?
JM —Claro.
***
EC —Una pregunta sobre lo anterior: ¿el general Manini estuvo en
aquella reunión que usted organizó con Fernández Huidobro en Anchorena
con oficiales de las Fuerzas Armadas?
JM —Creo que sí, no me acuerdo, pero creo que sí.
EC —Segundo, ¿a usted lo decepcionó o lo satisfizo el aporte que hizo
Manini como comandante en jefe a la búsqueda de información sobre los
desaparecidos?
JM —Para mí tiene una cuenta pendiente muy grande. Todavía está a
tiempo, es el único uruguayo que está en condiciones de arrimar y de
conseguir información que otros no podemos conseguir y ponerla arriba de
la mesa. Por lo menos verdad, por lo menos pedazos de verdad.
EC —¿Lo ha hablado con él últimamente?
JM —No, no lo he hablado, pero es la opinión que tengo por una serie
de circunstancias. Por conocimiento, por influencia, por todo lo demás.
Ese es un desafío que él tiene por delante y lo pudo haber hecho,
todavía lo puede hacer, pero no sobra el tiempo.
EC —Este libro Mujica por Pepe: Conversaciones con Nicolás Trotta,
que se publicó en Argentina a mediados de año, es un libro que el doctor
Trotta escribió, que tiene prólogo del presidente Alberto Fernández,
epílogo del expresidente Lula de Brasil. Nicolás Trotta es abogado,
político, docente universitario, periodista; ahora es el ministro de
Educación de Fernández. ¿Qué relación tiene con él?
JM —Yo lo conocía de antes ya, bastante, como a Fernández. Esa es la
relación que tengo, si lo llamo por teléfono puedo hablar con él. Está
metido en un baile interesante, como todos los encargados de la
enseñanza cuando la enseñanza casi no funciona. Grave problema de
futuro.
EC —La enseñanza es una parte nada más de un gigantesco problema que tiene Argentina hoy, ¿no?
JM —Sí, sí, claro, claro.
EC —Teniendo en cuenta su relación con el presidente Alberto
Fernández, su antigua y buena relación con él, con otras figuras del
peronismo y del kirchnerismo, ¿qué impresión tiene de lo que está
pasando hoy del otro lado?
JM —Es muy compleja y no quisiera ver al Uruguay partido en la forma
que está la Argentina. No tiene sentido unos contra otros en la forma
antagonizada, tan dura, que tiene la relación en la Argentina. Y creo
que a nosotros todo eso nos perjudica, no nos beneficia. Temo mucho a
algunas respuestas, tengo memoria.
EC —¿De qué respuestas habla?
JM —El viejo Perón por los líos que teníamos nos cortó la canilla y
por cinco, seis años no venía ni el loro. No me gustaría eso. Es muy
delicada siempre la relación con la Argentina.
EC —Ahora acaba de adoptarse una medida en Argentina, esta que ellos
llaman supercepo, que claramente tiene su impacto negativo, si es que
hay una corriente turística hacia Uruguay.
JM —No me gusta. Pero es todo un capítulo, nosotros también tenemos nuestras responsabilidades.
EC —¿En qué sentido?
JM —El Uruguay funcionó mucho como un trampolín para la plata que
disparaba de Argentina. Recordemos. La crisis de 2002 se dijo que empezó
en Argentina; no, empezó en la Argentina porque estábamos conectados al
sistema financiero, teníamos cosas como el Banco Galicia con 60
empleados y 2.000 millones de depósito. Disparaba la plata de allá,
pasaba por acá y dejaba una rentabilidad de servicio interesante. Eso se
defendió, hubo un proyecto de una nueva Luxemburgo, pero Luxemburgo
estaba cerca de Francia y Alemania y nosotros estábamos entre Argentina y
Brasil, que no es lo mismo. Creo que ese proyecto no daba resultado,
pero hay gente que añora eso en alguna medida. Y el turismo es una
actividad muy importante para el Uruguay, pero hay que cuidar la
relación, si pretendo agujerearla por un lado y después pretendo que me
concedan que vengan turistas va a ser brava la cosa.
EC —Está aludiendo a las medidas que implementa esta administración,
la del presidente Lacalle Pou, facilitando la residencia fiscal,
etcétera.
JM —Tengo miedo. Es lógico que un gobierno luche por enriquecer su
patrimonio, el patrimonio de la nación, todo lo que se pueda. Pero tengo
mi duda de lo que podemos ganar por un lado y lo mucho que podemos
perder por el otro.
EC —No lo convence ese camino que está siguiendo el presidente Lacalle Pou.
JM —No me convence porque la Argentina es muy grande y nadie se deja
meter la mano en el bolsillo así como así. Les tengo miedo a esas
reacciones, porque las viví. Usted tal vez era más joven, pero averigüe
lo que nos pasó con Perón, fue pérdida y pérdida y pérdida. De pronto
estoy magnificando, mi defecto es decir lo que pienso.
EC —Para terminar le pregunto por Argentina por dentro, porque usted
hablaba de repercusiones acá o de la relación Argentina-Uruguay, incluso
de cómo puede reaccionar Argentina a cierta medida uruguaya. Pero ¿cómo
está viendo lo que ocurre dentro de Argentina? El manejo de la pandemia
de covid-19 ha sido todo un asunto conflictivo allí, con cuarentenas
obligatorias que se extienden, no logran los resultados esperados y al
mismo tiempo saturan a la población. La economía que ya venía en
recesión, porque el problema se generó en la administración previa, la
de Mauricio Macri, ahora tiene un impacto muy fuerte de eso, se hunde,
este año el PBI va a caer 10 % dicen algunos pronósticos, hay caída de
reservas. Buena parte de la población con problemas económicos muy
serios, una sensación extendida de desánimo, de pesimismo. Continúan
esas injerencias de la política en la justicia y podría decirse en
muchos casos de la justicia en la política. ¿Cómo está viendo ese
tablero que tiene al frente a su amigo Alberto Fernández?
JM —Es muy difícil, está en una situación terrible. El único consejo
que en algún momento le di fue: no te peleés con el campo, por favor.
Porque la Argentina tiene una agricultura espectacular, con una
capacidad asombrosa y yo sé que hay choques y todo lo demás, pero
Argentina precisa dólares, precisa salir al mundo y la única manera que
tiene de salir al mundo es que su agricultura funcione. Pero son
consejos de viejo que puedo dar de este lado y otra cosa me espanta.
EC —Ya ha tenido sus roces con el campo, ¿no?
JM —Sí. A nosotros nos conviene una Argentina que ande lo mejor
posible, siempre ha sido así, cuando a Argentina le va bien repercute
mucho acá. Pero concuerdo con usted, el panorama es muy comprometido.
EC —¿Qué pronóstico tiene? Hace un rato hablábamos de medidas que
pudiera tomar el gobierno uruguayo para facilitar la instalación de
argentinos acá; están viniendo igual, ese movimiento está.
JM —Van a venir igual…
EC —Se lo menciono como una señal, esa especie de fuga, de
emigración, que no sabemos qué volumen tiene pero que psicológicamente
pega mucho también en Argentina.
JM —Sí, sí, pero ya empezó también una campaña poniendo por delante
todos los defectos que tenemos los uruguayos, que también los tenemos,
allá adentro. Le tengo miedo al “patriotismo” y que nos aleje del camino
de la mutua colaboración, que es una necesidad.
EC —Esa está clara, ya lo manifestó hace un rato. Pero ¿con respecto al futuro de Argentina en sí misma?
JM —Lo veo muy comprometido. Ahora, a lo largo de mi vida más de una
vez la vi a la Argentina fundida. En el mundo hay una economía para el
mundo y otra para la Argentina, no sé cómo hace la Argentina, se ha dado
el lujo de despilfarrar fortunas y sale a flote. Ojalá que ese milagro
se vuelva a cumplir, pero es diabólica la situación en que está.
Por la reapertura del frigorífico Canelones dónde laburan 600 familias!
Por Sergio Sommaruga
Hoy una voz recorrió el país. De una punta a la otra. Se escuchó en plazas y en esquinas. Se hizo abrazo y sonrisa. Flameó como bandera y se hizo coro, en canciones que hablan de luchas, de amor y resistencia. Hoy hubo paro general. Y hablamos los trabajadores. Contra la pobreza y la postergación de derechos. Contra la LUC y el presupuesto regresivo. Contra el desempleo y el ajuste. Hoy estuvimos con los trabajadores de Soofrica, en Canelones,cultivando la conciencia de clase y la solidaridad con los que luchan. Hoy nos sacamos esta foto. Que es parte de miles de fotos. Que hablan de miles de momentos. De pausas reflexivas, de corazones que brillan, de indignaciones que se conjuran. Hoy una voz recorrió el país. La voz de los que no quieren dejar a nadie atrás. La voz de las que dicen: no vamos a dejar a nadie afuera! Hoy una voz recorrió el país. La voz de los que luchan Hoy estuvimos con nuestras banderas y nuestras consignas; en todas las plazas, en todo el país. Fundidos en proclamas y en miles de abrazos. Hoy una voz recorrió el país y dijo fuerte y claro: si hay ajuste hay lucha. Porque solo el pueblo salva al pueblo.
>>> No hay orden de aflojar
Encendido discurso de Raúl Torres. Presidente de Soofrica este 17 de setiembre
Torres hizo referencia a la lucha trabajadora en los países vecinos, al contexto que obligó a JBS a deprenderse del frigorífico que pasó a manos de Minerva. Y allí los compañeros de Soofrica fueron testigos, en distintas asambleas desde hace años que se venía viendo todo el contexto internacional, porque hoy hay dijo “muchos pueblos que están luchando para enfrentar esta crisis, enfrentar a las clases dominantes”.
Nadie observaba que cuando se juntaban las Cámaras Empresariales y
hacían foros de no sé qué y terminaron haciendo un documento en el 2018
que hoy es el Programa que se lleva adelante, donde hay un gobierno que
los representa se preguntó. “Lo que está en juego hoy es el
Programa de las Cámaras Empresariales, son las Patronales con el
gobierno alcahuete que los representa y defienden a la Luc, que es el
marco legal para la represión y enfrentar la lucha de los trabajadores”, eso es lo que está en discusión sostuvo, “que estamos esperando, estamos cansados de decir que esperamos por el parlamento, que pasa en el parlamento? “La coalición de derecha, obvio que van a representar a las
Cámaras pero hay otro partido de oposición que está esperando que hacen
los movimientos sociales y los movimientos sociales están esperando lo
que hacen las fuerzas políticas, la clase trabajadora tiene que decir
ya, lucha ya no hay que esperarlos nada, a quién estamos esperando gritó a modo de interrogante. “Somos los principales defensores de la unidad de los trabajadores”.
“La semana pasada se hizo papel lo que nosotros decíamos hace
diez meses !!! nos puentearon, puentearon a toda la ciudad, a toda la
población; que el ganado, que el enfriamiento de los mercados de no sé
qué. Soofrica desde el primer día venía diciendo que lo que había acá
atrás, era desgastar a los trabajadores, que se venciera el convenio y
venir con ajuste”. Se preguntó Torres en medio de la ovación ensordecedora ¿El
poder ejecutivo se va hacer el distraído, va a dejar que vengan con un
45% de rebaja? “Nos van a tener que cortar las manos, nosotros no vamos a
firmar un carajo de eso. Que se queden tranquilos, nosotros no vamos a
firmar nada de eso “que nos corten las manos, que nos corten las manos”.
No podemos aceptar semejante chantaje.
También dijeron que somos intransigentes y no sé cuánto, que
no se hagan los vivos hay una resolución de Asamblea de Soofrica y
estamos a 200 metros del frigorífico, no nos cuesta nada ir hasta el
frigorífico y meternos pa’ adentro, si nos tenemos que meter, nos vamos a
meter, que no nos pechereen, que no nos quieran corretear para el lado
de la intransigencia. Somos intransigentes en la defensa del salario, de
la conquista compañeros, la herramienta del sindicato todo lo que hemos
crecido, un conjunto de compañeros que están todos los días acá
adentro” decía en referencia a quienes participan de la olla y tareas diarias
“entonces no les podemos fallar y por favor que comprendan a la
dirección, repito nos tienen que cortar las manos, no vamos a entregar a
los trabajadores, porque la lucha la venimos desplegando a lo largo y
ancho del país.
Torres resaltó la fortaleza de los obreros y obreras “Le erró
Minerva a los pronósticos, pensó que íbamos a estar colgados a los
alambrados pidiéndole por favor. Les pedimos sí por favor, que abran y
respeten el convenio colectivo elaborado por las asambleas obreras, con
democracia buena. Acá no hay caudillismo, no hay caudillo, el caudillo
es la clase obrera organizada en las calles”.
Al cierre le habló al comercio de la ciudad “Les queremos
informar a los pequeños y medianos comerciantes de Canelones que ese 45%
les va a faltar a ellos también eh, a ver si se arriman, les
agradecemos lo del 11 de mayo pero hay que estar acá”.
¿Cuántos uruguayos vivían en condiciones de pobreza antes del inicio de la recesión y de la crisis del coronavirus? La medición de pobreza por ingreso separa a pobres de no pobres con una ?delgada línea? que no permite ver la compleja realidad de muchas familias. Se trata de los que están ?por encima de la línea? pero viven igual que los que están ?por debajo?. CERES Analiza la magnitud de la pobreza en Uruguay al cierre de 2019, computando ingresos y también carencias de bienes y servicios básicos.
La pobreza por zonas del país y barrios de Montevideo, según Ceres
Los peores registros se verificaron en Rivera, Tacuarembó y Cerro Largo con una tasa superior al 20%
16 septiembre 2020
El Centro de Estudios de Realidad Económica y Social (Ceres) divulgó una investigación sobre pobreza que muestra diferencias importantes según la región del país y también en los distintos barrios de la capital. En el noreste –Rivera, Tacuarembó y Cerro Largo– del país la cifra alcanza el 20,6% de población y en segundo lugar está Montevideo, con 18,6%. La tercera región con la tasa más alta de pobreza es el litoral norte (Artigas, Salto y Paysandú), con 16,5%; luego el este (Treinta y Tres, Lavalleja, Rocha y Maldonado), 9,7%; y con el 9,4% están tanto el litoral sur (Río Negro, Soriano y Colonia) y el área metropolitana y centro (Canelones, San José, Flores, Florida y Duranzo).
En el interior la pobreza económica era de algo más a 139 mil personas, pero si se le aumentan las personas con carencias sociales la cifra llega a 258 mil. La foto de Montevideo En Montevideo, la pobreza medidas por ingreso fue de casi 169 mil personas en 2019, lo que sumado a las 89 mil personas con ingreso mayor pero con carencias similares, se llega a casi 258 mil personas, sobre una población de 1,4 millones, lo que da una tasa de 18,6%.
La capital también presenta una importante desigualdad entre barrios: mientras en los barrios del Municipio CH (Punta Carretas, Pocitos, Buceo y Parque Batlle) la pobreza es del 1,3%, en el Cerro y La Teja llega al 30,9%, en Casavalle y Villa Española es del 31,7% y en Piedras Blancas y Punta de Rieles es de 34,3%.
La pobreza es mayor al promedio también en el Municipio G (Colón, Melilla, Peñarol, Región Oeste y Pando Chico) con el 24,2% y el municipio C (Aires Puros, Capurro, Prado, Goes, Jacinto Vera, La Aguada, La Comercial) también presenta una tasa alta, que llega al 8,9%.
El municipio E (Carrasco, Punta Gorda, Malvín y Malvín Norte) arroja un promedio de 7,5%, pero tiene realidades muy diferentes en su interior.
Los barrios del Municipio B (Cordón, Palermo, Ciudad Vieja y Centro) la pobreza es del 4,5%.
Con esta metodología que va más allá del ingreso de las personas, en todo el país había 516 mil pobres. De este total, 308 mil personas están por debajo de la línea de la pobreza, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cantidad de personas en condiciones se pobreza son 200 mil más.