La chacra, 17 de Setiembre, 2026
Álvaro Jaume (Siempre REDOMÓN!)
(I)
El pasado mes de Agosto, sobre finales, se llevó a cabo aquí en Uruguay la “Semana Progresista”. En particular, el 3er. Congreso Panamericano del Progresismo, inaugurado en el propio Palacio Legislativo. Como no podía ser de otra manera (¡gracias semiótica!), la llamada “Izquierda” en esta era “posmo” es adicta a las gestualidades de jerarquía y PODER. En este marco es que G. Boric, expresidente chileno, relativamente joven, producto de históricas luchas estudiantiles contra el neoliberalismo (2011/12), claro exponente del “frenteamplismo” andino derrotado en las urnas por el fascista A. Kast, entre otras frases inolvidables, sentenció la siguiente: “El fanatismo por la moderación, al final no lleva a ninguna parte”.
Si lo hubiesen escuchado algunos de los “lonkos” (autoridad Mapuches) presos desde hace décadas en virtud de la ley “antiterrorista” (18314) promulgada por la Dictadura Pinochetista, simplemente habrían asentado con sus cabezas confirmando la verdad de semejante aseveración. ¡Cero “moderación” para con los rebeldes y subversivos Mapuches! Durante su campaña electoral el amigo Boric había prometido no declarar más el estado de Emergencia en la zona de la Araucanía, pero ¡oh! “sorpresa”, ni transcurridos tres meses de su Gobierno, él y su Ministra del Interior Izkia Siches (otra “luchadora” estudiantil de aquellos años), decretan la militarización de la zona.
Entonces vuelvo los pasos sobre mí mismo: ¡qué ingenuo “el” Jaume de pensar que lo del “fanatismo por la moderación” podía significar una suerte de autocrítica izquierdista respecto a que demasiadas transacciones con las lógicas sistémicas no “llevan a ninguna parte”, es decir, que no producen verdaderas transformaciones sociales. Que se termina validando, legitimando al sistema capitalista en su versión tecno-neoliberal actual, como el único posible y deseable.
¡Pero NO! Si a los hechos nos remitimos, hay que interpretarlo exactamente al revés: no hay que tener “moderación” ante los reclamos genuinamente revolucionarios como los de la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), ni siquiera pensar “moderadamente” en decretar una amnistía para los más de 100 presos políticos Mapuches o en la anulación de la ley decretada por el criminal de Pinochet. Ingenuidad de quien escribe al suponer —por un instante— que a personajes como Boric podrían quedarles restos de sensibilidad social adquirida en las luchas callejeras contra el Gobierno de S. Piñera una década atrás, como para concluir que por el camino de la “moderación” finalmente no llegarán nunca ¡CAMBIOS REALES!
Me pareció tan extraña una frase de ese tipo en sus labios, que intentando controlar mi instinto lapidario ante los políticos de esta era posmo (¡tanto los unos como los otros!) me dije a mí mismo: ¿será que la derrota en las urnas el pasado diciembre 2025, de “su” FA (Frente Amplio) tras la candidatura de J. Jara, lo hizo pensar? ¿Será que esa derrota ante ultrafascistas como A. Kast, que precisamente de moderado no tiene nada, le permitió visualizar que ese no era el camino para disputar lugares de Poder? ¿Será que esta nueva camada de dirigentes autoproclamados de “Izquierda” (¡no solo progresistas!) comienzan a entender que en esta particular etapa que transita el Capitalismo a escala Planetaria (“era Trump”), ya la “corrección política” no es reeditable? ¡Decididamente NO!
Basta considerar el resto de su discurso, en el que en determinado pasaje afirmó: “Lo importante no es que sigamos siendo los mismos convencidos…”, dejando al desnudo su abdicación ante convicciones profundas, consistentes. Bastaba observar su gestualidad, su autocomplacencia por estar disertando desde un PALACIO (no desde una tribuna callejera) y sus referencias comprensivas hacia las nuevas generaciones, la Z consumidora de inventos como el de los “Thérians”, o la “Alfa” seducida sistémicamente con “farmear aura” en las Plazas de las grandes ciudades (también la Independencia fue testigo de estas “batallas”), demostrando que encarna esa diversidad tan reclamada en tiempos “posmo”. Conclusión: ¡su mimetización con la democracia liberal burguesa es ABSOLUTA!
(II)
Y mientras el producto político del Progresismo o la “Izquierda Fucsia” en la actualidad son este tipo de “referentes” (¡suena más “light” que dirigentes!), “los” Boric, Axel Kicillof, Orsi, C. Sheinbaum, etc., del otro lado del mostrador están los tigres de la “batalla cultural” empeñados en confrontar combativa-mente al “Wokismo” (así le llaman al Progresismo) o Marxismo Gramsciano, y al Comunismo. Trump y sus secuaces (Marco Rubio, JD. Vance, P. Thiel…), el icónico Milei, los Bolsonaro, de la Spriella, K. Fujimori, Kast, y varios más. Justamente ninguno de ellos fanatizados por la moderación. Conformando un pelotón político/ideológico nucleado por Trump en el ESCUDO DE LAS AMÉRICAS (hoy integrado por 19 países/amplia mayoría), herramienta autóctona de la ultraderecha para su estrategia geopolítica, fundamental para concretar, asentar, afirmar la doctrina “DONROE” en América Latina.
Todos estos tigres sí creen en la lucha de clases, lógicamente del lado del Gran Capital, mientras “los otros”, los representantes de la “izquierda caviar” (diría un compinche “lumpen” de estos pagos) se esmeran en los buenos modales, en sostener agendas de “nuevos derechos” y en proyectar “políticas de Estado” que armonicen intereses nacionales. Previo al escándalo internacional que por estos días provocaron las declaraciones de Jacob Coxon (ex Anthropic) augurando una probable destrucción de la Humanidad si no se regula o controla la expansión vertiginosa de la IA, hice un pequeño ejercicio intelectual: le pregunté a una de las tantas IA disponibles quiénes eran los “tecno oligarcas” que respaldaban la gestión Imperialista de Trump a escala Planetaria. La respuesta, sin desperdicio, que citaré textualmente, vale la pena para entender —de forma cabal— el mundo TRANSHUMANO que se nos viene implantando aceleradamente: “A diferencia del conservadurismo tradicional, este bloque promueve una ideología postliberal, centrada en la desregulación absoluta, el uso de la IA para la vigilancia estatal y una visión corporativista/meritocrática que desafía la democracia institucional clásica”.
Y tipifica al bloque en tres categorías:
(1) Los megamillonarios como Elon Musk (Tesla, SpaceX, “X” Twitter) o Peter Thiel (Paypal/Palantir). Este último ideólogo de la “Ilustración oscura”, defensor de la incompatibilidad entre “democracia” y Libertad.
(2) CEO(s) y/o tecnólogos de Silicon Valley, con nombres menos conocidos como David Sacks, el “zar” de S.V., o Marc Andreessen (uno de los redactores del manifiesto “tecno-optimista”) que conforman un CONSEJO ASESOR de la Casablanca (PCAST).
(3) Caras visibles de las “BIGTECH” como Mark Zuckerberg (Meta), Sam Altman (OpenAI), Jeff Bezos (Amazon), Tim Cook (Apple), Jensen Huang (Nvidia), Sundar Pichai (Google), etc.
Hasta aquí la “info” disponible… y uno queda impresionado con esta precisa radiografía que hace la IA del PODER GLOBAL en el mundo capitalista de hoy (tecnocap. 4.0). En todo caso, lo que omite la IA es que —en la tecoguerra emprendida contra China— lo que constituye la “utopía” de esta élite mundial es la DICTADURA DEL GRAN CAPITAL, terminando con normativas, reglas o leyes que restrinjan su PODER y sus obscenas Riquezas.
Precisamente es esto lo que le envidian a China: una estructura política vertical de Estado, para ejercer libremente su dominio. Reconozco que grande fue mi sorpresa al comprobar que una herramienta sistémica como la IA es capaz de desnudar una realidad que uno observa críticamente desde una visión —por ejemplo— marxista.
Pero más grande es mi desazón cuando compruebo que en el campo popular siguen siendo mayorías sectores políticos miopes o comprobadamente demagogos, solapadamente contrarrevolucionarios.
Mientras las “izquierdas del orden” en América Latina se han venido debatiendo entre crisis de corrupción y síndromes de adaptación sistémica, la llamada ultraderecha viene trabajando su “Batalla cultural” y desplegando una estrategia de poder que les ha rendido sus buenos frutos. No solo en Argentina. En Chile, en Bolivia, en Perú, en Colombia, en Ecuador… Utilizando la tecnología a su favor, claro está, ¡con todo el capital disponible! Desplegando un enorme trabajo de ideologización a través de las redes sociales y apostando a formar militantes rentados, verdaderos AGENTES capaces de digitar, programar y protagonizar un trabajo de masas, o de fraguar resultados electorales como ocurrió en Colombia. La prueba más contundente de esto ha sido la detención en Bolivia de Fernando Cerimedo, argentino, asesor de campañas electorales de: Milei, R. Paz en Bolivia, de la Spriella en Colombia, y hasta su detención, de F. Bolsonaro en Brasil.
No solo activó campañas empleando GRANJAS DE BOTS con cientos y cientos de celulares interconectados, para producir “Fakenews” (noticias falsas) o construir personajes, o forjar ilusiones de todo tipo, sino que ante el peligro de ser delatado por su pareja (N. Beller/exdiputada del MAS), directamente la manda matar. Ella sobrevive, por eso se conoce toda esta información. Pero de lo que no cabe duda es de los métodos que aplican estas mafias políticas, con dirigentes “top” como Milei, que han reinstalado la era de la CONFRONTACIÓN TOTAL.
(III)
Entonces, frente a un panorama tan devastador, vuelvo al inicio: la frase de Boric, en primera instancia, me jaqueó fuerte. Obvio que el “fanatismo por la moderación, no conduce a ninguna parte”.
Aunque parece que estos señores de la política progre, como dirían los camaradas en viejas épocas, no caen en provocaciones: no contestan insultos, no caen en agravios, no hablan ni de fachos, ni de ricos, ni de carroñeros explotadores. Ni siquiera se animan a decir que una multinacional de origen belga como KATOENNATIE, que la conozco por empresa negrera y esclavista desde que trabajé en el puerto de Rotterdam en los años 1981/82, a la que en una indigna claudicación el señorito Lacalle, su gobierno le “regaló” el puerto de Montevideo por 60 años, está demostrando con su prepotencia empresarial que la lucha de clases está más vigente que nunca.
Desde hace casi dos meses, todo el fachaje “de arriba”, medios de prensa, empresarios, políticos coalicionantes, señoritos y señoritas de la clase alta, el “Rafa” Ferber presidente de ARU, y cuanto acomodado anda en la vuelta, le vienen reclamando al Gobierno del simpático y dialogal Yamandú, ¡que declare al Puerto SERVICIO ESENCIAL! Y ante esa letanía que se viene reiterando desde los círculos de Poder y la clase alta uruguaya, la respuesta que viene dando el Gobierno del FA (porque “Ojo”, el problema no es solo Orsi) y la dirigencia frenteamplista, sinceramente y por no ser grosero, ¡más claudicante y lastimosa no podría ser! Prácticamente “quijotesca” ha sido la voz del Ministro de Trabajo (J. Castillo) afirmando que no corresponde el decreto, pues los servicios esenciales tienen otro fundamento. Y lo peor: se resuelve el dilema con una declaración de “SERVICIOS MÍNIMOS”, que no es ni más ni menos que un camuflaje o disfraz de la propia “esencialidad”. Sin duda, volviendo al comienzo, a las palabras del “pillo” (dirían mis nietos) Boric, el “fanatismo por la moderación, no nos está conduciendo a ninguna parte”.
Esto lo está sintiendo el SUPRA, el medio millón de uruguayos/as que están todos los días lidiando con la pobreza, o los cientos de Olleras y Olleros que cada Miércoles llegan a nuestra Olla del TOLE, con los huesos crujientes de hambre y la mirada gris porque no tienen esperanza de que las cosas cambien. Para cerrar, la gran pregunta: ¿padecemos “NOSOTROS”, los orejanos de hoy, los que en vieja época fundamos al FA (71) con la ilusión de crear una herramienta de lucha necesaria para las GRANDES TRANSFORMACIONES SOCIALES, los que seguimos desde el llano apostando a la CONCIENCIA Y MOVILIZACIÓN de nuestro Pueblo, padecemos la contracara de la psicopatología progre, el “fanatismo por la radicalidad”? Puede ser… pero si algo nos enseñaron los duros tiempos de la Dictadura (insisto con esto), o en esta “Era Trumpiana” los avances logrados en A.L. durante la última década por el Imperialismo tecno fascista y la ultraderecha política, es que las “tibiezas” nos debilitan a nosotros mismos, fortalecen al enemigo, y las tolerancias no conducen a “NINGUNA PARTE”. Sumémosle, para que no nos pase como a los Mapuches, para que no logren aislarnos (que es a lo que apuesta el sistema), para que la RESISTENCIA pueda convertirse en INCIDENCIA POLÍTICA, que la condición necesaria es doble:
1) Incorporar a nuestra vida personal el desafío militante de romper con los hábitos capitalistas;
2) Aprender a caminar CON OTROS, ORGANIZANDO Y CONSTRUYENDO LUCHA.


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