miércoles, 2 de enero de 2013

Colombia 2013, Año de Luchas Populares



Mensaje a las Fuerzas Armadas de Colombia, Jóvenes e intelectuales Comandante Gabino

Revista Colombia Rebelde n° 3


Balance 2012, Parte III
Pablo Beltrán


El Camino Propio de Nuestra América


América Latina y el Caribe este 2012 enfrentaron la crisis mundial, manifiesta en la desaceleración de su crecimiento económico y en el plan de los países industrializados, para descargar su crisis en esta parte del continente.

Cayeron la producción industrial, las exportaciones y las remesas de migrantes en la Unión Europea, que no se compensaron con el crecimiento de las ventas de materias primas a China, Rusia e India. Desde España aumentó el regreso de migrantes a Argentina, México, Perú, Ecuador y Colombia.

La ONU denunció este año el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres en América Latina, porque el 20 por ciento más rico, posee 30 veces, lo que tiene el 20 por ciento más pobre; en Guatemala existe la más alta desigualdad social, mientras Venezuela es la más equitativa.

Las materias primas agrícolas que produce AL, hoy se enfrentan a un mercado mundial de alimentos, monopolizado en un 60 por ciento por la especulación financiera, cuando en 1996 era apenas del 12 por ciento.

La otra vena rota de los recursos de estos países, es la evasión de impuestos y de controles hecha por las empresas multinacionales, que la reunión de ministros de economía del Grupo de los 20, de octubre, calificó de “ingeniería financiera” reprobable.

Los proyectos nacionales más autónomos avanzaron agrupados en el Alba, el Mercosur, la Unasur y la Celac. En los que confluyen propuestas nacionalistas, democráticas y socialistas.

El presidente Rafael Correa en campaña por la reelección, así resumió en enero su propuesta: “estamos haciendo mejor las cosas con el mismo modelo de acumulación, antes que cambiarlo, porque no es nuestro deseo perjudicar a los ricos, pero sí es nuestra intención tener una sociedad más justa y equitativa.”

La presidenta Cristina Fernández, por su parte, puntualizó, “lo que estoy proponiendo es volver al capitalismo en serio, porque esto que estamos viviendo, no es capitalismo. Esto es un anarco-capitalismo financiero total, donde nadie controla a nadie”.

Cierra este año, con el pulso permanente de los dos campos políticos, el de los detentadores del poder tradicional articulados a los EU y el de las fuerzas transformadoras que construyen un camino propio. Campos que chocaron en las elecciones venezolanas, por el golpe en Paraguay en junio, ante el asilo dado por Ecuador a Julián Assange en agosto,  por el manejo soberano de recursos propios, por la inclusión de Cuba, por las instituciones multilaterales y por la lucha anti drogas.

En junio ocurrió el mayor reordenamiento de ambos campos. El 6 se reunieron en Antofagasta la Alianza del Pacífico (México, Perú, Chile, Colombia), que representan un tercio del PIB de AL. El 21, el parlamento expulsó del poder al presidente Lugo, golpe que fue consentido por la OEA y que llevó a la suspensión de Paraguay del Mercosur, dando lugar el 28, al ingreso de Venezuela a este mercado común, con lo que se convirtió en la quinta economía del mundo.

Los Cancilleres de la OEA por consenso rechazaron la amenaza del Reino Unido contra el derecho de asilo y contra la sede diplomática de Ecuador en Londres, que asila a Assange. Los EU y Canadá se apartaron del consenso dejando constancia de sus reservas.

La nacionalización del 51 por ciento de la petrolera estatal argentina YPF, en abril, que estaba en poder de inversionistas españoles, suscitó el rechazo de los EU, México y Colombia, pero obtuvo el apoyo de la mayoría de naciones del continente. Decisión que permitió en septiembre, la firma en Moscú del convenio sobre gas, entre YPF y Gazprom.

Las comunidades indígenas de Ecuador, en junio, demandaron ante un tribunal de Brasil, a la multinacional petrolera Chevron, por 18 mil millones de dólares, por daños hechos en su territorio.

La Sexta Cumbre de las Américas realizada en abril, se pronunció a favor del regreso de Cuba a la OEA, en contra de la solitaria oposición de los EU y Canadá. En octubre la Asamblea general de la ONU condenó por abrumadora mayoría de 188 votos, el bloqueo de los EU contra Cuba.

Frente a los fallos de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en noviembre, Colombia se retiró de este organismo multilateral, en protesta por la sentencia favorable a Nicaragua; mientras Perú y Chile ratificaron con anterioridad, su aceptación al fallo sobre límites.

Más categórico fue el paso dado en mayo por Unasur, en la Cumbre ministerial de seguridad, que aprobó la consolidación del Consejo Suramericano de Defensa,  para enfrentar crímenes transnacionales como el lavado de activos, el tráfico de armas, la trata de personas y la extorsión. Decisión que pasa la página del extinto Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, nacido como brazo militar de la OEA.

El persistente avance del camino propio, este año, no cesó de enunciarlo el presidente Hugo Chávez: “del Río Bravo hasta la Patagonia decimos, la tierra del sueño posible, está América, Nuestra América… es imprescindible, para nosotros, lograr la unidad de Sudamérica.  Sudamérica es un continente, Norteamérica es otro continente; nosotros somos el Sur, el Sur de América, el Sur del mundo”






Balance 2012, Parte IV
Pablo Beltrán

  Bálsamo para Los Quemados, No más Ácido

Las clases dominantes mantienen un consenso pleno sobre el modelo económico que le aplican a Colombia y dicen que por su perfección, no está en discusión.

Los principales pilares de su desarrollo económico los mantienen en la antiquísima costumbre de apropiarse del bien común, en la locomotora minera y en los remedios neoliberales para curar la crisis.

La entrega en concesión a las multinacionales de tierra colombiana en forma indiscriminada, amenazan páramos estratégicos como Rabanal, Belmira, Puracé, Los Nevados, Santurbán, Sumapaz y Chingaza, de los que media Colombia se aprovisiona de agua y alimentos.

Gracias a la escandalosa boda de un mafioso, en julio el país se enteró que en isla Múcura, en el Golfo de Morrosquillo, baldío de propiedad de todos los colombianos, construyeron el hotel Punta faro, afiliado a Cotelco, el gremio de los dueños de hoteles. Igual ocurre en el Parque natural de la Sierra nevada de Santa Marta, en el que dos familiares del presidente eran accionistas de otro proyecto hotelero. La lista es interminable y las ganancias son altas, por ello la cadena Marriot pagó 3 mil dólares por metro cuadrado de tierra en Cartagena. Todos atienden la invitación del presidente, quien en entrevista con el Financial times en mayo, dijo, que "a la Sierra nevada está yendo otra vez la gente a comprar tierras".

La explotación acelerada de recursos naturales castiga al país con una severa crisis del medio ambiente, que causa riesgo de desastres naturales, de los más altos de todo el mundo, según afirmo en junio el Banco Mundial.

En su visita de este diciembre, la directora del FMI, además le sacó tarjeta roja al gobierno, porque según ella, la excesiva dependencia que tiene el país de las exportaciones de materias primas, lo dejan en una posición muy vulnerable, en medio de la actual crisis económica mundial.

A las elites dominantes solamente les importa "estar bien con los analistas, los mercados y los empresarios", según recordó JC Jaramillo, el ex ministro de economía en su discurso de despedida en agosto. Dos semanas antes, manifestó su satisfacción por haber hecho 10 reformas (salud, educación, pensiones, judicial, penitenciaria, tributaria, etc.), que le habían ganado el aplauso de la multinacional calificadora de riesgo de inversión Standard & Poors.

Estamos notificados los colombianos, las reformas ya están hechas y aprobadas por el sistema financiero internacional. La de cerrar el año, la tributaria, la hace el gobierno acatando a Fedesarrollo, quien desde julio, exigió “enfrentar la desaceleración de la economía, por medio de una reforma tributaria”. Sobra decir, a quienes van a exprimir con esta reforma. 

Descargar la crisis económica en las espaldas de la mayoría de la sociedad, para favorecer a una minoría de multimillonarios, resulta en el agravamiento de dos caras de la ruina nacional.

La Contraloría General en octubre, reconoció que “las instituciones estatales colombianas son inviables”, por los nuevos recortes del gasto social, y la quiebra y corrupción en que se hallan; causantes de la crisis estructural de la salud, la educación, los jubilados, las cárceles, los jueces, el instituto para la niñez (ICBF), los departamentos y municipios, etc.

Más grave que la crisis institucional son las graves quemaduras que sufre el tejido social con la miseria, el desempleo, el sub empleo, el mísero salario mínimo, el empobrecimiento de las clases medias; la explotación, prostitución y violencia contra niños y mujeres, el arrinconamiento y extinción de las etnias, el despojo de los afro colombianos y el atraso de las regiones. Quemaduras que necesitan bálsamos, no más ácidos.

Las malas noticias sobre Colombia que publican en el extranjero, de vez en cuando reflejan estas quemaduras. El Daily Mail en agosto se quejaba de “las 150 mujeres colombianas quemadas por ácido”. El Daily Mirror, a raíz de los escándalos de prostitución ocurridos durante la visita de Obama a Cartagena, afirmó que “Colombia es la Tailandia de América”, para aludir al turismo sexual como fuente de ingresos para el país. En agosto una ONG, por su parte denunció, “la subasta de menores entre 11 y 12 años de edad, para prostitución en hoteles de lujo de Medellín”.

Para distraer la atención sobre la ruina nacional, en abril el presidente hizo la promesa del año, de regalar casas gratis a los pobres. No se puede negar que este anuncio es un intento de curar un dedo, pero sin olvidar que la quemadura es en todo el cuerpo.


Tierra y Territorio en Cifras

  Luis Carlos Guerrero S.
  


Pretendemos que, a partir de un breve bosquejo de la realidad del campo colombiano, se puedan hacer abordajes más amplios de las diversas problemáticas. Presentamos unas cifras como mirada inicial a la panorámica de la tierra, el territorio y el conflicto rural de Colombia; convencidos de poder acércanos, mediante un proceso de solución política, a caminos que alimenten la construcción de la paz con justicia social.

Compartimos la noción de territorio que se viene configurando por distintos actores sociales y políticos, los cuales tienen en común el conceptualizarlo como un espacio geográfico donde se encuentra asentada la población que incluye las relaciones con el entorno social y ambiental, la tierra, quien la controla, quien la trabaja, como la trabaja, quienes están excluidos de ellas y a quienes representan unos y otros. El territorio es una construcción social en conflicto.

En tanto, la tierra abarca una amplia gama de problemas, en los cuales unos son de carácter históricos como aquellos que van ligados a la tenencia, al uso y al acceso de ella; viejos problemas a los que ahora se articulan nuevos relacionados con la actual dinámica internacional de la economía, la presencia e incursión de grandes empresas transnacionales que desarrollan proyectos mineros y agroindustriales que han hecho posible el surgimiento de nuevos conflictos socio laborales, ambientales y culturales.

Tanto el territorio como la tierra sufren el impacto de modelos económicos que es necesario examinar y son fuentes de conflictos sociales y guerras.

Sin lugar a dudas la tierra constituye una base vital que determina la vida de la población rural, la cual constituye el 32 por ciento del total de los habitantes de Colombia. La situación de esta, refleja una aguda polarización social. En uno de los extremos hay una masa de campesinos apiñados en minifundios, micro minifundios y pobladores rurales sin tierra, que sobreviven en un mar de necesidades básicas e insatisfechas, que le determinan una condición de pobreza y excluidos de los factores de poder; a su alrededor se encuentran unos cuantos propietarios de grandes extensiones de tierra que siendo una minoría de la población rural, los identifica una característica común: la subutilización de la tierra y la dedicación de ella, en su porción mayoritaria, a la ganadería extensiva.

La situación anterior se anida en medio de una realidad de país donde la inversión extranjera no estimula el empleo digno, sino todo lo contrario, lo que hace estimular la informalidad sometiendo a los trabajadores a una escalada de explotación agresiva. Seis de cada 10 personas laboran en condiciones de informalidad. Aberrante es, que mientras una mayoría de trabajadores no alcanzan a devengar dos salarios mínimos, el sector financiero reporta crecimiento en sus ganancias del 169 por ciento.

La generalizada informalización de la fuerza de trabajo, aporta una parte del desplazamiento, puesto que dichas personas y familias son de las más vulnerables y carentes de condiciones para lograr niveles de trabajo digno y se someten a salarios por debajo del mínimo o el simple rebusque.

Un país que no conoce la ruralidad

A pesar de la creciente urbanización que ha vivido Colombia, ya mencionamos que el 32 por ciento de la población vive en el campo y el 75 por ciento de los municipios de Colombia son predominantemente rurales. Estas cifras son aproximadas debido a que el Estado colombiano hace 42 años no realiza el censo agrario nacional, el cual ha prometido hacer el gobierno actual en los años 2013 y 2014. El primer registro o censo agrario se hizo en 1960 y el segundo en 1970.

Lo anterior viola los acuerdos y políticas de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, la cual define que los censos agropecuarios deben realizarse, cada 10 años, orientaciones que han cumplido varios gobiernos de América latina, siendo Colombia parte de la lista de los deudores, contrario a Brasil, Venezuela, Chile, Argentina, Bolivia y México que hicieron el respectivo censo en esta primera década del siglo XXI.

Por lo anterior salta a la vista una pregunta: ¿sobre qué base o fundamentos de la realidad rural los gobiernos construyen las leyes, diseñan las políticas públicas, y se elaboran los planes de desarrollos para el campo?

¿A partir de que fundamentos se propone el gobierno, aportar a la solución de los graves problemas del campo si carece de este instrumento de medición efectiva?



Despojo, violencia y pobreza

Cerca de 6.6 a 8 millones de hectáreas de tierra, han sido despojadas a los pobladores del campo, quienes han sido violentamente expulsados del mismo desde hace 20 años. Estos 6.6 a 8 millones de tierra que engrosaron las propiedades terratenientes gracias a la aplicación del terrorismo de Estado, con su punta de lanza el paramilitarismo, constituye un 12.9 por ciento de la superficie agropecuaria.

Según estadísticas, en el transcurso de 13 años, aproximadamente 3.6 millones de indígenas, afrosdecendientes y campesinos, han sufrido el desarraigo de sus territorios, el primer mayor desplazamiento del mundo después de Sudán, Irak y Afganistán. Del total de 3.6 millones de personas desplazadas el 65 por ciento son menores de 25 años.

Los niveles de pobreza en los territorios urbanos son de un 45 por ciento en promedio; en tanto en el campo el nivel de pobreza asciende al 64 por ciento. Mientras el promedio nacional de necesidades básicas insatisfechas es de 27 por ciento; para la población indígena es del 57 por ciento y para los afrodescendientes es del 66 por ciento. En los municipios definidos como de alta ruralidad, las personas con necesidades básicas insatisfechas ascienden al 74,66 por ciento, según PNUD.

La propiedad y el control de la tierra, explican la violencia que se vive en Colombia. En los últimos 25 años se han causado más de 250 mil muertes en el campo. Desde junio del 2011, sin haberse producido la anunciada restitución de tierras, han sido asesinados más de 69 líderes campesinos, que reclamaban el derecho de volver a ocupar sus tierras. Para impedir el retorno de los millones de desplazados se ha organizado por los señores de la tierra el llamado “ejército anti restitución” que tiene presencia en 400 de los 1.050 municipios del país.

Concentración de la tierra

El Informe de Desarrollo Humano Colombia 2011 del PNUD afirma que el 52% de la gran propiedad está en manos del 1,15 por ciento de la población; mientras que el resto tiene sólo pequeñas y medianas posesiones.

El coeficiente GINI es un indicador para medir la desigualdad en una sociedad y va de 0 a 1; cuando más se acerca al 0 es más equitativa la sociedad y cuando se aproxima el 1 es más desigual. El grado de concentración de la tierra en Colombia presentó en el año 2000 un coeficiente GINI de 0.86 y en el año 2009 fue de 0.88. Esto hace de Colombia uno de los países mas desiguales del mundo.

Los ganaderos concentran cerca de 38 o 39 millones de hectáreas de las 44 millones disponibles para lo agropecuario. El potencial de tierras aptas para ganadería es de 23 millones de hectáreas. En tanto que el potencial de tierra aptas para la agricultura es de 21 millones de hectáreas de las cuales solo se cultivan 4.9 millones, o sea un aproximado de 22.7 por ciento. La ganadería monopoliza el uso de las tierras. Colombia es entonces, un inmenso potrero.

Los ganaderos se oponen a una reforma agraria que democratice el acceso y modifique el uso de la tierra. Entre ganaderos y agricultores de escuchan opiniones contrarias. Los voceros de Fedegan cuando han manifestado la voluntad para hacer algún cambio en la política agropecuaria proponen que se realice en el sentido de "reconvertir 10 o 15 millones de hectáreas para áreas forestales, agricultura o producción de agro combustibles". Debemos producir para la globalización es la apuesta de los ganaderos, extendiendo aún más los cultivos de palma, caña, yuca y otros destinados a la exportación. (El tiempo, entrevista a Laforiue).

De un lado el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Rafael Mejía, asegura que existe una brecha enorme entre el uso actual de la tierra y su potencial de aprovechamiento; y que, además, sectores como el ganadero agudizan la crisis porque están utilizando más hectáreas de las que en realidad necesitan.

Seguridad Alimentaria

Colombia dispone de más de 20 millones de hectáreas con vocación para la producción agrícola, de las cuales cultiva anualmente menos de 5 millones. De una situación altamente favorable que permite producir y disponer de todos los alimentos para los colombianos y garantizar la seguridad alimentaria, nos encontramos en una dependencia alimentaria con volúmenes grandes de importación de productos alimenticios.

En Colombia es evidente, entonces que se manifiesta una disminución del abastecimiento de alimentos con producción nacional fundamentalmente de los pequeños y medianos productores agropecuarios quienes soportan gran parte de la seguridad alimentaria. A finales de los 80, Colombia producía mas del 90 por ciento de sus alimentos básicos; en los últimos diez años se paso de importar 5 mil millones de pesos a 9 mil millones y los precios se han encarecidos en una tendencia sostenida. Las prioridades en el plan de desarrollo agropecuario no van dirigidas a corregir tremendo problema.

Hace diez años, según el Dane, más del 15 por ciento de la tierra de las grandes fincas, se destinaba a pastos, lo que constituía el 42 por ciento de las tierras ganaderas, en tanto que para usos agrícolas destinaban el 0.8 por ciento.

Una consecuencia de la inseguridad alimentaria tiende a alimentar otra problemática referida a la producción de la dieta de baja calidad, o abundancia de la comida denominada chatarra. La soberanía alimentaria se convierte en un tema estratégico.

Según estadísticas de la SAC el agro representa el 8 por ciento del producto interno bruto (PIB) de Colombia y emplea a unos 10,6 millones de personas. No hay duda que el agro junto a otros reglones como la manufactura son los que más aportan al empleo; sin embargo el estímulo en las políticas económicas va por la vía de la locomotora minera que se ha convertido en la principal receptora de la inversión siendo la que menos empleo genera y produce mayor destrucción socio ambiental. Según el ministro de Minas la inversión minera creció en el año 2012 hasta situarse en unos 12 mil millones de dólares.

Minería y Cambios en el Territorio


La política minera ha llevado a que se hayan destinado 5.8 millones de hectáreas de tierra con destino al establecimiento de grandes proyectos mineros; de estos 2 millones de hectáreas están ubicadas en los páramos, donde por ley es prohibida dicha actividad. (Ver informe de contraloría general de la República 2011). Recientemente, en el mes de junio, el gobierno declaró 17,6 millones de hectáreas de tierra como reserva minera destinada a los mega proyectos mineros de transnacionales, que impactan negativamente a departamentos con abundante biodiversidad. Colombia ha sido potrerizada y ahora se nos propone que sea convertida en un enorme socavón minero.

Grave la situación del departamento del Cesar que ha sufrido un profundo cambio en el uso de la tierra, pasando de ser productor agrícola a minero. Extrema es también la situación del departamento de la Guajira.

La guajira es considerada por el gobierno colombiano como una DESPENSA NACIONAL DE RECURSOS NATURALES del país, al servicio de las trasnacionales. En La Guajira cada día somos más pobres, pero paradójicamente cada vez aumentan las solicitudes de licencia para explotar sus recursos, como son: carbón, gas natural, petróleo, sal y otros yacimientos minerales. Sin hablar de las grandes reservas de agua dulce, biodiversidad y oxígeno. A las que ya les pusieron el ojo.

De los casi 800.000 habitantes de La Guajira, más de 600.000 se encuentra en la línea de pobreza, y lo que es peor, más de la mitad está en la línea de pobreza extrema. Contrasta todo esto con que el departamento produce actualmente el 85% del gas natural que se consume el país y es el mayor exportador de carbón hacia los mercados internacionales.

Podríamos hacer un listado mayor de las situaciones del campo. Pero es deber de todos los colombianos y colombianas hacerlo para que los cambios sean de la misma dimensión y profundidad de los problemas estructurales.


Siempre junto al Pueblo

Viva el ELN 

 

 

 

Nueva causa investiga a Jorge Zorreguieta


UNA NUEVA CAUSA INVESTIGA LA RELACION DE LA SOCIEDAD RURAL CON LA REPRESION DICTATORIAL EN EL INTA
Bandidos rurales

De ayer a hoy, una verdadera línea de conducta

Por la denuncia de un sobreviviente y varios familiares de las víctimas en el INTA durante la dictadura, la Justicia investiga el papel jugado en la represión por los empresarios rurales y su decisión de destruir las líneas de trabajo que afectaban sus intereses.
 Por Alejandra Dandan


Antes del golpe de 1976, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) tenía unos 5000 trabajadores y al menos 794 fueron cesanteados durante la dictadura. Entre ellos hubo detenidos, personas obligadas a renunciar, trasladados, asesinados y cuatro desaparecidos. Todos esos datos comienzan a ser revisados en una nueva causa judicial impulsada por un sobreviviente y familiares de los desaparecidos en el juzgado federal de Daniel Rafecas. Las víctimas le piden a la Justicia un análisis de lo ocurrido como un “todo” y una revisión de las responsabilidades penales a la luz de la actuación que tuvieron los civiles y en particular la Sociedad Rural Argentina que, desde el Consejo Directivo Nacional del organismo, tuvo un rol determinante en esa depuración.
La Sociedad Rural Argentina integra el INTA desde la creación del organismo, en 1956. Desde entonces forma parte del Consejo Directivo Nacional, junto a las otras organizaciones empresarias del campo, Coninagro, CRA y la Federación Agraria. El Consejo tiene además un presidente y un vicepresidente nombrados por el Poder Ejecutivo y un director nacional elegido por concurso. Con el golpe de Estado de 1976, la dirección del organismo fue intervenida por la marina, pero los delegados de las entidades agropecuarias mantuvieron sus lugares.
Esa intervención cívico-militar fue la encargada de perseguir a los técnicos y científicos que no eran afines a la política agropecuaria de José Alfredo Martínez de Hoz. En el contexto de la nueva causa, cobra relevancia el papel jugado por la SRA y los editoriales del diario La Nación en esa depuración, detrás de la cual aparece la voluntad dictatorial de intensificar el proceso de trasferencia de conocimiento y tecnología hacia los sectores privados y agroindustiales más concentrados.
La denuncia que se presentó en el juzgado de Rafecas tiene el patrocinio del abogado Rodolfo Yanzón. Recoge en un único escrito lo que durante años se tramitó como causas separadas y acaba de ser acompañada por un “amicus curiae” presentado por las autoridades actuales del Instituto que, de este modo, se ponen a disposición de la investigación. El escrito le pide a Rafecas que evalúe responsabilidades por 1) la confección de listados de futuras víctimas dentro de la institución y 2) por el lugar que los acusados ocupaban en lo que definen como “la cadena de mandos”.
Entre los nombres, aparecen los dos interventores del INTA ya fallecidos: el capitán Alberto Rafael Heredia y su sucesor, David Arias, un civil del mundo empresario. También se menciona al Ministerio de Economía, encabezado por Martínez de Hoz, y a la Secretaría de Agricultura, de la que dependía directamente el Instituto. Por allí pasaron Mario Cadenas Madariaga, una de las voces de la SRA escuchadas en el conflicto por la 125, que se desempeñó como secretario, y Jorge Zorreguieta, subsecretario a partir de abril de 1976 y secretario desde 1981. Zorreguieta había ocupado un puesto directivo en Coninagro y venía de la Comisión Directiva de la SRA cuando llegó a la subsecretaría impulsado por Martínez de Hoz.


El padre de la princesa Máxima elogió en 1981 en la revista Chacra la actuación de Arias al frente del INTA, aunque siempre aseguró que no sabía lo que sucedía en el organismo que estaba a su cargo. Como la única denuncia que hasta ahora lo alcanzaba era por la desaparición de Marta Sierra, una de las trabajadoras, por un hecho previo a su nombramiento formal, hasta ahora no fue alcanzado por las imputaciones. En este contexto, las víctimas le piden ahora a la Justicia una relectura de su rol tomando en cuenta todo lo ocurrido. El petitorio promueve otras posibles imputaciones entre los representantes de las entidades agropecuarias y otros civiles colocados en puestos estratégicos. Sin nombrarlos, lo advierte en párrafos como el que sigue: “Las entidades patronales tuvieron un rol protagónico en el entramado que derivó en la desestabilización del gobierno constitucional, en el endurecimiento del discurso que las acercó a las pretensiones de represión de las Fuerzas Armadas y, finalmente, en el acuerdo con éstas de llevar adelante el golpe de Estado y la eliminación de dirigentes gremiales, comisiones internas y agentes y empleados que no respondiesen al modelo de organismos que esas entidades pretendían”, indica el escrito. “De allí se deriva la necesidad de esas entidades de acompañar la gestión de la dictadura con algunos de sus hombres en cargos de relevancia, que pudieran llevar adelante el modelo que requerían y dejar a las Fuerzas Armadas el camino libre para su política de persecución y eliminación de opositores políticos. Es por ello que entendemos que la responsabilidad penal en estos casos debe investigarse como un conjunto de características comunes”, indica. “Los secuestrados, torturados, muertos y desaparecidos del INTA fueron víctimas del accionar ilegal de las FF.AA., como un modo de dejar el camino libre a las políticas que, desde las entidades patronales del campo –que tenían en sus manos la Secretaría de Agricultura y los órganos que de ella dependían– se impulsaban.”


Lo que pasó

Una de las áreas más afectadas del INTA a partir del golpe fue el Centro Nacional de Investigación Agropecuaria de Castelar, donde funcionaban varios institutos de investigación. De allí son los cuatro desaparecidos: Marta Sierra, Carlos Alberto Costa Rodríguez, Gustavo Rodolfo Giombini Moser y María José Rapela de Mangone, que estaba embarazada. Con la intervención, el predio fue ocupado militarmente. Y con escenas que recuerdan a los secuestros en la Ford, el despliegue de tanquetas por las mil hectáreas del terreno se hizo de la mano de traslados masivos de los trabajadores a un comedor. Hubo interrogatorios, personas vendadas y amenazadas de muerte. Según la denuncia, a continuación decenas de personas fueron detenidas en distintos lugares, aunque sólo está reconocida la comisaría de Hurlingham porque aún faltan datos y testimonios. Otra de las áreas más afectadas fue la Experimental de Pergamino, donde hubo 49 cesanteados y por lo menos seis detenciones ilegales.
Según los testimonios, la depuración en el INTA comenzó en 1974 con el asesinato por parte de la Triple A del extensionista Carlos Llerena Rosas y con el gobierno de Isabel Martínez de Perón empezaron a circular las primeras listas negras. La mayor parte de los cesanteados y perseguidos pertenecían a ATE y a la Asociación Personal del INTA (Apinta). Los archivos de la ex Dipba (Dirección de Inteligencia de la Policía Bonaerense) dan cuenta de la presencia de espías en los puestos de trabajo.



La denuncia reconstruye en términos históricos la actividad del instituto antes el golpe, durante el gobierno de Héctor Cámpora, cuando el INTA estuvo bajo la gestión del secretario de Agricultura Horacio Giberti. Se describe la política impulsada en esa época y el modo en el que las nuevas líneas de desarrollo fueron criticadas una y otra vez por la Sociedad Rural Argentina, que pedía a gritos la intervención militar desde las páginas del diario La Nación, tanto a través de solicitadas como en los propios editoriales publicados en ese diario. O incluso en una reunión con Videla, cuyos detalles escribieron en el libro Memorias y Balances, 1976.
El 13 de octubre de 1975, por ejemplo, el diario La Nación publicó un editorial titulado “La situación en el INTA”. Allí se indicaba que el organismo sufría una declinación de su potencial y tenía problemas de presupuesto por la incorporación de personal. “Pero aun esto tiene trascendencia menor que la infiltración ideológica ocurrida por conducto de los nuevos nombramientos –decía–, entre los cuales se ha denunciado reiteradamente la participación de elementos subversivos de filiación marxista, que no serían ajenos a la inspiración que tuvo el proyecto de ley agraria, luego felizmente desechado.”



Casi un año más tarde, el 29 de octubre de 1976, ya ocurrido el golpe de Estado, otro editorial festejó “La recuperación del INTA”: “En años posteriores el organismo fue sumido en el caos, minado principalmente por una infiltración ideológica, que tuvo como objetivo desarticular el agro”. Las “actuales autoridades”, aseguraba La Nación, debieron llevar adelante la racionalización de personal, que tuvo, entre otros fines, el de recuperar “valores espirituales necesarios para lograr la serenidad creadora de los centros de estudio, de los claustros, de los laboratorios”.

Imágenes de la TV holandesa



ver ademas:
El Muerto |||: Piden investigar a Jorge Zorreguieta


Cisjordania comenzó el año con decenas de heridos



Cisjordania comenzó el año con decenas de heridos por enfrentamientos entre israelíes y palestinos

Soldados israelíes hirieron a varias decenas de palestinos este martes durante enfrentamientos ocurridos en Cisjordania tras la intervención de un comando de israelíes disfrazados de árabes, repelidos a pedradas por los habitantes locales, indicaron fuentes palestinas.

2013-01-01 12:14:57 / Fuente: Agencia AFP (Fotos: AFP)

Las fuerzas de seguridad palestinas indicaron que 30 habitantes del pueblo de Tamun resultaron ligeramente heridos con balas de goma y que uno recibió heridas moderadas en la mano por un disparo de bala real. Varias decenas de personas fueron afectadas por la inhalación de gas lacrimógeno.
Las fuentes indicaron que los soldados israelíes detuvieron a un activista local de la Yihad Islámica y que se lo llevaron una vez que recibieron refuerzos suficientes como para cubrir su retirada.
Un portavoz militar israelí se abstuvo de hacer comentarios pero la radio del ejército indicó que tres soldados había sido alcanzados por pedradas.
“Un escuadrón de fuerzas especiales realizó un operativo de detención”, indicó la emisora. “Parece ser que familiares o residente locales detectaron la presencia de la fuerza y ahi se desencadenaron los disturbios. Tres soldados fueron heridos con piedras”.
Agentes de seguridad israelíes detectaron un aumento de incidentes violentos en Cisjordania desde que la ONU votó el mes pasado a favor de incrementar el nivel de representación diplomática de los palestinos y la suspensión de la tregua entre Israel y Hamas durante ocho días de combates en Gaza y el sur de Israel.












 

martes, 1 de enero de 2013

Cuba socialista

Fidel Castro en la Plaza de la Revolución declara el caracter socialista de la revolución cubana  

En homenaje a un nuevo aniversario de la derrota de la dictadura de Fulgencio Batista por los guerrilleros del “Movimiento 26 de Julio”, el Colectivo del Blog Noticias reproduce dos artículos que reflejan el debate sobre el socialismo que se está dando en Cuba. 

Uno es de Camila Piñeiro Harnecker y el otro de Aurelio Alonso.

 Por el Colectivo de Noticias Uruguayas  presenta Jorge Zabalza.



Me niego a alegrarme simplemente porque así lo indica un calendario que inventó el Papa Gregorio, para satisfacer a los mercaderes del templo católico, apostólico y romano; me niego a alegrarme simplemente porque el tipo haya fijado el día de un nacimiento que no se sabe si fué, o cuándo fué, o cómo fue. Ello autoriza a que cada cual se cree su propio  calendario y a alegrarse cuando se le cante. En el mío el año se inicia los 2 de enero y ese día brindo con ron en recuerdo de aquél de 1959, con Fidel, el Ché y Camilo entrando a La Habana al frente de un ejército de desarrapados barbudos y sonrientes,  carabinas en ristre, montados en tanques arrebatados al ejército de Batista.  Un hecho real, comprobado, documentado, el comienzo de un período histórico cuyo desarrollo, lejos de agotarse, continúa siendo un determinante en la historia actual de América Latina. 

 8 de enero de 1959 Fidel entra en la Habana


Poco después del 2 de enero de 1959 nos lanzamos a hacer una revolución a imagen y semejanza de la que estaba haciendo el pueblo cubano, una generación entera de jóvenes latinoamericanos fertilizó con su sangre ciudades, selvas y montañas... y años más tarde, después de la derrota, ¿qué hubiera sido de la resistencia en cárceles y centros de tortura si la revolución cubana se hubiera derrumbado?. Cuba Socialista resistía invasiones, bloqueos y las consecuencias del copiar, su mensaje atravesaba rejas y se volvía principal rueda de auxilio en la resistencia de los calabozos. Impidió el derrumbe muchas veces.  
Los muros caídos en los ’90 trajeron vendavales de neoliberalismo y  pensamiento único, pero la revolución cubana se mantuvo firme en sus trece, un peñón de socialismo en medio del Caribe, inconmovible pese a las iras redobladas del imperialismo. Cuando un montón de sobrevivientes de los ’70 dobló la rodilla para abrazarse a las culebras, encontramos en la estaca cubana el ejemplo que desdecía el fin de la historia y convocaba a no torcer el brazo, a seguir firmes en nuestras convicciones y principios. Nuestro destino revolucionario está ligado para siempre con el de la revolución cubana.

 Las firmes convicciones de la revolución cubana

Como señala Aurelio en su artículo, cuán sencillo habría sido ceder y conceder, cruzar a la vereda de enfrente y recibir diplomas y felicitaciones. Lo hicieron los custodios de otros santuarios de las ideas socialistas, lo hicieron ex-guerrilleros de los ’70, demasiados lo hicieron nos dice el corazón. Para los comunistas cubanos habría sido muy sencillo seguir la ruta emprendida por el PCUS y hoy estarían recorriendo el mundo dando conferencias pagas por alguna institución financiada por se sabe quién.  Y, sin embargo, a pesar de los virajes y renuncias conque finalizó el siglo XX, parece estar llegando a su techo la reproducción capitalista y a las clases dominantes les resulta imposible resolver los problemas que plantean las consecuencias sociales del sistema... amplios sectores populares vuelven a sentir la necesidad imperiosa de la transformación revolucionaria...como en los ’60. En fín, valió la pena haber sido tozudos, porfiados, haber soportado la descalificación y la satanización. La gran diferencia con los ’60 es la experiencia histórica, la posibilidad de analizar críticamente el pasado y de saber por dónde no se debe caminar, hacia dónde no debe ir. 

 En la huella del Che en Bolivia con las luchas campesinas

Para hacer la revolución en esta primera mitad del siglo XXI, quizás haya que sacarle punta a la teoría de “porqué sociedad luchamos”, adónde queremos llegar, algo que nos permite entreveer el camino.  Discutir las bases de la sociedad socialista y el tránsito al comunismo es, en definitiva, un acto preparatorio de la lucha por la revolución. Y ésa es la discusión que contienen los artículos de Camila Piñeiro Harnecker y de Aurelio Alonso, un debate de vida o muerte tanto para el socialismo cubano como para quienes mantienen viva la intención revolucionaria. Pisando los setenta años y sin entrometerse donde no corresponde, ¡cómo no sentirse convocado, estimulado e involucrado por ese debate!. En última instancia, uno se recuerda imberbe aprendiz en herejías con Ernesto Guevara, un pensamiento que jamás  aceptó recetas ni monolitismos de iglesia alguna.
En ese sentido de reafirmación de compromisos y voluntades, uno se permite el atrevimiento de compartir alguna reflexión acerca de los desafíos que esperan. Los experimentos revolucionarios del sigloXX no fueron derrotados en la competencia económica ni en la confrontación político militar, su derrota provino del fracaso en producir las columnas humanas que debían soportar y construir el comunismo por propia necesidad espiritual. Los mismos rasgos subjetivos que llevaron a dejar la vida por la revolución a los bolcheviques del 17 y a los guerilleros latinoamericanos del ’60, eran necesarios para conducir el tránsito al comunismo. No es suficiente que la necesidad histórico-social de la transformación revolucionaria, se precisan las mujeres y los hombres que la conviertan en hechos, hombres y mujeres conscientes de lo necesario y con el firme propósito de llegar al comunismo. El PCUS fue incapaz de encarar la reproducción en masa de los creadores de un nueva formación social. No le interesaba, no se lo propuso, ni siquiera se lo imaginaba como una posibilidad. Y en ese terreno germinó su autoderrota. 


Quizás el desafío fundamental en los experimentos del siglo XX debió haber sido la erradicación de las “armas melladas” del capitalismo, abolirlas de la subjetividad popular. Tal vez esa lucha ideológica básica habría podido combinarse con los desafíos del desarrollo de la producción y de las guerras contra el nazismo y el imperialismo. Más que a la gestión y administración del Estado, el partido de la revolución podría haberse dedicado a la creación de conciencias libres del afán de lucro, el egoísmo y el amor a los bienes terrenales, a producir mujeres y hombres que desearan dedicar su vida al cultivo y reproducción de los valores morales del socialismo y a la ética de la solidaridad, la justicia social y la libertad. A una tarea de apostolado político e idelógico. Quizás el desafío del siglo XX  pudiera haber sido generar, incentivar y moderar un debate crítico sobre las medidas que el Estado tomaba para afrontar los problemas de la producción y la guerra. Más debate sobre la planificación central de la produción, la alimentación, educación, vivienda y salud; sobre coexistencia pacífica o internacionalismo proletario. De manera que los elementos que determinaron las grandes decisiones trascendieran los límites del partido y se volcaran sobre la sociedad entera, que las mujeres y los hombres comunes tuvieran al alcance de su mano la posibilidad de discutir el desarrollo de la revolución. Sin temores a las herejías y a la lucha de ideas, sin imponer formas de pensamiento único destinadas a esclerosar.  El partido de la revolución dedicado a producir los fenómenos de consciencia que transforman en comunistas a las mujeres y los hombres. ... ¿este debate habría debilitado o fortalecido a un pueblo en guerra con el imperialismo? 

  Trascender los límites del partido

Separar el Partido del Estado. Por un lado, el Estado como disciplinado instrumento para la planificación central y la administración de la producción, el mercado y los servicios, donde predominan los estímulos materiales o, como decía el Ché, los desestímulos: si te portás mal te recorto el sueldo. Los funcionarios del Estado obligados a rendir cuentas y pasibles de revocación de su mandato, desde el primer ministro hacia abajo todos y todas. Por el otro lado, el Partido en el rol de estimulador de la crítica del proceso, de organizador del pensamiento hereje en la población y fuente de energía de un poder popular en permanente estado de asamblea. El Partido es el reino de la moral socialista, del espíritu necesario para la autogestión, del desinterés por lo material y el interés por la transformación. El Partido es la organización de los espíritus insurrectos. Está claro que condiciones de esa índole, la contraposición del partido al estado y el carácter asambleario del poder popular podrían ayudar muchísimo a resolver dos problemas esenciales de la democracia socialista: 1) la abolición de todas las formas de patriarcalismo, erradicar consciente y profundamente el sexismo y el machismo de la cultura socialista, un gérmen de autoritarismo oculto en la intimidad y la reserva de las relaciones entre los individuos; 2) la abolición del monopolio del uso de las armas, otro elemento que atenta contra la igualdad y la democracia proletaria, todas y todos conscientes del papel político del uso de las armas, el pueblo armado y organizado.
Dos cuestiones cuya resolución precisan de discusión muy profunda, de comprensión politica generalizada y de vocación democrática conscientes de las mujeres y hombres sobre los que se apoyará una sociedad de iguales, sin diferencias entre los géneros y todos y todas armadas y organizadas.

 El tránsito en 18 de julio estuvo complicado
 
Tal vez en los experimentos socialistas del pasado siglo, los roles diferenciados del Partido y el Estado, la contraposición del poder popular al poder centralizado del aparato estatal podrían haber creado una dinámica de desarrollo de la consciencia individual que masificara la producción de los creadores de comunismo. Todas y todos poetas, artistas y filósofos de la praxis, todas y todos capaces de conducir un proceso de tránsito... ¿la separación del Partido y el Estado habría sido una debilidad o una fortaleza?- Como decimos en Uruguay, es muy fácil hablar de fútbol los lunes con los resultados del fin de semana a la vista pero, sin embargo, es imprescindible hablar de ellos antes de los partidos de la próxima fecha si se quiere ganar el campeonato..

Jorge Zabalza


Cuba  2012

Los Desafíos



Cuba 2012 .



Che Guevara

Proyecciones sociales del Ejército Rebelde

(27 de enero de 1959)

En la noche de hoy se impone la evocación martiana, como ha dicho oportunamente quien me ha presentado ante ustedes, y creo que al hablar de la proyección social del Ejército Rebelde, nos estamos refiriendo concretamente al sueño que Martí hubiese realizado.
Y como ésta es una noche de recuerdo, antes de entrar de lleno en el tema, en su significación histórica, haremos una breve reseña de lo que ha sido y es este Movimiento.
No puedo iniciar mis palabras desde el momento en que fue atacado el Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Quiero referirme solamente a la parte que me corresponde por mi actuación en la serie de sucesos que dieron por resultado el triunfo de la Revolución el primero de enero pasado.
Comencemos, pues, esta historia como yo la empecé en México.
Para todos nosotros es muy importante conocer el pensamiento actual de quienes componen nuestro Ejército Rebelde: el pensamiento de aquel grupo que se embarcó en la aventura del Granma y la evolución de ese pensamiento nacido en la entraña del Movimiento 26 de Julio; y sus cambios sucesivos a través de las etapas de la Revolución, para llegar a la enseñanza final de este último capítulo con que la parte insurreccional ha terminado.
Les decía que trabé conocimiento con los primeros miembros del 26 de Julio en México. Era muy diferente la proyección social que tenían aquellos hombres antes de la etapa del Granma, antes que se produjera la primera escisión en el 26 de Julio, cuando estaba en él todo el núcleo sobreviviente del ataque al Cuartel Moncada. Recuerdo que en una discusión íntima, en una casa en México, exponía la necesidad de ofrecer al pueblo de Cuba un programa revolucionario; y uno de los asaltantes del Moncada -que afortunadamente se separó del 26 de Julio- me contestó con unas frases que siempre recuerdo, diciéndome: «La cosa es muy sencilla. Nosotros lo que tenemos que hacer es dar un golpe. Batista dio un golpe y tomó el poder en un día, hay que dar otro para sacarlo de él. Batista le ha hecho a los americanos cien concesiones, vamos a darles nosotros ciento una.» La cosa era tomar el poder. Yo le argumentaba que teníamos que dar ese golpe basados en principios, que lo importante era saber lo que íbamos a hacer en el poder. Esa era la idea de un miembro de la primera etapa del 26 de julio, que como yo les dije, por fortuna para nosotros, él y quienes mantenían ese criterio se fueron de nuestro movimiento revolucionario y tomaron otro camino.
Desde ese momento se fue perfilando el grupo que vendría más tarde en el Granma, formado con muchas dificultades, pues sufrimos la persecución continua de las autoridades mexicanas, que llegaron a poner en peligro el éxito de la expedición. Una serie de factores internos, como individuos que al principio parecían querer ir a la aventura y después, con un pretexto u otro, se iban separando de ella, fue limitando la cantidad de expedicionarios. Al final quedaron los 82 hombres que tomamos en Granma. Lo demás es bien conocido del pueblo cubano.
Lo que a mí me interesa y lo que creo importante es el pensamiento social que teníamos los sobrevivientes de la Alegría de Pío. Este es el primero y el único desastre que las armas rebeldes tuvimos en el transcurso de la insurrección. Unos quince hombres destruidos físicamente y hasta moralmente, nos juntamos y sólo pudimos seguir adelante por la enorme confianza que tuvo en esos momentos decisivos Fidel Castro, por su recia figura de caudillo revolucionario y su fe inquebrantable en el pueblo. Nosotros éramos un grupo de extracción civil que estábamos pegados pero no injertados en la Sierra Maestra. Andábamos de bohío en bohío; cierto que no tocábamos nada que no nos perteneciera, incluso no comíamos nada que no pudiéramos pagar y muchas veces pasamos hambre por este principio. éramos un grupo al que se veía con tolerancia pero que no estaba integrado; y así pasó mucho tiempo... Fueron varios meses de vida errante en los picos más altos de la Sierra Maestra, dando golpes esporádicos y volviendo a hacer alto. Ibamos de uno a otro picacho, en donde no había agua y en donde vivir era extraordinariamente difícil.
Poco a poco en el campesino se fue operando un cambio hacia nosotros, impulsado por la acción de las fuerzas represivas de Batista, que se dedicaban a asesinar y a destruir las casas y que eran hostiles en todas las formas a quienes, aunque fuera ocasionalmente, habían tenido el más mínimo contacto con nuestro Ejército Rebelde, y ese cambio se tradujo en la incorporación a nuestras guerrillas del sombrero de yarey, y así nuestro ejército de civiles se fue convirtiendo en un ejército campesino. Simultáneamente a la incorporación de los campesinos (de los guajiros) a la lucha armada por sus reivindicaciones de libertad y de justicia social, surgió la gran palabra mágica que fue movilizando a las masas oprimidas de Cuba en la lucha por la posesión de la tierra: por la Reforma Agraria. Ya estaba así definido el primer gran planteamiento social que sería después la bandera y la divisa predominante de nuestro movimiento, aunque atravesamos una etapa de mucha intranquilidad debido a las preocupaciones naturales relacionadas con la política y la conducta de nuestro gran vecino del Norte. En esos momentos era más importante para nosotros la presencia de un periodista extranjero, preferiblemente norteamericano, que una victoria militar. Era más importante que la incorporación a la lucha de los campesinos que venían a traer a la Revolución sus ideales y su fe, el que hubiera combatientes norteamericanos que sirvieran para la exportación de nuestra propaganda revolucionaria.
Por ese tiempo en Santiago de Cuba sucedió un acontecimiento muy trágico, el asesinato de nuestro compañero Frank País, que marcó un viraje en toda la estructura del movimiento revolucionario. Respondiendo al impacto emocional que produce la muerte de Frank País, el pueblo de Santiago de Cuba se echó a la calle espontáneamente, produciéndose el primer conato de huelga general política, que aunque no tuvo dirección, paralizó totalmente a Oriente, repercutiendo en parecida forma en Camagüey y Las Villas. La dictadura liquidó este movimiento surgido sin preparación y sin control revolucionario. Este fenómeno popular sirvió para que nos diésemos cuenta que era necesario incorporar a la lucha por la liberación de Cuba al factor social de los trabajadores e inmediatamente comenzaron las labores clandestinas en los centros obreros para preparar una huelga general que ayudara al Ejército Rebelde a conquistar el poder.
Fue ese el inicio de una campaña de organizaciones clandestinas llevada a cabo con una mentalidad insurreccional, pero quienes alentaron estos movimientos no conocían realmente la significación y la táctica de la lucha de masas. Se las llevó por caminos completamente equivocados al no crearse el espíritu revolucionario ni la unidad de los combatientes y tratar de dirigir la huelga desde arriba sin vínculos efectivos en la base de los huelguistas.
Las victorias del Ejército Rebelde y los esforzados trabajos clandestinos agitaron el país creando un estado de efervescencia tan grande que provocó la declaración de una huelga general el 9 de abril pasado, la que fracasó precisamente por errores de organización, entre ellos principalmente la falta de contactos entre las masas obreras y la dirección, y su equivocada actitud. Pero la experiencia fue aprovechada y surgió una lucha ideológica en el seno del Movimiento 26 de Julio que provocó un cambio radical en el enfoque de la realidad del país y en sus sectores de acción. El 26 de Julio salió fortalecido de la fracasada huelga y la experiencia enseñó a sus dirigentes una verdad preciosa que era -y que es- que la Revolución no pertenecía a tal o a cual grupo sino que debía ser la obra del pueblo cubano entero; y a esa finalidad se canalizaron todas las energías de los militantes de nuestro Movimiento, tanto en el Llano como en la Sierra.
En esta época precisamente empezaron en el Ejército Rebelde los primeros pasos para darle una teoría y una doctrina a la Revolución, dándose demostraciones palpables de que el movimiento insurreccional había crecido y, por tanto, había llegado a su madurez política. Habíamos pasado de la etapa experimental a la constructiva, de los ensayos a los hechos definidos. Inmediatamente se iniciaron las obras de «las pequeñas industrias» en la Sierra Maestra. Sucedió un cambio que nuestros antepasados habían visto hace muchos años: pasamos de la vida nómada a la vida sedentaria; creamos centros de producción de acuerdo con nuestras necesidades más perentorias. Así fundamos nuestra fábrica de zapatos, nuestra fábrica de armas, nuestro taller en el que reconstruíamos las bombas que la tiranía nos arrojaba para devolvérselas a los propios soldados de Batista en forma de minas terrestres.
Los hombres y las mujeres del Ejército Rebelde no olvidaron nunca su misión fundamental en la Sierra Maestra ni en otros lugares, que era la del mejoramiento del campesino, su incorporación a la lucha por la tierra y su contribución llevada a cabo por medio de escuelas que los maestros improvisados tenían en los lugares más inasequibles de esa región de Oriente. Se hizo allí el primer ensayo de reparto de tierras con un reglamento agrario redactado fundamentalmente por el doctor Humberto Sorí Marín, por Fidel Castro y en el cual tuve el honor de colaborar. Se dieron revolucionariamente las tierras a los campesinos, se ocuparon grandes fincas de servidores de la dictadura, distribuyéndose, y todas las tierras del Estado se comenzaron a dar en posesión a los campesinos de esa zona. Había llegado el momento en que nos identificaban plenamente como un movimiento campesino ligado estrechamente a la tierra y con la Reforma Agraria como bandera.
Más tarde recogimos las consecuencias de la fracasada huelga del 9 de abril, pues la represión bárbara de Batista se hizo sentir a fines de mayo, provocando en todos nuestros cuadros de lucha un decaimiento muy serio que pudo ser de consecuencias catastróficas para nuestra causa. La dictadura preparó su más fiera ofensiva. Alrededor del 25 de mayo del año pasado, diez mil soldados bien equipados atacaron nuestras posiciones centralizando su ofensiva sobre la columna número 1, que dirigía personalmente nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro. El Ejército Rebelde ocupaba un área muy pequeña y casi es increíble que a ese grueso de diez mil soldados le opusiéramos solamente trescientos fusiles de la libertad, pues eran los únicos que había en la Sierra Maestra en ese momento. La dirección táctica adecuada de esa campaña dio por resultado que sobre el 30 de julio finalizara la ofensiva de Batista, pasando los rebeldes de la defensiva a la ofensiva y capturamos más de 600 armas nuevas, más del doble de los fusiles con que habíamos iniciado esta acción y le hicimos al enemigo más de mil bajas entre muertos, heridos, desertores y prisioneros.
El Ejército Rebelde salió de esta campaña preparado para iniciar una ofensiva sobre el llano, ofensiva de carácter táctico y psicológico porque nuestro armamento no podía competir en calidad y menos aún en cantidad con el de la dictadura. Esta fue una guerra en la que contamos siempre con ese aliado imponderable de tan extraordinario valor que es el pueblo. Nuestras columnas podían burlar continuamente al enemigo y situarse en las mejores posiciones, no sólo gracias a las ventajas tácticas y a la moral de nuestros milicianos, sino en un grado muy importante a la gran ayuda de los campesinos. El campesino era el colaborador invisible que hacía todo lo que el rebelde no podía hacer; nos suministraba las informaciones, vigilaba al enemigo, descubría sus puntos débiles, traía rápidamente los mensajes urgentes, espiaba en las mismas filas del ejército batistiano. Y esto no se debía a ningún milagro, sino a que ya habíamos iniciado con energía nuestra política de reivindicaciones agropecuarias. Ante la amargura del ataque y del cerco de hambre con que rodearon la Sierra Maestra, de todos los terratenientes de las zonas limítrofes, diez mil reses subieron a las montañas; y no sólo fueron para abastecer al Ejército Rebelde, sino que se distribuyeron entre los campesinos y, por primera vez los guajiros de la Sierra, en esa región que está particularmente depauperada, tuvieron su bienestar; por primera vez los niños campesinos tomaron leche y comieron carne de res. Y por primera vez, también, recibieron los beneficios de la educación, porque la Revolución trae en sus manos la escuela. Así todos los campesinos llegaron a una conclusión beneficiosa para nuestro régimen.
Del otro lado, la dictadura les daba sistemáticamente el incendio de las casas, el desalojo de la tierra y la muerte; y no sólo la muerte desde la tierra, sino también la muerte desde el cielo con las bombas de napalm que los democráticos vecinos del Norte dieron graciosamente a Batista para aterrorizar las poblaciones civiles, esas bombas que pesan 500 kilos y cuando caen abarcan en su área de destrucción más de cien metros. Una bomba de napalm arrojada sobre un cafetal significa la destrucción de esa riqueza -con los años de labor acumulados en ella- en un área de cien metros y se necesitan cinco o seis años para reponer lo que en un minuto es destruido.
En este tiempo se abrió la marcha sobre Las Villas. Es importante señalarlo, no por el hecho de ser actor de ella, sino porque al llegar a Las Villas nos encontramos con un panorama políticosocial nuevo de la Revolución. Llegamos a Las Villas con la bandera del 26 de Julio, en donde ya luchaban contra la dictadura el Directorio Revolucionario, grupos del Segundo Frente del Escambray, grupos del Partido Socialista Popular y pequeñas agrupaciones de la Organización Auténtica. Había que realizar una tarea política importante y entonces más que nunca se vio que la unidad era un factor preponderante de la lucha revolucionaria. El 26 de Julio con el Ejército Rebelde al frente tuvo que gestionar la unidad de los distintos elementos que estaban disgustados y que se encontraron como único aglutinante la obra de la Sierra Maestra. Primero hubo que planear esa unidad, que no debía hacerse sólo entre los grupos combatientes sino también entre las organizaciones del Llano. Tuvimos que hacer la labor importantísima de clasificar todas las secciones obreras que había en la provincia. Fue una tarea realizada frente a muchos opositores aun dentro de las filas de nuestro movimiento que todavía padecía la enfermedad del sectarismo. Acabábamos de llegar a Las Villas y nuestro primer acto de gobierno -antes de establecer la primera escuela- fue dictar un bando revolucionario estableciendo la Reforma Agraria, en el que se disponía, entre otras cosas, que los dueños de pequeñas parcelas de tierra dejaran de pagar su renta hasta que la Revolución decidiera en cada caso. De hecho avanzábamos con la Reforma Agraria como punta de lanza del Ejército Rebelde. Y no era una maniobra demagógica, sino simplemente que en el transcurso de un año y ocho meses de Revolución, la compenetración entre los dirigentes y las masas campesinas había sido tan grande que muchas veces ésta incitaba a la Revolución a hacer lo que en un momento no se pensaba. No fue invento nuestro, fue conminación de los campesinos. A ellos los convencimos de que con las armas en la mano, con una organización, y perdiendo el miedo al enemigo la victoria era segura. Y el campesino, que tenía en sus entrañas razones poderosas para hacerlo, impuso la Reforma Agraria a la Revolución, impuso la confiscación del ganado vacuno y todas las medidas de carácter social que se tomaron en la Sierra Maestra. En la Sierra Maestra se dictó la Ley número 3, en los días de la farsa electoral del 3 de noviembre, que establecía una verdadera Reforma Agraria, y aunque no era completa tenía disposiciones muy positivas: repartía las tierras del Estado, la de los servidores de la dictadura y las de quienes las poseyeran con títulos de propiedad adquiridos mediante maniobras dolosas, como los geófagos que se han engullido miles de caballerías en los deslindes; otorgaba la propiedad a todos los pequeños colonos de no más de dos caballerías que pagaran renta. Todo gratuitamente. El principio era muy revolucionario. La Reforma Agraria beneficiará a más de doscientas mil familias. Pero no está completa la revolución agraria con la Ley número 3. Para ello es necesario dictar reglas contra el latifundio como preceptúa la Constitución. Hay que definir exactamente el concepto de latifundio que caracteriza nuestra estructura agraria y es fuente indiscutible del atasco del país y de todos los males para las grandes mayorías campesinas y aún no ha sido tocado.
Será la obra de las masas campesinas organizadas imponer la ley que proscriba el latifundio, como compelieron al Ejército Rebelde a dictar el principio de la Reforma Agraria contenido en la Ley número 3. Hay otro aspecto que debe tenerse en cuenta. La Constitución establece que toda expropiación de tierra debe de pagarse con dinero antes de hacerse la misma. Si la Reforma Agraria se acomete de acuerdo con ese precepto quizá sea un poco lenta y onerosa. También es necesaria la acción colectiva de los campesinos que se han ganado el derecho a la libertad desde el triunfo de la Revolución, para exigir democráticamente la derogación del mismo y poder ir derechamente a una verdadera y amplia Reforma Agraria.
Estamos ya en las proyecciones sociales del Ejército Rebelde, tenemos una democracia armada. Cuando planeamos la Reforma Agraria y acatamos las demandas de las nuevas leyes revolucionarias que la complementan y que la harán viable e inmediata, estamos pensando en la justicia social que significa la redistribución de la tierra y también en la creación de un mercado interno extenso y en la diversificación de los cultivos, dos objetivos cardinales inseparables del gobierno revolucionario que no pueden ser pospuestos porque el interés popular está implícito en ellos.
Todas las actividades económicas son conexas. Tenemos que incrementar la industrialización del país, sin ignorar los muchos problemas que su proceso lleva aparejados. Pero una política de fomento industrial exige ciertas medidas arancelarias que protejan la industria naciente y un mercado interno capaz de absorber las nuevas mercaderías. Ese mercado no lo podemos aumentar más que dando acceso a él a las grandes masas campesinas, a los guajiros que no tienen poder adquisitivo pero sí necesidades que cubrir y que no pueden comprar hoy. No se nos escapa que estamos empeñados en la persecución de fines que demandan una enorme responsabilidad por nuestra parte, y que no son los únicos. Debemos esperar la reacción contra ellos de parte de quien domina en más del 75% nuestro intercambio comercial y nuestro mercado. Frente a ese peligro tenemos que prepararnos con la aplicación de contramedidas, entre las que se destaca el Arancel y la multiplicación de los mercados exteriores. Necesitamos crear una flota mercante cubana para transportar el azúcar, el tabaco y otras mercaderías, porque la tenencia de ella influirá muy favorablemente en el tipo de los fletes, de cuya cooperación depende en alto grado el progreso de los países subdesarrollados como Cuba.
Si vamos al desenvolvimiento de un programa de industrialización, ¿qué es lo más importante para lograrlo? Pues las materias primas que la Constitución sabiamente defendía y que están entregadas a consorcios extranjeros por la acción e la dictadura de Batista. Tenemos que ir al rescate de nuestro subsuelo, de nuestros minerales. Otro elemento de la industrialización es la electricidad. Hay que contar con ella. Vamos a asegurar que la energía eléctrica esté en manos cubanas. Debemos también nacionalizar la Compañía de Teléfonos, por el mal servicio que presta y lo caro que lo cobra.
¿Con qué resortes contamos para que un programa como el expuesto se lleve a cabo? Tenemos el Ejército Rebelde y éste debe ser nuestro primer instrumento de lucha, el arma más positiva y más vigorosa y destruir todo lo que queda del ejército del batistato. Y entiéndase bien que esta liquidación no se hace por venganza no sólo por espíritu de justicia, sino por la necesidad de asegurar que todas esas conquistas del pueblo puedan lograrse en el plazo más mínimo. Nosotros derrotamos un ejército numéricamente muy superior con el concurso del pueblo, con una táctica adecuada, con una moral revolucionaria. Pero ahora tenemos que afrontar la realidad de que nuestro ejército no está aún capacitado para las nuevas responsabilidades adquiridas, como defender íntegramente el territorio cubano. Tenemos que ir rápidamente a la reestructuración del Ejército Rebelde, porque al paso hicimos un cuerpo armado de campesinos y de obreros, analfabetos muchos de ellos, incultos y sin preparación técnica. Tenemos que capacitar este ejército para las altas tareas que tienen que arrostrar sus miembros y capacitarlos técnica y culturalmente.
El Ejército Rebelde es la vanguardia del pueblo cubano y al referirnos a su progreso técnico y cultural tenemos que saber el significado de estas cosas en un sentido moderno. Ya hemos comenzado simbólicamente su educación con un recital presidido casi exclusivamente por el espíritu y las enseñanzas de José Martí.
La recuperación nacional tiene que destruir muchos privilegios y por ello tenemos que estar apercibidos para defender la nación de sus enemigos declarados o embozados. En ese sentido el nuevo ejército tiene que adaptarse a la nueva modalidad que ha surgido de esta guerra de liberación, pues sabemos que si somos agredidos por una pequeña isla, lo seríamos con el apoyo de una potencia que es casi un continente; tendríamos que soportar en nuestro suelo una agresión de proporción inmensa. Y por esa razón debemos prevenirnos y preparar nuestra avanzada con un espíritu y una estrategia guerrilleras, al efecto de que nuestras defensas no se desintegren al primer embate y mantengan su unidad central. Todo el pueblo cubano deberá convertirse en un ejército guerrillero, pues el Ejército Rebelde es un cuerpo en crecimiento cuya capacidad sólo está limitada por el número de seis millones de cubanos de la república. Cada cubano ha de aprender a manejar las armas y cuándo deberá usarlas en su defensa.
A grandes rasgos he expuesto la proyección social del Ejército Rebelde después de la victoria y su papel impulsando al gobierno a hacer patentes las aspiraciones revolucionarias.
Hay algo más interesante que decir para acabar esta charla. El ejemplo que nuestra revolución ha significado para la América Latina y las enseñanzas que implican haber destruido todas las teorías de salón: hemos demostrado que un grupo pequeño de hombres decididos apoyados por el pueblo y sin miedo a morir si fuera necesario puede llegar a imponerse a un ejército regular disciplinado y derrotarlo definitivamente. Esa es la enseñanza fundamental. Hay otra que deben de recoger nuestros hermanos de América, situados económicamente en la misma categoría agraria que nosotros y es que hay que hacer revoluciones agrarias, luchar en los campos, en las montañas y de aquí llevar la revolución a las ciudades, no pretender hacerla en éstas sin contenido social integral. Ahora, ante las experiencias que hemos tenido, se plantea cuál será nuestro futuro, que está ligado íntimamente al de todos los países subdesarrollados de la América Latina. La Revolución no está limitada a la nación cubana pues ha tocado la conciencia de América y ha alertado gravemente a los enemigos de nuestros pueblos. Por eso hemos advertido claramente que cualquier intento de agresión sería rechazado con las armas en la mano. El ejemplo de Cuba ha provocado más efervescencia en toda la América Latina y en los países oprimidos. la Revolución ha puesto en capilla a los tiranos latinoamericanos, porque éstos son enemigos de los regímenes populares igual que las empresas monopolistas extranjeras. Como somos un país pequeño necesitamos el apoyo de todos los pueblos democráticos y especialmente de la América Latina. Debemos informar cabalmente sobre las nobles finalidades de la Revolución cubana a todo el mundo y llamar a los pueblos amigos de este continente, a los norteamericanos y a los latinoamericanos. Debemos crear una unión espiritual de todos nuestros países, una unión que vaya más allá de la palabrería y de la convivencia burocrática y se traduzca en la ayuda efectiva a nuestros hermanos brindándoles nuestra experiencia.
Por último debemos abrir nuevos caminos que converjan a la identificación de los intereses comunes de nuestros países subdesarrollados. Debemos estar apercibidos contra todos los intentos y propósitos de dividirnos, luchar contra quienes pretendan sembrar la semilla de la discordia entre nosotros, los que amparados en designios conocidos aspiran a sacar partido de nuestras discordias políticas y azuzar prejuicios imposibles en este país.
Hoy todo el pueblo de Cuba está en pie de lucha y debe seguir así unido para que la victoria contra la dictadura no sea transitoria y sea éste el primer paso de la victoria de América.

Rebelión en la granja



Nosotros los animales somos hermanos
Pelicula de dibujitos animados con la gran fábula de George Orwell.
Cualquier similitud con la realidad política uruguaya es producto solo de tu imaginación, por lo tanto feliz 2013!