miércoles, 3 de abril de 2013

El testimonio de Don José Solanille

Luciano Benjamín Menéndez se fastidió durante varios pasajes del testimonio de Solanille.


"Después del golpe de Marzo de 1976 me fui a trabajar como un agricultor, en un lugar junto al campo La Perla, llamada Loma del Torito. Alrededor de Mayo de ese año, vi una fosa de 4 metros cuadrados, y 2 metros de profundidad. Un domingo, vi diez o quince autos estacionarse ahi, incluyendo dosFord Falcons blancos. En uno de ellos, pude ver al General Menendez, Comandante del 3er cuerpo de la armada, a quien reconocí porque ya lo había visto antes. También había dos autobuses del ejército cubiertos con lonas en la parte de atrás, uno, con una cruz blanca pintada en esta. Un rato después, me fui a los campos, con el rebaño, y en el camino, me encontré a uno de mis vecinos, llamadoGiuntolo, quien trabajaba un pedazo de tierra cerca. Me contó que quería investigar si los rumores que había escuchado, eran ciertos, que habian fosas cerca de donde estábamos y que ahí enterraban gentes. Acepté acompañarlo, prestándole uno de mis caballos y montándome yo en otro. Conforme nos ibamos acercando al lugar cerca de la fosa que habia descrito anteriormente, vimos desde unos 100 metros, que los vehiculos que vi antes acercarse, estaban ahí. Le advertí a mi amigo Giuntolo: "Esperate, algo malo puede pasar", y nos regresamos. En ese momento, escuchamos un fuerte disparo. Cuando volteamos, nos dimos cuenta de que cerca de los autos, junto a la fosa, habia un gran numero de personas al borde, y parecia que tenían las manos atadas hacia atrás, con los ojos tapados con una tela o lentes oscuros. Al día siguiente, regresé al lugar y vi que la fosa estaba cubierta con tierra, y que había bastante tierra alrededor de ésta. Me imagino que el número de personas que fueron asesinadas enesa ocasion fueron mas de cincuenta."



 28.03.2013
La Perla: "Se escuchaban gritos de chicos que decían mamita, papito" 
 Un arriero relató al TOF 1 de Córdoba que vio más de 200 "fusilamientos y entierros" en tumbas que luego eran quemadas por los militares.
 En una nueva audiencia del megajuicio por los crímenes cometidos en el ex centro clandestino "La Perla", en Córdoba, un testigo dijo haber visto "fusilamientos y entierros" de cuerpos humanos en "pozos" que eran cavados por los militares.
Así lo aseguró ante el Tribunal Oral Federal 1 (TOF1) José Julián Solanille, un arriero que a mediados de los '70 trabajaba  para un principal del Ejército apellidado Saldivia, que arrendaba una parte del campo de La Perla para la crianza de vacunos y la producción tambera.
Solanille relató que en 1976 "transitaba permanentemente por los alrededores" del ex centro clandestino y que así pudo observar "varios fusilamientos". En uno de ellos, afirmó,  estuvo presente Luciano Benjamín Menéndez, el ex titular del Tercer Cuerpo del Ejército y uno de los 42 imputados en el megacausa.
El arriero –único testigo en declarar ayer– agregó que, desde un campo de la loma, incluso pudo observar a "más de 200 fusilados" que habían sido formados en filas alrededor de un pozo. Describió que llevaban las "manos atadas a la espalda, algunos con capuchas y con vendas" y que "todos fueron fusilados".
De acuerdo a su testimonio, era habitual que, luego de enterrar los cuerpos, las tumbas fueran quemadas y que desde su casa "sentía olores horribles del humo negro que traía el viento". Solanille también recordó que el 3 de mayo del '76 un helicóptero que volaba a baja altura llevaba colgando el cuerpo de "dos chicas muy jóvenes" sin vida.
"Yo pasaba a tres metros de los muros y se escuchaban explosiones, gritos desgarradores de cristianos", continuó el testigo. También oía "gritos de chicos que decían mamita, papito". Sostuvo que en una oportunidad presenció una "fiesta" en la que los militares obligaban a mujeres detenidas a "tomar alcohol" y luego abusaban de ellas. Entre los participantes señaló a los imputados Ernesto Barreiro, Luis Manzanelli y Héctor Acosta.
Luego del contundente testimonio del arriero, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta las 10 del próximo miércoles 3 de abril. El juicio, iniciado en diciembre pasado, acumula 16 causas e involucra a 417 víctimas de delitos de lesa humanidad.





3 de abril 2013
"Era espantoso, había mucha gente muerta, cabezas, piernas, brazos retorcidos" 
Un arriero declaró las atrocidades que vio en el centro clandestino de detención cordobés La Perla que estaba a 500 metros de su casa

Las declaraciones José Solanille, un peón rural que vivía a 500 metros de La Perla, en el centro clandestino de detención cordobés durante la dictadura argentina, impactaron en el juzgado donde fue interrogado como testigo en la causa contra militares que se lleva adelante en Buenos Aires.
El arriero hizo un relato contundente sobre las atrocidades que vio, como fusilamientos, fosas comunes, los olores de los cuerpos, los gritos de los detenidos y la presencia del general Luciano Benjamín Menéndez, quien ha negado su participación en estos hechos.
“A principios de 1976 yo vivía ahí con mi mujer y mis seis hijos ahí cerquita de la cárcel de La Perla. Desde el 24 de marzo lo que ya venía viendo empeoró: se llenó de gente la cárcel y empezaron los gritos todas las noches. Desgarradores gritos todas las noches, señor juez. Mi mujer tenía miedo, se quería ir de ahí. Pero yo no sabía dónde ir, dónde si ahí tenía trabajo. Ahí es cuando empecé a ver lo que estos atorrantes, sinvergüenzas, hijos de mala madre estaban haciendo”, dijo Solanille al iniciar su testimonio, según informa Página/12.
En el juzgado, el peón identificó a Menéndez, al “Nabo” Ernesto Barreiro; al “capitán (Exequiel) Acosta”, alias “Rulo”; a Pedro Vergez, alias “Vargas”, y a Luis Manzanelli.
En su declaración indicó cómo supo el apodo de Barreiro por parte de la mujer de un paracaidista de apellido Baigorria. “Me acuerdo que el marido tenía un Chevy amarillo. Venían y este señor dejaba a la señora, que era muy linda, en mi casa. Una vez ella salió al campo con un termo y estaba cerquita de la cárcel. Se sentían gritos. Se escuchaban muchos gritos de chicas. Entonces los dos vimos pasar a Barreiro como a unos ocho metros. Ella me dijo entonces ‘ahí va el Nabo. Vas a ver cómo se va a acabar el griterío de las putas ésas’.”
El testigo también contó que vio a Menéndez al frente de un fusilamiento masivo y dio cuenta de ello. “Estaba con otro compañero en la Loma del Torito. Habíamos visto la fosa cavada. Unos cuatro metros por cuatro. Tenían a toda la gente en dos filas. No sé, eran muchas personas. Como cien. Algunos vestidos, otros totalmente desnudos. Estaba Menéndez. El había llegado en un (Ford) Falcon blanco. Yo lo había visto. Sabía que se venía algo grande. Y ahí estaba, con su fusil. No lo vi disparar. Pero él dio la orden”.
“La gente estaba encapuchada o vendada o tenían unos anteojos... Los que no tenían nada, los que podían ver, gritaban. Unos hasta corrieron. Pero los mataron por la espalda. Ahí nos rajamos con mi amigo. Estábamos cagados de miedo. Nos habíamos arrastrado hasta arriba de la loma, pero bajamos corriendo. Después se ve que los quemaron. Tiraron explosivos. El humo con ese olor espantoso se vino para mi casa. Era insoportable. Mi mujer y mis hijos se quejaban. Era horrible”, narró.
“Huesos chiquitos”
El peón agregó que días después pasó por ese lugar y vio la fosa tapada. “Se ve que estaba muy llena, porque sobró mucha tierra”.
Además, contó que una perra que tenía llevaba “huesos chiquitos, cabecitas muy chiquitas”. Su testimonio se cortó debido a que se quebró: “Perdónenme abuelas, pero la perrita traía manitos, bracitos, batitas celestes y rosas...”, indica Página/12.
Las declaraciones de Solanille continuaron con el relato de lo que le ocurrió cuando uno de sus terneros cayó a un pozo y debió ser rescatado con otro peón y soldados. “Tenía más de 18 metros. El animalito estaba parado. Pero alrededor había muchos cuerpos. Era espantoso. Salía un olor horrible. Había mucha gente muerta. Cabezas, piernas, brazos retorcidos, una chica con el pelo despeinado, para adelante...”
“Sacamos el ternero. Un olor bárbaro tenía... Cuando volvimos después con los jueces y la Conadep, costó encontrar ese pozo, porque le habían hecho una loza de material arriba, y habían construido una casa cerca. Pero yo sé bien que ahí abajo estaba el pozo donde se cayó el ternero”, expresó.
Para el peón en el lugar había más de 200 pozos de distintos tamaños. “Eran tumbas porque tiraban a la gente adentro y siempre sobraba tierra. A veces los enterraban tan mal que las lluvias lavaban el terreno y salían los huesos... Entonces los animales los agarraban. Los llevaban a mi rancho...”
Otro de los hechos que narró Solanille era el olor de los cuerpos quemados que llegaba a su hogar. “Quemaban los pozos y, cuando había viento norte, el humo con ese olor de cristianos quemados llenaba mi casa. Con mi mujer discutíamos. Yo me había vuelto casi loco. Tanto que me fui a dormir a un rancho más adentro del campo para no tener tantos problemas. Ni una sola noche desde que vi todo eso me he podido olvidar de La Perla”, expresó, lo que fue acompañado con insultos “a estos vándalos, atorrantes, asesinos”, en referencia a los militares que estaban en la sala.
El campesino también relató que “la primera y única vez” que vio pasar un helicóptero por el centro de detención “fue el 3 de mayo de 1976”. “Iba a caballo y vi que tiraron como dos bolsas de papas. Eran dos chicas”, comentó.
“Algunas mujeres la pasaron muy mal, fueron muy maltratadas antes de que las mataran”, comentó. En ese sentido, agregó que vio “una fiesta donde habían llevado a algunas chicas y las hacían chupar vino, se las tiraban unos con otros. Era espantoso”. Señaló también que en una ocasión vio a “muchos jóvenes al sol, todos con los ojos vendados, las manos y los pies atados y, a un costado, llorando, a un chiquito de unos cuatro, cinco años”.
“Cuídeme, porque son capaces de cualquier cosa”
En el final de su testimonio, luego de que la defensa prácticamente no le hiciera preguntas, Solanille expresó mirando a los imputados: “Mire señor juez, los tengo acá, atrás, en mi espalda. Cuídeme, porque son capaces de cualquier cosa. Yo los he visto. De cualquier cosa”.
Además, pidió al “juez y los periodistas” que prestaran atención a lo que le había ocurrido: “Quiero decir que donde todos murieron, yo resucité. El año pasado, el 24 de marzo, cuando fui a La Perla, me infarté. Y si no fuera por los chicos de HIJOS, no estaría acá. Ellos me salvaron y no me morí por diez minutos, me dijo el médico. Emiliano Fessia (encargado de ese espacio de la Memoria) y los chicos me salvaron. Tanta gente que murió ahí y ahí yo resucité”, contó.
Según publica Página/12, Menéndez miró doblado sobre sí mismo al peón, con la cara descompuesta ante las terribles declaraciones del único testigo que lo vio al frente de la tortura y matanza de cientos de personas en La Perla, el campo de detenidos más grande de Córdoba durante la dictadura argentina.


TESTIMONIO CONTRA LOS REPRESORES QUE ACTUARON EN LA PERLA
“Sinvergüenzas, hijos de mala madre”

Lo brindó José Solanille, un peón rural que vivía a 500 metros del centro clandestino de detención cordobés. Hizo un pormenorizado relato de las atrocidades que allí se cometieron. Contó de los fusilamientos y de las fosas comunes.
Por Marta Platía
El arriero José Julián Solanille, de 83 años, sólo encontró en su vocabulario de campesino insultos y descalificaciones para retratar a los autores de las torturas y el asesinato de cientos de personas; para describir los hedores de los cuerpos quemados, las fosas repletas de cadáveres y los aullidos de los prisioneros de La Perla. Un sitio que distaba, según precisó al dar su testimonio en el juicio por los crímenes cometidos en ese centro clandestino de detención, “a unos 500 metros” de donde se encontraba su propia casa.
“A principios de 1976 –arrancó– yo vivía ahí con mi mujer y mis seis hijos ahí cerquita de la cárcel de La Perla. Desde el 24 de marzo lo que ya venía viendo empeoró: se llenó de gente la cárcel y empezaron los gritos todas las noches. Desgarradores gritos todas las noches, señor juez. Mi mujer tenía miedo, se quería ir de ahí. Pero yo no sabía dónde ir, dónde si ahí tenía trabajo. Ahí es cuando empecé a ver lo que estos atorrantes, sinvergüenzas, hijos de mala madre estaban haciendo.”
Entre los imputados, Solanille reconoció a Luciano Benjamín Menéndez, a quien dijo haberle “tenido aprecio alguna vez”, ya que le calzó uno que otro caballo; al “Nabo” Ernesto Barreiro; al “capitán (Exequiel) Acosta”, alias “Rulo”; a Pedro Vergez, alias “Vargas”, y a Luis Manzanelli.
Recordó cuándo escuchó por primera vez el apodo de Barreiro: fue por boca de la mujer de un paracaidista de apellido Baigorria. “Me acuerdo que el marido tenía un Chevy amarillo. Venían y este señor dejaba a la señora, que era muy linda, en mi casa. Una vez ella salió al campo con un termo y estaba cerquita de la cárcel. Se sentían gritos. Se escuchaban muchos gritos de chicas. Entonces los dos vimos pasar a Barreiro como a unos ocho metros. Ella me dijo entonces ‘ahí va el Nabo. Vas a ver cómo se va a acabar el griterío de las putas ésas’.”
Barreiro se rió como si hubiese escuchado el mejor de los chistes. Pero su mano izquierda lo traicionó con un movimiento hiperkinético sobre su rodilla. El otro que no pudo con su propio cuerpo fue nada menos que Menéndez. Su pose impertérrita, pétrea, sostenida durante los seis juicios que lleva por delitos de lesa humanidad, estalló en añicos durante el testimonio de Solanille: estuvo sentado de lado en su butaca, el torso hacia adelante, el pecho casi tocándole los muslos en dirección al arriero. No quiso perder palabra de lo que dijo Solanille. Se molestó y masculló insultos por lo bajo en algunos pasajes, y varias veces levantó la mano para replicar. El juez le ordenó silencio. Sólo le admitió una queja: que el declarante “no debe calificar a los represores”. Pero ni eso lo tranquilizó: Solanille lo vio al frente de un fusilamiento masivo y dio cuenta de ello.
“Estaba con otro compañero en la Loma del Torito. Habíamos visto la fosa cavada. Unos cuatro metros por cuatro. Tenían a toda la gente en dos filas. No sé, eran muchas personas. Como cien. Algunos vestidos, otros totalmente desnudos. Estaba Menéndez. El había llegado en un (Ford) Falcon blanco. Yo lo había visto. Sabía que se venía algo grande. Y ahí estaba, con su fusil. No lo vi disparar. Pero él dio la orden. La gente estaba encapuchada o vendada o tenían unos anteojos... Los que no tenían nada, los que podían ver, gritaban. Unos hasta corrieron. Pero los mataron por la espalda. Ahí nos rajamos con mi amigo. Estábamos cagados de miedo. Nos habíamos arrastrado hasta arriba de la loma, pero bajamos corriendo. Después se ve que los quemaron. Tiraron explosivos. El humo con ese olor espantoso se vino para mi casa. Era insoportable. Mi mujer y mis hijos se quejaban. Era horrible.”
Solanille contó que días después pasó por el lugar y vio que habían tapado la fosa: “Se ve que estaba muy llena, porque sobró mucha tierra”. También recordó cuando una perrita que tenía comenzó a llevar a la cucha “huesos chiquitos, cabecitas muy chiquitas...”. Allí se quebró. Se cubrió los ojos celestes con una de sus manos y sollozó: “Perdónenme abuelas, pero la perrita traía manitos, bracitos, batitas celestes y rosas...”

El ternero y los cadáveres en el pozo

Solanille recordó también la vez que uno de sus terneros cayó en un pozo y lo rescataron con otro campesino y unos soldados: “Tenía más de 18 metros. El animalito estaba parado. Pero alrededor había muchos cuerpos. Era espantoso. Salía un olor horrible. Había mucha gente muerta. Cabezas, piernas, brazos retorcidos, una chica con el pelo despeinado, para adelante... Sacamos el ternero. Un olor bárbaro tenía... Cuando volvimos después con los jueces y la Conadep, costó encontrar ese pozo, porque le habían hecho una loza de material arriba, y habían construido una casa cerca. Pero yo sé bien que ahí abajo estaba el pozo donde se cayó el ternero”.
El hombre dijo haber contado “más de doscientos pozos”, algunos grandes, otros más chicos. Todas tumbas. “Eran tumbas porque tiraban a la gente adentro y siempre sobraba tierra. A veces los enterraban tan mal que las lluvias lavaban el terreno y salían los huesos... Entonces los animales los agarraban. Los llevaban a mi rancho... Además el olor. Quemaban los pozos y, cuando había viento norte, el humo con ese olor de cristianos quemados llenaba mi casa. Con mi mujer discutíamos. Yo me había vuelto casi loco. Tanto que me fui a dormir a un rancho más adentro del campo para no tener tantos problemas. Ni una sola noche desde que vi todo eso me he podido olvidar de La Perla”, soltó. Y de nuevo los insultos “a estos vándalos, atorrantes, asesinos”.
Contó, además, de “la primera y única vez” que vio pasar un helicóptero por La Perla. “Fue el 3 de mayo de 1976. Iba a caballo y vi que tiraron como dos bolsas de papas. Eran dos chicas.”
Según Solanille, “algunas mujeres la pasaron muy mal, fueron muy maltratadas antes de que las mataran”. Dijo haber presenciado “una fiesta donde habían llevado a algunas chicas y las hacían chupar vino, se las tiraban unos con otros. Era espantoso”. Y también recordó un día que vio a “muchos jóvenes al sol, todos con los ojos vendados, las manos y los pies atados y, a un costado, llorando, a un chiquito de unos cuatro, cinco años”.
Solanille dejó casi sin preguntas a la defensa. Tan contundentes fueron sus dichos, a pesar de que, como era previsible, se intentó aducir “su pérdida de memoria por la edad”. Una afirmación que hizo sonreír a más de uno en la sala, considerando la minuciosidad de su relato.
Antes de terminar su declaración, memoró cuando una bala perdida casi lo mata a él: “Pero le dio a la yegüita en la que yo iba montado. Cuando me bajé, me manché con su sangre”. Furioso, volvió a darse vuelta y miró a los imputados. “Mire señor juez, los tengo acá, atrás, en mi espalda. Cuídeme, porque son capaces de cualquier cosa. Yo los he visto. De cualquier cosa.”
Antes de levantarse de su silla, el arriero pidió que “el juez y los periodistas” tomaran nota de algo: “Quiero decir que donde todos murieron, yo resucité. El año pasado, el 24 de marzo, cuando fui a La Perla, me infarté. Y si no fuera por los chicos de HIJOS, no estaría acá. Ellos me salvaron y no me morí por diez minutos, me dijo el médico. Emiliano Fessia (encargado de ese espacio de la Memoria) y los chicos me salvaron. Tanta gente que murió ahí y ahí yo resucité”, repitió, ya casi como para sí mismo.
Menéndez lo contemplaba, aún, doblado sobre sí mismo. La cara descompuesta, escuchando al único testigo que lo vio haciendo lo que todos saben que hizo y que el ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército no niega: dirigir y ordenar la tortura y la matanza de cientos de personas en el campo de concentración más grande que ha existido en Córdoba. El de Solanille ha sido uno de los testimonios más terribles y definitivos de los que se han escuchado en lo que va de este juicio.



Terrateniente, proletarios y campesinos en Uruguay siglo XXI


CONTRIBUCIÓN PARA UNA POLÉMICA

Autor: William Yohai
2 de abril de 2013

Gonzalo Abella responde a un planteo originado en un trabajo suyo hace ya dos (o tres) “postas”.
Creo que la sustancia de esta discusión está en la respuesta a una serie de preguntas: 1) ¿cuáles son los sectores y clases sociales potencialmente revolucionarios en el Uruguay? 2) ¿Qué papel pueden jugar los “campesinos” o los “productores” o los “campesinos medios” en una eventual revolución en este país?
En los dos trabajos anteriores (el segundo corregía errores que contenía el primero) intentamos cuantificar la “clase” revolucionaria por excelencia: el proletariado.
Y planteamos una hipótesis al respecto: el núcleo de esa clase son los 800.000 (número por supuesto aproximado) asalariados con ingresos inferiores a los 11.000 pesos nominales. Afirmamos también, con los datos estadísticos disponibles en la mano, que hay en el país 1.127.000 asalariados.
Para aclarara confusiones yo afirmé:
“El resto, más allá que según la antigua concepción marxista la mayoría no forma parte de la producción de bienes y no genera por tanto plusvalía, son asalariados de ingresos bajos y medios bajos. 800 mil (aproximadamente) ganan menos de 11000 pesos en la mano”. No dije, como me cita GA, mal: “sin embargo el pequeño detalle para Yohai de que "según la antigua concepción marxista" (¿antigua?) en su inmensa mayoría "no generan plusvalía"
En concreto: la cantidad de asalariados que sí generan plusvalía son, gruesamente, según los datos del INE, el 30%. Exactamente como afirmé: minoría, pero no “inmensa minoría”. Se incluyen en este grupo los empleados en: “sector primario, industria manufacturera, construcción, y electricidad gas y agua” tal como los denomina el BCU  en sus informes sobre Cuentas Nacionales. Estamos hablando, por tanto, de un universo de unas 350.000 personas. Pero hay más: yo me meto en aguas profundas “la antigua concepción marxista”. ¿Porqué digo “antigua”? es mi herética opinión que tal vez ha llegado la hora de revisar la concepción marxiana original de que “proletarios” son sólo los que trabajan directamente en la producción de bienes. Es posible que la composición social de los países de desarrollo medio hoy (y Uruguay es, a no dudarlo uno de ellos) sea bien distinta de la que reinaba en los países industriales de Europa del siglo XIX, cuando Marx y Engels desarrollaron su teoría revolucionaria. En ese sentido me pregunto porqué un reponedor de supermercado o una auxiliar de enfermería o la limpiadora de una empresa tercerizada no son proletarios. De algo estoy seguro, la realidad sindical de hoy los ubica a todos ellos en directa confrontación con el capital.
Es a estas alturas imprescindible (en mi opinión) cuantificar el campesinado nacional. Los datos del censo 2011 nos pueden acercar algunas pistas: los predios hasta 99 hectáreas son (redondeando) 25 mil. Ocupan apenas el 4,6% de la tierra. Si “estiramos” el concepto hasta las 500 hectáreas agregamos otras 12 mil personas-empresas. Pero agregamos, a cambio, 2,8 millones de hectáreas de superficie explotada. Tal vez muchos dentro de este último sector “maldigan la forestación”. No lo dudo. Pero, ¿interesados en cualquier clase de cambio revolucionario?... no la veo por ningún lado. Hablamos de intereses como clase, repito, nada tienen que ver aquí las excepciones que siempre existen.
No se si pateo el campo más o menos que Gonzalo; pero conozco a los terratenientes: a los latifundistas y a los otros. Y también conozco los campesinos. Sobre estos últimos que considero son básicamente los 25 mil que ocupan predios menores a 100 hectáreas, se puede afirmar que son una especie en extinción; entre 2000 y 2011 desaparecieron 11.000 de ellos. Casi 3 por día. Y seguirán desapareciendo dada la dinámica capitalista del campo uruguayo hoy en día favorecida por la política económica fraudeamplista.
De los siguientes dos sectores (100 a 199 y 200 a 499 hectáreas) desaparecieron unos mil. Lamentablemente la periodicidad de los censos agropecuarios (¡pensar que en los 50 se hacían cada 5 años!) no permite discriminar en que período dentro de los 11 años que abarca el intercenso esta desaparición fue mayor. Tenemos la sospecha que la crisis que eclosionó en 2002 fue la de más intensa liquidación de pequeñas y medianas explotaciones. Y tenemos también la sospecha de que ese proceso, para las explotaciones entre 100 y 499 hectáreas, se ha detenido.
Pero en el campo no hay solo propietarios: hay también, y principalmente para quienes queremos una revolución, proletarios o asalariados rurales. ¿Cuántos? Según el BPS en 2009 habría 96.680. Lógicamente el BPS mide sólo los registrados. O sea, por cada campesino habría por lo menos 4 asalariados rurales: “los que no tienen otra cosa que la fuerza de trabajo para vender”.  Su visión, claro, es diferente de la de los “productores” a que alude Gonzalo. Para ellos, por ejemplo,  la aparición de Aratirí representa un beneficio: pueden optar entre el “campesino medio” o “productor” que les paga 8 mil pesos nominales por mes (el laudo para el peón del sector) y la empresa que, hasta que detuvo sus trabajos de prospección y exploración, les pagaba 15 mil. Baso esta última afirmación en datos de prensa.
Tengo la impresión de que, precisamente, el centro del trabajo político de una fuerza pretendidamente revolucionaria, si hablamos del campo, debería estar en los asalariados rurales. Esto lo comprendió y llevó a la práctica Raúl Sendic allá en los 60. Sin descartar a otros sectores que no he cuantificado, como pueden ser los pequeños arrendatarios ganaderos, ya sea de carne o de leche (los grandes son empresarios de tomo y lomo). A estos últimos también  la dinámica eucaliptera, sojera y minera los está condenando a la desaparición.
Tratando de considerar el aspecto histórico de la cuestión; los proletarios organizados de la época de Aparicio no se podían aliar con la clase social terrateniente que éste integraba. Tenían intereses contrapuestos. Para los obreros urbanos hijos de la industrialización liquidar el libre comercio (bandera eterna de los terratenientes y de la empresas que explotan minerales sin industrializar) es esencial. La política de industrialización Batllista choca frontalmente con esa visión liberal, porque para financiarla es necesario gravar pesadamente la extracción rentística y tomar medidas fiscales para proteger la naciente industria nacional. Exactamente lo contrario de lo que históricamente buscaron los latifundistas; pero no sólo estos, para todo productor de bienes primarios destinados a la exportación (en nuestro país históricamente se concentró en 3 artículos: cueros y carne vacunos y lana) la libre exportación de su producción y la libre importación de artículos industriales es clave. Salvo que me aporten evidencia histórica de que Aparicio perseguía una política de industrialización tal “alianza obrero-campesina” carece de cualquier sustento material.
La movilización de algunos pequeños y medianos terratenientes (y hasta alguno grande, según tengo entendido) contra los proyectos mineros genera mucho ruido. Son gente que en mayor o menor medida dispone de medios materiales para hacerse sentir. Vehículos, dinero para venir a Montevideo, caballadas, etc. Bien distinto de, por ejemplo, los obreros de la empresa FORBEL que fueron aplastados por las patronales con ayuda del Ministerio de Trabajo de la mano del Sr. Romero. En muy poco tiempo casi todos los trabajadores en conflicto no tuvieron otra opción que conseguir trabajos aún más miserables que aquellos por los cuales se habían movilizado y abandonar la lucha. Ese es el mundo absolutamente cruel en que se desenvuelve la lucha de clases en el campo. Aquí no se lucha por el “paisaje” o por conservar “la tierra de nuestros abuelos” (que será vendida a excelente precio a la trasnacional de turno). Hombres y mujeres con los signos evidentes de la explotación y el abandono en sus caras y manos juntan fuerza con el pobre apoyo que una diezmada izquierda sindical y política puede ofrecer para enfrentar a quienes se han asociado a Mujica y sus amigos.
La lucha por la tierra y por salarios y condiciones dignas de trabajo de los asalariados rurales es, a mi juicio el principal foco del conflicto social y político en el campo de hoy. La lucha por la tierra es precisamente la lucha por escapar a dicha condición. Pero dicha lucha carece de perspectiva en tanto no se toma conciencia de que al final solo la eliminación de la propiedad privada de los medios de producción  conducirá a la emancipación. La lucha de los campesinos por mantenerse en la tierra es seguramente un proceso interesante y digno de apoyo. Pero a medida que el tiempo transcurre el campo uruguayo se “capitaliza” cada vez más. Los rentistas de la tierra (que creo haber definido con suficiente precisión) sean latifundistas o no, no están ni estarán mayoritariamente enfrentados a este modelo de explotación.
El régimen les garantiza su derecho de propiedad. Casi no les cobra impuestos. Permite la libre importación y exportación. Mientras los precios de los commodities agropecuarios se mantengan altos esta realidad no cambiará. Y las condiciones generales del planeta, donde la tierra y el agua dulce son bienes, junto a la energía fósil, cada vez más escasos hacen muy difícil pensar en una reversión duradera.
En realidad toda esta movida de Gonzalo, que forma parte de la línea política de Asamblea Popular y especialmente de su núcleo fundamental, el 26 de marzo, se inspira en la decisión de estos agrupamientos de sumarse a la oposición tanto proyecto minero de Zamin Ferrous conocido como Aratirí cuanto a los distintos operativos de prospección en busca de minerales que recorren el país. Para cualquier propietario de tierra, chico o grande, la prospección minera es vivida como una invasión de su propiedad privada. Y consecuentemente, en principio, rechazada. Lo cual no significa en modo alguno una contradicción antagónica entre terratenientes y mineros. Como surge de la lectura atenta del proyecto de ley sobre minería de gran porte a estudio hoy en el parlamento, los superficiarios en distinto grado son generosamente compensados por cualquier perjuicio que pudieran sufrir a manos de la actividad minera. De los varios proyectos mineros en danza el más grande e importante económicamente, por muy lejos, es Aratirí.
Se puede apoyar la lucha contra la instalación de Aratirí. Yo lo hago a mi manera desde hace dos años demostrando el saqueo que representaría para el bien colectivo la extracción por parte de Zamin Ferrous de ese mineral de hierro que hoy “duerme” en el subsuelo de Valentines. Es, sin embargo, erróneo confundir una lucha necesariamente transitoria, que terminará cuando la mina se instale (casi seguro) o cuando por alguna razón no lo haga, (improbable) con la lucha por la emancipación de la clase trabajadora.
Porque se instale o no, por fin,  Aratirí  los problemas del país seguirán siendo exactamente los mismos. Continuarán: la explotación más de un millón de asalariados del campo y la ciudad, la desigualdad creciente, la marginación y la destrucción cultural del pueblo. Seguiremos en cualquier caso atados al carro del imperialismo.
P.D.: En respuesta a Jorge Maiki: 1) no soy economista. Apenas un militante que estudia y escribe sobre economía política, como lo es él. 2) mi posición sobre el proyecto de programa de la coordinación de la Unidad Popular está publicado en www.resonandoenfenix.blogspot.com Si lo hubiera leído con algún detenimiento se hubiera ahorrado toda o casi toda su larga parrafada. 


Expertos en encarcelar

Guantanamo 


Martes 02.04.2013
Experto dicta cursos sobre manejo de presos


Dos expertos norteamericanos con más de 30 años de experiencia en manejo carcelario, comenzaron desde ayer a formar personal penitenciario en técnicas para minimizar riesgos de daños a la hora de reducir o trasladar presos.
El curso, que durará dos semanas, se enmarca en un acuerdo de cooperación técnica para capacitar a funcionarios penitenciarios de Montevideo e interior (policías y civiles) concretado entre el Ministerio del Interior y la Embajada de Estados Unidos.
Gabriela Fulco, asesora en materia carcelaria del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, afirmó que los cursos tratarán temas vinculados a la seguridad interna dentro de las cárceles. Entre otros temas contención de internos, motines, traslados de presos, requisas y las distintas modalidades de seguridad de una cárcel (alta, media y mínima).
Los cursos serán dictados por los expertos norteamericanos, Arthur Mitch Sutton y Antonio Maestas, quienes tienen una larga experiencia como personal penitenciario y actualmente brindan asesoramientos a cárceles de Estados Unidos y México sobre seguridad. "En los cursos también se aplicarán protocolos para minimizar riesgos de daños tanto para el policía como para el interno", dijo Fulco.
La población carcelaria alcanza los 9.700 internos.
El País Digital

El experto Dan Antony Mitrione


Prisiones en USA

Pena de muerte
Indocumentad@s

Lo que dice el relator de la ONU Novak de las cárceles uruguayas



En este gobierno iba un poco lento




martes, 2 de abril de 2013

El arma de "inducir" cáncer


Hugo Chavez acusa a la CIA de provocar el cáncer de Cristina.


Desde que Maduro aseguró que el tumor del presidente «fue inoculado por fuerzas oscuras», la comunidad científica se divide entre los que piensan que es «una fabulación increíble» y los que creen que «no es tan descabellado»

 
El arma para "inducir" cáncer existe hace 40 años

Senadores de EE.UU. Frank Church and Tower John examinan el arma de dardos de la CIA con veneno que causa cáncer y ataques del corazón, durante la investigación de los EE.UU. en el comité del senado investigando los planes de asesinatos de líderes extranjeros.

Los experimentos del Dr Cornelius P. Rhoads 

Los experimentos genocidas del Dr Cornelius P. Rhoads contra los boricuas de los años 30´s

 

Working for the Rockefeller Institute for Medical Research (now Rockefeller University), Dr Cornelius P. Rhoads deliberately infected several Puerto Ricans patients with cancer cells.

Una carta del médico norteamericano Cornelius P. Rhoads, dirigida a su amigo F.W. Stewart, escrita el 12 de noviembre de 1931 sería la evidencia de que el dicho doctor Rhoads, además de estudiar la anemía en Puerto Rico, tenía una agenda secreta, que por un descuido suyo vino a conocerse y a descubrir que la Fundación Rockefeller estaba patrocinando los experimentos de un grupo de médicos asesinos con vocación de genocidas en Puerto Rico, científicos que estuvieron experimentando con  personas, inyectándoles elementos radiactivos o irradiándolos, sin que éstos estuvieran conscientes de que los estaban usando de conejillos de indias.


En 1931 un médico llamado Rhoads, financiado por el instituto de investigaciones Rockefeller en San Juan infectó a 13 puertorriqueños con células cancerosas. En una carta a otro médico, que luego cayó en manos del Partido Nacionalista, él explicaba cómo habían muerto 8 boricuas y había transplantado células cancerosas a otros cuantos los cuales no habían muerto. Describe a la raza puertorriqueña como sucia, vaga, degenerada y ladrona... y que la isla sólo pudiera ser habitable si viniera un tsunami que exterminara nuestra raza.
Albizu Campos acusó a Rhoads quien nunca negó haber escrito la carta pero apesar de las muertes, fué exonerado y simplemente fué llamado "persona con problemas mentales y sin escrúpulos". Las acusasiones no impidieron que Rhoads dirigiera el establecimiento de los laboratorios de guerra química en Maryland y luego formara parte del grupo de trabajo de la Comisión de Energía Atómica de EU...quienes experimentaron la radiación en sus prisioneros, pacientes y soldados.
En 1950 fueron arrestados nacionalistas subversivos, entre ellos Albizu. Los prisioneros alegaron que se experimentaron medicamentos con ellos. Según líderes nacionalistas, Rhoads estaba teniendo su venganza por los cargos de asesinato que le formulara Albizu. Albizu fué denunciado como lunático pero luego los médicos sustentaron sus cargos. Su salud se deterioró y murió al poco tiempo de ser liberado en el 1965. Documentos posteriores sustentan los alegados cargos de asesinato y envenenamiento con radiación que levantó contra Rhoads.


 Rockefeller Institute for Medical Research (el mismo Instituto donde el Dr Tabaré Vazquez hace discursos)

1931- El Dr. Cornelius Rhoads, (con auspicio del Instituto Rockefeller para las Investigaciones Médicas), infecta seres humanos con células cancerosas. Poco después es nombrado para la Comisión de Energía Atómica Americana. Allí comienza una serie de experimentos de exposición a la radiación en soldados americanos y pacientes de hospitales civiles.


1932- Comienza el estudio de la Sífilis. A 200 hombres negros diagnosticados con sífilis no se les dice de su enfermedad ni se les administra tratamiento alguno. En su lugar, son utilizados como conejillos de indias para seguir la evolución de la enfermedad. Todos mueren de sífilis no tratada.
1935- Millones de individuos murieron de pelagra durante más de 20 años. Salud Pública de los Estados Unidos actúa finalmente para detener la enfermedad. Si bien se admite que se sabía desde 2 décadas antes que la pelagra es causada por una deficiencia de niacina (un componente del complejo vitamínico B) no se hizo nada hasta que fallecieron miles de negros sumidos en la pobreza.
1940- Cuatrocientos prisioneros en Chicago son infectados con paludismo para estudiar los efectos de nuevas drogas para combatir la enfermedad. Más tarde durante el juicio en Nuremberg, médicos nazis se apoyan en este estudio americano para justificar sus propias acciones durante el Holocausto.
1942- Se inician experimentos con gas mostaza en aproximadamente 4.000 militares. Los experimentos continúan hasta 1945. En este caso, los conejillos de Indias, fueron los Adventistas del Séptimo Día, quienes eligieron esta opción en lugar de alistarse en el ejército.

Soldado afectado por el gas mostaza

. 1943- Dado que Japón inicia un proyecto de investigación bacteriológica con fines bélicos a gran escala, EEUU comienza la investigación en armas biológicas en el Fuerte Detrick (Maryland).

 1944- La Armada Americana usa humanos para probar máscaras y ropa antigás. Los individuos fueron encerrados en una cámara de gas y expuestos al gas mostaza.

 1945- Comienza el Proyecto Paperclip. El departamento de estado y la CIA reclutan científicos nazis, ofreciéndoles inmunidad e identidades secretas a cambio del trabajo en proyectos ultra secretos del gobierno en los Estados Unidos.

 Miembros de la Operación Paperclip

 1945- Se implementa el “Programa F” por parte de la Comisión de Energía Atómica Americana (CEA). Este es el estudio de los efectos de los fluoruros en la salud, componentes químicos esenciales en la producción de la bomba atómica. Estos están dentro de los químicos más tóxicos conocidos por el hombre, causando efectos deletéreos a nivel del sistema nervioso central. La información es suprimida en nombre de la seguridad nacional por el temor de que las demandas judiciales interfirieran con la producción de bombas atómicas a gran escala.


Las audiencias del Comité Church de 1975
(Audiencias convocadas por el Senador estadounidense  Frank Chuch en 1975)
Por: Global Research News
Global Research, 21 Marzo, 2013


En 1975, durante las audiencias del Comité Church, salio a la luz publica la existencia de una arma secreta para cometer asesinatos.
La CIA había desarrollado un veneno que causaba a la victima un inmediato ataque al corazón. Este veneno podía ser congelado en la forma de  un dardo y luego disparado a alta velocidad usando una pistola.
La pistola era capaz de disparar el proyectil congelado con suficiente velocidad para permitir que el dardo atravesara la ropa del blanco (la victima) dejando solo una pequeña marca roja.
Una vez dentro del cuerpo el veneno se derretiría y seria absorbido dentro de la sangre y causaría un ataque cardiaco!
El veneno fue desarrollado para ser indetectable por procedimientos de autopsia modernos.
? Es posible darle cáncer a una persona?
Si el cáncer en los animales puede ser causado inyectándoles viruses del cáncer y bacteria, ciertamente seria posible hacer lo mismo con seres  humanos!
En  1931, Cornelius Rhoads, un patólogo del Instituto Rockefeller para la Investigación Medica, intencionalmente infecto sujetos humanos en  Puerto Rico con células cancerosas; 13 de ellos murieron.
Aunque un doctor puertorriqueño después descubrió que Rhoads a propósito escondió detalles sobre su experimento y Rhoads mismo dio testimonio por escrito diciendo que el creía que todos los portorriqueños deberían ser asesinados, el mas tarde estableció  las instalaciones de Guerra Biológica del Ejercito de EEUU en Fort Detrick Maryland (el lugar donde se originaron el virus del SIDA, la Gripe Aviaria y la Gripe Porcina / el virus A-H1N1 virus), Utah y Panamá, y fue contratado por la Comisión de Energía Atómica de EEUU, donde empezo una serie de experimentos con radiación con soldados estadounidenses y pacientes de un hospital civil.
La respuesta a la pregunta–? Puedes darle  cáncer a una persona?– es si.

Después de 80 años de investigación y desarrollo ahora existe una forma de simular un ataque real al corazón y dar cáncer a una persona en buen estado de salud.
Ambos han sido utilizados como medios para cometer asesinato.
Solo un patólogo experto, que sepa exactamente a donde buscar en la autopsia, pudiera distinguir la diferencia entre  un asesinato inducido con ataque cardíaco o cáncer y uno ocurrido por causas naturales.
  ¿Son la muerte por ataque al corazón, explosión de aneurisma, de hemorragia cerebral “por causa natural”?
No si las agencias gubernamentales han encontrado la forma de influenciar el ritmo del corazón, la presión de la sangre o dilatación vascular.
Investigaciones neurológicas han descubierto que el cerebro tiene frecuencias específicas para cada movimiento voluntario llamadas conjuntos preparatorios.
Disparando hacia tu pecho con un rayo que contiene señales ELF del tipo utilizado por el corazón, este órgano puede ser puesto en un estado caótico, el llamado ataque al corazón.
De esta forma, lideres de partidos políticos de alto perfil que son susceptibles a ataques al corazón pueden ser asesinados antes de que causen mayor problema.
Jack Ruby murió de cáncer unas semanas después de fracasados intentos de apelar el cargo de asesinato y de haber sido ordenado asistir a su juicio en la ciudad de Dallas, Texas—lo que le permitía la opción de hablar con libertad.
No hubo ninguna vacilación en Jack Ruby matando a Lee Harvey Oswald para evitar que este ultimo hablara, así pues no hay razón para sospechar que se daría mas consideración a Jack Ruby si este presentaba una amenaza a la gente del gobierno que había conspirado para asesinar al presidente de los Estados Unidos—– John F Kennedy.
Matt Simmons, un experto de la industria petrolera fue asesinado por revelar el encubrimiento de la Administración Obama del derrame de petróleo de la British Petroleum en el Golfo de México.
El banquero inversionista Matt Simmons, quien muriera repentinamente, tenia acceso a información interna de la industria energética, era asesor presidencial y cuyo perfil sobresalió cuando escribió que el petróleo de Arabia Saudita se estaba agotando y que la producción mundial esta en su cúspide.
Simmons, de 67 años de edad, falleció en su casa de campo en el estado de Maine. Una autopsia de la oficina  del examinador medico del estado dijo que el occiso había muerto de ahogamiento accidental “con enfermedad del corazón como un factor contribuyente.”
Su exitoso libro en 2005 “El Crepúsculo en el Desierto: La Conmoción Próxima del Petróleo Saudí y la Economía Mundial,”le gano mayor audiencia. El libro alegaba que Arabia Saudita exageraba enormemente el tamaño de sus reservas petroleras y que el mundo estaba a punto de enfrentar una severa escasez del crudo en la medida en que los más grandes pozos se agotaban.
Esta revelación es apoyada por Irán.  Irán sabe que el petróleo del Medio Oriente esta secándose rápidamente y es por esa razón que se empeña en construir reactores nucleares.
Una vez que se acabe el petróleo Irán será el único país auto suficiente en energía en el Medio Oriente.
Los otros países de la región incluyendo Arabia Saudita se convertirán en estados empobrecidos del Tercer Mundo.
El ex presidente Yugoslavo Slobodan Milosevic también fue asesinado.
El fue encontrado muerto en el centro de detención del Tribunal de La Haya.  Milosevic enfrentaba cargos de crimines de guerra y crímenes contra la humanidad por su supuesto papel central en las guerras en Bosnia, Croacia y Kosovo durante los años 1990s. El también enfrentaba cargos de genocidio sobre la guerra en Bosnia entre  1992-95 donde como 100,000 personas perdieron la vida.
Milosevic escribió una carta un día antes de su muerte en la que decía que estaba siendo envenenado de muerte en la cárcel.
Una autopsia verifico sus acusaciones revelándose que el cadáver de Milosevic contenía una droga que hacia inefectiva su medicina para la alta presión y su condición cardiaca, provocando el ataque cardiaco que le quito la vida.
El ex agente del MI6 (inteligencia británica ) Richard Tomlinson dijo a reporteros que en 1992 el vio documentos que mencionaban el asesinato de Milosevic por medio de un accidente automovilístico organizado, en el que el chofer seria cegado por un rayo de luz y una falla de los frenos activada a control remoto causaría su muerte. Esa misma técnica fue utilizada en el asesinato de la Princesa Diana.
Si Milosevic fue asesinado, ¿quien seria responsable?  La OTAN.
  ¿Porque la OTAN?
Porque aunque el Tribunal Criminal Internacional para la Antigua Yugoslavia ( ICZTY) es una corte de Naciones Unidas que trata con los crímenes cometidos en esos conflictos (El Tribunal de La Haya) oficiales de la OTAN han dejado claro, en publico, que esa entidad pertenece a la OTAN.  La OTAN nombro los fiscales y los jueces que excluyeron la investigación de acusaciones de crímenes de guerra contra la OTAN.
Si se toma en cuenta que cuando murió Slobodan Milosevic era un prisionero del Tribunal de La Haya en la cárcel de Scheveningen, el era un prisionero de la OTAN.  La OTAN tenía ambos; el motivo y la oportunidad para asesinarlo.
En Marzo de  2002, Milosevic presento al Tribunal de La Haya controlado por la OTAN, documentos del FBI probando que ambos los Estados Unidos y la OTAN proveyeron apoyo financiero y militar para al-qaeda para ayudar al Ejercito de Liberación de Kosovo en su guerra contra Serbia.
Eso no agrado mucho al Pentágono y a la Casa Blanca que en ese momento estaban tratando de vender la guerra contra el terror y preparándose para justificar la invasión de Irak.
Durante el juicio de Milosevic por crímenes de guerra la OTAN alego que los serbios habían cometido una masacre de civiles albanos en poblado de Racak en Kosovo.  La evidencia presentada en la corte mostró que el reclamo de la OTAN era un engaño.
Eso fue especialmente vergonzoso porque fue la supuesta masacre en Racak el pretexto utilizado por la OTAN para iniciar bombardeos de serbios en 24 de marzo de 1999.
(Los bombardeos masivos fueron hechos por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos—autorizada por el entonces presidente William Clinton y Hillary Clinton).
Las acusaciones de  la OTAN indicaban que los serbios habían supuestamente asesinado 100,000 civiles albanos.
Sin embargo, el equipó forense de la OTAN reporto que ellos no pudieron encontrar ni siquiera un solo cadáver de los muertos por las fuerzas Serbias de Milosevic.
La incapacidad para mostrar evidencia eventualmente llevo a la OTAN a argumentar que los Serbios supuestamente encubrieron el genocidio llevándose los miles de cuerpos a Serbia dentro de camiones con congeladores (eso mientras el presidente Clinton bombardeaba la región) y sin dejar ni un solo rastro o evidencia.
Pero el Tribunal de La Haya mostró también que esas acusaciones eran fraudulentas.
Milosevic ofreció varios discursos en los que explico como un grupo de internacionalistas siniestros habían creado el caos en los Balcanes como parte de su plan de crear el “nuevo orden mundial.”
Durante su discurso Congresional Serbio en Febrero de 2000, Milosevic declaro: La pequeña Serbia y su pueblo dentro de ella han demostrado que la resistencia es posible
Aplicado en forma amplia, era primariamente organizado como una rebelión política contra la tiranía, la hegemonía, el monopolismo, generando odio, temor y nuevas formas de violencia y venganza de campeones de la libertad contra naciones y pueblos, esa resistencia pararía la escalada de una inquisición moderna.
Bombas de uranio, manipulaciones de computadoras, jóvenes asesinos drogadictos y sobornados de matones domésticos chantajeados, promovidos por los aliados del nuevo orden mundial, esos son los instrumentos inquisidores que han rebasado en su crueldad y cinismo, todas las formas previas de violencia vengativa cometida contra la humanidad en el pasado.”
Esos son los instrumentos de inquisidores que han sido rebasados, en los que la evidencia presentada vinculando a Milosevic con los genocidios de Srebrenica, en los que 7,000 musulmanes murieron, se comprobó que eran fraudulentos.
En realidad, Srebrenica era una “zona segura de la ONU” y al igual que Rwanda, las fuerzas de los cascos azules fueron removidas deliberadamente para permitir la masacre, y luego culpar a Milosevic.
La  exposición que hiciera Milosevic del involucramiento de la ONU en la masacre de Srebrenica fue otra razón que tuvo la OTAN para editar y censurar intensamente los manuscritos del tribunal y otro factor que contribuyo para que la OTAN lo asesinara mientras se encontraba bajo su custodia.
El Tribunal de La Haya de la OTAN fue claramente un montaje cuyo propósito era convencer a la gente común de todo el mundo que la destrucción de Yugoslavia por parte de la OTAN, era justificada.
Puesto que la OTAN fracaso en su intento de mostrar eso en su propia corte (una total ausencia de evidencia hizo eso difícil), había un poderoso motivo de la OTAN para asesinar a Milosevic—prevenir su absolución.
En esta forma la OTAN puede continuar diciendo que Milosevic era culpable y nadie va a empezar a asomarse dentro de la montaña de evidencia que muestra que fueron los lideres de la OTAN (particularmente Bill Clinton) quienes cometieron crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio en Yugoslavia.
Tanta gente ha sido eliminada usando cáncer en un momento conveniente en la historia que ahora es tiempo de preguntar:
¿Quien esta asesinando gente dándoles cáncer o provocando ataques al corazón”?  ¿Quien ordeno los asesinatos y porque?
El Señor Charles Senseney, un fabricante de armas de la  CIA en Fort Detrick, Maryland, testifico ante el Comité de Inteligencia del Senado en Septiembre de 1975 donde describió una pistola de dardos venenosos en una sombrilla/paraguas que el había fabricado.
El dijo que el arma siempre había sido usada en multitudes con la sombrilla abierta, disparando a través de su armadura para no llamar la atención. Y dado que es silenciosa nadie en la multitud puede oír y el asesino puede meramente plegar el paraguas y mezclarse con la gente.
El video filmado del asesinato del presidente John F Kennedy muestra como ese paraguas fue usado en la Plaza Dealey.
La evidencia en video de los eventos del 22 de noviembre de 1963 muestra que el primer disparo ese fatídico día siempre dio la impresión de que tuvo un efecto paralizante  en Kennedy.
Sus puños estaban cerrados y su cabeza, hombros y brazos parecían rígidos.
Una autopsia revelo que había un pequeño orificio en su cuello pero no se encontró evidencia de  un curso de bala que coincidiera con esa pequeña herida.
Charles Senseney testifico que su División de Operaciones Especiales en Fort Detrick había recibido asignaciones de la CIA de fabricar armas exóticas. Una de esas armas era una pistola que podía disparar dardos envenenados a un perro guardián y dejarlo fuera de acción por varias horas.
El dardo y el veneno no dejaban rastros por lo tanto un examen del animal no revelaría que este había sido decomisionado temporalmente.
La CIA ordeno como 50 de esas armas y las uso operacionalmente.
Senseney dijo que los dardos pudieron haber sido usados para matar seres humanos y el no podía excluir la posibilidad de que la CIA las había usado con ese fin.
Un tipo especial de veneno inventado por la CIA induce un ataque al corazón y no deja rastro de influencia externa a menos que se realice una autopsia para buscar ese veneno.
En los años 70’s la CIA hablo de ese veneno en varias ocasiones y durante una audiencia congresional la agencia revelo que esa arma que dispara dardos puede inducir un ataque al corazón.
El dardo de esta arma secreta de la CIA puede penetrar la ropa y solo dejar una pequeña marca roja en la piel.  El individuo seleccionado para ser asesinado al ser penetrado por ese dardo solo puede sentir como un piquete de mosquito o no sentir absolutamente nada.
El dardo ponzoñoso se desintegra completamente al penetrar su blanco. El veneno letal entre rápidamente a las venas causando un ataque al corazón. Una vez que el daño ha sido causado el veneno se diluye pronto y es difícil después detectar que el ataque al corazón fue causado por algo que no fueran causas naturales.
Una ex agente de la CIA revelo que los dardos fueron hechos de un líquido ponzoñoso congelado.
La descripción del arma indica que esta deja una pequeña herida de entrada como la encontrada en el cadáver del ex presidente John F Kennedy durante la autopsia.
Por más de 50 años se han cometido meticulosamente asesinatos dejando la impresión de que las victimas murieron de causas naturales
A continuación, algunos nombres de personas que pudieron ser asesinadas con ataques al corazón o cáncer inducido
 Clay Shaw, J. Edgar Hoover, Earlene Roberts (la Rentera de Oswald), Marilyn Monroe, Slobodan Milosevic, Kenneth Lay (ex titular de la empresa ENRON – el mas grande contribuyente a la campaña política de George W Bush y Dick Cheney), Matt Simmons, y Mark Pittman.
Pittman lucho por ampliar el escrutinio de la Reserva Federal, y  Elizabeth Edwards (diagnosticada repentinamente con cáncer  mientras que su marido John Edwards competía por la candidatura presidencial con Barack Obama y Hillary Clinton.
Durante un discurso de campaña ante el Consejo de Relaciones Exteriores en mayo de 2007, Edwards describió la guerra contra el terrorismo como un slogan que fue creado por razones políticas y que no era un plan para  mejorar la seguridad de los Estados Unidos.
Además comparo la guerra esa con una calcamonia/pegoste en la defensa de un automóvil, la misma que había dañado las alianzas de EEUU y la estatura de país en el mundo.
Escribir aquí los nombres de toda persona que no tiene miedo de decir lo que piensa en el ámbito político, quien hace denuncias o es testigo, que haya muerto inesperadamente de un ataque al corazón o murió repentinamente de cáncer incurable.

http://www.veteranstoday.com/2011/08/07/assassinations-by-induced-heart-attack-and-cancer/


Recordando a Rodolfo Fernández Cúneo


de Marys Yic


Rodolfo Aníbal Fernández Cúneo nació en Uruguay el 6 de junio de 1940. Casado y padre de 3 hijos. Era empleado portuario y militante del MLN-T y del SUANP (Sindicato único de la administración de puertos)
Fue detenido en su domicilio el 26 de abril de 1972 en la calle Mariano Soler.
Es procesado el 23 de enero de 1973 por “Conspiración seguida de actos preparatorios” y “Asociación para delinquir”.
Fallece a los 34 años de edad el 29 de octubre de 1974 en el Hospital Militar. Aunque el certificado de defunción dice que muere por enfermedad, sus compañeros aseguran que fue asesinado.

Testimonio de su esposa Mary Hernández Rodríguez:

“…El hostigamiento terrible del que fue objeto, lo llevó a intentar suicidarse en dos oportunidades: en una, volcándose un recipiente de agua hirviendo sobre el cuerpo y en otra clavándose dos agujas de colchonero en el pecho y la espalda, una de las cuales le extrajeron pero la otra no, por lo que caminaba encorvado. La tortura casi le hizo perder la razón, por lo que el 28/10/74, lo trasladaron al Hospital Militar para someterlo a un tratamiento psiquiátrico. Dicen compañeros que se fue caminando con su custodia hasta el camión y se despidió de los presos que encontró a su paso. Al día siguiente, el 29/10/74 a los 34 años, nos vinieron a comunicar que había muerto. (Obvio que por un tratamiento psiquiátrico nadie muere, por eso estamos seguros que fue asesinado). El certificado de defunción firmado por el Dr. Cantón dice: causa de la muerte “hernia”. No revisamos el cuerpo, pero tenía la cabeza vendada y abundante sangre en la nuca. Hay distintas versiones sobre la causa de su muerte: la Dra. María Elena Curbelo poco después de ser liberada declaró a “Brecha” que toda la noche escuchó sus gritos. Otra versión dice que al aplicarle shocks eléctricos la aguja que tenía cerca del riñón le perforó los intestinos y murió de peritonitis, sólo sus asesinos y él saben la verdad…”

Testimonios de Roberto Caballero, ex preso político y compañero de Rodolfo:

“…Todos los presos del mundo, imaginan, proyectan, planifican su fuga, su retorno a la libertad, de no ser esto posible por lo menos mejorar las condiciones de reclusión. En el Penal de Libertad había pocas alternativas, una era lograr ser trasladado al Penal de Punta Carretas, algunos lo habían conseguido a través de lo que en el argot carcelario se llama la "caída". La "caída" consiste en simular una degradación desde el punto de vista sicológico, el preso comienza a fingir síntomas de desequilibrio mental, día tras día, mes a mes, año tras año, no hay medicación ni tratamiento que lo estabilice. Un avance lentísimo y doloroso en un profundo túnel mental; el preso va cavando su "locura", esconde la "tierra" arrancada de las profundidades de su psiquis y a la vez sigue respirando cierto aire fresco; avanza, progresa, agravando su estado síquico tanto para carceleros como para sus compañeros. Pocos héroes se animaron a tal desafío en el Penal de Libertad. El límite entre el control de la simulación y la transformación demencial es intangible. Fragilísima hebra de cordura que se rompe en cualquier circunstancia. Rodolfo decidió transitar este camino y lo venía haciendo como un maestro, un Houdini preso político uruguayo. Para qué entrar en mayores detalles. El mayor Arquímedes Maciel lo mandó al Hospital Militar. Lo electrocutaron…” 

“…Fernández Cúneo no se suicidó ni jamás hubo una versión de suicidio por parte de las autoridades del Penal. Fernández Cúneo murió ­matado- en el Hospital de las FFAA. El comunicado emitido por los parlantes del Penal se limitaba a comunicar su muerte. Cuando tenían la posibilidad de anunciar un suicidio lo hacían con bombos y platillos, con recomendaciones acerca de nuestros estados de ánimo y solicitar asistencia de sicólogos como Dolcey Britos. Esto no sucedió con el querido Rodolfo por quien los aspectos afectivos que nos ligan a él son para Ud. "una dificultad" que nos llevan a no aceptar su supuesta rectificación y a redoblar la batalla por la verdad y la justicia…”

“…Semanas antes de ser trasladado Rodolfo al Hospital Militar, el mayor Arquímedes Maciel, de triste, trágica y macabra historia como director del Penal de Libertad, le dijo en el tercer piso, Sector B, Celda 2 derecha: "Gordo, ya nos tenés cansado". Falleció pocos días después…”
…………………………………………………………………………………………………..

“PION POR  PION” (para “El Gordo”) de Roberto Caballero

Cada uno de nosotros encaró la etapa de los interrogatorios como mejor supo,  pudo o el azar le permitió hacerlo. A pesar de haber leído abundantemente acerca de otras experiencias como la chipriota, la griega, la resistencia al nazismo, la revolución cubana y en esos años la de los vietnamitas y los demás movimientos guerrilleros de Latinoamérica, cuando te encontrás solo ante los interrogadores creo que de poco vale tanta lectura y sí en cambio la decisión personal de resistir.

¿De qué forma? De las más variadas y eso depende de cómo es cada uno, de su historia personal, su formación y su carácter. Cada hombre y  mujer son incógnitos. Incógnitas ante la cual el interrogador queda desarmado e impotente a pesar de su poderío, su aparato, sus golpes y su capacidad de producir tormento.
El Gordo, por aquellos años del 70, era bastante mayor que la mayoría de los militantes. Portuario, treintón, con tres hijos, el Gordo ya tenía hecha una larga vida de boliche, fútbol, barrio, timba y, sobre todo, ajedrez.

A todo jugó por plata. Había ganado y  perdido. Al ajedrez compitió profesionalmente pero lo más notable eran sus partidas simultáneas, en las que se sentaba de espaldas a dos, cinco, siete rivales con sus respectivos tableros. Dueño de una memoria prodigiosa, recordaba el pedrigree de un caballo o una yegua de carrera. En ajedrez no se equivocaba, sabía exactamente dónde estaba cada pieza.

Justamente esta virtud -la memoria-  podría llegar a ser un grave problema para un guerrillero que necesariamente debe “olvidar” lo más posible, tratar de conocer solo lo estrictamente necesario,  nada más.
Montevideo es una ciudad muy pequeña con algunas vías principales que la recorren de punta a punta. Para quien caminó un poco por ella, era muy fácil deducir  más o menos en qué barrio y en qué zona  estaba. El Gordo había caminado mucho. A todo esto debemos agregar su sentido del humor, un humor negro y arriesgado. Demasiado arriesgado.

Estando ya en el Penal de Libertad, lo sancionan y le preguntan el nombre.
Responde: “Martín C. Martínez”. Cuando horas después lo van a buscar no aparece en la lista de presos. Recorren celda por celda hasta que lo encuentran, entonces les dice: “Está bien soy “Joaquín Requena”, y así seguía: “Juan Paullier”, “Eduardo Acevedo”, “Duvimioso Terra”. *
Se mofaba de los carceleros y les mostraba su grado de ignorancia. Se burlaba constantemente, a veces incluso de los propios compañeros. Cuenta el Chupete que solicitó a la Biblioteca del Penal para leer títulos como por ejemplo: “Las Ovejas” de Esquilo, “El Puente” de José Ingenieros, “Barajando” de Descartes o “El Capital” de Groucho Marx.

En esos meses de invierno del año 1972 le preguntábamos: “Cómo la ves, Gordo.” Con su lunfardo portuario respondía: “Y..., al Tute el triunfo sigue siendo bastos.”

El  Gordo se encontró ante una disyuntiva de hierro, la tortura era muy fuerte. Demasiado fuerte.
Como era un hombre hecho y derecho, en la cabeza de los milicos no cabía que pudiera ser un simple militante de base. La tortura se hizo cada vez más horrenda.
Perdido por perdido, ajedrecista como era, decidió jugarse todo, intentar llegar a “tablas” antes que a un “jaque mate”. Para eso tenía que sacrificar piezas valiosas.

Habló: “Está bien, voy a cantar un local.”

El Gordo sabía muy bien que atrás de esa movida vendría la de los milicos; estudió opciones, analizó  variantes, sopesó fríamente debajo de la capucha su nueva respuesta; mientras lo llevaban tirado en la caja de un camión iba desplegando un doloroso y trágico tablero,  en ese tablero sus pocas piezas y con ellas los escasos y heroicos movimientos que le quedaban.
Buscaba “tablas” en esa partida infernal y despareja, él solo  contra un regimiento comandado por un equipo de torturadores. Esta vez no había plata ni trofeos de por medio. Sí, en cambio, su moral, su conciencia, su vida, la de sus compañeros y la de su familia.
Cuando llegaron al apartamento en el Centro, les dijo: “Les mentí, acá no hay nada.”
Sabía de antemano lo que se le venía, perdía varias piezas en tan arriesgada jugada pero igual siguió adelante con su estrategia. Lo molieron a palos en el viaje de regreso al cuartel.
En medio de la represalia atroz, el Gordo se dijo: “Ahora muevo yo.”
Y movió: “Les voy a decir la verdad, hay un “berretín” en una pollería de La Unión, el lugar está justo debajo de la máquina de pelar pollos.”

Contaba el Gordo que, cuando lo bajaron del camión para que les indicara donde estaba el escondite,  le sacaron la capucha y lo único que  veía eran plumas volando por el aire y cacareos.
Era una escena irreal, delirante: la de un mundo real, despótico, violento, en el que fermentaba la dictadura.
Vio un grupo de soldados intentando desempotrar la máquina de pelar pollos del suelo, por otro lado los dueños del local y los empleados estaban con las manos en la nuca y de cara contra  la pared.
Pensó: “Mueven blancas y sólo única movida.” “No, no es acá”, dijo el Gordo.

Me lo contó el Grillo, un íntimo amigo del Gordo, que estaba en la acera viendo el despliegue de los milicos.
Esa vez al Gordo le pusieron la cabeza debajo de la rueda del camión. Humillados, agredidos, ofendidos, engañados en su honor y pundonor militar le gritaban: “¡Cantá, cantááá, la verdá, la verdááá hijo de puuuta!”

Escuchó  que dijo: “Es en la zapatería de la otra cuadra, atrás de las ofertas.”
Corrieron, los oficiales pistola en mano, los soldados con los fusiles a los gritos apartando  gente que, sobre la Avda. 8 de Octubre, miraba sin entender qué pasaba. Lo entraron a los golpes, hecho una bolsa deshilachada, le sacaron la capucha entre montañas de cajas de zapatos, la coqueta estantería de madera que anunciaba las ofertas estaba destrozada y enmarcaba una pared horadada, perforada, destruida  por sucesivos golpes de pico.

”Basura inmunda, ¿dónde está el berretín, dónde está el” berre”? ¡Cantá gordo la puta madre que te parió!” Intolerantes, desesperados, los oficiales  gritaban en  el paroxismo total de la vergüenza, de la histeria que provoca la derrota hecha pública, populosa, masivamente y a la vista de todo el mundo.

Carlitos Patrón, el Grillo Barittelli y el Gordo eran amigos de fierro desde la infancia,  inseparables, timberos de ley, de los que pagan las deudas religiosamente, hasta que se hablaba de política.  Entonces ahí se enfrentaban como locos:
“... es todo mentira lo de la tortura Gordo, acá no se tortura”
“... están matando a los muchachos en los cuarteles”
“...dejáte de joder Gordo, ¿dónde carajo vivís?”
“...torturan en Jefatura, en los cuarteles”
“...no seas vejiga, ¿quién te mete esas ideas en el marote Gordo?”
“...se nos viene el fascismo, pedazo de nabo.”
“...pero Gordo ¿vos sos o te hacés el gil?”
“...andate pa’ Cuba y no jodás más.”

Me siguió contando el Grillo Baritelli que el Gordo, en medio de tamaño desastre, cuando le sacaron la capucha, gritó con todas sus fuerzas, burlándose de enemigos y amigos a la misma vez, obligando a sus pulmones a elevar la voz para llegar hasta la calle, irguiéndose sobre su destrozada humanidad delante de la multitud congregada en las puertas de la zapatería, pateando irreductible, definitiva y heroicamente el tablero: “¡Carlitos, pion por pion!, ¡ves como están torturando pedazo de un pelotudo!”

El Grillo cayó tiempo después por colaborar con la Organización, estuvo detenido pocos meses y lo soltaron. Carlitos cerró la zapatería, se jubiló y nunca más volvió a trabajar. El Gordo hizo una crisis nerviosa en octubre de 1974 y fue internado en el Hospital Militar. Testimonian otros compañeros que cuando era trasladado del Penal de Libertad al Hospital Militar, un oficial del Ejército le dijo: “Gordo, ya nos tenés cansados.” Nunca más regresó.

Carlitos y el Grillo, sus dos amigos, cargaron el cajón del Gordo cuando se lo entregaron a los familiares en el Hospital Militar. Lo llevaron después, a puro pulso, hasta el Cementerio. Las deudas entre ellos tres se pagaban.
………..…………………………………………………………………………………………………………………………….

Hoy, año 2013, la sociedad sigue sin saber la verdad sobre la detención, tortura y muerte de este uruguayo. Hemos viniendo diciendo NO durante décadas. No a la impunidad, no a la injusticia, no al olvido, no a la corrupción judicial, no al silencio o distorsión de alguna prensa.
Sin embargo, tenemos una meta a la cual no renunciaremos jamás, aunque algunas generaciones ya no estén para verlo, en algún momento llegaremos a esa meta, la de la verdad y la justicia, para que realmente el “Nunca más terrorismo de Estado” sea una realidad y las generaciones futuras puedan vivir como hermanos en democracia.

Marys Yic
1º de Abril de 2013