Enviado por Jorge Zabalza
Rebelión estudiantil en Paraguay
Autor: José Antonio Vera
24 septiembre, 2015
Los decanos de las 12 facultades quedaron secuestrados durante 16 horas por miles de estudiantes que reclaman “moralización, democratización y una reforma integral de la educación nacional”. Y como primer paso, la renuncia del rector y de todos los decanos.
El rector de la Universidad Nacional de Paraguay (Una) está escondido
desde el lunes de noche, arrinconado por un movimiento estudiantil que
se refuerza hora tras hora. Los decanos de las 12 facultades, que lo han
abandonado, se reunieron de urgencia el martes de mañana y, tras
difundir un acuerdo conciliatorio, quedaron secuestrados durante 16
horas por miles de estudiantes que reclaman “moralización,
democratización y una reforma integral de la educación nacional”. Y como
primer paso, la renuncia del rector y de todos los decanos.
El campus universitario quedó sitiado en la madrugada del martes 22
por unos 2 mil jóvenes que cerraron todos los accesos y prohibieron el
ingreso de un amenazante y fuerte contingente de los Cascos Azules, el
cuerpo de elite de la represión, haciendo valer el estatuto de autonomía
de la universidad. A las ocho de la mañana llegaron los decanos y una
hora después quedaron atrapados en un edificio sin aire acondicionado,
con la electricidad cortada por manos anónimas. Bajo un calor superior a
los 40 grados, vivieron quizás el peor momento de su suntuosa
existencia. Recién se les permitió salir cerca de la medianoche,
dominados por un confeso pavor ante la inmensa masa de gente que, en las
puertas del recinto, escenario de décadas de prepotencia, nepotismo,
tráfico de influencias y discriminación, los esperaba para escracharlos.
Las cabezas visibles de la rebelión estudiantil les dieron garantías de
no agresión y formaron un pasaje custodiado por un férreo cordón de
jóvenes, por donde fueron desfilando los decanos bajo ensordecedores
silbidos y una lluvia de epítetos. “Decana, basura, vos sos la
dictadura”, debió escuchar la titular de Filosofía, María Angélica
Galeano, quien prohíbe en su facultad las reuniones de más de cuatro
alumnos y exige revisar sus bolsos y conocer el contenido de los filmes y
audiovisuales que quieren proyectar, además de calificar a “los
pensantes” de “zurdos asquerosos”. Ignacio Vallejo, decano de
Ingeniería, quien se ha permitido suspender durante meses a estudiantes
por trasmitir por las redes mensajes en su contra, fue otro de los
repudiados por corrupción administrativa y nepotismo. Se le recordó que
hizo perder un año a un estudiante que criticó a su hija por recibir un
salario de la facultad sin trabajar. “Delincuentes”, “canallas”,
“crápulas”, “ladrones”, “ignorantes”, “esbirros de los partidos”,
“asesinos de sueños”, se escuchó durante la intensa hora que duró la
evacuación de los decanos.
Froilán Peralta, veterinario y rector de la Una, quedará en los
registros como el profesional que más abusos, humillaciones y bochorno
ha causado en la historia de la educación en este país. Desde el martes
22, cuando el estudiantado sitió el campus que siempre consideró su
propiedad personal, cortó toda comunicación con sus colegas, a los que
horas antes había prometido presentar su dimisión. Peralta tiene todas
sus suntuosas residencias bajo doble llave, protegido por una guardia
pretoriana. Entre sus aportes a la cultura se recuerda su ufana
declaración de que para él una vaca o un perro son iguales a cualquier
alumno. Con esos méritos fue ungido al frente de la Universidad por la
fracción más poderosa y cavernaria del Partido Colorado. Peralta es
hombre del extravagante senador Juan Carlos Galaverna, íntimo del
presidente Horacio Cartes, pero temporalmente distanciado.
Esta revuelta estudiantil es algo inusitado en Paraguay. Sus
protagonistas son miles de estudiantes secundarios y universitarios.
Hace dos meses los primeros comenzaron por realizar una sentada en un
colegio salesiano de Asunción, una protesta que se fue extendiendo. En
su inicio la protesta fue casi ignorada por la ciudadanía, que la miraba
como una diablura más de chicos de instituciones privadas. Al cabo de
un mes resultó que esa ocurrencia había tomado fuerza, y el viernes 18,
sin mucho esfuerzo ni recursos, desbordó el centro de la capital con
reclamos de una educación de calidad y rechazando las flores que, a su
llegada al Ministerio de Educación, les ofreció la titular de esa
cartera, junto con su colega de Hacienda: “No es con flores que se
soluciona este desquicio”, le espetaron.
>>> UNA no te calles: estudiantes se manifiestan
.
ROMA.
La italiana residente en Uruguay María Bellizzi, su hija uruguaya
Silvia Bellizzi y el paraguayo Martín Almada, secuestrado en su país en
1974, testificaron hoy en Roma en el proceso en primera instancia por el
Plan Cóndor, informaron a Efe fuentes próximas al caso.
Nacida
en San Basile, en Calabria (sur de Italia), María Bellizzi testificó hoy
en una nueva audiencia del proceso por el Plan Cóndor acerca del
secuestro y homicidio de su hijo, Andrés Humberto Bellizzi.
María, jubilada y residente en Uruguay, compareció en el juicio junto con su hija Silvia, hermana de Andrés Humberto Bellizzi.
Ambas
respondieron a las preguntas sobre el pasado político de Andrés
Humberto Bellizzi y sobre su secuestro el 19 de abril de 1977 en Buenos
Aires, durante la dictadura militar en Argentina.
A la audiencia de hoy también acudió Martín Almada, nacido en Puerto Sastre (Paraguay) en 1937.
Almada
fue víctima del Proceso Cóndor, después de descubrir unos archivos
secretos que custodiaba la policía de su país y que contenían documentos
relativos a la Operación Cóndor, tal y como refirió en el juicio.
Relató
que el 26 de noviembre de 1974 fue secuestrado por la policía del país,
interrogado por varios militares paraguayos, chilenos y argentinos y
torturado durante treinta días con medidas como la proyección constante
de una luz fuerte en los ojos.
Explicó su experiencia y también cómo su mujer fue obligada a escuchar por teléfono las torturas a Almada.
La
esposa falleció de un infarto, denunció Almada, después de que un día
se le informara de que su marido estaba muerto y de que debía recoger el
cadáver.
La audiencia de este jueves en Roma, que duró seis
horas, es parte del juicio en primera instancia, en el que hay 33
acusados, entre ellos dos bolivianos: el exdictador de Bolivia Luis
García Meza y el que fuera su ministro de Interior, Luis Arce Gómez.
En
el juicio, instruido en la III Corte Penal del Tribunal de Roma,
participan numerosas partes civiles, como la Asociación de Familiares de
Detenidos de Bolivia (ASOFAMD), la Agrupación de Familiares de
Detenidos Desaparecidos de Chile (AFDD) o el Partido Comunista chileno.
La
Operación Cóndor fue un plan ideado por el general Augusto Pinochet que
orquestó la represión de la oposición política en las décadas de 1970 y
1980 por parte, sobre todo, de los regímenes dictatoriales de Chile,
Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia.