lunes, 29 de septiembre de 2008

Ganó el SÍ: Ecuador ha decido una nueva constitución socialista

Respaldo a Constitución socialista arrasa en Ecuador.

Ecuador aprobó el domingo por amplia mayoría una nueva Constitución socialista, en un giro a
la izquierda que el presidente Rafael Correa calificó de "histórico" y que le dará poderes para
acelerar sus reformas socialistas en la inestable nación andina.
La nueva carta magna, que otorga al Estado el control de los sectores estratégicos de la
economía, es la piedra angular del proyecto político del mandatario con el que promete poner
fin "a la larga noche neoliberal" que arruinó al país, pero que sus adversarios tildan de
"peligrosamente autoritario".
Desde los remotos pueblos indígenas de la Amazonía a las exóticas Islas Galápagos, una
abrumadora mayoría de los casi 10 millones de electores llamados a las urnas respaldó un texto
constitucional que ha sido duramente criticado por la Iglesia Católica, partidos políticos
tradicionales y empresarios.
"Hoy el Ecuador ha decidido un nuevo país, las viejas estructuras han sido derrotadas", dijo el
popular gobernante, de 45 años, desde una tarima en la ciudad porteña de Guayaquil,
calificando el resultado de "triunfo histórico".
Con casi la mitad de los votos escrutados, el Tribunal Supremo Electoral contabilizaba un
respaldo del 65,3 por ciento al proyecto constitucional, confirmando la tendencia arrojada por
sondeos a boca de urna y un conteo rápido, mientras que el "No" sumaba un 27 por ciento.
Centenares de eufóricos seguidores cantaban, ondeaban banderas nacionales y aplaudían
enfervorecidos a su líder, que celebró la victoria en el feudo electoral de la oposición, donde las
encuestas todavía mostraban un reñido escenario.
"Con esta Constitución los pobres tendremos más beneficios, más educación, más salud,
vivienda. No estaremos olvidados", dijo José Medina, un vendedor ambulante, que se sumó a
los festejos corando con el mandatario "Tierra Sagrada", una canción nacionalista símbolo de la
campaña de Correa.

CORREA "SUPERPRESIDENTE"

La Constitución convertirá al carismático profesor universitario en el presidente más poderoso
de la historia moderna de Ecuador, con una poderosa influencia en instituciones políticas clave,
las cortes y el Ejército.
Además, blinda su estabilidad al frente de un país que ha visto caer a tres presidentes en la
última década en medio de violentas protestas populares, abrogándose en exclusividad el
manejo de la política monetaria cambiaria y fiscal, tras eliminarle la autonomía del Banco
Central.
También contempla la inédita posibilidad de que Correa sea reelector por dos nuevos períodos
consecutivos, prohíbe el latifundio y permite la expropiación de tierras ociosas, que serían
destinadas a sectores excluídos, como los indígenas.
Y aunque sectores progresistas aplauden un articulado que contempla las uniones entre
personas del mismo sexo y promete mayor participación ciudadana en las decisiones de gobierno, la Iglesia clamó desde los púlpitos que el proyecto es "abortista" y un ataque "contra
la familia".
Aupado por las esperanzas de cambio, el resultado confirma las grandes expectativas que ha
generado Correa en un país desencantado con la "corrupta partidocracia", a la culpan de las
recurrentes crisis económicas que forzaron la emigración de millones de compatriotas en busca
de un futuro mejor.
Pese a reconocer el resultado, sus oponentes auguran oscuros tiempos para el empobrecido país
de 14 millones de habitantes, denunciando que la carta magna instaura un modelo
"hiperpresidencialista" con el que Correa emulará las radicales políticas izquierdistas de su
aliado venezolano, Hugo Chávez.
"(El presidente) ha hecho una propuesta, que es la que acaba de triunfar y yo respeto ese
triunfo", dijo el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, que ante la ausencia de un líder nacional se
ha convertido en la cara más visible de una desarticulada oposición.


UN SOCIALISTA DEL SIGLO XXI

Tras 20 meses en el poder, el mandatario mantiene una alta popularidad, sobre entre la mayoría
pobre del país a la que ha destinado multimillonarios proyectos sociales financiados con la
renta petrolera, un factor que analistas consideron clave en los comicios del domingo.
De hecho, Correa triunfó donde sus aliados del llamado "socialismo del siglo XXI" fracasaron,
luego de que la reforma constitucional de Chávez fuera derrotada por estrecho margen en el
2007, mientras que el líder indígena Evo Morales batalla con la oposición por cambiar la carta
magna boliviana.
Pese a su sintonía política con Caracas y La Paz, expertos ven a Correa como un socialista más
moderado que ha alejado la posibilidad de nacionalizar los recursos naturales y que exhibe una
crítica pragmática hacia Washington.
"Desde aquí vaya nuestro saludo al Ecuador que se libera y a su líder el presidente Rafael
Correa. ¡Viva el Ecuador libre, bolivariano, sucrista!", dijo el mandatario venezolano en un
acto con su partido.
Consciente de que necesitará de grandes inversiones para cumplir sus promesas, Correa ha
moderado la amenaza de cesar el pago de la deuda "ilegítima" y sus agresivas negociaciones
con multinacionales buscan mayores ingresos para el Estado, aunque también la permanencia
de las compañías en el país.





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De: ContraBalboa

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