miércoles, 20 de mayo de 2009

Los cuatro soldados

Los comentarios del poTrillo




La verdad sobre la muerte de los "cuatro soldados"
Uberfil Hernández, nunca más compañero

Jorge Zabalza. Brecha de Uruguay - 4 de Junio de 2004

La reciente instalación de una placa en recuerdo de los soldados abatidos por tupamaros en 1972, aprobada por unanimidad en la Junta Departamental de Montevideo, motiva la siguiente respuesta del tupamaro "histórico" Zabalza, dirigida al edil -también tupamaro- Uberfil Hernández.
La memoria necesita de ejercicio. Al parecer, sin embargo, no es suficiente marchar todos los 20 de mayo. Hasta caminando en silencio por nuestra principal avenida se puede olvidar la verdad sobre algunos hechos históricos. Siento que se precisa ejercitarla de otro modo y por eso me tomo el atrevimiento de recordar algunas cuestiones de principio.
Creo que Uberfil ha olvidado la vera historia de aquella madrugada del 18 de mayo de 1972. La que, al igual que la historia oficial, dice de los cuatro soldados protegiendo el domicilio del general Gravina, comandante en jefe de las Fuerzas Conjuntas, pero que, a diferencia de ella, descubre la existencia de un quinto custodia, apostado en el balcón de la planta alta y relata cómo este último, al ver aproximarse una Kombi que le pareció sospechosa, abrió fuego sobre ella con su fusil Garand M-1.
O sea que, le recuerdo a Uberfil, eran cinco soldados y no cuatro como él parece creer ahora, y hubo un tiroteo, no una ejecución a mansalva como afirman los militares.
Los compañeros, mis compañeros, los ex compañeros de Uberfil, también hicieron fuego contra el que disparaba parapetado en el balcón y contra los cuatro del jeep. Nunca se sabrá si éstos dispararon o no sus armas. Los "cuatro soldados" cayeron baleados y los compañeros se retiraron como pudieron. La Kombi quedó toda agujereada, fuera de combate, y debió ser abandonada en las cercanías.
Casi de inmediato llegó el capitán Grignuoli y comenzó el operativo propaganda: acomodaron los cadáveres en sus asientos, cubrieron sus espaldas con sendos ponchos y les pusieron mate y termo en las manos. A todo el mundo le quedó la sensación de que fueron asesinados mientras amargueaban pacíficamente, aunque no fuera muy verosímil que soldados rasos se atrevieran a tomar mate mientras estaban de guardia en la puerta de la casa del comandante en jefe, en vísperas del día del Ejército nacional y un mes después del 14 de abril de 1972. Le aclaro a Uberfil, por si no lo recuerda, que muchísimos soldados dudaban de la versión oficial cuando se les planteaba la otra historia, la historia verdadera.



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1 comentario:

  1. Una pregunta sr ! Y usted que hace con una bandera del cheguevara jugando al revolucionario.

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