sábado, 14 de marzo de 2015

¿Uruguay en la Alianza del Pacífico?




Raúl Zibechi


Viernes 6 de marzo de 2015


Si el gobierno de Dilma Rousseff empezó mal, como señala Joao Pedro Stedile, coordinador del Movimiento Sin Tierra, el de Tabaré Vázquez parece encaminado en una dirección peor aún. La presidenta de Brasil nombró a un Chicago boy al frente del Ministerio de Economía y su gabinete tiene tintes claramente conservadores, incluyendo una destacada representante del agronegocio en el Ministerio de Agricultura.
A la ceremonia de posesión de Vázquez asistieron la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff; la de Chile, Michelle Bachelet; el presidente de Ecuador, Rafael Correa; el de Cuba, Raúl Castro; el de Paraguay, Horacio Cartes, y el de Perú, Ollanta Humala. Evo Morales llegó un par de días antes, mantuvo una reunión con el presidente saliente, José Mujica, y se fue sin asistir a la toma de posesión. Las relaciones con Vázquez nunca fueron buenas, siendo el uruguayo uno de los pocos presidentes latinoamericanos que faltaron a su primera toma de posesión, en 2006.
También faltó la presidenta Cristina Fernández, quien sabe que las relaciones entre Argentina y Uruguay no volverán a ser tan buenas como lo fueron en el quinquenio de Mujica, cuya primera medida de gobierno fue solucionar el conflicto por el corte del puente binacional San Martín sobre el río Uruguay. Mientras Mujica tiene una clara orientación latinoamericana y regional, a favor del Mercosur y la Unasur, el gobierno de Vázquez parece inclinado a repetir el acercamiento a Estados Unidos que ensayó en su primer gobierno (2005-2010), frustrado por una potente movilización social.
El viraje central de la política de Vázquez girará en torno a las relaciones internacionales, propiciando un nuevo alineamiento de Uruguay en la región. El vicepresidente Raúl Sendic, hijo del principal dirigente guerrillero, desconcertó cuando hizo referencia a la situación en Venezuela: Ellos están hablando de injerencias externas. Nosotros no tenemos elementos para poder acompañar esa afirmación (El Observador, 3/3/15).
Tomando clara distancia del proceso bolivariano, dijo que Nicolás Maduro debe abrir un espacio de diálogo permanente con todos los sectores políticos. Esta posición parece más cercana a la de los gobiernos conservadores, como los de Perú y Colombia, que a los demás gobiernos de la región.
El nuevo canciller, Rodolfo Nin Novoa, que fue vicepresidente en el primer gobierno de Vázquez, exigió un sinceramiento del Mercosur y dijo que el derecho comercial debe estar por encima de la política, en alusión crítica a Mujica. El canciller desdeña la integración regional. Los procesos de integración en América Latina no han alcanzado el desarrollo esperado y se necesitan sinceramientos impostergables para poder estar a la altura de los desafíos del contexto internacional actual (El País,2/3/15).
El sinceramiento y el pragmatismo que postula tienen nombres y apellidos. Malas relaciones con Argentina, desconfianza con Brasil y Venezuela, distancias crecientes con el Mercosur y mano tendida a los gobiernos que conforman la Alianza del Pacífico (Perú, Colombia, México y Chile). El primero en alertar sobre el asunto fue el propio Mujica, quien en una de sus últimas entrevistas como presidente adelantó que el nuevo canciller no tendrá el perfil latinoamericanista y puede ser una de las contradicciones que tenemos dentro del frente (Brecha, 27/2/15).
El papel de Uruguay en la región puede ser uno de los cambios más notables en los próximos años. Si se alineara nuevamente con Estados Unidos, en esta ocasión con la Alianza del Pacífico, estaría dando un golpe mortal al Mercosur y a la integración regional. La situación geopolítica actual es mucho más compleja que la de cinco años atrás. Estados Unidos está jugando pesado en todo el mundo y también en la región.
El lugar que la potencia asigna a Uruguay está en consonancia con su papel histórico, un Estado tapón entre Argentina y Brasil para abrir espacios a las políticas imperiales.
En 1828 la Convención Preliminar de Paz selló el nacimiento de Uruguay, ante el estancamiento de la guerra entre el Imperio de Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata (hoy Argentina). El diplomático británico lord John Ponsonby fue el encargado de gestionar el nacimiento del nuevo Estado, que no sólo buscaba restablecer la paz sino, sobre todo, consolidar el libre comercio e impedir que Brasil y Argentina dominaran el estuario del Plata.
Para el ascendente imperio británico se trataba de perpetuar una división geográfica de estados que beneficie a Inglaterra, como mencionó Ponsonby en una carta a Londres. El nacimiento de Uruguay como Estado independiente traicionaba el legado de José Artigas, quien pretendió crear una provincia confederada a las Provincias Unidas, inicialmente a través de la alianza de la Banda Oriental (hoy Uruguay) con las actuales provincias argentinas Entre Ríos, Misiones, Corrientes, Santa Fe y Córdoba. Exiliado en Paraguay, se negó a volver a un país que ya no consideraba suyo.
En la actual encrucijada histórica, en la cual Suramérica aspira a dejar de ser el patio trasero del imperio, no hay lugar para cálculos mezquinos. Menos aún, como postula el nuevo canciller uruguayo, para poner el comercio por delante de la política. La alianza estratégica de Brasil con Argentina y Venezuela es uno de los motores de la soberanía de la región. La Alianza del Pacífico, por el contrario, remacha la dependencia.
Ciertamente la competencia entre estados tiene lógicas distintas a las luchas de clases y de los diversos abajos por su emancipación. Siendo esto lo central, aquello no nos puede resultar indiferente. La lucha contra el dominio imperial es hoy un dato central, lo que no significa alinearnos con dirigentes como Putin, Xi Jinping, Rousseff o Narendra Modi. El más elemental antimperialismo, que dejó de ser seña de identidad de muchas izquierdas, implica oponernos a cualquier alineamiento con la política de Washington.

http://www.elpais.com.uy/economia/noticias/uruguay-busca-miembro-de-alianza.html



http://www.todoelcampo.com.uy/espanol/la-alianza-del-pacifico-se-cuela-en-la-agenda-del-futuro-canciller-15?nid=15419







7 comentarios:

  1. Raúl Zibechi
    Viernes 6 de marzo de 2015
    Si el gobierno de Dilma Rousseff empezó mal, como señala Joao Pedro Stedile, coordinador del Movimiento Sin Tierra,
    EL lde Tabaré Vázquez parece encaminado en una dirección peor aún. La presidenta de Brasil nombró a un Chicago boy al frente del Ministerio de Economía y su gabinete tiene tintes claramente conservadores, incluyendo una destacada representante del agronegocio en el Ministerio de Agricultura.
    A la ceremonia de posesión de Vázquez asistieron la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff; la de Chile, Michelle Bachelet; el presidente de Ecuador, Rafael Correa; el de Cuba, Raúl Castro; el de Paraguay, Horacio Cartes, y el de Perú, Ollanta Humala. Evo Morales llegó un par de días antes, mantuvo una reunión con el presidente saliente, José Mujica, y se fue sin asistir a la toma de posesión.
    Las relaciones con Vázquez nunca fueron buenas, siendo el uruguayo uno de los pocos presidentes latinoamericanos que faltaron a su primera toma de posesión, en 2006. El gobierno de Vázquez parece inclinado a repetir el acercamiento a Estados Unidos que ensayó en su primer gobierno (2005-2010), frustrado por una potente movilización social. El viraje central de la política de Vázquez girará en torno a las relaciones internacionales, propiciando un nuevo alineamiento de Uruguay en la región. El vicepresidente Raúl Sendic, hijo del principal dirigente guerrillero, desconcertó cuando hizo referencia a la situación en Venezuela: Ellos están hablando de injerencias externas. Nosotros no tenemos elementos para poder acompañar esa afirmación (El Observador, 3/3/15).

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  2. Tomando clara distancia del proceso bolivariano, dijo que Nicolás Maduro debe abrir un espacio de diálogo permanente con todos los sectores políticos. Esta posición parece más cercana a la de los gobiernos conservadores, como los de Perú y Colombia, que a los demás gobiernos de la región. El nuevo canciller, Rodolfo Nin Novoa, que fue vicepresidente en el primer gobierno de Vázquez, exigió un sinceramiento del Mercosur y dijo que el derecho comercial debe estar por encima de la política, en alusión crítica a Mujica. El canciller desdeña la integración regional. Los procesos de integración en América Latina no han alcanzado el desarrollo esperado y se necesitan sinceramientos impostergables para poder estar a la altura de los desafíos del contexto internacional actual (El País,2/3/15).
    El sinceramiento y el pragmatismo que postula tienen nombres y apellidos. Malas relaciones con Argentina, desconfianza con Brasil y Venezuela, distancias crecientes con el Mercosur y mano tendida a los gobiernos que conforman la Alianza del Pacífico (Perú, Colombia, México y Chile). El primero en alertar sobre el asunto fue el propio Mujica, quien en una de sus últimas entrevistas como presidente adelantó que el nuevo canciller no tendrá el perfil latinoamericanista y puede ser una de las contradicciones que tenemos dentro del frente (Brecha, 27/2/15).
    El papel de Uruguay en la región puede ser uno de los cambios más notables en los próximos años. Si se alineara nuevamente con Estados Unidos, en esta ocasión con la Alianza del Pacífico, estaría dando un golpe mortal al Mercosur y a la integración regional. La situación geopolítica actual es mucho más compleja que la de cinco años atrás. Estados Unidos está jugando pesado en todo el mundo y también en la región. El lugar que la potencia asigna a Uruguay está en consonancia con su papel histórico, un Estado tapón entre Argentina y Brasil para abrir espacios a las políticas imperiales. En 1828 la Convención Preliminar de Paz selló el nacimiento de Uruguay, ante el estancamiento de la guerra entre el Imperio de Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata (hoy Argentina). El diplomático británico lord John Ponsonby fue el encargado de gestionar el nacimiento del nuevo Estado, que no sólo buscaba restablecer la paz sino, sobre todo, consolidar el libre comercio e impedir que Brasil y Argentina dominaran el estuario del Plata.
    Para el ascendente imperio británico se trataba de perpetuar una división geográfica de estados que beneficie a Inglaterra, como mencionó Ponsonby en una carta a Londres. El nacimiento de Uruguay como Estado independiente traicionaba el legado de José Artigas, quien pretendió crear una provincia confederada a las Provincias Unidas, inicialmente a través de la alianza de la Banda Oriental (hoy Uruguay) con las actuales provincias argentinas Entre Ríos, Misiones, Corrientes, Santa Fe y Córdoba. Exiliado en Paraguay, se negó a volver a un país que ya no consideraba suyo. En la actual encrucijada histórica, en la cual Suramérica aspira a dejar de ser el patio trasero del imperio, no hay lugar para cálculos mezquinos.
    Menos aún, como postula el nuevo canciller uruguayo, para poner el comercio por delante de la política. La alianza estratégica de Brasil con Argentina y Venezuela es uno de los motores de la soberanía de la región.
    La Alianza del Pacífico, por el contrario, remacha la dependencia.
    Ciertamente la competencia entre estados tiene lógicas distintas a las luchas de clases y de los diversos abajos por su emancipación. Siendo esto lo central, aquello no nos puede resultar indiferente.La lucha contra el dominio imperial es hoy un dato central, lo que no significa alinearnos con dirigentes como Putin, Xi Jinping, Rousseff o Narendra Modi.El más elemental antimperialismo, que dejó de ser seña de identidad de muchas izquierdas, implica oponernos a cualquier alineamiento con la política de Washington.

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  3. LAS PRESIONES
    Y lo cierto también es que los actores más importantes del actual gobierno y del que asumirá el 1° de marzo del año ha manifestado su interés en ingresar a la misma como miembro plenos.
    Y sin duda también es cierto que EEUU nos quiere allí. Así lo manifestó la agasajada y festejada embajadora yanqui, Julissa Reynoso, en un almuerzo de trabajo organizado por la Cámara de Comercio Uruguay – Estados Unidos, antes de que Mujica visitara a Obama. Allí la diplomática dijo que durante la visita ambos dignatarios conversarían sobre el nuevo bloque de países sudamericanos. “Sería bueno que Uruguay se sume al nuevo modelo de integración que impulsa EE.UU”, dijo Reynoso, y agregó que EE.UU “tiene una nueva estrategia de libre comercio y concibe a Uruguay como un socio principal desde el punto de vista político”.
    Hace unos cuatro meses, tuvo lugar un evento organizado también por la Cámara de Comercio, esta vez en el club de golf. La actividad fue presentada por la presidenta de la Cámara, Andrewina McCubbin, quien señaló las excelentes relaciones que, históricamente, han mantenido Estados Unidos y Uruguay, “recientemente ratificadas en el exitoso encuentro entre los presidentes [José] Mujica y [Barack] Obama”. El expositor fue Carlos Pérez del Castillo, ex embajador de Uruguay ante Naciones Unidas, y aseguró que el país puede convertirse en una suerte de “bisagra” entre el bloque regional y la Alianza del Pacífico, al tiempo que planteó, a través de dos rumbos de acción, el camino para que el Mercosur le permita a Uruguay extender el comercio internacional sin abandonar el bloque.
    LAS PRESIONES
    Y lo cierto también es que los actores más importantes del actual gobierno y del que asumirá el 1° de marzo del año ha manifestado su interés en ingresar a la misma como miembro plenos.

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  4. Para el diplomático, Uruguay cuenta con mucho “campo fértil” para avanzar con la Alianza del Pacífico, especial por su ubicación geográfica y su “buena reputación internacional”. El país se puede transformar “en un denominador común entre este bloque y el Mercosur y actuando como Estado ‘bisagra’ entre ambos grupos, oficiando de puerta de entrada y salida entre el Atlántico y el Pacífico”.
    Planteó dos estrategias: A) el futuro gobierno uruguayo plantea el tema en el MERCOSUR para que este flexibilice su posición; B) el futuro gobierno uruguayo descartaría plantear el asunto en el CMC y, sin abandonar su condición de miembro pleno del Mercosur, el país asumiría unilateralmente una estrategia de inserción externa sin requerir aprobación previa de los demás componentes del bloque.
    De manera que el próximo gobierno frenteamplista -de prosperar este giro a la derecha del gobierno de Dilma- tendría como aliado nada menos que al socio mayor del Mercosur, Brasil, lo que significaría un desastre para el proyecto de integración progresista.EL FUTURO GOBIERNO

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  5. Los del regionalismo abierto defienden esquemas de integración como: La CAN, los tratados de libre Comercio (TLC), ahora la Alianza del Pacifico, etc. Asimismo los agrupados bajo el regionalismo estratégico plantean que la integración es viable a través de esquemas como la UNASUR, MERCOSUR y el ALBA, entre otros.

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  6. El flamante nominado como futuro canciller, el actual senador Nin Novoa, es otro de quienes vio frustrada en el pasado período la posibilidad de un TLC con los EEUU. A la salida del Congreso Liber Seregni se manifestó contrariado porque en el programa se había vuelto a incluir la prohibición de la firma del dichoso TLC (además de criticar también la inclusión de la anulación de la ley de impunidad).
    Ahora vuelve por más. En sus primeras declaraciones luego de su nominación, ha manifestado que aplicará un “pragmatismo responsable”. “Voy a ir (a negociar con Estados Unidos) con la cabeza abierta”; también que “en lo personal” está de acuerdo con trabajar un tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos. “Si a través de un TLC accedo a Estados Unidos libre de aranceles, no me puedo oponer”, indicó. VTV informó además que Nin Nova dijo que hay que buscar acuerdos por fuera del Mercosur y que la Alianza del Pacífico representa el futuro de la economía mundial mientras que la relación con Estados Unidos puede seguir creciendo.

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  7. ¿QUIÉN SE OPONE?
    Es muy obvio que si quisiera dar estos pasos el futuro gobierno tendrá todo el apoyo de la derecha política y las cámaras empresariales. Y también parece claro que no todo el mundo estaría de acuerdo con estas cosas dentro del FA (¿seguiré pecando de ingenuidad?). La cuestión será ver de que modo esa discrepancia se manifiesta, y si habrá quienes estén dispuestos a enfrentar al caudillo.
    Una crónica de un Consejo de Ministros del año 2006, cuando había amenazas de renuncias y malestar de algunos ministros, decía lo siguiente:
    "Si algún compañero no se siente bien en el gobierno, o se siente frustrado en sus aspiraciones, está en su derecho a dejar su cargo. Como presidente voy a respetar su derecho y antes de que se vaya le voy a dar un abrazo en agradecimiento por haber formado parte de este equipo". Con estas palabras, el presidente Tabaré Vázquez dejó en claro ayer en la residencia de Suárez, que no está dispuesto a que sigan las amenazas de renuncia de los integrantes del gabinete. Vázquez les recordó que "los únicos dos cargos electivos" del Ejecutivo lo ostentan el presidente y vicepresidente de la República y les señaló a los secretarios de Estado, que ninguno "está atornillado a la silla". "Las decisiones del gobierno las toma el presidente, que es quien lleva el timón", precisó en tono firme.
    Ahora aparece además como “el salvador” a quien fueron de rodillas a buscar a la casa para que volviera y los llevara de la mano a un tercer gobierno. Veremos como funciona en este caso la supuesta izquierda radical y si es o no una especie de oposición interna en el oficialismo. Desde luego, no hay que descartar la movilización y la lucha desde el campo social. , en el año 2006 se tuvo que formar lo que fue la Comisión de Defensa de la Soberanía, soberanía que estaba siendo cuestionada por el presidente Vázquez y su séquito más cercano que querían firmar el TLC con los Estados Unidos.Es difícil saber que grado de respuesta tendrá ahora este PIT-CNT que se ha mostrado funcional en demasía a estos gobiernos progresistas.

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