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sábado, 26 de septiembre de 2009

Julio Poch ||| Los vuelos de la muerte 2

La detención del militar argentino de nacionalidad holandesa, Julio Poch por las autoridades españolas ha revuelto la memoria colectiva latinoamericana y al mismo tiempo da un poco más de esperanza de justicia a los familiares de las víctimas. Poch participó como piloto de avión en los así llamados "Vuelos de la Muerte'', en que se arrojaba a prisioneros políticos al mar. Con nosotros está Lirolei Moyano, quien perdió a siete miembros de su familiar a causa de la represión ejercida por la dictadura militar.








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viernes, 25 de septiembre de 2009

Julio Poch ||| Los vuelos de la muerte





Se delató en una cena con compañeros

El represor Julio Poch se delató a sí mismo durante una cena con sus compañeros de trabajo holandeses en la isla de Bali, India, hace seis años. Fue al discutir sobre el pasado del padre de Máxima Zorreguieta, la argentina que se casó con el príncipe Guillermo. Zorreguieta fue secretario de Agricultura durante la dictadura.

"Poch nos dijo que teníamos una imagen errónea de esa época. Que debíamos darnos cuenta de que hubo una guerra en la Argentina. Que durante una guerra la gente muere, eso es normal, de acuerdo al capitán Poch", declaró otro piloto de Transavia, Tim Weert. "Dijo que hubo momentos cuando a bordo de su avión se echaba fuera de la borda personas con vida con el fin de ejecutarlas", le dijo Weert al juez Sergio Torres, a cargo de la causa ESMA, según consta en la causa. "No hay problema, estaban drogados", agregó Poch en referencia a las víctimas de los vuelos, según dijo el testigo.

Tres años después de esa cena, el jefe de Poch, Geert Geroen Engelkes, se enteró de lo que había dicho el argentino a través de otro empleado de la aerolínea, Edwin Reijnoudt Brouwer. "Su comportamiento era impresionante. Defendía el hecho de haber arrojado gente al mar. El todavía defiende sus argumentos. Me molestó su gesto, el movimiento que hizo con la mano, que es como si se dejara voltear un avión para dejar escapar la carga", declaró Brouwer.

Tras corroborar la historia con otros testigos, Engelkes denunció al argentino a través de un e-mail a la Policía holandesa. "Era mi obligación como persona y ciudadano del mundo", aclaró.

Pero Poch ya se había jactado de su participación en la represión a fin de los 80, durante una fiesta en la casa de otro piloto, Aldo Knip, según reveló este cuando se lo preguntó su jefe. En la investigación interna de la empresa, Poch dijo que en Bali no habló de él en particular sino de "nosotros", en referencia a la Armada, "como si se tratara de una gran familia", sostuvo Engelkes.

Lucio Fernández Moores
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El aeronauta Julio Alberto Poch integraba el selecto grupo de comandantes 'senior' de 'Transavia'. El número 23 de los 512 pilotos de la línea holandesa de vuelos baratos. A sus 57 años ya le tocaba jubilarse, por eso la compañía le dio a elegir un destino para su último viaje y él escogió Valencia, según pudo saber en exclusiva este jueves elmundo.es. No intuyó que en vez de encaminarse al retiro dorado de jubilado en el Levante español estaba regresando a su pasado negro en Argentina, donde deberá rendir cuentas como supuesto piloto de los tétricos 'vuelos de la muerte' de la dictadura (1976-1983).

Faltaban poco minutos para las dos y media de la tarde del martes pasado en el aeropuerto de Manises, hora de despegue del avión de 'Transavia' en viaje de vuelta a Amsterdam que pilotaba Poch , acompañado por su esposa argentina, el primogénito de ambos, Andy, de 33 años, también piloto de 'Transavia' y su mujer.

Los tres iban de invitados especiales para celebrar aquel vuelo de final de carrera del jefe de familia. Pero los agentes de la Udyco 'aguaron' la fiesta al irrumpir en la cabina encarando al comandante, "¿Usted es el señor Julio Alberto Poch?", y detenerlo.

Unos 4.500 guerrilleros y opositores fueron arrojados vivos al Atlántico desde aviones de la Armada argentina.

Desde entonces Poch cumple arresto provisional en el penal valenciano de Picassent, a disposición de la Audiencia Nacional que aguarda recibir en los próximos días el exhorto de extradición por parte del juez argentino Sergio Torres.

Este magistrado imputó a Poch haber sido uno de los presuntos pilotos de los 'vuelos de la muerte' en aviones de la Armada argentina, desde los cuáles arrojaron vivos y dopados al Atlántico austral a los alrededor de 4.500 guerrilleros y opositores políticos que la marina de guerra había secuestrado y tenía prisioneros en las mazmorras de la Escuela de Mecánica de la Armada.
Su jefe avisó a la Policía

Al ex teniente de fragata de la Armada argentina lo perdió su condición de "bocazas" ante sus compañeros de 'Transavia' que durante las cenas y noches de copas en los viajes internacionales habían escuchado horrorizados sus relatos sobre los 'vuelos de la muerte'.

Sus compañeros de 'Transavia' escucharon horrorizados sus relatos sobre los 'vuelos de la muerte'.

Entre otras bravuconadas, se jactaba de haber arrojados vivos al mar a los que para él eran "terroristas de izquierdas" e intentaba suavizar la cosa diciendo que no sufrían porque "eran drogados previamente" al embarque, con Penthotal.

El jefe de Poch en 'Transavia', Geert Geroen Engelkes, se enteró de lo que había dicho el argentino a través de otro empleado de la aerolínea, Edwin Reijnoudt Brouwer, y envió un correo electrónico a la Policía holandesa denunciando su subordinado. "Era mi obligación como persona y ciudadano del mundo", aclaró.

El fiscal holandés Ward Ferdinandusse viajó en 2008 a Buenos Aires para poner en conocimiento del asunto a las autoridades judiciales. Y en diciembre el juez Torres y su secretario Pablo Yadarola viajaron a los Países Bajos. Allí tomaron declaraciones a los compañeros de Poch. En febrero pasado, el magistrado ordenó la captura internacional del aviador que no se concretó en Holanda pues desde allí sería más complicada su extradición a Argentina pues tiene la doble nacionalidad argentina-holandesa, confiaron las fuentes.

elmundo.es pudo saber que agentes de la Policía holandesa allanaron en la tarde del martes la casa de la familia Poch, ubicada en la calle Westdijk, 12, del pueblo Zuidscherme, a unos 25 kilómetros de Ámsterdam. Allí secuestraron documentos del ex teniente de fragata sobre su pasado en la Armada y una pistola de origen argentino. Presumiblemente, sería el arma reglamentaria de oficial de la marina durante los años de la 'guerra sucia', que él se habría quedado como recuerdo personal.

Holandeses escandalizados con la detencion de Poch, y renace en la memoria de los holandeses la memoria del padre de la princesa Maxima y la relación con el piloto de Transavia
NOS Journaal, 24 september 2009





Enviado por Bistrus

Las hormiguitas del capitán Hess

Por Diego Martínez
Página/12

A cuatro años de concluida la investigación sobre el relato del capitán Emir Sisul Hess como piloto de los vuelos de la muerte, la justicia nunca lo citó a declarar. Una demora que muestra la escasa voluntad judicial en avanzar con esas causas.






Son centenares, tal vez miles. Miembros de las tres Fuerzas Armadas, de fuerzas de seguridad y también civiles. Los más jóvenes tienen poco más de cincuenta años. Los mayores rondan los noventa. Un puñado está en prisión. Algunos enloquecieron. Varios trabajan en aerolíneas, nacionales y extranjeras. La mayoría disfruta de hijos y nietos, va a misa y recorre las calles como cualquier vecino. Sólo ellos y sus íntimos conocen el secreto que los degrada: arrojaron a personas vivas, drogadas, indefensas, desnudas, desde aviones en vuelo hacia el vacío. Treinta años después, los vuelos de la muerte aún rinden frutos. Existen casos probados a partir del hallazgo, en costas bonaerenses y rioplatenses, de cadáveres de personas que pasaron por Campo de Mayo, ESMA y Olimpo. Existen miles de desaparecidos a los que se privó hasta de una tumba sin nombre. Existen confesiones públicas y privadas que coinciden en la rotación del personal para sellar el pacto de silencio. No existe, sin embargo, ninguna estrategia judicial para identificar a pilotos y tripulantes.

Si la clandestinidad, la destrucción de pruebas y el silencio impiden poder investigar a fondo cada eslabón del Estado terrorista, identificar a quienes participaron en los vuelos tiene un escollo adicional: no hubo testigos en los aviones. Un sondeo entre querellantes, antropólogos y magistrados sugiere sin embargo que el fin no es utópico. Entre las pruebas disponibles tiene un valor central la confesional, la admisión ante terceros. ¿Alguien pudo no haber relatado la experiencia límite de arrojar a una persona al mar? ¿Morirán los confesores en la complicidad del silencio?

Página/12 publicó ayer la historia de dos aviones Electra en exposición, relatos sobre vuelos de los propios represores y la confesión de un suboficial naval que admitió su participación ante compañeros de trabajo. A cuatro años de concluida la instrucción sobre el relato del capitán de corbeta Emir Sisul Hess como piloto de vuelos de la muerte, la justicia no lo citó a declarar.

“Tipos muy pesados”

Nacido en Bahía Blanca en 1949 y miembro de la promoción 102 del comando naval, Emir Sisul Hess integró en 1976 y 1977 la Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros, con asiento natural en la base aeronaval Comandante Espora pero mencionada por el cabo Raúl Vilariño, que ya en 1984 denunció los vuelos, como una cobertura de represores de la ESMA.

Hess era aviador naval y paracaidista. Tenía el grado de teniente de corbeta. Sus jefes eran el capitán de corbeta Néstor Santiago Barrios y el teniente de navío Miguel Angel Robles. En 1978 pasó a la Escuadrilla Aeronaval de Propósitos Generales, bajo el mando del capitán de corbeta Enrique Carlos Isola y del teniente de navío Ernesto Proni Leston.

En 1984, citado a declarar por el contralmirante Horacio Mayorga en un sumario para desacreditar al cabo que describió la vida interna de la ESMA, dijo desconocer a Vilariño. Pasó a retiro en 1991 como capitán de corbeta, con 41 años, e incursionó en el rubro turístico como gerente del complejo Lago Espejo Resort S.A. en Villa La Angostura. En aquel paraíso y en pleno menemato, cuando la impunidad parecía irreversible, tuvo lugar su confesión, el primer relato de un piloto sobre los vuelos que llega a la justicia.

“Contaba en tono burlón cómo las personas pedían por favor y lloraban”, declaró José Luis Bernabei, que trabajaba en el complejo frente al lago. “Dijo que las arrojaban al Río de la Plata y que él era piloto. Nombró como compañero a (Ricardo Miguel) Cavallo. Decía que los vuelos salían de Palomar o Morón, que les ponían una bolsa en la cabeza, los subían a aviones y los trasladaban hasta que eran arrojados”, contó ante el juzgado de Juan José Galeano.

La base de Palomar es la misma que Rodolfo Walsh vinculó a los vuelos en su Carta Abierta a la Junta Militar. “Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto”, calculó en marzo de 1977. Detalló el hallazgo de cuerpos mutilados en costas uruguayas y acusó a las tres Fuerzas Armadas “de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea”. Identificó como jefe al brigadier Hipólito Mariani, condenado a 25 años de prisión por crímenes en Mansión Seré pero libre hasta que la Corte Suprema de Justicia confirme la sentencia, y apuntó que “usaron transportes Fokker F-27”.

El testimonio ante la Conadep de Arnoldo Bondar, empleado civil en Palomar, sugiere que no sólo los cautivos de la Armada despegaban desde la base de la Fuerza Aérea. “En reiteradas oportunidades vi llegar camiones de la policía de la provincia cargados de jóvenes de ambos sexos que eran embarcados en aviones a motor de dos hélices, generalmente de la Armada. Desconozco el destino. Esta operación se realizaba al costado de la pista principal y casi siempre llegaban antes algunos patrulleros para montar guardia alrededor del avión”, declaró.

Cuando Galeano comenzó a investigar a Hess descubrió que no sólo Bernabei había escuchado la confesión. Un empleado sacó el tema después de leer el Nunca Más y Hess reiteró el relato. “Hablaba con bronca y resentimiento. Tenía necesidad de hablar, era un tipo íntimamente trastornado”, recordó.

–¿No sentía lástima por esa gente? –le preguntaron.

–No, no sufrían. Los llevaban dopados y los tiraban al río –respondió Hess en tercera persona–. Eran tipos muy pesados. Esos boludos no sabían a dónde iban a parar: al Tigre, al Riachuelo o al río Paraná. Iban cayendo como hormiguitas.

En 2002, cuando trascendió en la prensa que la Cámara Federal porteña había ordenado investigar el caso, el almirante Horacio Zaratiegui afirmó en una carta de lectores de La Nación que en la Armada no existió nunca un oficial Hess. “No sé si existe pero no importa. Sería un capitán de corbeta retirado, aviador naval”, lo invocó con precisión el fallecido Florencio Varela en una conferencia ante militares. El abogado, que según el condenado general Santiago Riveros tardó seis años en comprender la lógica castrense, citó un escrito de Hess en el que renegaba por la impopularidad de su oficio. “Un militar se capacita para matar o morir, por supuesto que en salvaguarda de valores superiores. Perder de vista nuestra razón de ser nos puede convertir en cirujanos con aversión a la sangre”, lo citó Varela.

La causa por la confesión de Hess, que tiene 60 años, se inició en marzo de 2002. Se sentía perseguido por el juez Baltasar Garzón desde fines de la década del ‘90, cuando el español pidió las primeras detenciones. Su temor aumentó en 2004, cuando la policía comenzó a rondar su casa en El Atardecer 4491, barrio Las Colinas, a cuatro kilómetros de Bariloche. “Para la policía o la Justicia no estoy escondido. Lo que quiero evitar son periodistas y gente relacionada con los derechos humanos”, le explicó a un amigo en un llamado que interceptó la justicia.

En septiembre de 2005 el juez federal Julián Ercolini, que reemplazó a Galeano tras su renuncia, declinó la competencia y le envió la investigación a su par Sergio Torres, a cargo de la megacausa ESMA, donde ya existía la causa 3227/02 sobre los vuelos, una recopilación de listados y legajos de marinos sin procesar. Allí, en un despacho de Comodoro Py, descansa desde hace cuatro años.



Un método generalizado
Los vuelos probados
Por Diego Martínez

Víctimas de cuatro vuelos de la muerte fueron devueltas a las costas e identificadas. Las primeras, arrojadas al Río de la Plata en mayo de 1976, estuvieron secuestradas en Campo de Mayo. Las segundas, en diciembre de 1977, fueron vistas en la ESMA. El tercero, en febrero de 1978, habría estado también en El Campito. Los últimos, a fines de 1978, pasaron sus días finales en El Olimpo. Los casos evidencian una práctica común y prolongada entre militares que dependían del Comando de Institutos Militares, de la Armada y del Primer Cuerpo de Ejército. También es común la respuesta de los magistrados a cargo de las causas: ninguno investiga quiénes participaron de las desapariciones.

En mayo de 1976 el Río de la Plata arrojó en playas del Uruguay los cuerpos de María Rosa Mora y Floreal Avellaneda, secuestrados un mes antes en Vicente López. Tenían signos de torturas y estaban atados de pies y manos. Las huellas dactilares de Mora y el tatuaje con forma de corazón y las iniciales de Avellaneda permitieron identificarlos. El joven de quince años fue visto en cautiverio en Campo de Mayo, donde funcionaba el Batallón de Aviación 601. El año pasado, a pedido del abogado Pablo Llonto, se abrió en el Juzgado de San Martín el caso 323, “Irregularidades en el Batallón de Aviación 601”. Tras la renuncia de Martín Suares Araujo la megacausa está a cargo del juez subrogante Juan Manuel Yalj, que ante la consulta de Página/12 manifestó su voluntad de investigar y reclamó “que la Corte Suprema nombre personal, para poder salir a buscar pruebas y no tener que trabajar sólo con las que traen los querellantes”.

A fines de 1977 aparecieron en costas de San Bernardo y Santa Teresita los cuerpos de varios familiares de desaparecidos, secuestrados en la iglesia de la Santa Cruz el 12 de diciembre de 1977. Fueron enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle. El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó en 2005 los restos de la monja francesa Léonie Duquet, de Angela Aguad y de tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo: Azucena Villaflor de De Vicenti, Esther Ballestrino de Careaga y María Ponce de Bianco. “Las fracturas son compatibles con la caída desde una altura determinada y el impacto contra un cuerpo duro”, dictaminó el EAAF. En la causa ESMA, a partir de los casos Scilingo y Hess, se abrió hace siete años la causa conexa 3227 para investigar los vuelos. Hasta el momento es una masa voluminosa de legajos sin procesar.

El 18 de febrero de 1978 apareció en Las Toninas el cuerpo de Roberto Ramón Arancibia, ex miembro del comité central del Partido Revolucionario de los Trabajadores y fundador del Ejército Revolucionario del Pueblo. Fue enterrado como NN en el cementerio de General Lavalle, a metros de las Madres fundadoras. Había sido secuestrado en mayo de 1977 y la principal hipótesis de los investigadores es que permaneció en cautiverio en Campo de Mayo. El diagnóstico del EAAF es idéntico al de las Madres.

En diciembre de 1978 el mar arrojó en playas bonaerenses los cadáveres de los últimos cautivos de El Olimpo, enterrados como NN en General Lavalle, General Madariaga y Villa Gesell. Un informe de la época del Departamento de Estado norteamericano detalla gestiones realizadas por tres Madres y una investigación de un enviado de Clarín, archivada cuando un llamado de la oficina de prensa de la dictadura alertó sobre la “inconveniencia” de publicarla. Los cuerpos fueron exhumados por el EAAF y nueve fueron identificados: Helios Serra, Cristina Carreño, Isidoro Peña, Nora Haiuk de Forlenza, Oscar Forlenza, Jesús Peña, Santiago Villanueva, María Cristina Pérez y Carlos Pacino. A pedido de Lorena Pacino, hija de la víctima, el fiscal federal Federico Delgado inició una instrucción preliminar centrada en las bases aéreas de El Palomar y Morón.

>Enlace a la nota:
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/elpais/subnotas/131334-42294-2009-09-07.html

LasPorvincias.es

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Discusión en Holanda (solo en Holandés) sobre la detención de Julio Poch, el padre de la princesa Maxima, los vuelos de la muerte






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miércoles, 23 de septiembre de 2009

Julio Poch ||| El piloto de la muerte


Fuentes judiciales identificaron esta mañana como Julio Alberto Poch al piloto que fue detenido ayer en España ante un pedido judicial argentino, ya que se sospecha que participó de los denominados "vuelos de la muerte" durante la última dictadura militar.
El hombre, que se desempeñaba como piloto de una aerolínea holandesa y tenía doble nacionalidad, estaba prófugo desde hacía 20 años.
Poch quedó involucrado en la megacausa ESMA a partir de unainvestigación que realizó en Holanda en diciembre de 2008 el juez federal Sergio Torres, quien ordenó su detención y pudo concretarla sólo hoy ya que el acusado tiene nacionalidad holandesa.



La Policía española ha detenido en Valencia a Julio Alberto Poch, un piloto comercial de nacionalidad holandesa y de origen argentino, por su presunta participación en los llamados "vuelos de la muerte", en los que desaparecieron más de 1.000 personas durante la dictadura argentina.
El piloto, reclamado por la Justicia de ese país por cuatro procesos penales, fue detenido cuando efectuaba una escala de 40 minutos en el aeropuerto de Manises, en Valencia (este mediterráneo de España), antes de regresar a Amsterdam como comandante de un avión de pasajeros.
Teniente de Fragata y piloto naval durante la dictadura en la Escuela de Mecánica de la Armada, Poch se había retirado de las fuerzas armadas argentinas y en la actualidad es comandante de la compañía holandesa de "bajo coste" Transavia, para la que realizaba vuelos a diferentes destinos europeos, entre ellos Valencia.
La Policía española pudo confirmar a través de INTERPOL que el fugitivo había adoptado la nacionalidad holandesa y pilotaba con relativa frecuencia el vuelo que, procedente del aeropuerto de Schipol (Holanda) llegaba a Manises y regresaba a su punto de origen tras una escala de unos 40 minutos.
El arresto de Poch apenas produjo un ligero retraso en el vuelo de regreso a Holanda, ya que se había previsto un nuevo comandante con antelación.
La detención fue posible gracias a las pesquisas del Grupo de Localización de Fugitivos, con la colaboración de agentes de la Jefatura Superior de Policía de la Comunidad Valenciana, e informaciones provenientes de la Agencia Tributaria española.

De la TV holandesa

Resumen de la traducción
Cuando el aparato de Transavia estaba a punto de desplegar con rumbo al aeropuerto de Amsterdam (Schipol, a pedido de autoridades argentinas el piloto fue detenido.
El aparato finalmente pudo volar hacia Amsterdam, despues de tres horas de demora con otro personal a bordo.
El pasaje tuvo la sospecha de que algo anormal estaba ocurriendo.
Se pudo saber que este pilito es responsable de en los tiempos de la dictadura se tiraran desde el avion, a cientos de detenidos al vacío cuando aun estaban en vida


"Se jactaban de haber participado en los 'vuelos de la muerte'"

Varios compañeros del piloto detenido en Manises durante una escala del vuelo que pilotaba dicen que nunca ocultó su pasado | El Juzgado de Instrucción número 2 de Quart de Poblet (Valencia) acordó el ingreso en prisión provisional y sin fianza del detenido | Las autoridades argentinas han solicitado su extradición por su implicación en un proceso por torturas


Amsterdam / Valencia (Agencias).- Julio Poch, el piloto de origen argentino detenido en Valencia por haber tomado parte en los vuelos de la muerte, y para el que el juez ha decretado prisión sin fianza, nunca ocultó que tomó parte en los vuelos criminales organizados por la dictadura argentina. "Incluso él se vanagloriaba de ello", han declarado algunos de sus compañeros en el periódico.

Según informa hoy el diario holandés De Telegraaf, Poch "nunca ocultó entre sus colegas" que participó en esos vuelos, en los que numerosos prisioneros políticos fueron arrojados al Río de la Plata, narcotizados y maniatados. Prueba tangible de que el argentino no ha hecho ningún esfuerzo por mantenerse al margen de la publicidad es que cuenta con su propio perfil (incluida una fotografía actual) en el portal Facebook. En su página en Internet, Poch asegura haber nacido un día 20 de febrero (no aclara de qué año), dice vivir en la ciudad holandesa de Alkmaar, admite estar casado, que tiene una hija, Mariana, y que es ex alumno del Colegio Nacional de Buenos Aires.

Buscado desde 2008
Según fuentes argentinas citadas por la prensa holandesa, Poch quedó involucrado en la causa judicial de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), un centro de torturas de Buenos Aires, después de una investigación realizada en 2008 en Holanda por el magistrado argentino Sergio Torres, quien ha ordenado su detención.

Mientras tanto, el portavoz del Ministerio holandés de Asuntos Exteriores, Herbert Brinkman, confirmó hoy la detención del piloto. "Les puedo confirmar que Julio Alberto Poch, piloto de la aerolínea Transavia, fue detenido en Valencia, a pedido de la Justicia argentina. Tiene la doble nacionalidad holandesa y argentina", aseguró en declaraciones a la agencia de prensa holandesa ANP.

"La compañía lo sabía"
Un detalle importante es que la empresa aérea Transavia "siempre supo del pasado de Poch", según contaron varios de sus ex colegas al diario De Telegraaf. "Hace ya tiempo que sabíamos que Julio participó en esos vuelos, incluso él se vanagloriaba de ello. La dirección de Transavia lo supo desde el primer momento y no hizo nada", asegura uno de los ex colegas del piloto, que pidió permanecer en el anonimato. "Lo que no entendemos es cómo se les ocurre justo ahora detenerlo. Esto se sabía desde hacía mucho tiempo", cuenta otro de sus ex colegas.

Según De Telegraaf, la dirección de Transavia está "estudiando en estos momentos cómo es posible que la empresa lo haya contratado sabiendo su pasado".

Prisión sin fianza
Mientras tanto, en España, el Juzgado de Instrucción número 2 de Quart de Poblet (Valencia) acordó el ingreso en prisión provisional y sin fianza de Julio Alberto Poch. Según ha informado hoy el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, las autoridades argentinas han solicitado su extradición por su implicación en un proceso por torturas. La titular del citado juzgado ha tomado declaración al detenido en cumplimiento del exhorto del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional. Al acabar la comparecencia, que ha contado con la presencia del Ministerio Fiscal, el piloto ha sido trasladado al centro penitenciario de Picassent y ha quedado a disposición del citado juzgado central, que es el competente para tramitar su extradición, según han explicado las fuentes.

Poch fue detenido cuando efectuaba una escala de 40 minutos en el aeropuerto de Manises, antes de regresar a Amsterdam como comandante de un avión de pasajeros de la compañía aérea neerlandesa Transavia. Según un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Países Bajos, el piloto, que cuenta con la doble nacionalidad holandesa y argentina, fue apresado anoche en España a petición del Gobierno argentino y permanece detenido en estos momentos.








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Telefoon Pers vorlichting Transavia 020-6046555
Teléfono relaciones públicas de Transavia 020-6046555
A.U.B. bellen om te laten weten dat diet niet deugt. Moordenar Julio Poch moet de nederlandse nationaliteit verliezen!
Por favor llamar a Transavia para demostrar repudio. El asesino Julio Poch tiene que perder la nacionalidad holandesa.
Difundir-verspreiden.
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Julio Alberto Poch, el piloto argentino que fue detenido este martes en España acusado de participar en los “vuelos de la muerte” durante la última dictadura militar, tenía su perfil en Facebook. Poco pareció importarle que se encontraba prófugo desde hacía 20 años y la Justicia lo buscaba en el marco de la megacausa ESMA.

Esa investigación llevó a Holanda en diciembre de 2008 al juez federal Sergio Torres, quien ordenó su detención y pudo concretarla ya que Poch también tiene nacionalidad holandesa.

En la red social más popular de Internet, Poch se identifica con su nombre y apellido real. Cuenta que nació un 20 de febrero (no aclara de qué año), que vive en la ciudad holandesa de Alkmaar, que está casado, que tiene una hija llamada Mariana y que, a través de Facebook, busca amistades y contactos profesionales.

También explica que es empleado de la aerolínea holandesa Transavia y que estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires durante la década del ’70.

Poch fue teniente de fragata y piloto naval durante la dictadura en la ESMA y en la actualidad era comandante de Transavia, empresa para la que realizaba vuelos a diferentes destinos europeos, entre ellos Valencia.




El momento de la detención





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