Doña Luisa Cuesta - Desaparecidos -intercanaltv.com - Nelson Caula - Uruguay
viernes, 29 de octubre de 2010
Confirmado: Uruguay territorio de impunidad
Sigue siendo válido el que Uruguay es territorio de Impunidad hasta que no se anule la ley de caducidad.
No nos vamos a repetir sobre todos los puntos que se han rebatido acerca de sí o no respetar el “mandato del pueblo” que se pronunció a través de plebiscitos acerca de la anulación de la ley de caducidad. Hay suficientes organizaciones sociales y de derechos humanos que se han expresando ampliamente y bien sobre este tema.
Lo que si vamos a re afirmar es la necesidad de levantar valores éticos que otrora fueron principios para quienes decían tener una cultura de izquierda.
La impunidad no se puede plebiscitar porque es tan absurdo como plebiscitar una guerra o la esclavitud.
Hablemos de lo que significa el no condenar esta ley; en primer lugar es un agravio a los y las que fueron asesinados y violentados con torturas y que lucharon por una revolución social que cambiara las estructuras de la sociedad capitalista. Nombramos esto de esta manera porque así es.
Nadie puede hoy interpretar a quienes no están más entre nosotros y que murieron peleando por estas ideas.
Lo lamentamos para aquellos a quienes les pueda sonar viejo de 40 años el nombrar las cosas por su nombre, porque la explotación y la mentira son aun más viejas y eso para la dirigencia de la izquierda de hoy no le suena viejo si no que lo actualiza ideológicamente, llevando adelante un gobierno de concertación con la derecha.
Los desaparecidos, los muertos, los torturados, los exiliados no son ni un número, ni casos jurídicos, ni monolitos; son algo más , mucho más; son sin duda referentes históricos de nuestro pueblo, son compañeros y compañeras , hermanos y hermanas, hijos y madres a quienes se les debe justicia, no venganza: Justicia¡
Pero resulta que la justicia de la que hablamos no es esta que tenemos, ¡no!, no hablamos de la justicia de la burguesía, hablamos de una justicia que sea un mandato pleno, ético , libre , bello como el aire y que al fin un día deberá ver su luz.
Seguramente son tiempos difíciles, oscuros de otra forma, pero al fin así es; pero lo que es no lo es para siempre, es algo que debemos entre todas y todos cambiar.
Si hablamos de tiempos oscuros lo hacemos porque no deberían pasar como hechos menores cosas como las que estamos viendo, con algunos viejos conocidos de la derecha de este país alentando a nostálgicos golpistas y gritando hoy: ¡volveremos, volveremos!, en una manifestación callejera que si bien fue poco concurrida no fue menos significativa.
Son señales de que están levantando cabeza hoy, porque la fuerza política del FA les está dando la oportunidad para que ello sea así.
Debemos estar atentos a todo lo que suceda, porque de ello serán responsables todos aquellos que hoy consagran de una forma u otra la impunidad en nuestro país.
Seguramente no nos vamos a regresar a nuestras casas deprimidos, más bien sentimos una rabia, una digna rabia que tendrá que seguir en movimiento, como la vida.
Podemos decir que el FA se entierra definitivamente como fuerza política de cambio y de izquierda y que ello tan solo significa que habrán nuevas alternativas por construir.
Para los frentistas de base, que todavía conservan principios y que adolecen de esa porfiada utopía de soñar otro mundo más justo, les tocará sin dudas ser creadores, en donde estén de esas alternativas .
Por favor no más firmas ni plebiscitos que hasta ahora no han servido para nada.
A no desgastar la sana rebeldía ni la hermosa lucha de este pueblo contra la impunidad.
Vamos a rematar esta nota con algunas palabras fuertes, pero son las que nos vienen:
“Repudiamos a todos aquellos que hoy consagran la impunidad en nuestro país”
Luna
27 10 2010
El Pajarito no quiere comer
TRANQUILO, QUE LA JAULA ESTÁ RECIÉN PINTADA
A Jorge Alberto Silveira Quesada lo parieron (ése es el verbo) el 20 de setiembre de 1945. Veinte años después ingresó al Ejército, al arma de Artillería, donde conoció a otros represores como Tabaré Acuña, Roberto Botti Porras, Manuel Cordero, José Nino Gavazzo, Mario Mouriño, Juan José Pomoli, Ruben Atilio Sosa y Gustavo Taramasco, algunos de los cuales ya han sido condenados por crímenes de lesa humanidad.
En 1968, siendo cadete, realizó el curso de Special Cadet Course en la Escuela de las Américas, donde Estados Unidos instruyó a buena parte de los torturadores de las dictaduras de la región. Eran sus compañeros de generación algunos militares que también se destacarían por unos u otros motivos: Armando Méndez, Pedro Cardelliac, Juan Delpino, Walter Díaz Tito y Heber Figoli.
A partir de 1971, cuando las Fuerzas Armadas se suman a la Policía y surgen las Fuerzas Conjuntas para reprimir a la insurgente guerrilla, Silveira pasa a desempeñarse en el Grupo de Artillería Nº 1 en La Paloma, detrás del Cerro, donde funcionaba la sede de la Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas (OCOA). Allí operó con el grado de teniente en el equipo del S2 (inteligencia), que comandaba el mayor Gavazzo.
Sus víctimas lo recuerdan entonces bajo el seudónimo de ‘Chimichurri’. En 1972 ‘interrogó’ en el Batallón de Infantería Nº 8 de Paysandú a María Elia Topolansky, hermana de Lucía, la hoy senadora y primera dama. Quienes lo sufrieron destacan su sadismo, especialmente las mujeres, ante quienes lucía, orgulloso, el mote de ‘Isidorito Cañones’, por su parecido al personaje de historieta argentino.
Silveira se sintió importante la noche del golpe de Estado de 1973. Horacio Catalurda, funcionario del Legislativo, reseña tras la última sesión del Senado… “Me acuerdo de que [Jorge] ‘Pajarito’ Silveira fue el que comandó la tropa que invadió el Palacio aquella noche […] Al primer lugar que fueron a revolver todo fue al despacho del senador Zelmar Michelini. Fueron derecho para allí diciendo que lo allanaban en la búsqueda de armas que nunca encontraron”.
El legislador Víctor Semproni fue una de sus víctimas en Artillería Nº 1 en 1974 y en su testimonio señala a Silveira como uno de los torturadores del desaparecido Eduardo Pérez (el gordo Marcos) y como quien le confesó que habían ejecutado a los fusilados de Soca: "A esos cinco los limpiamos nosotros, y la próxima vez que caiga uno de los nuestros [en alusión a la muerte del coronel Ramón Trabal, en París] van a ser diez... Estás autorizado a decirlo en la visita como advertencia para los de afuera", le dijo Silveira.
Para 1975, en el Año de la Orientalidad, Silveira es asignado directamente en la OCOA de la División de Ejército I y participa de un intento de chantaje a militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) a quienes torturan para que sus compañeros exiliados en Buenos Aires entreguen la bandera de los 33 Orientales que la OPR-33 había secuestrado en 1969 y el dinero que luego les quitarían en Orletti.
A partir de 1976, Silveira ya era capitán y bajo su alias de ‘Oscar 7’ o ‘Siete Sierras’ se había transformado en un maniático torturador del 300 Carlos, el centro de torturas conocido como el “infierno grande”, ubicado en un galpón del Servicio de Material y Armamentos, a los fondos del Batallón de Infantería Nº 13. Allí desaparecieron Carlos Arévalo, Eduardo Bleier, Juan Manuel Brieba, Julio Correa, Julio Escudero, Fernando Miranda y Laureano Montes de Oca.
Silveira niega haber viajado a Buenos Aires o participado en el ‘pozo’ Automotores Orletti;; sin embargo, una de las sobrevivientes, Ana María Salvo, lo recuerda en su primer día en aquel centro de torturas: “El primero en hablar es el oficial Juan Manuel Cordero, quien me conocía por haber allanado varias veces mi casa en Montevideo durante el año 72. También estaban Jorge Silveira y Nino Gavazzo, que me habían interrogado y torturado en Montevideo, en el cuartel de La Paloma, en febrero de 1974".
Las víctimas de Orletti siguieron sufriendo al ‘Pajarito’ Silveira tras su traslado ilegal a Montevideo en el “primer vuelo”. Era uno de los que las interrogaban en el “infierno chico”, como llamaban a la casona que utilizaban en Punta Gorda. También lo identifican como un visitante continuo cuando las trasladan a la sede del Servicio de Información y Defensa (SID), en Bulevar Artigas y Palmar, donde ya estaba la nuera del poeta argentino Juan Gelman. “Silveira siempre llegaba en su VW blanco”, atestiguan.
A principios de 1977, Silveira y el policía Ricardo ‘Conejo’ Medina son los que dejan en la puerta de la casa del comisario Ángel Touriño una canastita en la que se encontraba Macarena, la hija que María Claudia García de Gelman, había tenido en el Hospital Militar. Fuentes militares señalan a Silveira, junto a Medina y los coroneles Juan Rodríguez Buratti y Ricardo Arab, como los asesinos de María Claudia, a quien enterraron en el Batallón de Paracaidistas Nº 14 de Toledo.
Cuando en enero de 1977 el “infierno grande” se traslada a La Tablada, Silveira y otros miembros de la OCOA (Victoriano Vázquez, Roberto Echavarría y José Luis Parisi) son derivados al Establecimiento Militar de Reclusión Nº 2, en Punta de Rieles, pero en realidad ‘Pajarito’ seguía operando para la OCOA en los interrogatorios en La Tablada. Por ese centro de detención clandestino pasaron varios de los desaparecidos traídos de Argentina en 1978.
En una entrevista publicada en la revista Posdata, dos colaboradores del FUSNA narran: “Llegó un capitán de OCOA un día que había uno en la ‘máquina’ colgado. ‘¿Lo puedo interrogar?’, preguntó al teniente Juan Carlos Larcebeau. ‘Bueno’, le dijo. Lo conecta y se afirma en el ‘teléfono’ y empieza a darle y darle… y el otro empieza a cimbrarse y largar espuma por la boca y le dio un ataque. Llamamos al médico. Quedó duro. Larcebeau se calienta, saca al capitán y le dice: ‘¿Qué hacés? ¿sos tarado? Le estás dando y no le preguntás nada. ¡Vas a matar al tipo!’… Y el capitán respondió: ‘No, si cuando se mueren hacen crick’ (e hizo un gesto)”. El capitán era Jorge Silveira.
A partir de 1980, ‘Pajarito’ pasó al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Conjuntas (Esmaco), que desde la casona donde hoy funciona el Ministerio de Defensa Nacional, en 8 de Octubre, encabezaba unas frustradas conversaciones con los partidos políticos que llevaron al plebiscito por la reforma de la Constitución. Silveira también fungía como jefe de administrativos del Palacio Legislativo, donde actuaba el Consejo de Estado.
En 1981 Silveira vuelve a ser protagonista de uno de los más sanguinarios episodios de violación a los derechos humanos sufridos durante la dictadura. Ocurrió seis meses después de la derrota del plebiscito del 80, en la madrugada del 27 de junio, octavo aniversario del golpe de Estado, cuando 20 adolescentes fueron detenidos en la sede de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII), en la calle Maldonado.
El escalofriante relato de lo ocurrido fue denunciado por el senador José Germán Araújo en el Parlamento y relatado por Samuel Blixen en Brecha. “Yo soy el jefe, soy el que mando. Yo hago lo que quiero. Los cojo, los mato”, fueron las primeras palabras de quien llamaban ‘Chimichurri’, que en los 41 días siguientes torturaría a todos, sodomizaría a los varones y violaría a las mujeres. Prefería a las vírgenes.
Miembro de la logia militar Chucrut, Silveira fue ascendido a coronel tras la reinstitucionalización del país. Estaba conectado con el Partido Colorado, con el sector del propio presidente Julio María Sanguinetti. Y aunque fue desplazado durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle, resurgió con el segundo mandato de Sanguinetti en el Estado Mayor Personal del comandante en jefe, Fernán Amado, en 1996.
El 16 de diciembre de 1988, Silveira fue uno de los militares a los que el fiscal militar, coronel José Sambucetti, “interrogó”, por orden de Sanguinetti, en “cumplimiento” del artículo 4º de la Ley de Caducidad. Se le preguntó si estuvo en Buenos Aires, si conocía a varios desaparecidos, entre ellos Gerardo Gatti y León Duarte. Todas sus respuestas fueron una breve frase que resumía su impunidad: “Que no”.
La carrera militar de ‘Pajarito’ Silveira finalizó en el año 2000, cuando en una de sus primeras decisiones el nuevo comandante en jefe, Juan Geymonat, lo relevó de su cargo y lo dejó sin destino. En setiembre de ese año pasó a retiro y fue homenajeado por sus pares en el Círculo Militar, que aquella noche también celebraron que el presidente Jorge Batlle negara información a la justicia argentina sobre ocho militares denunciados por violaciones a los derechos humanos. Silveira era uno de ellos.
El miércoles 5 de setiembre de 2001, en el Día del Retirado del Ejército, el coronel Jorge Silveira fue uno de los condecorados por el comandante en jefe Carlos Daners, quien le entregó una medalla de agradecimiento “por los servicios prestados” y lo señaló como “un ejemplo a seguir”. Pero a partir de su retiro, ‘Pajarito’ perdió su poder en el ámbito militar, en el político y aun en el empresarial.
Tras el hallazgo de Macarena Gelman, Silveira sumó su preocupación a la de otros represores conocidos como el “Grupo del Aquelarre” que habían sido denunciados internacionalmente y requeridos desde Argentina, España e Italia. Para colmo también fue implicado desde Brasil en el asesinato del ex presidente João Goulart.
Sus problemas comenzaron a agravarse el lunes 27 de octubre de 2003 cuando el diario La República publicó por primera vez su rostro gracias a una foto tomada por el reportero gráfico Sandro Pereyra en la puerta del Círculo Militar. “La puta que los parió, me estaban esperando y me sacaron fotos”, estalló aquel día en el que, desesperado, volvió a refugiarse en el club castrense, al perder la impunidad de su anonimato público.
En diciembre de 2003 se acuarteló en una unidad militar para no concurrir a una citación del juez Alejandro Recarey, que había procesado al ex canciller Juan Carlos Blanco por la desaparición de Elena Quinteros. ‘Pajarito’ fue ‘escrachado’ por la organización Plenaria, Memoria y Justicia en la propia puerta de la base de Artillería Nº 1 donde se había refugiado.
En enero de 2004 volvió a ser ‘escrachado’ cuando en el balneario Aguas Dulces fue reconocido y se colgaron carteles advirtiendo sobre su presencia. El propio Silveira, posiblemente armado, y acompañado por otra persona, desafió a los veraneantes y sacó a plena luz del día los carteles que lo señalaban como violador de derechos humanos. Aún mantenía su impunidad.
En mayo de 2006, Silveira y otros cinco represores fueron encarcelados en forma preventiva ante un pedido de extradición solicitado por la justicia argentina. Finalmente, Silveira y sus compinches terminaron procesados el 11 de setiembre de 2006 por la desaparición en Argentina, en 1976, del uruguayo Adalberto Soba. Desde entonces se encuentra en la cárcel construida en una unidad militar de la calle Domingo Arena.
El presidio no le ha sido fácil a Silveira. Desde un principio quedó distanciado del resto de los militares y policías encarcelados. Terminó compartiendo celda con el dictador Gregorio Álvarez, tras su procesamiento en diciembre de 2007, y sufrió un ataque de depresión que lo llevó a realizar una mediática huelga de hambre en febrero de 2008, para no ir a declarar ante la justicia por el caso Elena Quinteros.
El episodio finalizó cuando el propio arzobispo, monseñor Nicolás Cotugno –quien había sido presidente de la Comisión para la Paz–, aceptó recibir su confesión en la capilla del Hospital Militar donde Silveira había sido internado. En abril de ese año fue interrogado por el juez Juan Fernández Lecchini, ante quien negó haber dicho que el destino de Elena había sido responsabilidad de Gavazzo, quien lo acusó de traidor.
Ahora, ‘Pajarito’ Silveira vuelve a reincidir en el ayuno como protesta, porque se dice inocente de los cargos que se le imputan. Abandonado por su esposa y su familia, Silveira otorgó una entrevista telefónica a Canal 12 en la que sostuvo que reclama someterse a un polígrafo para probar sus dichos. Quizás habría que concedérselo, para preguntarle sobre todos sus otros crímenes una vez que quede sin efecto la Ley de Caducidad.
Ver también:
"Pajarito" no quiere comer
Procesado por la desaparición de Adalberto Soba en 1976, el coronel (r) Jorge Silveira vuelve a protestar con un ayuno. Ya confesado por monseñor Nicolás Cotugno, tendrá tiempo de reflexionar cuando se lo condene por todos sus otros delitos: el ataque al Senado en 1973, la tortura y violación de detenidos en centros de torturas, el traslado de Elena Quinteros, la desaparición de nueve personas en el 300 Carlos, su participación en chantajes económicos, su presencia en Automotores Orletti y el caso Gelman, para luego enfrentar sus requisitorias desde la justicia de Argentina, España e Italia.
TEXTO: ROGER RODRÍGUEZ – rogerrodriguez@adinet.com.uy
Caras y caretasA Jorge Alberto Silveira Quesada lo parieron (ése es el verbo) el 20 de setiembre de 1945. Veinte años después ingresó al Ejército, al arma de Artillería, donde conoció a otros represores como Tabaré Acuña, Roberto Botti Porras, Manuel Cordero, José Nino Gavazzo, Mario Mouriño, Juan José Pomoli, Ruben Atilio Sosa y Gustavo Taramasco, algunos de los cuales ya han sido condenados por crímenes de lesa humanidad.
En 1968, siendo cadete, realizó el curso de Special Cadet Course en la Escuela de las Américas, donde Estados Unidos instruyó a buena parte de los torturadores de las dictaduras de la región. Eran sus compañeros de generación algunos militares que también se destacarían por unos u otros motivos: Armando Méndez, Pedro Cardelliac, Juan Delpino, Walter Díaz Tito y Heber Figoli.
A partir de 1971, cuando las Fuerzas Armadas se suman a la Policía y surgen las Fuerzas Conjuntas para reprimir a la insurgente guerrilla, Silveira pasa a desempeñarse en el Grupo de Artillería Nº 1 en La Paloma, detrás del Cerro, donde funcionaba la sede de la Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas (OCOA). Allí operó con el grado de teniente en el equipo del S2 (inteligencia), que comandaba el mayor Gavazzo.
Sus víctimas lo recuerdan entonces bajo el seudónimo de ‘Chimichurri’. En 1972 ‘interrogó’ en el Batallón de Infantería Nº 8 de Paysandú a María Elia Topolansky, hermana de Lucía, la hoy senadora y primera dama. Quienes lo sufrieron destacan su sadismo, especialmente las mujeres, ante quienes lucía, orgulloso, el mote de ‘Isidorito Cañones’, por su parecido al personaje de historieta argentino.
Pájaro dictatorial
Silveira se sintió importante la noche del golpe de Estado de 1973. Horacio Catalurda, funcionario del Legislativo, reseña tras la última sesión del Senado… “Me acuerdo de que [Jorge] ‘Pajarito’ Silveira fue el que comandó la tropa que invadió el Palacio aquella noche […] Al primer lugar que fueron a revolver todo fue al despacho del senador Zelmar Michelini. Fueron derecho para allí diciendo que lo allanaban en la búsqueda de armas que nunca encontraron”.
El legislador Víctor Semproni fue una de sus víctimas en Artillería Nº 1 en 1974 y en su testimonio señala a Silveira como uno de los torturadores del desaparecido Eduardo Pérez (el gordo Marcos) y como quien le confesó que habían ejecutado a los fusilados de Soca: "A esos cinco los limpiamos nosotros, y la próxima vez que caiga uno de los nuestros [en alusión a la muerte del coronel Ramón Trabal, en París] van a ser diez... Estás autorizado a decirlo en la visita como advertencia para los de afuera", le dijo Silveira.
Para 1975, en el Año de la Orientalidad, Silveira es asignado directamente en la OCOA de la División de Ejército I y participa de un intento de chantaje a militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) a quienes torturan para que sus compañeros exiliados en Buenos Aires entreguen la bandera de los 33 Orientales que la OPR-33 había secuestrado en 1969 y el dinero que luego les quitarían en Orletti.
A partir de 1976, Silveira ya era capitán y bajo su alias de ‘Oscar 7’ o ‘Siete Sierras’ se había transformado en un maniático torturador del 300 Carlos, el centro de torturas conocido como el “infierno grande”, ubicado en un galpón del Servicio de Material y Armamentos, a los fondos del Batallón de Infantería Nº 13. Allí desaparecieron Carlos Arévalo, Eduardo Bleier, Juan Manuel Brieba, Julio Correa, Julio Escudero, Fernando Miranda y Laureano Montes de Oca.
Pájaro coordinado
Silveira niega haber viajado a Buenos Aires o participado en el ‘pozo’ Automotores Orletti;; sin embargo, una de las sobrevivientes, Ana María Salvo, lo recuerda en su primer día en aquel centro de torturas: “El primero en hablar es el oficial Juan Manuel Cordero, quien me conocía por haber allanado varias veces mi casa en Montevideo durante el año 72. También estaban Jorge Silveira y Nino Gavazzo, que me habían interrogado y torturado en Montevideo, en el cuartel de La Paloma, en febrero de 1974".
Las víctimas de Orletti siguieron sufriendo al ‘Pajarito’ Silveira tras su traslado ilegal a Montevideo en el “primer vuelo”. Era uno de los que las interrogaban en el “infierno chico”, como llamaban a la casona que utilizaban en Punta Gorda. También lo identifican como un visitante continuo cuando las trasladan a la sede del Servicio de Información y Defensa (SID), en Bulevar Artigas y Palmar, donde ya estaba la nuera del poeta argentino Juan Gelman. “Silveira siempre llegaba en su VW blanco”, atestiguan.
A principios de 1977, Silveira y el policía Ricardo ‘Conejo’ Medina son los que dejan en la puerta de la casa del comisario Ángel Touriño una canastita en la que se encontraba Macarena, la hija que María Claudia García de Gelman, había tenido en el Hospital Militar. Fuentes militares señalan a Silveira, junto a Medina y los coroneles Juan Rodríguez Buratti y Ricardo Arab, como los asesinos de María Claudia, a quien enterraron en el Batallón de Paracaidistas Nº 14 de Toledo.
Cuando en enero de 1977 el “infierno grande” se traslada a La Tablada, Silveira y otros miembros de la OCOA (Victoriano Vázquez, Roberto Echavarría y José Luis Parisi) son derivados al Establecimiento Militar de Reclusión Nº 2, en Punta de Rieles, pero en realidad ‘Pajarito’ seguía operando para la OCOA en los interrogatorios en La Tablada. Por ese centro de detención clandestino pasaron varios de los desaparecidos traídos de Argentina en 1978.
Pájaro sádico
En una entrevista publicada en la revista Posdata, dos colaboradores del FUSNA narran: “Llegó un capitán de OCOA un día que había uno en la ‘máquina’ colgado. ‘¿Lo puedo interrogar?’, preguntó al teniente Juan Carlos Larcebeau. ‘Bueno’, le dijo. Lo conecta y se afirma en el ‘teléfono’ y empieza a darle y darle… y el otro empieza a cimbrarse y largar espuma por la boca y le dio un ataque. Llamamos al médico. Quedó duro. Larcebeau se calienta, saca al capitán y le dice: ‘¿Qué hacés? ¿sos tarado? Le estás dando y no le preguntás nada. ¡Vas a matar al tipo!’… Y el capitán respondió: ‘No, si cuando se mueren hacen crick’ (e hizo un gesto)”. El capitán era Jorge Silveira.
A partir de 1980, ‘Pajarito’ pasó al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Conjuntas (Esmaco), que desde la casona donde hoy funciona el Ministerio de Defensa Nacional, en 8 de Octubre, encabezaba unas frustradas conversaciones con los partidos políticos que llevaron al plebiscito por la reforma de la Constitución. Silveira también fungía como jefe de administrativos del Palacio Legislativo, donde actuaba el Consejo de Estado.
En 1981 Silveira vuelve a ser protagonista de uno de los más sanguinarios episodios de violación a los derechos humanos sufridos durante la dictadura. Ocurrió seis meses después de la derrota del plebiscito del 80, en la madrugada del 27 de junio, octavo aniversario del golpe de Estado, cuando 20 adolescentes fueron detenidos en la sede de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII), en la calle Maldonado.
El escalofriante relato de lo ocurrido fue denunciado por el senador José Germán Araújo en el Parlamento y relatado por Samuel Blixen en Brecha. “Yo soy el jefe, soy el que mando. Yo hago lo que quiero. Los cojo, los mato”, fueron las primeras palabras de quien llamaban ‘Chimichurri’, que en los 41 días siguientes torturaría a todos, sodomizaría a los varones y violaría a las mujeres. Prefería a las vírgenes.
Pájaro impune
Miembro de la logia militar Chucrut, Silveira fue ascendido a coronel tras la reinstitucionalización del país. Estaba conectado con el Partido Colorado, con el sector del propio presidente Julio María Sanguinetti. Y aunque fue desplazado durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle, resurgió con el segundo mandato de Sanguinetti en el Estado Mayor Personal del comandante en jefe, Fernán Amado, en 1996.
El 16 de diciembre de 1988, Silveira fue uno de los militares a los que el fiscal militar, coronel José Sambucetti, “interrogó”, por orden de Sanguinetti, en “cumplimiento” del artículo 4º de la Ley de Caducidad. Se le preguntó si estuvo en Buenos Aires, si conocía a varios desaparecidos, entre ellos Gerardo Gatti y León Duarte. Todas sus respuestas fueron una breve frase que resumía su impunidad: “Que no”.
La carrera militar de ‘Pajarito’ Silveira finalizó en el año 2000, cuando en una de sus primeras decisiones el nuevo comandante en jefe, Juan Geymonat, lo relevó de su cargo y lo dejó sin destino. En setiembre de ese año pasó a retiro y fue homenajeado por sus pares en el Círculo Militar, que aquella noche también celebraron que el presidente Jorge Batlle negara información a la justicia argentina sobre ocho militares denunciados por violaciones a los derechos humanos. Silveira era uno de ellos.
El miércoles 5 de setiembre de 2001, en el Día del Retirado del Ejército, el coronel Jorge Silveira fue uno de los condecorados por el comandante en jefe Carlos Daners, quien le entregó una medalla de agradecimiento “por los servicios prestados” y lo señaló como “un ejemplo a seguir”. Pero a partir de su retiro, ‘Pajarito’ perdió su poder en el ámbito militar, en el político y aun en el empresarial.
Pájaro escrachado
Tras el hallazgo de Macarena Gelman, Silveira sumó su preocupación a la de otros represores conocidos como el “Grupo del Aquelarre” que habían sido denunciados internacionalmente y requeridos desde Argentina, España e Italia. Para colmo también fue implicado desde Brasil en el asesinato del ex presidente João Goulart.
Sus problemas comenzaron a agravarse el lunes 27 de octubre de 2003 cuando el diario La República publicó por primera vez su rostro gracias a una foto tomada por el reportero gráfico Sandro Pereyra en la puerta del Círculo Militar. “La puta que los parió, me estaban esperando y me sacaron fotos”, estalló aquel día en el que, desesperado, volvió a refugiarse en el club castrense, al perder la impunidad de su anonimato público.
En diciembre de 2003 se acuarteló en una unidad militar para no concurrir a una citación del juez Alejandro Recarey, que había procesado al ex canciller Juan Carlos Blanco por la desaparición de Elena Quinteros. ‘Pajarito’ fue ‘escrachado’ por la organización Plenaria, Memoria y Justicia en la propia puerta de la base de Artillería Nº 1 donde se había refugiado.
En enero de 2004 volvió a ser ‘escrachado’ cuando en el balneario Aguas Dulces fue reconocido y se colgaron carteles advirtiendo sobre su presencia. El propio Silveira, posiblemente armado, y acompañado por otra persona, desafió a los veraneantes y sacó a plena luz del día los carteles que lo señalaban como violador de derechos humanos. Aún mantenía su impunidad.
Pájaro enjaulado
En mayo de 2006, Silveira y otros cinco represores fueron encarcelados en forma preventiva ante un pedido de extradición solicitado por la justicia argentina. Finalmente, Silveira y sus compinches terminaron procesados el 11 de setiembre de 2006 por la desaparición en Argentina, en 1976, del uruguayo Adalberto Soba. Desde entonces se encuentra en la cárcel construida en una unidad militar de la calle Domingo Arena.
El presidio no le ha sido fácil a Silveira. Desde un principio quedó distanciado del resto de los militares y policías encarcelados. Terminó compartiendo celda con el dictador Gregorio Álvarez, tras su procesamiento en diciembre de 2007, y sufrió un ataque de depresión que lo llevó a realizar una mediática huelga de hambre en febrero de 2008, para no ir a declarar ante la justicia por el caso Elena Quinteros.
El episodio finalizó cuando el propio arzobispo, monseñor Nicolás Cotugno –quien había sido presidente de la Comisión para la Paz–, aceptó recibir su confesión en la capilla del Hospital Militar donde Silveira había sido internado. En abril de ese año fue interrogado por el juez Juan Fernández Lecchini, ante quien negó haber dicho que el destino de Elena había sido responsabilidad de Gavazzo, quien lo acusó de traidor.
Ahora, ‘Pajarito’ Silveira vuelve a reincidir en el ayuno como protesta, porque se dice inocente de los cargos que se le imputan. Abandonado por su esposa y su familia, Silveira otorgó una entrevista telefónica a Canal 12 en la que sostuvo que reclama someterse a un polígrafo para probar sus dichos. Quizás habría que concedérselo, para preguntarle sobre todos sus otros crímenes una vez que quede sin efecto la Ley de Caducidad.
Ver también:
"Pajarito" no quiere comer
Gogo
…contemplo con asombro como la mayoría de las personas, por hacer cosas IMPORTANTES, dejan de lado lo ESENCIAL.
Vincent VAN GOHG (Cartas a Theo)
Su vasta y noble existencia /Tiene laureados destaques/Y ya no hay nada que opaque /Su espíritu de grandeza
Cuando comenzamos con los relatos de aspectos no tan conocidos de Raúl Sendic Antonaccio, escritos por el cro. Infante, con estos versos, no nos dábamos cuenta la importancia de hacer el destaque de este Raúl; ya que ahora vemos una verdadera ofensiva para opacar su figura y que lo quieren pasar a ser como lo dice otro cumpa Rosendo, de fundador de la primera guerrilla en Uruguay, dirigente de la misma, jefe de comandos militares y referente político-militar en América; a ser “un sencillo trasmisor de fogón, un hombre tranquilo, casi un paisano manso a quien le gustaba dialogar en los fogones en rueda de mates, rodeado de paisanos, no hablador de multitudes sino conversador en las soledades y en los rincones.”
Que disfruten de este conmovedor y totalmente cierto relato sobre el Gogo
Posta
-relatos sobre Raúl Sendic Antonaccio-
El Gogo anduvo muy mal en la máquina. Era un militante viejo. Participó en la primera marcha cañera. En realidad lo conocía a Raúl desde antes por ser de Salto. Pero era un tipo muy especial. Como a los dos “nos sacaban el cuerpo”, nos encontrábamos muy seguido en los recreos. Lo liberaron antes que a mí. El cura de “Tierra Santa” lo acogió y le dio trabajo. Pero… no pudo con la condición. Se mandó una embarrada. Después anduvo boyando de un lado a otro. Todos le “sacaban el cuerpo”. Yo también. Después… le perdí el rastro.
Un día estaba en la puerta de la casa de Ejido esperando a Raúl con la camioneta prendida, cuando lo veo. Venía desde la Rambla. Nos saludamos y nos pusimos a hablar. En eso sale Raúl y lo saluda sorprendido.
Como acostumbraba, empieza a preguntarle por su salud, y si tenía trabajo.
-Me revuelvo con alguna changa de carpintería, pero hace tiempo que no consigo nada. ¿Vos no sabés de algo por ahí? –le dijo esperanzado.
Raúl me mira a mí y me pregunta:
-¿Halla en el local no tenemos algún trabajo para darle?
-¿Y qué trabajo vamos a tener? ¡Si no tenemos nada!
-¡Pero algo debe haber!...!Bancos...Eso…precisamos bancos! ¿Vos te animás a hacernos unos cuantos? -le dijo.
-¡Claro!
-Bueno, voy a tratar de conseguir la madera. Llamame al local mañana. Ricardo te da el número. Y ahí arreglamos.
De mala gana le di el número. La cosa no me gustaba nada.
Cuando nos fuimos en la camioneta le pregunté:
-¿Vos no sabés lo que hizo el Gogo?
-Si, sé que anduvo medio mal en la máquina.
-No me refiero a eso, digo con el Cura de Tierra Santa…
-¿Qué pasó con el Cura?
Le conté y vi como se le cambiaba la cara.
-¿Eso le hizo al Cura ese que siempre nos mandaba cosas a la cárcel?
Se quedó muy preocupado.
Al otro día llamó y hablaron por teléfono. No sé que le dijo, pero el trabajo no “corrió”.
Respiré aliviado.
Al tiempo se enteró que estaba quedándose en los aleros del Templo Inglés. Le puso la tarea a Rony Scarzella que lo visitara todas las semanas, y le llevara yerba, tabaco y todo eso. Plata no.
Ese invierno fue muy frío. Temperaturas bajo cero.
Un día me enteré en el informativo, mientras iba hacia lo de Raúl que habían encontrado en la Ciudad Vieja una persona muerta por hipotermia. “Pobre hombre, me dije, esa sí que es brava”, y seguí escuchando… cosas menos tristes.
Estábamos con Raúl planificando lo que teníamos que hacer en la mañana, cuando llegó Marta. Nos sorprendió a los dos que llegara a esa hora. Casi sin saludar le dice a Raúl:
-¿Supiste lo del Gogo?
-¿Qué pasó con el Gogo?
-¡Apareció muerto en la Ciudad Vieja!
-¿De qué murió?
-¡Murió de frío!
Raúl se quedó callado, con la boca entreabierta. Parecía que le habían pegado con un martillo en la cabeza. Se sentó, escuchando a Marta que le pasaba los detalles. Creo que no dijo nada. Marta se despidió. Tenía que ir a trabajar, y ya estaba retrasada.
Raúl fue a la piecita del frente, y ahí se quedó.
Como demoraba y teníamos muchas cosas que hacer fui a buscarlo.
Lo encontré sentado en el catre con las manos en la cabeza, mirando el suelo.
-¿Te pasa algo?, le pregunté preocupado.
No me contestó enseguida. Fue levantando despacio la cabeza y vi ¡otro hombre! Sus ojos estaban muy tristes, su cara muy blanca.
-¿Sabés que pasa Ricardo? ¡Estas cosas me matan!
-¿Qué cosas? –pregunté preocupado.
-Lo del Gogo.
-Bueno Raúl, vos no sos culpable.
Lo que me dijo me dejó helado:
-¡No sé si no soy culpable!
-¿Qué estás diciendo Raúl? ¿Que tenés que ver vos con que el Gogo se muera de frío?
Con voz muy baja me explicó:
-¿Te acordás cuando me pidió trabajo y yo no le di? Capaz que las cosas hubieran sido diferentes si le hubiera dado.
-¡Entonces el culpable soy yo que te pasé el dato! –dije conciliador.
-No, vos hiciste lo correcto. Yo tenía que decidir y… ¡lo resolví mal!
Me quedé callado, él también. Al rato me dice:
-Andá por el local y avisale a los que íbamos a ver que no voy. Deciles cualquier cosa, que estoy enfermo… cualquier cosa. No voy a salir hoy. Andate y vení mañana. No estoy para nadie.
Me fui pensando.
Mucho tiempo después, comiendo un asado en la casa del “viejo” Julio, le comenté esto y me dijo:
-Si, el siempre andaba preocupado por esas cosas. Mientras en África los gurises se mueren amontonados, a él le preocupaba eso.
Pasó mucho tiempo de todo esto.
Hoy creo que Raúl Sendic nunca brilló tanto como Ser Humano, como en ese día.
Porque la rutina nos crea el hábito de juzgar a las personas por otras cosas, y nos olvidamos que la medida correcta de hacerlo, la medida esencial, es el AMOR
Un Revolucionario es eso: una persona con capacidad ilimitada de AMOR
Raúl la tenía.
Me acuerdo de todo esto cuando escucho a Jorge Drexler : Una vida lo que un sol, vale…
Ricardo Infante Caminal
ricardoinfante366@hotmail.com
Vincent VAN GOHG (Cartas a Theo)
Su vasta y noble existencia /Tiene laureados destaques/Y ya no hay nada que opaque /Su espíritu de grandeza
Cuando comenzamos con los relatos de aspectos no tan conocidos de Raúl Sendic Antonaccio, escritos por el cro. Infante, con estos versos, no nos dábamos cuenta la importancia de hacer el destaque de este Raúl; ya que ahora vemos una verdadera ofensiva para opacar su figura y que lo quieren pasar a ser como lo dice otro cumpa Rosendo, de fundador de la primera guerrilla en Uruguay, dirigente de la misma, jefe de comandos militares y referente político-militar en América; a ser “un sencillo trasmisor de fogón, un hombre tranquilo, casi un paisano manso a quien le gustaba dialogar en los fogones en rueda de mates, rodeado de paisanos, no hablador de multitudes sino conversador en las soledades y en los rincones.”
Que disfruten de este conmovedor y totalmente cierto relato sobre el Gogo
Posta
-relatos sobre Raúl Sendic Antonaccio-
El Gogo anduvo muy mal en la máquina. Era un militante viejo. Participó en la primera marcha cañera. En realidad lo conocía a Raúl desde antes por ser de Salto. Pero era un tipo muy especial. Como a los dos “nos sacaban el cuerpo”, nos encontrábamos muy seguido en los recreos. Lo liberaron antes que a mí. El cura de “Tierra Santa” lo acogió y le dio trabajo. Pero… no pudo con la condición. Se mandó una embarrada. Después anduvo boyando de un lado a otro. Todos le “sacaban el cuerpo”. Yo también. Después… le perdí el rastro.
Un día estaba en la puerta de la casa de Ejido esperando a Raúl con la camioneta prendida, cuando lo veo. Venía desde la Rambla. Nos saludamos y nos pusimos a hablar. En eso sale Raúl y lo saluda sorprendido.
Como acostumbraba, empieza a preguntarle por su salud, y si tenía trabajo.
-Me revuelvo con alguna changa de carpintería, pero hace tiempo que no consigo nada. ¿Vos no sabés de algo por ahí? –le dijo esperanzado.
Raúl me mira a mí y me pregunta:
-¿Halla en el local no tenemos algún trabajo para darle?
-¿Y qué trabajo vamos a tener? ¡Si no tenemos nada!
-¡Pero algo debe haber!...!Bancos...Eso…precisamos bancos! ¿Vos te animás a hacernos unos cuantos? -le dijo.
-¡Claro!
-Bueno, voy a tratar de conseguir la madera. Llamame al local mañana. Ricardo te da el número. Y ahí arreglamos.
De mala gana le di el número. La cosa no me gustaba nada.
Cuando nos fuimos en la camioneta le pregunté:
-¿Vos no sabés lo que hizo el Gogo?
-Si, sé que anduvo medio mal en la máquina.
-No me refiero a eso, digo con el Cura de Tierra Santa…
-¿Qué pasó con el Cura?
Le conté y vi como se le cambiaba la cara.
-¿Eso le hizo al Cura ese que siempre nos mandaba cosas a la cárcel?
Se quedó muy preocupado.
Al otro día llamó y hablaron por teléfono. No sé que le dijo, pero el trabajo no “corrió”.
Respiré aliviado.
Al tiempo se enteró que estaba quedándose en los aleros del Templo Inglés. Le puso la tarea a Rony Scarzella que lo visitara todas las semanas, y le llevara yerba, tabaco y todo eso. Plata no.
Ese invierno fue muy frío. Temperaturas bajo cero.
Un día me enteré en el informativo, mientras iba hacia lo de Raúl que habían encontrado en la Ciudad Vieja una persona muerta por hipotermia. “Pobre hombre, me dije, esa sí que es brava”, y seguí escuchando… cosas menos tristes.
Estábamos con Raúl planificando lo que teníamos que hacer en la mañana, cuando llegó Marta. Nos sorprendió a los dos que llegara a esa hora. Casi sin saludar le dice a Raúl:
-¿Supiste lo del Gogo?
-¿Qué pasó con el Gogo?
-¡Apareció muerto en la Ciudad Vieja!
-¿De qué murió?
-¡Murió de frío!
Raúl se quedó callado, con la boca entreabierta. Parecía que le habían pegado con un martillo en la cabeza. Se sentó, escuchando a Marta que le pasaba los detalles. Creo que no dijo nada. Marta se despidió. Tenía que ir a trabajar, y ya estaba retrasada.
Raúl fue a la piecita del frente, y ahí se quedó.
Como demoraba y teníamos muchas cosas que hacer fui a buscarlo.
Lo encontré sentado en el catre con las manos en la cabeza, mirando el suelo.
-¿Te pasa algo?, le pregunté preocupado.
No me contestó enseguida. Fue levantando despacio la cabeza y vi ¡otro hombre! Sus ojos estaban muy tristes, su cara muy blanca.
-¿Sabés que pasa Ricardo? ¡Estas cosas me matan!
-¿Qué cosas? –pregunté preocupado.
-Lo del Gogo.
-Bueno Raúl, vos no sos culpable.
Lo que me dijo me dejó helado:
-¡No sé si no soy culpable!
-¿Qué estás diciendo Raúl? ¿Que tenés que ver vos con que el Gogo se muera de frío?
Con voz muy baja me explicó:
-¿Te acordás cuando me pidió trabajo y yo no le di? Capaz que las cosas hubieran sido diferentes si le hubiera dado.
-¡Entonces el culpable soy yo que te pasé el dato! –dije conciliador.
-No, vos hiciste lo correcto. Yo tenía que decidir y… ¡lo resolví mal!
Me quedé callado, él también. Al rato me dice:
-Andá por el local y avisale a los que íbamos a ver que no voy. Deciles cualquier cosa, que estoy enfermo… cualquier cosa. No voy a salir hoy. Andate y vení mañana. No estoy para nadie.
Me fui pensando.
Mucho tiempo después, comiendo un asado en la casa del “viejo” Julio, le comenté esto y me dijo:
-Si, el siempre andaba preocupado por esas cosas. Mientras en África los gurises se mueren amontonados, a él le preocupaba eso.
Pasó mucho tiempo de todo esto.
Hoy creo que Raúl Sendic nunca brilló tanto como Ser Humano, como en ese día.
Porque la rutina nos crea el hábito de juzgar a las personas por otras cosas, y nos olvidamos que la medida correcta de hacerlo, la medida esencial, es el AMOR
Un Revolucionario es eso: una persona con capacidad ilimitada de AMOR
Raúl la tenía.
Me acuerdo de todo esto cuando escucho a Jorge Drexler : Una vida lo que un sol, vale…
Ricardo Infante Caminal
ricardoinfante366@hotmail.com
postaporteñ@_____________________________________
Tupamaro hoy es como seguir siendo Charrúa todo el tiempo...
En esta nota se llama "ex tupamaro" a Jorge Zabalza. Nosotros entendemos la condición de tupamaro como asociada a una serie de valores éticos y de concepciones ideológicas, no tanto la pertenencia discutible a una organización como el MLN. Creemos firmemente que hoy en día hay una mayoría de tupamaros fuera que dentro de dicha organización En ese sentido, consideramos a Jorge Zabalza como un auténtico y profundo tupamaro.
De Ricardo Ferré
De los Charruas a los Tupamaros
Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros

http://es.wikipedia.org/wiki/ Movimiento_de_Liberaci%C3%B3n_ Nacional-Tupamaros# Principales_guerrilleros_ tupamaros
Apreciado Compañero Jorge Pedro (y a todos los que les pueda interesar) :
Sigo informandome en seguir los pormenores sobre la polémica que desata el Diputado J.C.Cardozo,criticando para manipular los sentimientos de los que recuerdan el valor de tu Hermano Ricardo.(HONOR Y GLORIA A LOS CAIDOS).
En aquella época pudo haber sido con cualquiera de los jóvenes que comenzamos a vivir aquella historia.Pero no todos tuvieron el arrojo o la conviccion suficiente.Y vaya que la acción de Pando marcó un rumbo diferente.Aquel idealismo fue simplemente catalogado y combatido como de vulgares acciones delicuenciales.No las consideraron acciones revolucionarias. El irrespeto de los personajes,la desinformación a propósito como hace este mal diputado, es uno de los que militan en la infamia mediática de la derecha ultrareaccionaria. Tambien expresan la exclusion como práctica inmoral en la política uruguaya minimizando el contexto histórico que recorria esa epoca el pais Uruguay.No sólo desconocen sino que trataran de ocultar siempre porque no ven mas allá de sus narices frías aquel transcurrir de sufrimentos de mas de cuarenta años y toda una vida. Sienten náuseas cada vez que los que estamos de este lado de la vereda avanzamos un paso en firme para que no se olvide lo que se vivió.Para que se sepa la Historia con la Verdad.Ya ni siquiera se les puede tildar de blancos o colorados o milicos fascistas.Seguiran siendo escoria política garrapateando un puesto. Hasta les queda grande esa palabra: "fascistas". Llamar "forajido" al que tiene las bolas de hacer acción lo que piensa en bien de toda la sociedad es fácil de la boca para afuera. Usar toda la violencia de terrorismo de Estado para reprimir y ejecutar no es mas que cobardía,por mas que aquellos se jugaron concientemente la vida.Y un capturado con vida es un prisionero.Y un muerto con un tiro en la nuca es ejecución sumaria. Artigas perdono la vida y mandó a curar los heridos en Las Piedras. Era bien guerra y respetó al vencido.
Y tambien llamaron forajido a Artigas..No compararé jamas Artigas con tu hermano Ricardo pero calzaban igual espíritu de lucha como los que nos dieron la Patria-Nación. Hoy igual llamarían terroristas talibanes hasta los 33 Orientales.
Acá un fragmento de la Historia Patria que conocés muy bien y que si querés se la mandás al pitiyanqui lacayo blanco ése que no debe ni saber quien fué Aparicio Saravia.Ni lo que es sentir el fervor patriótico .Qué va sentir nada!!!
Y no te preocupés que si hubo gente que colocó una Placa en Honor a Ricardo Zabalza,es porque se acordarán siempre de su madurez a los 20 años.
Y quedate tranquilo que nadie le pondrá ni una tarjetica a Cardozo.
Un Abrazo.. H.L.

Bandera de Artigas
En el campamento de Artigas fueron electos los diputados orientales que debían concurrir a la Asamblea General Constituyente del año 1813 a celebrarse en Buenos Aires. Artigas le dio instrucciones[14] a sus diputados, las que fueron dictadas el 13 de abril de 1813.
Básicamente, Artigas reclamaba:
Los diplomas de los diputados orientales fueron rechazados por la Asamblea, usando como argumento legal la nulidad de su elección porque se realizó en un campamento militar y además porque Artigas les había impartido instrucciones, a pesar de que la Asamblea se había declarado soberana.
A continuación, el general José Rondeau hizo reunir un segundo congreso, que eligió nuevos diputados a la Asamblea, en una capilla junto a su propio campamento, cuidando de elegir a diputados contrarios a la influencia de Artigas.
Ante este atropello a la voluntad popular, Artigas abandonó el sitio de Montevideo a mediados de enero de 1814. Se dirigió a la costa del río Uruguay, desde donde sus partidarios lanzaron una serie de campañas para controlar el interior de la Banda Oriental y la Provincia de Entre Ríos. La expedición enviada desde Paraná para enfrentarlo fue derrotada en Entre Ríos por su lugarteniente Eusebio Hereñú.
Tras el retiro de Artigas del sitio de Montevideo, el unitario Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio Antonio Posadas, firmó un decreto el 11 de febrero de 1814, declarando a Artigas «traidor a la Patria».
Art.1 - Se declara a don José Artigas infame, privado de sus empleos, fuera de la Ley y enemigo de la Patria.
Art. 2 - Como traidor a la Patria será perseguido y muerto en caso de resistencia.
Art. 3 - Es un deber de todos los pueblos y las justicias, de los comandantes militares y de los ciudadanos de las Provincias Unidas perseguir al traidor por todos los medios posibles. Cualquier auxilio que se le dé voluntariamente será considerado como crimen de alta traición.
Se recompensará con seis mil pesos a los que entreguen la persona de don José Artigas vivo o muerto.[15]---
De Ricardo Ferré
Tupamaro hoy es como seguir siendo Charrúa todo el tiempo...
De los Charruas a los Tupamaros
Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros

| Ideología | Extrema izquierda |
|---|
http://es.wikipedia.org/wiki/
Apreciado Compañero Jorge Pedro (y a todos los que les pueda interesar) :
Sigo informandome en seguir los pormenores sobre la polémica que desata el Diputado J.C.Cardozo,criticando para manipular los sentimientos de los que recuerdan el valor de tu Hermano Ricardo.(HONOR Y GLORIA A LOS CAIDOS).
En aquella época pudo haber sido con cualquiera de los jóvenes que comenzamos a vivir aquella historia.Pero no todos tuvieron el arrojo o la conviccion suficiente.Y vaya que la acción de Pando marcó un rumbo diferente.Aquel idealismo fue simplemente catalogado y combatido como de vulgares acciones delicuenciales.No las consideraron acciones revolucionarias. El irrespeto de los personajes,la desinformación a propósito como hace este mal diputado, es uno de los que militan en la infamia mediática de la derecha ultrareaccionaria. Tambien expresan la exclusion como práctica inmoral en la política uruguaya minimizando el contexto histórico que recorria esa epoca el pais Uruguay.No sólo desconocen sino que trataran de ocultar siempre porque no ven mas allá de sus narices frías aquel transcurrir de sufrimentos de mas de cuarenta años y toda una vida. Sienten náuseas cada vez que los que estamos de este lado de la vereda avanzamos un paso en firme para que no se olvide lo que se vivió.Para que se sepa la Historia con la Verdad.Ya ni siquiera se les puede tildar de blancos o colorados o milicos fascistas.Seguiran siendo escoria política garrapateando un puesto. Hasta les queda grande esa palabra: "fascistas". Llamar "forajido" al que tiene las bolas de hacer acción lo que piensa en bien de toda la sociedad es fácil de la boca para afuera. Usar toda la violencia de terrorismo de Estado para reprimir y ejecutar no es mas que cobardía,por mas que aquellos se jugaron concientemente la vida.Y un capturado con vida es un prisionero.Y un muerto con un tiro en la nuca es ejecución sumaria. Artigas perdono la vida y mandó a curar los heridos en Las Piedras. Era bien guerra y respetó al vencido.
Y tambien llamaron forajido a Artigas..No compararé jamas Artigas con tu hermano Ricardo pero calzaban igual espíritu de lucha como los que nos dieron la Patria-Nación. Hoy igual llamarían terroristas talibanes hasta los 33 Orientales.
Acá un fragmento de la Historia Patria que conocés muy bien y que si querés se la mandás al pitiyanqui lacayo blanco ése que no debe ni saber quien fué Aparicio Saravia.Ni lo que es sentir el fervor patriótico .Qué va sentir nada!!!
Y no te preocupés que si hubo gente que colocó una Placa en Honor a Ricardo Zabalza,es porque se acordarán siempre de su madurez a los 20 años.
Y quedate tranquilo que nadie le pondrá ni una tarjetica a Cardozo.
Un Abrazo.. H.L.

Bandera de Artigas
En el campamento de Artigas fueron electos los diputados orientales que debían concurrir a la Asamblea General Constituyente del año 1813 a celebrarse en Buenos Aires. Artigas le dio instrucciones[14] a sus diputados, las que fueron dictadas el 13 de abril de 1813.
Básicamente, Artigas reclamaba:
- Independencia de las provincias del poder español.
- Igualdad de las provincias a través de un pacto recíproco.
- Libertad civil y religiosa.
- Organización de los poderes como un gobierno republicano.
- Federalismo, con un gobierno supremo que entendendiera solamente en los negocios generales del Estado, y confederación referida a la protección que se debían las provincias entre sí.
- Soberanía de la Provincia Oriental sobre los siete pueblos de las Misiones Orientales.
- Ubicación del gobierno federal fuera de Buenos Aires.
Los diplomas de los diputados orientales fueron rechazados por la Asamblea, usando como argumento legal la nulidad de su elección porque se realizó en un campamento militar y además porque Artigas les había impartido instrucciones, a pesar de que la Asamblea se había declarado soberana.
A continuación, el general José Rondeau hizo reunir un segundo congreso, que eligió nuevos diputados a la Asamblea, en una capilla junto a su propio campamento, cuidando de elegir a diputados contrarios a la influencia de Artigas.
Ante este atropello a la voluntad popular, Artigas abandonó el sitio de Montevideo a mediados de enero de 1814. Se dirigió a la costa del río Uruguay, desde donde sus partidarios lanzaron una serie de campañas para controlar el interior de la Banda Oriental y la Provincia de Entre Ríos. La expedición enviada desde Paraná para enfrentarlo fue derrotada en Entre Ríos por su lugarteniente Eusebio Hereñú.
Tras el retiro de Artigas del sitio de Montevideo, el unitario Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio Antonio Posadas, firmó un decreto el 11 de febrero de 1814, declarando a Artigas «traidor a la Patria».
Art.1 - Se declara a don José Artigas infame, privado de sus empleos, fuera de la Ley y enemigo de la Patria.
Art. 2 - Como traidor a la Patria será perseguido y muerto en caso de resistencia.
Art. 3 - Es un deber de todos los pueblos y las justicias, de los comandantes militares y de los ciudadanos de las Provincias Unidas perseguir al traidor por todos los medios posibles. Cualquier auxilio que se le dé voluntariamente será considerado como crimen de alta traición.
Se recompensará con seis mil pesos a los que entreguen la persona de don José Artigas vivo o muerto.[15]---
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