miércoles, 17 de diciembre de 2025

La magia del poder y las cadenas


 LOS “VIEJITOS”, SHAKIRA, LA MAGIA DEL PODER Y LAS CADENAS…


La Chacra, 6 de diciembre de 2025 — Álvaro Jaume (siempre REDOMÓN!)


(I)


LOS “VIEJITOS”, SHAKIRA, LA MAGIA DEL PODER Y LAS CADENAS…

La Chacra, 6 de diciembre de 2025 — Álvaro Jaume (siempre REDOMÓN!)

(I)

Había pensado cerrar este 2025 en silencio. Me parecía suficiente la notable tarea que viene realizando el blog El Muerto, mordiéndole los talones a este cuarto gobierno del FA, denunciando paso a paso cada uno de sus “derrapes”. En todo caso, para no sumar críticas —que por reiteradas serían más ruido que aporte— con la esperanza de que la base frenteamplista que se siente realmente de IZQUIERDA sacase sus propias conclusiones, contrastando promesas con realizaciones: discursos por un lado, prácticas concretas por otro. Es tarea impostergable de cada uno de nosotros poner en jaque la credibilidad de los discursos políticos, para no ser manejados como marionetas.

Pero esta mañana, trabajando la tierra bajo el mormazo del sol, más que por fuera, algo por dentro comenzó a quemarme. Una suerte de incendio interior, de bronca incontenible ante cosas que uno se resiste a imaginar o aceptar. ¿La razón? El cierre de una semana marcada por dos acontecimientos que tienen la particularidad de sacudir esa modorra tan uruguayesca, que además —en épocas festivas— se acrecienta con la vorágine consumista y se satura con banalidades de todo tipo.



Uno de ellos: los megashows de la diva Shakira en su gira mundial Las mujeres ya no lloran. Y dos: la gestión del “amigazo” presidente Orsi, siempre tan sencillo y campechano, ante la SCJ —Suprema Corte de Justicia—. Suprema Corte de la Injusticia, diría el Tambero en la Plaza Libertad cuando nos procesaron por segunda vez. Gestión que, según Orsi, fue realizada para “asesorarse” (palabra textual) sobre el estado de los militares presos por delitos de lesa humanidad en la cárcel VIP de Domingo Arena.

Se trata de más de una veintena de asesinos, torturadores y violadores, verdaderos terroristas de Estado, que desde hace tiempo el propio Pepe Mujica y Lucía han rebautizado con el misericordioso apodo de “viejitos”. Sumándose la original conexión entre uno y otro hecho: el presidente concurrió en familia —como “debe ser”— al primero de los recitales de la “diosa”.

Y lo que parecía olvidarse, hizo su trabajo por dentro mío. En la Olla, el pasado miércoles, habíamos comentado algo de ambos hechos, pero lo cierto es que me fueron quemando por dentro… el “burnout”, diría el coreanito (BCH), enfermedad muy típica —según él— de este tecnocapitalismo posmoderno. Hasta que hoy reventó, y aquí me “hallo” (dirían los paisanos), haciendo catarsis escrita, preguntando —mil veces preguntándome—:

¿Qué nos está pasando, como sociedad, como civilización —no solo aquí en Uruguay sino a nivel planetario— que no paramos de RETROCEDER, Y RETROCEDER?

Ya no solo de abandonar o renunciar a las históricas utopías de un mundo sin explotados ni explotadores, un mundo de verdadera libertad y justicia social/ambiental, sino de despeñarnos cada vez más al claudicar los más básicos principios éticos y las más elementales actitudes de solidaridad humana.

¿Tendrá freno esta loca carrera por matar al ser humano, por maquinizarlo todo, por convertirnos en adictos tecnológicos que solo aspiraríamos a la individualidad pura y dura, a “ser UNO MISMO”, tal como lo promueve la canción del Cuarteto de Nos?

El primer paso para no rayarse (término bien canero) es intentar ENTENDER cómo funciona el sistema y las cabecitas que lo sostienen —que lo sostenemos desde un lugar u otro, desde lo que hacemos y vivimos.


(II)

Empecemos por Shakira, a quien “aman” —dicho así por mis propias nietas—, sobre todo mujeres, ya que ha sido muy inteligente su marketing utilizando el feminismo como bandera. Partamos de un dato significativo: en un país de poco más de 3,5 millones de habitantes, más de 100 mil personas asistieron a sus dos recitales en el Estadio. Entradas que, como mínimo, rondaban los 100 dólares (Tribunas Ámsterdam y Colombes, de pie y sin numerar: $3.450).

En un país donde cerca del 19 % de la población vive bajo la línea de pobreza, es decir, casi 700 mil personas que diariamente la pelean para resolver lo más básico de sus vidas.

Cierto: en la Olla, cuando nuestro parlantecito de morondanga empieza a sonar —luego de la infaltable asamblea—, entre mates y tortas fritas, varias veces ha sonado la mentada diva. Solicitada por varias —contundentes— Olleras, y también por Olleros. Incluso hemos bailado al son de su música.

Pero mientras observaba desde la compu las imágenes del show, el imponente despliegue visual y sonoro, con la “diosa” esplendorosa como una reina Cleopatra posmoderna, pensaba en el humilde ranchito de costaneros ya casi podridos de nuestra querida Graciela. Histórica Ollera —¡ya llevamos casi seis años!— que al día de hoy SOBREVIVE con el guiso de los miércoles.

Y me preguntaba: ¿cuántos millones amasa Shakira?, ¿cuántos se gastaron en el montaje de sus megashows? Contrastes que se naturalizan.

Lo mismo que con Andresito, Ollero desde el primer día “plandémico”, que con su cochecito vestido de “bolso”, tricolor hasta la pasión, jamás se ha preguntado cuántos miles y miles de DÓLARES ganan sus ídolos futbolísticos.

¡Qué brillante el CAPITALISMO como sistema, que ha logrado que los esclavos, los “condenados de la tierra” —que los hay no solo en Toledo sino en todos los rincones de esta Patria QUE NO ES DE TODOS— idolatren a multimillonarios que se dan la gran vida!

O voten a políticos, conchetos o campechanos, que ganan ¡150 o 200 veces más que ellos!

Y atención: en la Olla de Toledo —no hace falta ir ni a Palestina ni a Burundi— hay gente que vive con un promedio de $100 AL DÍA, festejando cuando los tiene.

Este TURBOCAPITALISMO, enamorado de la IA, maestro en “psicopolítica” (Byung-Chul Han), produce esclavos que se sienten —que se auto-perciben— libres. Produce “AGENTES” (Mark Fisher) que no solo NO se cuestionan, sino que naturalizan la existencia de semejantes contrastes.

Preguntarse si no es un atentado a la dignidad humana organizar un megaevento prohibitivo para casi un tercio de la población parecería quedar fuera de nuestra “normalidad ideológica”. Menos aún si ese circo —ya no romano sino montevideano— es consagrado con la presencia del presidente de la República.

El operativo político de la semana, popularizando al “presi” con su asistencia al super show, no es improbable que esté concatenado con uno ideológico de mayor alcance: comenzar a recorrer —si no el camino de la reconciliación— sí el camino del PERDÓN a los protagonistas del terrorismo de Estado.

La misma sociedad que pasa de largo ante quien duerme en la calle, o ignora a quien no tiene ni $100 para el diario vivir, parece conmoverse por voces sensibles que sostienen que un país tan civilizado y democrático como el nuestro no puede dejar morir en la cárcel a unos pobres ancianos.

Si ya fue un GIGANTESCO RETROCESO que el FA —sí, el heroico FA— en su primer gobierno instalara en 2006 una cárcel VIP para estos milicos asesinos (suavizo: violadores de DDHH), AÚN MAYOR RETROCESO es insistir hoy con una campaña de sensibilización pública hacia ellos.

A partir de la noticia difundida por el semanario Búsqueda, reaparecieron los argumentos “humanitarios” a favor de la prisión domiciliaria. No solo de Zubía, sino de legisladores cabildantes, coalicionistas y de una prensa facha que volvió feliz al revisionismo.

Entonces vuelvo hacia adentro para no incendiarme del todo. Intento explicarme lo casi inexplicable. Rebelarme contra este espiral ascendente —este nunca acabar— ¡DE IR MARCHA ATRÁS!

Es verdad: cuando en 2007, organizados por Plenaria Memoria y Justicia, realizamos el primer escrache a la cárcel VIP de Domingo Arena, no fuimos multitudes. No hubo bronca social ni sublevación del pueblo frenteamplista ante tamaña traición a su ADN político.

Desde el Pacto del Club Naval en adelante, podrían escribirse tomos enteros de los RETROCESOS del FA. Siempre en nombre del pragmatismo. Siempre con la cantinela de que “los tiempos han cambiado”.

Eso explica que Orsi, con su pose de canario bonachón, relativizara su reunión con la SCJ diciendo que “no se había preocupado, solo había consultado”. Si no dudara de su capacidad, pensaría que nos tomó el pelo. Pero ojo: ¡Orsi no es solo Orsi! Con matices, ¡SON TODOS!

Nadie patea el tablero. En conjunto, se sigue marchando HACIA ATRÁS. Y lo que ocurre políticamente, ocurre también socialmente.

En esto hay que reconocerle mucho al ya extinto Zygmunt Bauman, que con su análisis de la sociedad líquida y el mundo-consumo nos dio claves fundamentales para entender esta fase del capitalismo: tibieza cultural, individualismo y consumo como anestesia.


CIERRE — LA MAGIA DEL PODER Y LAS CADENAS

¿Por qué el título LA MAGIA DEL PODER? Porque el poder seduce, pero además domestica. Lo vivido esta semana lo demuestra con claridad. Lo sintetiza magistralmente Luce Fabbri:

“En Uruguay, como en todas partes, la izquierda se aproxima al poder perdiendo sus características originarias, adquiriendo los rasgos que en su nacimiento había combatido. Parece suficiente el olor del poder para corromperse.”

Grande Luce, incansable luchadora social.

Y por último, las CADENAS. ¿A qué apunto? En mi desesperación de “radical” necio —al menos de eso se me acusa— me sorprende cómo tantos militantes sociales o políticos, antes comprometidos, abandonan la lucha para resolver sus vidas privadas. O cómo mortales comunes acompañan luchas y luego se repliegan a su casa y su trabajo. Para felicidad de dirigentes y élites, que quedan con las manos libres.

Ante esto recordé la frase final del Manifiesto Comunista (1848):

“Los proletarios no tienen nada que perder, excepto sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.”

Tiene sentido histórico, pero hoy también plantea dilemas. Existen cadenas subjetivas —psicológicas, emocionales— que frenan la rebeldía. Y existen objetos materiales que refuerzan el consumismo y el sentimiento propietarista.

Hoy, en tiempos de horizonte revolucionario escaso, donde parece que solo hay capitalismo y más capitalismo, la tarea política pasa por la concientización desde abajo, peleando palmo a palmo ideas, valores y un nuevo imaginario.

En ese largo camino forjaremos herramientas y experiencias que nos permitan gritar bien fuerte:

¡NITEP!
(¡Ni todo está perdido!)


 

 

 

 

 

domingo, 30 de noviembre de 2025

La venta de M24

Cerrá y vamos!!

Fuente X Tanque Shirley, 26 noviembre 2025

No necesito dar mucho contexto: M24 (FM 97.9 Montevideo) fue vendida, echaron A TODOS (hasta al que limpia) y levantaron la programación. Más de 40 despidos, un partido político “de izquierda”, sus formas de manejarse y personas (cómo mínimo) raras que vamos a conocer.


M24 se llama BONIMAR S.A. Era de Luis Calachi, dueño de la zona franca de Florida y también de un cambio. Luis era uno de los principales mecenas de las campañas de pepe Mujica.

¿Saben quién es Calachi? es el Sr que en 2011se puso en bolas en la DGI para demostrar que "no tenía micrófonos ocultos" cuando lo acusaban de hacer grabaciones.

En 2019 este Sr le vendió el 53% de la propiedad de Bonimar a Andrea Martini, integrante del MPP que ofició desde entonces como gerenta general. Ella se terminaría haciendo cargo del despido masivo. 
 

Calachi falleció por febrero de 2025 y el 47% que quedaba de acciones estaba a nombre de Sara Blenchman, su viuda, quien también se lo vendió a Martini.
https://t.co/wq8AcLuQx7



Hay otra frecuencia, M24 Maldonado (El Cambio Uy SRL), que tiene a Martini son 99% de titularidad y a Sergio Damián Rojas Pronzolino, con el 1%




 Cabe mencionar que Damián Rojas uno de los asesores de Cecilia Cairo con pase en comisión en 2024. Vean, actividad política-gubnernamental a full

En caso de ser la dueña, Andrea Martini debería demostrar de dónde sacó 1 palo verde para comprar una radio, siendo una persona que lejos está de ser empresaria. Si alguien duda que esta chica pertenece al MPP visiten su perfil de FB

A comienzos de este año M24 comenzó a incorporar mucha gente nueva, cambiaron la imagen de la radio y hasta hicieron un estudio nuevo (tuvieron que hacerlo dos veces porque la primera había quedado mal)

Incluso armaron un nuevo programa en el que había una especie de comisaria política del MPP que controlaba celosamente los contenidos. Esto vino de la mano de denuncias de maltrato laboral por parte de muchos trabajadores. Patrones negreros "de izquierda"
 

Leticia Benítez, una de las que va al frente en la toma de decisiones y maltratos, llegó a echar a los gritos (a metros de un programa que estaba saliendo al aire…) a un trabajador que se negó a que le extiendan su jornada laboral por el mismo salario

Otro que metía cuchara en M24 es Camilo Cejas, alguien a quien me han descrito como “un gran vago”, inexplicablemente (o tal vez no tanto) mesa chica de Orsi, Jorge Díaz y “el pacha” Sánchez

Como los maltratos aumentaban los trabajadores crearon un sindicato y se afiliaron en APU, cosa que, paso a comentarles, sucede poco... el periodista es un animal de poco sindicato en líneas generales, lo cual lo deja expuesto a manoseos como este que sucedió

De hecho, a los pocos días de la creación del sindicato, les hicieron firmar un contrato que decía que en un año terminaba el vínculo laboral. De esas cosas que no sabés si tomar como un aviso o como una represalia. Cuestión que de todas maneras el vínculo lo terminaron antes.

Ese contrato a un (1) año era algo habitual en la radio, todos los años se prorrogaba nuevamente, algunas veces hasta se olvidaron (o no quisieron) de hacerlo firmar y directamente los programas seguían al aire.

Hace unos días les comunicaron con proletario rigor que están todos echados. Como son personas con sensibilidad obrera les ofrecieron a los trabajadores un mail (@adinet
, lo deben abrir cada 609 años…) para responder consultas.

Queda en el aire la duda de porqué si la radio “estaba vendida” se hizo semejante inversión y se contrató gente nueva. Inversión que además dio resultados, porque M24 pasó de ser una radio de música y espacios contratados a ser número dos en audiencia en el país

Midieron bien y a las dos semanas echaron a todos… El MPP intentó dibujarla en plan solamente arrendamos la frecuencia pero la realidad es que Andrea Martini, la propietaria, integra el partido

Muchos de los despedidos no estaban en relación de dependencia con M24 sino que le facturaban, porque así lo pidió la dirección de la radio. Otro grupo en vez de facturar, cobraba a través de unas cooperativas que disimulaban la relación de dependencia

El MPP escondía la relación de dependencia laboral de varios de los trabajadores de M24, con todo lo que esto conlleva (falta de derechos de salud, licencias, aguinaldo, enfermedad y despido…), haciendo que la radio pague menos impuestos

Estas cooperativas que intermedian entre trabajadores y sus patronales ofrecen un servicio útil cuando se trata de una contratación eventual, un columnista casual por ejemplo. En ese caso tiene sentido su tarea.

Pero cuando se trata de empleados que, por la vía de los hechos, en realidad están en relación de dependencia, lo que se está haciendo es un enjuague laboral. Estamos hablando del partido que gobierna el país evadiendo impuestos con calidad, y encima "son" de izquierda.

Las voy a nombrar, porque se lo merecen. Una de ellas se llama Cooparte y la otra Agremyarte. Como les vengo mostrando, los términos y condiciones de sus webs dejan claro para qué sirven

https://cooparte.uy/asociarse/

Además, estas dos cooperativas le comen parte del sueldo a quien se asocian, unas fuentes me dijeron 3% y otras 8%.
El número me parece lo de menos, estamos hablando de parásitos que sirven para que las empresas no paguen aportes. Y quiero creer que no hay retornos al MPP.

Este tipo de precarización laboral es habitual en el gremio radiofónico, lo cual no la hace menos grave; y el detalle de que tu empleador es el partido político que gobierna el país convierte la situación en un escándalo. Me gusta que quede claro, por las dudas.

Ser periodista en Uruguay está, en la mayoría de los casos, lejos de ser un empleo de privilegiados. Lo primero que te vas a encontrar es la precarización laboral, y la vas a tener que aceptar porque sino no vas a conseguir empleo.

Esto nadie te lo cuenta porque los afectados son, justamente, los que te deben informar, que no pueden morderse la mano con un sistema laboral precarizado que si no lo aceptás te deja sin trabajo.

No es que el MPP es malo porque dejaron gente sin trabajo, eso sería un reduccionismo basado en resultados. Lo grave es que ya venían gambeteando la ley hace años. La forma del despido es un dato de color apenas.

Cuando los empleados consultaron quién sería el nuevo dueño y cuándo se finiquitó la venta (nadie estaba enterado que la emisora fue puesta en venta) la respuesta fue que nada de eso era importante.

Pero a mí sí me importa quién la compró así que vamos a conocer a quienes el MPP prefiere no mencionar. Los nuevos dueños (a menos que se caiga la operación después de este escándalo)


Trascendió que el Grupo El Observador la compró. Así que tenemos que remitirnos a los siguientes empresarios argentinos: Gerardo Werthein, Gabriel Hochbaum, y en menor medida a Bettina Bulgheroni (esposa de Alejandro), Facundo Garretón



 

 

 

 

 

 

martes, 18 de noviembre de 2025

Para pensar



La izquierda que se aburguesó


Entre el perfume del poder y el olvido del pueblo

por Juan Carlos Blanco Sommaruga


11 de noviembre de 2025, La República

Hubo un tiempo en que la palabra izquierda olía a tierra, a sindicato, a olla popular y a lucha.

Hoy, en cambio, a veces huele a perfume caro, a despacho alfombrado, a conferencia con aire acondicionado. Una parte de nuestra izquierda se aburguesó, se acomodó, se volvió formal y funcional.

Ya no habla de revolución ni de transformación; habla de “consensos”, de “gestión eficiente”, de “diálogo con el sistema”. Pero el sistema no dialoga: el sistema digiere, asimila y después escupe. Y eso es lo que está pasando.

Del pueblo a la platea

El Frente Amplio nació del barro, de los que no tenían voz. Fue un sueño tejido con las manos callosas del pueblo. Pero muchos de los que hoy lo conducen ya no pisan el barro, ni saben cuánto cuesta un litro de leche o un alquiler en dólares.

Hablan de justicia social desde oficinas con vista al mar y se indignan solo cuando la prensa burguesa los toca.

Mientras tanto, el pueblo —el de verdad— sigue contando monedas para llegar a fin de mes, sigue esperando vivienda, sigue sin médico, sigue sin esperanza.

Y el discurso progresista se ha vuelto una letanía burocrática que apenas disimula la resignación.


El espejismo del poder

Gobernar fue un logro histórico, sí. Pero también una trampa.

El poder adormece, seduce, convence de que se puede cambiar el mundo sin molestar a nadie.

Y así fue como una izquierda que prometía cambiarlo todo terminó justificando lo injustificable, callando ante los poderosos y negociando los principios por estabilidad.

El capital aprendió a domesticar la rebeldía, aplaudiendo los discursos que ya no incomodan.

La derecha, mientras tanto, agradecida: no hay mejor aliado que un adversario desmemoriado.

Rebelarse otra vez

Pero el pueblo no es tonto. Sabe distinguir entre los que hablan por convicción y los que hablan por cálculo.

Y empieza a mirar hacia otros lados, buscando nuevas voces, nuevas rebeldías, nuevos sueños. Es hora de volver a ensuciarse las manos. De recuperar la ternura y la bronca, la dignidad y la conciencia.

De recordar que la izquierda no nació para administrar, sino para transformar. Porque si la izquierda deja de soñar, el pueblo dejará de creer. Y entonces habremos perdido mucho más que una elección: habremos perdido el alma.

 

 

16 noviembre 2025, Marcos Joel en FB


Se está apagando, lenta pero inexorablemente, la llama que sostenía viva la mística del Frente Amplio. Esa luz que alguna vez fue faro y promesa, hoy parece vacilar entre las sombras de un desencanto que se filtra por cada rendija de la historia reciente. Hay un sabor amargo en el aire, un regusto de derrota encubierta en formalidades, una desilusión que no estalla, pero cala profundo. Años y años de expectativas, acumuladas, ansiosas, fervientes, comienzan a desvanecerse como hojas secas arrastradas por el viento.
Creíamos, sí, creíamos con fuerza, que tras cinco años largos, duros y sombríos, la noche finalmente cedería ante el alba. Que el regreso del Frente Amplio sería el renacer de una esperanza adormecida en los rincones del pueblo. Creímos en el retorno del programa, en la recuperación de la ética, en el retorno de la lucha de los de abajo. Pero lo que vimos fue apenas un espejismo, una silueta borrosa de lo que alguna vez prometimos ser. La aurora prometida se diluyó en el mismo gris que juramos combatir.
Hoy, muchos desilusionados caminan con la mirada perdida, buscando respuestas en el vacío.
Y entonces surgen las preguntas que duelen:
¿Habrá que aceptar la resignación como destino?
¿Será este, acaso, el final de la verdadera izquierda?
¿O será que la izquierda que soñamos solo existe en la imaginación colectiva, en ese mito fundacional que nos impulsó durante décadas, esperando hacerse carne… y sin embargo hoy parece tan lejana como un recuerdo infantil?
Pero entonces surge la pregunta ¿y si no todo está perdido?
¿Y si este es justamente el momento?
¿Y si, por una vez, la izquierda fuera más que un color en la papeleta, más que un discurso bien elaborado, más que un puñado de cargos administrativos?
¿Y si la verdadera izquierda no es un Gobierno, sino una pulsión viva?
¿Será que se nos extravió entre los pasillos fríos del poder formal, donde los ideales se negocian, donde la convicción es moneda de cambio?
¿O estará, como siempre estuvo, donde nace el fuego de toda revolución, en el poder popular?
Porque si de algo podemos estar seguros es de esto,
La verdadera izquierda jamás fue un decreto ni un designio institucional.
La izquierda, la verdadera, se forma en la calle, en el barrio, en el sindicato, en la asamblea.
Nace de las manos que trabajan, de las gargantas que gritan, de las memorias que resisten.
Y si esa izquierda está dormida, entonces es tiempo de despertarla.
Despertarla con fuerza.
Despertarla con urgencia.
Despertarla con dignidad.
Pero para que eso ocurra, necesitamos algo esencial, volver a escucharnos.
Debatir sin miedo.
Chocar ideas, pero no corazones.
Recuperar la efervescencia, la participación, el espíritu que alguna vez nos hizo invencibles.
Porque esta es la hora en que el pueblo debe hablarse a sí mismo.
La hora de recuperar lo que nos pertenece, nuestro destino político, nuestra voz, nuestra capacidad de soñar y de transformar.
Y ese proceso no empieza arriba.
No empieza en los ministerios ni en las bancas del Parlamento.
Empieza entre nosotros.
Empieza en el encuentro.
Empieza en el diálogo.
Por eso, antes que nada, antes que los programas, antes que las consignas repetidas, antes que el desencanto nos destruya:
¡FRENTEAMPLISTAS, TENEMOS QUE HABLAR!



 

 

 

 

 

jueves, 13 de noviembre de 2025

NITEP


 

¡“NITEP”: UNA SIGLA QUE MARCA RUMBO!

La Chacra, noviembre de 2025 — Álvaro Jaume (¡siempre REDOMÓN!)

NITEP es una sigla que traduce algo más que un sentir: traduce una convicción.
¡NI TODO ESTÁ PERDIDO!

Es también el nombre de un colectivo social con el que coordinamos en el pasado otoño, preparando el OLLAZO del 11 de abril. Colectivo que nuclea a todos aquellos que están en situación de calle. Y siempre he pensado: ¡qué nombre original y acertado! Reconoce la realidad —parte de ella— y, a su vez, trasunta rebeldía; no cae en la autoflagelación ni en la resignación.

Por eso me vino a la memoria un par de días atrás, cuando el mundo globalizado de hoy despertó con la noticia de que Zohran Mamdani resultó electo alcalde de Nueva York, con más del 50%, superando el millón de votantes.
Sorprendente: en la ciudad imperial por excelencia, cuna donde nació D. Trump y protagonista directo en la batalla electoral contra el “peligro rojo”, allí mismo gana un candidato que le dice al propio “amo multimillonario” del Occidente actual:

“Escuchame bien: con todo orgullo digo que soy emigrante, musulmán y socialista demócrata...”

Y que públicamente no solo le dice eso a Trump, sino también al más de un millón de judíos que habitan en Nueva York, que si por él fuese, metería preso al criminal Netanyahu por genocida.

Un Mamdani que se animó a prometer —aun cuando fuese una promesa de campaña— transporte público gratuito y almacenes populares: propuestas absolutamente disruptivas para el neoliberalismo imperante.
Un Mamdani que mostró conexión real con los de abajo, con los trabajadores, con los emigrantes, con los jodidos por pobreza o color de piel, con los LGBTQ+, etc.

¿Demagogia? ¿Conocida politiquería a la hora de juntar votos? ¿Mamdani “producto inteligente” del sistema para canalizar la bronca social? ¿Astuta movida del ala izquierdista del Partido Demócrata para encontrar un sustituto joven de Bernie Sanders, capaz de arriar votos?
Ni qué hablar: todas son alternativas que están sobre la mesa. Con el tiempo se irán despejando las incógnitas.

Pero no quiero reiterar un reduccionismo analítico que siempre culmina en que no existen matices, novedades ni contradicciones. Que “todo es más de lo mismo”; pura maniobra electoral o engaño, ya que poco o nada podrá hacer el personaje de todo lo que prometió.

Lo que importa destacar —a diferencia de lo que ocurrió en Argentina con Milei— es que la gente de pueblo votó por un candidato que, al menos en teoría, anuncia que defenderá sus intereses. Un candidato que, en su campaña, osa desafiar al establishment, rompiendo con el molde de lo “políticamente correcto”, y que en su discurso triunfal, una vez conocidos los resultados, afirmó:

“Le ganamos a la dinastía política”.

Con esta postura, en lugar de promover “reconciliación republicana” o armonía social, promueve reacción popular. Alienta la conciencia de los de abajo —los más jodidos y explotados— en la recuperación de su dignidad y la reivindicación de sus derechos.

No pretendo con esto sobregirar la dimensión política del fenómeno “Z.M.”. Destaco, sí, que significó una cuña en el aparente monolitismo hegemónico del “MAGA” (Make America Great Again) y del trumpismo.

Destaco también que puso al desnudo la crisis de las grandes urbes de esta época: la icónica Nueva York —imagen del protoimperialismo, carta de presentación del modo de vida “americano”— hoy está marcada por la decadencia social (más de 130 mil indigentes, miles habitando sus calles, millones de migrantes excluidos).

Finalmente, y quizás lo más importante, es que este triunfo de “Z.M.” muestra hasta qué punto el invento de la “democracia” como mecanismo legitimador del capitalismo —representada por políticos profesionales que se rodean de privilegios, acomodos y ejercicio discrecional del poder— viene en franca decadencia.

Quedó en evidencia el pasado mes, con las multitudinarias revueltas (“rebeliones”) de la Generación Z en países de Asia, África y América Latina, orientadas a combatir la corrupción de los políticos profesionales (no digo casta, para no quedar enancado con un cínico como Milei) y la desigualdad social.

Por algo el propio Mamdani, a la hora de los festejos, al afirmar “¡vencimos a la dinastía política!”, pretendió desmarcarse de los aparatos burocráticos y politiqueros.

Agreguemos que no es necesario irse demasiado lejos —ni a Nueva York, ni a Katmandú, ni a Lima— para encontrar consignas como “¡Que se vayan todos!” o “¡Son todos iguales, una manga de ladrones!”.

En la Olla del Tole, tenemos entre nuestras canciones predilectas una del Nacho Copani, creada a partir del estallido argentino de 2001, que lo afirma sin retórica poética alguna.

Para la mayoría de estos “condenados de la Tierra” (F.F.), muchos de ellos sin credencial o sin haber practicado sistemáticamente el “sagrado derecho al voto”, es un sentir unánime el rechazo a los políticos como tales.
Porque, a lo largo de sus cruentas vidas, han comprobado una y mil veces que estos son expertos en “versos”, en hacer promesas que nunca se cumplen —como dice la canción del Orejano— y, sobre todo, en acomodarse para vivir gozando de lujos y privilegios.

En conclusión, episodios como el neoyorquino trajeron a mi mente la consigna NITEP, porque nuestra resistencia resiliente de estos tiempos debe tenerla como lema supremo:
¡CLARO QUE NI TODO ESTÁ PERDIDO!

Es más: todo estaría perdido si nuestra mirada política y nuestra postura existencial y militante fuesen las del pesimismo o el fatalismo histórico, el iluminismo o el reduccionismo interpretativo.
Suponiendo que el sistema es indestructible, que los enemigos de clase o políticos no tienen contradicciones o divisiones que pueden abrir compuertas a la lucha, y lo que es peor, suponiendo a los sectores populares —a la gente común, los de abajo— tan enajenados y cooptados por el sistema y su ideología dominante, que serán siempre una masa manejable, incapaz de romper sus cadenas.

El efecto político de estas posturas —que en general adoptan tanto quienes se autoproclaman “radicales” (¡encendidamente antisistémicos!) como los que se consideran “pragmáticos”, reclamando aggiornamento y realismo— es uno solo: aislamiento, parálisis o quietismo.

Hay una frase de S. Žižek que resume muy bien parte de este efecto:

“El capitalismo actual ya no te pide que creas en él; te pide que te sientas impotente frente a él.”

Está claro que, de una batalla municipal en Nueva York, de una revuelta incendiaria en Katmandú o Lima, o de tantísimas experiencias sociales de lucha y confrontación con mercaderes capitalistas o instituciones estatales que ejercen la dominación de clase —así como de infinidad de desperdigadas experiencias autogestionarias como la nuestra, de La Olla o La Chacra—, resulta evidente que no vamos a inferir que, a nivel macro o global, estamos degollando al monstruo.
¡Obvio que no! No somos ni tan obcecados ni tan ingenuos.

Por ahora, a escala mundial, la correlación de fuerzas para alcanzar la vieja y añorada utopía de un mundo comunista (por lo común) sin clases, sin injusticias ni explotación, es netamente desfavorable.
Pero jamás modificaremos esa ecuación si no nos ponemos al hombro —como lo hizo el colectivo NITEP— la tarea de organizar a los sufrientes con la convicción de que NO TODO ESTÁ PERDIDO.

Cierro con una observación que creo sustancial:
la convicción se nutre con el disfrute de los pequeños cascotazos al poder, como este de Z.M.; con la capacidad para animarnos ante los “avances de la insignificancia” (al decir de Castoriadis), o alegrarnos —por ejemplo— cuando surge un grupo de frenteamplistas honestos que sostienen que “tienen que hablar” (asqueados por la tibieza y complicidad sistémica del FA, entre otras cosas con el genocidio palestino).

Si no existe esa capacidad para captar las transformaciones de la realidad, entonces se recala en la opacidad y la grisura, restándole a la lucha su vitamina esencial: ¡LA ESPERANZA EN EL CAMBIO!

Durante estos largos y duros años de Olla Popular en Toledo, hemos comprobado una y mil veces que la desesperanza y el fatalismo son el peor enemigo de los nuestros:
desesperanza en controlar o superar un vicio o adicción; desesperanza en modificar hábitos o conductas humanas lesivas y agresivas, dañinas del colectivo y de uno mismo; desesperanza en encontrar una changuita algo mejor —o peor aún, desesperanza en encontrar por lo menos una changa, por miserable que sea.

Es un proceso corrosivo que va comiendo al ser humano por dentro, que lo condena al fracaso y a la impotencia.
Y lo mismo ocurre con la LUCHA.
La incapacidad para captar matices, pequeñas transformaciones, para captar y disfrutar de los pequeños cambios, condena a la impotencia política.

Ese es el camino que no debemos transitar, si pretendemos sumar un granito en la revolución social.


 

 

 

 

 

 

domingo, 9 de noviembre de 2025

Agua para Montevideo



Caños rotos

¿Esta bien gastar cientos de millones de dólares que no tenemos para agregar agua a la red de OSE_Uruguay que pierde de facturar el 65% del agua que potabiliza para Montevideo*?
¿NO CONVENDRÁ ARREGLAR LAS REDES?

 


SITUACIÓN ACTUAL

El sistema metropolitano de abastecimiento de agua, tiene capacidad de potabilizar diariamente 700.000m3 y tiene en Paso Severino, en base a una cuenca de más de 2.500Km2, reservas suficientes para satisfacer la demanda actual de 600.000m3 diarios por más de 100 días, reserva que se incrementa en 20 días con la reserva del Canelón Grande.

En 2020 por iniciativa privada se planteó la posibilidad de sumar otra potabilizadora para incrementar la capacidad de potabilización en 200.000m3 diarios. Esa instalación que primero se planteó en Arazatí, con un costo superior a los 900.000.000 de dólares ahora se planifica para ser realizada en la zona de la actual planta potabilizadora de Aguas Corrientes.

También se ha planteado la necesidad de incrementar las reservas del sistema, con una nueva represa sobre el arroyo Casupá cuya cuenca no llega a los 700Km2

Los planes para estas obras que incluyen pagos por disponibilidad y mantenimiento, además de préstamos internacionales costarán por lo menos 700 millones de dólares

FALACIAS

Las bases para impulsar esas multimillonarias obras son dos falacias que no por ser repetidas más de mil veces se convertirán en realidades.

La primera es que: OSE pierde el 50% del agua que potabiliza

Esa frase ha sido repetida por los miembros de los sucesivos directorios de OSE desde hace décadas. Esa vergonzosa aseveración calmadamente aceptada por todos, sólo es parcialmente cierta para el sistema de Montevideo, en el que OSE deja de facturar 66% del agua que potabiliza. En el resto del país las pérdidas son del orden del 30%

La segunda es que: Montevideo CONSUME 600.000m3 de agua diarios

El sistema metropolitano no consume ese volumen de agua. De acuerdo con informes de Naciones Unidas el consumo humano es del orden de 130 litros por día y en Uruguay la URSEA cuantifica el consumo diario entre 90 y 150 litros por día.

Siendo 1.8 millones los usuarios del sistema metropolitano, el consumo del sistema no debiera superar 270.000m3 diarios y si asumimos un nivel de pérdidas como el del resto de los sistemas de OSE la demanda del sistema no podría superar los 380.000 metros cúbicos diarios.

Agua para Montevideo, una iniciativa racional

Para reducir las injustificables pérdidas del sistema metropolitano y alinear la demanda al consumo real, racionalizando el sistema, no se necesitan ni nuevas potabilizadoras ni incrementar las reservas con nuevas represas

Lo que es imprescindible es invertir en la mejora y control de las redes. Ose tiene desde hace veinte años un programa de Reducción de Agua No Contabilizada (RANC) para realizar esta tarea. Aun así, en 2021 el Directorio de OSE aceptó, contrariando los informes técnicos del organismo, una “iniciativa privada” que propuso realizar a un costo de casi cuatrocientos millones de dólares lo que corresponde haga el programa RANC, cuyo presupuesto nunca estuvo a la altura de las necesidades.

La propuesta de MOVUS para la reducción de las “pérdidas” del sistema, pasa por sectorizar la red de distribución y establecer en cada sector la medición general automática y en tiempo real. Eso posibilitaría detectar de inmediato pérdidas y poder evaluar en cada ramal las diferencias entre el agua ingresada en el sector y la suma del agua facturada en el mismo.

Ante la detección de diferencias entre la medición y facturación se plantea la revisión sectorial intensiva de la red mediante inspecciones, utilizando entre otras la tecnología del georradar para detectar pérdidas subterráneas e incluso posibles conexiones carentes de medición.

A posteriori se debiera procurar de llevar los sistemas automáticos de medición a los usuarios finales, un esquema similar el desarrollado para los sistemas de medición de UTE.

La iniciativa privada de 2021, que pretende hacer tareas ya definidas por OSE, plantea un costo anual de 39.6 millones de dólares anuales por 10 años, nominalmente 396 millones de dólares, que con reajustes e intereses se verían sensiblemente incrementados.

La reducción de pérdidas tiene efectos inmediatos en la reducción de la demanda de agua al río Santa Lucía, disminuyendo el costo de potabilización. Por otra parte el control de la red incrementa la facturación. La conjunción de esos dos factores mejoraría la situación económica y financiera de OSE y permite inferir que el programa RANC del organismo podría autofinanciarse después de los primeros 4 o 5 años de un horizonte de operación de 10.

Además de los efectos económicos, reducir la demanda tiene un impacto positivo sobre el ambiente, al reducir el uso de las sustancias químicas que se utilizan en el proceso de potabilización y generar menores volúmenes de lodos contaminados.

Alinear demanda y consumo permitiría reducir en más de 35% el volumen de agua que se extrae del Rio Santa Lucía, lo que desde el punto de vista operativo implica que la reserva de Paso Severino, hoy suficiente para 110 días, sería suficiente para 170 días, algo más de 200 si sumamos Canelón Grande.


CONCLUSIÓN

El programa de OSE de reducción de agua no contabilizada es la mejor inversión de esfuerzo y dinero, la más rentable y la ambientalmente más positiva.

Una nueva potabilizadora, que hoy no se necesita y que no se justifica al hacerse junto a la actual, es un despilfarro que no podemos permitirnos. El hecho de que exista un contrato firmado entre OSE e “Infraestructura Arazatí SA”, que se reconoce tiene cláusulas ilegales, lejos de justificar u obligar al Estado lo libera de la mala decisión anterior

Hacer una nueva potabilizadora en Aguas Corrientes ni siquiera contempla las recomendaciones de incrementar la seguridad del abastecimiento agregando capacidad potabilizadora distribuida. La primera prioridad debe ser la de que el sistema funcione eficientemente, haciendo uso racional y justificado del agua. Es sobre esa base que se debe plantear cualquier futuro desarrollo.

Es irracional pagar cientos de millones de dólares, que no tenemos, para agregar agua a un sistema que pierde al menos el 40% del agua que procesa y sólo factura le mitad de lo teóricamente se consume. Esto cobra más importancia cuando la justificación para construir ahora una nueva potabilizadora es un supuesto incremento demográfico hacia 2045.

No se justifica generar ahora una nueva reserva de agua, con los costos e inconvenientes que conlleva todo nuevo embalse. Racionalizando el consumo del sistema, las actuales reservas de Paso Severino y Canelón Grande serían suficientes para cubrir la demanda por un lapso similar al que se propone alcanzar, con la demanda actual, sumando Casupá.

Las ejecución del plan RANC para alinear la demanda al consumo y el consumo a la facturación, tienen la ventaja de que su ejecución genera beneficios inmediatos.

Se incrementa la seguridad y resiliencia del sistema, reduciendo los costos e incrementando la facturación al punto que el plan se puede autofinanciar con la combinación de incremento de facturación y reducción de costos con grandes beneficios ambientales.

MOVUS (Movimiento por un Uruguay Sustentable) Noviembre de 2025.