viernes, 22 de agosto de 2008

Caso Castagnetto

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Comenzaron las audiencias por el caso del asesinato de Héctor Castagnetto en 1971. Declararon familiares de la víctima, Mauricio Rosencoff y el ex comisario Alejandro Otero.

Cuando desapareció Héctor Castagnetto tenía 19 años y era estudiante de agronomía. Por este caso fue detenido en Argentina el ex fotógrafo policial Nelson Bardesio a quien se señala como uno de los integrantes del "Escuadrón de la Muerte" del cual se espera su extradición a nuestro país.

Teledoce




Ojos y oídos de Alejandro Otero. Las ¨licencias¨ de Sofía y Bardesio.
BRECHA PÁG. 9


El ex jefe del Departamento de Inteligencia y Enlace, Alejandro Otero, dijo a Brecha que la cia se
instaló en Uruguay con autorización del gobierno colorado, y que Nelson Bardesio y Miguel Sofía
tenían “licencia” para deambular en las oficinas policiales y del Ministerio del Interior relacionadas con los “americanos”.

El ex funcionario policial agregó que integrantes de la cia –incluso el doble agente cubano Manuel
Hevia Cosculluela– intentaron convencerlo de cooperar con ellos, para lo cual lo tentaron con
“botellas, cigarros o mujeres”, y que su negativa terminó acorralándolo hasta que lo “echaron” de
Inteligencia. No obstante, la cercanía física de su oficina con la de los “americanos” en el edificio de la Jefatura de Policía de Montevideo le permitió observar los movimientos y escuchar los comentarios respecto al trabajo de los visitantes. Así, por ejemplo, comentó: “Recuerdo a un Walter Freitas, un oficial que trabajaba en el Aeropuerto de Carrasco, que se encargaba de fotografiar pasaportes de personas que llegaban o salían del país relacionadas con las embajadas de países de detrás de ‘la cortina de hierro’, y luego las enviaban a los americanos”. Walter Freitas, precisamente, es uno de los indagados por la justicia como integrante del Escuadrón de la Muerte, que ayer, jueves, debía haber declarado en el juzgado de la calle Misiones (véase video)

Otero también dijo que conoció a Walter Arévalo –señalado por Freitas como uno de los “mentores” del Escuadrón–, aunque en una función que precede a la formación de la organización parapolicial y paramilitar: “La función del negro Arévalo estaba en el quiosco del puerto, donde los barcos debían presentar las listas con los nombres de la tripulación y las personas que descendían en el país”.

Tanto Freitas como Arévalo suministraban información a la cia desde sus puestos clave, en medio de la Guerra Fría y las crecientes acciones de los tupamaros en Uruguay. Otero agregó que Arévalo pasó a Investigaciones, luego a la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) –creada por los estadounidenses– y que después supo de su salida del país hacia Paraguay.

Por otra parte, el ex jefe de Inteligencia y Enlace sostuvo que Bardesio y el oficial Atilio Galán se
movían en la Jefatura y, según las “referencias” que conoce, fueron quienes consiguieron el local y “alhajaron” las oficinas de la nueva dnii. Cuando el nuevo organismo se puso en funcionamiento,
Inteligencia pasó a ser un departamento de esa dirección policial, a cargo de Pablo Fontana, el
subalterno de Otero, quien sería enviado a la Escuela Nacional de Policía como director de estudios.
Asimismo, una vez que llegó el nuevo director de la escuela, Aldo Conserva, las cosas volvieron a
complicarse para Otero, que nuevamente fue “echado”. La Escuela de Policía fue un lugar de
reclutamiento de agentes para el Escuadrón, según confesó el ex policía Mario Benítez, otro de los que será interrogado por la justicia. Conserva fue nombrado subdirector de Información e Inteligencia;; era un hombre de confianza de los yanquis y “su proclamada cultura no le impidió convertirse en brutal torturador”, según relata Hevia en su libro Pasaporte 11333.

A su vez, Otero señaló que Sofía “era uno de los nombres que circulaban con prerrogativas para
solicitar información en las distintas oficinas, al igual que hacía Bardesio”. Dice que él no lo vio en
Investigaciones, pero oyó de su presencia en el ambiente: “Es uno de los que trabaja para los gringos”, escuchó.

“Trabajar para los gringos significaba tener la botella, el cigarrillo y dinero. Yo escuché en aquellos tiempos que a Sofía y al subsecretario del Interior, Armando Acosta y Lara, los vinculaban a la jup (la ultraderechista Juventud Uruguaya de Pie), pero nunca lo confirmé. Luego supe que Sofía se fue a Estados Unidos, y lo pescaron robando en un supermercado, y a pesar de alegar que era un diplomático, naturalmente debió volverse. También supe que en esos años se dedicó a la exportación de cuero de avestruz”, dijo Otero.

Sofía deberá declarar próximamente ante la jueza por su participación en el Escuadrón, y su situación está judicialmente comprometida.

Paraguay fue uno de los destinos más utilizados por el gobierno de Bordaberry para evacuar a los
integrantes del Escuadrón, una vez que su organización y acciones quedaron al descubierto.







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