viernes, 29 de agosto de 2008

Miguel Sofía : El pituco del escuadrón de la muerte

Pruebas contra Miguel Sofía en la justicia.

La investigación de los crímenes del Escuadrón de la Muerte avanza sobre el brazo civil de la organización parapolicial y paramilitar. El indagado más comprometido es Miguel Sofía, un millonario empresario de la comunicación, otrora integrante de la jup y del Comando Caza Tupamaros.



Walter Pernas
Las pruebas contra “José” –ese era el alias de Miguel Sofía en el Escuadrón de la Muerte– son variadas: abundan los testimonios que lo involucran en acciones ilegales de la Juventud Uruguaya de Pie (jup), y otros cualitativamente muy importantes –por tratarse de sus ex cómplices– lo señalan como uno de los civiles operativos en casos de atentado y desaparición forzada de personas.
A la vez, declaraciones de un ex legislador
lo vinculan a actividades delictivas en la época represiva predictadura, en tanto que el acopio de información de prensa de los años sesenta y setenta ayuda a armar el rompecabezas del Escuadrón, en el cual Sofía encastra como pieza importante.
La declaración brindada a los tupamaros por el ex fotógrafo policial Nelson Bardesio –mientras estuvo secuestrado en 1972 en la denominada “Cárcel del Pueblo”– es particularmente reveladora.
Bardesio, un
integrante del Escuadrón de la Muerte que ahora se encuentra detenido en Argentina bajo proceso de extradición hacia Uruguay, describió con lujo de detalles cómo se realizó en agosto de 1971 el secuestro y la desaparición forzada del estudiante Héctor Castagnetto.
En ese testimonio sostuvo que Sofía participó del secuestro, tortura y desaparición del joven. “A primera hora de la mañana llegaron los dos funcionarios en compañía de Miguel Sofía, a quien llamaban José y que había sido presentado por (Pedro) Crosas en el ministerio como su principal ayudante.
Por comentarios en el ministerio, sé que José pertenecía a la jup;; al igual que Crosas, parecía tener gran confianza con el subsecretario Acosta y Lara, concurriendo asiduamente al despacho de éste. Al llegar José y los dos funcionarios, Delega y yo nos fuimos, quedando Freitas* en la casa de la calle Araucana”, declaró Bardesio.

En esa casa fue torturado Castagnetto, y luego su cuerpo entregado al capitán Nader para que lo tirara al mar.

El ex fotógrafo policial dijo también:
“Por lo que sé, el Comando Caza Tupamaros está integrado por Crosas, Sofía, el oficial inspector Freitas como enlace, Delega y los dos funcionarios entrenados en Brasil. De éstos, cuyos nombres no recuerdo, sé que pasaron al Departamento 5.

Crosas y José (apodo de Sofía) desaparecieron pocos días después de lo de Castagnetto, y tras cobrar una gruesa suma de dinero en el ministerio dijeron que viajaban a Brasil, pero a José lo vi en Montevideo al día siguiente de las elecciones festejando el triunfo” (véase Brecha, 24-VIII-08).


A pesar de que Bardesio intentó luego desmentir su versión señalando que había declarado bajo “apremios psicológicos”, unos días antes había señalado a legisladores y representantes del gobierno que era verdad lo que había contado a los tupamaros.

Uno de los que estuvo en esa reunión, en representación de Wilson Ferreira Aldunate, fue su hijo Juan Raúl. El ex legislador confirmó la semana pasada a la justicia que Bardesio admitió en esa reunión que era real lo que había declarado a los tupamaros y que por eso si lo entregaban a la Policía era hombre muerto.


Parte del relato de Bardesio fue reafirmado, con matices, por el oficial retirado Pedro Walter Freitas en entrevista con Brecha. Freitas no involucra a Sofía en el caso Castagnetto –dice que no ve las caras de los individuos que participan además de Bardesio–, pero lo describe como un “pituco” que entraba y salía del despacho del subsecretario del Interior, Armando Acosta y Lara –en momentos en que en esas oficinas funcionaba la organización parapolicial–, y que iba acompañado por un paraguayo (véase Brecha 8-VIII-08).

Además, el ex comisario jefe del Departamento de Inteligencia y Enlace, Alejandro Otero, declaró que de acuerdo a lo que supo mientras estuvo en el edificio de la Jefatura de Policía, Sofía era uno de los que tenía “licencia” para entrar y salir de las oficinas de la misión estadounidense y del Ministerio del Interior, tanto como Bardesio.


PRENSA REVELADORA.


Todos señalan la vinculación de Sofía con la jup, aunque el propio indagado lo negó ante la justicia. Brecha ubicó un ejemplar de la revista Cuestión, fechada el 10 de junio de 1971, en la que se revelan decenas de nombres de integrantes de la jup y las relaciones de esta organización con el Ministerio del Interior y el Escuadrón de la Muerte

En un artículo, el periodista E L Mokossian señala: “La jup comenzó a cobrar vuelo y sentirse materialmente apoyada en fecha que coincide, muy sintomáticamente, con la asunción al Ministerio del Interior del doctor (Santiago) De Brum Carbajal.

Suspicaces observadores políticos coincidieron en señalar por entonces (enero del 71) que desde la propia secretaría de Estado se alentaba la creación de una fuerza parapolicial, financiada, armada y entrenada por la propia Policía.
No pasó más que de versión oficiosa pero parecía tener algunos fundamentos.

En efecto, las relaciones jup-De Brum debieron ser sumamente estrechas cuando el ministro, durante uno de sus múltiples anuncios del finalmente implantado Registro de Vecindad, indicó que serían los jóvenes de pie, junto a la Policía, los encargados de llevar a la práctica el censo que (vaya coincidencia) tiene como patrón el implantado por las huestes del nazismo en la Alemania de Hitler.

Y recientemente, en su discurso del 4 de mayo por cadena de radio y televisión, fue el propio ministro del pachequismo quien se encargó de dar aliento a los grupos fascistas
de la jup que pocos días antes habían sido responsables de balear a estudiantes del liceo Bauzá, ocupar ese y otros centros de estudios y promover la situación caótica que da pie a la Interventora de Secundaria para clausurar más de una decena de liceos, suspender alumnos y profesores y promover la detención de varios centenares de éstos”.
El periodista señala que “los jóvenes de pie apenas son un puñado en los distintos centros de estudios secundarios, y por lo tanto fácilmente identificables”. Así, sostiene que “en el liceo Varela fue individualizado y expulsado por actitudes antigremiales Miguel Sofía”.

SOFÍA HOY.


Luego del golpe de Estado, Sofía cumplió funciones como diplomático. Fue jefe de la sección de pasaportes de Relaciones Exteriores y funcionario de confianza en la Embajada de Uruguay en Estados Unidos, cuando el embajador era Jorge Pacheco.

Terminó expulsado de ese país –según consta oficialmente– por robar en un supermercado. No obstante, el ex legislador Juan Raúl Ferreira hace otra lectura de este personaje involucrado en un atentado contra Wilson (véase nota aparte).


La dictadura le regaló a Sofía una radio, a la que llamó Emisora del Plata;; cuando sus cuentas crecieron fundó el Grupo del Plata, y adquirió otras varias radios, las que acaba de vender a un grupo mexicano en un negocio millonario. Actualmente es el dueño de Sistemas de Comunicaciones, “la única empresa designada como representante y distribuidora autorizada de Motorola Inc en el sector Soluciones para el Comercio, Industria y Gobierno” para Uruguay. De hecho, es un proveedor habitual del Estado en equipamiento de radios para comunicación interna. Los tiempos de la jup y del Escuadrón han pasado, y Sofía pretende ocultarlos, pero próximamente deberá enfrentar a la justicia, con alto riesgo de terminar en la cárcel. Se refiere a Pedro Walter Freitas (véase Brecha 8-VIII-08).

Sofía involucrado en atentado contra Wilson. Dudosa expulsión de Estados Unidos.

El ex senador Juan Raúl Ferreira declaró ante la justicia que en 1972 el integrante del Escuadrón de la Muerte Miguel Sofía estuvo involucrado en un atentado contra su padre, el líder blanco Wilson Ferreira Aldunate.

El ex legislador sostuvo también que él fue amenazado de muerte en 1978, en Washington, y que unos diez días después sospechosamente Sofía fue expulsado de Estados Unidos.
Consultado por Brecha, Juan Raúl Ferreira relató los hechos: “Nosotros vivíamos en el séptimo piso de avenida Brasil 3136. El 28 de enero de 1972, en pleno período de escrutinio inconcluso,* Wilson habla desde el balcón del primer piso, donde vivían los Amorín Zorrilla, una familia muy amiga de la nuestra.
La manifestación fue reprimida con gases lacrimógenos y con agua, el propio Wilson fue volteado por los que llamábamos los ‘guanacos’ de aquella época. Pocos días después –pudo ser el 31– se reciben amenazas de muerte en nuestro apartamento del séptimo piso. Yo bajo al primer piso a contarle a mi amiga Inés Amorín.
Ella estaba estudiando de espaldas al balcón, que aún tenía las balconeras de Wilson. Le conté de los hechos, y en determinado momento ella se recuesta hacia adelante, sobre la mesa donde estaban sus libros, y el respaldo de su silla queda agujereado por un balazo: se salvó por casualidad.


En ese episodio, donde intervino la justicia civil, todos los involucrados eran de la jup, y entre ellos el señor Miguel Sofía. Los indagados declararon que se trataba de problemas de noviazgos, y cosas personales, pero los hechos objetivos son los que narré. Una de estas personas terminó procesada –no recuerdo cuál– pero por un delito menor, quizá tenencia ilícita de armas”. Además Ferreira relató que unos años después, viviendo exiliado en Estados Unidos, comenzó a recibir amenazas de muerte.
A pedido de Wilson realizó la denuncia ante la Policía Metropolitana de Washington, y ese organismo la trasladó al fbi.
“El 30 de junio de 1978 sale en el Washington Post y en 200 periódicos de Estados Unidos una columna del periodista Jack Anderson, conocido por su buena información de fuentes investigativas. El título del artículo fue: ‘Exiliado latino teme por su vida’, y cuenta, basado en fuentes investigativas, que la Policía Metropolitana interceptó los llamados telefónicos del señor Ferreira.

Según está publicado, uno de los investigadores le dijo al periodista: ‘Tenemos la esperanza de identificar exactamente el número desde donde se están enviando estas amenazas (…) creemos que deben estar viniendo de la misión militar de Uruguay en Washington’.
Al terminar la nota, el periodista señala que ‘la policía dijo con ironía: definitivamente no queremos otro caso Letelier en Washington’.

Al pie de la página, el periodista señaló: ‘El portavoz del Departamento de Estado nos dijo que han tomado nota de estas amenazas y han hecho todo lo posible para notificar por las vías diplomáticas apropiadas a las autoridades de seguridad los pasos a tomar’.
Y luego el funcionario señala, según la nota, que además de esa acción ‘no hay otra cosa que el secretario de Estado pueda hacer más allá de rezar’. Yo era muy gurí, y no le di la trascendencia a esas palabras, pero muchos años después fui embajador, y me di cuenta de que esa declaración del Departamento de Estado, que involucra a un gobierno con el que tiene relaciones diplomáticas, y que dice que el secretario de Estado va a rezar, es un lenguaje diplomático muy fuerte. Unos días después, quizás algunas semanas después, el señor Sofía, que era secretario de prensa de la Embajada de Uruguay en Washington, fue declarado persona non grata, y él declaró que había sido por robar quesos en un supermercado.

Yo, sin juzgarlo, digo que ese hecho de la expulsión de Sofía de Estados Unidos se da pocos días después de las declaraciones de la Policía Metropolitana de Washington y del Departamento de Estado estadounidense”.

Ferreira se enteró luego de una nueva situación que involucra a Sofía, y que aumenta sus suspicacias: “Posteriormente a su expulsión, Sofía fue designado por el régimen dictatorial como funcionario de confianza de la embajada uruguaya en Taiwán. En viaje a Taiwán –en la época en que no existía la ‘visa de tránsito’, y si uno quería ir a Estados Unidos viajaba sin tener que declarar qué iba a hacer–, Sofía tenía previsto hacer escala en San Francisco, pero el Departamento de Estado de Estados Unidos no lo dejó embarcar. Sofía tuvo que viajar
a Taiwán por Europa”. W P Las elecciones de noviembre de 1971 aún no tenían ganador. Luego, en febrero de 1972, la Corte Electoral proclamaría a Juan María Bordaberry como presidente. Los blancos denunciaron fraude

Ferreira observa la imagen de su padre de vuelta del exilio, el 16 de junio de 1984.

Sofía fue expulsado de EEUU tras amenazar a Ferreira. JUAN RAÚL FERREIRA EVOCA SUCESOS DE WASHINGTON DE 1978.

CARASyCARETAS

El ex senador Juan Raúl Ferreira recordó para CARASyCARETAS los hechos ocurridos en Washington DC -donde estaba exiliado- tres décadas atrás, cuando recibió amenazas de muerte, y poco después su gobierno expulsó a Miguel A. Sofía -acusado por Nelson Bardesio de integrar el Escuadrón de la muerte- quien era agregado de prensa de la embajada uruguaya en EEUU.

Ferreira repasó aquellas circunstancias de 1978, y manifestó su confianza en las investigaciones que hoy desarrolla la magistratura para esclarecer las acciones de la ultraderecha terrorista asociadas con Bardesio, hoy detenido en Buenos Aires a la espera de una extradición. Votante de la ley de caducidad en 1986, el ex legislador sostuvo que la bancada blanca, por entonces acaudillada por su padre Wilson Ferreira Aldunate, nunca pensó que aquella ley se convertiría en una amnistía que consagrara la "impunidad" de los actores estatales en los casos de crímenes de lesa humanidad ocurridos en los años de plomo. Ferreira, de 55 años, quien es actualmente consultor independiente, reveló que respalda con entusiasmo la precandidatura presidencial de Jorge Larrañaga. En 2004 apoyó a Luis Alberto Lacalle. Esta es una síntesis del diálogo mantenido.

¿Cómo fueron los sucesos de Washington de 1978?

En ese momento yo vivía en el 922 de la calle 24 de la ciudad de Washington (EEUU). Trabajaba en Whola y estudiaba en la universidad. Ahí recibí amenazas a las que no le asigné, en su momento, significación. Lamentablemente, desde muy joven, estuve envuelto en situaciones complejas: no sé, recuerdo todo lo que fue aquello de la Argentina, dos años antes. Los asesinatos de Zelmar Michelini, del Toba Gutiérrez Ruiz, la salida de mis padres rumbo a Europa... El apartamento que ocupaba en el jefferson House no tenía teléfono con contestador automático. Cuando uno se iba del edificio, derivaba el teléfono hacia la portería y ahí tomaban los mensajes, que quedaban en el casillerito que cada unidad poseía. Ahí empecé a recibir mensajes que no tendrían que llamar la atención del portero, sí me daba cuenta qué pretendían, pero insisto en que no me los tomé muy en serio.

¿Qué decían esos mensajes?


Decían cosas como: "Gutiérrez Ruiz te llamó por teléfono porque te quiere ver pronto"; "dice Michelini que en los próximos días se van a ver", y algunos estaban firmados por Armando Acosta y Lara (NdeR: Michelini y Gutiérrez Ruiz habían sido asesinados en Buenos Aires en 1976; Acosta y Lara, en Montevideo, en abril de 1972, acusado de organizar un escuadrón de la muerte, según el policía Nelson Bardesio). Y yo no hice las denuncias. Creo que fue por irresponsable, yo qué sé... Y un día, llegan de Londres mamá y papá, y no sé cómo, mamá encontró, dentro de una media, varios papelitos que contenían esos mensajes. Mi madre se asustó; papá, lo tomó más serenamente. Wilson me dijo entonces que cumpliera con la formalidad de hacer una denuncia policial. Lo hice, y a los pocos días recibí una visita de la policía metropolitana. Me hicieron un interrogatorio en casa, muy amables. No debemos olvidar que hacía poco había muerto en EEUU, en un atentado, el chileno Orlando Letelier (NdeR: del gobierno del depuesto presidente Salvador Allende, en una operación concebida por la Inteligencia de Augusto Pinochet). La policía estaba muy atenta. Esa policía nutría de información al prestigioso periodista Jack Anderson, cuyas columnas eran muy leídas por su seriedad, por las fuentes a las que accedía. Pocos días después, me visitaron dos agentes del Federal Bureau Of Investigation (FBI). Para Wilson eso significaba que algo habían encontrado. Pasaron los días, y yo sinceramente me enteré por la prensa...

¿De qué cosa?

En concreto, en su prestigiosa columna que publicaban unos 200 periódicos en todo el mundo, Jack Anderson decía que Washington temía que se pudiera producir otro caso Letelier. Y señalaba -en la versión del Washington Post, que conservo, del 20 de junio de 1978-, que según "fuentes investigativas", un exiliado uruguayo recibía amenazas; daba una historia resumida de lo que yo hacía en EEUU, de quién era mi padre, etc, y fuentes del FBI decían que habían interceptado el teléfono, pudiendo establecer su origen y añadían que creían que procedían de la misión militar uruguaya en EEUU...

¿Quién era en ese momento el agregado militar?

Era el general Luis Queirolo

¿Y el embajador uruguayo?

El brigadier José Pérez Caldas, comandante de la Fuerza Aérea cuando el golpe en 1973. Y sigo con el artículo, que concluía citando declaraciones de fuentes del Departamento de Estado, que afirmaban que se habían tomado las medidas diplomáticas pertinentes, y que ahora sólo quedaba rezar, algo realmente fuerte. Cuando se enteró Wilson, quería que me fuera unos días a Londres.

¿Y qué paso en concreto? ¿Qué "medidas diplomáticas" tomó el gobierno estadounidense?

No recuerdo bien cuántos días pasaron. Fueron dos, tres... No recuerdo, pero el gobierno norteamericano declaró persona no grata" a Miguel Sofía, que era agregado de prensa de la embajada uruguaya.

¿Es la misma persona a la que el policía Bardesio acusó en 1972 de integrar el Escuadrón de la muerte?

Sí, es el mismo. Sofía creo que hacía menos de un año que estaba en Washington.

¿Y qué explicación oficial se dio? ¿Por qué la expulsión?

Miguel Sofía, curiosamente lo que dijo fue que había tenido un incidente en un supermercado porque se había llevado un queso... en fin.

¿Y qué pasó después?

Lo concreto: él se tuvo que ir de EEUU. Queirolo volvió al poco tiempo a Montevideo. Uruguay expulsó a un funcionario americano que trabajaba en el tema derechos humanos, en represalia. Después de eso, Miguel Sofía fue designado en la embajada uruguaya en Taiwán.

¿Cumpliendo qué papel?

Tengo entendido que como agregado de prensa... Sé que tenía que hacer una escala técnica en Washington para poder llegar a Taiwán, y no lo autorizaron a pisar territorio norteamericano. Estos son los hechos que recuerdo. Pasaron muchos años. Por suerte la memoria es selectiva. Esto es lo que recuerdo, así, rápidamente.

¿Qué es lo que queda para usted claro, firme, en la perspectiva de tres décadas?

Y lo que queda claro es que los escuadrones de la muerte en aquel Uruguay del primer tramo de los 70, funcionaban. Recuerdo muy vividamente el atentado con bombas contra la casa del profesor Juan José Crottogini, un médico muy prestigioso y muy querido por mi familia. Entonces las declaraciones de Bardesio y del otro policía Nelson Benítes, hay que mirarlas con mucho cuidado. Hubo escuadrones, hubo despliegue represivo de la dictadura, Operación Cóndor. Los militares uruguayos querían silenciar a los opositores aquí adentro y también afuera. Poco después de esto que le relataba, mi padre recibe en su apartamento en Londres una visita de funcionarios de Scotland Yard, quienes le dicen que tienen información de que un comando uruguayo podría viajar a Gran Bretaña para atentar contra su vida. Y durante un período no menor a los seis meses tuvo una custodia policial visible: un agente en la puerta del edificio, y otro en la puerta del propio apartamento.

Sobre todos estos hechos, en los últimos años, ¿se avanzó más en el conocimiento de los hechos? ¿Han surgido más testimonios, documentos, algo...?

Mucho sigue en la sombra. Tenemos por la misma época el caso del vino envenenado; la muerte de la esposa del senador Mario Heber, que integraba el triunvirato de dirección del Partido Nacional.
No, no se supo más.
Pero tengo mucha tranquilidad porque veo que la Justicia está actuando con mucha seriedad y responsabilidad.
Lo de Bardesio y su pedido de extradición es por demás indicativo. Pasó mucho tiempo, es cierto. Pero veo una voluntad clara de la Justicia'dé llegar al fondo. Bardesio, la ultrade-recha terrorista, los atentados, las muertes. En enero de 1972 el edificio en el que vivía su padre Wilson Ferreira -por entonces líder de la oposición blanca en avenida Brasil en Montevideo, fue blanco de un aparente atentado con arma de fuego. Eso es lo que se dijo en su momento.

Sí, año 1972, fines de enero, después del cumpleaños de mi padre, nosotros vivíamos en avenida Brasil 3136, en el apartamento 701. En el primer piso vivía la viuda del embajador Amo-rín, Inés Zorrilla, que tiene hasta el día de hoy una relación de hermana con mi madre. Y Wilson, cada vez que había una manifestación de apoyo, hablaba desde el balcón del primer piso.

Cuando termina el período electoral de 1971, se sacan todas las halconeras pero queda la de primer piso, que era como un apéndice de la casa nuestra.
El 28 de enero papá celebra su cumpleaños. Hay una concentración de personas, que terminaron siendo objeto de represión, gaseados, en aquellos terribles años.

Dos o tres días después del cumpleaños, mis padres estaban afuera, en el campo, y yo recibo varios llamados con amenazas. En un momento bajé al primer piso y cuento a la familia Amorín Zorrilla lo molesto de aquella situación. Y de pronto, estando en el comedor, se escucha el ruido de un disparo y veo que la silla en que está sentada Inesita (Amorín Zorrilla) tiene un agujero. Una bala
había atravesado la silla. Inesita se salvó por casualidad. Entonces asociamos amenazas de muerte, atentado contra el piso uno, que es donde vive Wilson según se pensaba...

¿Qué dijo la Policía y que decidió la Justicia?

Lo que se sabe es que tres personas estaban involucradas. Ahora recuerdo los nombres de Daniel Barreiro y de Miguel Sofía, y eran todas personas vinculadas a la Juventud Uruguaya de Pie (JUP), pero la investigación se inclinó a atribuir el hecho, más que a lo político, a un atentado contra Wilson, a un asunto de amor, a una vendetta relacionada a cuestiones del corazón

¿Que se resolvía a balazos?

Bueno, eso es lo que se dijo en aquel momento tan especial de nuestro país. Y hubo un procesamiento pero por un delito menor, que era el porte ilegal de armas. Lo concreto es que Inesita salvó la vida por casualidad. Y aquella silla se conserva, aún, como una reliquia con el orificio de bala...

Siendo usted senador, en diciembre de 1986, votó la ley de caducidad. Su aplicación concreta en los años siguientes ¿estuvo en sintonía con lo que el wilsonismo pensaba iba a ocurrir?

Esta ley es fruto de un momento histórico totalmente distinto al que estamos viviendo ahora.
Es evidente que esta ley con Wilson vivo hubiera sido otra cosa. Más allá de que se derogue o no, la ley preveía una cantidad de situaciones y de hipótesis que nunca se aplicaron, por falta de voluntad política.

A la vista está que Juan María Bordaberry está preso y la ley de caducidad sigue vigente.

José Gavazzo está preso, y están por extraditar a Bardesio. Se investigan los escuadrones de la muerte. El artículo 4o de la ley fue puesto para que se cumpliera.
Fue redactado para que se investigaran los casos de desaparecidos. Pero en los hechos implicó sancionar una amnistía general e irrestricta... Era una ley no prevista para consagrar la impunidad. La ley no era de impunidad, se hizo de impunidad. Y hoy no hay impunidad, y la ley sigue vigente.

¿Usted no va a firmar para anularla?

Yo no quiero intervenir en este debate. Voté esta ley por una decisión política de mi padre, que hoy no está. Veo, además, que la ley se aplica hoy en día. Y se han empezado a dar pasos importantes.

4 comentarios:

  1. como pasan los años, ahora me entero que mi compañero de la escuela 93, miguel sofia, fue un asesino a sueldo, no me extraña de 8 o 10 años era bastante retardado mental, pasaba de grado copiandonos a nosotros, recuerdo que vivia en el cerrito de la victoria, supongo que dado su bajo nivel intelectual es casi imposible que haya podido completar una carrera universitaria, seguramente ese diploma llego gracias a sus vinvulaciones con las agencias de espias internacionales, sorpresas te da la vida, era un pobre chico, medio tonto, mira en el monstruo en que se convirtio

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  2. No entiendo nada
    Vivía en el Cerrito de la Victoria, barrio pobre si los hay.
    Actualmente es millonario ???
    Cómo hizo ???
    No me cierra...

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  3. En respuesta a los mensajes anteriores: Daniel no te imaginas la gente que se recibe en nuestra universidad, creo que los docentes se la juegan a que despues no van a conseguir trabajo o no van a poder ejercer, pero si es cierto este personaje debió haber conseguido algún empujoncito, presencié casos en los que asistía un uniformado a la mesa de examen cuando familiares del régimen daban examenes.
    Al anónimo, no leí en ningún momento que se había vuelto millonario Sofía, lo que me extraña es el mote de Pituco.

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  4. Hay fechas que no me cierran quizás alguno pueda explicar,el informe dice que la dictadura le regaló a Miguel Sofía una radio emisora del plata y como se explica que el cumpleaños de la radio sea 2 de mayo de 1960 ?sistemas de comunicaciones Motorola abastecía a la policía de los equipos de comunicación hasta hace muy poco tiempo y en el Gobierno del frente también eso no se dice nada ?hay muchas puntas sueltas.

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