martes, 6 de abril de 2010

Arias y el ejército uruguayo





Estimados compañeros:


Hemos recibido el comunicado de prensa , originado en sindicatos de trabajadores de Costa Rica.

Más allá de la legitima preocupación de los compañeros costarricenses, corresponde hacer algunas observaciones:

El tema de fondo es si Uruguay necesita o no fuerzas armadas, para qué, y cuál ha sido el rol histórico real de esta patota de genocidas, Bien cierto es que la opinión antimilitarista en Uruguay no necesita apoyos de afuera porque tiene aquí una honrosa tradición. Nos permitimos citar a Emilio Frugoni, o Carlos Quijano, que propusieron el desmantelamiento de las fuerzas armadas abogando por la defensa civil mucho antes que Figueres en Costa Rica. "Un ejército... si tiene una retaguardia donde las mujeres y los niños se mueren de hambre y se desesperan porque les falta lo más indispensable, es un ejército derrotado de antemano". (Frugoni). "No creo de ninguna manera en la utilidad y necesidad del actual ejército nacional, que me parece una institución retrógrada y reaccionaria..." (Quijano). Queden tranquilos los compañeros costarricenses, aquí las opiniones de otros nunca molestan.

Nos permitimos proponer a los sindicatos de trabajadores de Uruguay, cuando este año se va a discutir un nuevo presupuesto nacional y el presidente de la República quiere aumentar todavía más el presupuesto de "defensa" que se lleva UN MILLÓN DE DÓLARES POR DÍA, a que veamos si estamos dispuestos a aceptar esa barbaridad. Un caza cuesta lo que 40 POLÍCLINICAS, y tenerlo en el aire 3000 dólares la hora. "Nuestras" FFAA ni siquiera manejan una "hipótesis de conflicto". A que discutamos si seguiremos aceptando postergación en salud, educación, vivienda, por destinar recursos a fuerzas armadas inútiles.

Nos permitimos exhortar a todos los compañeros de todos estos países de nuestro continente a los que llegan estos correos, a que discutamos si se precisan fuerzas armadas, si nuestros pueblos no serían más libres y sus vidas más ricas y seguras si nos negamos a mantener a esos cuerpos represivos y parásitos que de nada sirven en la "defensa nacional".

Nos permitimos también exhortar a todos a repudiar la intervención de esas mismas fuerzas armadas en Haití. ¿Es intromisión opinar, y no lo es mandar tropas de ocupación? ¿Para qué ha servido esta ocupación y qué le ha traído al pueblo de Haití, al que debemos el ejemplo de la primer revolución de independencia de este continente, y la primer revolución de esclavos triunfante de la Historia? Lo verdaderamente merecedor de rechazo en la mencionada carta de Óscar Arias no es su "intromisión" en los asuntos de Uruguay, país hermano de Costa Rica con el cual compartimos problemas, sino su desfachatez en poner a Haití como ejemplo de un país que ha "abolido" sus fuerzas armadas, cuando en realidad las fuerzas armadas, las bandas paramilitares y luego la ocupación militar imperialista ¡han abolido el país! Como Haití terminaremos todos, si no nos deshacemos de "nuestras" fuerzas armadas.

Si hay alguien que "no tiene autoridad moral" son las fuerzas armadas de este continente, autoras de un atroz genocidio contra nuestros pueblos. Y en Uruguay MÁS QUE EN NINGÚN LADO siguen impunes. Si alguien no tiene autoridad moral son los militares uruguayos en "misiones de paz" en el Congo que protagonizaron abusos sexuales contra menores, o participaron de actos represivos contra el sufriente pueblo haitiano y son responsables de muertes.

Si Óscar Arias futuro ex-presidente de Costa Rica en un mes anda buscando una nuevo puestito (por ejemplo Secretario General de la ONU según parece) es obvio que acumula puntos con estas cosas. Si fuésemos los militaristas imperialistas que controlan la ONU y planifican nuevas guerras de agresión, muy bien nos serviría poner a un "pacifista" en la Secretaría General, y ya que cuanto más controvertido por su "pacifismo" mejor, les agradeceríamos a los que envían este correo esta involuntaria campaña de prestigio indirecto de Óscar Arias que además sirve para SEGUIR ESQUIVANDO LA DISCUSIÓN DE FONDO.

Aunque rechazamos el oportunismo de Óscar Arias, no es él el enemigo sino estas fuerzas armadas que han ensangrentado nuestro continente durante décadas.

Montevideo, 5 de marzo de 201


ANDRÉS OLIVETTI - FERNANDO MOYANO


Desde la Asociación de uruguay@s de Lloret de mar, provincia de Gerona, España, planteamos lo siguiente:


1)se promueva plebiscito sobre la disolución de las fuerzas armadas uruguayas, tal como existen actualmente. En especial, el ejército.

2)reducir y modernizar, la aviación y la armada.
3)desmantelar el ejército.
4)crearle a lo nuevo, una filosofía de defensa de los intereses uruguayos y no de defensa de los intereses de una cúpula.
5)que el patrimonio existente e la actualidad(sobre todo, los cuarteles del ejército),se repartan en acciones entre quienes lo deseen, para su posterior uso económico productivo.

Planteamos, al mismo tiempo pero por separado, se plebiscite los salarios de Presidentes/as, ministr@s, diputad@s, senador@s, gerent@s y director@s de empresas públicas, cónsules, embajadoras/es, y todo cargo de importancia que deba ser cubierto con dinero nuestro.

1)se aumente dichos salarios tomando como referencia solamente el 50% del IPC anual.
2)se obligue a fiscalizar, a la oficina competente, el real cumplimiento de la normativa o ley.
3)se divulgue en el diario oficial, nombres, ocupación, montos totales cobrados mensualmente.
Saludan atentamente en nombre de la Asociación de uruguay@s de Lloret de mar: Sra. Raquel Fontes, tesorera./Sr. Rafael Álvarez, secretario

Sr. Jorge Adroher, presidente.



Fuerzas armadas, SI ? / Fuerzas armadas, NO ?


Estas líneas que dirijo especialmente a estimadísimos e incansables activistas de todos los días para nada intelectualoides; al contrario, compenetrados siempre con la práctica social viable, necesaria y comprometida-, y no quieren ser un rodeo palabreril para eludir la propuesta de discutir, aparentemente, el tema Fuerzas armadas, si? / Fuerzas armadas, no?.

Por algo digo, aparentemente

Lo propuesto me parece- no queda muy claro, es débil en el aspecto que en general caracteriza a los compañeros que lo formulan: espíritu realista, manifiesta intención de adónde se quiere llegar en los hechos posibles, formulación hecha en atención al propósito de generar un intercambio mínimamente potenciador de la acción concreta y no solamente un diagnóstico de situación.

Creo que en esta oportunidad, por la pasión que comprensiblemente despiertan la magnitud y la calidad especiales de una nueva volanteada de la intelectualidad autoproclamada progresista -no esencialmente distinta, al parecer, al artificialismo mediático cotidiano a que estamos acostumbrados, pero esta vez demasiado atrevida, demasiado gruesa, demasiado frívola e hipócrita como para callarse la boca-, los compañeros han hecho lo que debe hacerse o sea, reaccionar ideológicamente- aun sin tenerse un propósito claramente concientizado y/o explicitado en cuanto a los posibles alcances de la reacción.

Lo que han hecho en definitiva es expresar y reiterar lo que en el fondo consideramos básico y elemental desde siempre, al menos quienes no hemos perdido la voluntad de seguir trillando en el sentido de una perspectiva verdaderamente transformadora, lejana pero cierta: han reafirmado los fundamentos de un enfoque esencialmente revolucionario, sin el que la revolución parecería ser el milagroso resultado de la fantástica y cristiana reconversión al humanitarismo de una clase cuya razón de ser, es, precisamente, la fuerza bruta, la represión organizada, el terrorismo planificado, todas las formas de la violencia extrema consagradas por la inercia de la costumbre y por invenciones jurisprudenciales que reservan su uso legítimo solamente a los únicos que la necesitan para congelar en el tiempo privilegios nacidos también de esa misma violencia clasista, legitimidad a la que solo podrán renunciar, derrotados y neutralizados como clase por la violencia de clase de la revolución.

Lo que hacen los compañeros es no dejar pasar así nomas el contrabandeo de defecciones ideológicas ligeramente deslizadas bajo el manto sagrado de la autodeterminación y la defensa de la no injerencia en los llamados asuntos internos nacionales, contrabandeo especialmente vanguardizado por sujetos que viven opinando y dando cátedra acerca de todo, incluidas las cuestiones de cualquier otro país o proceso, al punto de no solamente opinar y catequizar, sino también de respaldar concretamente el intervencionismo mas lame-culo y mas rastrero que se conozca en la historia latinoamericana.

Los compañeros no le responden a quienes naturalmente deben defender la permanencia de las FF.AA. del tipo que sea; le responden fundamentalmente a quienes depusieron el derecho al uso de la violencia popular, para suscribirse, ahora ( ¿ahora o hace ya mucho tiempo?), al derecho burgués de la violencia anti obrera y anti popular ejercida por sus fuerzas armadas.

Sinceramente, no me parece que hoy Fuerzas armadas, si? / Fuerzas armadas, no?, sea la discusión necesaria es decir, inevitable y movilizadora-. O que lo sea de un modo directo, explicito, agendable como cuestión ineludible y condicionante del que hacer político del presente, mas allá de disquisiciones acerca de experiencias internacionales de desarticulación formal de FF.AA, que en definitiva no han hecho otra cosa que delegar sus funciones específicas en otras articulaciones coercitivo-represivas, mas novedosas, menos voluminosas y mas económicas, asistidas, por lo demás, por generosos servicios clandestinos tercerizados y especializados en las formas mas tenebrosas e impunes del terrorismo de Estado burgués, capaz, también, de privatizarse en lo que además de su función defensivo-ofensiva, tiene que ver con una función monumental como negoción imperial:

las guerras de saqueo e invasión y los conflictos inventados bajo el aspecto de lucha antiterrorista.

Esta clarísimo que el asunto es fácilmente colocable sobre el tapete por connotaciones especiales que hacen a la sensibilidad y la dignidad del pueblo; pero si entenderíamos, si nos pusiésemos de acuerdo, que merece su discusión profunda ya hoy, no merecería discutírselo como parte de una temática muchísimo mas amplia y compleja, que en realidad es la temática ¿de la utilidad o no de todo el aparato de dominación del Estado burgués?.

¿No habrá que discutir también, por ejemplo, acerca de la desarticulación de todo el entramado burocrático - jurídico del sistema, complementario del uso de la fuerza bruta?.

¿No ser que en realidad todo esto, planteado así, grosamente, hoy nos queda grande?...

Considero que mas allá de que lo hayamos concientizado o no, hoy, con todas nuestras dificultades y nuestras bifurcaciones, la cuestión del Estado pues esta es la cuestión, al fin de cuentas- está planteada y concentrada de hecho, no expresamente pero si fácticamente, en el tema de la impunidad. Al menos por la intuición clara de que este asunto no se resuelve anulando o dictando leyes, que sus alcances van bastante ms lejos de la injusticia del maltrato procedente de las FF.AA. y no solamente de ellas; de que inexorablemente la impunidad como rasgo natural e indeclinable del sistema, nos va remitiendo paulatinamente a la lucha esencial y también indeclinable por su abolición, no aparece como estrictamente necesaria la discusión puntual y especifica Fuerzas armadas, si? / Fuerzas armadas, no?.

No al menos como cuestión central de un hoy por hoy que demanda de nosotros el esfuerzo por el hallazgo de acción política y propuesta política, firmes y aglutinantes, que dejen de estar al golpe del balde, que contribuyan a recuperar capacidad de actuar con relativa autonomía frente a enemigos del pueblo cuya principal especialidad es llevarnos tras sus zanahorias mediáticas, sus disparates y bolazos lanzados día a día con la ya indisimulable finalidad de seguir enredándonos las patas y las ideas.

Pensemos, por ejemplo, en una campaña para eliminar la Cámara de Diputados con su centenar de sueldones al santo pedo, muy especialmente cuando sea bien evidente que no moverán un pelo para que sean juzgados y castigados todos los civiles y militares del proceso como corresponde.

Que se yo; ocurrencia al vuelo

Se que suena a cosa grandilocuente y no muy fundamentada, pero evitemos confundir nuestras necesarias y obligadas expresiones de rechazo sistemático a cada sofisma o falacia lanzadas a diario por el sistema, con otra cosa. Con otras cosas para las que no está maduro nuestro pueblo y en el, nosotros mismos

Esto no quiere decir que no podamos hablar del asunto, que no debamos agitar y denunciar todo lo denunciable, que no haya que multiplicar todas las notas que ilustren cabalmente y contribuyan a enriquecer la comprensión de un POR QUE NO bastante alejado de los contenidos y las formas de cartas y contra-cartas y múltiples shows televisivos que reducen el asunto a algo parecido a la simpatía por La Catalina o por La Falta.

Gabriel Carbajales

postaporteñ@_______________________________________

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