viernes, 7 de noviembre de 2014

La mejor sintonía con el amo



Eviado por Paranaguasú

Leonardo Galante con el Embajdor Carlos Pita

 

 


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Este jueves se emitió en Info TNU la segunda parte de la entrevista que el periodista José Sena le realizó al presidente José Mujica. En esa nota, el presidente hizo algunas reflexiones de carácter filosófico, en las que abordó temas como el poder, su imagen pública en el contexto global y la forma en que quiso cambiar el mundo a través de la lucha armada.


En primer término, Mujica dijo que la desigualdad social "está en la base de nuestros problemas" y apuntó que, en una sociedad, causa "conflictos y enfermedades, y se vuelve contra el desarrollo", y agregó que "la desigualdad excesiva envenena a la sociedad y castiga de alguna forma a los sectores adinerados". Mujica señaló que esto no se pensaba antes, pero que ha sido comprobado últimamente por estudios científicos.

Consultado sobre lo que queda en él de sus sueños de joven guerrillero, Mujica señaló que perdura el afán de una sociedad más justa, aunque puntualizó que, en épocas de la guerrilla, se tenía "un esquema más ingenuo": "pensábamos que los cambios en las relaciones de producción y de propiedad generaban un cambio en la conducta del hombre", dijo, y aclaró que "un sistema es una cultura, y, como dice la murga, si no cambiás vos no cambia nada, y el cambio del yo es el más difícil".

A juicio del presidente, el capitalismo ha sido un motor generador de riqueza, y que, si el hombre ha sido capaz de llegar "hasta acá" puede también "reconstruirse a sí mismo". Esto, apuntó, "no quiere decir que esa hermosa novia de nuestra juventud haya que tirarla a la basura", pero acceder a esos cambios "significa caminos más tortuosos y llenos de contradicciones".

Del poder, Mujica dijo que "es esquivo", y que, al llegar a la presidencia, apenas pudo "arañar algunos pestillos", porque "está muy diseminado en la sociedad". El mandatario señaló que "una enfermedad" de la sociedad moderna es "la tendencia a transformarse en una plutocracia", y añadió que "la vigencia de la democracia es una lucha siempre", porque "en la sociedad hay muchas contradicciones y en nuestro mundo se manifiestan tendencias y luchas de intereses en muchas partes. Hay que administrar las contradicciones, porque el arte de aprender a convivir significa aprender a soportar lo que es distinto, porque estar de acuerdo no es ningún arte", subrayó.

El presidente dijo, además, que le gusta contar en sus equipos con personas que sean capaces de disentir y aportar matices. "Me gusta que la gente que me rodea no está siempre necesariamente de acuerdo conmigo. A la unanimidad le tengo miedo, es peligrosa", porque "no ayuda a pensar" y "a veces puede encubrir el afán de acomodo".

Mujica habló de su imagen en el exterior, y opinó que "convoca" su sencillez porque "vive como vive el conjunto del pueblo uruguayo" y eso "parece intolerable en el mundo". "Mi pensamiento es hijo de la sociedad en que vivo", agregó, y mencionó el discurso pronunciado en la Cumbre de Rio + 20, elogiado en el mundo entero: "es un discurso uruguayo. No soy el inventor de la rueda ni nada por el estilo". Opinó que "hay una crisis ética en el mundo, y la gente nos mira porque tiene bronca con lo que tiene, y necesita reflejarse en algo distinto, harta de la corrupción, de la pompa del aparato de gobierno, de la distancia entre el votante y el electo, y les llama la atención. El problema no soy yo, son ellos", ironizó el presidente.


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Colombia “permite que se consolide el cerco militar de la OTAN en AL”
Publicado el 10/31/14 • en Contrainjerencia
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FERNANDO ARELLANO ORTIZ – La determinación del gobierno de Colombia del presidente Juan Manuel Santos de viabilizar un proyecto de ley en el Congreso para que este país sea “observador” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), un instrumento de ofensiva militar a nivel mundial que está bajo la dirección y comando de Washington, constituye una alarma para la seguridad de América Latina, afirma la periodista argentina y analista de temas internacionales, Telma Luzzani.
En su concepto, con esta decisión de Santos, la OTAN y Washington logran consolidar su cerco militar sobre todo el hemisferio, con lo que implica ello para la seguridad de los países latinoamericanos.
Luzzani es una autoridad en este tema por cuanto en su muy bien documentado libro Territorios Vigilados. Cómo opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica (Debate, Buenos Aires, 2012), da cuenta en forma pormenorizada no solamente de la localización de la bases militares de Estados Unidos en América Latina sino también de las que posee la OTAN en esta región.
Aunque sobra señalar que la OTAN y Estados Unidos constituyen un solo bloque de poder militar en el planeta, el tema cobra actualidad tras la firma del acuerdo de cooperación entre el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos y esta alianza de ofensiva bélica a nivel global que se suscribió en Bruselas el 25 de junio de 2013 y que ahora busca materializar en una ley.
Con este acuerdo que eufemísticamente se denomina de “cooperación”, Colombia se consolida como la principal plataforma funcional de operaciones militares de Estados Unidos y la OTAN, y de esta manera se profundiza el cerco y la amenaza imperialista a todo el hemisferio.
En este interesante trabajo bibliográfico, la analista de política internacional devela el alcance bélico de Washington y su instrumento de ofensiva mundial que es la OTAN en una región muy rica en diversidad y recursos naturales como América Latina, logrando trazar fronteras más precisas sobre las bases militares del Pentágono. De esta manera el libro arma dos tipos de mapas: uno grafico sobre la presencia de los marines en Centroamérica y otro que discrimina, con más detalle, las bases del Comando Sur en Suramérica.
“Las bases han sido siempre un eslabón vital para la existencia de cualquier imperio y su eficiencia crece si logran mantenerse -como los espías- bajo el amparo del secreto”, explica.
Distribución geográfica de las bases de la OTAN en Latinoamérica
De acuerdo con la detallada investigación realizada por la autora de este imprescindible libro, las bases militares en América Latina de la OTAN o de los gobiernos europeos que pertenecen a esta organización son las siguientes:
· Guayana Francesa: Korou, base aeroespacial
· Antigua y Barbuda: base militar de la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth), ubicada a 8 kilómetros de la capital Saint John´s.
· Aruba: base militar Reina Beatrix, territorio ultramar de Holanda
· Bahamas: base militar Andros de la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth).
· Belice: cuenta con un espacio para entrenamiento de efectivos de Gran Bretaña y de la OTAN.
· Granada: pertenece a la Comunidad Británica de Naciones y cuenta con una base militar con una estación de radar de la OTAN.
· Guadalupe: territorio de ultramar de Francia, posee por lo menos dos bases de la OTAN
· Jamaica: pertenece a la Comunidad Británica de Naciones, tiene una estación de radar y una base aérea de la OTAN.
· Martinica: territorio de ultramar de Francia, cuenta con dos instalaciones militares de la OTAN.
· Fortaleza Malvinas: localizada en Monte Agradable, se montó en 1985, tres años después de la guerra con Argentina. Funciona en red con las bases de control y espionaje de la OTAN y cuenta con armamento nuclear.
Cabe anotar que todas estas bases militares están al servicio del Pentágono, que al decir de Luzzani, asienta su presencia militar y geopolítica en el hemisferio gracias a su extensa red, cuya principal función es garantizar el acceso total e inmediato de las fuerzas comandadas por la Casa Blanca, pero a la vez se encarga de otras funciones como el espionaje, la protección de oleoductos, la vigilancia de los flujos migratorios, el monitoreo político, el control del narcotráfico y, en situaciones particulares como la de Honduras en 2009, las acciones desestabilizadoras.
La periodista argentina analiza las distintas escalas del intervencionismo norteamericano y advierte: “EE.UU. está sembrando otro tipo de bases en el sur, más pequeñas y disimuladas, pero con la logística necesaria para garantizar en pocas horas un gran despliegue de tropas”.
UNASUR debería servir para superar el TIAR

Aprovechando su participación como expositora en una de las mesas de las II Jornadas de Estudios de América Latina y el Caribe que se realizaron en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires a finales del pasado mes de septiembre, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net la abordó para dialogar sobre este tópico de la seguridad regional.
Luzzani es una periodista de amplia trayectoria, especializada en temas de política internacional, licenciada en Letras y docente universitaria. Actualmente codirige el programa Visión 7 Internacional que semanalmente se transmite por el canal de la Televisión Pública Argentina, es columnista de Radio Nacional y editora de la revista Caras y Caretas de Buenos Aires.
- Después de leer su interesante libro Territorios vigilados que revela cómo nuestro continente está rodeado de más de setenta bases militares de Estados Unidos, y ahora con el anuncio de la nueva doctrina de la OTAN que tiene un aditamento para América Latina y es que Colombia en los actuales momentos por iniciativa del gobierno de Santos está tramitando un proyecto de ley para eufemísticamente convertirse en “observador” de esta Alianza Transatlántica, ¿deben prenderse las luces de alarma en el ámbito de la seguridad regional?
- Si y mucho, porque el tema de Colombia es uno de los elementos que tienden a cerrar la presencia de la OTAN en nuestra América del Sur, por no decir en toda América Latina. No hay que olvidar que en las islas Malvinas se encuentra una base de la OTAN donde en cada tanto tiempo aparecen los submarinos nucleares, los mismo que pueden estar en la base de Escocia y que hace poco justamente los escoceses quisieron librearse de Gran Bretaña; y hay otra base militar de la OTAN en la Guyana francesa. Que quiere decir esto, pues que si se pone a mirar las líneas que se pueden trazar desde la Guyana a las Malvinas y a Colombia se colige que está prácticamente todo el territorio de América del Sur bajo dominio de estas fuerzas, de estos aviones con la tecnología de hoy en día que son capaces de recorrer sin cargar combustible prácticamente desde una punta a la otra del continente. Así que, sin duda, es algo para preocuparse. Yo creo que Estados Unidos como ha venido mostrando hasta ahora trata de que las guerras sean lejos de su territorio y consecuentemente no en su patio trasero. O sea, las guerras pueden ser en las fronteras de Rusia, en África, o en Oriente Medio. Hasta ahora y si se observan los antecedentes, no ha habido guerras largas o permanentes en nuestro territorio que hayan sido generadas por el propio Estados Unidos.
- Pero hay otro tipo de ataques, como el terrorismo financiero…
- Exactamente, esa es parte de la tradición norteamericana de siempre: golpes de Estados, golpes financieros, desestabilización, esa es parte de la tradición. Una acción de guerra como la que se realizó en Libia creo que Estados Unidos no llevaría a cabo en América Latina, aunque no puedo hacer un pronóstico o negar de plano esa posibilidad.
- ¿Llegó el momento de que Latinoamérica supere el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que ha sido un instrumento militar de Estados Unidos en el hemisferio?
- Sí, claro, porque el TIAR quedó totalmente obsoleto aunque todavía hay dificultades para superarlo. Ecuador es uno de los países que encabeza esta idea de ponerle fin al TIAR. Paradójicamente un gobierno como el de Argentina que debería ser el más interesado en apoyar esto no tiene intención de hacerlo en el corto plazo. Pienso que debe ser parte de alguna negociación. Esperemos que la gestión del nuevo secretario general de la Unasur, el colombiano Ernesto Samper sea promisoria en ese sentido porque una negociación sobre la continuidad o no del TIAR en este momento está un poquito engavetado según mi criterio. Para ello falta el impulso que le dieron en su momento a la integración regional Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula da Silva.

- En su muy minuciosa investigación bibliográfica señala que alrededor de 70, 75 bases militares estadounidenses rodean el continente americano. ¿Esa circunstancia muestra que dichas bases están directamente relacionadas para consolidar la estrategia de saqueo y expolio de recursos naturales de nuestro hemisferio?

- Sí, las bases quiero hacer énfasis, han crecido sobre todo en Perú, Honduras y Panamá. En esos tres países se ha incrementado el número de bases militares, las cuales están directamente relacionadas con la necesidad de un acceso inmediato a las fuentes de recursos naturales, en el caso de que sea necesario. Si logran por otros medios obtener los recursos naturales que requieren obviamente lo harán, pero sí tienen la posibilidad de lograr el acceso en menos de 24 horas en aquellos lugares donde a ellos les interese estar, procederán.


Colombia con todas las bases yanquis y vecina de Venezuela es el "portaaviones" imperial en la Región. Los TLC con los EE.UU. y la llamada "Alianza del Pacífico" son parte de esta estrategia de agresión que viene preparando una guerra en gran escala en América Latina al estilo y con el libreto aplicado en Medio Oriente. El objetivo son los enormes recursos naturales y el agua en el "patio trasero" yanqui. Toda colaboración con la "Alianza del Pacífico" o cualquier tratado con el imperio al estilo de los acuerdos militares secretos de Uruguay con el Comando Sur, son sencillamente pasar a formar parte de los planes imperiales de agresión contra los países hermanos. Los movimientos populares y las fuerzas democráticas deben de tratar de detener esta gran traición en ciernes. Fuera el imperialismo yanqui de América Latina!.



OJO / Comando Sur gringo está presente en 31 naciones de AL

Publicado el 11/06/14 • en Contrainjerencia
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Publicado en El Heraldo, diario de Honduras, este texto da una definición del Comando Sur inspirada por el Pentagono. Interesante vision de lo que es el “Southern Command” gringo infiltrado – directamente en el terreno o por la presencia miltar en sus embajadas – en todo el sur del continente, bajo una variedad de pretextos.

ELHERALDO.HN – El instrumento militar que utiliza Estados Unidos para posicionarse en América Latina es el Comando Sur, una fuerza del Departamento de Estado con tareas de combate contra el tráfico de drogas, operaciones de seguridad, inteligencia y apoyo a otras iniciativas regionales.

Esa es parte de la radiografía que se destaca en el Atlas Comparativo de la Defensa en América Latina y el Caribe de 2014 escrito por la Red de Seguridad y Defensa de América Latina (Resdal). El Comando Sur de Estados Unidos (Southcom, por sus siglas en inglés), con sede en Miami, Florida, es uno de los diez Comandos Combatientes unificados (Cocom) en el Departamento de Defensa.

Se le adjudica al Comando Sur la tarea de proporcionar la planificación, operaciones y cooperación en seguridad para 31 países de América, exceptuando México (que es parte del Comando Norte). Existen oficinas del Comando Sur en Argentina, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

Sus misiones incluyen la prestación de asistencia financiera y técnica, la transferencia de recursos, formación y servicios a los países anfitriones y la promoción de contactos militar-militar. Cada oficina se compone de al menos un militar establecido en la Embajada de Estados Unidos.
También existen destacamentos del Comando Sur en las 12 islas que conforman estados o son territorios bajo soberanía europea (se exceptúan también los territorios parte de la administración de Estados Unidos). Asimismo, se le adjudica jurisdicción sobre parte del océano Atlántico y el Pacífico (las aguas adyacentes de los países de América Central y el Caribe, entre los meridianos 30 grados y 92 grados oeste) y el Golfo de México. El Comando Sur también tiene bajo su área de influencia el Canal de Panamá.

Estados Unidos tiene varios destacamentos militares en América Latina, como la Fuerza de Tarea Conjunto Bravo en la base de Palmerola, en Comayagua, Honduras. El Comando Sur tiene un Lugar de Operaciones de avanzada (FOL, por sus siglas en inglés) en Comalapa, en El Salvador, y de igual manera existe la Fuerza de Tarea Conjunta en Guantánamo, Cuba, una estación naval.

Por su lado, en Aruba y Antillas Holandesas hay también un FOL del Comando Sur. Operaciones Con la participación del Comando Sur se realizan diferentes operaciones especiales en la región. Tal es el caso de la Operación Martillo, que tiene por objeto la interdicción del tráfico ilícito marítimo en la zona de América Central. El Comando Sur participa a través de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (Jiatfs).

Forman parte de la Operación Martillo, además, unidades militares de Belice, Canadá, Colombia, Costa Rica, El Salvador, España, Francia, Guatemala,Holanda, Honduras, Nicaragua, Panamá y Reino Unido. En 2013, producto de las acciones de la Operación Martillo, se detuvo a 295 personas sospechosas y se incautó droga por un valor de 2,648 millones de dólares.

Un equipo de EL HERALDO fue testigo en octubre de 2012 de labores de patrullaje en el Pacífico de una fragata militar de Estados Unidos realizadas en el marco de la Operación Martillo. Jiatfs es un grupo de trabajo que tiene la misión de detectar, seguir y apoyar a la interdicción de naves marítimas para desarticular el tráfico ilícito, incluyendo el tráfico de estupefacientes en el mar Caribe, Golfo de México y el Pacífico oriental. Jiatfs está situado en Key West, estado de Florida, y cuenta con representantes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, Francia, Holanda, México, Perú, Reino Unido y República Dominicana.

Entre los objetivos específicos de Jiatfs se menciona brindar apoyo a los países aliados y otras agencias con las que trabaja para contrarrestar el tráfico ilícito y fortalecer las capacidades en seguridad a través del vínculo con los países aliados

De igual manera tiene como misión posicionar a Estados Unidos como un actor líder y aliado mediante el intercambio de información, el apoyo a iniciativas regionales y la cooperación interagencial, como también con el sector privado y ONG.

En su carpeta de misiones se encuentra, además, construir relaciones duraderas para aumentar la seguridad, estabilidad, gobernabilidad y prosperidad. Para ello se realizan ejercicios anuales, la presencia de rotación y tareas de asesoramiento.

El Comando Sur también ejecutó este año la operación Mas allá del horizonte, que consiste en realizar ejercicios de asistencia humanitaria. Como parte del programa, tropas especializadas en ingeniería, construcción y cuidado de la salud prestan servicios a las comunidades mientras se brinda información en Belice, Guatemala y República Dominicana.

Cuarta flota Por su lado, el Comando Sur de la Marina de Estados Unidos tiene asignada la Cuarta Flota marítima de ese país y actúa en conjunto con otros componentes del Comando Sur. Una de las operaciones realizadas por esta entidad es la Misión Promesa Continúa (Continuing Promise).

La misma es una operación de asistencia humanitaria y cívica anual desarrollada en el Caribe, América Central y del Sur a cargo del componente Naval del Comando Sur y del Comando Sur de la Marina de Estados Unidos. La misión se ejecuta en colaboración con los socios de otras agencias, así como organizaciones no gubernamentales y otros socios internacionales. Por otro lado, representantes de Conferencia de Fuerzas Armadas de Centroamérica (CFAC) participan en reuniones de alto nivel, como la Conferencia Centroamericana de Seguridad que patrocina el Comando Sur de Estados Unidos.

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