sábado, 15 de agosto de 2015

La gran farsa de Amodio




Pasó de "La verdad de Amodio" a Amodio indagado como criminal de lesa humanidad


Suele mencionarse la famosa sentencia de que "la historia se repite, la primera vez como tragedia, la segunda como farsa". Exactamente es lo que estamos viviendo con la tan propagandeada por la derecha y la ultraderecha "la verdad de Amodio" que enseguida se transformó por esas virtudes de los tiempos que corren en "las verdades de Amodio", luego en "toda la verdad de Amodio" para culminar su éxtasis con "la verdadera historia del MLN-T". A poco de caminar, "Walter Correa" nacido en "Valparaíso (sic) Uruguay" es decir el Amodio que entró con un pasaporte falso otorgado por la dictadura militar uruguaya en componenda con la dictadura nazi-fascista de Franco, la farsa comenzó a desarrollarse en dirección a un desatre total de la maniobra financiada por el Diario "El País", el mismo que fué vocero de la dictadura militar y desde siempre el representante de la embajada yanqui en los medios uruguayos. En este momento se siguen acumulando testimonios, denuncias y más que nada un compacto repudio al traidor Amodio que ha pasado de "revelador de la verdad sobre el MLN-T" a ser objeto de acusaciones y procesos en marcha por diversos crímenes de lesa humanidad cometidos en el tiempo en el que revistó filas activas en las FFAA uruguayas como asesor represivo.
Se acumulan testimonios muy graves de personalidades que no pertenecieron al MLN que además de repudiarlo con asco aportan ilevantables acusaciones sobre las conspiraciones previas al golpe de estado militar en las cuales Amodio participó como "testigo" clave, es decir en su rol de provocador. Y de allí su responsabilidad en lo que finalmente culminó con el asesinato de Gutiérrez Ruiz, Michelini, encarcelamiento de Erro en Argentina, intento de asesinato de Wilson Ferreira Aldunate, en los marcos de la represión por sobre fronteras de la OCOA para la cual trabajaba, OCOA que operó en los marcos del "Plan Cóndor". Así como su delación de altos militares legalistas y antigolpistas que los condujo a la detención, torturas y prisión.
Aún no han terminado las investigaciones judiciales. Van a proseguir aunque no se sabe cúal será su definición final habida cuenta de que Amodio solicita respaldo de la Suprema Corte de Justicia para declarar su caso como prescripto.
Hoy queremos volver a presentar a los lectores un artículo que escribiera Jorge Zabalza y que diferentes Blogs publicáramos en el 2013 en el marco del capítulo "la reaparición de Amodio" catapultado entonces por el diario derechista "El Observador". Otros medios también se hicieron eco de lo que Zabalza explicó entonces sobre el rol de Amodio lo que motivó al traidor a dedicarle y seguirle dedicando ahora mismo andanadas de histéricos improperios.
Como es sabido Jorge Zabalza está afectado de cáncer contra el que lleva luchando desde hace muchos meses. Esto le ha impedido dar a conocer un análsis actual sobre esta farsa en desarrollo. Lo hemos consultado sobre esta republicación la cual ha aprobado.

El lector podrá apreciar como lo sustancial que explicó Zabalza - entonces- conserva toda su vigencia y -aún más- en cierta forma fué una preevisión de lo que se está viendo ahora.

Blog El Muerto
Colectivo del Blog Noticias Uruguayas  


 
Salerno, Cultelli y Zabalza caídos en Pando, una toma que comandó Amodio

 Por Jorge Zabalza

Desde 1968 a 1972  Alicia Rey Morales y Héctor Amodio Pérez integraron diferentes organismos de dirección del movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros). Fueron de los cuadros más importantes del movimiento guerrillero, organizaron la columna 15 que fue la que demostró mayor eficiencia  y capacidad operativa,  comandaron y participaron en muchas de las operaciones de mayor trascendencia, tomaron decisiones que afectaron  la vida y la muerte de muchas personas. Hoy se muestran como inocentes de toda responsabilidad, como si nunca tuvieron  nada que ver con el “accionismo”, el “sancionismo” y el “militarismo”, los males que determinaron la debacle del MLN (T) y en los cuales esta parejita tuvo muchísmo que ver. 
El 16 de marzo de 1972 luego que se comproboran una serie de maniobras que realizó para impedir que Raúl Sendic y Eleuterio Fernández Huidobro integraran la dirección del  Movimiento, Héctor Amodio pidió ser enviado a Chile y hacerse cargo de la columna organizada en ese país por quienes allí estaban refugiados. Se resolvió “sacarlo” a Chile pero sin ningún tipo de responsabilidad. Implícitamente se lo estaba dando de “baja” de la organización y alejándolo del teatro de operaciones por tener dudas sobre cual podría se su reacción en caso de ser apresado. No fueron diferencias políticas el motivo de su separación del MLN(T), fue él susto.
El 25 de mayo  de 1972 Amodio fue detenido por tropas del Batallón Florida y, según relata, se tragó todas las pastillas de “Vallium” que usaba diariamente para calmar sus nervios. Al despertar en la camilla de la enfermería, se encontró con el teniente segundo Armando Méndez, que por ser hijo del general homónimo tenía mucho peso en la cadena de mando de la unidad. Rápidamente llegaron a un acuerdo: a cambio de organizar el caos de información amontonada en el despacho de la recién nacida OCOA, serían dejado en libertad el matrimonio. Es de remarcar que en ninguna de sus extensas cartas dice haber sido interrogado bajo tortura, no pasó por las barbaridades que sufrieron todas y todos, no se quebró en la tortura.  Amodio dice que lo hizo por amor a Alicia Rey Morales, que  traicionó para salvarla de la tortura. Al parecer no tenïa ningún sentimiento hacia quienes mandó a la tortura y la muerte. Desde que fundaron el movimiento guerrillero, Alicia y Amodio sabían a qué peligros se exponían, no eran una parejita de ingenuos quinceañeros. Si algún día llego a traicionar a los demás para salvar a Veronika, estoy seguro que ella me deja de amar. 
Armando  Méndez consultó al general Cristi, comandante de la Región No. 1, la más poderosa del Uruguay, quién autorizó lo solicitado por  el subalterno. Evidentemente el mando adjudicaba al trabajo realizado por la pareja la importancia suficiente  para correr el riesgo de otorgar esa mini-amnistía clandestina e ilegal.  Alicia y Amodio sistematizaron la información para que pudiera ser utilizada en perseguir, detener y torturar a miles de personas. Sin Amodio la OCOA no habría sido tan efectiva o, por lo menos, habría demorado bastante más en disponer del archivo que necesitaba para cometer sus crímenes contra la humanidad y, tal vez, mucha gente estaría viva todavía.  En sus cartas Amodio resta importancia al accionar de OCOA, pasa por alto la historia de los desaparecidos y asesinados en la Cuenca del Plata, le hace un servicio ideológico a sus  compinches del terrorismo de estado
La primer tarea que realizó Amodio para la OCOA fue de espionaje a sus propios compañeros. Lo metieron en la celda donde estaban Adolfo Wassen y Rodolfo Wolf. Un drama digno de la pluma de Shakespeare: dos prisioneros, torturados hasta el cansancio por los verdugos, confían ciegamente en un tercer prisionero, sin saber que éste último está asociado con los torturadores. Cuenta Samuel Blixen en su libro “Sendic”:   “Amodio no sabe dónde está el local de la cárcel del pueblo, sí sabe que Rodolfo Wolf conoce el lugar. Héctor (nombre de guerra de Wolf) aguanta la tortura hasta el límite de sus fuerzas y los torturadores temen un ataque al corazón o un intento de suicidio, con lo que perderían preciosa información. Entonces Amodio, que lleva años militando junto con Wolf, lo convence de que es necesario aportar la información, que hay una negociación y que todo depende de que se rescate a los prisioneros con vida. Wolf no sospecha. Mantiene por su jefe el respeto y la admiración surgidos en la intensa militancia en la que ambos se han jugado la vida muchas veces. Y le revela el secreto. El 27 de mayo el ejército rodea la casa de la calle Juan Paullier; la ama de casa que da cobertura avisa desesperadamente a los cuatro tupamaros que están de custodia en la pieza subterránea ubicada debajo del garaje, que el ejército sabe que allí están los prisioneros y que Amodio quiere hablar con ellos antes de que se cumpla la orden prevista de ejecución en caso de allanamiento".  A dos días de ser detenido, Héctor Amodio Pérez cosechó su primer éxito en su carrera de traidor.



 
Entregada la cárcel del pueblo y prontos los archivos de la OCOA, Amodio había ganado su libertad pero, para disfrutar de ella necesitaba las treinta monedas. Debía vender algo más. Conspirando con Armando Méndez y otros de los oficiales del “Florida”, en setiembre de 1972 logró entrevistarse nueve horas con el periodista Federico Fassano. Le entregó un manuscrito para editar un libro con la “verdadera historia del MLN (T)”, presumiendo que los derechos de autor serían suficientes para cubrir sus gastos en el exterior.  En su historia acusaba a Wilson Ferreira Aldunate, Enrique Erro, Zelmar Michelini, Liber Seregni y Héctor Gutiérrez Ruiz de estar vinculados al MLN(T).  Falsedad total. Además de traidor, mentiroso. Las acusaciones vinieron como anillo al dedo a los generales Cristi y Gregorio Álvarez para desprestigiar los parlamentarios y servir de excusa al golpe de Estado en desarrollo.  Esta conspiración entre los capitanes, Amodio y los generales golpistas se hizo a espaldas del comandante del ejército general César Martínez y del jefe de inteligencia Ramón Trabal. Orgulloso de estar sumergido en toda esa mierda, Amodio confió a Fassano que estaba participando en los actos preparatorios del golpe militar.  Fassano informó de inmediato a Seregni y a Wilson de la amenaza y éste lo denunció al presidente Juan María Bordaberry. La ejecución del plan golpista quedó postergada por unas semanas.  

Reenganche

Cuarenta años después, Amodio reengancha en la vida política con otra “historia verdadera”, una serie de anécdotas inconexas destinadas a justificar su cobardía.  Sin embargo en ella confiesa que militó en la OCOA y que salía uniformado de patrullaje. Hasta ahora las pruebas de la traición, eran los testimonios de sus víctimas, pero su confesión descarada releva de toda prueba. Es un traidor confeso. Miente cuando dice que se ponían uniformes a todos los que eran conducidos al Hospital Militar o el Juzgado Militar. Miente cuando dice que nadie lo acusa de haberlo “marcado”: Julio Marenales lo reconoció cuando lo detuvieron y le lanzó una granada que no explotó.  Héctor Amodio Pérez debe presentarse en un juzgado penal para hacerse cargo de su complicidad en los crímenes cometidos por la OCOA.Tal vez debiera incluso declarar en la causa del Plan Cóndor en Buenos Aires pues la OCOA fue el instrumento uruguayo del terrorismo regional.
Traición y mentira es el contexto ético y moral de su reaparición en el escenario político. La historia que Amodio cuenta es la historia contada por un traidor mentiroso.  Amodio relata varios episodios inconexos para justificar su cobardía y enlodar al movimiento revolucionario. Por supuesto, la historia del MLN(T) tuvo sus claros y oscuros, como todas las historias de las revoluciones en el Uruguay y en América Latina. La historia la hace las mujeres y los hombres con sus pequeñeces y miserias. El Partido Nacional fue fundado por alguien apodado el “degollador” y tuvo entre sus héroes a Antonio Floricio Saravia, el “Chiquito”, que con la mejor de las intenciones cometió una atrcidad en casa de la familia Muniz y para reivindicar su condción humana cargó a pecho descubierto hasta que lo mataron. Del Partido Colorado mejor ni hablar, toda su historia está tachonada de intrigas, golpes militares, asesinatos y genocidio.
La historia de los tupamaros está iluminada por el heroísmo de las compañeras y los compañeros. La falsficación que hace Amodio es perversa, en particular con la memoria de Raúl Sendic y Adolfo Wassen,  que no pueden defenderse y que durante once años fueron sometidos a condiciones de aislamiento y a un hostigamiento permanente. Mientras el traidor disfrutaba de su mal habida libertad, los médicos militares dejaron morir a Wassen aquejado por un cáncer que podía haber sido controlado. Las cartas de Amodio tienen la mira puesta en desprestigiar la memoria de Raúl Sendic y de todos los revolucionarios, presentándolos como seres despreciables, capaces de las peores aberraciones. Las cartas de Amodio son la continuación de aquellos enormes libracos infames dirigidos a “la Nación”,  que publicaron las fuerzas armadas en los setenta. Están claramente dirigidas a desalentar los jóvenes que hoy día mantienen aspiraciones y esperanzas revolucionarias. 

 "Soy el Rufo y no me entrego"

Es un operativo para espantar el fantasma que siempre acosa a los sectores más reaccionarios, la idea de una revolución socialista. No parece que Amodio acometa esta empresa sin compañía... quiénes serán sus socios en esta nueva “operación enchastre” tan parecida a la 1972?. Cuántas serán las monedas que le redituará su reaparición?
Hay periodistas que saludan con alborozo que “ahora sí se sabrá la verdad sobre la sórdida historia de los tupamaros”. Tal vez a muchos de ellos les pase desapercibido que la traición y la mentira son la materia prima de la versión Amodio y acompañan su jueguito de mosqueta. Por supuesto habrá otros periodistas que comparten con  Amodio el odio a la revolución y a los tupamaros y se ubican en la misma trinchera que Héctor Amodio Pérez. Para ellos su traición no fue traición sino simplemente treparse al carro de los “buenos”, del terrorismo de estado necesario para impedir que la patria cayera en manos de la subversión y el comunismo.  En ese marco ideológico  comienzan a agitar nuevamente los casos de Pascasio Baez y Roque Arteche, como otros los agitaron en las radios, la tele y las tapas de los diarios durante toda la dictadura, como lo hicieron en 1987 todos los medios de comunicación para hacer campaña por la Impunidad de los criminales. El de Baez y el de Arteche fueron homicidios injustificables y por ellos pagaron en tortura y verdugueo varios hermanos y hermanas míos, bastante los persiguieron, algunos enloquecieron, otros murieron en prisión. No son de “lesa humanidad” como dije cuando Gabriel Pereira me puso en la mira de Amodio. Para ser tales debe cometerlos el Estado, pero están sirviendo de punto de apoyo para quienes quieren transformar las luchas heroicas del pueblo en una sórdida historia de crímenes y resentimientos. No se hace la historia de los 700 torturados que pasaron por Artillería No. 1, entre las cuales abundaron las actitudes heroicas,  sino que se escribe una novela  sobre el coronel Agosto y los cinco compañeros que colaboraron con los milicos. Es la ideología del sistema que apunta la mira del que escribe, que no rescata el marco entero sino la parte más miserable de los hechos.      
Lamentablemente el siglo XXI ha parido un montón de ex-guerrilleros que no tienen el más mínimo interés en rescatar la historia de la revolución, más bien desean fervorosamente enterrarla y que la gente que los vota olvide que alguna vez fueron revolucionarios. Calculan en votos perdidos o ganados, tiemblan cuando ocurren imprevistos de este tipo. Frente a la “operación enchastre” que inician las cartas de Amodio, ignorarlas no parece la respuesta más conveniente; el que calla otorga y tal vez tenga miedo que salgan otras verdades a luz. Hay que mostrar las patas de la sota para que no prosperen la mentira, las dudas y la confusión;  es, además, una oportunidad concreta para divulgar elementos de la historia reciente, en especial el proceso que condujo al golpe de Estado. Hay que confiar en la capacidad e inteligencia de la opinión pública para hacerse un juicio de valor. Además, los votos se pierden por otros motivos, no por la historia infame que hace este traidor.

26 de mayo del 2013


Amodio no está solo

 

de Veronika Engler

A raíz de la entrevista que Gabriel Pereyra le hizo a Jorge Zabalza



El jueves 23 de mayo, Jorge regresó de una entrevista realizada por Gabriel Pereyra en un programa llamado “En la mira“. No estaba conforme porque estimaba que no había sido buena. Recién hoy me pude sentar a verla y entiendo el por qué del sentir de Jorge, aunque no comparto la idea de que él no estuvo bien. Se equivocó al decir que los crímenes cometidos por el MLN eran de lesa humanidad y fue acosado a preguntas que al intentar responder, era frecuentemente interrumpido por el periodista, por lo demás, lo único que no entiendo, es como tuvo la paciencia y amabilidad de permanecer sentado sosteniendo esta especie de seudo entrevista, más propia de un programa del nivel de “Intrusos” que de un programa serio.

Este periodista comprobó frente a cámaras que algo delicado, como lo es una historia que involucra casos gravísimos de vulneración a los DDHH, puede ser tratada desde una óptica chabacana y con una total falta de respeto hacia el entrevistado, en este caso víctima de todo eso y hacia el intelecto de los televidentes.

Exponiendo una serie de “pruebas” basadas en los textos de Amodio y apoyándose en el libro de Haberkorn, dejó en evidencia varias cosas; la primera, es que tiene la misma posición de Amodio y comparte su pensamiento básico, o como a él mismo le gusta definirlo; su condición humana y que está muy interesado en oscurecer la historia del MLN. De hecho tira proyectiles absurdos al tanteo, más que para escuchar respuestas, para poder dar su propia versión, que es por cierto bastante pobre y muy carente de información fidedigna.

No es raro que Amodio lo haya elegido, o que el mismo haya buscado al susodicho, ya que tienen obviamente mucho en común, no en la parte vivencial, sino en la interpretación de la historia y en los valores. El periodista estaba totalmente indignado, casi poseso con la idea de que se culpara a Amodio de ser traidor, y su argumento básico era que habiendo el MLN cometido crímenes como el de Pascasio Báez y Arteche, se atreviera a juzgar a Amodio como traidor. Claro que este buen señor omite en todo momento premisas fundamentales para cualquier tipo de análisis. El hecho principal es que Amodio, además de traidor, es tan responsable de estos crímenes como el resto de los dirigentes, a pesar de que nunca se le encarceló por ellos. Al haber colaborado con los militares, es además responsable de varias caídas, asesinatos y desapariciones de militantes. Jugó en ambos lados de la cancha con un nefasto resultado para muchas personas.

Sr. Pereyra, no creo que los Tupamaros estén demasiado preocupados por lo que un tipo con esa historia pueda decir o escribir, o como usted dice “contar cosas feas”, ya que no tiene ninguna credibilidad entre quienes conocen esa historia y han sido víctimas de las mentiras de Amodio, el resto va a opinar como quiera, por esto o por cualquier otra cosa.

Amodio justifica la traición por amor, el periodista apoya este sentir e intenta poner a Jorge en el brete de decir que él, si está enamorado, tendría que ser capaz de traicionar, incluso nombra a una mujer que al leer las declaraciones de Amodio se conmueve diciendo: “que lo parió, cuanto amor, esto es una historia de amor, un tipo que está dispuesto a entregar todo, que está dispuesto a ser considerado el traidor para poder, para poder…”. Esta persona, que no sé quien es, pasa por alto el pequeño detalle de que lo que este ser enamorado entregó fue la vida de otros… y claro, así es fácil, porque mientras las y los compañeros que el entregó sufrieron tortura, violaciones y muerte, su sacrificio fue irse y la consecuencia fue no animarse a volver. Un cobarde, estimado Pereyra, es siempre un cobarde. Evidentemente no todos concebimos al amor de la misma manera, por suerte, porque de ser así no hubiera existido el Che Guevara ni los revolucionarios que marcaron la historia en distintas partes del mundo. Yo amo a Jorge por sus valores y dejaría de amarlo si él los trocara, incluso por mi vida. Considero atroz y egoísta el pensar que el amor a un individuo pueda poner en juego a muchos otros, o que para poner a salvo a alguien que amamos, pongamos en juego la vida de los demás. El verdadero y heroico trueque, hubiera sido entregar su propia vida a cambio de la vida de la mujer amada y no escaparse juntos mientras los demás pagaban carísimo ese idilio. El periodista intenta, pasando por alto un montón de hechos concretos, sopesar la traición con la muerte de inocentes, se olvida de nuevo de que nadie, por lo menos que yo haya oído, reivindica esas muertes y de que ya se pagó por ellas, una cosa no tiene que ver con la otra.

“Asesinos impiadosos” es una frase que repite como un mantra mientas se espanta del hecho, por otro lado parece estar de lo más tranquilo frente a los crímenes cometidos por el terrorismo de estado, crímenes que muy pocos están saldando y en condiciones muy especiales.

Sr Pereyra, cuando deje de lado la lectura de las cartas y el libro de Haberkorn, peguesé una lecturita a los datos de la cantidad de presos y torturados que hubo en Uruguay, lea también sobre las desapariciones y raptos de bebes. Hable si quiere con alguna de las víctimas, pero también escuche, porque para aprender no basta con hablar. Piense de nuevo si la vida de las mujeres que fueron violadas y torturadas valían menos que la de Alicia. Y por favor, nunca se le de por comprometerse en nada en lo que de usted pueda depender la seguridad de otros, porque ya sabemos como piensa y cual es la posición que defiende. Y no sea tan duro al juzgar la situación de quienes cometieron errores en circunstancias históricas muy especiales si usted mismo afirma que por su hijo haría cualquier cosa… ¿incluso llegar a matar de forma impiadosa?

Veronika Engler

26/05/2013





1 comentario:

  1. No dijo Marenales que no tiró la granada? Los nombrador si estaban colaborando con el mln
    . por que negarlo cuando estan muertos y no puede perjudicarlos? Para seguir perjudicando al mln ? Amodio dice la verdad sobre Sendic...no inventó eso. Amodio no ataca la historia del MLN. Se trata de justificar él. Pero los demas dirigentes si mienten y atacsn lo que fue la lucha del MLN. Amodio corrije al periodista varias veces defendiendo al MLN. Cosa que los arrepentidos no hacen nunca...en todos estos años. Es triste pero un traidor como Amodio es el único que hizo eso. No deja de ser lo que es...pero digamos las cosas como son. Si tienen dudas vuelvan a ver los videos. La entrevista con Pereyra y los tres de ahora. No es el único traidor.

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