jueves, 25 de octubre de 2018

Éxodo

Un grupo de migrantes evita el control fronterizo en Ciudad Hidalgo atravesando el río Suchiate el 20 de octubre de 2018.


Ríos de personas avanzan hacia EE.UU.: ya son dos las caravanas de migrantes centroamericanos

La primera caravana de migrantes —que hace varias semanas partió de Honduras hacia EE.UU.— ya ha reunido, según las estimaciones, entre 5.000 y 7.000 personas procedentes de países centroamericanos. En estos momentos atraviesan el estado mexicano de Chiapas. Y este martes, una segunda caravana, formada por más de 2.000 guatemaltecos, se dirige a la frontera mexicana. Los migrantes quieren cruzar México para instalarse en EE.UU. y escapar de la pobreza y la violencia en sus países.

Migrantes hondureños en un camión, Chiquimula (Guatemala), 16 de octubre de 2018.

Migrantes hondureños cruzan el río Lempa, en la zona fronteriza entre Honduras y Guatemala, el 17 de octubre de 2018.

Policías hondureños en el punto fronterizo de Agua Caliente, en el límite con Guatemala, 17 de octubre de 2018.

Migrantes procedentes de Honduras asaltan un punto de control fronterizo entre Guatemala y México en Ciudad Hidalgo el 19 de octubre de 2018.

Migrantes hondureños ocultan sus rostros tras cruzar la frontera a la altura de Ciudad Hidalgo (México) el 19 de octubre de 2018.

Caravana de miles de migrantes en el puente sobre el río Suchiate, en la frontera entre Guatemala y México, 20 de octubre del 2018.

Un grupo aguarda la apertura del puente entre Guatemala y México en Ciudad Hidalgo el 20 de octubre de 2018.

Migrantes centroamericanos esperan para solicitar refugio en México junto a la frontera el 20 de octubre del 2018.

Cruzando las aguas del río Suchiate en Ciudad Hidalgo, México, el 20 de octubre de 2018.

Caravana de migrantes en Tapachula (México) el 21 de octubre de 2018.

Caravana de migrantes en la localidad mexicana de Tapachula, 21 de octubre de 2018.

Migrantes centroamericanos en el centro de la ciudad de Tapachula en una imagen del 21 de octubre de 2018.

marcha por las calles de Tapachula (México) el 22 de octubre de 2018.

>>> Los fumigaron mientras dormían



¡Inhabitable! Otra caravana salió de Honduras, ahora del sur, y otros grupos huyen a EE.UU.

Después que la caravana de emigrantes que ahora cruza Guatemala ganara impacto internacional, en Honduras ha tenido un efecto multiplicador, se ha formado este día otra caravana que ya partió hacia EE.UU. desde la ciudad de Choluteca, en el sur hondureño.

Además, más grupos de personas que también intentan alcanzar a los tres mil hondureños o más que ya tienen el respaldo de México para seguir su ruta hacia Estados Unidos.

Desde el pasado lunes, trascendió que desde la capital hondureña, varios autobuses se han llenado de gente que quiere salir del país, de hecho eso ocurre todas las semanas en Tegucigalpa y otros ciudades; hoy, ante el bloqueo policial en occidente, la alternativa son otros puntos fronterizos.


Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa.

Desde que el pasado viernes trascendió la preparación en San Pedro Sula de una caravana de al menos 3.000 hondureños que fijaron rumbo a Estados Unidos, en los últimos días se han formado más grupos en todo el país para sumarse al mar de gentes que de momento cruza tierras guatemaltecas y que podría sumar unos 5.000 al aproximarse a México.


El impacto internacional y la cobertura de medios alternativos nacionales destaparon la dimensión de crisis humanitaria en el país ahondada por unas elecciones muy cuestionadas en noviembre anterior y cuyos resultados no reconoció la Organización de Estados Americanos (OEA), en ese contexto, el régimen del Partido Nacional, que prometía dar continuidad a la “vida mejor”, aplicó abusivos paquetazos, políticas que han estimulado el terror de los hondureños que prefieren huir de su territorio.


Cabe indicar, que para el pasado lunes, ya no eran sólo tres mil hondureños, atrás, desde varias ciudades importantes, iba una segunda oleada de al menos 800 personas que desde anoche están siendo retenidas en el punto fronterizo de “Aguas Calientes”, en Ocotepeque, occidente del país.




De acuerdo al artículo 81 de la Constitución de la República: “Toda persona tiene derecho a circular libremente, salir, entrar y permanecer en el territorio nacional”; para que un ciudadano hondureño pueda salir del país, únicamente necesita presentar su tarjeta de identidad, debido a la integración de tratados con los demás países de Centro América.


Sin embargo, ante la orden de Estados Unidos de detener la caravana, que ya se encontraba atravesando a la Policía guatemalteca, el Gobierno hondureño, con miedo de perder el apoyo económico de la nación del norte, regresó a oficiales de Policía y militares a custodiar las fronteras, de modo que nadie más saliera, violentando así otra disposición constitucional y el derecho humano internacional de la migración.

A pesar de eso, se conoció que desde la capital hondureña, todas las noches salen autobuses que dejan en los bordes del territorio a quienes buscan huir del país; asimismo, otros grupos se han movilizado en Puerto Cortés buscando evadir los retenes policiales.

Además, hoy trascendió que varios grupos formados con gente de Choluteca y Valle, al conocer del bloqueó en el occidente, escogieron salir por El Amatillo, con dirección a El Salvador, también, este punto fronterizo ha sido resguardado militarmente.

Cabe aclarar que estos grupos pretenden alcanzar a la caravana que cruza Guatemala, a falta de un número oficial, se prevé que 500 hondureños están intentando –diariamente– unirse al colectivo que ya tiene las puertas abiertas del Gobierno de México para asentarse y continuar su ruta a EE.UU., así lo informó hoy la Cancillería de ese país.

La masiva movilización de hondureños que han salido, y los que quieren salir, denota que Honduras, ante su crisis social, política y económica, que no parece tener fin, se ha vuelto un país inhabitable. Mientras tanto, el régimen de presidencial, insiste en un discurso de culpar a la oposición.

En tanto organismos de Derechos Humanos y la iglesia guatemalteca han estimado que la caravana, más allá de formalidades diplomáticas, ya es una crisis humanitaria, por todos los riesgos que corren los emigrantes de distintas edades y condiciones físicas, hasta en sillas de rueda, y por la enorme cantidad de personas que se dirige a EE.UU. y que el Presidente Electo de México, Andrés López Obrador, ya dijo que buscará los mecanismos para ofrecerles un empleo.

Según un comunicado emitido hoy por el Partido Nacional, la caravana migrante fue organizada por el opositor Partido Libertad y Refundación (Libre), su prueba es que el miembro del partido, Bartolo Fuentes acompañó el desplazamiento hasta su detención por oficiales guatemaltecos; Fuentes, lamentó que lo único que hacía era documentar e informar sobre la marcha, porque ese era su trabajo como profesional del Periodismo.





A veces comparamos la vida con un viaje en el que lo importante no es tanto el destino como el propio camino. Pero ¿para cuánta gente el viaje es simplemente una huida?
La otra noche hablamos con Wendy Cruz y Rafael Alegría, dos líderes del campesinado hondureño. Estaban en el descanso de una reunión de urgencia de las organizaciones de La Vía Campesina de Centroamérica para tratar sobre la caravana migrante que vemos estos días en medios de comunicación y redes sociales, de la que saldría esta declaración. Para miles de compatriotas suyos, salir del país es la única oportunidad, pues este «no ofrece ninguna, ninguna, esperanza para vivir en él». Siete mil personas caminando hacia el norte hasta conseguir su objetivo, entrar a EE. UU. «Entre ellas», explica Wendy, «hay casi 1000 niñas y niños, y muchos marchan sin haber aprendido aún a andar».
La fecha de partida ha sido este mes de octubre, pero debemos remontarnos al 2009, porque fue entonces cuando el viaje empezó a fraguarse. Ese año las oligarquías locales, con el apoyo de EE. UU., destituyeron con un golpe de estado al presidente Zelaya, que se había alejado de los mandatos de Washington y prometía un proceso constituyente. «Han sido 9 años de una crisis social, económica y política que se mantiene y agranda en un escenario de violencia permanente en el que cada día hay asesinatos. Solo en este año llevamos más de 60 masacres; nuestro país se ha convertido en el más peligroso de toda América», cuenta Rafael.
Honduras es un país inmensamente rico en bienes naturales; paradójicamente, una maldición. «El Gobierno actual, producto de un fraude electoral, está permitiendo todo tipo de proyectos: minería, represas, monocultivos… Estas intervenciones expulsan a la población agraria y rural. Para hacerse una idea de la dimensión de esto, solo para represas y minería se han aprobado más de 400 proyectos a favor de grandes multinacionales desde 2013», explica Wendy. Como decían los movimientos campesinos en México hace unos años, en Honduras el campo está en venta, pero no para producir alimentos: «la mayoría de tierras las controlan grandes empresarios que gestionan monocultivos de palma africana para la exportación de su aceite». Tal y como ha compartido recientemente la organización Entrepobles, las fincas de palma ocupan más de 300.000 ha y consumen la misma cantidad de agua que 18 millones de personas (en un país de 8 millones de habitantes).
El Gobierno hondureño ha ido anulando políticas de desarrollo rural y de reforma agraria y privatizando instituciones relacionadas con la tierra. «Finalmente, el presupuesto de la República dedicado a todas las necesidades rurales es del 1,4 % del total, cuando la mitad de habitantes del país vivimos en el campo y hubo un tiempo en el que teníamos nuestras necesidades cubiertas», señala Rafael, que añade que ahora, de cada 100 mujeres viviendo en áreas rurales, 86 no tienen acceso a la tierra; en el caso de los hombres, 69 de cada 100. La distribución de la tierra en Honduras es una de las más desiguales de todo el mundo.
Wendy y Rafael cuentan el caso de la empresa campesina La Montañuela. Después de 36 años de inversiones en una finca de titularidad propia para generar mano de obra y producción de consumo interno y exportación, la empresa ha sido expulsada en favor de un terrateniente de la zona a partir de un fallo de la Corte Suprema. «Habían creado un proyecto agrícola y ganadero que les permitía una vida de suficiencia y con calidad, pero ahora lo han perdido todo».
Según el Instituto Nacional de Estadística de Honduras, la mitad de la población activa no tiene trabajo y un 68 % del total de la población vive en condiciones de pobreza. Pero el gobierno no solo no asume sus responsabilidades, sino que pretende crear un relato donde son los dirigentes sociales quienes instigan una marcha provocada para desestabilizar el país. «Existe una verdadera cacería contra quienes defendemos la tierra, como el mundo pudo ver con el caso de la compañera Berta Cáceres. Ya son más de 5000 campesinos y 1700 campesinas las que han sido procesadas por la defensa de sus derechos y por la protección del territorio».
La fecha final del viaje la desconocemos. En cualquier caso, no será cuando lleguen a EE. UU. La Caravana de Honduras, como los miles de personas que atraviesan el Mediterráneo, refleja una crisis global: el colapso del sistema neoliberal, programado ciegamente para acumular riqueza. ¿Podemos acompañar esos días de camino, de cruzar fronteras, de hambres, violencias y fríos? Wendy y Rafael señalan la importancia de la solidaridad de los pueblos y la denuncia conjunta a un sistema opresor. La interpretación de esta llamada, que pasa por revisar nuestros privilegios, puede convertirse en un gran viaje colectivo hacia los cambios globales que nuestra civilización necesita urgentemente. Ese debe ser el final del viaje.
Gustavo Duch y Patricia Dopazo
Revista SABC





1 comentario:

  1. Solo el hambre, la miseria, la desolacion humana, hara cambios profundos. Son procesos de evolucion de la conciencia de clase. Cuando lleguen al punto vayan donde vayan no hay salida. Volveran a sus tierras para luchar, para despojar a los que se apoderaron de sus riquezas. Lo haran es cuestion de tiempo.

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