viernes, 13 de septiembre de 2019

Desborde represivo

En la foto: represión policial en la marcha contra la injerencia de UPM en la educación. Montevideo, 5/setiembre/2019.



Santiago Mazzarovich

En la edición del Semanario Brecha de hoy viernes sale una nota, "Golpe de efecto", escrita por Venancio Acosta y Betania Nuñez. Lo que sigue a continuación son apenas unos fragmentos de testimonios de les detenides, vale la pena comprar la Brecha de hoy y leerla completa: https://brecha.com.uy/golpe-de-efecto/


"“Me redujeron. Estaba acompañando a una señora mayor que estaba corriendo. Me golpearon en los genitales con un palo, me pisaron la cabeza, se me salió un cristal y, cuando les dije que me estaban rompiendo los lentes, un oficial pisó el cristal adrede” -contó al juez uno de los detenidos.”



“”Yo iba atrás del todo. Ellos salieron de los laterales del quiosco de revistas, me agarraron de atrás y me pusieron contra el quiosco. Uno me agarró del pelo, me tiró al piso y se puso arriba mío con todo su cuerpo” -relató la única mujer detenida.”



“”Salí corriendo y un policía me siguió, me agarró y me tiró al piso. Me pegaba patadas y piñas en la cabeza” -resumió el tercer detenido de la marcha.”



“”Fue sumamente injusto, violento, desmedido y sin motivos. Yo estaba filmando. A un oficial se le escapó alguien, miró para el otro lado, estaba yo y se me tiró encima. La verdad que me sorprendió mucho. En toda la marcha no había hecho nada. Y cuando me detuvieron, no fue más que un forcejeo: no me resistí. Lo que escuchaba era que a una compañera la estaban judeando y a mí me decían: “¿Querés que te quiebre el brazo?”” -dijo el último.”



“Ya en la comisaría Séptima, los policías cantaban: “Qué feo debe ser, qué feo debe ser, que venga la guardia corriendo y se los ponga a coger.""



“Sobre la madrugada, 13 policías (y algunos oficiales vestidos de civil pero encapuchados) salieron del patio de la Seccional y emprendieron contra los manifestantes que se concentraban frente al predio, provistos de palos y tres escopetas de munición no letal.”
“A uno de los detenidos afuera de la Séptima lo “golpearon entre varios policías en el brazo, en la cabeza, en el cuerpo en general (…) Uno de civil me hacía preguntas al oído sobre el aborto, sobre el lenguaje inclusivo.””



“El segundo detenido en la Séptima le dijo al juez: “Me tiraron al piso, me pegaron repetitivamente, me ahorcaron. Fue tan humillante que al momento de la detención uno de los oficiales me apoyó su pene, me lo refregó, se río de mí. Hasta dijo cosas sobre mi pelo largo (…) Un oficial me decía que tenía que tener cuidado porque estaba solo, que ahí adentro había gente a la que le gustaba pegarles a los comunistas, a la gente de pelo largo, y nos incentivaba a pelear mano a mano.””




El gobierno una vez y otra vez ha respaldado institucionalmete la represión con una construcción de relatos mas bien ridícula. Esta vez lo mismo: imágenes que dicen tener pero que no aparecen ni le entregan al fiscal, hechos que dicen que sucedieron pero que las imágenes demuestran que no, protocolos que dicen que cumplieron pero que las imágenes desmienten, grabaciones policiales (esas que nos "garantizarían" que todo sea una paliza legal y protocolar) que solo grabaron desde que les detenides ya están mágicamente en el piso abajo de alguna rodilla militar (¿vieron la foto?, ¿no es policía militarizada?).
¿Cómo es que no organizamos una marcha enorme esta semana para repudiar la represión del otro día?, ¿cómo es que se hacen les boludes mientras un policía le dice a un militante social que en esa comisaría "había gente a la que le gustaba pegarles a los comunistas, a la gente de pelo largo"?, ¿se dan cuenta del avance de los aparatos represivos sobre los movimientos sociales?, ¿y del avance del discurso facho, anti-zurdo, en la policía y las FFAA?
En las movilizaciones callejeras pareciera haber dos mundos paralelos. En algunas marchas, las multitudinarias a las que vamos todes cada año, la policía corta la calle. Hay otro montón de movilizaciones en las que la policía te corre a palos. Si no hay represión abierta hay despliegue policial, provocaciones, filmaciones en la cara, rastrillaje post-movilización. Hay que organizarse para desconcentrar y que no quede nadie sole, hay que ponerse championes porque la probabilidad de tener que correr es real, no un delirio de militantes perseguides.
¿Cuándo es que dejó de existir la empatía con militantes sociales reprimides, por el solo motivo que militan otras causas o que tienen otros métodos?, ¿cuándo es que dejaron de creerle a les militantes y defienden las versiones de los milicos?
Esta se suma a la lista de represiones policiales de los últimos años: el 5 de noviembre de 2005 y la marcha contra Bush, el 19 de junio de 2007 en la marcha contra el "Nunca más", el 1 de mayo de 2010 a integrantes de la Columna Cerro-Teja, el 31 de mayo de 2011 en la marcha contra las razzias, el 16 de febrero de 2013 en la Suprema Corte de Justicia, el 14 de agosto de 2013 y los milicos disparando balas de goma a les estudiantes, el 24 de agosto de 2013 y la detención y amenazas a doce militantes que se trasladaban a la Marcha del Filtro, el 22 de setiembre de 2015 y el desalojo brutal del CODICEN ocupado por estudiantes, el 22 de marzo de 2019 y la detención por parte de policías de civil a manifestantes en la marcha por el agua. Por nombrar solo algunas que se me vienen a la cabeza. Y sin entrar en los seguimientos, la judicialización de la protesta, los tiras en las marchas, la vigilancia y el control policial, la represión en los barrios.
La semana pasada bajaron de los patrulleros a los tiros, no hubo tiempo de reaccionar, de cambiar el chip de estar marchando para tener que correr porque venían tirando al cuerpo. Los milicos están sacados, están empoderados, saben que aunque se vayan de mambo al otro día el Ministerio del Interior los va a respaldar, la reacción social va a ser de un par de comunicados, y las investigaciones por "excesos" de una manera u otra quedarán por esa.
Las bestias no aparecen de la nada un día cualquiera, de sorpresa. Nacen, se les alimenta bien, sacan músculo, se los agita, se los agita, se los agita, comen odio, se los entrena para que muerdan, se les dan armas largas, y cámaras, y leyes antiterroristas, y procedimientos policiales, y trajes camuflados para que sientan que son milicos especiales, tropas especiales, y se los encapucha para que no se los pueda identificar, y se les ampara, una vez, y otra vez, y otra vez. Y se pasan de la raya, y los bancan, y después otro poco más, y los bancan. Y cada represión están mas zarpados, más ensañados. Les sueltan la correa y ya ni ladran, muerden de una. Y nos vigilan, y nos persiguen, y están dispuestos a cagarte a tiros si jodés con lo de UPM, o con el agua, o con el Filtro; es una represión hiper selectiva. Y lo más jodido es que se acostumbran a que al otro día no pasa nada: un par de comunicados, en las redes sociales los fachos pidiendo más palo y otres diciendo que qué fea la represión pero qué feo también que graffiteen un muro.
Frenar la represión es frenar la bestia que están alimentando hace demasiado tiempo en las comisarías y cuarteles, una bestia que come odio, ladra discurso facho y muerde cada vez más fuerte.


>>> La Ley del garrote


>>> El derecho libre e irrenunciable



>>>Trabajadores represores
(El País)





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