sábado, 30 de marzo de 2019

Sin honor

El Gral. Manini y el actual Comandante en Jefe son encubridores, por tanto cómplices, de aberrantes violaciones a los DDHH, el HONOR de las FFAA fue pisoteado por un grupo de sádicos criminales


Gavazzo admitió que arrojó el cuerpo de Roberto Gomensoro al río Negro

Gavazzo y “Pajarito” Silveira narraron múltiples horrores de la dictadura; el Tribunal de Honor entendió que no afectaron el honor de la fuerza



30 marzo 2019


José Gavazzo admitió que arrojó en 1973 el cuerpo del tupamaro Roberto Gomensoro al río Negro para hacerlo desaparecer y que le mintió a la Justicia al respecto.

Jorge “Pajarito” Silveira fue más allá. Dijo que Gavazzo fue responsable de la muerte de Gomensoro, también del otro detenido en el Grupo de Artillería 1 y de la desaparición de María Claudia García de Gelman. Acusó a Gavazzo de no tener “la hombría suficiente” para asumir sus actos.
Tales hechos emergen de las actas del Tribunal de Honor que el Ejército realizó a ambos oficiales, según comprobó El Observador tras haber tenido acceso a ellas.

A pesar de estas confesiones y acusaciones, siete generales del Ejército (tres integrantes del Tribunal de Honor, otros tres de un tribunal de alzada, y el excomandante Guido Manini Ríos) entendieron que los acusados no afectaron el honor del Ejército. Y que solo afectaron el honor del Cuerpo de Oficiales y el suyo propio por haber permitido que el coronel Juan Carlos Gómez permaneciera tres años preso por el asesinato de Gomensoro, siendo que ellos sabían que era inocente.

La muerte de prisioneros indefensos, la desaparición de sus cuerpos y las mentiras reiteradas no fueron consideradas.
Uno de los generales que integró el tribunal de Honor es el actual comandante del Ejército, José González, designado por el presidente Tabaré Vázquez tras cesar a Manini Ríos.
Gavazzo culpa a Cristi

Gavazzo sostuvo ante el Tribunal de Honor que el Grupo de Artillería 1, del cual él era el segundo al mando, detuvo a Roberto Gomensoro porque era “un jefe” del sector militar del MLN.



“Tito” Gomensoro fue detenido el 12 de marzo de 1973. No era jefe del aparato armado del MLN. Su tarea estaba concentrada en la militancia en la FEUU. Seis días después su cadáver apareció flotando en el río Negro, en el lago del Rincón del Bonete. Estaba envuelto en una malla de alambre y tenía atadas tres grandes piedras.

El cadáver fue sometido a autopsia, pero no pudo ser identificado. Luego de ser enterrado en Tacuarembó, alguien lo volvió a desaparecer en fecha incierta.

El Ejército nunca admitió que aquel cuerpo que había aparecido flotando era el de Gomensoro. Decían que se había fugado y no se sabía nada de él. Hasta 1985 mantuvieron una orden de captura. Pero el forense que había analizado el cadáver cuando apareció flotando, se guardó para sí su cráneo. Eso permitió que en 2002 se confirmara que el cuerpo era el de Tito.




El fallo del Tribunal de Honor que el Ejército hizo a José Gavazzo y a Jorge “Pajarito” Silveira tiene una contradicción en la que nadie parece haber reparado.

Las actas del Tribunal –uno de cuyos integrantes fue el nuevo comandante del Ejército– no se conocen. Tampoco sus resoluciones completas. Solo tenemos acceso a los pasajes que divulgó Presidencia. Aun con esa salvedad, una flagrante omisión debe ser señalada.

El Tribunal de Honor sostuvo que no está probado que Gavazzo y Silveira sean culpables de 28 homicidios, tal como determinó el juez Luis Charles en 2009.

Sin embargo, sí halló que ambos incurrieron en una “falta gravísima”. Se “entendió que existió falta contra el honor, porque los militares juzgados, teniendo conocimiento de la condena con prisión del coronel en situación de retiro Juan Carlos Gómez (quien estuvo privado de libertad durante tres años y medio) por el fallecimiento de Roberto Gomensoro en el Grupo de Artillería N°1, cuyo cuerpo apareciera en aguas del río Negro, no le comunicaron a la Justicia penal ordinaria que el condenado era inocente”.

Lo que nadie se ha preguntado es cómo Gavazzo y Silveira sabían con tanta certeza que Gómez era inocente.

Roberto Gomensoro Josman fue el primer desaparecido. Hijo del reconocido sexólogo Arnaldo Gomensoro, nació en 1949 y creció en Malvín. Le decían Tito y se hizo tupamaro. En 1972 era de los que habían comenzado a descreer de la lucha armada y querían apostar a la política. Eso no impidió que el 12 de marzo de 1973 una patrulla del Ejército se lo llevara de su casa.
Seis días después un cadáver apareció flotando en el río Negro. Estaba envuelto en una malla de alambre y tenía atadas tres grandes piedras.

José González, nuevo comandante en jefe del Ejército, que integró el Tribunal de Honor que juzgó a Gavazzo y Silveira

Aún no tenían experiencia y lo habían “desaparecido” mal. El cadáver fue sometido a autopsia y se le tomaron fotos, pero no pudo ser identificado. El Ejército nunca admitió que aquel cuerpo era el de Gomensoro. Decían que Tito se había fugado y no se sabía nada de él. Hasta 1985 mantuvieron una orden de captura. Pero el forense que había analizado el cadáver guardó su cráneo. Eso permitió que en 2002 se confirmara que el cuerpo era el de Tito.

En 2005 y a pedido del presidente Tabaré Vázquez (en su primer mandato), cada una de las tres armas se vio conminada a entregar un informe con los datos en su poder sobre los desaparecidos.
Allí el Ejército reconoció por primera vez que Gomensoro había muerto en 1973, pocas horas después de su detención, “por problemas cardíacos”, en el Grupo de Artillería 1, en el cuartel conocido como La Paloma. El informe admitía que luego su cuerpo había sido arrojado al lago de Rincón del Bonete.

La identificación del cráneo y el informe del Ejército permitieron que un juicio por la muerte de Gomensoro avanzara en Tacuarembó. Todo indicaba que los principales encausados serían los dos jefes del Grupo de Artillería 1° en marzo de 1973, cuando Tito fue detenido, muerto y desaparecido: el entonces coronel Alfredo Rubio y su segundo al mando, recién llegado al cuartel: Gavazzo.


>>>  Gomensoro fue castrado y falleció desangrado

La jueza penal de Paso de los Toros, Dra. Lilián Elhorriburu, procesó al Cnel. (r) Juan Carlos Gómez y al Tte. Cnel. (r) José Nino Gavazzo como autor y coautor, respectivamente, del homicidio muy especialmente agravado de Roberto Gomensoro Josman, en marzo de 1973.


El Cnel Juan Carlos Gomez era terrible, era muy violento. Este muchacho le contestó de malos modos y lo castraron, el que lo castró fue Juan Carlos Gomez

Escrito por: Víctor Carrato
 l Juzgado de Paso de los Toros vivió ayer y desde el mediodía de hoy el momento más importante y más terrible en toda su historia.
Los autos de procesamiento, resumidos por la Suprema Corte de Justicia, son terribles para quien los logre leer.
Según consta en este documento de la Justicia, “El Sr. J G [José Gavazzo] se encontraba en Paso de los Toros a fines de 1972 y principios de 1973″ aunque no fue el único lugar donde actuó torturando prisioneros políticos, siendo autor de varios asesinatos comprobados. Según Gavazzo su “misión fue re interrogar a toda la dirección militar del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, a los efectos de poder determinar las múltiples operaciones militares que a través de más de diez años había realizado ese movimiento y no habían sido hasta ese momento determinados los responsables…en Paso de los Toros se hizo en el Batallón de Ingenieros Nº 3″. Según informa la Suprema Corte de Justicia, estas declaraciones fueron realizadas por Gavazzo en diciembre de 2009 cuando en presencia de su abogado defensor se lo condujo a declarar en aquel momento como testigo, al igual que al ex coronel Juan Carlos Gómez, autor del asesinato de Roberto Gomensoro Josman, como quedó probado.
En 1973 Juan Carlos Gómez era mayor, según manifestó uno de los testigos, tenía un vehículo que se desplazaba a alta velocidad y participó en varias oportunidades de las torturas en Tacuarembó. Hoy, con más de 80 años, Gómez vive en una torre en Punta del Este. Fue el último jefe de Policía de Maldonado durante la dictadura.
Otro de los testigos “manifestó que los presos se encontraban en el Campo 3, en una pieza chiquita, entrando en el rancho de paja en la primera puerta”.
Un tercer testigo manifestó que vio dos veces a Gavazzo en el Campo 3 y que el mayor Juan Carlos Gómez “era severo al extremo, difícil de tratar; vivía en Durazno, cuando tenía guardias se quedaba en el Campo 3″.
El testimonio de uno de los testigos, que estuvo detenido desde agosto de 1972 hasta finales de 1973, permitió saber que “en el año 73 un maldito soldado borracho comentó en una reunión que estando en la guardia, que había estado en el movimiento nuestro, y les dijo a los soldados que me preguntaran a mí y eso me mató, y vino de la Región Militar 3, ya el cuartel de ingenieros no tenía nada que ver y vino del Cuartel General de la Región 3, entre ellos G [Gavazzo] y el matador [Juan Carlos Gómez]” . El testigo agregó que “el matador es el capitán J C G [Juan Carlos Gómez] que era en ese momento capitán de la región 3…J C G [Juan Carlos Gómez] a todos los que tenían problemas que no hacían lo que él decía nos vemos en Paso de los Toros y ahí los llevaba al Campo 3 y ahí me llevaron a mí para interrogarme otra vez, en el año 73… Ahí me desnudaron y me colgaron en los galpones y en determinado momento de ese día trajeron a un muchacho rubio, le hicieron lo mismo, lo desnudaron y lo colgaron… A ese chiquilín le hacían preguntas, lo castigaban, G [Gavazzo] era el peor y estaba ese capitán JCG [Juan Carlos Gómez], era terrible, era muy violento… Este muchacho le contestó de malos modos y lo castraron, el que lo castró fue el JCG [Juan Carlos Gómez] y yo lo miré muy feo; cuando él se dio vuelta y vio que yo lo estaba mirando me dio un hachazo con la bayoneta que lo había castrado y me cortó la rótula…
Roberto “Tito” Gomensoro pasó toda la noche desangrándose. “G [Gavazzo] daba las órdenes y miraba y sonreía mientras los demás las cumplían. Juan Carlos Gómez declaró que en la época detentaba el cargo de mayor, él mismo ordena que castren a Roberto Gomensoro, el que se desangró durante toda la noche perdiendo el conocimiento, en ese momento a otro testigo le rompen los ligamentos…
Esto fue constatado años después, por un médico forense, en cuyo certificado médico se expresa: callo óseo de cara anterior de rótula derecha. En esa época, según declaraciones de Juan Carlos Gómez realizadas el día 5 de agosto de 2010, no había otra persona con apellido G [Gavazzo], “no conozco, no sé, pienso que no debe haber”.
Cuando fue encontrado, se comprobó que al cuerpo de Roberto “Tito” Gomensoro le habían mutilado los órganos genitales, como fue declarado por uno de los testigos.
En un diario de la época en nota redactada por un corresponsal, se expresa: “horribles y espantosas mutilaciones…el cuerpo que se hallaba totalmente desnudo había sido mutilado espantosamente, especialmente sus órganos genitales, que aparecían totalmente cercenados”. Agrega que “…el cadáver fue trasladado a Tacuarembó, donde en el día de hoy se iba a practicar la autopsia , a los efectos de determinar las causas que determinaron su fallecimiento. El cuerpo no presentaba, a simple vista, heridas de ninguna índole, excepción hecha del cercenamiento de los órganos genitales, que pudiera arrojar alguna luz sobre la forma en que fue asesinado”.
Otra testigo manifestó que su padre le comentó que el cadáver tenía piedras entre el tejido y el cuerpo, que estaba desnudo, y “me comentó algo de los genitales, como que estaban mutilados”.
El esposo de la testigo mencionada manifestó que su suegro, que era corresponsal del diario “La Mañana”, hizo una nota sobre el cuerpo encontrado y comentó a nivel familiar que “estaba cubierto por alambre y tenía piedras, y que estaba mutilado pero no sé en qué parte”.
Uno de los testigos declaró que fue a rescatar el cuerpo en esa oportunidad. Ayudó a empujar el cuerpo hasta la orilla, el cuerpo estaba protegido por un tejido con tres piedras dentro, que tenían algo de blanco.
Otro testigo que estuvo de guardia en la morgue durante ocho horas custodiando el cuerpo en esa oportunidad recuerda que “parecía que le habían sacado un testículo”, si bien de la autopsia realizada por el forense de la época, Sr. L [Laca], el mismo declaró el motivo por el cual se quedó con la xx (cabeza) de quien a la postre sería Roberto Gomensoro: “…yo pensaba entregar la cabeza a alguien confiable, yo no confiaba en la policía…”.
“Una vez producido el deceso se ordena al oficial M (que era encargado del Campo 3), que envuelva el cuerpo en una malla de alambre y le coloque piedras para fondear el cuerpo y evitar que suba a la superficie del lago”. A quien M. le comentó “querés que te fondee como al rubio”. El testigo A recuerda que el sargento M gritaba en una oportunidad en el calabozo de la Policía “que al policía que lo había traído preso le iba a hacer lo mismo que le habían hecho al tupamaro, que lo habían tirado envuelto en un tejido”. El testigo MM expresó que M tuvo un problema con su hermano JM, el hermano le pegó a M que estaba borracho y le hizo volar el gorro y M le gritó “a vos te vamos a hacer lo mismo que a ese que tiramos en el lago”. Y F, quien en conversación con el comisario le relató sus investigaciones luego de encontrarse el cadáver, constatándose que el alambrado en el que fue envuelto pertenecía al Batallón y fue traído especialmente para el área perimetral, donde actualmente se encuentran dependencias de la Junta Local. Si bien era sabido en la época que apareció el cuerpo de Gomensoro en las condiciones relatadas anteriormente, curiosamente el indagado G [Gavazzo] manifestó en el día 5 de agosto que no tuvo conocimiento de tal hecho.

>>> También sin honor
















3 comentarios:

  1. El honor militar es una cualidad moral que nos impulsa a realizar el más estricto cumplimiento de nuestros deberes ante los semejantes y ante nosotros mismos. Es base de la disciplina que rige las actividades de todos los seres humanos, cualesquiera que sean las clases sociales a que pertenezcan. No todos los oficiales militares son culpables de lo que hicieron Gavazo y comandita,a esta clase de Joficiales le corresponde todo el peso de la ley como a cualquier civil que comete delito.Jamas se debe descriminar al Ejercito Nacional por horrendas personas que por el uso y abuso de su investidura militar cometieron crimenes......

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  2. Honor de pacotilla. Nadie es más que nadie. Brazo armado de los que dominan, alcahuetes de los yanquis y de los brazucas.

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  3. Con todo respeto ,para la ciudadania ,todos los militares siguen siendo culpables . Unos por haber cometido delitos aberrantes y los otros por callar y silenciar todo . Parte del homor es condenar a sus pares y purgar la institucion en su interna ,cosa que hasta el dia de hoy el ejercito nacional ,no lo ha echo ,si no que al contrario apaña toda la informacion existente . EL DIA QUE EL EJERCITO NACIONAL DECIDA PEDIR PERDON POR LOS ECHOS DEL PASADO . Recien ahi ,estara.cumpliendo con el honor y sus valores ,mientras.tanto no.lo haga ,no son dignos de.hablar de.honor señores

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