miércoles, 21 de agosto de 2019

No te creo




Una causa sagrada y permanente



20 agosto 2019


El pasado lunes 12 de Agosto, el Poder Ejecutivo remitió al Parlamento un proyecto de ley destinado a asignar nuevas atribuciones legales a la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH). La iniciativa le otorga facultades para investigar lo ocurrido en cuanto a la desaparición forzada de ciudadanos durante el período del Terrorismo de Estado.

La Corte de Roma condenó a cadena perpetua a criminales que gozan de prisión domiciliaria en Uruguay




La desaparición forzada de ciudadanos por parte de funcionarios del Estado es una práctica represiva cruel e inhumana que merece la mayor de las condenas en todos los planos. Una práctica auténticamente condenable y repugnante.

Durante el período conocido como Terrorismo de Estado, casi doscientos uruguayos fueron secuestrados y desaparecidos en el marco del Plan Cóndor dentro y fuera de las fronteras nacionales por parte de los servicios represivos. Dos de ellos (Héctor Píriz Castagneto y Abel Ayala) por parte del Escuadrón de la Muerte cuando gobernaba Jorge Pacheco Areco, Roberto Gomensoro Josman en marzo de 1973 durante el gobierno de Juan María Bordaberry y el resto luego de la disolución de las Cámaras en junio de 1973.

Hasta el momento sólo se ha podido esclarecer un pequeño número de casos. El Poder Judicial, el órgano estatal con las mayores facultades constitucionales al respecto, por diferentes causas, vigencia de la Ley de Caducidad de la pretensión punitiva del Estado (1989 a 2011), entre otras, aunque no la única, no estuvo en condiciones de actuar con la eficacia y la eficiencia que la gravedad de lo ocurrido ameritaba. La Suprema Corte de Justicia, incluso, no las considera hasta el momento como Crímenes de Lesa Humanidad y ha autorizado las prisiones domiciliarias para los escasos condenados.
La investigación criminalística es decisiva


Dotar a la INDDHH de facultades reales para llevar a cabo investigaciones a fondo, con metodología criminalística, interrogando a los potenciales involucrados, allanando domicilios, solicitando compulsivamente información y archivos, son herramientas imprescindibles.

Al crear la Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad, tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo han emitido un mensaje claro y contundente sobre su compromiso con la Verdad de lo ocurrido y con la Justicia como herramienta fundamental para construir una sociedad sólida y democrática.
Dotar de recursos


Para cumplir los nuevos cometidos asignados a la INDDHH, deberá ser dotada de los recursos básicos e imprescindibles para ello. Desde la perspectiva de nuestro colectivo no tenemos una visión optimista. Hasta el momento, la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria, una gran herramienta en la batalla histórica por la construcción histórica del pasado, para contrarrestar las tesis negacionistas, no cuenta con recursos para funcionar. La Oficina de Atención a las Víctimas del terrorismo de Estado (OAVTE), dependiente de ASSE y del MSP, a pesar de las reiteradas gestiones llevadas adelante por Crysol en los últimos dos años, no cuenta con los recursos para hacer frente a los pagos a los proveedores. Un mayor compromiso por parte del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y de los tomadores de decisiones al respecto, sería muy importante.
Un auténtico compromiso con la Verdad y la Justicia


La investigación, el esclarecimiento y la sanción de las graves violaciones a los DDHH es el principal camino a recorrer para que ellas no vuelvan a ocurrir. Es un camino imprescindible de afirmar las normas de derechos humanos, las disposiciones legales, el Estado de Derecho y afirmar la institucionalidad democrática.

La discusión que en las próximas semanas, antes de su receso debido al ciclo electoral, se procesará en el Senado y luego en diputados, será una prueba inexcusable para conocer el alineamiento de todos los partidos acerca de esta temática, tan importante y tan decisiva.

La INDDHH ha sido un auténtico logro de la sociedad uruguaya de los últimos años para afirmar una convivencia más digna y más humana. Ha jugado un papel importante en lo referido a la temática en general. Si bien ha sido duramente atacada y cuestionada en forma constante por los sectores reaccionarios y los medios de comunicación como El País, ha logrado un importante reconocimiento a nivel de toda la sociedad, en especial entre los sectores más vulnerables y desprotegidos de ella.

Otorgar a la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo estas nuevas atribuciones para que pueda investigar hechos de enorme trascendencia histórica y vital para la afirmación democrática, tal como lo plantea el proyecto de ley remitido por el Poder Ejecutivo, es una iniciativa valiosa y muy trascendente. Debería ser aprobado por unanimidad en ambas cámaras. No somos optimistas al respecto. Lo sucedido con la petición de destituir a generales en actividad que consideraron que torturar, asesinar y desaparecer a una persona detenida no afectaba el honor de las Fuerzas Armadas, no fue votada por los senadores de la oposición, es un motivo para ello.



>>> Y si no aprueban recursos, le trancan a la INDDHH sus cometidos



Ver para creer



martes, 20 de agosto de 2019

Gente peligrosa

Germán "Panzerfaust" Dorrego con Manini


En un perfil usa el nombre de “Germán Panzerfaust”, en el cual el apellido hace referencia a un lanzagranadas antitanque desarrollado y usado por el partido nazi Adolf Hitler“Panzerfaust”se traduce como“puño blindado” Dorrego tiene la pal“skinhead” tatuada en su mulso y antebrazo



NAZIS AL PODER
20 de agosto de 2019


Cabildo Abierto integra a grupo neonazi en sus filas

Un hombre con formación militar y abiertamente fanático del nazismo se presenta como referente del partido de Manini Ríos en la zona oeste de Montevideo. Desde Cabildo Abierto minimizan su adhesión.


El partido Cabildo Abierto integró en su convención a la agrupación Purificación, catalogada por el Ministerio del Interior como neonazis.
Según el Ministerio del Interior, Germán Dorrego, referente de la agrupación, era un “skinhead” (cabeza rapada) e integraba un movimiento que rendía culto y hacía propaganda a la ideología y simbología nazi.
Según se puede constatar en su perfil personal de Facebook, Dorrego es activo militante de Cabildo Abierto, tanto que en su portada figura una foto en la que se le ve junto con Guido Manini Ríos y otros referentes en un andamio que hace las veces de escenario en la inauguración del “Cabildo Reglamento de tierras de 1815″ el pasado 31 de julio.
Asimismo participó el pasado domingo en un acto de CA en la sede oeste “Ansina”, según publica El Observador.
Según se constata en las actas de la Corte Electoral, Dorrego dió su voto en la convención nacional de Cabildo Abierto llevada a cabo el pasado sábado.



Germán Dorrego es convencional de Cabildo Abierto, integrante de la agrupación Purificación y referente de la zona oeste de Montevideo, tal como él se presenta en redes sociales. Pero el dirigente de 30 años tiene al menos un pasado que no está en consonancia con alguna de las ideas expresadas por el partido político y, en particular, por el candidato Guido Manini Ríos. Hasta hace algunos años Dorrego era un skinhead (cabeza rapada) e integraba una agrupación que rendía culto y buscaba propagar la ideología nazi en Uruguay, según el Ministerio del Interior.
Su militancia en Cabildo Abierto se constata en redes sociales, que usa para hacer propaganda, y fue confirmada por fuentes partidarias. En varias fotos y videos se lo ve en actos del partido y cerca de Manini Ríos. Fue uno de los dirigentes que estuvo en el balcón junto a su líder en la inauguración del “Cabildo Reglamento de tierras de 1815” el miércoles 31 de julio y también participó este domingo de un acto en el cabildo sede oeste “Ansina”. Como convencional dio su voto el sábado en la Convención que proclamó la fórmula del partido, según figura en las actas de la Corte Electoral.

Este artículo lo puede ver en este link: Convencional de Cabildo Abierto integró grupo catalogado como "neonazi" por el Ministerio del Interior


Luego que el dueño del bar hiciera la denuncia y que inteligencia policial tomara cartas en el asunto, la jueza Ana Ruibal dispuso la detención “de un grupo 8 personas de orientación neonazi (6 hombres y 2 mujeres mayores de edad)”.
Dorrego aceptó ante Ruibal que había estado en el bar en el que se hicieron saludos nazis y que también participó el 19 de agosto en un encuentro en las Canteras del Parque Rodó que rindió culto a Rudolf Hess –militar, político y figura clave de la Alemania nacionalsocialista, secretario y mano derecha de Hitler–.
Además del material proselitista, la policía incautó armas de fuego, estupefacientes y un “amplio espectro de objetos referidos a la ideología nacionalsocialista, tales como escudos, banderas, remeras con logos alusivos al nazismo, pegotines, folletería, retratos de Adolf Hitler en varios formatos distintos, entre otros objetos”.
Para este caso la justicia dispuso el procesamiento sin prisión de R.A.G.K. por un delito de violencia privada y el resto de los indagados recuperaron su libertad, entre ellos Dorrego.
Contra ataque 88 luego derivó en la banda Sangre y Acero Montevideo y también hicieron una radio online: CASMontevideo (Contra ataque skinheads Montevideo), que reproducía música nacional e internacional RAC OI SKA.
Un pelo al huevo
El candidato a la vicepresidencia por Cabildo Abierto y presidente del partido, Guillermo Domenech, dijo que “ignoraba” el pasado de Dorrego. “Me entero por usted. Le aseguro”, dijo. Es más: Domenech dijo que no lo conoce a Dorrego y que no lo podría identificar, aunque este domingo estuvieron a pocos metros en la inauguración un nuevo cabildo en la zona oeste.
De todas maneras dijo que él no se encargaba de hacer “inteligencia” sobre las personas que formaban parte de las agrupaciones.

>>> Dios los cría


HKN KRZ es la palabra ESVASTICA en alemán (Hakenkreuz) sin las vocales


Manini dice que hay mucha gente que le tiene miedo a Cabildo Abierto

Claro que le tenemos miedo!!

HKN KRZ es la palabra ESVASTICA en alemán (Hakenkreuz) sin las vocales, para burlar así las leyes contra la simbología nazi











lunes, 19 de agosto de 2019

Apróntense para la requisa!

Antonio Romanelli


El asesor en seguridad de Cabildo Abierto es el coronel (r) Antonio Romanelli (El Pisahuevos), capitán ayudante en Barracas en el EMR N° 1 (Penal de Libertad) durante 1978 - 1979


Aqui tenemos al viejo "Pisahuevos" ex capitan encargado de barracas del Penal de Libertad, requisador compulsivo, y actual director de empresa de seguridad especialista en fraudes, estafas, etc como reza en linkedin. Y como no podía ser de otra manera asesor de seguridad de Cabildo Abierto. Antes tambien integrante del MRN agrupación del PN en el 71 que tuvo algún problema con Wilson. Ahora organizara los serenos y demás innovaciones para asegurarnos con la vieja y querida Doctrina de Seguridad Nacional , (el Co.Se.Na por ahora no viene incluído)

El programa fue elaborado junto al doctor en Economía Enrique Pées, Ing Agr. Juan Irigoyen, Cnel. Antonio Romanelli, licenciada en Educación Diva Rombys, Daniel Hardy, Dr. en Medicina Fernando Silva, Marcos Methol Sastre, Cnel. Ulysses Prada, Lic. en Sociología Rosanna de Oliveira, Dra. en Medicina Aida Lessa, Dra Sandra Cha y Aldo Velázquez.
Si bien se hicieron anuncios en varias áreas, las mayores repercusiones las obtuvieron sus planes sobre seguridad, por ser uno de los temas centrales en la opinión pública, que genera mayores diferencias entre los partidos.
Manini propuso crear la figura de "serenazgo": una guardia de serenos para patrullar las calles durante las noches, formada por militares y policías retirados, con el fin de incrementar el patrullaje policial.


>>> Otros con prontuario


Quiénes asesoran a Manini Ríos y qué ideas van a ser incluidas en el programa

El coordinador de los equipos técnicos que trabajan en el programa de Cabildo Abierto, Aldo Velázquez, reveló el nombre de dos de los asesores, las principales ideas, y ahondó en el origen y el futuro del partido




¿Cuándo se dio la vinculación con Eduardo Radaelli, Enrique Mangini y Gaspar Barrabino?
No tengo claro exactamente cuándo. De Barrabino creo que fue cuando estábamos armando las listas y llegó un mail suyo a la comisión electoral pidiendo entrar al partido. Mangini creo que está en la misma lista, pero no lo conozco. A Barrabino tampoco, salvo algún mail o mensaje de WhatsApp por la comisión electoral.
¿Y con Radaelli? Brecha informó que estuvieron involucrados en la gestación del partido, ¿esto lo niegan?
Yo no lo sé, pero tampoco sé todo, quién habló con quién, etcétera. Hablé con varias personas, algunos se sumaron, otros no, otros se quedaron expectantes y luego entraron. Quizás lo mejor es que le preguntes a ellos mismos.
¿No ha tenido trato directo con ellos? Integrantes de una agrupación de Florida que se desvinculó de Cabildo Abierto, consultados por El Observador, lo ubicaron a usted junto a Radaelli en una de las giras.
Con Radaelli sí, con Mangini no, y con Barrabino solo algunos mensajes por temas electorales. Por otro lado, no he coincidido en ninguna gira con Radaelli. Solo fui a Artigas y Salto en el lanzamiento y a Paso de los Toros (Tacuarembó) una semana después, y creo que a Radaelli solo me lo crucé en Artigas.







domingo, 18 de agosto de 2019

Los hijos de Botnia





Gustavo Garat
11 marzo 2015


Les dicen botnios o botnianos. Son “un montón de niños rubios”, discursean los vecinos en los zaguanes. Abandonados por sus padres, los crían los abuelos. Nadie indica dónde golpear para conocer más sobre ellos. Es raro porque en Fray Bentos, como en cualquier pueblo chico, todos saben a quién hay que acudir en cada caso. A nadie se le niega una a mano, excepto para encontrar a los hijos de Botnia.
Son vástagos del repunte económico concebidos durante la construcción de la planta de celulosa más escandalosa del planeta. Son parte de lo que dejó la crecida de Fray Bentos, la capital del departamento de Río Negro, tras la finalización de las obras de Botnia, luego absorbida por la empresa UPM, también finlandesa. De alguna manera también son un producto de la tormentosa crisis económica de 2002. La gente habla de ellos, pero nadie sabe bien qué mujeres parieron a esos botnios hijos de gringos. Los evocan por lo bajo; acusan a las madres de no tener corazón. Y también se compadecen de su futuro.
Las autoridades matan a pura indiferencia. “Acá no pasó nada”, niega la subdirectora de la Dirección Departamental de Salud rionegrina, que corta la conversación telefónica audiblemente enojada cuando escucha los datos del Instituto Nacional de Estadística. Las cifras hablan de un pico de nacimientos en Fray Bentos durante 2006, año en el que empezaron las obras. En ese momento nació la mayor cantidad de bebés del decenio 2000-2010. Se trata de 544 nacimientos: 86 más que dos años antes. Desde el Ministerio de Desarrollo Social son más amigables pero previenen: “Nadie habla de esas cosas”.
Sin embargo, hubo quienes entreabrieron sus puertas. Fueron las mujeres que conocieron, se enamoraron, se enredaron o incluso se casaron con alguno de aquellos tipos que llegaron en malón entre 2005 y 2007 para revolucionar el calmo transcurrir de la ciudad.
Muchos fraybentinos trazan la analogía entre Botnia, con el fenomenal movimiento que supuso su edificación, y el mítico frigorífico Anglo, que se alojó en la zona a mediados del siglo XIX. La empresa era propiedad de ingleses que atracaban en el muelle buscando corned beef para la guerra y besos etílicos para la noche. Los dos complejos albergaron unos 5.000 trabajadores y salpicaron de esplendor los escaparates, la vida social pública y también la privada. Claro que uno perduró 100 años —si se cuenta su fundación en 1865 bajo el nombre Liebig Extract of Meat Company— mientras que el otro sólo dos y algo. El frigorífico era empujado por la mano de obra local —y directa o indirectamente daba trabajo a toda la ciudad—, mientras que fueron los ciudadanos extranjeros los que más gastaron durante la construcción de la planta. Los jornaleros del Anglo tenían estabilidad y los trabajos se heredaban de generación en generación. En Botnia, en cambio, los contratos aparecían y desaparecían.
Otra diferencia fue que los requerimientos de Botnia —especialmente los asociados a las tecnologías digitales— superaron la capacidad de la mano de obra local. Por eso se establecieron entre el río Negro y el Uruguay miles de trabajadores especializados. Algunos vinieron acompañados por sus familias; otros eran veinteañeros europeos embarcados en una aventura tanto laboral como hormonal.
Desde que llegaron, la sagrada hora de la siesta en el poblado recostado contra el río Uruguay se tuvo que postergar. Los cajeros automáticos nunca tenían dinero. A veces las sucursales locales del mismo Banco República tampoco. Los comercios permanecían abiertos después del mediodía y dejaban las puertas entornadas hasta las nueve de la noche. En una especie de furor shoppingesco, los negocios atendían de lunes a lunes. La clientela quería gastar. Supermercados y tiendas de ropa montevideanos se instalaron en esa 18 de Julio que está a 300 kilómetros de la de la capital y que atraviesa las 30 cuadras de una ciudad con 24.000 habitantes. Los restoranes —o confiterías, como dicen los fraybentinos— no daban abasto. Se inauguraron pubs, prostíbulos y discotecas. El meneo mayor empezaba a las seis de la tarde, cuando los obreros abandonaban la soldadora halógena, los andamios o la computadora para tomarse unas cervezas reparadoras.
Nuevos fleteros cargaban y descargaban muebles relucientes todo el día en casas recién alquiladas por el doble de su precio anterior. Como en un balneario en verano, familias enteras de fraybentinos cedían su techo, escribano mediante, y las acondicionaban como podían. Todos aprovechaban: los empleados públicos y los profesionales alquilaban sus modestas mansiones a los extranjeros más pudientes. Las inmobiliarias también despertaron de la siesta. Encontraron su El Dorado entre albinos, musulmanes, chilenos, brasileños o turcos que amontonaron, para hacer unos pesos extra, en modestas casas arregladas de apuro. Los barraqueros chocaban a diario las palmas de constructores, albañiles, sanitarios, electricistas y también algunos improvisados en busca del mango.
Quienes tenían garaje pero no auto abrieron kioscos o cibercafés. A nadie le fue mal. Todo estaba a la venta. Todo se consumía como leña en el fuego. Miles de motos encontraron flamantes dueños, que las echaban a rugir desde las seis de la mañana hasta bien entrada la medianoche. La venta de electrodomésticos también se disparó. Un vecino evoca a sus coterráneos fraybentinos cargando orgullosos, de a pie o en moto, estilizados televisores durante cuadras y cuadras. Lo hacían a la vista de todos, para que el pueblo oliera el progreso del buen gastar.
La calma había sido alterada. Algunos funcionarios municipales —verdaderos motores de la economía local en el interior— pidieron licencia sin goce de sueldo y se dedicaron de una u otra manera a Botnia.
Los buenos sueldos y las changas se multiplicaron. Desde los floristas hasta los que plantaban papas, todos disfrutaron de la bonanza. Los peones ganaban 10.000 pesos por quincena. Los taxistas, antes bostezones, ya no descansaban. Los conversadores almaceneros tampoco. Las profesoras daban clases de español a finlandeses, holandeses, turcos, austríacos, alemanes, croatas o polacos. Las amas de casa lavaban, planchaban y cocinaban para ellos. Pagaban bien. Los gringos y los rebosantes jornaleros eran el corazón de aquella chimenea que a finales de 2007 empezó a humear. Muchos vieron multiplicar sus ingresos cuando se pusieron a la orden de gerentes tercerizados que les pedían a los obreros que tuvieran empresas unipersonales. En el pueblo todos dicen que 3.000 fraybentinos trabajaron directamente en la obra civil. Dicen.
El impulso frenético tuvo una ayuda extra con el corte del puente que une a Río Negro y Entre Ríos. Provincia y sede “piquetera” de una patota de militantes, sojeros e industriales —que tiran sus desechos negruzcos al mismo río que lo hace UPM— y localidad de un pueblo azuzado, Gualeguaychú, aislada en protesta ante un posible Chernóbil criollo. Resultado: las divisas permanecían en Fray Bentos y los gringos también.
La cadena del capital giraba. Hasta los robos bajaron: todos estaban ocupados.
***
Rita porta vitalidad y belleza con sus 50 años. El cabello negruzco como sus ojos y un rostro afilado expresan lo indígena que lleva en los genes. Todavía le parece escuchar el batir de las palmas en la puerta de su casa, que queda en el centro de la ciudad. Llegaban madres y niños que extendían la mano pidiendo algo para comer. Ella no estaba mucho mejor. La crisis de 2002 le había dejado la economía familiar patas para arriba. Nunca había visto gente pidiendo. Nunca había plantado vegetales. Nunca había pensado en talar el duro laurel del fondo, que tanto estimaba, para calentar las manos de sus hijas porque no tenía ni para el gas. El olor al humo del laurel las acompañó a todas partes durante el duro invierno de 2003. Se movían a caballo: tampoco había plata para el transporte. Los comercios estaban vacíos y la siesta se extendía un poco más de lo habitual, hasta que los hoteles, las pensiones y las casas plagadas de telarañas se vieron desbordados. Todos coinciden: Fray Bentos no estaba preparada para el aluvión de gente. Casi todos recuerdan aquel momento como uno de los más importantes de sus vidas.
En 2005, después de que el gobierno de Jorge Batlle firmara con Finlandia un tratado de libre comercio de cláusulas más que beneficiosas para los extranjeros, Botnia desmalezó el terreno en la cabecera sur del puente San Martín mientras los agrimensores mensuraban, los eléctricos tendían redes y los desarrolladores de software programaban sin tiempo para pestañear. Los arquitectos dibujaban y mandaban comprar hormigón premezclado. Los ingenieros planificaban grandes movimientos de tierra, desarrollaban planes de gestión ambiental y perforaban el suelo hasta el agua. Incluso arqueólogos, sociólogos y comunicólogos hicieron de las suyas mientras los peones se relamían. La fiebre contagió a los pueblos vecinos e incluso a alguna ciudad no tan cercana, como Paysandú. Los orientales llegaban de todas partes.Rita tenía miedo del ajetreo. Pensaba que los “gringos” ya nos habían colonizado una vez, robando las riquezas originarias que dilapidaron al otro lado del océano. Ahora los imaginaba desembarcando por el agua, lo único que quedaba en Uruguay después de la aftosa, las corridas bancarias y la sangría de jovencísimos emigrantes.
En 2006 el movimiento ya era palpable. En agosto la empresa había completado prácticamente la obra civil, se mostraba orgullosa de los 2.900 trabajadores que a diario alimentaban el barullo y anunciaba 5.000 puestitos para la próxima añadidura.
***
Por entonces la familia Taskinen se instaló en la calle Rincón de esa misma ciudad, donde Jorge Luis Borges puso a recordar y recordar a Irineo Funes, el memorioso. Fue una de las tantas familias que vinieron a Uruguay desde tantísimos países. Botnia proveía de educación a los hijos de sus altos mandos mediante un convenio con el colegio franciscano Los Laureles, que trajo maestras y profesoras desde Finlandia, la tierra donde la empresa cotiza en bolsa de valores. Las instalaciones se mejoraron y se construyó un edificio anexo para dar las clases. El barrio Jardín pasó a llamarse Residencial Botnia para albergar a las familias europeas cuyos jefes de hogar eran un ejército de imprescindibles para la multinacional. Se paseaban recreando a Finlandia entre las instalaciones perimetrales que compartían y tenían su spa propio. Tomaban sol desnudos y comían carnes que cocinaban en vinagre y con demasiado picante, según recuerdan los fraybentinos.
Frente al complejo de 80 confortables viviendas estaba la escuela. Niños uruguayos y extranjeros se veían las caras en los actos conjuntos, haciendo gimnasia, en fechas patrias y durante otros festejos. Unos bailaban el pericón y los otros sus músicas típicas. La interacción no era frecuente. Pero los Taskinen querían que sus niños se zambulleran en Uruguay. Vesa —por entonces de 10 años— y Tero —de 16— se integraron al aula franciscanovareliana y escucharon hablar de Gardel, del dulce de leche, del mate y de la rambla. Venían de una breve estadía en Finlandia, después de algún tiempo en Holanda. El señor Taskinen los hizo viajar, a ellos y a su esposa, por Japón y por diversos países europeos, entre maletas y maletines con contratos firmados. A diferencia del mundo que conocían, Fray Bentos los sedujo lo suficiente para quedarse. El movimiento del pequeño pueblo era “majestuoso”, su gente, cálida, y la seguridad, altísima: los niños salían de noche, podían volver a cualquier hora y no les iba a pasar nada malo.
A Tero le encantó Fray Bentos. De haber estado en Europa tendría que haber esperado unos cuantos años más para ver los amaneceres entre amigos. Con sus 16 años salió por las callejas y se hizo de los mejores compinches que ha tenido en la vida, amigos que ya son familia. Lo dice en el plácido fondo de la casa familiar, bajo un alero cercano a una pérgola y sobre un colchón de dos plazas coronado de almohadones. Es un rubio menudo de ojos clarísimos. Viste una casaca aurinegra que invita a cliquear en un sitio web que abrieron los manyas fraybentinos. Habla español como se habla al oriente del río. En realidad es uruguayo: fue el primer finlandés en obtener la ciudadanía celeste. Sus amigos bromeaban: “Ahora somos tres millones y uno”.
—¿Tuviste suerte con las chicas aquí?
—Podría decirse que sí —contesta sin más detalles. Luego admitirá que “se hizo hombre” en Fray Bentos.
—Claro que sí —afirma con orgullo Daïvi, su madre—. Vinimos con dos rubios. Todavía son bastante populares con las chicas.
***
En el pueblo todos lo saben. Hubo muchas parejas entre uruguayos y extranjeros: algunas momentáneas, otras con ciertas pretensiones, y unos pocos matrimonios que terminaron en Finlandia o algún otro país. Y también hubo relaciones por dinero, por necesidad o porque sí.
—Pateabas gringos, pateabas euros, dólares. Hubo amor y hubo dinero— aventura Melissa, de 35 años.
Melissa trabajaba entre las copas rojas de los lupanares. Sus carnes rollizas, su aplomo, un amplio escote y una gran simpatía eran sus armas allí. La conocieron los de afuera y los de adentro, los que tenían más y los que menos, el soldador y el ingeniero. La especulación también afectó al mercado del cuerpo. La cerveza servida entre sugerencias candorosas ahora sale 100 pesos, pero hace ocho años la cobraban a 120. El piso para los servicios sexuales era de 1.000 pesos. Los hombres del pueblo se enervan cuando recuerdan que les cerraban en la cara la puerta del cabaret. Cafishos y madamas cerraban con llave para desatar en los locales las bacanales de los extranjeros que bajaban en shuttles contratados, entre vozarrones alcohólicos ininteligibles. Muchas chicas de otras ciudades se instalaron en Fray Bentos para alimentar la maquinaria sexual masculina, para calmar la sed de la carga.
A Melissa los rusos le daban asco “por sucios”, pero la piel tersa de los austríacos la cautivó: ni pelos tenían. Uno de ellos fue Markus, que tenía 26 años. Ella tenía 29.
—Conocí un montón de gringos. Pero me dediqué a uno solo por un año y medio.
Durante dos años más mantuvieron la relación a punta de aeropuertos y videollamadas por Skype. Viajaron juntos a Buenos Aires, Brasil y Austria, entre otros lugares. Se veían cada seis meses y se cachondeaban entre computadoras cada vez que podían. Pero el tiempo pasó como pasa para la mayoría de las parejas.
La propuesta de Markus fue clara: vivir juntos mientras durara aquello. Así que Melissa abandonó Las Canteras, el barrio más humilde de la ciudad, y el que está más cerca del fogón de Botnia. Por entonces estaba terminando de construir la casa donde vive hoy con sus seis hijas, pero durante los años dorados se mudó a un chalet en Las Cañas, un lugar “pipí cucú”, según rememora. Se llevó a sus niñas más pequeñas y armaron rancho aparte con el joven austríaco.
Cuando se conocieron él pidió exclusividad. Pagaba 2.000 pesos la hora de compañía, así que a veces Melissa encajonaba 7.000 u 8.000 pesos en un día. Dejó la noche y se dedicó a la gran vida. En el barrio la veían pasear con ropas caras, lentes de sol, altiva, hecha una gran señora en el Chevrolet Corsa que Botnia le había facilitado a Markus. Tenía otros novios que al verla en la pizzería con su nuevo enamorado la tentaban con cerveza. A veces aceptaba los tragos y Markus, que estaba haciendo sus primeras armas con el español, le advertía: “Yo no estúpido”. Aquellos descendientes de los súbditos del Imperio Austrohúngaro eran celosos: si una chica salía con ellos no podía andar dispensando besos por ahí. Pero cuando Melissa volvió cierta tarde de Maldonado y encontró panchos con fideos en la heladera y sobre la mesa del comedor una servilleta con un beso dedicado a Markus, no pataleó. Un taxista le dijo que una mercedaria había visitado a su pareja. Él, para desentenderse, mandó echar a las domésticas que limpiaban la casa argumentando que se lo querían levantar. “Mentiras”.
Melissa cocinaba y hacía algunas tareas de la casa. A Markus le gustaba tanto su arte que pronto dejaron de salir a comer. A ella, el silencioso arreglo tácito no le cayó en gracia. Así que planteó que los miércoles pizzería y los viernes restorán. Y así fue.
***
Dicen que los gringos eran —y todavía son, porque algunos aún trabajan allí— los dueños del pueblo. Hubo un tiempo, incluso, en el que a los locales les costó pagar las pizzerías, las birras, la noche, las prostitutas y los regalos para las mujeres del pueblo.
Hubo chicas que dejaron sus trabajos formales para abanicar a tiempo completo a los finlandeses. Mujeres jóvenes que nunca se habían acostado con alguien por dinero empezaron a hacerlo. Chicas que trabajaban en los servicios domésticos también les sacaron algún peso de más a los gringos, y los gringos les sacaron a ellas lo que buscaban.
Los europeos llegaron a un paraje que los recibió con una parsimonia ejemplar. Todo se demoraba más. Aprendieron a soportar la impuntualidad y el “un día de éstos”. Decían “Llueve, uruguayo no trabaja. Nublado, no trabaja. Uruguayo no quiere trabajar”. Pero sacaron ventaja de la pachorra.
—Las mujeres les daban bola porque había gringos que te regalaban flores y bombones. ¿Cuándo uno de Fray Bentos vino con una caja de bombones con moñita y todo, tipo telenovela? —se pregunta Melissa—. Nunca.
Los fraybentinos se granjearon entre las mujeres la fama de perezosos. La ley del mínimo esfuerzo amoroso y el menosprecio eran, según ellas, las principales características de los varones, que incluso llegaban a administrar el sueldo de sus parejas.
—Te quitan la autoestima y se meten en la toma de decisiones. Acá las mujeres tienen como gran meta de la vida casarse y adiós que te vaya bien —dice  Rita con algo de molestia.
El uruguayo es duro con las patas. No baila. Los extranjeros danzarines y joviales invitaban vinos y comida a las chicas, algunas ya entradas en años, que rara vez recibían tales invitaciones y agasajos. Ellos hablaban de otros mundos mágicos, de cadencias virtuosas y maravillas desarrollistas.
—¡Una reina! Te digo que me sentía una reina. Nunca había visto a un hombre mirarme con esos ojos de amor. Se preocupaba, me llamaba, me mimaba. Yo no estaba acostumbrada. Un día me paró frente a una vidriera y me preguntó, “¿qué querés?” A mí me daba vergüenza —reconoce Rita, que al final eligió una prenda de ropa.
Sus hijas la veían más joven. Ella sentía el corazón con 30 años menos.
—Los europeos en general son muy educados y caballeros. Son atentos, te corren la silla, te preguntan qué comés. Si tenés frío te dan su campera. El uruguayo no, es todo lo contrario. Te dicen “dame la campera que tengo frío” y hasta terminás pagando la cuenta.
—A mí me tocó uno medio turco —dice Fabiana como si hubiera jugado a la tómbola.
Nunca había lavado ropa, pero un grupo de extranjeros recién llegados necesitaba lavandera. Un amigo la invitó a la confitería. Le hablaron de dinero antes de la cita y ella, que como casi todos los demás estaba en apuros, aceptó sin ver media alguna. Los gringos se presentaron sin otra ropa que la puesta. Uno de ellos la convidó a sentarse a su lado, pidió descorchar una botella de tinto y “un buen plato para la señorita”. Tendría 45 años y hablaba español sólo para escanciar cuando el cáliz amenazaba a vaciarse: “¿Más?”.
—Se terminó la bebida y otro amigo le pidió que comprara más bebida para la dama. ¡Yo era una dama! Me conquistó por caballero. Me puso a prueba para lavar la ropa y rompí el lavarropas —recuerda Fabiana.
La segunda cita transcurrió entre gestos vagos y sin comunicación verbal más allá de alguna onomatopeya y ciertas palabras en un inglés traído de los pelos. En la tercera cena el finlandés intentó decirle lo evidente mediante una anotación de cuaderno. Era un término en su lengua que significaba “barrera de idiomas”. A los dos o tres meses tenían una serie de vocablos básicos que licuaban entre el frenesí de los cuerpos. El franeleo antecedió a la convivencia. Fabiana se fue a vivir con su príncipe azulado, que también cobijó a sus dos hijas. “¡Era mi casita!”, añora.
—Él no entendía nada. Yo le decía, “ay, ay, ay, cosita, te quiero con mamita. ¿Me queré’? ¿Me queré’?”. Y él decía “sí, mamitaaaaa”. Nos mirábamos a los ojos y sabíamos lo que queríamos.
La cuidaron y cuidó. Relata paseos y mandados juntos y los atardeceres en el río. Advierte que le hace mal recordar: extraña. Él se quedaba mirando el atardecer en las barrancas del río y cuando el único resplandor que se adivinaba era el de las luces argentinas, Fabiana le decía que quería volver a casa y él trataba de quedarse un rato más. Decía: “Acá romántico”.
Todos los días él le entregaba “platita”. No hacía como otras, que les robaban dinero a los extranjeros de sus regordetas billeteras. Algunas prostitutas incluso los mandaron golpear. A Melissa le alcanzaba con salir a comprar un litro de leche con 1.000 pesos: él no preguntaba por el vuelto. Los taxistas y los almaceneros se hacían los vivos. Un litro de agua mineral podía costarles cuatro dólares; una cerveza, 30. Cuando se dieron cuenta, abandonaron el almacén de la esquina por el Tata de 18 de Julio, que acepta tarjetas bancarias. Una señora, responsable de un club social, evoca cómo le manotearon la billetera a un gringo en una curda fatal.
***
Los fraybentinos los recuerdan orinando los árboles en la plaza Constitución, sudando la gota gorda para aprender español, animando las fiestas mamados hasta el tuétano, descubriendo a los mosquitos, la humedad y el sol rajante que los dejaba colorados como frutillas. Trabajaban mucho. Eran adictos al trabajo. Se colocaban todas las cervezas que podían y a las seis de la mañana del otro día estaban bañados, afeitados y marcando tarjeta uniformadísimos.
El tiempo pasó y hacia finales del 2007 el fuego pasó a ser brasa. Los pubs cerraron, algunos restoranes también y sobrevinieron los despidos. El vox populi era que iban a quedar trabajando en Botnia 1.000 fraybentinos, pero terminaron siendo poco más de 300, muchos de ellos con contratos zafrales. Al año siguiente, todo había vuelto a ser como antes de Botnia.
Muchos televisores, motos, lavarropas, aparatos de aire acondicionado, teléfonos y lustrosos mobiliarios se pusieron a la venta a precio de bicoca para pagar las cuotas de los préstamos, que habían pasado a ser incómodas. La bonanza no duró lo que parte de la población esperaba. Otros lo planificaron mejor y pudieron terminar de pagar el auto, refaccionar la casa, ponerse al día con los acreedores o hacer el viajecito.
***
Alejandra camina con su pequeño hacia la escuela. Pasa por el almacén, compra la merienda y sigue el camino. Es un mediodía de abril y hace calor en las afueras de Fray Bentos. Ella estuvo en Finlandia pero se volvió con su hijo: no quería vivir allá. Está tratando de que el padre del niño envíe dinero, pero no lo hace. Poco tiempo después de regresar a Fray Bentos, volvió a trabajar en la whiskería repleta de viejos verdes. No quiere entrar en detalles, dice estar ocupada, es lunes, cuelga la ropa en el fondo de su casa, pide disculpas y se mete adentro. Hay por lo menos otras dos chicas en su situación, pero ninguna quiso hablar del tema.
Jessica, de 26 años, se para en sus talones. Conoció en 2006 a su ex pareja, un finlandés. Viajó con 19 años a Europa. Armó las valijas, apretó los dientes y se despidió de sus alumnos de danza. Cruzó a Buenos Aires y de Ezeiza partió a Helsinki. De ahí a Uusikaupunki, un pueblito de 15.000 habitantes al suroeste de Finlandia en el golfo de Botnia, cerca de Suecia. Todo era precioso. Hasta que al tiempo volvió de vacaciones a Fray Bentos y se reencontró con las enfermedades de sus padres, la rambla, el mate, el idioma y el laburo que había dejado porque su esposo le decía que no tenía necesidad de trabajar. En Europa habían intentado ser padres, sin suerte. Primero aplazó un mes el regreso al frío. Después lloró en la terminal de ómnibus de Fray Bentos. Una amiga la acompañó al baño: quería tirar entre los desperdicios su pasaporte europeo. No lo tiró, pero llegó a Buenos Aires y no pudo con el ataque de pánico que le vino en el check–in y que otros pasajeros calmaron con tranquilizantes.
—Le dije: “Mi vida está acá. Yo te adoro, te voy a extrañar siempre, te voy a querer siempre. Pero no puedo cambiar lo que soy por vos. Aunque seas el amor de mi vida”. Fray Bentos es un pueblo muy chico. Si no me hubiera ido me hubiera quedado con la duda. Fui y tuve la experiencia, y dimos lo mejor de nosotros. Pero me quedé.
Algunas de las mujeres que habían abandonado a su pareja volvieron con ellos tras la partida de los extranjeros. Otras no.
Daniela es maestra, una de las tantas que no vivían la noche. Tiene unos 40 años y nunca pensó en algo serio hasta que se enamoró, en su caso de Osman, un cañista turco que anduvo soldando medio mundo y terminó en Fray Bentos. Se casaron en 2009. Un año antes volvió a Fray Bentos a esperar por Ence, el proyecto de planta pastera que estaba planeada para instalarse en Río Negro pero terminó en Colonia. Ahora Osman, como tantos fraybentinos, está en Conchillas, ligando tuberías. También hubo parejas que se establecieron en Finlandia, porque el país ofrece a los extranjeros facilidades para estudiar la lengua e iniciarse en la vida laboral.
Rita empezó a comunicarse con su ex pareja, que había vuelto a Europa, por videollamadas que se cortaban y le impedían escuchar a ese hombre que tanto quiere todavía. Pensaba irse, pensaba quedarse. Pero una de sus hijas quedó embarazada y se decidió por ella y su nieto, haciendo fuerza para olvidar los proyectos en República Checa. Tiene una amiga que ya hace cinco años que está por allá y está bien.
—Tuve tanto dolor como esperanzas. Tengo tantos recuerdos… Había tanta gente que desbordaba todo y vino el bajón. Fray Bentos nuevamente se volvió un pueblo fantasma. Un amigo me dijo que estuvimos en una burbuja. Y luego vino la sensación de plafón bajo. Yo lo noté en la parte sentimental.
***
Las lucecitas amarillas se apagaron y se llevaron a los muñecos del tinglado. Fray Bentos se volvió lúgubre otra vez. Los anuncios de “se alquila” se multiplicaron entre los balcones y las ventanas del pueblo. Los pubs cerraron. La siesta volvió a ocupar el lugar de privilegio de siempre. Los trabajadores retornaron a sus ciudades y se despidieron entre abrazos, besos y unos cuantos “nos vemos”.
Sanseacabó. Los municipales, los jubilados, un puñado de profesionales, los funcionarios públicos, entre ellos militares y policías, volvieron ser los que empujaban la economía.
Ahora el pueblo está en calma. Canta la chicharra. Un puñado de gerentes, ingenieros y trabajadores de confianza se miran de reojo entre ellos, cada uno en su mesa. Visten jeans o bombachas gauchas del siglo XXI, camisas a cuadrillé, chalecos de guata revestidos de polyester. Trabajan para que Botnia escupa humo. Son pocos, pero animan los restoranes al mediodía y a la noche. Piden la cuenta, pagan y dejan regada de migas de pan la mesa que la moza recoge comedidamente. Son lo que dejó la crecida.
Las volutas de humo fino y blanco se observan desde la placidez de Las Canteras como foto de un pasado mejor. Una comadrona avisa que no quedó nada, y les aconseja a los de Conchillas que no se hagan ilusiones porque Fray Bentos sigue siendo el pueblo fantasma de antes. Aunque puede que tal vez algún día alguien lo redescubra, como hicieron los ingleses con el Anglo y los finlandeses con Botnia. Que los extranjeros otra vez se maravillen con su geografía y la bondad de sus gentes.
Entonces Katy, una chica de 23 años, madre soltera de dos, uno de ellos bien rubio, volverá a ser agasajada por sus hermanos varones, que le compraban de todo en las épocas de bonanza. Caminando hacia la ruta, Katy evoca aquellas semanas con sus amigas cuando decidía a qué bar acudir a observar a los gringos tomarse hasta el agua de los floreros de lunes a lunes. Hasta ahora no tiene un trabajo fijo, pero ese día una van pasaba a buscarla: la necesitaban para recoger niños. Mientras construían andamios en Botnia atendió una tienda de insumos informáticos, pero desde entonces, maternidad de por medio, no había conseguido trabajo. Ese día, después de mucho tiempo, su quehacer sería remunerado. Estaba contenta y linda.
***
Durante el boom de Botnia los embarazos aumentaron, como aumentan cuando la gente se siente con el coraje para mantener niños. Una doctora que atiende una policlínica de Las Canteras dice que antes de las obras unas 20 chicas embarazadas se controlaban mensualmente. Desde la llegada de los europeos pasaron a ser 30 y hoy son 40. El aumento no significa que la natalidad se haya duplicado en diez años, sino que las mujeres se controlan más, aclara una partera del barrio. Ahora las mujeres piden anticonceptivos, piden exámenes luego de una relación de riesgo, preguntan y van con sus compañeros. Cosas que antes de Botnia no pasaban.
Las mujeres sabían que los gringos se les iban y tomaron las precauciones del caso. En estos años aprendieron a utilizar preservativos y anticonceptivos orales en una zona donde antes de las obras era difícil que usaran un condón. Hablar de sexo —no practicarlo— era tabú, o más tabú que ahora, afirma sin dudar la partera.
—¿Hubo un boom de la sexualidad además de lo económico?
—Pienso que sí. La situación económica lo planteó. Había que hacer dinero. Pero además la gente se educó y tomó conciencia de que cada uno es responsable de su salud. Pienso que hubo un clic. Al tomar contacto con gente de otros lugares siempre hay un enriquecimiento personal. El intercambio que existió entre la gente fue lindo. Ésta era una zona donde no se hablaba mucho. El tema estaba quietito, no sé si por vergüenza o qué. Pero ahora las pacientes están informadas, preguntan, cuestionan, aceptan, y se trabaja muy bien.
Exceptuando los precios de la vivienda y los comestibles, todo volvió a su cauce. Fray Bentos parece esperar otro milagro global que la despierte del sopor, del letargo. Que la desplace como capital de departamento con una de las mayores tasas de desempleo y con la mayor tasa de desempleo juvenil de Uruguay. Es comprensible la nostalgia.
***
Para el pueblo es prácticamente imperceptible el beneficio de lo que se produce a unas pocas cuadras: UPM es una empresa que ronda anualmente 10.000 millones de euros en ventas. No quedaron monedas y tampoco nacieron muchos niños. El mayor premio que tuvo Fray Bentos fue la efímera posibilidad de conocer gente nueva y quedarse con sus memorias en algún lugar entre el deseo y la razón, otros dos hijos de Botnia.











Día del niño en Paraguay



De Carlos Marrero

Día del Niño en Paraguay y la batalla de Acosta Ñu: ¿por qué este día se celebra en el aniversario de una cruel batalla de la Guerra de la Triple Alianza?
Hace 150 años Paraguay fue el escenario de Acosta Ñu, "una de las más terribles batallas de la historia militar del mundo".
Así lo afirmó el periodista brasileño Julio José Chiavenato en su famoso "Genocidio americano: guerra de Paraguay", un libro publicado hace cuatro décadas que reescribió la historiografía regional.
Y si bien muchos de su datos han sido matizados o desmentidos, el texto sirvió para echar luz sobre lo que hoy sí es ampliamente reconocido como el enfrentamiento internacional más sangriento de la historia de América Latina: la Guerra de la Triple Alianza.
Esta guerra, que duró de 1865 a 1870, enfrentó a Paraguay contra los ejércitos aliados de Brasil, Argentina y Uruguay.
Se calcula que en esos 5 años murieron entre 200.000 y 300.000 paraguayos, que entonces equivalían a la mitad de la población del país y de los cuales el 20% eran NIÑOS.



UNO DE LOS GENOCIDIOS MÁS DOLOROSOS DE LA HISTORIA DE SUDAMÉRICA, 150 AÑOS ATRÁS LOS EJÉRCITOS DE BRASIL, ARGENTINA Y URUGUAY, ASESINARON A 4.000 NIÑOS PARAGUAYOS.












sábado, 17 de agosto de 2019

No somos los tres monitos







Puntigliano ex gerente de Aratirí¿Colapsa limpieza? Se viven momentos de alta tensión en la Intendencia de Montevideo, tanto así que el Director de Desarrollo Ambiental, Fernando Puntigliano, presentó su renuncia al cargo. Daro estuvo en la conferencia donde charló con el nuevo director en el cargo, Fernando Nopitsch, luego charló con el mismísimo Fernando Puntigliano, que manifestó que "siempre estaré dispuesto a dar una mano" y charló con Valeria Ripoll, secretaria general de ADEOM, que le comentaba que "Nopischt no ha tenido una buena relación con ADEOM".

¿Colapsa limpieza? Se viven momentos de alta tensión en la Intendencia de Montevideo, tanto así que el Director de Desarrollo Ambiental, Fernando Puntigliano, presentó su renuncia al cargo. Daro estuvo en la conferencia donde charló con el nuevo director en el cargo, Fernando Nopitsch, luego charló con el mismísimo Fernando Puntigliano, que manifestó que "siempre estaré dispuesto a dar una mano" y charló con Valeria Ripoll, secretaria general de ADEOM, que le comentaba que "Nopischt no ha tenido una buena relación con ADEOM".









"Allá al norte y al oeste..."




Duermen amontonados en un colchón o en la misma habitación, lamentable promiscuidad que favorece la violencia y la aberración. Usan esa variedad increíble de cosas que se venden en las periferias. Se trasladan en carros, bicicletas y motos armadas con restos… algunos, demasiados, comen de la basura. Cuentan con servicios públicos muy precarios. Los robadores de los pozos negros desaguan en las cunetas. No tienen otro remedio que colgarse a la corriente eléctrica y al agua ¿Dónde van a parar sus derechos humanos en una noche de pampero sin calefacción ni abrigo?

Por Jorge Zabalza



Sus hijos van a escuelas “de contexto”. Reciben una educación muy elemental, cuya finalidad parece ser enseñar a obedecer, más que desarrollar el intelecto para escapar a la pobreza de espíritu. Los que terminan la escuela no logran hacerlo con la enseñanza media. En casos excepcionales acceden a la universidad.
Es casi nula su atención de la salud. Nacen cargando sobre sus espaldas cinco o seis generaciones de desnutrición y raquitismo, trastornos de aprendizaje, hiperactividad, absorción de plomo y dióxido de carbono. La acumulación de déficits congénitos los discapacita para la competencia por escalar la pirámide: ¿qué significa “igualdad de oportunidades” ¿Dónde van a parar sus derechos humanos en una noche de pampero sin calefacción ni abrigo? para el que nace en la marginación?  

La fractura social divide en dos la ciudad: al este del Miguelete y al sur de bulevar Batlle y Ordóñez queda el país de los amortiguadores, el Uruguay batllista de la protección social y económica, el del consumismo y la fibra óptica. Al otro lado de la frontera está el territorio de la pobreza y la exclusión. ¿Cuánto tiempo falta para separarlos con muros al estilo Trump?

¿Qué significa democracia liberal allá al norte y al oeste? ¿las libertades de reunión y de expresión que son? ¿qué es la separación de poderes? ¿qué sentido tiene el Estado de Derecho? ¿dónde quedan sus garantías constitucionales? De la república liberal sólo conocen comisarías, garrote y rejas carcelarias. Cada cinco años recuperan su condición de ciudadanos, convertidos en receptores de promesas y de demagogia. La democracia liberal es burguesa, es el instrumento político de una clase social para someter pacíficamente los pueblos.
En la oscuridad del túnel sin salida, los condenados encuentran en el consumo y el tráfico de drogas el modo más inmediato de responder a la agresión que sufren desde que nacen. La policía cierra las “bocas” de venta al menudeo, los capilares más pequeños del tráfico, pero se mantienen intactas las condiciones que permiten restablecer en el brevísimo plazo la circulación de la pasta base, otro residuo de la sociedad que consume cocaína.

La discusión sobre la inseguridad y el narcotráfico se convierte en la búsqueda de estrategias para disciplinar y controlar esa población. El problema de la educación se transforma, en última instancia, en el problema de cómo educar esa infancia nacida en la pobreza. La población marginada se cuela en los debates de la campaña electoral. El individualismo feroz en que están encerrados, no les permite organizarse colectivamente para reclamar y reivindicar, algo que, de algún modo, sería el primer paso para transformarse en sepultureros del sistema, su rol posible histórico.

La sociedad alambrada

El año pasado (2018), el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) posible definió que una persona era pobre siempre y cuando su ingreso no superara los 12.500 pesos. Para el caso de los hogares compuestos por dos personas, la línea de pobreza se ubica en 22.500 pesos y, cuando los integrantes son tres, el monto asciende a 31.900 pesos. A cualquiera que dependa de un ingreso fijo, esos montos les parecen irrisorios, una falsificación ideológica avalada por la academia y aceptada por la “clase” política y los medios de comunicación. 

El INE contabilizaba 280.000 pobres o personas que están por debajo de esa frontera imaginaria. En 2018 vivían en la indigencia las 4.000 personas cuyo ingreso individual era menor de 3.500 pesos. Sin embargo, cualquier luchador social con ojo de buen cubero, sabe que los pobres en Uruguay alcanzan al millón de personas, el 30% de la población.

Las actuales “líneas de indigencia y de pobreza” las definió el INE en el 2006, según una canasta de necesidades básicas alimentarias y no alimentarias que se actualizan por IPC. Fijaron las canastas en función de los hábitos de consumo de una población de referencia tomada de las Encuestas Continuas de Hogares del 2005/2006. Aunque puede parecer arbitraria e insuficiente, la metodología está recomendada por la CEPAL y la FAO. La definición del 2006 significó un cambio de criterio en la cuantificación de la canasta, pero la concepción metodológica continuó siendo la misma: una “línea de ingresos monetarios” separa los pobres de los ricos. Un peso por arriba de la “línea” está en el paraíso y uno por debajo, espera el infierno. Su función social y política es inducir la creencia de que es posible que los pobres atraviesen la brecha social empujados con inyecciones monetarias del gobierno.

La pobreza no se mide con la cantidad de cosas que se consumen, sino por la calidad de la vida: el pobre carece de elementos para pensar críticamente, para sentir amor y solidaridad hacia los demás, para asumir la responsabilidad personal en lo social y político. No tiene nada que ver con el ingreso monetario personal. Se puede estar por debajo de la “línea” y ser un Frey Betto como ha ocurrido y sigue ocurriendo en la lucha social.

La pobreza es una consecuencia inevitable de acumulación de capital, su existencia no es un fenómeno cuantitativo sino cualitativo. El capital necesita pagar salarios bajísimos por el desempeño de servicios que sería muy costoso cubrir con asalariados protegidos por la seguridad social y por los sindicatos. Su bandera es la desregularización y expulsa millones de personas fuera del sistema de protección y los amontona en los campos para refugiados de la periferia urbana. La pobreza es la irremediable consecuencia social del capitalismo, nada ni nadie puede detener ese impulso fatal de la acumulación de capital. Para erradicar la pobreza hay que terminar con el capitalismo. La “línea de pobreza” es la máscara liberal del horror de la realidad social.

Llegó la autoridad

Implacable, la pala mecánica derriba la vivienda que oficiaba de “boca”. El vecindario siente que le quitan un peso de encima y aplaude entusiasmado. La prensa festeja la desmesura. Por fin el Estado restablece su autoridad y penetrando una de las impenetrables “zonas rojas” que, según la leyenda urbana, están dominadas por bandas de narcotraficantes. La mano dura mecanizada goza de consentimiento popular y, además, desvirtúa el reclamo de los 380.000 firmantes que quieren sacar los milicos a la calle.

Si bien la “reforma no es la forma”, ¿lo es la operación Mirador, sus censos uniformados y sus topadoras? ¿Ésa es la respuesta al miedo? Las cosas suelen ser mucho más de lo que aparentan y el público no es del todo consciente del mensaje subliminal del exceso de poder. La costumbre anestesia las sensibilidades, hoy vinieron por los “pastabaseros”, después les tocará a los que luchan y … mañana podrán venir por todas y todos. Una vez que se desató el vendaval de furia, no habrá sociólogo capaz de timonearlo.
Luego de concentrados físicamente en un territorio, se los responsabiliza del aumento de los delitos y del crecimiento del gran negocio con las drogas. Ese hecho sugiere que el consumo de drogas y el narcotráfico cumplen un rol en el control social y que estimulan la división. En lugar de considerar al adicto como un enfermo, se lo convierte en objeto del odio y el desprecio. En lugar de atender su problema de salud, se lo segrega y se lo reprime. El narcotráfico desempeña una función en el control de la sociedad.






viernes, 16 de agosto de 2019

Los daños futuros de UPM




Audiencia de Conciliación, previo al juicio contra el Poder Ejecutivo y UPM2, e información a la gente que se acercó a acompañar a 21 firmantes, del contenido de la Audiencia y futuro accionar.



>>> Informe sobre la audiencia

Ayer, jueves 15, tuvo lugar la audiencia judicial de conciliación con la empresa UPM y con el Poder Ejecutivo, paso previo y necesario para poder demandarlos.
La audiencia fue presidida por la Juez de Conciliación de 1er. Turno, Dra. Silvia Castelli.
Por UPM asistieron dos abogados del estudio Hughes y Hughes, los Dres Bernardo Porras y Haroldo Espalter. Por el Poder Ejecutivo la Dra. María del Carmen González.

Por nuestra parte, estuvieron presentes 20 de las 21 personas electas para representarnos. El único ausente tuvo que viajar fuera del País y otorgó autorización para ser representado. De modo que la asistencia fue completa.

La audiencia fue corta. Hicimos una breve exposición en la que se plantearon dos ideas:
1) Que UPM y el Poder Ejecutivo firmaron un contrato ilegítimo, porque el Poder Ejecutivo no tiene facultades para comprometer lo que compromete en él. Eso, unido a la cláusula de estabilidad jurídica y al sometimiento a una jurisdicción extranacional, significan una grave afectación de la soberanía nacional, que lesiona los intereses legítimos de todos los uruguayos.

2) Que los citantes de la audiencia son referentes de muy distintas áreas de la vida nacional y que actúan preocupados por los serios perjuicios que la ejecución del contrato puede aparejar a toda la sociedad uruguaya, en lo institucional, en lo económico, en lo ambiental, en lo social, en lo cultural y en lo educativo, por lo que reclaman que la Justicia declare que UPM y el Poder Ejecutivo serán responsables de esos perjuicios y deberán ser desde ya condenados a repararlos si se producen,
Los representantes de UPM y del P.E. manifestaron que rechazaban el reclamo en todos sus términos, por lo que quedó abierta la vía para una demanda judicial.

Sobre el fin de la audiencia ocurrió algo muy interesante. Se les preguntó a los representantes de UPM y del Ejecutivo si UPM había otorgado su formal Decisión Final de Inversión. A lo que uno de los abogados de UPM respondió, bastante airadamente, que la audiencia de conciliación no era para formular preguntas.

Una negativa a responder es también una respuesta. Por lo que dedujimos que UPM sigue sin comunicar su Decisión Final de Inversión. O sea que el "contrato" no entró en vigencia.
A la salida, para nuestra alegría, nos esperaban entre 150 y 200 personas que se quedaron para apoyarnos y conocer el resultado. Gracias a ellos por ese gesto.
En síntesis, quedó el camino abierto para el juicio. Y esta historia está muy lejos de terminar.




El gobierno y la empresa rechazaron la conciliación convocada por un grupo de ciudadanos que buscan que asuman su responsabilidad ante los perjuicios que ocasionará el emprendimiento.
Los representantes legales del Poder Ejecutivo y de la empresa UPM rechazaron este jueves en un juzgado de conciliación el reclamo presentado por un grupo de ciudadanos ante los “daños futuros” que, entienden, generará la nueva planta de pasta de celulosa que la multinacional anunció que instalará en Uruguay.

Los abogados del gobierno y los de la multinacional, que estuvo patrocinada por el estudio Hughes & Hughes, desestimaron el planteo, lo que abre la formalización de una demanda a nivel civil por parte de los reclamantes.

También se negaron a responder si UPM le comunicó o no por escrito la “decisión final de inversión”, anunciada en conferencia de prensa hace algunas semanas. El argumento de la firma es que esa interrogante no formaba parte del reclamo sustanciado en la audencia.

La comunicación de la “decisión final de inversión” es lo que, según los reclamantes, le daría firmeza al negocio. Está prevista en el “contrato” que el Estado y la empresa firmaron en noviembre de 2017.

Ante la postura , el Movimiento UPM2 No ratificó que seguirá adelante con la presentación de una demanda civil para que asuman su responsabilidad ante las perjuicios que generará el emprendimiento.

Tal como adelantó ECOS los demandantes, en su calidad de ciudadanos y habitantes del Uruguay, asumen la representación de intereses difusos de la sociedad, como está previsto en el Código General del Proceso.

La demanda da cuenta que el procedimiento utilizado para la celebración del “contrato”, así como sus contenidos, transgreden disposiciones constitucionales y legales, dado que el Poder Ejecutivo se excedió en sus facultades asumiento obligaciones ajenas a su competencia e invadiendo las prerrogativas de otros poderes del Estado, gobiernos departamentales y varios entes autónomos.

También se establece que la negociación y la suscripción de ese acuerdo fueron hechas en forma reservada, sin conocimiento de la opinión pública ni la aprobación del Parlamento. Se cuestiona asimismo que el “contrato” fuera modificado, en abril del año pasado, sin que los cambios tampoco tomaran conocimiento público.

“Eso determina que los ciudadanos nos veamos impedidos de recurrir a los procedimientos democráticos de contralor constitucionalmente previstos, como acciones de inconstitucionalidad y ad referéndum contra las leyes”, se subraya.

Finalmente, se señala que el acuerdo incluye disposiciones directamente violatorias de la Constitución. Como ejemplo, se cita el caso del régimen de uso preferencial de las aguas del río Negro, violatorio del artículo 47 de la Constitución.

Allí se indica que “la protección del medio ambiente es de interés general. Las personas deberán abstenerse de cualquier acto que cause depredación, destrucción o contaminación graves al medio ambiente”. También dice que el agua es un recurso natural esencial para la vida, y su acceso constituye un derecho humano fundamental.

Por otra parte, la demanda indica que las obras de recuperación del Ferrocarril Central, previstas en el contrato, violan el artículo 8 de la Carta Magna, que establece que “todas las personas son iguales ante la ley no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes”.

Para los demandantes, el aspecto jurídicamente más grave del acuerdo, sobre todo por la afectación de la soberanía nacional que apareja, es el régimen de estabilidad jurídica y el sometimiento a tribunales arbitrales internacionales, incluso en materias no previstas por la normativa sobre protección de inversiones, que se le otorga a UPM durante la duración del contrato.

“Lo acordado es cuestionable también desde el punto de vista de la buena administración, por cuanto no se establece obligación alguna para UPM en contrapartida por los gastos y obras que ya está haciendo la República antes de la Decisión Final de Inversión”, se señala.

Se considera además que el acuerdo es lesivo desde el punto de vista económico y financiero, por cuanto la inversión que realizará el país en la infraestructura adecuada a las necesidades de UPM, las renuncias fiscales, el suministro de energía y combustibles a precios diferenciales, más allá del otorgamiento gratuito y garantizado de enormes cantidades de agua y la compra obligatoria de energía a precio prefijado.

Es una inversión que se estima técnicamente como no inferior a los US$ 4. 000 millones, que no tiene como contrapartida ninguna participación de Uruguay en las utilidades del negocio.

Desde el punto de vista ambiental, se sostiene que el acuerdo y el tipo de explotación previstos son cuando menos imprudentes, apartados del principio precautorio, por cuanto la planta de celulosa verterá enormes cantidades de efluentes contaminantes en un río ya afectado por contaminación, comprometiendo el estado del sistema hídrico nacional, la salud de la población e industrias como la turística.

Los demandantes afirman que probarán, durante el desarrollo del juicio, lo que lo que con pleno conocimiento de su irregularidad han acordado y están comenzando a ejecutar el Poder Ejecutivo y UPM, en las áreas y materias referidas, es ilícito desde el punto de vista jurídico, lesivo desde el punto de vista económico, altamente riesgoso desde el punto de vista ambiental y dañoso desde el punto de vista social y cultural.

“Es previsible que, si el Poder Ejecutivo y UPM persisten en mantener y ejecutar lo acordado, causen serios perjuicios a la sociedad uruguaya y a sus integrantes, afectando la soberanía e institucionalidad del país, su economía y la de sus habitantes, su equilibrio ambiental, sus recursos naturales y su tradición cultural-educativa”.

Por la naturaleza condicional del reclamo, y no siendo personalmente los firmantes acreedores de ninguna indemnización, los reclamantes no solicitarán resarcimiento económico alguno de ganar el juicio.

De todas formas, como el Código General del Proceso subraya la necesidad de fijar una cantidad precisa, el valor potencial de la causa fue estimado en US$ 4.000 millones, tomando como base la inversión que el país deberá hacer para cumplir con lo demandado por UPM.

La mención a una cifra concreta habilita la instancia de Casación y que la causa, eventualmente, llegue a la Suprema Corte de Justicia.
>>> Que se sepa también






miércoles, 14 de agosto de 2019

El día de los mártires estudiantiles




Hoy 14 de agosto. DIA DE LOS MARTIRES ESTUDIANTILES EN URUGUAY.

Primer estudiante asesinado por las fuerzas policiales en Uruguay, bajo el gobierno de Jorge Pacheco Areco. Líber Arce era estudiante en la Escuela de Prótesis Dental de la Facultad de Odontología de la Universidad de la República, y trabajaba en la feria con sus padres.

>>> Hoy por 18



>>> También a 47 años sigue impune

47 años del crimen alevoso y todavía impune, del estudiante mercedario JOAQUIN KLÜVER OTAROLA a manos de las Fuerzas Conjuntas.




>>> También impune


>>> Por Ramón Peré en la Facultad de Veterinaria





martes, 13 de agosto de 2019

Rodriguez Muela




Un viernes 11 de agosto de 1972, es asesinado Nelson Santiago Rodríguez Muela por integrantes de la Juventud Uruguaya de Pie JUP (ultra derecha)...

 "(...)Nelson Santiago Rodríguez Muela fue asesinado de un balazo en la noche del 11 de agosto de 1972 por una patota de la Juventud Uruguaya de Pie JUP (ultra derecha) encabezada por Enrique Mangini e integrada por Claro Monalli, Ricardo Druillet, Haroldo Rosso, Homero Corbo, Wilfredo De Bellis, Juan Llugdar, Osvaldo Lencina, Milton Fernández y Juan Díaz Do Santos(...)

Nelson Santiago Rodríguez Muela nació el 4 de octubre de 1947 en el seno de una familia sencilla de trabajadores. Su padre era empleado de ANCAP, su madre se dedicaba a las tareas del hogar. Trabajaba en el mismo lugar que su padre, pero era además estudiante del Liceo Nº 8 nocturno. A los 21 años contrajo matrimonio con Susana Escudero. La doble condición de estudiante y trabajador, ilustra, además de la voluntad de superación y de los imperativos económicos que pesaban sobre aquella pareja, el fuerte compromiso social y político del joven militante, que integraba el Partido Comunista Revolucionarios (PCR), rescata la denuncia penal. El ataque al Liceo Nº 8 se realizó en el marco de otros atentados de la JUP: el 26 de julio atacan el Liceo 17, el 27 al Liceo Rodó y al Liceo 16, el 2 de agosto sitian el Bauzá, el 7 comienzan ataques en cadena y ocupan el Miranda.

El 11 de agosto llegan al Liceo 8 y, a pesar del asesinato, continúan el 26 de agosto en al Liceo Suárez, el Zorrilla y otros, al grito de “Viva Hitler”. Entre abril y agosto de 1972 se concretaron 230 atentados de corte derechista contra liceos, facultades y comités de base del Frente Amplio, donde se dejaron pintadas consignas como “Viva Pacheco, Hitler volverá”, firmados por la MNG (Movimiento Nueva Generación), el CREI (Coalición Renovadora de Estudiantes Independientes) y la JUP (Juventud Uruguaya de Pie)(...)"


La violencia en los liceos se agudizó en el año y medio anterior al golpe de Estado de junio de 1973. Sin embargo los testimonios dan cuenta de la generalización de una modalidad particular: el ataque a los institutos controlados por estudiantes de izquierda por parte de grupos externos, amparados frecuentemente en la acción de efectivos policiales. Uno de esos ataques, perpetrado mientras se llevaba adelante una asamblea gremial en el Liceo no 8, el 11 de agosto de 1972, terminó con la vida del estudiante Nelson Rodríguez Muela, militante del PCR32. El grupo de agresores, compuesto por unos quince jóvenes ajenos al instituto, encabezado por uno de nombre Enrique Mangini, entró disparando balas al recinto liceal. Varios de ellos fueron detenidos por la policía33 y siete terminaron procesados por atentado a la propiedad privada por su asalto al Liceo, pero la causa por el homicidio fue archivada, hasta su reapertura en 2009. Más tarde, ya en dictadura, el grupo fue beneficiado por una amnistía a presos comunes.34 La prensa de la izquierda presentó este caso y los demás de este tipo como ataques de la JUP. Ésta respondió desde su medio de prensa con su habitual retórica de invertir los términos de las responsabilidades: “Por fin encontraron el muerto”, tituló el semanario jupista Nuevo Amanecer, en tanto deslindaba toda participación35.




32 Partido Comunista Revolucionario, de orientación “maoísta”.
33 Naturalmente, la detención se produjo porque los agentes confundieron al grupo de jóvenes armados con militantes de izquierda.
34 URL: http://www.lr21.com.uy/politica/392602-denuncia-penal-contra-la-juventud-uruguaya-de-pie-jup-por-asesinato-de-rodriguez-muela.
35 Semanario Nuevo Amanecer, 17/8/1972, p. 2. dirigido por el actual diputado Frente Amplista Rogelio Mendiondo

Rogelio Mendiondo


La ultra derecha hoy


• Circunstancia de muerte: Su fallecimiento ocurre cuando -en el
transcurso de una asamblea de alumnos, padres y docentes convocada
por la dirección del Liceo Nocturno Nº 8- ingresan violentamente al local
un grupo de personas vestidas de particular, quienes realizan disparos
de armas de fuego alcanzándolo en la espalda e hiriéndolo de muerte.

• Documentación sobre la defunción: Según informe de la Seccional
policial novena al Juzgado Letrado de Instrucción de quinto turno: “En el
sanatorio [Sanatorio Achard y Gortari] fueron indagados el Dr. Suaya y
practicante Elijman quienes informaron que habían trasladado a una
persona que posteriormente se supo se llamaba NELSON SANTIAGO
RODRÍGUEZ MUELA (…), a quien habían tratado de asistir
infructuosamente, ya que había fallecido a consecuencia de una herida
de bala con orificio de entrada en la parte posterior del hemotorax sin
orificio de salida, palpándose el proyectil a la altura del tercer espacio
intercostal derecho”.1

• Testigos: Júpiter Irigoyen (padre de un alumno del liceo), Susana
Escudero (viuda de Nelson Rodríguez), Prof. Jaime Frejlich, Prof. María
Luisa Silveira Zavala, el director del Liceo Nº 8 Prof. Enrique Martínez
Gallardo, y el Presidente de la Asociación de Padres y Alumnos Oscar
Rodríguez Escudero.

• Testimonios del fallecimiento: Testimonio presentado en Oficio
elevado al Juzgado Letrado de Instrucción de Quinto Turno, por el
Comisario José Ariel Sánchez Porta (17/08/1972)2:

“El Sr. Presidente de la Asociación de Padres y Alumnos (APAL),
OSCAR RODRIGUEZ ESCUDERO (…) dijo que alcanzó a ver cuándo
irrumpían en el liceo los agresores y se escuchaban detonaciones; que
ellos estaban reunidos en el salón y uno de los estudiantes que había
salido a fumar al patio dio aviso de la presencia de gente extraña y
cuando sonaron las detonaciones RODRIGUEZ MUELA se parapetó
detrás de una pared asomándose para volver a ocultarse, pero ya había
sido herido. Que se arrastró hasta el salón existente a la derecha y allí
fue auxiliado por JÚPITER IRIGOYEN MARTÍNEZ (…), el que lo
trasladó al sanatorio donde se comprobó su deceso”.



Homicidio del estudiante en 1972.
Se abre causa histórica en violaciones a los derechos humanos

13 de diciembre de 2009

Denuncia penal contra la Juventud Uruguaya de Pie (JUP) por asesinato de Rodríguez Muela

Familiares del estudiante Santiago Rodríguez Muela, asesinado en el Liceo Nº 8 en agosto de 1972, presentaron una denuncia penal contra el mayor (r) Enrique Mangini, un grupo de integrantes de la Juventud Uruguaya de Pie (JUP), los mandos civiles, militares y policiales del gobierno de Juan María Bordaberry y otros eventuales responsables en el crimen.
La denuncia, que por primera vez implica a la JUP en crímenes de lesa humanidad antes de la dictadura, fue efectuada por María Pura Concepción Muela, tía del estudiante, bajo el patrocinio de la abogada Pilar Elhordoy, y recayó en el juzgado penal de 8º Turno a cargo de la jueza Graciela Eustachio, quien tuvo a su cargo el caso del Escuadrón de la Muerte.
Nelson Santiago Rodríguez Muela fue asesinado de un balazo en la noche del 11 de agosto de 1972 por una patota de la JUP encabezada por Enrique Mangini e integrada por Claro Monalli, Ricardo Druillet, Haroldo Rosso, Homero Corbo, Wilfredo De Bellis, Juan Llugdar, Osvaldo Lencina, Milton Fernández y Juan Díaz Do Santos.
Siete de los miembros de esa patota de la JUP eran entonces mayores de edad y terminaron procesados por atentado a la propiedad privada debido al asalto que realizaron contra el centro docente, pero el caso del homicidio de Rodríguez Muela que entonces estuvo a cargo del juez Milton Cairoli fue archivado, sin perjuicio, hasta la actualidad.
La denuncia también implica al empresario Miguel Sofía y otros mandos de la JUP que, según la hipótesis de los denunciantes, tenía una conexión con los propios escuadrones de la muerte que en esos días fueron responsables de ejecuciones y desapariciones forzadas de personas, según sentencia que la propia jueza Eustachio formuló recientemente.

La JUP y el Escuadrón

El escrito subraya que en esa fecha ni los civiles ni los mandos militares y policiales están amparados en la Ley de Caducidad, y según abundante bibliografía ya se estaban cometiendo actos de terrorismo de Estado, por lo que el asesinato de Rodríguez Muela es un crimen de lesa humanidad, imprescriptible y de irrenunciable juzgamiento.
Los denunciantes recuerdan que en esos días se sucedían los operativos antisubversivos por parte de las denominadas Fuerzas Conjuntas, a la vez que se registraban ataques del Escuadrón de la Muerte, y que en 1972, también se sucedieron ataques y copamientos a liceos por parte de la JUP y otras organizaciones estudiantiles de ultraderecha.
Entre la prueba presentada se incluye el testimonio de la historiadora Clara Aldrighi ante el Juzgado Penal de 19º turno, en una causa contra la prensa, donde subrayó la coincidencia de personas vinculadas al Escuadrón de la Muerte y a la JUP, a quienes calificó como “dos niveles de un mismo diseño subversivo y desestabilizador de las instituciones”.
“No tengo la menor duda de que detrás de ambas organizaciones estaba el apoyo del Estado uruguayo, concretamente de su Poder Ejecutivo, a través del Ministerio del Interior y los servicios de inteligencia”, había afirmado Aldrighi en un juicio que el propio mayor Mangini había iniciado contra un periodista de LA REPUBLICA.
En LA REPUBLICA se había denunciado a Mangini, quien había aparecido públicamente armado como guardaespaldas del general Iván Paulós en la puerta de un juzgado, como uno de los integrantes de la patota de la JUP que asesino a Rodríguez Muela en el Liceo Nº 8. La causa judicial, en que resurgió el crimen, finalizó con el sobreseimiento del periodista.

Una escalada terrorista

Nelson Santiago Rodríguez Muela nació el 4 de octubre de 1947 en el seno de una familia sencilla de trabajadores. Su padre era empleado de Ancap, su madre se dedicaba a las tareas del hogar. Trabajaba en el mismo lugar que su padre, pero era además estudiante del Liceo Nº 8 nocturno. A los 21 años contrajo matrimonio con Susana Escudero.
La doble condición de estudiante y trabajador, ilustra, además de la voluntad de superación y de los imperativos económicos que pesaban sobre aquella pareja, el fuerte compromiso social y político del joven militante, que integraba el Partido Comunista Revolucionarios (PCR), rescata la denuncia penal.
El ataque al Liceo Nº 8 se realizó en el marco de otros atentados de la JUP: el 26 de julio atacan el Liceo 17, el 27 al Liceo Rodó y al Liceo 16, el 2 de agosto sitian el Bauzá, el 7 comienzan ataques en cadena y ocupan el Miranda. El 11 de agosto llegan al Liceo 8 y, a pesar del asesinato, continúan el 26 de agosto en al Liceo Suárez, el Zorrilla y otros, al grito de “Viva Hitler”.
Entre abril y agosto de 1972 se concretaron 230 atentados de corte derechista contra liceos, facultades y comités de base del Frente Amplio, donde se dejaron pintadas consignas como “Viva Pacheco, Hitler volverá”, firmados por la MNG (Movimiento Nueva Generación), el CREI (Coalición Renovadora de Estudiantes Independientes) y la JUP (Juventud Uruguaya de Pie).
Precisamente a esas organizaciones pertenecía el grupo de estudiantes que el 11 de agosto ingresó al Liceo Nº 8 armado y asesinó a Rodríguez Muela, según se establece en actuaciones policiales, parlamentarias y judiciales de la época, en las que se evidenció la connivencia de la patota de la JUP y las autoridades a cargo de la llamada “lucha antisubversiva”.

Crimen de lesa humanidad

Luego de adjuntar una larga lista de testimonios presenciales y calificados sobre el episodio, la denuncia concluye que el homicidio de Rodríguez Muela “integró un plan de represión sistemático contra opositores políticos” que “procuraba, desde antes del 27 de junio de 1973, impedir cualquier manifestación en defensa de la democracia y contra el terrorismo de Estado”.
Se afirma que el homicidio “fue cometido por integrantes de la JUP, organización amparada, solventada y estimulada por funcionarios del Estado, aún bajo un gobierno, con apariencia, democrática” y “se procedió, como parte del mismo propósito criminal, a ocultar las pruebas del hecho delictivo y a tergiversar la realidad de lo ocurrido”.
“Es en el marco de impunidad que amparó y ampara aún las acciones y omisiones de los delincuentes que promovieron la represión (agresiones, homicidios, torturas, desapariciones, privaciones de libertad, etc.) como práctica sistemática de violación a los derechos humanos que se inscribe el homicidio de Nelson Santiago Rodríguez Muela”, se declara.
Entre la prueba testimonial se cita a María Muela, Graziela Rodríguez, Clara Aldrighi, el periodista de LA REPUBLICA que suscribe José Rosadilla, Susana Escudero, Júpiter Irigoyen, José Korseniak, y el ex juez Milton Cairoli; a la vez que se imputa como indagados a Miguel Sofía y la patota de la JUP identificada en el asesinato de Rodríguez Muela.
También se requiere como indagados al ex presidente Juan María Bordaberry, al entonces jefe del Esmaco, general (r) Gregorio Alvarez y al entonces ministro de Educación, Dr. Julio María Sanguinetti, a la vez que se solicita el pedido de informes al Ministerio del Interior, el Ministerio de Defensa, y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Imágenes de actos de la JUP. La Mañana, Edición del Interior, 4 de marzo de 1971, p. 4. Hoy sale La mañana como vocero de Cabildo Abierto de Manini Ríos

Testimonio del Director del Liceo Nº 8, Prof. Enrique Martínez Gallardo
(19/09/1972)4: “algunos estudiantes llegaron corriendo hasta la puerta
del salón dos (…) y gritaban que nos atacaban (…). Salí
inmediatamente. Me precedió una persona que probablemente
estuviese afuera, cuyo rostro no vi. Se me ocurre que era un estudiante
y pienso por el aspecto que tenía que era el estudiante Rodríguez
Muela, que entró a través de la puerta cancel al zaguán e
inmediatamente volvió a caer hacia atrás (…).
El profesor Frejlich que venía junto a mí, lo ayudó a levantarse; el
estudiante se incorporó y corrió hacia atrás, hacia el centro del patio,
hacia la esquina de Bedelía.
(…) Yo les grité a la personas que habían arrojado las sillas de adentro
(…) que se quedasen quietos y a los que estaban en el zaguán me di a
conocer, diciendo que era el Director del Liceo. Pregunté qué querían y
les pedí que viniesen a hablar conmigo.
Nadie me respondió. De repente vi abrir la puerta, asomó la cabeza una
persona morocha, me pareció de traje gris, empuñando un revólver
negro, a mí me pareció de grueso calibre, y en seguida, detrás de él
entraron 13 o 14 personas e inmediatamente hicieron fuego delante de
mi presencia, allí, a un metro mío, frente a la puerta de Bedelía.
Deben de haber tirado siete u ocho disparos (…).
Habíamos entrado a la Dirección, (…) cuando vuelvo a sentir gritos en el
patio, tumulto, salí otra vez y ya venía el señor Irigoyen, que es uno de
los miembros de la APAL; venía con el estudiante en brazos.
Yo en ese momento tampoco lo reconocí, no pude verle la cara, pero vi
claramente, sí, la herida que tenía en la espalda. Se le había levantado
la camisa. Con el estudiante herido o ya muerto quizás, salieron este
grupo de personas hacia el Sanatorio que queda en frente, el Sanatorio
Achard (…)
Me interesa señalar también que ninguna de las personas que yo vi
ingresar al liceo armadas y anunciando su intención de ocuparlo,
pertenecían al Liceo, ni tenían nada que ver con él. Yo jamás en mi vida
los había visto (…)”.
3

>>> Nombres de la patota asesina


Responsabilidad institucional: Juventud Uruguaya de Pie (JUP), organización de extrema derecha que actuaba con el consentimiento de las autoridades policiales y militares. 

Miembros de la JUP que participaron del hecho: Enrique Mangini Usera, Claro Rubens Monalli Barrios, Ricardo María Druillet Canavarro, Juan Said Llugdar Villarroel, Homero Gabriel Corbo Piffaretti, Wilfredo Carlos Gervasio De Bellis y Haroldo Javier Rosso Ciociano. 

También eran parte del grupo los menores Osvaldo Lencina Bassi, Juan Carlos Díaz Dos Santos y Milton Darío Fernández Varela. 

Al lugar se presentaron funcionarios de las Fuerzas Conjuntas e integrantes de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (D.N.I.I.). 10

Mangini custodiando a Paulos a la salida del juzgado


Durante la intervención del Ministro, el representante Veiga insiste sobre
la necesidad de saber la opinión de éste en referencia a la actuación de
la policía durante estos sucesos, en virtud de las irregularidades que
pueden sospecharse en virtud de los testimonios que fueron brindados a
la propia Comisión.
“SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR.- (…) Según mis recuerdos (…) en
un primer momento actuó una patrulla del Ejército y el señor Ministro de
Defensa Nacional dio las explicaciones que constan en las actas de
dicha sesión. Con posterioridad expliqué la parte relacionada con la
Policía que llega posteriormente y que interroga de inmediato a los
testigos presenciales (…)
(…) Es muy difícil para la policía proceder en estas circunstancias. (…)”
28/11/1972. En esta sesión se presentan a declarar algunos de los
ciudadanos que habían sido detenidos por los hechos ocurridos en el
Liceo 8. Entre ellos se encontraba Jorge Osorio [quien luego integraría la
Comisión para la Paz y que en esos momentos era seminarista], se
presentó por cuenta propia, a expresar su desvinculación de los hechos:
[Luego de la detención y de permanecer en esa situación por varias
horas] “(…) El sábado de mañana (…) nos llamaron a todos. (…). Se
nos hizo a todos las prueba de la parafina [para saber si habían
disparado un arma] Ellos mismos nos dijeron que no nos
preocupáramos porque ya en sus declaraciones habían dicho que no
teníamos nada que ver con el hecho (…) Nos dijeron que tampoco nos
preocupáramos por la prueba de la parafina porque estaba todo
arreglado y no le iba a dar positivo a nadie. (…) Fueron familiares
nuestros a preguntar por nosotros y el mismo Comisario les dijo que no
se preocuparan porque no teníamos nada que ver con el hecho, y que
íbamos a salir el mismo sábado o a más tardar el domingo, aunque no
fue así porque recién el martes (…) nos soltaron.
A partir del sábado, ellos – me refiero al grupo de los diez – tuvieron
comunicación con gente de afuera. (…)”
[Cuando habla de “el grupo de los diez” está haciendo referencia a
quienes efectivamente estaban vinculados a los sucesos del Liceo 8,
afirmando que lo sabía porque ellos mismos le habían dicho que
pertenecían a ese grupo.]
Posteriormente y haciendo referencia al día en que iba a realizarse la
“reconstrucción”, Osorio relata lo siguiente:
“(…) La reconstrucción del hecho (…) fue el lunes de mañana, pero sólo
concurrieron estas diez personas; no fuimos nosotros tres ni el otro
muchacho que había sido llevado con nosotros. (…)
(…) Este funcionario [se refiere a un policía que el domingo por la noche
habló con todos los detenidos] se refirió al grupo de las diez personas,
diciéndoles que se quedaran tranquilos, que en ese momento estaban
pasando por una situación un tanto difícil, pero que no iba a haber
ningún problema porque había un respaldo seguro de la Comisaría y de
la propia policía en sí. (…)
El lunes tuvo lugar la reconstrucción de los hechos (…) cuando volvieron
(…) la mamá de uno de ellos [de Debellis] le dijo que se estaban
arreglando las cosas con los abogados (…)
Además vino el tío de uno de ellos, también que es Coronel del Ejército
o algo por el estilo – es tío de Mangini- y parece que también comentó
que se estaba ocupando del asunto. (…)”




Júpiter Irigoyen, 79 años, estaba en el Liceo 8 el día que el mayor Enrique Mangini lo asesinó. 

02 de diciembre de 2007,

"Rodríguez Muela estaba en mis brazos…tembló y murió"


Por celular, la voz entrecortada de Júpiter Irigoyen evidenciaba emoción y firmeza. Había ido hasta la redacción de LA REPUBLICA luego de leer el artículo en el que se individualizó al mayor (r) Enrique Mangini -el custodio que se había exhibido armado el día en que el general Iván Paulós fue a declarar a un juzgado- como el asesino del estudiante Santiago Rodríguez Muela en 1972.
En el hall del edificio en el que vive se produjo la entrevista entrecortada por los saludos cariñosos y respetuosos de los vecinos que entraban y salían. Irigoyen elude los formalismos y cuenta su historia, una historia que hasta ahora algunos hubieran querido que no se supiera…
-En esos tiempos se había formado la APAL, la Asociación de Padres de Alumnos Liceales. El director del Liceo 8 era una excelente persona, pero existía un enfrentamiento entre estudiantes y profesores, porque los muchachos no veían claro. Entonces, decidimos hacer una reunión de profesores, padres y estudiantes del Liceo 8 que se realizó en el Club Platense. Estuvo lleno. Allí se demostró que el problema no era entre estudiantes, padres y profesores, sino que tenían que estar los tres juntos porque el enemigo era el gobierno que no resolvía las cosas para que ellos pudieran estudiar.

-¿Qué edad tenían sus hijos?
-En ese tiempo estaban en segundo y tercero de liceo.

-¿Y la reunión del Platense había sido buena?
-Claro. Eso los calentó. Por eso querían dar un escarmiento, porque el Liceo 8 y el Dámaso Antonio Larrañaga eran los más combativos. Entonces hicieron un anuncio de que iban a asaltar el liceo.

-¿La JUP anunció el asalto?
-Sí, por eso esa noche del 11 de agosto no reunimos profesores, padres y alumnos…
-¿Usted en qué trabajaba?
-Yo entonces trabajaba en Agromac, era capataz de planta, allá, por Camino Durán. A mí me habían destituido de la UTE. Vivía en el barrio Jardines del Hipódromo.

-¿Y habían planificado algo ante el anuncio del asalto por parte de la JUP?
-Se había corrido la bola de que iban a asaltar el Liceo. En la mañana me llamó el director, porque estaba preocupado debido a que algunos botijas habían entrado damajuanas con nafta. Me fui para allá. Yo tenía 36 años, pero ellos me decían el abuelo. Cuando se ponían medio inquietos yo siempre iba y los calmaba.

-¿Qué pasó en aquella reunión?
-Hablamos. Yo les dije: si ustedes creen que pueden ganarle a mafiosos que son profesionales de las armas y además no tienen escrúpulos ninguno, están equivocados. Lo que hay que tener es el coraje de hacer la reunión y mantener la resistencia. Poder individualizarlos y denunciarlos, esa es la única arma que tenemos. En eso quedamos de acuerdo. Incluso les habíamos explicado que si alguno de ellos tenía, así fuera una navaja, nos iban a responsabilizar a los padres y profesores…

-¿A qué hora empezó la reunión?
-La hicimos a eso de las 8 de la noche. Estábamos unas quince o veinte personas… (se le quiebra la voz y hace un gesto de dolor y angustia, que lo obliga a tragar saliva)… A mí me dolió que se dijera que a Rodríguez Muela le dieron por la espalda porque salió disparando. El no salió huyendo, fue a buscar una silla para defenderse…

-Santiago Rodríguez Muela era un estudiante de 22 años, pero también era sindicalista, ¿era una dirigente conocido en el liceo?
-Era un trabajador que quería progresar y estudiaba el liceo nocturno. Trabajaba en Ancap y tenía conciencia. Asumió gran responsabilidad al sumarse a ese pequeño grupo de personas que estábamos en la asamblea… Yo creo que estaba sentenciado ya..

-¿…?
-Fíjese que entraron ellos y el botija estaba en el salón de al lado. De la entrada del liceo un salón a la izquierda. Él fue el que los vio venir. “¡Se vinieron, se vinieron los fachos!”, avisó. Entonces entraron armados…

-¿Cómo entraron? ¿Gritando, a lo malón?
-No. Sólo con armas en la mano.

-¿Cuántos eran?
-Los que comentan, unos catorce o quince…

-¿Usted qué pensó?
-Yo estaba tranquilo. Entraron y nos hicieron separar a todos contra la pared con las manos en alto. Eramos algunos padres, profesores y alumnos ¿el director?, no, el director no estaba en ese momento.

-A ellos ya los habían visto armados afuera…
-Sí. Habían pasado los de las Fuerzas Conjuntas y los vieron con las armas en la mano. También los vieron los custodias del club de la Fuerza Aérea…

-¿Entonces, después que los separaron y pusieron contra la pared?
-Entonces, éste que ya estaba predestinado, lo vio entrar al “Charla” al salón y fue detrás de él. Le metió el balazo y salió con la pistola con silenciador en la mano. El botija salió detrás, caminando, y cayó al suelo…

-¿Con silenciador?
-Sí. Yo algo de armas sabía, porque mi padre, Martín María Salomé Irigoyen, había sido comisario.

-¿Usted recuerda como era el que tiró el tiro?
-Era más delgado que en la foto que apareció en LA REPUBLICA. No tenía bigote y la cara era más angulosa. Al otro día lo volví a ver en el Sirocco, el bar que estaba entonces en 8 de octubre y Albo.

-¿Pero identifica positivamente al mayor retirado Enrique Mangini como el hombre que mató a Rodríguez Muela?
-Era más flaco, pero la cara de él es imborrable. Tendría 18 años entonces, pero la misma actitud…

-¿Ustedes qué hicieron cuando Rodríguez Muela cae?
-Cuando el botija cayó, fíjese que yo era mucho más joven, alto y pesaba como 100 kilos, atiné a agarrarlo pensando que se había desmayado o algo. Y uno me dijo “¡Déjelo que tiene un ataque de epilepsia!”, pero yo ya sentía la sangre caliente en mis manos. Otro gritó que no me dejaran salir y yo ni pelota les di. Hervía y me rebelaba ante la injusticia que había visto. Yo creía que solo estaba herido, pero nunca supuse que estaba de muerte… (vuelve a tragarse la angustia)

-…
-Estaba en mis brazos, tembló y murió. Yo había agarrado por 8 de Octubre como para ir al Sindicato Médico…

-Hay testimonios que dicen que los de la JUP cerraron las puertas del liceo para impedir que sacaran el cuerpo…
-No, no. Cuando yo salí ni se animaron a pegarme un tiro… Afuera, cuando llegué a frente del Club de la Fuerza Aérea, salió un teniente de la sede de las Fuerzas Conjuntas con soldados y me dijo a dónde iba. Le contesté que lo llevaba porque los mafiosos le habían pegado un tiro. Me dijo que no, que lo llevara a enfrente que estaba el Sanatorio Achard. Le dije que sí, yo lo llevo para enfrente pero si usted me cuida la espalda. Me dijo que fuera con él. Era un teniente gordo, petizo. Cuando lo puse en la camilla me di cuenta que estaba muerto. Está muerto, dijeron.

-¿Usted hizo la denuncia?
-Yo lo que trataba era de hablar por teléfono para avisar. Pero me retuvieron. Es una vergüenza, le dije al teniente, es un estudiante y esto fue una operación militar. Y se me enojó el oficial. Entonces le digo: me alegro si se enoja, porque quiere decir que usted no es cómplice de esto. Me dijo que me fuera para mi casa… ¿Lo qué?, le digo, de acá no me voy hasta que llegue la policía, y voy a hacer la denuncia, porque si me voy este chiquilín va a aparecer tirado y van a decir que fueron ladrones o un ajuste de cuentas.

-Se quedó allí.
-Sí, como una o dos horas, hasta que cayó un suboficial de la policía que estaba indignado. “La puta madre que los parió, esto es un asesinato”, decía. A él le hice la denuncia, le expliqué que estábamos en una reunión y lo que había pasado… Cuando me iba a ir, me presentaron a otro, un capitán de inteligencia, que me pidió el documento. No me voy hasta que me lo devuelva, le dije. Y estuvo un rato, seguramente fue a ind
agar mis antecedentes… Yo había estado alguna vez preso como estudiante y por el gremio de la UTE.

-Hubo en aquellos días una versión de prensa en la que se decía que el tirador tenía un montgomery y una bufanda roja…
-No sé, a mí me quedó la cara. Iba con un traje, manos bien cuidadas, un traje clarito, abajo bien arropado. Entonces era delegado, un tipo carón, de cara blanca y delicada.

-¿Y al otro día lo volvió a ver en el Sirocco?
-Sí, yo fui a hablar por teléfono y vi cuando empezaron a entrar algunos caras raras… así que me fui. Entonces pude haber llamado a los estudiantes y enfrentar a ese hombre, pero mi espíritu siempre había sido en favor de la justicia
-¿Dio su testimonio entonces ante la Justicia?
-Cuando se hizo la reconstrucción del hecho, a mi no me convocaron. Un patrullero llegó a mi casa y me dijo por qué no estaba en la reconstrucción, le dije que no me avisaron nada y fui con él, pero cuando llegamos ya se había terminado… Alguien no tenía interés en que yo fuera.

-¿Y hasta ahora no volvió a dar su testimonio?
-No. A la salida de la dictadura conté todo en una comisión parlamentaria, en la que estaba Antonio Marchesano, que fue ministro. Después, también fui a un Juzgado, por allá por la Aduana, y después que hablé, el actuario me dijo si me animaba a repetirlo adelante de sus compañeros, los llamó y volvía contarlo adelante de los funcionarios judiciales.

-¿Cómo recuerda a Rodríguez Muela?
-No puedo olvidarme de aquel muchacho. Era delgado, alto. Se comportaba siempre como un hombre lleno de responsabilidad. Le decían el “Charla”, porque hablaba mucho. El era de la línea dura, maoísta. Yo era del Partido Comunista. Muchas veces habíamos conversado, era un compañero más allá de diferencias. Yo creo que hoy habría que ponerle su nombre a la plaza que esta allí en 8 de Octubre, porque fue un héroe y se lo merece.

-¿Qué piensa de la posibilidad de que su crimen pueda reabrirse a nivel judicial?
-Es que tiene que abrirse. El confiesa que lo mató. Yo lo reconozco que fue él. A mí no me va a venir a mentir. El no era policía, ni militar, ni nada, él fue un mafioso que hizo el trabajo sucio.