martes, 28 de octubre de 2008

Poema de Ibero Gutierrez

Poesìa de Ibero Gutierrez, joven estudiante asesinado por Escuadron de la muerte el 28 de Febrero de 1972 en Montevideo Uruguay.
Voz de : Susana Castro, Diane Denoir, Ernesto Laiño, Walter Reyno











Gracias:EsPichon68
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Ibero el militante

Ibero Gutiérrez, había sido secuestrado un día antes del 27 de febrero, y era una víctima más que se agregaba a las tres vidas que anteriormente ya había cobrado el llamado Escuadrón de la Muerte: Ramos Filippini, Castagnetto y Ayala.

Todos ellos tenían un común denominador: eran jóvenes militantes populares. El primero, Ramos Filippini fue asesinado y su cuerpo aparecería posteriormente – en cuanto a Ayala y Castagnetto, hasta hoy no se han podido encontrar sus restos.

Para los militares y fascistas que por aquellos tiempos actuaban bajo ese siniestro nombre, realizando cientos de atentados contra locales políticos, domicilios de militantes populares y secuestrando y matando; era propósito mediante el terrorismo, amedrentar y frenar la lucha creciente del pueblo uruguayo y de sus organizaciones populares.

No era difícil presuponer por aquel tiempo, lo que posteriormente se supo por testimonios directos de sus mismos protagonistas: detrás del Escuadrón de Muerte, actuaban conocidos políticos y miembros los organismos represivos uruguayos, con pleno conocimiento de las altas instancias del gobierno, la CIA y la Embajada norteamericana.

La infancia de Ibero

A treinta y dos años de su asesinato, Ibero Gutiérrez vive en la lucha de un pueblo, y su ejemplo es recordado como testimonio conmovedor del compromiso y de la riqueza humana y política que encierra un revolucionario verdadero.

Hijo de un hogar de clase media; su padre empleado de un banco y a la vez profesor de literatura, su madre una mujer como tantas otras uruguayas, dedicada a las tareas en la casa.

La infancia de Ibero transcurre en Montevideo en un barrio de la costa del Río de la Plata, con el mar abierto a sus ojos infantiles y un inmenso arenal al final de la calle del barrio, lugar predilecto de sus juegos. Cuentan quienes lo conocieron de niño, que Ibero conservará durante su corta vida, un rasgo característico heredado desde la infancia: una cierta introversión, expresión de su timidez y de una intensa rica vida interior.

De niño data también su aficción por la pintura y el dibujo, a la vez que dedicaba largas horas a la lectura.
Terminada su formación secundaria, inicia sus estudios preuniversitarios cursando Preparatorios de Derecho en el Liceo Larrañaga.

Cuba, en el corazón

Allá por 1965, Ibero Gutiérrez reproduce y difunde casa por casa; por iniciativa propia, una información clandestina que por aquellos años se publicaba. Ibero hacía participar también a un amigo del barrio, haciéndole creer que formaban parte de una extensa red clandestina. Tal vez en ese hecho, con visos de aventura y esperanzas juveniles, haya nacido su primera actividad política.

En 1966 integra el cuerpo de redacción de la publicación del Centro de Estudiantes de Derecho del Liceo Larrañaga. La Revolución Cubana, despierta en Ibero un profundo interés e influye de manera determinante en sus ideas políticas y sociales. Se interesa vivamente por conocer esa experiencia única en América Latina , y fruto de ese conocimiento que ha ido adquiriendo en relación a Cuba y su historia reciente, participa y gana un concurso organizado por Radio Habana que permite viajar a la isla, para los Festejos del X Aniversario de la Revolución.

Viaja entonces Ibero a Cuba en diciembre de 1968, y está presente en el acto aniversario. Sus padres, le habían permitido hacer el añorado viaje, con la sola condición de que al regreso conociera Europa –en aquel tiempo pasaje obligado en el itinerario a Cuba – en la idea de que Ibero podría así de esa manera enriquecer su cultura.

De ese pasaje de Ibero Gutiérrez por Europa al regreso de Cuba, quedan un conjunto de poemas donde su fina sensibilidad de artista puede percibir lo que atesora el viejo continente, pero su crítica sensibilidad social que comenzaba a madurar, le permite también percibir tras los brillos, las miserias de esas sociedades del llamado »capitalismo desarrollado».

Ya en Uruguay nuevamente, inicia Ibero los estudios universitarios y se vuelca de lleno en las luchas estudiantiles y obreras de aquellos años sesenta.

El militante

En diciembre de 1969, el nombre de Ibero Gutiérrez aparece vinculado a una importante acción de la guerrilla, de la que estaba absolutamente desligado. Sin embargo, luego de muchas dudas decide presentarse a la policía y a pesar de su inocencia resulta procesado y es remitido a la cárcel. Por espacio de tres meses guarda prisión y comparte la celda, con quien sería luego otra de las víctimas del macabro escuadrón: Ramos Filippini.

Liberado en marzo de 1970, será nuevamente encarcelado en dos oportunidades más, en razón de las Medidas Prontas de Seguridad dictadas por el gobierno represivo de Jorge Pacheco Areco.
Coincidentemente Ibero es liberado por última vez el 26 de Marzo de 1971, el mismo día en que se realizó el primer acto público inaugural del Frente Amplio, con una multitudinaria asistencia que preanunciaba el apoyo que el pueblo uruguayo le daría con el tiempo al mismo, y a su programa de liberación nacional.

Le cabe a Ibero justamente ser portador de un saludo de los presos políticos -que ya existían por entonces- enviado desde las cárceles, que fue leído esa noche inolvidable.

Nuevamente en libertad, Ibero se vuelca a la vorágine militante de aquellos años. Estudia ahora en la Facultad de Humanidades, milita en la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU), en el Frente Amplio e integra la dirección de los universitarios que militan en filas del Movimiento 26 de Marzo. Pero al mismo tiempo sigue escribiendo poesía , pinta y se dedica al periodismo político.

Mario Benedetti ha sintetizado esa doble dimensión de Ibero como hombre y militante, cuando escribía sobre él: »Esa bondad, esa preocupación por el prójimo, esa esperanza incólume, que están patentes en sus poemas, son una conmovedora muestra de la riqueza interior de un revolucionario. Nosotros mismos a veces perdemos de vista ese nivel humano, que no por humano deja de ser político sino que más político que nunca».

Es en ese instante de florecimiento como hombre y revolucionario, en ese período de máxima expresión de energía creativa y compromiso militante, cuando a Ibero Gutiérrez le arrancan la vida. Tenía sólo 22 años.

Pepe Viñoles

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