viernes, 1 de agosto de 2014

¿Qué es "la derecha"?




publicado ‎ 30/7/2014  por Semanario Voces

INDISCIPLINA PARTIDARIA, la columna de Hoenir Sarthou:

La consigna es clara: “Si el Frente no gana las próximas elecciones, vuelve “la derecha””. 



 



La consigna es clara: “Si el Frente no gana las próximas elecciones, vuelve “la derecha””.

Esa idea se ha convertido en un lugar común en el debate preelectoral. Es casi el principal argumento publicitario usado para reclamar el voto al Frente Amplio.
En cierto imaginario frenteamplista, “la derecha” es un concepto fácil: son los blancos y los colorados. Y punto. Entonces todo es sencillo. Si el Frente no gana, ganan los blancos, o los colorados, es decir “los rosaditos”. O sea: “la derecha”.
Todo muy claro y sencillo. Demasiado claro y sencillo. Porque la vida no suele venir así, partida a la mitad, nítida, en blanco y negro

¿Qué es realmente la derecha? ¿Qué es hoy “la derecha”?

Hasta hace algún tiempo, se solía considerar “de derecha” a una actitud conservadora, reacia a los cambios, partidaria del “orden”, respetuosa de las estructuras sociales existentes y adherida a los valores culturales tradicionales.
Esa actitud mental era funcional a una forma de organización de la economía a escala nacional, en la que primaban las viejas clases dominantes de cada país, las familias patricias, los estancieros, los comerciantes y los “doctores” que manejaban la prensa y el Estado.

A ese mundo, hoy algo anacrónico y debilitado, pertenecen los partidos tradicionales del Uruguay. Que me perdonen mis amigos blancos y colorados, pero es la realidad. No perdieron el gobierno por casualidad. Lo perdieron porque, como los dinosaurios, no se adaptaron a la nueva realidad social, económica y cultural del país y del mundo.

¿Y cuál es esa nueva realidad?

Lamento no ser muy original: es la globalización. El desarrollo de fuerzas económicas antes impensables, que desbordan o arrasan fronteras, Estados, clases sociales, intereses, culturas, ideologías y tradiciones.

¿En qué consiste el cambio?

Ante todo, en la operativa de enormes capitales desterritorializados, que ya no responden ni se detienen ante ningún Estado sino que presionan a los gobiernos y controlan a los Estados.
Hasta donde puede verse –no soy experto en el tema, pero tengo ojos para ver y he hecho los deberes leyendo lo que he podido-, esas fuerzas económicas se mueven hoy en pos de tres grandes objetivos. El primero es el control de recursos naturales valiosos y finitos, como la tierra, el petróleo, el gas, los minerales y el agua. Los hechos están ahí: guerras y revoluciones instigadas para lograr el control del petróleo; la compra de grandes extensiones de tierra y el control y explotación de yacimientos minerales en zonas pobres del mundo por parte de compañías multinacionales. El segundo es la intervención del capital financiero en todas las actividades humanas, encareciéndolas y en definitiva manipulándolas (como se sabe, la crisis que afecta a Europa y EEUU desde 2008 es consecuencia de la actuación desregulada del capital financiero). El tercer objetivo es el apoderamiento y la monopolización del conocimiento científico y tecnológico por medio de la “propiedad intelectual”, es decir las patentes.
El nuevo modelo económico global tiene una potencialidad destructiva enorme. Destruye territorios, agota los recursos naturales, corrompe los sistemas políticos y margina e incluso sacrifica a gran cantidad de personas que son innecesarias u obstaculizan sus objetivos económicos.
Para expandirse, necesita neutralizar o eliminar los límites que puedan ponerles los Estados nacionales de cada país. Por ello promueve y estimula (además de corromperlos) a gobiernos “modernizadores” e “innovadores”, abiertos a la inversión extranjera. Cuando los gobiernos no se adaptan lo suficiente y asumen políticas “rebeldes”, nacionalistas o proteccionistas, son bombardeados, ya sea con publicidad adversa o con misiles, o con las dos cosas.
La nueva realidad económica mundial ha centrado el debate político sobre un nuevo eje. Aunque todavía nos cueste convencernos, como el regreso a las sociedades aisladas y autodeterminadas es inviable, la cuestión ya no es un conflicto entre “conservar” y “cambiar”, sino sobre en qué dirección cambiar. La opción es ser funcionales al modelo global dominante o proponer modelos alternativos
Quizá ahora podamos reformularnos la interrogante inicial, preguntándonos no sólo qué es la derecha sino quién cumple un papel “de derecha” en la nueva realidad.
Si la disyuntiva “derecha-izquierda” sigue teniendo sentido (yo creo que lo tiene), es forzoso encontrarlo en sus respectivas actitudes frente al más importante hecho económico, político, social y cultural de nuestro tiempo.
Si asumimos que “la derecha” sigue siendo una actitud funcional a modelos de concentración del poder y de la riqueza, se manifestará hoy en la eficaz adaptación a la globalización. Eso es lo sorprendente: la nueva derecha -la que cuenta- ya no adopta un discurso conservador y tradicionalista. Es “innovadora” y “modernizadora”, para posibilitar los cambios que la concentración del poder y de la riqueza requiere.

¿Quién cumple mejor ese papel en el Uruguay?

Esa es la pregunta del millón.

¿Quién ha impulsado con más eficacia las medidas determinantes para el ingreso al país del modelo económico global? ¿Quién permitió la extranjerización de enormes superficies de tierra? ¿Quién facilitó la instalación de grandes emprendimientos celulósicos y agroindustriales? ¿Quién promueve la megaminería? ¿Quién impulsó la ley de bancarización? ¿Quién ha centrado el desarrollo económico en la inversión extranjera?
El Frente Amplio es una fuerza política compleja y heterogénea. Sería una falsedad y una falta de respeto decir que todos sus integrantes cumplen conscientemente un papel funcional a los intereses del capital global. Pero no podemos seguir eternamente haciéndonos los tontos o los distraídos. Objetivamente, los gobiernos del Frente han sido los encargados de incorporar al país a un modelo que da prioridad a los intereses económicos globales.
El Frente ha cumplido esa función porque era más apto para cumplirla que los partidos tradicionales. Porque tiene influencia sobre los sindicatos y sobre las organizaciones sociales, porque no está limitado por la estrecha visión de las clases medias conservadoras tradicionales y porque no tiene a su izquierda a una oposición significativa.
Se me dirá que, pese a todo, mejoró la condición de vida de mucha gente. Y puede ser cierto. El modelo puede imponerse por las buenas, por las malas o por las peores. El Frente no lo impone por las peores. De hecho, suele conceder los beneficios sociales que no chocan con el modelo económico de fondo. Pero, ¿cuál será, a largo plazo, el precio del camino elegido?
Durante los gobiernos de Carlos Menem, la Argentina vivió muy bien. Los pobres veraneaban en Mar del Plata, la clase media en Punta del Este y los ricos en Miami; todos entretenidos por Tinelli. Tardaron en darse cuenta de que la fiesta se pagaba vendiendo a pedazos el Estado y la riqueza del país. Recién lo descubrieron en 2001. Fue un duro despertar.
No basta sólo con vivir mejor. También hay que preguntarse de dónde sale el dinero y qué consecuencias traerá recibirlo y gastarlo.

Muchos hemos esperado durante diez años que el Frente recapacitara y se replanteara el modelo económico-social adoptado.
Alguien podrá preguntar cuál es el modelo alternativo. O, en palabras menos amables, si la alternativa es adoptar el modelo venezolano, el kirchnerista, o el cubano.

Sin embargo, no es necesario ir tan lejos. Seguramente hay cosas de otros gobiernos de América que merecen ser estudiadas. Pero también tenemos en nuestra historia la tradición artiguista y la vareliana, la tradición social y estatista del primer batllismo, la tradición antimperialista del nacionalismo blanco y la tradición socializante de izquierda. Quizá sea necesario ser creativo para reestudiar esos caminos viejos y para inventar otros nuevos. Pero todo eso es otra larga historia, que merecería muchas páginas.
Ahora estamos frente a una elección en la que nadie quiere asumir el calificativo de “de derecha”, pero en la que tampoco parece claro que alguien con chance de acceder al gobierno pueda proclamarse “de izquierda”.
Dura situación para quienes creemos necesarios caminos alternativos.



1 comentario:

  1. ESTA CLARO QUE EL GOBIERNO DE EL FRENTE AMPLIO NO ES DE IZQUIERDA Y QUE TAMPOCO LE INTESO EN NINGUN MOMENTO LOS DD.HHH, YA QUE HAY UN PACTO NO ESCRITO ENTRE LA MAZONERIA DE LAS FF.AA Y LA DE LOS DEL GOBIERNO DE NO ACLARAR NADA Y ESTIRAR TODO HASTA QUE LOS CULPABLES SE MUERAN Y DESPUES DECIRNOS COMO MANINI RIOS DE NO ESTIGMATIZAR A LOS INTEGRANTES NUEVOS DE LA FUERZA , YA QUE ESTOS NO TIENEN NADA QUE , DIGO...¿NADA QUE VER? Y QUIEN REPRIMIO A LOS ESTUDIANTES EN LA OCUPACION DEL EDIFICIO PUBLICO DE LA ENSEÑANZA. SEÑORCITO MANINI RIOS , PRIMERO ENCUENTRE A SU PRIMO FACHO E INTEGRANTE DEL ESCUADRON DE LA MUERTE , Y DESPUES SEPA QUE QUIENES MANEJAN LAS FF.AA LATINOAMERICANAS EN CASI SU TOTALIDAD SALVO EXCEPCIONES SON LOS GENERALES DEL PENTAGONO QUE FORMARON Y SIGUEN FORMANDO OFICIALES COLABORADORES DE LA C.I.A COMO LO HACE LA M.O.O.S.A.D TAMBIEN CON UNA ESCUELA DE ESPIONAJE Y GUERRA PSICOLOGICA Y FICHAJE DE CUANTO MILITANTE DEL MOVIMIENTO POPULAR . SEÑORCITO HUSTED QUE ES UN CUADRO MILITAR DEBE SABER MUY BIEN QUE LOS EJERCITOS FUERON TRANSFORMADOS POR EL PENTAGONO EN POLICIAS POLITICAS, Y QUEDO DEMOSTRADOS EN EL JUCIO EN ITALIA LA TOTAL COLABORACION DEL GOBIERNO URUGUAYO , EN NO ACLARAR LOS DELITOS Y ASESINATOS DE LOS APARATOS DE INTELIGENCIA , Y AQUELLOS NO SON LOS MALOS Y ESTOS MILICOS LOS BUENOS, SIMPLEMENTE EN CUANTO LE DEN LA ORDEN DE REPRIMIR LO HACEN NUEVAMENTE ,ES MAS LOS SERVICIOS ESTAN TRABAJANDO A FULLL , INFILTRANDO Y FICHANDO MILITANTES NUEVOS , SON SERVICIOS NO TASN INTELIGENTES COMO ELLOS SE CREEN SIMPLEMENTE BUCHONES Y ALCHUETES DE OTROS SERVICIOS COMO LA C.I.A Y LA M.O.O.S.A.D, Y NO SIGAN MATANDO EX SERVICIOS POR MIEDO A QUE CUENTEN LO DE LOS ARCHIVOS QUE SE ROBARON LOS OFICIALES DE INTELIGENCIA,PORQUE HASTA FOTOS DE LOS QUE MATABAN CONSERVAN PARA SU SEGURIDAD.

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