domingo, 24 de diciembre de 2017

Extranjerización de la tierra




La extranjerización de la tierra juega un papel preponderante en el escenario rural uruguayo.
El 61% del total de 8 millones de hectáreas vendidas desde el año 2001 pasaron a manos de sociedades anónimas conformadas por capitales extranjeros.
El restante 39% quedó en manos de empresarios uruguayos.
Estos datos surgen del informe "la producción en Uruguay: sus problemas del presente y los retos que se avecinan".



La extranjerización de la tierra creció en 16 años

18diciembre 2017

Se fueron 8.000 productores y se perdieron 8: de hectáreas

Pablo antúnez.
En los últimos 16 años, el atraso cambiario, la suba de los costos y la caída de la rentabilidad, provocaron la pérdida de 8.000 productores familiares y 8 millones de hectáreas dedicadas al agro. De esas tierras, el 61% fueron vendidas a Sociedades Anónimas, en su mayoría, extranjeras y el 39% a uruguayos.
Por eso, la Asociación Rural del Uruguay salió a denunciar ese alto grado de extranjerización de la tierra, que incluso puede profundizarse, si se mantiene la baja rentabilidad del negocio agropecuario.
En el marco de la presentación del estudio: “La Producción en el Uruguay: sus problemas del presente y los retos que se avecinan”, realizado por la Dirección de Estudios Agro económicos de la ARU, el presidente Pablo Zerbino, alertó al gobierno sobre los perjuicios que está sufriendo el campo y pidió cambiar algunas señales, como el incremento del gasto público, la política cambiaria y aclaró que “el viento de cola se terminó”.
El gremialista, acompañado de integrantes del Consejo Directivo de la ARU, recordó que el ingreso de capital a los países emergentes generó ese viento de cola y en base a eso, “el gobierno distribuyó bonanza a partir de planes sociales”, hecho que consideró “es bueno”, pero dijo que “también incrementó bastante el empleo público”. El estudio divulgado ayer, muestra que en 1997 había 258.262 empleados públicos y en 2016 se llegó a 306.260 personas. Desde diciembre de 2009 a diciembre de 2016, ingresaron al Estado 14 personas por día. “Ahora la bonanza se acabó y deshacer esas políticas es muy difícil y más en años pre electorales. Hay que aprender y grabarse en la Plaza Independencia que en las buenas hay que ahorrar para poder aguantar en las malas. Está grabado en la historia”, afirmó tajante Zerbino durante la presentación.
Afirmó que el actual sistema de ajustes de salarios, “con atraso cambiario, costos altos, pérdidas de competitividad, pérdida de parte de la rentabilidad y endeudamiento, no es sustentable”. Y según su visión, “a la vista está, los empleos se están perdiendo, los productores se están perdiendo y eso genera mucha preocupación. El atraso cambiario ya lo conocemos y no es un buen camino para el país”, aseguró.
La Asociación Rural del Uruguay afirma que el país está jugado a una buena temporada turística este verano, que dejará un volumen de dólares importante en la plaza y considera que “eso es bueno”, pero aclaró que “en cierta forma va a prolongar la agonía del sector productivo”.
Zerbino marcó algunas de lo que considera contradicciones. “No queremos la descentralización, pero está ocurriendo. No queremos que cierren más empresas pero están cerrando. No queremos más pérdidas de puestos de trabajo pero se están perdiendo. No queremos que nuestros hijos se vayan, pero se están yendo”.
El trabajo del DEA de la ARU mostró que se perdieron más de 36.000 empleos desde 2015 a 2017. Es el tercer año consecutivo que se pierden miles de puestos de trabajo y mostró que 2017, “es un año récord de presentaciones concursales (102 a noviembre de 2017)”.
Alerta. El trabajo técnico de la ARU, no pretende criticar, sino “alertar sobre situaciones preocupantes” y considera que “aún se está a tiempo de encontrar la manera, entre todos, de revertir la situación y salir adelante”, afirmó Zerbino.
Los productores reconocen que “el ajuste fiscal” no fue suficiente y se hizo vía inversión y tarifas públicas, según mostró el estudio presentado. “A septiembre de 2017, casi US$ 400 millones de dividendos volcados por UTE y casi US$ 100 millones por Ancap fueron para el sector público”. Según ARU, estas tarifas públicas comprometen la competitividad y mostró que “el sobrecosto de los combustibles representó unos US$ 400 millones”. Uruguay paga el gasoil más caro de la región: US$ 1,31 por litro, en Argentina vale US$ 1,14 por litro, en Brasil US$ 1,01 y en Chile US$ 1,31 por litro.
A su vez, en la presentación que estuvo a cargo de la Ec. Rocío Lapitz, acompañada por el Ing. Agr. José Maria Elorza, directivo responsable de la DEA, se mostró claramente que “la economía viene creciendo en base a consumo privado” y es “un consumo más lento.
Costos. El informe técnico presentado ayer, dejó claro que “los costos internos han ido en detrimento de la producción. Son cada vez más altos y son costos que hay que hacer frente año tras años. Con una zafra que tiene un margen reducido, hacer frente a esos costos, es muy difícil. Se precisan muchas hectáreas productivas para poder cubrir una canasta familiar, sin sacar lo que implicaría el pago de una renta de una hectárea productiva”, dijo la economista en su informe. “Eso hace que los pequeños productores sean los que van quedando por el camino y hay que irse a establecimientos más grandes para poder hacer inversiones”, aclaró. El 75% de las exportaciones de Uruguay son de origen agropecuario y eso genera muchos puestos de trabajo.


Empaquetado, como regalo de Navidad, los  dueños de la tierra presentaron un ruidoso estudio llamado La Producción en el Uruguay: sus problemas del presente y los retos que se avecinan, realizado por la Dirección de Estudios Agroeconómicos de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), institución gremial que agrupa a los más grandes latifundistas y a los más poderosos productores agropecuarios de nuestro país. En el mencionado documento, ponen el grito en el cielo por temas como la extranjerización de la tierra y la despoblación del campo, dos dramas verdaderos e inocultables que nadie como ellos contribuyó a fomentar.
Como siempre piden que suba el dólar, y así recibir más dinero por sus exportaciones, que les bajen los impuestos, les hagan quitas en sus multimillonarias deudas con el odiado Banco República y les den más créditos baratos.
Sin embargo, el campo no está pobre, por el contrario, el enriquecimiento que han obtenido a los largo de la última década es el más grande desde los tiempos del Imperio británico. En estos años, el incremento de la producción ha sido muy importante, el aumento de los volúmenes exportados ha sido histórico y el valor de estas exportaciones ha sido único.
Por eso, lejos de esperar que suba el valor del dólar o les disminuyan los impuestos, los socios de la ARU y sus familias preparan su próximo viaje a Europa, al extremo Oriente, a China, al Campeonato Mundial de Rusia o a otros destinos donde muchos de ellos tienen lujosas fincas y suculentas cuentas bancarias, obviamente nutridas con recursos que salieron de Uruguay, de esa misma tierra en la que ahora fundamentan sus nuevos voraces reclamos. No se puede ignorar que el éxito económico de los grandes productores tiene una cuota importante de trabajo, innovación y riesgo, pero no exageremos, también hay explotación, ventajas y privilegios.
En los lujosos salones de la ARU, no sólo se hacen costosas y elegantes bodas, faltaba más, desde esos mismos salones se  impulsaron y apoyaron todos los golpes de Estado y las respectivas dictaduras, en particular las de Gabriel Terra y Juan María Bordaberry; las sostuvieron con sus comunicados y les cantaron loas todos los años desde la “fiesta del campo” que celebran en el Prado.
Pero no sólo han jugado a favor de reaccionarios y dictadores, también han matado toda esperanza que haya tenido el país.

La patria agropecuaria
El actual presidente de la ARU, Pablo Zerbino, es un criador de ganado Hereford y Angus. Acompañado del Consejo Directivo, presentó hace unos días el mencionado estudio, elaborado por la Dirección de Estudios Agroeconómicos de la institución, que, según El País, “alertó al gobierno sobre los perjuicios que está sufriendo el campo y pidió cambiar algunas señales, como la política cambiaria y el aumento del gasto público, enfatizando en que “el viento de cola se terminó”.
El informe no contiene ningún reconocimiento, ni el menor elogio por los 12 años de gestión del gobierno del Frente Amplio (FA), en los cuales la agropecuaria, según sus propias cifras, ha crecido enormemente y se han resuelto numerosas problemáticas de todo tipo, que venimos enumerando, partiendo del desastre dejado por la Crisis de 2002.
Por el contrario, el directivo gremial “recordó que el ingreso de capital de los países emergentes generó un viento de cola y con base en ello “el gobierno distribuyó bonanza a partir de planes sociales”. Al parecer, Zerbino consideró que eso “es bueno”, pero dijo que “también incrementó bastante el empleo público”, lo que considera malo. Según Zerbino, “ahora la bonanza se acabó y deshacer esas políticas es muy difícil, y más en años preelectorales. Hay que aprender y grabarse en la plaza Independencia que en las buenas hay que ahorrar para poder aguantar en las malas. Está grabado en la historia”. Sobre todo en la historia de la familia Zerbino, en la que los toros se ponían por el agujerito de la alcancía hasta llegar a llenar la chanchita de vacunos negros y colorados.
Si de dejar un epitafio se trata, yo grabaría también en las paredes del Banco de la República que hay que cobrarles tasas más altas, proporcionales al riesgo, y nunca dar quitas a los grandes deudores, entre los cuales siempre hubo grandes productores agropecuarios.
Zerbino dejó muy en claro cuáles son sus preocupaciones reales, que por otra parte todos conocemos: sostuvo que el actual sistema de ajuste de salarios (esos odiosos convenios salariales y esa antihistórica ley de ocho horas para el trabajador rural), “con atraso cambiario, costos altos, pérdida de competitividad, de parte de la rentabilidad y endeudamiento, no es sustentable”. Afirmó que “a la vista está, los empleos se están perdiendo, los productores se están perdiendo y eso genera mucha preocupación”.
En otra parte de su edificante alocución, Zerbino afirmó que los productores reconocen que el “ajuste fiscal” no fue suficiente y se hizo vía inversión y tarifas públicas” (no mencionó el aumento del IRPF y del IASS, N. de R., sobre el cual recayó una parte sustantiva de los ajustes fiscales), en tanto que uno de los técnicos que presentaron el estudio señaló que “se precisan muchas hectáreas productivas para cubrir una canasta familiar, sin sacar lo que implicaría el pago de una renta de una hectárea productiva”, concluyendo en que “eso hace que los pequeños productores (que no integran la ARU) sean los que van quedando por el camino y tengan que irse a establecimientos más grandes para poder hacer inversiones”, señalando que “75% de las exportaciones de Uruguay son de origen agropecuario y eso genera muchos puestos de trabajo”. Y que cuando uno pasa raya, encuentra que los productores agropecuarios tienen 2.000 millones de dólares de deudas vencidas. Es decir que están endeudados como siempre y quejosos como nunca.
Acá tenemos dos perlas maravillosas: si el agro genera 75% de nuestras exportaciones y exportamos unos 9.000 millones de dólares en 2016, eso significa que facturaron unos 6.750 millones. Si a eso le aplicamos una muy módica tasa de ganancia de 35%, resulta que estos señores ganaron unos 2.360 millones de dólares. ¿Será casualidad que el banco suizo que mide el dinero que sale de los países dice que de Uruguay se “exportan” entre 1.500 y 2.000 millones de dólares por año? La verdad es que podría ser, porque todos los gobiernos blanquicolorados y las tres administraciones del ministro Danilo Astori se han desgañitado pidiendo inversión extranjera. Es obvio concluir que saben que los muy ricos uruguayos no invierten en el país, como lo demuestra la lenta marcha de las PPP.

La verdad según la ARU y la verdad histórica
Pero El País no tituló con los archiconocidos reclamos de la Asociación Rural, sino que demagógicamente puso en caracteres catástrofe: ‘La extranjerización de la tierra creció en 16 años’, subtitulando que ‘Se fueron 8.000 productores y se perdieron ocho millones de hectáreas’. Agregan que aumentaron la concentración y la extranjerización de la tierra. Sobre los ocho millones de hectáreas vendidas, 50% fueron para sociedades anónimas, y de otra mitad 39% fue vendido a uruguayos y 61% a extranjeros. Se perdieron, según sus palabras, 8.000 productores familiares.
“La extranjerización de la tierra ocurrida entre 2000 y 2016 ha producido la mayor desaparición de productores rurales de la historia de este país en tan corto período”.
Zerbino enfatizó que la dirigencia de la ARU no quiere la desindustrialización, ni el cierre de más empresas ni más pérdidas de puestos de trabajo. Casi gritó que no quiere que se vayan “nuestros hijos, como se están yendo, y que hay 600.000 uruguayos que están viviendo fuera del país.
Sin embargo, la historia que conocemos, y está publicada, de los grandes propietarios de tierras es muy otra.
Para no comenzar con los tiempos de José Artigas, que tuvo siempre enfrente a los hacendados, que luego perpetraron los crímenes que conocemos, digamos simplemente que en 1960 se creó la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE), que se implementó efectivamente en 1963.
En la CIDE trabajan más de 150 técnicos y altos funcionarios de primer nivel -originalmente bajo la conducción de los ministros de Hacienda, de Ganadería y Agricultura y de Instrucción Pública de la época- sin distinción de banderías ni militancias políticas y allí se elaboraron, entre muchas otras medidas (como la creación del Banco Central, de la OPP y de la Dirección de Estadística y Censos), siete proyectos de ley, entre ellos el de Reforma de las Estructuras Agropecuarias o Reforma Agraria.
Coordinados por los ministros Juan Pivel Devoto, Wilson Ferreira Aldunate, que se ocupó de la parte agropecuaria, y Raúl Ybarra San Martín, y con la secretaría técnica de Enrique Iglesias, trabajaron durante años en la CIDE profesionales e instituciones de primer nivel, entre los que se recuerda especialmente a Danilo Astori, Celia Barbato, Nilo Berchesi, Mario Bucheli, Óscar Bruschera, Martín Buxedas, Alberto Couriel, Adolfo Cutinella, Juan J. Crottogini, José D’Elía, Luis Faroppa, José Gimeno Sanz, José Pedro Laffitte, Samuel Lichtensztejn, Luis Macadar, Aldo Solari, Ana María Teja e Israel Wonsewer, entre otras personalidades, como el entonces senador Zelmar Michelini, que por su conocimiento de la industria era participante frecuente de los grupos de trabajo.
La CIDE formuló en siete tomos un diagnóstico integral de la realidad económica y social de Uruguay y una propuesta de soluciones, constituyendo un proyecto nacional integral.
Los terratenientes de la Asociación Rural y de la Federación Rural se opusieron ferozmente a esas leyes, de las cuales las más importantes no fueron aprobadas por la mayoría blanquicolorada.
El actual ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, declaró el 24 de marzo de 1995, a la revista Posdata, que el proyecto de reforma agraria allí elaborado fue “el más importante que se ha hecho en la historia de Uruguay”.
Los proyectos de ley fueron presentados al Parlamento con la firma del ministro de Ganadería y Agricultura el 11 de febrero de 1965.

La reforma agraria no es una reliquia del pensamiento sesentista
El mensaje al Parlamento, entre otros aspectos, afirmaba: “El agro ha constituido y seguirá constituyendo un factor fundamental de nuestra economía. […] En los últimos tres decenios, sin embargo, la producción ha venido creciendo a una tasa insuficiente.
[…] El aprovechamiento integral de las posibilidades del agro implica una tremenda tarea de carácter nacional, que debe ser planteada al país con altura de miras y alejada de las limitaciones que normalmente implica la lucha partidaria. Este esfuerzo, además, no puede ser encarado en forma aislada o fragmentaria, sino dentro del marco de un Programa Nacional de Desarrollo Económico y Social, que establezca las prioridades en la asignación de los recursos escasos […]. El aumento de la producción agropecuaria constituye una condición indispensable para el desarrollo nacional, y el Plan Nacional de Desarrollo Agropecuario buscará obtenerlo a través de la elevación de los niveles de productividad y eficiencia del agro. […] Las leyes no fueron aprobadas por la mayoría blanquicolorada del Parlamento por la presión de los terratenientes y el país continuó disminuyendo su producción, se siguió vaciando, perdiendo productores agropecuarios y trabajadores rurales que iban a engrosar y siguen engrosando los cinturones de miseria de las ciudades, a veces como paso previo a la emigración o al delito.
Así le ha ido al país, y ahí está la clave de todo su destino posterior hasta hoy, modelado por los grandes terratenientes, que son los verdaderos dueños del poder real del país.
El entonces ministro de Ganadería y Agricultura, Wilson Ferreira Aldunate, defendió la iniciativa en la Exposición del Prado en agosto de 1963 y así resultó ser el único ministro del ramo en la historia de Uruguay que fue silbado por la concurrencia, entre la que tenía correligionarios, parientes y amigos. Un legislador de su propio sector le dijo: “Si esas leyes tuyas son aprobadas, va a correr mucha sangre en Uruguay, empezando por la de tu familia”.
Entre las cosas que Wilson dijo en ese discurso, que tengo en mis manos, gracias a la gentileza de Carlos Luppi, figuran estas frases:
“[…] Todos sabemos que Uruguay está atravesando momentos muy difíciles.
[…] Lo que  tenemos el derecho y el deber de preguntar es esto otro: ¿por qué esos principios de justicia, por qué esa irritación que provocan las grandes desigualdades económicas, porqué esos postulados cuya validez universal se proclama para regir las relaciones entre los hombres no se aplican también a las que existen entre los países? […] No hay quizás en el país tarea más trascendente que la de determinar las causas del estancamiento, para tratar de eliminarlas. Es claro que los factores son muchos y variados, pero la mayor parte de ellos fácilmente identificables. En primer lugar, los hechos dicen que Uruguay no acompañó la verdadera revolución en la tecnología y la práctica agrícolas que se operó en el mundo durante los últimos 30 años [a causa de los terratenientes, N. de R.].
[…] Por ello la investigación científica, necesariamente a cargo del Estado”. […] Tecnificarse se traduce inevitablemente en inversiones; el campo uruguayo necesita capitalizarse, necesita aumentar sus posibilidades de inversión. Esto en el estado actual del país supone créditos y fundamentalmente créditos supervisados por el Banco de la República. [porque los terratenientes no invertían, N. de R.]. […] Evidentemente, un factor fundamental, que a su vez contribuye a agravar muchos de los problemas que anteriormente se mencionaron, está constituido por problemas de tamaño y tenencia de la tierra. La propiedad rural se caracteriza desde hace muchísimo tiempo por una gran concentración de extensas áreas en manos de pocos titulares y la existencia simultánea, en el otro extremo, de numerosos predios de tamaño excesivamente reducido, que, sin embargo, en su total ocupan un área relativamente pequeña.
Esta situación se ha ido agravando progresivamente. Actualmente 75% de las explotaciones rurales abarcan menos de 100 hectáreas, pero comprenden solamente 8,5% de la tierra total, y en el otro extremo, 1% del total de predios tiene más de 2.500 hectáreas, pero representa un tercio de la superficie.
[…] En materia de estructuras agrarias, el objetivo fundamental estará constituido por promover los cambios necesarios para que la tierra sea directamente explotada por sus propietarios y que estos propietarios sean básicamente personas físicas. Ello porque la tecnología podrá penetrar en toda la dimensión que el país necesita solamente si el hombre se identifica con la tierra que trabaja y la considera suya. Creemos que la estabilidad social de la República está indisolublemente unida a la presencia de una numerosísima clase de pequeños y medianos propietarios de la tierra. […] Se debe posibilitar que el arrendatario acceda a la propiedad de la tierra e invalidar las disposiciones contractuales y derogar las legales que hoy constituyen un frente al avance tecnológico, estableciendo para el explotador no propietario, previa supervisión técnica, la posibilidad de trabajar la tierra en la forma que mejor convenga al interés del país. […] En materia de tamaño, se procurará orientar la dimensión de las explotaciones hacia el óptimo económico determinado con estricto criterio técnico para cada zona, en función de la composición de la producción y la aptitud de los suelos, procurando una adecuada retribución a la inversión comprometida. Para ello se establecerán límites máximos para la propiedad de la tierra.
[…] No debe perderse de vista que hay aquí -encerrado- otro objetivo fundamental: nosotros tenemos el deber de demostrar que sigue siendo verdadero aquello que por casi siglo y medio ha alimentado la fe nacional”. Como ya se dijo, esta iniciativa fue coelaborada por hombres como Danilo Astori y Martín Buxedas, y tuvo reconocimientos específicos del entonces presidente Tabaré Vázquez y del entonces ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca,  José Mujica, el 29 de setiembre de 2006, cuando, por su instrucción, la Estación Experimental Las Brujas del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias pasó a denominarse Wilson Ferreira Aldunate. Mujica se refirió al caudillo blanco señalando que “los hombres grandes no tienen divisa, son la divisa, y nadie va a negar que pensar en la divisa blanca es pensar en Wilson, pero transcurrido el arco de su vida, hay un capital que es colectivo y es la siembra trascendente de las cosas que quedan como legado a la nación”. Mujica agregó que “los hombres grandes son históricamente perdedores en el sentido almacenero de la vida, porque siembran y añoran cosas que se escapan de su tiempo y quedan legadas al porvenir”. Para el líder del MPP, Ferreira “tuvo la clarividencia de la importancia del conocimiento científico aplicado a la enorme aventura de la vida en un país esencialmente agropecuario”. El extitular del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) dijo que “este es un homenaje a un hombre que se fue, pero que permanece”.
Los más grandes enemigos de una adecuada producción agropecuaria, de la tecnificación del agro, de los derechos de los pequeños propietarios y de los trabajadores rurales fueron siempre, históricamente, los grandes terratenientes, que se nuclean principalmente en la ARU. La ARU acompañó el golpe de Estado de Juan María Bordaberry y ha acompañado todos los planteamientos reaccionarios que han criticado al Frente Amplio sin reconocerle ningún mérito, símbolo claro de que la fuerza política está en el buen camino.
“A buen callar llaman”, entonces, señorones de la Asociación Rural.














3 comentarios:

  1. Perdon si ofendo a alguien por mi ignorancia.Una sola muestra para estetema ,porque el ministro de ganaderia actual es un empresario arrocero importante los que votamos al FA no lo terminamos de entender.Asi que no solo le echemos solo la culpa a la aru que ya la conocemos,los legisladores del FA podian y debian hacer algo mas que genuflexiones ante el capital transnacional.Yo para eso los vote y no me sientorepresentado por ellos.

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  2. "les hagan quitas en sus multimillonarias deudas con el odiado Banco República y les den más créditos baratos" Es cierto, se dedican a tirarle tierra al BROU cada vez que pueden pero bien que las fortunas personales de estos personajes las tienen depositadas en ese Banco. La banca privada solo la usan para hacer negocios y cancherear con los gerentes de bancos privados (ahora entre ellos esta de moda el Scotiabank.

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  3. Srs. Estoy completamente de acuerdo en que la Aru fuè unas de las partes Civicos, en la dictadura Cìvico - militar. Pero atenti !!! a mi "el muerto" hablando de "gueyes perdidos" me dijo que èl estaba contra TODO. Y a veces hay que aguantar la democracia, sacàndole a todos, y lamentablemente es mas fàcil bajar de un toque las franjas del IRPF, que sacarle mas guita a los poderosos. (quien tiene el poder en cualquier paìs --LA GUITA--) Esos poderosos tienen la capacidad de manejar a cualquier gobierno a su antojo;la tarea es tratr de sacrles lo màximo. ¿te acordàs cuando quisimos sacarle el poder a la fuerza? NOS ROMPIERON EL CULO; COMO EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD SUCEDE DESDE SIEMPRE: Te invito a vivir en cualquier paìs de Amèrica que no sea Uruguay y despuès me contàs. Desde la postura "estoy contra todo" te podes juntar la cabeza con la cola y caerte para la derecha. No rompas mas con esos planteos, sea el origen que sea, sea compartidos por quien quiera.

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