jueves, 15 de diciembre de 2011

CIDH desclasifica fotos de los vuelos de la muerte

ATADO. UNO DE LOS CUERPOS, ATADO DE MANOS POR DELANTE CON CINTA DE CORTINA, HALLADO POR LA PREFECTURA URUGUAYA, A LA ALTURA DE LA PALOMA. ES UNA DE LAS FOTOS QUE ENTREGARÁN AL JUEZ TORRES.
 
Porqué la CIDH y la OEA ocultó estos datos? (ya publicados por El Muerto anteriormente)

Una de las vítimas con los pies atados
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Huellas. Cortes y partes quemadas en el brazo de otro de los cuerpos.
Ropa y trozos de cables y cuerdas con las que fueron atadas las víctimas antes de ser arrojados al agua.
Mapa. La Prefectura uruguaya dibujó las corrientes marinas que llevaban cuerpos hacia La Paloma.
Las ataduras.
Ataduras en ambas manos con cuerdas de persianas.
Descripción de una de las víctimas.
 La CIDH finalmente después de 32 años le entrega a la justicia el material.

 En 1980 se entregó a la CIDH toda la documentación y alli quedó abandonada en una carpeta amarilla

Entrevista a Daniel Rey Piuma

 Extracto de Un marino acusa
CUERPOS TORTURADOS Y MUTILADOS EN EL RIO DE LA PLATA. RESPONSABILIDAD DE LAS AUTORIDADES URUGUAYAS Y ARGENTINAS.

Pregunta: Qué detalles conoce sobre este tema?
Respuesta: El grupo de cadáveres que esta documentado en los Archivos de Inteligencia -un total de 24 fueron apareciendo en el curso de los años 76 al 79.
Existen dos grupos; uno de cadáveres “reconocidos”, son todos los que han salido en la prensa de Uruguay y otro de “no reconocidos”, son 14 cadáveres que aparecieron en Colonia en el año 78. De los cadáveres hallados los grupos mayores fueron los de los anos 76 y 77, después aparecieron 4 en el 78 y 2 en el 79.
Todos tenían las mismas características generales: manos y pies atados, señales de violencia, fracturas expuestas, en algunos habían perforacio­nes de bala, en otros cortes de músculos o cráneos hundidos y algunos denotaban violaciones.. Los del 79 les habían quemado la cabeza con soplete y había una muchacha, de unos 20 años, que le quemaron el seno iz­quierdo.
Fue hecho un estudio de Mareas en los meses de mayo a julio de los años 1976 al 78 por orden del Jefe de DIPRE. (...)En el año 79, -nuevamente se hizo una ampliación de ese estudio, incluyendo numerosos datos sobre las mareas. Ambos estudios concluían que en los meses de invierno, con las crecientes, los ríos Paraná y Uruguay se desbor­dan y sufren - por la fuerza de sus corrientes - grandes transforma­ciones en sus lechos, que arrastran vegetales, restos calcáreos y pie­dras. Las corrientes van de Norte a Sur y desembocan directamente en las proximidades de la ciudad de Buenos Aires (Argentina) y Colonia (Uruguay).
El ímpetu de la corriente hace que se divida en dos grandes brazos, - uno sigue hacia el sur, separándose de la costa hasta morir en pleno océano y el otro sigue en dirección sur - este, donde por efectos de corrientes oceánicas inversas (Oeste o Noroeste) bordea toda la costa - uruguaya hasta perderse en el océano Atlántico (Departamento de Rocha). Así es como en el Departamento de Maldonado o Rocha pueden encontrarse, después de las crecientes, restos de camalotes u otros vegetales típicos del litoral.
En estos meses las corrientes arrastraron también los cadáveres que se encontraban en el fondo.
El hecho de que se encontraran restos óseos enterrados en las arenas de playas del este, o en el fango del puerto de Montevideo, permite suponer que la cantidad de cadáveres aparecidos es realmente ínfima, con la cantidad de cuerpos que quedaron sepultados para siempre en el océano.
El Jefe de DIPRE (Comando Control Operativo de Prefectura, encargado de dicho estudio) era, en ese momento el Mayor Lassa. Estos informes estuvieron en manos del Teniente Maiorano, del suboficial Aparicio Rodríguez y del Marinero Daniel Bordoni. Tengo pleno conocimiento que los mismos nunca fueron elevados a los Jueces Letrados de Instrucción. La orden, para que ello no fuera hecho, debió partir del Prefecto Nacional o del Jefe de DIPRE.
Pregunta: Cómo supo Ud. de la existencia de cadáveres “no reconocidos”?
Respuesta: Son 14, envueltos en estuches de plástico perforados. Estábamos esperando que se confirmara el hallazgo para ir con los coches de la Técnica Móvil. Esta trabaja con los cuerpos, los revisa, analiza las huellas de violencia, las ropas y trata de tomar huellas dactilares para identificarlos. Nosotros estábamos esperando la orden para ir, pero nun­ca se nos llamó.
Una vez un marinero de la Prefectura de Colonia comentó sobre esos 14 cuerpos, que los habían dejado envueltos en estuches de plástico perfo­rado y que ya hacía mucho tiempo que estaban muertos.
Fue muy famoso y comentado en Prefectura.
Pregunta: Ud. sabe de donde vino la orden de suspender la investigación de estos casos?
Respuesta: No. Pero Prefectura no tenía medios para hacer desaparecer esos cadáveres, sólo dispone de una chalupa que no puede llegar a alta mar. No sé que pasó con ellos. Nunca mas se supo.
Pregunta: Que detalles podría proporcionar sobre el hallazgo de cadá­veres reconocidos?
Respuesta: Son todos los que aparecieron en. los diarios. En aquel mo­mento se dijo que eran chinos, pero en las fotos se ve que son de ra­za blanca. Fueron publicados en la prensa a medida que apare­cían, a través de comunicados de la Prefectura Nacional Naval. El primer cadáver, aparecido en abril de 1976, estaba bastante deformado por el tiempo que había estado en el agua. Los 5 siguientes parecían tener rasgos orientales, pero esto, también era debido a la deformación del agua, porque el cuerpo se hincha todo.
A pesar de que los periódicos decían que podían ser chinos, que los -habían matado y tirado al agua, siempre quedó la duda de si no eran -personas torturadas en Argentina, porque eso coincidió con la época -de mayor violencia política.
Al poco tiempo apareció otro cadáver en la entrada del puerto de Mon­tevideo y después otro enfrente a la playa La Floresta, a unos 60 kilómetros de Montevideo. Ahí si era evidente que se trataba de ca­dáveres de raza blanca; no cabía duda.
Incluso una vez se encontró una cédula argentina en uno de los cuerpos, a nombre de María Cristina Cámpora; algunos tenían restos de pantalón o de buzo que decía “Polyester, Industria Argentina” u otras etiquetas argentinas; en uno se encontró una moneda argentina.
Cuando estaban desnudos, aparecía la soga o el alambre con que estaban atados ;se cortaba un pedazo y se enviaba a la Policía Técnica para analizarlo; se comprobó que no pertenecían a fábricas uruguayas. En Uruguay no se fabricaban esos materiales.
(.. .)Hay que considerar el papel importante que jugó la prensa en la desvirtuación de los hechos. (...)Cuando se hallaron los cuerpos en 1976, se montó todo un aparato periodístico para informar que los cadá­veres eran de raza asiática. En el año 77 con nuevos hallazgos que demostraban, sin lugar a dudas, la raza blanca de todos los cuerpos que no habían sido deformados por el agua, la prensa se remitió a reproducir íntegros los comunicados de Prefectura y a tejer muchas historias de barcos fantasmas, sin abordar la hipótesis mas lógica, como era, sin lugar a dudas, la represión argentina y los desaparecidos de aquel país. Cuando en el ultimo hallazgo (año 79), los cadáveres se encontraban quemados con soplete, se intentó nuevamente”tapar todo” con comunicados. La redacción de los comunicados de prensa quedó en esa oportunidad a cargo del Prefecto Nacional y del jefe de Inteligencia.
Preguntas: Les fueron tomadas huellas digitales?
Respuesta: Las impresiones digitales se toman bien hasta las 48 horas. Hasta el 5º día se puede utilizar un proceso que consiste en cerrar el dedo e inyectarle aceite y agua, para dejar turgente la epidermis. Pasados más días, lo que se hace es cortar el dedo y mandarlo a la Policía Técnica que utiliza otro tipo de procedimiento, analizando las crestas papilares.
De una chica, aparecida en 1976, se obtuvieron las huellas del dedo medio de la mano izquierda. Otros cuerpos llevaban más de dos meses en el agua, lo cual hace muy difícil que se le puedan tomar huellas.
Pregunta: La investigación de estos hechos siempre estuvo a cargo de Prefectura?
Respuesta: Si. Siempre. El Ministerio de Defensa encargaba eso a Pre­fectura. Incluso en el 77 cuando aparecieron los cuatro cadáveres que mencione, se trabajó con ellos. Después aparecieron otros dos, nos dejó a todos muy temerosos, se pedía que se trabajara de la manera más confidencial posible y los diarios publicaron, solamente, que habían aparecido unos cuerpos con brutales señales de violencia. Iba la prensa, se les mostraba el lugar, tomaban fotos, pero después que se habían retirado los cadáveres.
Pregunta: Qué curso tomaron posteriormente las investigaciones reali­zadas por Prefectura sobre los cadáveres?
Respuesta: Los informes se elevan al Juez Letrado de Instrucción que atiende casos civiles. pues se supone que son homicidios.
Para falsificar los hechos, en algunas fotos se ponía una leyenda que no correspondía a la investigación realmente hecha. Hay tomas fotográficas que no van nunca en los informes. Se sacan y quedan para Inteligencia. Incluso los estudios de mareas que se hicieron, nunca fueron presentados al Juez de Instrucción que tenía competencia en estos casos, O sea, quedó en la órbita de Inteligencia Militar.
(...)Un homicidio común lleva un informe con múltiples fotos (no menos de 12) , en los casos de cadáveres aparecidos en la costa, si bien el perito tomaba muchas fotografías, debía reducir a un tercio la canti­dad de las mismas al imprimirlas. Esto implicaba un inmediato deterioro de la información que manejaría el Juez encargado del caso.
(...)En un primer tiempo (1976) los cadáveres eran sepultados, luego se mandó incinerarlos inmediatamente después del dictamen del forense, que se hacía enseguida del peritaje criminal de DIPRE.
Esto constituye una grave omisión pues una vez que el Juez tiene en sus manos el informe, es demasiado tarde, para hacer una ampliación técnica en la pericia criminal, por supuestas irregularidades u omisiones - como algunas veces este debió constatar - ya que se presentaba como “hallazgo de un cuerpo en avanzado estado de descomposición”, lo que debía ser presentado como “homicidio con violación y torturas”.
Incluso dentro del informe se ponía “se desconoce posible origen o ciudadanía del occiso cuando en el mismo informe se incluían fotos de prendas de vestir argentinas.
De los primeros 5 cadáveres hay informes completos. Las fotos se mos­traban tal cual eran, pero no se hacía una investigación detallada. Por ejemplo, si había un orificio de bala se ponía: “Foto 5 documenta orificio de bala localizada en el intercostal izquierdo” y nada más, no se hacía un estudio sobre el calibre de la bala, etc.
Los informes de los forenses quedaban medio abandonados porque como los cuerpos estaban en avanzado estado de descomposición, se les hacía un corte, los revisaban un poco y nada mas. No se hacía ni un examen de vísceras, ni de perforación de órganos.
En todos los casos se acostumbra a decir que el cadáver es un ahogado, así tenga un balazo. Como es de Prefectura y siempre están descompuestos, por la acción del agua, los forenses les hacen un corte en los pulmones, para ver si tienen agua, “y a otra cosa”. El análisis más
profundo de los primeros cadáveres, se debió a que las señales de vio­lencia eran muchas.
Recuerdo que el medico forense era el Dr. Katz.
Pregunta: Cuáles fueron las autoridades uruguayas que intervinieron en los casos de los cadáveres aparecidos en las costas?
Respuesta: Los informes de los cadáveres fueron pasados a manos del Jefe de Inteligencia de Prefectura, Mayor Álvaro Diez Olazabal. El Jefe de Inteligencia es quien determina la realizaci5n o la suspensión de las investigaciones. No se puede hacer ninguna investigación, en el ámbito de Inteligencia, por más pequeña que sea, sin autorización del Jefe de Inteligencia. En el Departamento. II, eran leídos por el Sub-oficial de 2a. (PNN) Aparicio Rodríguez. Por lo general, todos los informes de­bían rehacerse tres veces, tras posteriores recortes.
El Prefecto Nacional Naval era el Contralmirante Enrique Harriet y luego fue sustituido por José Imizcos.
Pregunta: Conoce los jueces que intervinieron en estos casos?
Respuesta: Todos los jueces de instrucción, desde el 1º hasta el 5º.-Rotan permanentemente y se encarga el que esta de turno, se que le toco algunos casos al Juez Larrieux y al Juez Gutiérrez Protto, de otros no me acuerdo porque yo era quien hacía el informe técnico, pero de la elevación de éste no me encargaba.
Pregunta: Le tocó alguna vez realizar investigaciones de los cuerpos?
Respuesta: Claro. Yo me encargaba de ese tipo de servicio. Si el peri­to criminal va solo tiene que hacer la tarea de fotógrafo, perito y dactilóscopo; si va con otra persona, se distribuyen un poco las tareas. Las fotos deben hacerse como lo indica el perito, que es quien -lleva el control del procedimiento.
Desde que entré a trabajar en ese departamento fui a revisar casi to­dos los cadáveres. Cuando no iba era porque no estaba de servicio. Iba a todo tipo de procedimiento criminal: choque, incendio, acciden­te laboral, todo lo que cayera dentro de la jurisdicción de Prefectura.
Pregunta: Qué se hizo con esos cadáveres posteriormente?
Respuesta: A los 5 primeros los expusieron para que los viera el público, incluso fue la televisión de Rocha; eso se hizo cuando no se sabía muy bien quienes eran. Además no se les veían muy bien los rasgos. Cuando comenzó la sospecha de que se trataba de presos políticos argentinos, nunca mas los mostraron. Venía la Técnica Móvil, los revisaba un poco y. les sacaba fotos; venía el forense, los abría, los revisaba o­tro poco y enseguida eran incinerados. Las ropas, teóricamente, tenían que quedar en custodia de la unidad que los encontró, pero no se si -ese requisito se cumplió.
Pregunta: Se retenían algunos otros objetos identificatorios?
Respuesta: Nunca se encontró nada. Ni anillos, ni relojes; nada. Se encontró sólo, en las ropas, esas etiquetas argentinas, que no es un elemento identificatorio propio, es sólo un indicio de donde provino el cuerpo. Todos llevaban más de dos meses en el mar, incluso ya tenían señales de putrefacción en los huesos.
Los varones presentaban señal de castración y había una muchacha que estaba muy descompuesta; la cédula que se encontró con ella -no se podía comparar, porque el cuerpo era inidentificable.
Pregunta: Las autoridades argentinas fueron comunicadas sobre la existencia de estos cadáveres?
Respuesta: Sé que fue comunicada Prefectura Argentina. Las comunicaciones entre prefectura Argentina y prefectura uruguaya se hacen por llamadas telefónicas directas, por tráficos navales o por pedidos de in­formes. Los pedidos de informes los hace el Departamento III, Archivo; los tráficos los hace el oficial de guardia y las llamadas telefónicas -las puede hacer el oficial de guardia o el jefe del Departamento II, de la -Técnica.
Escuché llamadas, y en la Carpeta de Archivos de Cadáveres de 1976 hay un pedido de informes. Sé que ese informe fue para Argentina, cuando la policía técnica logró la huella dactilar de la muchacha que mencione antes. Ese pedido está junto a la carpeta del cadáver, debe haber sido firmado por el Jefe del Departamento III que en ese entonces era el Teniente. 2º Daniel Maiorano.
Tengo microfilm de las fotocopias de las huellas y del pedido de infor­mes.
La Prefectura Argentina demoró mucho en contestar y cuando lo hizo dijo no registrar nada. Pero podrían haberlo identificado. Por comentarios del SIPNA (Servicio de Inteligencia de la Prefectura Naval Argentina) se sabía que Prefectura Argentina, a pesar de la negativa oficial, tenía directa responsabilidad en esas apariciones.
Pregunta: Cómo tomó Ud. conocimiento de esto?
Respuesta: El Cabo Víctor Pena (domiciliado en Paseo Colón 533, 4º piso, Buenos Aires), funcionario del Servicio de Inteligencia de la Prefectura Naval Argentina (SIPNA) cuyo Prefecto es el Mayor Maximiliano César Arce, fue huésped de la Prefectura Naval Uruguaya durante el mun­dial de fútbol en Argentina.
En una ocasión, estando totalmente borracho, comenzó a hablar de como trataban en SIPNA a los detenidos y como era que ellos hacían las operaciones en la calle.
Entre otras cosas contó que, con el aval de los oficiales, salían en vehículos a la calle, haciendo ostentación de armas y en cualquier tumulto comenzaban a balear y a detener personas.
También hacían “comisiones de protección” a comercios. Un día iba uno de ellos, elegantemente vestido, ofreciendo “protección” por cierta cantidad de dinero, cuando el comerciante se negaba, esa misma noche, un grupo de militares le destrozaban las vidrieras.
Al otro día iba nuevamente el que ofrecía la póli­za, para cobrar el “seguro”.
Contó que en los primeros meses del golpe de Estado de 1976, recibie­ron órdenes de detener “al montón” (indiscriminadamente) y obtener información a cualquier precio. Dice que en pocos meses, en esa unidad Argentina, mataron cerca de 100 personas, muchas de las cuales no te­nían siquiera militancia política. Era tan grande la masacre (palabra utilizada por él entre risas) que ordenaron oficialmente hacer tortu­ras selectivas e impedir la muerte de los detenidos. Señaló al Sub-Prefecto Vacotti como el hombre que dio esa orden.
El procedimiento utilizado para ocultar los cadáveres - también utilizado con detenidos vivos bajo el efecto de sedantes -, era: desnudarlos, atarlos y ponerles pesas; se los subía a helicópteros del SIPNA y se los arrojaba en la desembocadura - o un poco antes - del Río Paraná. Ese relato fue hecho en enero o febrero de 1978. En esa oportunidad se reía y decía “cómo les jodimos la vida a ustedes”, indicó también que ahora eran más cuidadosos para estas desapariciones, no indicando en que consistían esos cuidados.
Este tipo de comentarios, teóricamente, no se puede hacer, porque en Inteligencia toda la información es compartimentada y tiene que morir con uno; pero cuando se está tomando una cerveza en la cantina o almorzando, siempre se comenta.
Posteriormente Rey Piuma agregó:
(...)Hay muchos elementos comunes que deben ser considerados en conjunto y todos ellos apunta a demostrar la culpabilidad inexcusable de la dictadura Argentina y la complicidad del gobierno uruguayo ocultando y desinformando sobre el origen de los cuerpos torturados y mutilados aparecidos en las costas uruguayas.
1) Sólo han sido encontrados en la franja costera uruguaya que va desde el Departamento de Colonia al Departamento de Rocha, y en las proximidades de la ciudad de Buenos Aires.
2) Por lo general, al hallazgo le precedían tormentas y fuertes vientos.
3) Casi todos fueron encontrados tras ligeras bajantes del río, flotando son los menos.
4) Los restos óseos fueron encontrados por dragas o enterrados en la arena.
5) Son encontrados en mayo, junio y julio solamente y los restos óseos en otros meses.
6) Pertenecen a ambos sexos y sus edades oscilan entre los 19 y los 35 o 40 años.
7) La casi totalidad evidencian señales de haber tenido sus miembros atados entre sí y con pesos para evitar que flotaran.
8) Todos han sido torturados y algunos violados.
9) Algunos pudieron haber encontrado la muerte antes de ser arrojados al agua, por las torturas que presentan.
10)  No presentaban elementos que pudieran conducir a la determinación de su identidad. Inclusive los dos ultimas tenían sus rostros quemados con soplete.
11) Pocos tenían ropas, o restos de ropas.
12) La mayoría tenía una permanencia en el agua. mayor a los 10 días.
13) Hay elementos que permiten deducir el origen de los cadáveres, entre ellos deben destacarse; una cédula argentina a nombre de María Cristina Cámpora, moneda argentina, etiquetas de ropas del mismo origen.



Comisión Interamericana de Derechos Humanos

La CIDH entrega hoy 130 fotos de víctimas de “vuelos de la muerte”

Por Natasha Niebieskikwiat

El juez Torres recibe material inédito de cadáveres hallados en los costas uruguayas.
 15/12/11
Poco hace falta traducir en palabras las imágenes de estas páginas. Son fotografías entre l as más de 130 que contiene una carpeta encontrada relativamente al azar en los archivos del informe que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA elaboró en 1979 sobre el drama que entonces se vivía en Argentina, y cuya conclusión fue la de que “por acción de las autoridades públicas y sus agentes”, se cometían aquí “numerosas y graves violaciones a los derechos humanos”.
Estas imágenes publicadas aquí por gentileza de la CIDH, la mayoría inéditas según presumen los investigadores, vienen documentar de manera contundente la existencia de los llamados “vuelos de la muerte”, desde los que marinos de la ESMA arrojaban a presos políticos a las aguas del mar y del Río de la Plata. Pero también dan cuenta de la implementación sistemática de la tortura y el asesinato previo de las víctimas, como evidencian las ataduras, quemaduras, y hasta orificios de bala con los que aparecían los cuerpos.
Esta carpeta, que lleva el número 37 de la llamada “Observation in loco” -como se llamó a la misión de la CIDH de 1979 en la Argentina- será entregada hoy a la mañana por el secretario ejecutivo de la Comisión, el argentino Santiago Cantón, al juez federal Sergio Torres, a cargo de la megacausa ESMA, por la que cientos de represores han sido o están siendo juzgados por los crímenes cometidos bajo él último régimen militar que gobernó la Argentina. Supo Clarín de fuentes del juzgado de Torres, que el magistrado anexará los documentos a la “causa por los vuelos de la muerte”.
La desclasificación de estas fotos y documentos son un hecho inédito en sí mismo. Y la Argentina, la primera “disfrutarlo”. Según detalló Cantón a Clarín, el juez Torres comenzó pidiéndoles datos y nombres para cruzarlos con los casos que él mismo investigaba en la Argentina. Y la decisión de entregar la carpeta podría ser el primer paso para la desclasificación de otra documentación, sobre casos aquí y en otros países por parte de la CIDH que tiene sede en Washington.
Las cientos de espeluznantes fotos de esta carpeta vistas por esta periodista, corresponden a cuerpos encontrados sobre las costas uruguayas, los que en general fueron arrastrados por las corrientes marinas. En algunos casos, están completamente enteros, aunque comidos por la fauna marina, hinchados, putrefactos, sin ojos y sin pelos. Sin sus partes blandas, en resumen. Pero otras veces, el daño se debía al previo maltratados de los victimarios. Como el de un hombre que apareció capado a cuchillo.
La mayoría de los cuerpos aparecieron con ataduras rústicas, o con rasgos de haberlas tenido. Ello demuestra que los inmovilizaron de pies y manos y que las víctimas no tuvieron posibilidad alguna de nadar y salvarse tras ser arrojadas vivas a las aguas. Según pudo saber este diario también parecen ser casi todos argentinos, aunque la falta de identificación de los mismos impide certificarlo. Pero en la carpeta por ejemplo hay una cédula de una mujer, cuya identidad se preserva. Sanjuanina, nacida en 1954.
En la carpeta 37 también pudo comprobar Clarín , hay fichas de los archivos policiales y de la Inteligencia uruguaya , de enorme valor documental. Como una que da cuenta del hallazgo en Laguna de Rocha (Uruguay) de un cuerpo femenino, el 22 de abril de 1976. Una mujer de cabello negro, un metro sesenta de altura, de unos 30 años. El informe tiene enorme valor de “prueba inmediata” como dicen los abogados. La ficha indica por ejemplo que el cuerpo presentaba indicios externos de violencia: “violación, probablemente con objetos punzantes, fracturas múltiples y codo destrozado en el brazo izquierdo, múltiples fracturas en ambas piernas, con indicios de haberlas tenido atadas; una enorme cantidad de hematomas diseminadas por todo el cuerpo, destrozo total del cráneo y del macizo óseo fácil”. Se informa que el cuerpo apareció desnudo en las aguas y no se pudo determinar su identidad.
Para fines de los ‘70, la desesperación de las familias por sus seres secuestrados y desaparecidos era tal que llevó a los organismos nacionales e internacionales y al gobierno de James Carter desde los Estados Unidos a generar un clima de presión para que el régimen que por entonces presidía Rafael Videla invitara la CIDH para que hiciera una “Observación in loco” en Argentina. Fue en diciembre de 1978. Pero esta pudo hacer su trabajo recién para setiembre del año siguiente. En la memoria quedará aquella cola de entre dos y tres cuadras de argentinos que por primera vez se animaron a denunciar su drama en Avenida de Mayo al 700, donde se instaló la misión de la CIDH.



El País  Jueves 15.12.2011

La OEA libera datos de restos

Argentinos hallados en la costa uruguaya

EDUARDO DELGADO
Documentos desclasificados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA que serán entregados hoy jueves a un juez federal argentino, contienen fotos de restos humanos hallados en la costa uruguaya y serán una prueba fundamental para confirmar la existencia de "vuelos de la muerte" durante la pasada dictadura en el vecino país.
La información a la que accede en esta jornada y a su propia solicitud el juez federal argentino Sergio Torres, es parte de los archivos de la CIDH, de una visita que realizó a Argentina en 1979.
Años atrás, la comisión de la OEA comenzó a evaluar la posibilidad de, frente a solicitudes y con un protocolo de actuación, entregar información hasta entonces confidencial, dijo a El País el secretario ejecutivo de la CIDH, Santiago Cantón, quien viajó desde Washington a Buenos Aires para entregar la documentación.
El juez Torres es quien tiene a cargo la causa del centro de reclusión clandestino Esma, del que desaparecieron decenas de presos políticos, y ya recibió anteriormente información que recogió la CIDH en su visita de 1979. "Ahora se suma más información relacionada a esa visita, en que aparecen unas 130 fotos de cuerpos o de partes de cuerpos encontrados en la orilla uruguaya", relató Cantón.
Señaló que junto a las fotos hay documentos que explican el contenido de la imagen, como el sexo de la persona, cómo y quién lo encontró, el tiempo que pudo haber estado en el agua y si tenía señales de violencia. "Hay un montón de descripciones que permiten determinar que posiblemente las personas fueron lanzadas desde aviones al río y estaban con manos y pies atados y señales de tortura. Las fotos muestran eso o se describe eso" , añadió.
Cantón consideró que "esto puede permitir desde un punto de vista judicial probar la existencia de un plan sistemático en esta materia".
Tras la información recibida, el juez argentino solicitaría colaboración a la Justicia uruguaya, para determinar el destino de los restos e interrogar a personas.
El País Digital
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LA COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS DESCLASIFICARA DOCUMENTOS DE SU INFORME SOBRE LA DICTADURA

Lo que encontró la CIDH, 32 años después

 Por Alejandra Dandan

Las cajas de documentos que durante la dictadura dieron sustento al informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) empezaron a volver al país. Se trata de una medida inédita en este organismo de la OEA que durante años recibió e, invariablemente, rechazó pedidos de acceso a los documentos, tanto de jueces argentinos como del resto de la región. Una misión a Washington encabezada por el juez federal Sergio Torres, en el marco de las investigaciones por la megacausa de la ESMA, terminó de habilitar la desclasificación de documentos, en una decisión que la CIDH la considera histórica y consigna como un reconocimiento a los procesos de verdad, justicia y memoria desarrollados en el país. Durante la estadía, Torres digitalizó sólo una parte de las 65 cajas de archivos con informes ligados al centro clandestino de los marinos. Los documentos servirán como prueba para reforzar tramos de la megacausa, pero en las cajas hay además archivos de valor histórico. Ahora todo está guardado en el juzgado, reservado, aunque a disposición de las partes. La discusión ahora hacia el interior de la OEA es si se trata de una excepción o es un antecedente para otros países de la región (ver nota aparte).
“Es una foto de la época que nadie puedo tomar, no hay otros registros”, dice Pablo Yadarola, secretario del juzgado, uno de los que integró la misión. “Mi sensación es que cuando uno vuelve a mirar esos papeles a la luz de la historia lo que ve es, entre las cartas de los familiares, un último pedido de auxilio, porque dentro del país todo estaba prohibido.”
Los relatos de quienes se aproximaron a dar testimonio durante la inspección de la CIDH al país en diciembre de 1979 contienen el tempo del tiempo presente con detalles y enorme cantidad de datos, que cobran mayor fuerza cuando se los compara con los que se escuchan más de 30 años después en los juicios de lesa humanidad.
Uno de los ejemplos es el caso de la mujer de Alberto Samuel Falicoff, médico que realizaba prácticas en el hospital de niños de Córdoba. Los dos fueron trasladados a la ESMA. Su mujer salió al cabo de un mes aproximadamente y denunció el caso ante la CIDH, antes de la visita del organismo al país. Ese testimonio reúne dos características. Es el único de aquel caso, porque su mujer no volvió a declarar y el relato lo usó por lo menos una de las querellas en el juicio como prueba de ese secuestro. Pero su potencial radica en la fuerza de la inmediatez, un dato que podría reencontrarse en los documentos que quedaron de lado.
“En el baño el guarda me saca la capucha, me pregunta cuántos años tengo, si soy casada y si tengo hijos”, dice la mujer. “El es un pibe de aproximadamente 17 años. Se porta muy atento y me pide que lea lo que dice en mi capucha y veo escrito con fibra sobre la tela ‘posible franco’. Le digo qué significa y me dice que me van a largar. Su única misión es cuidar que los prisioneros no hablen, no levanten la capucha y a los que lo hacen pueden pegarles a gusto hasta matarlos.” Le contó que el día anterior le tocó ir a una casa que alguien había denunciado. Que como los dueños trataron de escapar “tuvieron que disparar y mataron a la mujer joven con un niño. Que después pudieron comprobar que no tenían nada que ver, que a él le había hecho mal pero que toda la culpa la tiene quien denuncia a gente inocente”.

El viaje

Torres decidió pedir los documentos por dos razones. Para ampliar la base de pruebas de las víctimas ya identificadas y, además, para buscar nombres de víctimas hasta ahora no identificadas. Antes de iniciar el viaje, el juzgado mandó un listado con las algo más de 900 víctimas que pasaron por la ex ESMA, con nombres de los acusados. La CIDH hizo una primera clasificación de archivos que arrojó más de 200 coincidencias.
En Washington, el juzgado encontró 65 cajas con unos cien legajos cada una. De la primera clasificación, hecha en una semana, entendieron que de las 65 cajas, unas 55 tienen legajos de la víctimas, una parte de las cuales sigue “reservadas” porque los denunciantes le pidieron a la CIDH mantenerla en esos términos. Y 10 cajas son documentos cuyo valor no sólo es judicial sino histórico porque, entre otros elementos, guardarían las entrevistas que mantuvieron los seis funcionarios del organismo. Entrevistas con jerarcas de la dictadura como Jorge Rafael Videla, Roberto Viola, Albano Harguindeguy o Adolfo Gabrielli, entonces presidente de la Corte Suprema. También Luciano Benjamín Menéndez y con ex presidentes como Héctor Cámpora o Arturo Frondizi. Con la Iglesia Católica, integrantes de organismos de derechos humanos, asociaciones empresarias y gremiales. También, se sabe, hay encuentros con asociaciones de “víctimas del terrorismo”, que se acercaban a hacer lobby a favor del país del “somos derechos y humanos”.
El modo en el que usará la información y su circulación de momento está limitada a los que intervienen en el juicio: fiscales, defensores y querellas. Desde el juzgado subrayan su carácter reservado y secreto dado el futuro que puede tener esta decisión en el marco de la OEA parece sujeta a las lides diplomáticas.

La comisión

En la historia de la ESMA el paso de la comisión marcó un antes y un después distinguible en su edificio. Mientras los marinos se preparaban para la visita, trasladaron a los detenidos a la isla El Silencio, del Tigre, propiedad de la Iglesia Católica, actividad operativa que estuvo a cargo del represor Ricardo Cavallo. En el edificio tapiaron una de las puertas de acceso y modificaron la planta principal.
La comisión recibía denuncias desde 1975, pero después del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 las denuncias se convirtieron en avalanchas de reclamos. Sus integrantes empezaron a expresarle al gobierno argentino su “preocupación por el número cada vez más grande de denuncias y por las informaciones de distintas fuentes que hacían aparecer un cuadro de violaciones generalizadas y sistemáticas de derechos y libertades fundamentales”, como recordaron Emilio Mignone y Agusto Conte en la introducción de lo que años después iba a ser el Informe Prohibido, informe de la OEA sobre la situación de los derechos humanos en Argentina.
“Como las respuestas de la dictadura fueron insuficientes –cuando contestaba– o carentes de verosimilitud sugirieron el envío de una misión.” El 18 de diciembre de 1978 la dictadura aceptó la inspección, pero como consecuencia de las presiones y esfuerzos dilatorios terminó realizándose un año más tarde: entre el 6 y el 20 de septiembre de 1979.
La visita se boicoteó internamente con la campaña “destinada a desprestigiar al organismo presentando su actuación como intromisión en asuntos internos”, recuerda ese libro. Algo que puede verse en las páginas de los diarios de la época, que reproducen solicitadas de empresas y títulos con la lógica del boicot. Decíamos ayer, de Eduardo Blaustein y Martín Zubieta compiló algunas imágenes: la tapa de la revista Somos del 7 de septiembre de 1979, que caricaturiza a un funcionario de la CIDH que aparece con una lupa apuntando a las narices de un militar: “Comisión de Derechos Humanos ¿Qué buscan?”, decía el título. Pocos días antes, el Banco Provincia publicó una solicitada en La Prensa: “Los argentinos somos derechos y humanos”. El 13 de septiembre, el diario La Razón presentó un textual del cardenal Primatesta en el que decía que la Iglesia “ratificó su posición respecto de la realidad nacional”. Realidad que había sido reseñada el 9 de septiembre, en Clarín. Monseñor Guillermo Bolati, arzobispo de Rosario, decía: “Cada país debe regular los derechos humanos. No deben ser los extranjeros los que nos vengan a indicar qué tenemos que hacer”. El 22 de septiembre, cuando la comisión dejó el país, La Nación difundió la posición oficial ante la visita: “La Argentina solo se confiesa ante Dios”. El mismo día, La Prensa reprodujo una frase de Harguindeguy: “La Argentina no tiene nada que ocultar”. Y luego: “Mentiras infames sepultadas por la verdad incontrastable y comprobada”.
Para entonces, los periodistas que habían estado cubriendo la inspección de la comisión a la cárcel de Devoto dejaron constancia de que habían sido fotografiados individualmente. Y que frente las oficina de la OEA, en Avenida de Mayo, se “ha advertido la presencia en las reuniones de prensa de personas que no es posible identificar como prensa de ninguno de los medios conocidos”. Carmen Lapacó era una de las mujeres que hicieron la fila en la sede la OEA de Avenida de Mayo.
La comisión aprobó el informe el 11 de abril de 1980, pero el ingreso de ese documento al país estuvo prohibido. Mignone y Conte lo explicaron en la edición que se logró hacer en 1984: “Pese a su interés e importancia es prácticamente desconocido en nuestro país. Cuando apareció, los diarios y revistas argentinas –por sugerencia del gobierno militar– se limitaron a transcribir sus conclusiones seguidas de una refutación elaborada por el régimen (...). Las organizaciones de derechos humanos no encontraron entonces una sola imprenta dispuesta a correr el riesgo de imprimirlo”. Unos 500 ejemplares lograron ser traídos desde Washington y se reprodujeron clandestinamente.
“El CELS todavía estaba en su sede d Viamonte –explica Carmen Lapacó–. Emilio Mignone trajo el informe de allá y entonces me acuerdo de que Noemí Labrune y yo sacábamos de ese informe hojas, no seguidas sino de lugares distintos, de a dos o de a tres, del medio. Había pocos lugares con fotocopiadora, íbamos a una y después a otra: nos recorrimos medio Buenos Aires para que no se dieran cuenta qué era. Una vez, a Noemí le pasó que el hombre que le iba a sacar las fotocopias le dijo: ‘Usted es una subversiva’, y le tiró los papeles en la cara. Dado ese antecedente, otra vez yo llevé otras a un lugar en Caballito. Voy a buscarlas. Dos muchachos jóvenes de una imprenta dicen: ‘¿Por qué están así cortados? Nosotros tenemos interés en tener todo’. Pero con lo que había pasado, les dije que trabajaba en un estudio jurídico, del miedo que tenía. Me dicen: ‘Dígales a los abogados que nos den todo que les hacemos un precio especial’. Salí y me tomé un taxi, vivíamos con miedo.”
Cuando estuvieron listas todas las fotocopias, cuenta, se reunieron con Luis Zamora y empezaron a armar los juegos. Zamora hacía los agujeros en las hojas. “Pero cuando hubo que armarlos no teníamos nada porque había en ese momento ganchos como los de ahora, yo tenía de casualidad en mi cartera unos anillos para colocar la cortina del baño y vimos que servían. Entonces, se compraron ganchos de cortina del baño, lástima que ahora yo no tengo mi ejemplar, que quedó en el CELS.”
Como también revelaba Mignone, esas copias se entregaron en mano a jueces, obispos, periodistas y personalidades relevantes. Obviamente, también entre las organizaciones de derechos humanos y familiares, que fueron quienes costearon la precaria y clandestina edición. En 1980, el Informe Prohibido tiene la estructura y la potencia de lo que años más tarde sería el Nunca Más. Dejó constancia de los desaparecidos, de los centros clandestinos, de los mecanismos de secuestros y torturas.

Los archivos están, pero en 32 años nunca nadie le dió bola

CIDH de la OEA mantivo ocultas las evidencias de los vuelos de la muerte


Ver además:

El Muerto |||: Historia de unos huesos NN encontrados en Colonia

13 comentarios:

  1. muy buen material lamentablemente no puedo ver las imagines estoy en la biblio del congreso de la nacion en buenos aires y por alguna razon no se ven las imagines pero es muy interesante leer lo que susedio (pablo)

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  2. ¡Qué horror!, ¡qué horror!.- No olvidemos todos estos horrores, ¡no los olvidemos!, para que nunca más ocurran.- No los banalicemos.- Sin acumular odio en el corazón no dejemos de tener ojos en la nuca.- Las comunidades que olvidan su doloroso pasado corren el riesgo de volver a vivirlo.- N U N C A M A S!!!!!!.- Hay que estar alerta contra la conspiración del silencio de los culpables, de los cobardes, de los individualistas y de los frívolos.-

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  3. Hoy la esposa del 6° cuerpo rescatado en la Paloma en 1976 me contó su historia, los restos fueron encontrados en el cementerio. lamentablemente todavía no se realizo la extradicion. La victima un Chileno padre de 4 hijos.No termino de comprender, simplemente no me entra en la cabeza.

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  4. GRACIAS POR ESTE MATERIAL INTERESANTE SABERLOS

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  5. EXCELENTES MATERIAL AN ME GUSTA SABER SE HAN HABLADO MUCHOS Y, NO COMPRENDÍA,...
    PERO,... AHORA CON ESTE MATERIAL COMPRENDO LOS HORROROSO Q, HAN PASADO
    EN AQUELLA ÉPOCA, LA HUMANIDAD. Q,HORROR. MUCHAS GRACIAS POR SUS GENTILEZA.

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  6. Es un horror que ésto tan espantoso allá pasado en mi país, gracias por la información NUNCAMAS y éstos tipos asesinos van a quedar en libertad gracias a Macri ��

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  7. PORQUE ESTO NO SE PUBLICO Y SE REPITIO CADA ANIVERSARIO PARA RECORDARLO Y NO OLVIDARSE QUE ESTO NO DEBE PASAR NUNCA MAS¡¡¡

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  8. LAURA NOEMI CREATORES. DESAPARECIDA EL 28/3/1976 EN BUENOS AIRES. EL PEN DESPUES DE MUCHOS RECHAZOS, ADMITE QUE FUE LIBERADA EL 9/9/1976 Y TRASLADADA A UURUGUAY EN UN AVION . DE LINEA.. NINGUN DATO REPORTARON LAS EMPRESAS. DE AEROLINEAS, NI INGRESO A URUGUAY, POR POLICI INTERNACIONAL.. SE DEDUCE QUE LAURA FUE ENVIADA A URUGUAY EN EL VUELO DE LA MUERTE. LAURA NOEMI CREATORE 1.55 DE ALTURA CABELLO NEGRO, TEZ BLANCA CONTEXTURA PEQUEÑA45KG. EL DDEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGIA FORENSE, TIENE ADN DE SU HERMANA. NUNCCA HEMOS RECIBIDO, NINGUN DATO.. POR FAVOR..

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  9. DENTRO DE POCO LOS ASESINOS TORTURADORES Y APROPIADORES DE BEBES ANDARÁN CAMINANDO JUNTO A NOSOTROS POR LA CALLE 2*1

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  10. COMO ES POSIBLE QUE ESTAS ATROCIDADES PUEDAN SER ÉRDONADAS!!!NI OLVIDO, NI PERDON!!!!!

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  11. Es incomprensible que muchas persones nieguen o banalicen estas atrocidades. Se me eriza la piel al pensar en la posibilidad de que se repita. No nos neguemos a esta tremenda realidad, de nosotros depende...

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  12. excelente seque es terrible, lo que voy a decir pero esto lo tendrían que ver los jóvenes para que entiendan y sepan que no fue una guerra sucia,como les quieren decir ni olvido ni perdon

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