domingo, 10 de mayo de 2015

20 marchas / 20 afiches

1996: VERDAD, MEMORIA, NUNCA MÁS

No puedo hablar por todos, pero hablo por mí. Yo sé que hay un sitio en el que no corre el tiempo, en el que no se mueve nada, en el que no vuela una mosca. Es el sitio que irrumpe cuando desaparece alguien. Cuando entendés que se lo llevaron, que no está. El mundo sigue andando, pero vos estás ahí, en ese lugar nuevo. En el lugar que no se mueve. Sólo vos y ese agujero y el tiempo que no pasa. No es que tengas los ojos en la nuca. Es que no te podés mover.
Pensar que se puede seguir adelante sin saber la verdad, sin hacerla pública, sin volverla de todos, es un dislate. Es como insistir en el perdón. ¿En el perdón de qué? ¿Qué tengo que perdonarle, señor? ¿Podría explicármelo, para que comencemos a entendernos? ¿Podría contarme qué pasó, y cuándo, y cómo? ¿Podría, de una vez por todas, decirme dónde? ¿Dónde están? ¿Dónde los puso? Podría empezar por rendir cuentas, y ya veremos, luego, si hay algo que perdonar. Pero antes, hable. Diga todo lo que sabe. Diga la verdad. Porque podemos confiar en la justicia, y hasta podemos ser generosos, pero necesitamos saberlo todo. Así que basta de vueltas. Ya es tiempo de decir dónde están.

Soledad Platero Puig.


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Presentación 20 marchas/20 afiches
A continuación presentamos una iniciativa de la Comisión Derechos Humanos de la FEUU, avalada por la Coordinación de la 20ª Marcha del Silencio, que dio en llamarse “20 marchas/20 afiches.” Nuestra idea es, por un lado, convocar a la 20ª Marcha del Silencio, por otro, contar un pedazo de los últimos 20 años de historia nacional, pero lo más fundamental es, sobre todo, que acompañemos (nosotros, quienes han colaborado con esta campaña y a quiénes les ha llegado) a Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos en su lucha, que es para nosotros un ejemplo y un orgullo.
En esta colección, compuesta por 20 afiches y 20 textos. Los afiches compuestos a su vez por una foto tomada por fotógrafos/as locales, de algún suceso o momento de esta historia que consideramos relevante seleccionar, ya fuera por lo que decía la consigna correspondiente a ese año, o por el momento particular que la fotografía captaba. Demás está decir que estos recortes son arbitrarios y nacen de una suma de subjetividades, las nuestras y las de los/as fotógrafos/as. Es que con cada afiche quisimos decir algo, hacer una pregunta. La respuestas la dejaremos a criterio de quien lo mire.
El otro elemento de esta campaña son 20 textos, que acompañan cada uno a cada afiche. La consigna fue simple, pero en su simpleza encerraba una tremenda profundidad. Queríamos que cada persona que convocáramos escribiera unos breves párrafos de esta historia. Cada columna llevaría por título un año y su consigna. Algunos la eligieron, a otros se las dimos. A todos les pedimos que reflexionaran, o bien sobre la consigna, o bien sobre algo que había acontecido ese año, si tenían algún recuerdo sobre la marcha, o sobre qué le despertaban las marchas, con total libertad. Demás está decir que los contenidos de cada texto son, entonces, responsabilidad de quienes los escribieron.
Entre las columnas encontrarán puntos de vista diversos, formados desde diferentes lugares. Convocamos personas de la comunicación, el periodismo, la política, la academia, el deporte y la cultura. Convocamos a personas que tienen muchas diferencias políticas entre sí, diferentes sensibilidades, diferentes trayectorias. Sabemos que para ninguno fue fácil este ejercicio, pues requería, para ser realizado, dos cosas fundamentales: en primer lugar, derribar cierto muro de cristal que han puesto sobre Familiares. Esa sensación de, por no querer meterse en la vida de gente que ha sufrido mucho lleva a no opinar, o al menos a no exponer las experiencias personales porque “qué tengo yo para decirle a esta gente…” Como que hay algo innombrable que frena y aleja, aún desde el compromiso y la convicción.
Por otro lado y más allá de los puntos de vista diversos, requería estar a la altura de un imperativo ético que atraviesa todo, y creemos que es compartido por quienes han colaborado con esta campaña: si hay algún propósito fundamental de una democracia, es que el horror que significó el Terrorismo de Estado no se repita, y para esto es fundamental trabajar por Verdad, Memoria y Justicia. Esas son las condiciones (tal vez no suficientes, pero sí necesarias) del nunca más.
Agradecemos a todas las personas que han colaborado con esta campaña aportando fotografías, textos, lecturas, contactos o conversaciones y a la Coordinación por la 20ª Marcha del Silencio. Además queremos agradecer a la gente de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos por su apertura y su confianza a la hora de dar el visto bueno a una campaña, que por sus características, tiene resultados imprevisibles, tanto desde los resultados en términos de difusión como en el de los contenidos que serán difundidos.
Por último, queremos hacer una aclaración. Somos conscientes de que estas 20 voces son parciales, que plantean un recorte particular de la realidad, y que no dan una visión total sobre estos 20 años. No fue lo que buscamos. Sabemos que hay mucha gente en nuestro país con mucho para decir sobre esto, y nos gustaría alentarlos a hacerlo. Lo que buscamos es que hablen, escriban, conversen, pregunten y critiquen. Así, de poco, nos iremos haciendo dueños de nuestra historia.


1997: QUEREMOS LA VERDAD

Queremos la verdad. La verdad sobre los desaparecidos, pero también la verdad de los desaparecidos. La verdad sobre donde están sus cuerpos, pero también la verdad política que sostuvieron y que hizo actuar a su generación: la convicción de que eran necesarios cambios radicales, que estos llevarían a una sociedad mejor y que eran los propios sujetos que sostenían esa verdad quienes los debían llevar adelante.

Igual que la verdad sobre los cuerpos de los desaparecidos, la verdad política que ellos sostenían hoy no parece accesible. No somos capaces de llevar a cabo cambios radicales, no tenemos claro si llevarían a una sociedad mejor y no es evidente como actuar.

Desapareciéndolos a ellos, buscaron hacer desaparecer su verdad, y hay quienes preferirían que eso siga así.

Pero ellos aparecen, y aparecen gracias el trabajo de quienes los buscan presionando, organizando, convenciendo y marchando.

Gabriel Delacoste.


1999: ¿QUÉ LE FALTA A NUESTRA DEMOCRACIA? VERDAD

Era el año de las terceras elecciones. Poco había durado la primavera democrática. Mucho dolía aún la noche negra de la impunidad y la derrota del voto verde.

Vivíamos a media cuadra de la esquina de Guayabo y Jackson. Era la cuarta Marcha del Silencio. La dictadura nos había inyectado el miedo. La democracia tutelada se había encargado de mantener la herida en llaga viva. Por eso mirábamos con respeto pero desde lejos a aquella gente que se iba juntando, en silencio, con el dolor a flor de piel, con sus carteles, con sus consignas mudas.

La democracia necesitaba verdad, pero las urnas le dieron la victoria a los ocultadores de la verdad. Y siguieron pasando veintes de mayo, y nuestros hijos crecieron, y el país siguió enfermo de impunidad.

Y después hubo Comisión para la Paz y los militares mintieron a cara de perro. Y llegó el día en que no se pudo decir más que no había desaparecidos, porque aparecieron sus huesos o aparecieron sus hijos.

Y la historia se siguió escribiendo, con congresos partidarios y agachadas. Y la gente quiso un plebiscito y lo sacó contra viento y marea, y los gobernantes lo ningunearon.

Y siguieron pasando veintes de mayo. Y los profesionales de la mentira siguieron predicando desde los más diversos púlpitos, y cuando el parlamento quiso votar algo, alguien dijo que no y fue no.

Así pues, hoy es 20 de Mayo. Y seguimos marchando en silencio. Y seguiremos marchando en silencio, todos los 20 de mayo, y pasará la antorcha de mano en mano, de generación en generación. Y los hijos y los nietos recuperados traerán a sus hijos y a sus nietos. Porque pasaron veinte años, veinte mayos, y habrá verdad y justicia o no la habrá, pero nadie nos quitará el derecho a resistir.

Eduardo Pérez Vázquez


 1998: LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES

20 Mayos

"...es un pedazo del alma, que se arranca sin piedad."

Danza de nombres en el aire,
pasos pensativos en la calle.
Calla la vereda, horas de nadie.
Mi rostro en el rostro de alguien.

¿Dónde están? ¿Quiénes somos?
Vecinos del barrio al Sur del tiempo.
Esquinas donde dobla la falta.
Banderas con tus ojos al viento.

La urgencia en los muros de siempre.
Pregunto por las canas del presente.
Arrugas como grietas en la frente.
¿Qué hacer con éstas lejanas ganas de verte?

Madres no paran, paren.
Abuelas no se van, sólo siguen.
Gurises viejos en silencio dicen,
que sólo la verdad nos hará libres.

Agustín Lucas.


2000: ¿DÓNDE ESTÁN? LA VERDAD ES POSIBLE Y NECESARIA

El 20 de mayo del año 2000 marchaban por quinta vez. El 20 de mayo del año 2000 festejaba mi cumpleaños número 15 y no tenía la menor idea de lo que ocurría en Rivera y Jackson, a 100 km de donde me encontraba. Y ustedes pensarán ¿qué tiene tiene para decir alguien sobre una marcha en la que no solo no estuvo, sino que tampoco registra?

Les puedo decir que nací con la democracia, como decía un spot reciente, o con la tuerta transición sanguinettista. Nací un 20 de mayo y nadie me contó que fue el mismo día en que asesinaron a Michellini, Gutierrez Ruiz, Barredo y Whitelaw. No me lo contó mi familia, no me lo contó la maestra, no me lo contó ningún vecino, no me lo contaron mis profes. De eso no se habla, eso no sale en la tele.

Y el año 2000 para mis 15 años fue el año donde se pronosticaba por allá el fin del mundo, por allí que las computadoras iban a dejar de funcionar. Fue un año donde escaseaba de todo, la cosa venía fea desde hacia un par de años y se pondría peor. Que injusticia este comienzo de siglo. Que injusticia no saber.

Por injusticias similares de un sistema económico capitalista que dejaba -y deja- a tantos abajo de la mesa es que lucharon muchos que ya no están. Injusto es que no sepamos dónde los dejaron. Injusto era, es y seguirá siendo que en nuestro propio país los jóvenes no sepan que pasó. Que no sepamos qué LES pasó: ¿quiénes fueron, cómo fue, dónde están?

Mucho después me vengo a enterar por la historia que en ese año 2000, el presidente Batlle instaló la Comisión para La Paz que pretendía una solución definitiva al tema de los desaparecidos. Cinco años después fui testigo de que Tabaré Vázquez no había aprendido nada de puntos finales fallidos, queriendo instalar su Día del Nunca Más.

Mucho después me vengo a enterar por la historia que en ese año 2000, el incansable Juan Gelman y Macarena por fin se encontraban; arrojándonos a la cara un nuevo capítulo de la injusticia: la de la apropiación de niños. No era un delirio, no estaban tan locas esas viejas. La historia de Macarena nos devolvió un poco de dignidad, en aquel momento y luego en 2011 también, cuando la Sentencia de la Corte Interamericana de DDHH para su caso, obligó al Estado a continuar la búsqueda.

¿Dónde están? La verdad es posible y necesaria. A 20 años de preguntar marchando seguimos sin saber y reclamando la necesidad y posibilidad de la verdad. Necesario: para los familiares, para la sociedad toda, para que no se repita. Posible: en la medida en que quienes lo saben siguen ahí: se toman el ómnibus, pasean al perro, son nuestros médicos, nuestros gobernantes, o descansan impunemente en Domingo Arena, el oasis del sistema carcelario uruguayo que amablemente les construimos a quienes siguen teniendo la verdad secuestrada.

Manuela Abrahan




2001: SIN VERDAD SECUESTRADA, SIN MEMORIA PROHIBIDA

Las interrogantes me invaden, me asaltan, me persiguen. ¿De dónde salieron, de qué calles, de qué barrios, de qué casas? ¿Sus noches serán serenas o agitadas, tempestuosas, asfixiantes y sin descanso? ¿Creerán que su omertá será infalible y eterna? ¿Qué pasa por sus cabezas? ¿Qué pasaría si quebraran su silencio?

Más de una vez me lo he preguntado. Alguna que otra vez me lo pude imaginar. Cada uno de los destellos que han desgarrado la oscuridad me ofreció una posible visión de cómo sería y los diversos impactos y significados que tendría poder vivir a pleno ese momento. Abrir las rejas, las mordazas, los sótanos, las puertas y las ventana, dejarla salir a la luz del día. Que se pasee de nuevo por las calles contando todas las historias, cantando todas las canciones de las voces acalladas desnudando la mentira. Puede ser que sea así, pero como no tengo todas las respuestas, nuevamente me pregunto, ¿cómo sería vivir en una sociedad sin verdad secuestrada, sin memoria prohibida?

Federico Graña


2002: SIN OCULTAMIENTOS NI AMENAZAS: VERDAD, MEMORIA Y NUNCA MÁS

En 2002 Uruguay vivió una terrible crisis; muchos compatriotas afrontaban la desocupación, la miseria, incluso el hambre. Aún en esa hora oscura la gente siguió trabajando para asegurar un futuro sin tiranía ni temor, con verdad y libertad.
El 20 de mayo de 2002 una multitud acudió a manifestar con la consigna SIN OCULTAMIENTOS NI AMENAZAS: VERDAD, MEMORIA Y NUNCA MÁS.
Conocer lo peor del pasado nos ayudará a evitar que se repita: no aceptemos que ni un solo crimen de la dictadura quede cubierto por el olvido.
En este 20 de mayo reafirmemos nuestro compromiso con los Derechos Humanos de todos y todas, en Uruguay y en todo el mundo, hoy y siempre.

Rodrigo Arocena


2003: ¿DÓNDE ESTÁN? HOY MÁS QUE NUNCA, NUNCA MÁS

No fue posible imaginar un escenario peor. Aquel 2003 nos dejó las consecuencias de una crisis socioeconómica sin precedentes, y miles de uruguayos y uruguayas vieron socavados sus derechos más básicos. Al menos en aquel 2003 intuimos que la caída libre se había detenido, y comenzaba el lento tiempo de la reconstrucción. También sabíamos que los avances de la Comisión para la Paz no darían más de sí, y que había que seguir esperando.

La violencia institucional, la emergencia humanitaria en las cárceles, la criminalización de la pobreza, la instalación de pautas culturales inspiradas en la impunidad, el desprecio, la humillación, entre otras, fueron la cosecha de una democracia que no supo trascender el tiempo de la dictadura. La violencia y el delito en el Uruguay contemporáneo son consecuencia directa del autoritarismo y las formas políticas y culturales de conciliarse con los poderes fácticos.

No hubo dos demonios, ni el problema terminará cuando sus protagonistas mueran. Hubo complicidades, silencios, omisiones, pactos mafiosos, claudicaciones y cobardías. Y el problema comenzará a superarse -si es que se supera alguna vez- cuando nuestros desaparecidos nos ayuden a exorcizar cada huella de barbarie que se imprime entre nosotros.

Rafael Paternain








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