sábado, 7 de julio de 2018

Te fugarás dos veces

De terror
El Coronel (retirado) Eduardo Ferro.


Ferro y el escaso seguimiento de la cancillería de la situación legal en España.


Samuel Blixen
6 julio, 2018


La cancillería se opuso a la contratación de un abogado para el seguimiento del trámite de extradición en Madrid de Eduardo Ferro, quien quedó en libertad porque no se cumplió con los términos del tratado. El militar logró fugarse de la justicia uruguaya por segunda vez en un año.




El coronel (r) Eduardo Ferro tiene múltiples padrinos que a lo largo de su carrera le han permitido eludir el castigo por los delitos cometidos, y más recientemente eludir el proceso de extradición desde España. Esos padrinos, que van desde presidentes y generales hasta jefes de estación de agencias de inteligencia extranjeras, explican por qué, desde 1985, cuando ignoró una citación judicial, logró esquivar el cuerpo.
Durante su permanencia desde 1989 en la Dirección General de Información del Estado (Dgid) como jefe del Departamento III (Operaciones), Ferro cultivó vínculos con la Cia a partir del interés común en espiar al Partido Comunista en democracia; con los servicios de inteligencia alemanes, con los que hizo varios acuerdos durante el curso que realizó en ese país; y con la comunidad de inteligencia española, algunos de cuyos integrantes conoció en Montevideo cuando se inició la vigilancia sobre ciudadanos españoles acusados de pertenecer a la Eta. Ferro fue de gran ayuda cuando aquí en Montevideo uruguayos víctimas del Plan Cóndor dieron testimonio para el juez Garzón y sus declaraciones llegaron antes a manos de los servicios españoles que a la Audiencia Nacional.
Quizás esos favores fueron retribuidos cuando Eduardo Ferro huyó de Uruguay al ser citado a declarar, a mediados del año pasado, por la desaparición del militante comunista Héctor Tassino, ocurrida en 1977. Su abogado defensor hizo una inestimable gestión para su cliente cuando informó al juzgado que Ferro estaba a punto de regresar de un viaje al exterior, demorándose así el cierre de fronteras. No obstante, Ferro fue detenido en setiembre del año pasado por Interpol en un hotel de Madrid, donde permanecía, quizás demasiado confiado, con su pasaporte legal.
Para cuando los tribunales españoles otorgaron finalmente la extradición, Ferro ya estaba en libertad. Fuentes españolas vinculadas a organismos de derechos humanos afirmaron a Brecha que hubo desinterés de las autoridades uruguayas en todo el proceso del trámite administrativo de la extradición. El responsable en Madrid de dicho trámite era el embajador Francisco Bustillo. Al parecer no se habría cumplido con los términos del tratado que taxativamente requerían que se concretaran los trámites en el primer mes de la detención del reclamado. Al cumplirse el mes de detención, Ferro quedó en libertad, y su paradero se desconoce. La justicia uruguaya reiteró ante Interpol un pedido internacional de captura, pero según las fuentes españolas Ferro goza de la protección de lo que denomina “cloaca de los servicios”.
La displicencia en Madrid tuvo su contraparte en Montevideo. Según las fuentes, la cancillería uruguaya descartó la propuesta de que se designara en Madrid a un abogado para realizar el seguimiento y los trámites del proceso de extradición. La cancillería hasta ahora no ha dado ninguna explicación sobre el desenlace del episodio. Habitualmente un trámite de extradición no tiene mayores secretos: la justicia lo solicita y la cancillería lo tramita a través de su embajada. Resulta significativo que haya habido problemas justo cuando se trataba de que regresara a Uruguay para responder ante la justicia. Ferro está acusado de participar en operaciones en Argentina en el marco del Plan Cóndor, en la desaparición de Tassino, en el asesinato de María Claudia García de Gelman y en el secuestro de Universindo Rodríguez y Lilián Celiberti.
Miembro del Ocoa y del Sid, Ferro gozó de la protección del general Fernán Amado, director de la Dgid, cuando desde la jefatura del Departamento III monitoreó el espionaje contra partidos políticos y organizaciones sociales en el proceso de junta de firmas para la derogación de la ley de caducidad, durante el primer gobierno de Julio María Sanguinetti. Recientemente el ex presidente ha aclarado que nunca dio orden de realizar ese espionaje.
Al comienzo de la presidencia de Luis Alberto Lacalle, Ferro fue desvinculado de la inteligencia, pero fue restituido en la Dgid al comienzo de la segunda presidencia de Sanguinetti.
Durante ese paréntesis, desde su nuevo destino como jefe del Batallón de Ingenieros 2, montó un sistema de espionaje clandestino contra militantes del Partido Nacional. Dicho episodio no tuvo consecuencias, y su superior, el general Juan Curutchet fue, junto con el general Amado, uno de los tres generales que entendieron en 1996 en el tribunal de honor solicitado por el propio Ferro, quien acusaba a sus dos colegas, los coroneles Carlos Silva y Tomás Casella, de haber filtrado información que fue publicada por el diario La República y que afirmaba que había intentado reclutar como espía a un chofer del presidente Sanguinetti. Ferro atribuyó la maniobra a los “celos profesionales” de sus dos colegas, que coincidieron con él en la inteligencia; uno, Silva, como jefe del Departamento II (exterior) y otro, Casella, como jefe de la Compañía de Contrainformación.
En sus declaraciones ante el tribunal, Ferro negó la acusación de reclutamiento del chofer de Sanguinetti. “¿Para qué?”, se preguntó. Y agregó: “Tengo que decir que tengo una amistad personal con el secretario privado del doctor Sanguinetti, amistad que nace hace mucho tiempo en un club de pesca”, donde seguramente Ferro pescaba información.

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Torturador y delincuente

Eduardo Augusto Ferro Bizzozero, alias "Oscar", "Guillermo", "Toto", nació el 10 de abril de 1947. Ingresó al Ejército en el arma de Ingenieros en 1964. En 1967 egresó del curso "Cadet Orientation" en la Escuela de las Américas norteamericana en Panamá. En 1975 se integra a la Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas (OCOA) y opera en el centro de torturas "300 Carlos". Opera en la "Base Valparaíso" de la que asesinan a María Claudia García de Gelman. En 1977 opera en Argentina, posiblemente en el secuestro y desaparición de exiliados, algunos de los cuales fueron "repatriados" y desaparecidos en Uruguay en 1978. Ese año participa en la operación de secuestro y traslado ilegal de Celiberti y Rodríguez, secuestrados en Brasil. Fue jefe de la Oficina de Contrainteligencia del Ejército y en 1980 se integra al Servicio de Información y Defensa (SID). En 1998 trabaja en la empresa "Federal Seguridad" integrada por militares y contrabandistas. Es dado de baja por el general Fernando Amado. Actúa como operador del contrabandista Washington Resola y en 2002 se lo denuncia por presuntos pagos al Partido Colorado. En 2006, al ser reconocido como torturador fue despedido de un cargo gerencial del Hotel Las Dunas de Punta del Este, propiedad del empresario Osvaldo Silvariño (Automotora Hilton), el publicista Roberto Ceruzzi (Corporación Thompson) y el accionista de Canal 12, Carlos Cardoso.

La República
23/12/07




Familiares de detenidos desaparecidos solicitaron a la Cancillería de Uruguay que pida explicaciones a la justicia española por no informar de la liberación del excoronel retirado Eduardo Ferro, acusado de delitos de violación a los derechos humanos en dictadura.
Ferro fue liberado en España hace seis meses y se fugó sin responder al pedido de extradición de la justicia uruguaya.
El exmilitar está acusado de participar en el Plan Cóndor y deberá responder ante la Justicia por el asesinato del dirigente sindical comunista Óscar Tassino en 1977.
El coronel retirado también está acusado de asesinar a Fernando Miranda, padre de Javier Miranda, actual presidente del Frente Amplio.
El representante de Familiares Javier Tassino dijo a Informe nacional que la Cancillería debe pedir explicaciones a España por esta situación.



Omisiones, fugas y represión: nadie encuentra al coronel Ferro

Por: Danilo Costas
7 julio 2018

La justicia española aceptó extraditarlo a Uruguay pero nunca notificó que había sido liberado seis meses antes; víctimas piden respuestas.
La situación del coronel retirado Eduardo Ferro tiene en vilo a la organización de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos.

En los primeros días de mayo de este año la aprobación por parte del consejo de ministros de España al pedido de extradición fue una muy buena noticia que con el correr de los días se fue desdibujando.

"Ferro presentó un recurso ante la Fiscalía española en noviembre del año pasado y le dieron la liberación. Nosotros nos enteramos recién el 24 de mayo de este año porque la Justicia nunca avisó. Cuando el Ministerio de Justicia de España aceptó el pedido de extradición desde Uruguay y lo fueron a buscar obviamente no estaba. Fue una omisión grave porque la comunicación llegó seis meses después", dijo a ECOS uno de los referentes de la organización de Madres y Familiares, Javier Tassino.

Ferro se fue a España cuando fue citado a declarar en calidad de indagado en el marco de la investigación sobre el secuestro y desaparición del dirigente comunista Óscar Tassino y por las torturas contra Lilián Celiberti y Universindo Rodríguez

En setiembre de 2017 fue detenido en España a raíz de la liberación, por parte de la justicia uruguaya, de una orden de detención nacional e internacional. Sin embargo, cuando la Justicia española quiso hacer efectiva esa extradición se encontró con que Ferro estaba libre.

Las autoridades españolas de Interpol se comunicaron con sus colegas uruguayos sobre la imposibilidad de ser ubicado y se declaró una alerta roja para su búsqueda y captura.

La "desaparición" de Ferro fue informada por el Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (Ielsur), organismo que le exigió a la Cancillería uruguaya que reclame una investigación a raíz de lo sucedido.

"Nosotros ya habíamos tenido un encuentro con Cancillería donde se le pidió especial cuidado sobre Ferro para que no se fugara, que se tomaran todos los recaudos de acuerdo al protocolo y nos enteramos después que se fugó. Que Ferro siga prófugo es una vergüenza y aunque es un tema de los españoles le reclamamos a la Cancillería que pida explicaciones", dijo a este portal la integrante del colectivo Elena Zaffaroni.

Para los familiares el nivel de información que maneja Ferro fue clave para su situación actual. "Por el nivel que ocupó durante la represión es posible que tenga información y recursos que le permitan sortear con éxito los mecanismos de algunos países", agregó Zaffaroni.

Además de los casos de Óscar Tassino, Lilián Celiberti y Universindo Rodríguez, a Ferro se lo acusa de asesinar al dirigente Fernando Miranda, padre del actual presidente del Frente Amplio, Javier Miranda.

El recorrido militar del coronel prófugo

La carrera militar de Ferro en el Ejército comenzó en marzo de 1964 y ya en 1975 comenzó a operar como capitán. Dos años más tardes tuvo una activa participación en el Plan Cóndor.

En 1978 participó del secuestro en Brasil de Universindo Rodríguez y Lilián Celiberti en el marco del “Operativo Zapato Roto”.

Ferro es investigado también por el secuestro y la desaparición del dirigente Óscar Tassino en 1977. En una entrevista con el programa televisivo Código País de Canal 12, Ferro dijo que no recordaba haberlo interrogado.

El coronel retirado trabajó como agente represor en Argentina y es señalado como uno de los responsables del espionaje militar a partidos políticos y sindicatos en democracia entre 1988 y 1991.

Esto fue confirmado ante la comisión investigadora por el Capitán retirado del Ejército Nacional del Arma de Ingenieros, Héctor Alcides Erosa.

Luego de años de silencio, la vuelta de Ferro a las primeras planas fue en diciembre de 2007, cuando acompañó al dictador Gregorio Álvarez, fallecido en 2016, a una instancia judicial.

Álvarez murió en el Hospital Militar y pasó los últimos años de su vida preso, procesado por delitos de lesa humanidad.










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