sábado, 20 de marzo de 2010

Reyes del bajo perfil

Puerta de las celdas del Penal de Punta Carretas.El lado exterior de la puerta es de Madera y de hierro en el interior













En la Punta con los otros presos habíamos aprendido cosas del lenguaje de los “gambusas” y también algunas de sus mañas, así ellos llamaban REY, al mejor en su especialidad, punga, pelpas, pesada, escruche,
y yo siempre pensé en el Toti como el Rey del bajo perfil, nunca
se le notaba en nada, casi invisible, si quería.

Como siempre, el nombrete vino justo: Bobito, o mas amigablemente el Bobby, yo lo había pescado en su hábito de hacer preguntas “seudo ingenuas”, para encubrir su velocidad mental que era mucha por cierto, creaba su fama por dichos absurdos, que se le atribuían por un tiempo
y el gozaba sus éxitos con aquella sonrisa fácil que acentuaba su juego.

En el cuartel cuando la máquina había bajado la presión y pudimos estar juntos unos cuantos, hizo popular una de sus mejores afirmaciones, dice un día, así como al pasar, “PUPULAN LOS GGGNOMOS VERDES”, no Bobby, se dice “pululan los ñomos”, Aaahhh!!dijo él, pero ahí quedo el dicho,
mirá Bobby como pupulan los gggnomos por aquí, para mejor el tordo
le había cambiado el rostro, aquellas estéticas que se hacían en la cocina de algún compañero, y al contrario que a otros, le había arreglado una nariz algo respingada tipo baby face, lo que contribuía
su manejo gestual de ingenuo profesional.

En ese tiempo fue famoso en el cuartel y objeto de admiración por el personal de verde, porque una bala de una ráfaga de ametralladora
punto treinta le pasó rozando y le dejó una marca roja de quemadura
en un costado del cuello, lo que significaba que menos de un
milímetro de movimiento del caño del arma, se lo hubiera llevado
con sonrisa ingenua y todo.

Pero como todo pasa, un día nos avisan que vendrá un juez del Supremo Tribunal Militar para iniciar los juicios.

A él le toca ser el primero, demora demasiado en regresar, nos miramos unos a otros, un Juez¿, de pronto soldados comentan en voz alta, no casualmente, que frente a la primera pregunta del interrogatorio:

-“Como ha sido el trato que recibió en ésta Unidad Militar desde
que fue capturado¿”.
Dice el Bobby:
-“Va a poner lo que yo diga”¿.
-“Desde luego” dice el Oficial.
-“Bien” dice el Bobby y agrega con voz clara y fuerte:
-“Quiero denuciar la tortura a que hemos sido sometidos todos los compañeros, incluso las compañeras, y las amenazas de muerte de parte del personal militar tanto soldados como oficiales”.
El dijo todo esto de un tirón, paró de hablar. Gran silencio.
Mirada del Sargento, seña del Oficial y se lo llevan a una pasada extra por el tacho.

Ahora bien el segundo soy yo.

-“El coronel a quien le correspondía estos trámites no ha podido venir, por lo que delegó en mí su facultad”.

Dice un Oficial muy joven, Teniente, recién salido del cascarón, pienso, para mejor con cara de buena gente.

Un Sargento kliklea en una Underwood del tiempo de la colonia por lo menos, con cara de yo no estoy aquí.

El joven oficial me explica cual es la situación jurídica y por que causa él está en lugar del Señor Coronel correspondiente, me hace las preguntas normales, nombre, estado civil, nombre de los padres.

Luego empieza el asunto de verdad, pienso, veremos, quien gana este juego, primera pregunta:

-“Como fue tratado en esta Unidad Militar luego de su detención”¿
-“Van a poner exactamente lo que yo diga”, pregunto.
Mirada Sargento Teniente.
-“Si desde luego dice el Oficial”.
-“Ponga que quiero dejar constancia formal que he sido mejor tratado de lo que esperaba”.
Cruzan miradas de asombro al borde del estupor.
El Oficial cabecea un si, y el Sargento escribe automático.
Yo pienso:
-“Gracias padre Quino y Mafalda por sus lecciones.

Horas, días, meses, Auditorio del Establecimiento de Reclusión Militar Número Uno, primera visita de mi abogado, el Negro C. vidrio teléfono, guardias abundantes.

Pregunta señalando el expediente que tiene en la mano:

-“Como declaraste esto, vos que siempre fuiste de los duros”
-“Que”¿¿.
-“El trato fue mejor de lo que yo esperaba”.
No aguanto la risa.
-“Hombre, yo esperaba que me mataran, y eso quedó claro”
Dijo el Negro superado:
-“De ustedes se puede esperar cualquier cosa”.

Unos treinta y ocho años han pasado, como dijo El Mago:
“Treintayochoaños no es nada”, y hoy por hoy el Bobby y yo
seguimos navegando viento en proa con nuestros bajos perfiles,
y seríamos los Reyes como diría el Flaco Areon.

EL SUEÑO DE UN NIÑO.

A diez cañones por banda
Viento en popa
Toda vela,
No cruza el mar
Sino vuela,
Mi velero bergantín
Llamado, por su bravura
El temido
En todo mar conocido,
Del uno al otro confín.
Que es mi barco
Mi tesoro,
Que es mi dios
La libertad.
Mi ley
La fuerza del viento,
Mi única patria
La mar.

BUENOS VIENTOS.
SALUDOS FRATERNOS.

1 comentario:

  1. No se si te conté,cuando habían caido después de Pando y había habido aquel apaleo en la jefatura que el Ñato describe en el
    libro,que hasta el enano de la Jefatura anduvo dando patadas y piñas (el enano,enano de verdad,de circo,trabajaba en identificación
    en jefatura,no me acuerdo si con huellas dactilares o con foto,bueno en medio de esa "masacre",estuvo todo el tiempo gritando desde la celda: "sr oficial ! PADEZCO DE UN ERROR JUDICIAL !! " y lo decía ceceando.

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