domingo, 21 de julio de 2013

Un combatiente ejemplar

Francisco Ortiz, el 5 de mayo de 1945, tras la liberación de Mauthausen. CORTESÍA DE JUAN FRANCISCO ORTIZ



Falleció Francisco Ortiz, un combatiente ejemplar

El Presidente de Uruguay, José Mujica, vive repitiendo desde que asumió, que el reclamo ciudadano de VERDAD Y JUSTICIA sobre el destino de los desaparecidos y el juzgamiento a las violaciones de los Derechos Humanos, así como acerca del enjuciamiento de los criminales de LESA HUMANIDAD y de los golpistas militares y civiles, que ese reclamo que reunió a más de un millón de voluntades en el plebiscito "solo se va a terminar cuando nos muramos todos los participantes".

Este vergonzante planteamiento ha sido desmentido por los hechos, una y otra vez. Se están muriendo los criminales sin haber sido juzgados pero sus actos mafiosos y sus nombres son públicos y el reclamo de juicio y de justicia sigue vivo. Nos estamos muriendo los sobrevivientes, uno a uno, pero el reclamo no cesa, familiares, madres, padres, abuelas y abuelos, hijos e hijas, nietas y nietos, mantienen en alto la exigencia de que se enjuicie a los responsables, de que sepa el destino de los desaparecidos y de que se conozca la verdad. Junto a ellos en la lucha por estos principios que no se negocian, porque la memoria es innegociable, marchan jóvenes, organizaciones populares, sindicales y estudiantiles, periodistas decentes, valientes jueces y fiscales como Mariana Mota y la ex fiscal Guianze, así como millares de demócratas que comprenden hoy, a cuatro decenios del inicio de la más grave y sistemática masiva
violación de los Derechos Humanos en nuestro país, que estas heridas no cierran jamás y que el reclamo de verdad y justicia trasciende en el tiempo y pasa de una generación a otra.

El irreverente intento del Presidente Mujica además de ser moralmente injustificable no tiene ningún asidero ni en la realidad ni en las lecciones históricas. En estas páginas hemos ido presentando incontables ejemplos de que los pueblos no olvidan, más allá de si los participantes directos están o no con vida. Hoy aportamos, en ocasión de su fallecimiento, el ejemplo de Francisco Ortiz
el valiente capitán de Carabineros del Ejército español, republicano, que sobrevivió cuatro años al infierno del campo de concentración nazi de Mauthausen, comunista, que también luchó en la resistencia francesa a la ocupación nazi y cuya imagen "portando orgulloso una pequeña bandera tricolor llena de historia se había hecho familiar año tras año en mayo con motivo del solemne desfile conmemorativo de la liberación del campo austriaco a donde fueron a parar la mayoría de los diez mil españoles deportados".

Hacemos nuestras las palabras del investigador de la memoria Ángel del Río cuando expresa: "No hay que olvidar que fueron víctimas por una causa: por soñar y aspirar con otro mundo posible. La sociedad andaluza y española siempre tendrá una deuda con todas las víctimas de la deportación a los campos nazis". Conceptos estos valederos para Andalucía como para todos y cada uno de los países latinoamericanos, Uruguay incluído. 


VERDAD Y JUSTICIA!

Colectivo del Blog Noticias Uruguayas



Muere Francisco Ortiz, el deportado andaluz que le quitó la pistola a un SS en el campo de Mauthausen

Desfilaba cada año en el aniversario de la liberación con una bandera tricolor confeccionada allí por presos españoles que guardó celosamente. Decía que abrió las puertas del campo para que salieran los deportados en la liberación y de la armería para ajustar cuentas con los guardianes.


RAFAEL GUERRERO Sevilla 19/07/2013


Acaba de fallecer en Perpignan a los 93 años Francisco Ortiz, el valiente capitán de Carabineros del Ejército español que sobrevivió cuatro años al infierno del campo de concentración nazi de Mauthausen. "Mi padre se fue discretamente en su sueño nocturno en su casa, como lo deseaba", nos comenta su hijo Juan Francisco, catedrático y concertista de guitarra, que acompañó a su padre varios años para amenizar sus conferencias testimoniales, que solían acabar con un recital poético autobiográfico y con la entonación de fandanguillos dedicados a su pueblo natal de Santisteban del Puerto (Jaén).
La imagen de Francisco Ortiz portando orgulloso una pequeña bandera tricolor llena de historia se había hecho familiar año tras año en mayo con motivo del solemne desfile conmemorativo de la liberación del campo austriaco a donde fueron a parar la mayoría de los diez mil españoles deportados con la complacencia de Franco. Primero de pie y los últimos años, en silla de ruedas. Nunca quiso renunciar a su presencia "para recordar a tantos compañeros torturados y asesinados y reafirmar su condición de antifascista", comenta Ángel del Río, delegado en Andalucía de la Amical de Mauthausen.
Francisco Ortiz era comunista. Hacían una piña para no desmoralizarse: "La única ayuda era la solidaridad" 
Justamente allí pudimos recorrer con él, en mayo de 2008, las instalaciones del horror del centro de exterminio donde los nazis lo despojaron de su identidad para nombrarlo con el número 4245. Francisco Ortiz podría ser tenido como un ejemplo prototípico del perfil de los españoles que fueron deportados, aunque su temeridad, su capacidad de asumir riesgos y su valentía están notablemente por encima de la media de las pocas historias personales conocidas.
Su trayectoria previa como miliciano primero y como mando militar después durante la Guerra Civil está plagada de heroicidades como cuando fue herido por formar parte de la avanzadilla de voluntarios en el asalto final del largo asedio al santuario de la Virgen de la Cabeza, cerca de la localidad jiennense de Andújar, donde se refugiaron cientos de guardias civiles rebeldes durante varios meses. Posteriormente, participó activamente en las batallas de Brunete, Guadalajara y el Ebro. Tras la huida a Francia, más batallas, ya que se alistó en los Regimientos de Voluntarios Extranjeros del Ejército francés, hasta que fue detenido cerca de Bélgica para acabar siendo enviado a Mauthausen, adonde llegó en abril de 1940. "Cuando llegué y vi a los rayaos -por el uniforme de los deportados-, me figuré lo que había".Francisco Ortiz en la liberación de Mauthausen

Los españoles fueron probablemente el grupo nacional con mayor cohesión ideológica y capacidad de resistencia en los campos nazis, dado su compromiso político republicano y mayoritariamente de izquierdas. Francisco Ortiz era comunista. Hacían una piña para no desmoralizarse: "La única ayuda era la solidaridad". Un grupo de republicanos del autoproclamado Komando de Liberación de Mauthausen (KLM) confeccionó en la barraca una bandera republicana que él guardó como oro en paño y que regaló en 2005 a Zapatero con motivo de la visita del entonces presidente del Gobierno español al campo de exterminio en el 60º aniversario de su liberación [posteriormente Zapatero se le devolvería con una carta muy cariñosa de reconocimiento]. El valiente deportado andaluz, que trabajó como carpintero, nos confesó que había robado miles de cigarrillos a los nazis, aunque su hazaña más arriesgada fue quitarle una pistola a un oficial de las SS, que escondió junto a la tricolor en el barracón. "No se dieron ni cuenta, pero si te cogían era la muerte. Por eso no se lo dije a nadie".
"Fueron víctimas por una causa: soñar y aspirar a otro mundo" 
Francisco Ortiz estuvo a punto de morir poco antes de la rendición de los nazis debido a una paliza monumental. "Menos mal que no quedé inconsciente, porque me habrían llevado al crematorio". La solidaridad y los cuidados de sus compañeros le permitieron sobrevivir y en la foto de grupo tomada el día de la liberación aparece con una venda en el cuello, como secuela de la paliza.
- ¿Usted llegó a utilizar aquella pistola?
- No te lo voy a decir si llegué a hacerlo. Me serví, claro.
- ¿En el momento de la liberación?
- Sí, entonces. Pero yo no soy un criminal. No iba a matar yo a nadie aquí en el campo. Es la pelea. No hay otra solución.
- Ya, ya.
- Era para defenderme.
Tres años después de aquella charla in situ en Mauthausen, nuevos recuerdos afloraron a la mente de Francisco Ortiz, y por teléfono nos aseguró que había sido testigo de la muerte del principal jefe del campo de Mauthausen, Franz Zireis, tras la liberación por el Ejército norteamericano. Ortiz aseguró que fue él quien abrió las puertas del campo para que salieran los deportados, que posteriormente rompió la puerta de la armería para distribuir armas y ajustar cuentas con los guardianes y que vio cómo el temido Zireis -un despiadado nazi que adiestraba a sus hijos en el uso de las armas disparando sobre los deportados- murió a manos de dos jóvenes cordobeses.
Francisco Ortiz en desfile conmemorativo

Quedan ya poquísimos españoles supervivientes de los campos nazis. Francisco Ortiz se ha marchado después de haber dado su testimonio vital, de viva voz y por escrito en sus numerosos poemas, y después de haber sido reconocido tanto en su exilio francés como en su pueblo natal jiennense.
"Campo de Mauthausen,
Tus muros bañados de sangre,
Unos matados a palos,
Otros murieron de hambre.
Esa es la sangre española
Derramada en el combate".
"No hay que olvidar que fueron víctimas por una causa: por soñar y aspirar con otro mundo posible. La sociedad andaluza y española siempre tendrá una deuda con todas las víctimas de la deportación a los campos nazis", comenta el investigador de la memoria Ángel del Río.

1 comentario:

  1. A Francisco Franco Israel lo tiene en gran estima y lo llamo amigo de Israel.

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