miércoles, 28 de agosto de 2013

El tutelaje

Nulo Blanco Abstención; gráficos de "Saracho"

 Por Hugo Bruschi


Sabido es, que para llevar adelante reajustes económicos impuestos por el FMI y los acreedores de deudas que los Pueblos no han contraído, se necesitan gobiernos y fuerzas represoras que ahoguen la protesta que estas políticas generan. O gobiernos que controlen al movimiento obrero a través de cúpulas sindicales afines a estos proyectos entreguistas. Esta última sin descartar la represión, es la forma de dominación empleada por el progresismo en sus distintas versiones y la socialdemocracia europea. Lo hemos visto con el socialista Felipe González y lo vemos en Suecia sin dejar de reconocer que en este país todavía y a pesar de la crisis europea producto de reajustes neoliberales, nadie muere de hambre o por falta de atención médica. El secreto reside en que este país todavía cuenta con un nivel de vida y conquistas del pasado, que hacen bastante difícil desmontar de un día para el otro, aunque los esfuerzos en tal sentido ya están dando sus frutos. A pesar de todo Suecia todavía pertenece al llamado primer mundo.

Resulta casi cómico al mismo tiempo, que países de capitalismo dependiente como Uruguay por ejemplo, hayan adoptado modelos económicos imposibles de repetir. Se produce para pagar deudas e intereses que generan nuevos préstamos. Qué queda entonces para repartir? Versos y si éstos no fueran suficientes, palos. Para llevar adelante estos modelos progresistas en las zonas del capitalismo dependiente, se hacen necesario algunas premisas a saber: Un aparato propagandístico que repite - Goebels ya lo había diseñado - logros y conquistas, cifras adulteradas, estadísticas triunfalistas y promesas de felicidad en un futuro no muy lejano. Compra de conciencias - algunas a bajo costo - , soborno permanente a través de buenos contratos que nos aseguren el silencio imprescindible, clientelas de buen olfato que saben por donde viene "la mano" por aquello de "hacete Amigo del Juez" es decir, del poder, prebendas para los más allegados, es decir clientelas políticas al mejor estilo del pasado que tanto se criticaba. Luego, también es menester mantener el control del movimiento obrero a través de cúpulas subordinadas al gobierno que esperan su oportunidad de dar el salto. Y por último cuando estas premisas no alcanzan, entonces queda el recurso represivo. No hay otra salida y quien sostenga lo contrario se estará engañando, pues quienes se embarcaron en esta nave saben muy bien que están haciendo y que intereses representan. Creer lo contrario es pecar de ingenuidad.

En estos días hemos asistido a algunos hechos que ponen de manifiesto lo esbozado líneas arriba. Ante la protesta de los gremios por reclamos salariales y otras reivindicaciones, la cúpula sindical está más preocupada por la imagen de su gobierno de "izquierda", que de los justos reclamos de sus hermanos de clase. Desde tiempo atrás se vienen insinuando en forma lamentable, que la "inexperiencia" de los dirigentes jóvenes, estarían comprometiendo el diálogo y la buena disposición de los "compañeros" gobernantes. Y desde filas oficialistas se apela a la división y la intriga, cuando no el aliento a conductas anti-obreras vergonzantes para quienes las llevan a cabo, como solución final a los conflictos. Y cuando esto no fue suficiente, medidas persuasivas y amenazantes para la fuente de trabajo. De este modo presentaban ante el Pueblo, un conflicto llevado adelante por algunas personas, en contra de la voluntad de mayorías contrarias a la huelga. Y  cuando nó, confrontaban al resto de la población con maestros irresponsables "que están contra los gurises", de empleados de ADEOM que no recogen la basura, con empleados del Vilardebó que no atienden a los enfermos, etc. Y esta prédica permanente ha sido vanguardizada por el Sr. Presidente y la primera dama, ante el silencio vergonzante de toda la coalición. Que nadie pose de discrepante dentro de unos días para intentar recoger votos.

Nadie le ha dicho a este Sr. algo que necesita oir,y que jamás se lo dirán quienes lo rodean. Estos jóvenes "inexperientes" o "radicales" como le gusta decir, están recogiendo banderas abandonadas y están haciendo su experiencia de clase. Seguramente lo que escucharon en la cocina de su casa, de boca del abuelo o del padre, que al movimiento obrero nadie jamás le regaló nada y se hizo fuerte con la sangre y el sacrificio de generaciones. Que es el mismo movimiento obrero que Ud. - para usar sus términos - "garroneó" cuando hizo sus cálculos de las condiciones para "la toma del poder" pues seguramente tuvo en cuenta el alto grado de radicalización, que había alcanzado la lucha de clases.Esos sindicatos existían antes que Ud. hiciera su experiencia guerrillera y siguieron existiendo luego que Ud. decidió no jugar más a la revolución. Por lo tanto pienso que Ud. tendría que alegrarse que en lugar de esos jóvenes "inexperientes", el movimiento obrero no cuente con el Loco Duarte o Gerardo Gatti, porque entonces sí sería un poco más difícil el enchastre. Y nunca olvide que el movimiento obrero, no es una empresa estatal. Y recuerde también, que quienes hoy lo aplauden en forma sumisa, mañana Cuando Ud. sea un nadie, le darán la espalda. Es la lógica del impostor.




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