lunes, 30 de junio de 2014

El hijo de la Freudenmädchen


por Roger Rodriguez
30 de junio 2014


CRÓNICAS DE FICCIÓN: UN SECRETO DE LA FIFA

Desde su primera edición en 1930, en Uruguay, la Copa del Mundo de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), comenzó a ser un negocio prostituible. La mejor selección del mundo ya no se establecía en las Olimpíadas, sino en un torneo profesional entre representaciones de América y Europa, negocio de asociaciones, clubes y empresarios.
El sueño de Jules Rimet duraría lo que un lirio... Ya el Mundial de Italia 1934, cuando por primera vez se incorpora un equipo africano (Egipto), se transformaría en una oportunidad para la propaganda fascista de Benito Mussolini, cuya selección azzurra ganaría a Estados Unidos, España, Austria y Checoslovaquía, quien derrotó en semifinal a la aliada Alemania.
Un mes y nueve días después de la final del Mundial en el Stadio Nazionale de Roma, el 19 de agosto de 1934, en Alemania se produciría el sangriento episodio conocido como la Noche de los cuchillos largos. La Operación Colibrí, como le nombraron sus autores, fue una purga interna en el Partido Nacional Socialista, que asentó el poder de Adolfo Hitler.
Hitler, había asumido solo una semana antes, con la muerte de Paul Von Hindemburg, los títulos de canciller y presidente, autodesignándose Fuhrer. Era el comienzo del Tercer Reich, que con la organización del siguiente Mundial de Fútbol  FIFA 1938, lograría una de las mejores herramientas propagandísticas para el nazismo, como lo había hecho el Duce Benito Mussolini en Italia.
La Alemania nazi ya había logrado que Berlin se constituyera en 1936 en la sede de las Olimpíadas, que siempre se realizaban dos años antes en el mismo país al que se asignaría la organización del Mundial de Fútbol... Pero, aquí es donde importa un episodio poco conocido (ficticio en realidad), que tendría mucho que ver con el presente del fútbol mundial...

El Fuhrer Adolfo Hitler junto a jóvenes del Zimmerservice preparadas para atender a los turistas durante las Olimpíadas de Berlín 1936.


EL NENE DE MAMÁ
La Olimpíadas fueron la primera portunidad del Tercer Reich para demostrar internacionalmente su capacidad de acción como sociedad organizada. Desde un año antes, cada hombre sería un soldado o un trabajador para la construcción de los estadios, cada mujer sería un ama de casa o un miembro del servicio de camareras, que se conocería como Zimmerservice (ZS), para “atender” al turismo.
Alumnos del famoso historiador alemán Oswald Spengler (autor de La Decadencia de Occidente, 1918), sostienen que Hitler tuvo una historia de amor con una de aquellas “muchachas” (les decían Hausangestellte) que servían a la causa del gobierno nacionalsocialista en el ejercicio de la más vieja profesión (Freudenmädchen, le decían) para entretenimiento de los visitantes.
Spengler se había distanciado del gobierno Nazi desde la Noche de los cuchillos largos, cuando murió su amigo, el crítico musical Willi Schmid a quien los SS confundieron con el oficial Wilhelm Schmidt de las Sturmabteilung (los SA). El historiador escribió un elogio fúnebre a su amigo asesinado, el cual, pese a la censura, logró editar en la antología Reden und Aufsätze de 1935.
El rencor llevó a Spengler a seguir los pasos de Hitler, para anotar cualquier error que la historia pudiera reclamarle. Así descubrió su affaire con la camarera, quien, como había servido desde joven al ZS, fue enviada al exilio y encerrada en un hogar de Visp, Valais, Suiza, donde habría dado a luz un varón el 10 de marzo de 1936. Dos meses después, Spengler murió de un ataque al corazón.
La poco amable “política exterior” alemana, terminó impidiendo a Hitler organizar el Mundial de 1938, que finalmente se celebró en Francia. El Fuhrer siempre consideró inacabada su obra al no conquistar el Mundial de FIFA. Derrotados en semifinales en Italia 34 y eliminados por Noruega en la Olimpíada de Berlín 36, los dejó fuera Suiza (precisamente Suiza) por penales en Francia 38.
Alemania se postuló nuevamente, pero los mundiales de 1942 y 1946 se suspendieron por la II Guerra Mundial. Derrotada, Alemania no participa del mundial de Brasil en 1950, pero tendría un retorno extraordinario cuatro años después, casualmente en Suiza. Allí la nueva Alemania Federal vence a Yugoslavia y Austria para derrotar 3-2 a Hungría, que había eliminado a Brasil y a Uruguay.

Frank Beckenbauer le dedica la Copa FIFA 1974 a un desconocido personaje en la tribuna: un suizo que ya incidía en el poder... 

EL SUEÑO DE PAPÁ
A un joven suizo de 18 años de edad le quedaría grabado aquel “Milagro de Berna” donde Alemania resurgía de las cenizas. Los alumnos de Spengler anotan que con 22 años, el chico también pudo estar presente en Gotemburgo cuando los germanos fueron eliminado por el local en semifinales de Suecia 58, e incluso en Rancagua cuando Alemania cae ante Yugoslavia en cuartos de Chile 62.
Los historiadores creen haber localizado fotografías que muestran a aquel hijo de Visp, hablando con el arbitro británico James Finney en las afueras del Estadio de Hillsborough, Sheffield, aquel 23 de julio de 1966 cuando no cobró penal y Uruguay (como Argentina bajo un referato alemán ante Inglaterra) fue eliminado en su camino a la final que ganarían los locales.
La indagación que pretendieron publicar como “El Informe Spenger”, confirmaría que los importantes contactos de aquel joven suizo se iniciaron poco después de graduarse en Administración de Negocios y Economía en la Universidad de Laussane. Por presidir la Federación de Hockey sobre Hielo helvética, terminó participando en la organización de los juegos Olímpicos de Munich 1972 (donde Alemania Oriental clasificó cuarto luego de eliminar a los federales) y de Montreal 1976 (donde Alemania Oriental logra la medalla de oro en fútbol).
Alemanes son alemanes”, se decía, ya cuarentón, el Director de Relaciones Públicas y Deportes de Longines SA, quien por beneficiar los seleccionado de los de su sangre, celebró también que la comunista RDA obtuviera el tercer puesto ante Uruguay en el mundial de México 70. Finalmente, como había soñado su sospechado padre, logró organizar en tierras teutonas el Mundial de 1974 donde los arios vencieron a la “naranja mecánica” en el Estadio Olímpico de Münich.
Al año siguiente, el hijo de Visp comenzó a trabajar en la mismísima FIFA, como director de los programas de desarrollo. Seis años después, se transformaría en el secretario general del organismo, director CEO en 1990 y a partir de 1998, en presidente de la mayor corporación mundial del deporte. Desde entonces, Joshep Blatter ha concentrado un poder magnánimo, "mordiendo" en todo tipo de negociados de la corporación, sin que nadie sepa su historia como hijo de una gran Freudenmädchen.



El titular de la FIFA premia al mejor de la Copa América 2011. El pase de Suárez no habría dejado su "mordida"...


Nota: 
El “Informe Spengler” se ha mantenido bajo estricto secreto. Sin embargo, una copia de su contenido se entrega (junto a otros secretos de Estado internacional, como quien fue el asesino de Jhon Kennedy, la verdad sobre el Área 51 y el extraterrestre de Roswell, lo ocurrido en Bahía de Cochinillos y en Cherobyl, entre otros Top Secret), a cada presidente occidental que asume en elecciones democráticas y republicanas. El mandatario uruguayo, José Pepe Mujica, lo habría leído... De ahí sus últimas declaraciones familiares e ideológicas sobre la FIFA.





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