jueves, 29 de agosto de 2019

Canallada

Henry Engler fue despedido del Cudim:asegura que fue sorpresivo y mediante Skype



En el sitio web del instituto aún figura como investigador principal, pero le informaron que ya no cumple esa función.


El científico Henry Engler, quien fuera director general del Centro Uruguayo de Imagenología Molecular (Cudim), fue despedido del instituto y quedaron en suspenso 44 investigaciones en las que participaba en permanente contacto con otros países.
Engler vive un tiempo en Uruguay y otro en Suecia. Dado que actualmente está en el país europeo, fue despedido por Skype y asegura que fue "de un día para el otro".
"Fui despedido, me borraron del BPS, sucedió bastante rápido, en un par de días, sin advertencia previa. No sé nada de lo que va a pasar con mi investigación, es una situación fulera", expresó en conversación con el programa Fuentes Confiables de Radio Universal.
Engler narró la historia de los últimos meses en conversación con la radio y asegura que tiempo atrás envió una carta al presidente de la República, Tabaré Vázquez, para manifestarle la necesidad de que las máximas autoridades del instituto, que tenían (incluyéndose a él mismo) más de 70 años, fueran sustituidas al menos en parte por jóvenes.
"Yo mandé una carta a Tabaré con mucho dolor por lo que pasó con María Auxiliadora (Delgado) y le había comentado que en 2017, por comentarios que me hizo el personal y porque teníamos tres personas mayores de 70, que los jóvenes deberían asumir responsabilidades ejecutivas", señaló Engler.
"Planteé que los veteranos pasaran a trabajar 50 %. Pero los otros dos veteranos querían seguir trabajando 100 %", añadió.
Fue así como dejó la dirección del instituto y en su lugar propuso a quien actualmente es el máximo jerarca: Omar Alonso. Sin embargo, él continuaría como investigador principal del instituto, como aún figura en el sitio web, aunque ya no está inscripto en el BPS.
Las nuevas autoridades estuvieron mucho tiempo sin contactarse con él y luego decidieron despedirlo, según narró Engler.
"Yo estoy como investigador principal en un contrato firmado con el extranjero. Dice 'investigador principal'. Entonces yo pienso, ¿eso no sirve más? Tenemos acuerdos con Alemania, con Italia, con Chile. ¿Eso está todo anulado? Tengo que informar a mis colegas en el mundo que no soy más investigador", lamentó.
"Me echaron por Skype", señaló y agregó que en total tenía abiertos 44 proyectos de investigación, sobre los que no sabe qué pasará de aquí en más. Uno de los proyectos en vías de desarrollo era sobre el estudio de células implicadas en el Alzheimer.
"El decano de la Facultad de Medicina me dijo que quería que quedara dentro de la Facultad de Medicina y fuera al Cudim representando a la facultad, pero el ambiente que veo es tenebroso, no veo ningún interés en que yo me quede", lamentó.
Montevideo Portal

>>> Mafia blanca, un paso para privatizar

Vendetta

Por Veronica Engler


Queridas y queridos amigos, agradecemos todas las manifestaciones de apoyo que nos llegaron por distintos medios, debido a eso siento la obligación de comentar lo que pienso a raíz de la desvinculación de Henry Engler, mi padre, del CUDIM.
Siento incredulidad, tristeza, impotencia y rabia. Siento profunda vergüenza frente a este hecho deplorable que deja al descubierto la triste miseria humana en búsqueda de poder. Quienes tomaron la decisión de desvincular a Henry Engler del CUDIM defienden espurias intenciones y escalan por encima de escrúpulos y valores éticos. Se les fue la mano y no demostraron una inteligencia muy aguda cuando arremetieron contra la persona que fue artífice de la creación del CUDIM.
Olvidándose de todo atisbo de ética, para lograr su cometido consultaron al abogado Carlos Delpiazzo sobre si Henry podía mantener funciones como Investigador Principal y si debían solventar los gastos que eso acarrea, resuelven que no y se lo comunican por Skype. En el documento que le entregan varios días después, agregan que lo podrían llegar a contratar como asesor externo no dependiente (?). El documento aclara además que la designación de un cargo de “Investigador Principal” dependiente debe estar precedida de un concurso, quizás no están en conocimiento de los méritos académicos, la formación y la experiencia de Engler, tengo curiosidad por saber quién le tomaría dicho concurso. Es curioso que después de más de una década en la que él trabajó residiendo en Uruguay y en Suecia, descubran ahora que esto no es posible.
Además, eligen olvidarse nada más y nada menos que de la historia del CUDIM, de los pacientes, de la cantidad de investigaciones que se llevan a cabo en las que Henry está involucrado, del prestigio del Uruguay, de la Academia Internacional y del respeto básico y fundamental que le deben a quien trajo este proyecto al país. Mi duda es, ¿las autoridades van a permitir esto?
La historia del CUDIM, primer Centro de Imagenología Molecular de Uruguay, comienza en el 2004 con la idea de introducir la técnica PET en el país, desde ese momento y después de muchas reuniones y tomas de decisiones se logra comenzar a construir en el 2008 y se inaugura el 17 de marzo del 2010. Con esfuerzo, tiempo dedicado a la panificación, buscando contactos, realizando acuerdos nacionales e internacionales, trayendo científicos extranjeros a formar a los nuestros, se hizo posible. Con amor, sacrificio, desvelos y esperanza se le dio forma.
Puede parecer arbitrario que yo escriba al respecto, pero sin duda puedo hablar de las preocupaciones, el trabajo, la alegría y las expectativas que este proyecto trajo a mi padre, puedo contarles que, a pesar de ser un científico destacado en varios países, su humanidad lo llevó a preocuparse y atender detalles que otros pasarían por alto. Buscó la forma de que las personas más carenciadas tuvieran acceso a los estudios para que el poder realizarlos no fuera privilegio de unos pocos.
Como lo dijo en el discurso de inauguración: “la idea fue, no solo crear un centro PET de asistencia, sino un centro de excelencia donde además de los exámenes de rutina se pudiese investigar e interactuar con las compañías de medicamentos.” (…) “Como ven, la idea central fue crear una casa en dos continentes. Solo fue posible hacerlo mientras yo podía galopar entre los dos continentes manteniendo las puertas abiertas en los dos lados.”
También puedo contarles la preocupación que sintió cuando por Skype le comunicaron esta arbitraria decisión, preocupación por los pacientes, por las investigaciones, por el futuro del CUDIM y por la traición que esto significó para él. Hoy me pregunto, como lo hacen muchos de ustedes, qué finalidad tiene esta maniobra y quienes, además de las caras visibles, están detrás de esta decisión.
Ustedes me dirán si todo esto no es turbio, me gustaría que se realice una exhaustiva investigación en el CUDIM porque “Algo huele a podrido en Dinamarca”
Mi padre es un hombre muy idealista y esa condición lo lleva a confiar demasiado en la gente, lamentablemente no esperaba algunas actitudes mezquinas que tuvo que vivir este último mes y que le hicieron mucho daño. Lo peor es sentirse traicionado por algunas personas que parecían estar muy cerca. Por suerte el cariño y apoyo de ustedes y de la familia sanará las heridas que esto le causa a él y a quienes lo queremos. Gracias por estar.
Los dejo con otro extracto del discurso de Henry Engler el día en que se inauguró el CUDIM:
Un queridísimo amigo mío, enamorado de la ciencia y de la tecnología, dijo allá por 1986: “Contamos con una cantidad de gente en Uruguay con un alto nivel como para montar empresas de investigación, de difusión de conocimientos científicos o de producción de alta tecnología. Es un error ver la alta tecnología como un patrimonio de los gobiernos de los países desarrollados”. Este amigo mío me había formulado mucho antes un pensamiento clave que es el siguiente, un día va y me dice: “Si nosotros empezamos a hablar de nuestras discrepancias vamos a pasar una vida discutiendo, pero si hablamos de aquello en lo que estamos de acuerdo, podemos pasar una vida trabajando juntos. Y me pregunto: ¿Qué elegirías?”
Ese amigo que murió en 1989 en París se llamaba Raúl Sendic Antonaccio. Bueno, la respuesta está acá: Nosotros, al igual que él, creemos que podemos crear un centro de excelencia en Uruguay, unidos por el afán de hacer todo lo que estamos de acuerdo y no perder el tiempo discutiendo pavadas, porque tenemos un trabajo colosal y nos llevará la vida hacer posible la estrategia del CUDIM. Hemos elegido para el CUDIM el lema: Concordia res parvae crescent: Work together to accomplish more. En criollo, la unión hace la fuerza. Trabajar juntos para lograr más porque en la concordia las cosas pequeñas crecen y se vuelven grandes.
¿Quién es el abogado que asesoró al nuevo director del CUDIM Omar Alonso?



Carlos Delpiazzo
Es Doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad Mayor de la República. Su abultado CV se puede ver en Internet, señalo algunos puntos sobre su participación en política:
Director general de la Secretaría del ministerio de Ganadería entre 1986 y 1990.
Subsecretario de Defensa en 1990-1991.
Ministro de Salud Pública (1991-1992)
En 1991 tomó la decisión de suprimir el reparto de preservativos a miles de jóvenes en Salud Pública por motivos religiosos.
En 1998 fue senador.
Desde marzo de 2008 preside la Fundación para la Democracia WFA.
A inicios de 2012, acompaña al exministro Sergio Abreu en la conformación del espacio Dignidad Nacional.
De cara a las internas de 2019, Delpiazzo se integra a un refundado Movimiento Por la Patria y apoya la precandidatura de Jorge Larrañaga.

>>> 44 proyectos están en el aire

28 agosto, 2019

El investigador y ex director del Centro Uruguayo de Imagenología Molecular (CUDIM), Prof. Dr. Henry Engler, explicó a Fuentes Confiables cómo lo retiraron de su cargo.

Manifestó que “me despidieron del CUDIM, me borraron del BPS. Surgió bastante rápido. Quedé colgado de un pincel y me sacaron la escalera”.
Expresó que “quería hacer la investigación, pero se formó una nueva dirección. Propuse al Dr. Alonso como director general, él decidió en febrero del 2019 que yo continuara como investigador principal y asesor suyo y del máximo órgano”.
Señaló que “Me despidieron basado en un informe jurídico. No me avisaron, fue a quemarropa”. Agregó que “lo que me hicieron fue una canallada (…) Me trataron como si fuera un trapo”.


Escuche la nota completa aquí
https://970universal.com/wp-content/uploads/2019/08/Henry-Engler.mp3

Asimismo expresó que “quiero agradecer al Decano y el Consejo de la Facultad de Medicina que me ofrecieron trabajar como docente y que fuera al CUDIM representándolos. Pero veo un ambiente tenebroso que no quieren que me quede”.
Explicó que “hay 44 proyectos que están en el aire” y contó que “ibamos a empezar un estudio nuevo para ver células, que seguramente están implicadas en la enfermedad Alzheimer”
Afirmó que “todo lo que yo hice, produje y desarrollé en Suecia quedó en CUDIM (…) En vez de estar con problemas judiciales, ya tendríamos que estar viendo a los primeros pacientes con esta sustancia nueva que estamos seguros que tienen que ver con la enfermedad Alzheimer”.









“hay 44 proyectos que están en el aire” y contó que “ibamos a empezar un estudio nuevo para ver células, que seguramente están implicadas en la enfermedad Alzheimer” Afirmó que “todo lo que yo hice, produje y desarrollé en Suecia quedó en CUDIM (…) En vez de estar con problemas judiciales, ya tendríamos que estar viendo a los primeros pacientes con esta sustancia nueva que estamos seguros que tienen que ver con la enfermedad Alzheimer”.


El investigador, fundador y exdirector del Centro Uruguayo de Imagenología Molecular (Cudim), Henry Engler, informó ayer que fue despedido del organismo. «Me despidieron. Me borraron del BPS. Surgió bastante rápido. Quedé colgado de un pincel y me sacaron la escalera», dijo el médico en Radio Universal.
Engler dijo a Así nos va que planteó que los profesores que pasaran los 70 años trabajaran la mitad del horario. «Me pareció que dejáramos una parte de las tareas, de tomar decisiones de tipo administrativo y ejecutivo, y que los veteranos pasáramos a ser los consejeros y los que investigamos más», señaló Engler y acotó: «Eso no fue entendido me parece». El académico sostuvo que hizo este planteo al presidente de la República, Tabaré Vázquez, y el mandatario lo «aceptó».
En noviembre de 2018 Engler dejó su posición de director del organismo. A su vez, según relató, se formó una dirección con un nuevo representante de la ANII, un nuevo representante del Ministerio de Salud Pública y una nueva representante de la Universidad de la República. «El nuevo director consultó a un estudio jurídico y empezaron a decir que si dejaba el Cudim como director general no tenía derecho a seguir», señaló Engler y aunque agregó que en el momento que pasó a ser solamente investigador principal y asesor «se había consultado a un abogado y él había dicho que no había ningún impedimento de que yo siguiera trabajando en Cudim».
«Nadie viene a decirme ‘hay un problema, vamos a discutirlo'», sostuvo el académico y acotó: «Es una canallada tremenda»
«Tengo una muy mala impresión del afán de los sillones, si dejo un puesto significa que no esoty aferrado; pero cómo se interpreta que yo deje el lugar a los más jóvenes y vienen como un huracán a agarrar las cosas y sentarse. Es una forma de ejercer poder, es la ambición humana que se desata en determinado momento, se pone por encima de todo», dijo Engler. «Me da mucha pena y no me lo esperaba», dijo.
«Yo sigo siendo investigador, no quería dejar la investigación; pero la caída del sillón parece que es algo que no se perdona en Uruguay», consideró el fundador del Cudim y agregó: «Tenemos una serie de investigaciones que para la gente son muy importantes que estamos por largar. ¿Qué vamos a hacer con las investigaciones? ¿Que se encargue otra persona, aunque yo las empecé pero no las puedo terminar?».
«Hay que ver qué está motivando esto que está fuera de control. No condice con las actitudes que hemos tenido siempre, de hablar entre nosotros y solucionar los problemas. ¿Qué pasa con la ética y la necesidad de no tener este tipo de conflicto?», concluyó.
Escuche la entrevista completa:








Las tensiones que trajo el CUDIM
DESDE EL PRINCIPIO

Por Samuel Blixen, 6 septiembre, 2019
Brecha




La historia del vínculo entre Engler y el CUDIM está salpicada de rispideces, motivadas principalmente por el negocio que la tecnología PET, que el médico instaló en Uruguay, podría significar en manos de privados.
Si el factor empresarial privado es hoy determinante y condicionante en la medicina uruguaya, entonces el proceso de incorporación de la técnica de tomografías por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés) es un capítulo casi paradigmático de la contradicción entre la misión de curar y el deseo de ganar. Esa contradicción condiciona el comienzo del proceso de instalación de lo que se convirtió en el Centro Uruguayo de Imagenología Molecular (CUDIM) y sigue hoy, cuando su impulsor, el profesor Henry Engler, fue desplazado de la investigación y despedido de la institución en términos incomprensibles y por cierto inaceptables.
En su momento se sabrá qué elementos (disputas por el poder, presiones, mezquindades, reacciones desmedidas) operaron en el triste desenlace. Y en que medida lo hizo el afán de lucro de algunas empresas médicas que pretenden comercializar la tomografía por positrones.
Los PET son hoy una herramienta indispensable para el diagnóstico de enfermedades severas; se obtienen gracias a una tecnología sofisticada y están al alcance de toda la población, que puede acceder al estudio en forma gratuita por medio del Fondo Nacional de Recursos (FNR). El CUDIM (una empresa pública de derecho privado) es hoy la única institución habilitada para realizar los PET; atiende toda la demanda y tiene capacidad excedente. Esto se relaciona con un criterio de eficiencia que se pretende imponer en el sistema de salud: la inconveniencia de destinar recursos a multiplicar servicios ya existentes.
La iniciativa de Engler, un tupamaro que permaneció como rehén de los militares durante la dictadura, que después retomó sus estudios en Suecia, se doctoró y finalmente se especializó en imagenología molecular en la Universidad de Uppsala, permitió en 2006 iniciar el proceso de instalación de la técnica en Uruguay. Engler armó laboriosamente todo el entramado: negociaciones para la colaboración con los centros médicos de Uppsala con las transnacionales que producen el equipamiento, particularmente el ciclotrón, y para la fabricación de los trazadores radiactivos que detectan las anormalidades de enfermedades como cánceres y otras de tipo neurológico. Engler no inventó los PET ni las técnicas de análisis, pero ningún otro abordó la titánica tarea de implantar esa técnica en Uruguay.
Desde el comienzo mismo, el proyecto de Engler enfrentó oposiciones varias. Una de ellas, no menor, estaba vinculada a la importación de las máquinas específicas producidas por la empresa General Electric. La intervención y opinión de la embajada de Estados Unidos llegó a ser casi decisiva: Estados Unidos no veía con buenos ojos que al frente de ese proyecto estuviera un subversivo que había sido dirigente del Movimiento de Liberación Nacional. Las dudas en el Consejo de Ministros del primer gabinete de Tabaré Vázquez demoraron las decisiones, pero finalmente el presidente dio luz verde, inclinándose por el carácter estatal de la prestación, la financiación de los servicios por el FNR y la inversión correspondiente. El ministro de Economía, Danilo Astori, ofreció resistencias al proyecto, no se sabe si por razones financieras o por razones ideológicas.
Pero ese no fue el obstáculo mayor. En una porción importante, o por lo menos muy representativa, de los llamados “empresarios médicos” vinculados con la medicina nuclear, se desató la codicia, que se vistió con diferentes ropajes. La oposición al proyecto de Engler en la comunidad médica fue tan fuerte e insistente que aún hoy hay médicos reacios a indicar la realización de un PET. El CUDIM no puede, por sí, hacer las tomografías sin el pedido previo de un médico, como lo establecen las normas legales y el FNR, que lo financia.
EL NEGOCIO QUE (POR AHORA) NO ES. Un PET que se propone un escaneo general de un cuerpo, para detectar o prevenir enfermedades presentes o futuras, fue concebido como un formidable negocio, si ese examen se realizaba en clínicas privadas y, por supuesto, a pacientes privilegiados, con recursos. El esquema que se popularizó fue: Venga a veranear a Punta del Este y mientras descansa, hágase el examen que le dirá qué enfermedad deberá enfrentar dentro de cinco o diez años. Verdad o ficción, el esquema resultó funcional a los intereses de los empresarios.
Desde que el proyecto aterrizó en Uruguay, se presentaron en el Ministerio de Salud Pública pedidos de autorización para la instalación de la nueva tecnología en empresas médicas privadas. Uno de esos pedidos fue atribuido al empresario médico Álvaro Vázquez, hijo del presidente, a nombre de un consorcio: el pedido aún no ha sido autorizado.
Tales proyectos se han multiplicado desde entonces, y si bien es cierto que se ha modificado la ecuación financiera, los montos de inversión requeridos revelan los beneficios que se pueden obtener: se estima que un estudio PET básico podrí rondar los 2 mil dólares en el ámbito privado (si es que funciona el criterio de libre oferta y demanda, como corresponde).
El debate se centra en el cuestionamiento a la decisión del Estado de impedir que esta modalidad de medicina nuclear se rija por el criterio del libre mercado. Pero el acento ahora se desplazó a otro aspecto de la tomografía por positrones. Los PET requieren de trazadores radiactivos, que se inyectan en el paciente. Tales sustancias son de efímera vida útil. Sin el acceso a dichos trazadores, la inversión en la tecnología es irrelevante. El CUDIM es hoy el único productor en Uruguay de los trazadores. Por eso el reclamo ante la justicia de lo Contencioso Administrativo, de una empresa de medicina nuclear, es que el CUDIM asegure a la competencia el acceso a esa sustancia.
El lunes 9 la Comisión de Ciencia de Diputados citó a los miembros del directorio de CUDIM para obtener detalles de las razones que provocaron el despido del profesor Henry Engler, quien, después de renunciar a su cargo de director, se había centrado en los trabajos de investigación, que ahora fueron abortados.
Sean o no los intereses médicos particulares una de las causas que provocaron la crisis, parece evidente que esa crisis favorece las intenciones, hasta ahora contenidas, de los empresarios de la medicina nuclear.
Sep 6, 2019Samuel Blixen





3 comentarios:

  1. Canallada queda chico para tal BARBARIE.
    No puede ni DEBE quedar asi.

    ResponderEliminar
  2. Como ciudadano Uruguayo exijo saber quién (o quienes) tomó, o tomaron una decisión tan arbitraria y falta de ética en el tratamiento de la separación de Henry Engler del cargo en el CUDIM, simultáneamente solicito sea revisada y revocada esa decisión, ya que es una profunda arbitrariedad inmoral e impropia de quienes se arrojaron el derecho de realizar este pisoteo y desconocimiento de los aportes de tan alto científico. Que cuando ésto se defina, se retiren de sus cargos a los responsables y se realice una disculpa pública al científico manoseado!!!... Agradezco que quienes estén de acuerdo con este planteo, lo hagal elevar al nivel que corresponda!!!

    ResponderEliminar
  3. Por 2009 recuerdo haber oído que en FEMI querían instalar un escáner PET pero que el gobierno/MSP no les daba autorización y que el CUDIM que iba a tener el monopolio en Uruguay. Si es bueno o malo, es relativo. Creo que depende de quién lo mire, hay más de un lado de la historia.

    ResponderEliminar