martes, 5 de mayo de 2020

El castillo del comisario Villarejo




“El comisario de las cloacas” quien vivió y espió a miembros de ETA en Uruguay por encargo del PSOE, hizo parte de su fortuna “trabajando” para directivos del BBVA quienes querían impedir que SACYR (una de las 4 empresas que ganaron la licitación y están haciendo el Proyecto Ferrocarril Central o Tren de UPM) se hiciera del control del banco.

FB Roger Tijman


Figura como dueño del Castillo Idiarte Borda. El Ministerio de Educación y Cultura deberá resolver sobre la situación de la histórica edificación.

03 de mayo de 2020


Un ex jerarca de la policía española, preso por lavado de activos y corrupción, figura como dueño del Castillo Idiarte Borda y otros dos hoteles de Uruguay, según documentos oficiales. El Ministerio de Educación y Cultura analizará en los próximos días qué pasará con el castillo ubicado en Lezica, patrimonio histórico del Uruguay.

El ex comisario José Manuel Villarejo trabajó en labores antiterroristas, recibió la cruz al mérito policial e integró el equipo de seguridad ciudadana de la jefatura superior. Luego de su tarea policial, comenzó a dedicarse a diferentes negocios. Llegó a manejar más de cuarenta empresas con capitales millonarios y a su vez, realizaba tareas de investigación como detective, encargadas por organismos públicos y privados. También trabajó como agente encubierto para la Secretaría de Estado de Interior de España.

En 2017, Villarejo fue detenido acusado de cohecho y blanqueo de capitales, a raíz de una investigación interna de la policía nacional. Poco después, fue enviado a la cárcel.
Días atrás, el diario "Voz Pópuli" publicó registros encontrados por la Policía Nacional, de alguna de las propiedades que tiene Villarejo y que aún no habían sido encontradas. El listado, de unos 50 inmuebles, incluye propiedades en España y América Latina, con un valor estimado de casi 17 millones de euros.

Allí figuran el castillo Idiarte Borda, ubicado en la zona de Lezica, Montevideo. La Casa Ellauri, un hotel ubicado en Punta del Este, y el hotel Don Pepe, ubicado también en el balneario esteño.
Ahora el Ministerio de Educación y Cultura analiza la situación del castillo, patrimonio histórico del Uruguay, por tratarse de la residencia de un ex Presidente de la República, Juan Idiarte Borda, entre 1894 y 1897. El director de Patrimonio, William Rey, confirmó a Subrayado que están buscando el texto del último comodato firmado el año pasado para ver las condiciones y definir qué decisiones se toman al respecto.



Operación Tándem


Hallan 50 inmuebles de Villarejo, incluidos palacetes en Uruguay y casas en el Caribe


La Policía encontró un documento en uno de los registros que aflora decenas de propiedades que los investigadores tasan en 16,7 millones de euros a nombre de una sociedad del excomisario

29 abril 2020

La Policía Nacional encontró en los registros practicados en las propiedades del excomisario José Manuel Villarejo un documento llamado “Patrimonio” en el que se detalla un listado de hasta 50 inmuebles del polémico mando repartidos entre España y América que los investigadores calculan en un valor de 16,7 millones de euros. Entre ellos, hay dos palacetes en Uruguay valorados en más de un millón de euros y tres apartamentos en el Caribe.

Cuando Villarejo se reunió con la examiga del rey Juan Carlos en Londres, Corinna zu Sayn-Wittgenstein se jactó de que no le habían encontrado “ni el 10 por ciento” de su fortuna. “Son muy tontos”, decía.



Era el año 2015 y el diario El País acababa de hacer público que contaba con 12 sociedades con un capital de 16 millones de euros. Cinco años después, los investigadores siguen completando el puzzle de un emporio difícilmente alcanzable para un funcionario policial.

La Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional elaboró el 30 de noviembre de 2018 un informe en el marco de una pieza separada sobre sus pertenencias en el extranjero. Según los investigadores, “la valoración estimada para los inmuebles ‘ocupados por la familia’ asciende a 6.450.000 euros, para los ‘alquilados’ asciende a 6.727.000 euros, para ‘otros’ a 615.000 euros y para los ubicados en el extranjero (‘fuera’), 2.950.000 euros (en total, una valoración estimada de 16.742.000 euros)”.



El documento “Patrimonio” es una tabla de Excel que refleja el cuadro patrimonial inmobiliario a fecha de septiembre de 2016 atribuido a una sociedad llamada CPD Real Estate cuyo titular es Villarejo. La tabla contiene datos como el valor de compra de cada inmueble, la hipoteca, valor sin hipoteca... Entre las casas ocupadas por la familia hay un piso en Alcobendas (Madrid), un ático y dos pisos en Estepona (Málaga) y la Finca El Montecillo en Boadilla del Monte (Madrid).

Entre los bienes alquilados hay una clínica, varios garajes y más casas, muchas de ellas en Estepona y Benalmádena. En estas localidades malagueñas figuran hasta 14 viviendas a lo largo de dos calles. Además hay varias fincas en Málaga y Córdoba, una cochera y un terreno con permiso para hacer tres viviendas en un municipio de la sierra madrileña llamado Bustarviejo.

El palacete de un presidente

En cuanto a las propiedades en el extranjero, el documento incluye un palacete en Montevideo (Uruguay) llamado Castillo Idiarte Borda y valorado en 700.000 euros. En el mismo país sudamericano figura otro edificio llamado la Casa Ellauri (Petit Chateu en Pocitos) valorado en 400.000 euros. El Castillo Idiarte es una mansión del siglo XIX muy conocida en el país porque fue construida para que sirviera de residencia al presidente de la República entre 1894 y 1897, Juan Idiarte Borda.




El edificio fue construido con materiales llevados desde Europa y fue declarada hace años como Monumento Histórico Nacional y el gobierno de Uruguay tiene cedido el "usufructo por la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación”. El edificio sigue incluido en los catálogos de Patrimonio Nacional de Uruguay consultados por este periódico. Existe incluso un club de amigos del castillo que promociona los eventos y actividades que organiza.



Vozpópuli se ha puesto en contacto con un portavoz del Ministerio de Cultura uruguayo. Confirma que las autoridades locales tienen la cesión de uso de la mansión Idiarte desde el año 2012. El pasado 1 de marzo se prolongó el acuerdo hasta el 4 de octubre de 2020. Se renovó solo por dos años para no atar de manos al nuevo Gobierno surgido de las urnas el pasado noviembre.

Participaciones Maravilla S.A.

El acuerdo consiste en que Uruguay no paga nada al dueño del palacete por su alquiler, pero a cambio cualquier obra de mantenimiento o reparación corre a cuenta del Estado. Se trata de un lugar con un gran terreno alrededor muy querido por los vecinos del barrio de Colón en el que se ubica. Esta misma fuente gubernamental asegura que las autoridades uruguayas mantienen el acuerdo de usufructo con una sociedad llamada Participaciones Maravilla S.A. Su representante legal es un abogado llamado Federico Pérez del Castillo, con despacho en la Plaza de la Independencia de Montevideo.

Participaciones Maravilla S.A. es una sociedad panameña incluida en la extensa documentación internacional remitida a la Audiencia Nacional en el marco de la investigación en torno a las actividades de Villarejo y su patrimonio en diversos países, incluidos Panamá y Uruguay. Por su parte, el nombre del abogado "Federico María Pérez del Castillo Chiaparra" aparece en numerosas operaciones como representante legal de la familia Villarejo.

En el documento Patrimonio también figura el Hotel Don Pepe en Uruguay (actualmente con el nombre de Saint Pierre). Los bienes en el extranjero que recoge el documento se completan con tres viviendas en la República Dominicana. Uno de ellos está en Playa Bávaro y tiene un valor de 450.000 euros.

Real State, en la red de empresas

Además, en la casa del principal socio de Villarejo, Rafael Redondo, los investigadores encontraron un documento power point llamado “PPT Organigrama Grupo 1”. En el que se recoge un esquema de todo el entramado societario del excomisario, acusado de un carrusel de delitos que van desde el cohecho hasta la organización criminal. Este periódico se ha puesto en contacto con Redondo pero ha eludido hacer declaraciones. Entre las empresas que detalla el documento se encuentra Real State, dedicada a la explotación de inmuebles.

Estos datos se enmarcan en las pesquisas que se siguen en una pieza separada centrada en seguir la pista del dinero de Villarejo en el extranjero adelantadas por ABC. La Policía dice que el mando policial, en prisión provisional desde hace dos años y medio creó “una compleja estructura societaria en España que cuenta con un capital social íntegramente suscrito y desembolsado superior a 20 millones de euros”. Pero además añaden que a eso hay que sumarle de otra estructura societaria “paralela creada en el extranjero”. Una de las líneas de trabajo es el pago de 1,6 millones de euros en cuentas controladas por Villarejo en Reino Unido, Panamá y Uruguay. Procedía de una cuenta en Suiza gestionada por un empresario ligado a altos cargos de Guinea Ecuatorial que presuntamente encargaron al policía una investigación privada valorada cinco millones. El valor añadido de Villarejo era su ascendencia en la Policía.




Villarejo repatrió desde Panamá y Uruguay un millón del dinero cobrado a los guineanos





Anticorrupción sostiene que el policía destinó el dinero a ampliar su participación en la clínica de Estepona de la que ya era socio / La Audiencia Nacional ha pedido a las autoridades panameñas información de cinco sociedades vinculadas al comisario








3 mayo 2020
Por Leyre Iglesias 

UN ENORME AGRADECIMIENTO PÚBLICO A LEYRE IGLESIAS, POR SU INCREÍBLE TRABAJO DE INVESTIGACIÓN Y MUY ESPECIALMENTE PORQUE NOS PERMITE VERNOS DESDE LA DISTANCIA.

Margarita Reich era por en- tonces la dueña del castillo. Junto a su marido, había invertido mucho dinero en arreglarlo, había montado una sala de fiestas, un salón de té... El lugar, un castillo neoclásico de finales del si- glo XIX, de 1.100 metros cuadrados y rodeado de dos hectáreas y media de jardines, era muy hermoso y, además, arrastraba tenebrosas leyendas que atraían a los visitantes. Y que, según Margarita, tienen parte de verdad: durante los dos meses que ella vivió bajo el techo del imponente Castillo Idiarte Borda, al norte de Montevideo, percibió «unas energías extrañas», aunque no viera a ningún fantasma recorriendo sus estancias.

«Lo dejamos muy lindo, prácticamente reconstruido», cuenta Margarita Reich

a Crónica. Pero los negocios no le fueron bien, así que decidió vender el castillo. La buena noticia le llegó a través de una llamada desde España. Era «un agente inmobiliario uruguayo llamado Musacchi» que, según le dijo, tenía una inmobiliaria en Madrid y representaba a unos inversores españoles que querían abrir un hotelito allí. Poco después se consumó la venta: en 2007, por 720.000 dólares, el palacio quedó en manos españolas.



Lo que Margarita nunca supo es quién estaba detrás de aquel agente de apellido italiano. Quién era el español que desde entonces dejó morir el castillo mientras de su interior desaparecían los muebles y los ropajes de época. Lo ha sabido esta semana. El comprador de su querido palacio, y su dueño aún hoy, es un hombre (preso) muy conocido en España: el ex comisario y agente secreto José Manuel Villare jo, el policía de las cloacas.

Esta es la historia de cómo el policía envuelto en las tramas más oscuras de las últimas décadas en España extendió sus tentáculos hasta Uruguay para, presuntamente, blanquear sus millones de procedencia ilegal. Y de cómo también allí implantó unos negocios ahora bajo lupa y amasó una fortuna en llamativos inmuebles, inaccesibles para un simple agente.

Según el informe policial que ha adelantado esta sema- na el diario Vozpópuli, Villarejo llegó a poseer en Uruguay tres fincas: un hotel, una casona y el Castillo Idiarte Borda, el que le compró a Margarita por 720.000 dólares. Una mansión marcada por una suerte de maldición de la que tampoco él logró escapar.

El castillo, que empezó a construirse en 1896, lleva el nombre del entonces presidente de la República, Juan Idiarte Borda. Fue su mujer, Matilde Baños, quien se interesó por el lugar, en la avenida Lezica, al norte de Montevideo, cuando aquella era una zona exclusiva y vacacional. Los mate- riales y los muebles llegaron de Francia, sin ahorrar en gastos. Pero el presidente no logró verlo acabado.
El 25 de agosto de 1897 un atacante le disparó una bala al corazón. Lo mató al instante. Es el único magnicidio en Uruguay hasta la fecha.

Su viuda se mudó al castillo, aunque duró poco allí.

La leyenda dice que comenzó a ver al fantasma de su marido recorriendo el palacio y que huyó atemorizada.

Pasaron los años y la propiedad fue cambiando de manos. La leyenda dice que los vecinos veían luces en una de las torres vacías y que por los jardines paseaba una extraña silueta de hombre con traje y bastón. También que, en un tiempo en el que la mansión estuvo tomada por indigentes y maleantes, allí hubo hasta cuatro asesinatos.

En el año 1987, además, apareció en el castillo una comunidad religiosa que algunos vecinos calificaron de secta: decían que vestían túnicas rojas, que tapiaron la mansión para que nadie viera lo que ocurría dentro... En realidad era una orden llamada Misión Cristiana Evangélica Palabra de Vida, que es la que en 1998 se lo vendió a los Reich Suárez, corredores de seguros. El matrimonio invirtió sus ahorros en remodelarlo y al fin abrió sus puertas. Pero, de nuevo, la leyenda: dicen que en las fiestas de boda que se celebraban allí se apa- gaban las luces de repente, que una novia se desmayó tras ver en el baño a un hombre ensangrentado (¿el fan- tasma de Juan Idiarte?)...

El caso es que a Margarita el negocio no le funcionó. Tampoco un restaurante que montaron dos hermanos italianos tras alquilarle el castillo.

Además, el matrimonio se vio tocado por la trágica muerte de un hijo. Así que el palacete salió a la venta otra vez. Y Villarejo entró en escena. Era finales de 2006.

Para entonces Villarejo ya conocía Uruguay. Según ha contado él, durante sus años de excedencia como policía, entre 1983 y 1993, había operado en la zona para luchar contra ETA. En los años 80, según su relato, organizó «una estructura para suministro de bebidas a los restaurantes de ETA (...) a petición del PSOE». «Me pi- dieron que, como en Uru- guay había una gran colonia de ETA, montara sociedades allí», ha asegurado en una carta desde la cárcel.

El periodista uruguayo Víctor Carrato ha investiga- do el asunto. Según sus fuentes, en aquella época Villarejo efectivamente «surtía de bebidas» a los restaurantes que varios etarras regentaban en Montevideo, como el famoso La Trainera, donde comía la élite local. «Les vendía vino para sus restaurantes, mientras les tenía los teléfonos pinchados», asegura Carrato. En 1992, 12 etarras fueron detenidos y dos años después algunos de ellos fueron extraditados.

Las sociedades que Villarejo ha ido utilizando en Uruguay son ahora parte del llamado caso Tándem, que investiga el pago de 1,6 millones de euros en cuentas controladas por Villarejo en Uruguay, Panamá y Reino Unido, por el encargo de espiar a un ministro de Guinea Ecuatorial. En esa maraña de empresas, también en Uruguay, Villarejo involucró a su familia.

Su hija Laura aparece en un reportaje de 2010 del espacio Andaluces en Uru- guay como gerente de un pequeño hotel en la ciudad turística de Punta del Este llamado Don Pepe. En el vídeo, Laura cuenta que ha sucedido a su hermano José Manuel al frente del hotel y que la idea había surgido de su padre, quien con su nombre, Pepe, quería llevar allí «un poquito el aire andaluz».

El hotel, ahora llamado St Pierre, es otra de las propiedades que aparece en el informe patrimonial de Villa- rejo realizado por la Unidad de Asuntos Internos de la Policía. En el cuadro de Excel, con información del año 2016, aparecen hasta 50 inmuebles de su propiedad tanto en América como en España y que tendrían un valor de unos 16,7 millones de euros. Todos a nombre de una de sus empresas, llamada CPD Real Estate.

Eso sí, el St Pierre ya no pertenece al ex comisario. En 2013 Villarejo se lo vendió a un arquitecto argentino, Adrián Beloso-Baker, un gran amigo del hermano del policía, el cura Pedro Villarejo. El arquitecto lo compró por 2,5 millones de dólares.

Ahora Beloso-Baker denuncia (y el caso está en los tri- bunales) que Villarejo le estafó. Que el hotel estaba en ruinas y que la había dado una información económica falsa, porque en realidad llevaba años con pérdidas.

La tercera propiedad atribuida a José Manuel Villarejo sí continúa en sus manos; una bonita casona en la calle José Ellauri en Pocitos (Montevideo), que ahora ocupa una tienda de moda llamada St Clemente. Sin embargo, tanto esta casona como el castillo están actualmente embargados, como ha comprobado Crónica a través de los números de padrón de ambos inmuebles.

El responsable del embargo es un juez uruguayo que, según ha publicado El Independiente, ordenó en junio de 2018, a petición de la Audiencia Nacional, la prohibición de su uso por parte de la sociedad a cuyo nombre constan las dos fincas: Participaciones Marvila SA, integrante de la red del ex comisario. El bloqueo duraba dos años, de modo que, salvo orden contraria, Villarejo no puede disponer del Castillo Idiarte Borda, tasado en 700.000 euros, hasta el próximo mes de junio.

En el barrio de Colón, donde se yergue el histórico castillo, ha sorprendido mucho que el dueño de su construcción más valiosa sea un oscuro empresario- policía-agente secreto encarcelado en España. Según las fuentes consultadas, a Villarejo no se le ha visto por allí. En estos años ha intentado venderla por más de un millón de dólares, pero ha fracasado.

Muy deteriorado, con robos constantes y costoso de mantener, el castillo era un mal negocio. Villarejo acabó acudiendo al Gobierno uruguayo con una oferta: ¿querían comprarlo? Alberto Quintela, entonces director de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación (dependiente del Ministerio de Cultura), cuenta a Crónica que al «empresario espa- ñol» le respondieron por teléfono, y como «de broma», que no podían comprarlo, pero que en todo caso se ofrecían a usarlo. Para su sorpresa, aceptó.

Así empezaron unas negociaciones que en 2012 culminaron en acuerdo: un co- modato (préstamo) por cinco años. El castillo, declarado Monumento Histórico Nacional, seguiría en manos de Participaciones Marvila, pero el Estado uruguayo lo gestionaría y se encargaría de mantenerlo. «Ha sido un buen negocio para él, porque mantenerlo cuesta mucha plata», apunta Quintela.

El préstamo se renovó en 2017 y está vigente hasta octubre de este año.

Según tres fuentes consultadas en la comisión uruguaya, esas negociaciones se fraguaron no con Villarejo, sino con el representante de su sociedad: el abogado Federico Pérez-Castillo, un letrado que le ha defendido en más ocasiones y que pertenece a una familia afamada en Montevideo. «En algunos momentos», según Quintela, sí apareció por allí el hijo de Villarejo.

El castillo parece haber levantado la cabeza con ese acuerdo de préstamo. Un grupo de vecinos que antes de esta etapa ya había ocu- pado la finca le ha dado vida. En 2013 se constituyeron en asociación civil y ahora forman parte de la comisión que gestiona el palacete.

Ofrecen cursos de violín o ballet, talleres, apoyo escolar, exposiciones de cerámica, ferias... «Por aquí circulan unas 300 personas al año», indica con orgullo Lourdes de Dieu, presidenta de la asociación Amigos del Castillo Idiarte Borda.

«Es un castillo con muchísima historia que estaba maldito. El español nunca se preocupó», lamenta De Dieu. «Ahora están en obras las dos plantas de arriba. Veremos si este Gobierno [del conservador Luis Alberto Lacalle Pou] está interesado en que al fin sea un espacio de propiedad pública. Ojalá la intendencia [el Gobierno municipal] lo expropie». Quizá sea el desenlace de la historia trágica del castillo que cayó en las manos del peligroso comisario Villarejo.










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