jueves, 4 de febrero de 2021

Haití lucha por su independencia


 

Exigen el alto al intervencionismo de la ONU y la OEA /Convocan movilizaciones contra Moise el 7 de febrero 


3 febrero, 2021

Haití, en su enorme lucha por la independencia y emancipación de toda forma de opresión y esclavitud, fue invadida en 1915 por EEUU QUE LA OCUPÓ DURANTE 19 años. Desde entonces, al retirarse del país, EEUU ha seguido gerenciado todas las formas en que ha sido gobernada Haiti como una perfecta neocolonia. Pero esa forma de dominación, está agotada hace rato, resquebrajada, golpeada por los embates libertarios y las necesidades no resueltas de loa población haitiana.

 
El pueblo Haitiano con su lucha logró espacios democráticos de gran valor, logrando tener una nueva Constitución progresista, aprobada por el pueblo en 1987, luego de expulsar a la dictadura de Duvalier en 1986 tras una enorme insurrección popular. Logró recién tener elecciones libres y democráticas en 1990, donde fue electo J.Bertrand Aristide, y desde entonces fue conquistando nuevas libertades, derechos ciudadanos, laborales, ambientales y de todo orden.


Desde hace 15 años con el falso pretexto de paliar la crisis política y social que azota a Haití, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se mantiene ocupando política, económica y militarmente el país, a través de “ Misiones de Paz” enviadas por su Consejo de Seguridad , para supuestamente ”devolver” la democracia a la nación caribeña. Sin embargo, durante ese periodo se ha encargado de trabajar al servicio de los intereses imperiales, especialmente de EEUU que rompió el hilo institucional invadiendo HAITÍ con un comando de marines en febrero 2004, secuestrando a su presidentelegítimo, Jean Bertrand Aristide, para luego convocar a” las fuerzas de paz”, llamadas MINUSTAH. El CORE GROUP, integrado por EEUU, Francia, Canadá, Unión Europea, la ONU y la OEA, es quien toma las grandes decisiones políticas en el país.
El poderío de la convulsión social, con sus multitudinarias movilizaciones y demás, hace que existan sin embargo, una libertad de prensa y organización, que no vemos en otros países del continente, como forma de abrir válvulas de escape a esa energía incontenible del pueblo oprimido, que desde el año 2018 ha protagonizado varias insurrecciones populares y huelgas generales. y bloqueos de todo el país hasta de dos meses y medio.



Al cabo de 15 años de ocupación al servicio de intereses externos, ésta ha provocado el hundimiento económico, social, institucional, del país y la violación de todos los DDHH de su población.
Ahora la ONU y la OEA, en un acto de irreverencia e intervencionismo abierto han asignado sus propios representantes a la Comisión formada por el presidente Jovenel Moise, para la redacción de una nueva Constitución para la Republica de Haití. Los procedimientos lanzados por el Presidente Moise para una nueva constitución y la realización de elecciones generales se hacen en violación de todas las provisiones de la actual Constitución y se han hecho sin ninguna concertación con los sectores sociales y políticos que de manera casí unánime denuncian estas maniobras. El actual Concejo electoral fue designado en total violación de las leyes y prácticas anteriores y obedece solamente al Presidente Moïse. Hay que señalar también el apoyo al proyecto reaccionario de extrema derecha del PHTK que pretende destruir todas las conquistas democráticas y que actúa en sintonía con Trump y Bolsonaro.
Este hecho resulta por demás indignante para los pueblos de nuestra América, pues tanto la OEA como la ONU vienen desplegando en diferentes países, en contra de sus Cartas y fines institucionales declarados, acciones agresivas, lesivas a la vida, la dignidad y la soberanía de los pueblos y a favor del gran capital, el imperialismo.


 


Mientras en Haití casi el 60 % de la población está viviendo bajo la línea de pobreza, con dificultades hasta alimenticias, y más del 24 % son considerados indigentes en hambruna, como consecuencia del colonialismo y actual neocolonialismo de EEUU, estos organismos internacionales han osado también intervenir en la autodeterminación de los países incómodos a la hegemonía estadounidense, basta ver el actuar del secretario de la OEA Luis Almagro durante el golpe de Estado en Bolivia y las múltiples denuncias por abusos, explotación sexual y violación de derechos humanos por parte del personal de agencias de Naciones Unidas y sus socios, que se repiten en HAITÍ, a la par de su activa militancia apoyando la terrible agresión y bloqueo económico a Cuba y Venezuela, así como sucesivos intentos de golpes e invasiones militares.
En HAITÍ, la ONU y la OEA han respaldado al gobierno de Jovenel Moise de quien el pueblo haitiano pide su renuncia desde hace 3 años, por haber sumido aún más en la violencia, el hambre, la desigualdad y la corrupción a su pueblo, y no haber convocado a elecciones del parlamento, por lo que, igual que Martelly, terminó gobernando solo, transformando su régimen en una dictadura sangrienta. Jovenel Moise, aplica las recetas del FMI., gobierna con el apoyo explícito de bandas de narcotraficantes , EL G9, que protagonizan masacres en los barrios populares de Puerto Príncipe, aquellos más activos en la resistencia a esta dictadura. La Justicia, casi inexistente, no actúa frente a estos criminales de lesa HUMANIDAD, a modo de defender sus intereses, los de sus auspiciantes en el gobierno y la embajada de EEUU. También el gobierno de Jovenel Moise y su antecesor Martelly , ambos del partido de extrema derecha PTHK, son acusados de graves hechos de corrupción como el robo o desvío de los fondos de Petrocaribe, los cuantiosos fondos de la ayuda humanitaria por el terremoto, manejadas por el CIRH, presidido por el propio Bill Clinton, los de la ayuda por la pandemia del COVID 19, entre otros.



La ONU es acusada por el conjunto de organizaciones sociales y políticas de haber introducido la epidemia del cólera que causó más de 30.000 muertos y 800.000 enfermos que aún sufren sus consecuencias. La ONU terminó aceptando su responsabilidad en ello, pero no está dispuesta a reparar e indemnizar ni a las víctimas ni al país por los daños en vidas, trauma social, huérfanos, impacto en la producción y economía. HAITÍ exige reparación e indemnización, principalmente la infraestructura de agua potable y saneamiento para toda la población, sin importar su condición social.



Este último acto INJERENCISTA de la ONU y la OEA de intervenir en una nueva redacción de la Constitución vigente y legitimada por el pueblo de Haití, para prolongar la presidencia de Jovenel, su títere, hasta el 7 de febrero del 2022, no debe ser permitido por las fuerzas políticas y los movimientos sociales del continente, porque el propio pueblo haitiano ha dicho BASTA! Basta DE MISERIA, HUMILLACIONES, NEOESCLAVITUD, BASTA DE COLONIALISMO, los intereses del gran capital, avasallando su soberanía, y desangrándola sin fin.


El pueblo haitiano HA DICHO BASTA!
Llamamos a expresar su rechazo al intervencionismo en Haití, y solidarizarnos con su lucha contra el régimen criminal de Jovenel Moise que debe como la Constitución y el pueblo lo exigen, culminar su mandato el próximo 7 de febrero 2021.
APOYAMOS LAS MOVILIZACIONES CONVOCADAS En HAITÍ, HASTA OBTENER LA SALIDA DE JOVENEL MOISE EL 7 DE FEBRERO, FIN LEGAL DE SU MANDATO!
Despleguemos movilizaciones frente a las embajadas de Haití, EEUU, la OEA y la ONU!
¡Por la libre determinación de los pueblos y por su segunda y definitiva independencia!
FUERA JOVENEL MOISE! FUERA LA ONU, LA OEA, Y TODOS LOS IMPERIALISTAS DE HAITÍ!





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