lunes, 20 de enero de 2014

Oficialismo continúa haciendo agua



El que no corre, vuela Algunas lecciones sobre Pluna:

Es hora de girar a la izquierda y rectificar el rumbo. Confiemos en las empresas del Estado, en las cooperativas de trabajadores, y desconfiemos del canto de sirena de los grandes capitalistas. 


Meses atrás recibió la Mesa Política del FA un informe del ministro Pintado sobre Pluna detallando sus éxitos y trazando un panorama muy alentador sobre su futuro, gracias a la exitosa gestión de Campiani. Apenas semanas después estalló la bomba. Sobrevino el cierre, los remates, el aval, López Mena, el seguro, la ley votada en el Parlamento, y la decisión de inconstitucionalidad y el pedido de procesamiento del ministro Lorenzo.

Desde hace muchos meses, compañeros de Izquierda en Marcha plantearon en el Grupo de las Bases de Mdeo el tema, y lograron que se elevara a la Mesa Política la necesidad de conformar una Comisión Investigadora en el FA sobre Pluna, se planteó el pedido repetidas veces en forma infructuosa. Saquemos pues conclusiones con la poca información que contamos. Desde la Presidencia del FA y de los principales grupos mayoritarios han salido manifestaciones de respaldo a lo realizado hasta ahora. ¿Es correcto?

El gobierno de Tabaré Vázquez heredó de los gobiernos anteriores un pésimo negocio con Varig. El ministro Rossi siguiendo las recomendaciones del ex gerente del Banco Comercial se contactó con un joven empresario, sin experiencia en el rubro, pero con muchas promesas de capitalizar a Pluna. El Sr. Campiani logró que el Estado uruguayo participara de una empresa en común con él, en la que el paquete accionario de Uruguay fuese de un 25%, pero pusiera la garantía por el 100% del negocio; una invención única en la historia del capitalismo.

Todos creíamos que la empresa avanzaba vertiginosamente, ya que los responsables en el directorio cobraban sus sueldos y debían controlar el estado patrimonial. Pero el escándalo estalló, y no fue por ellos, fue por una denuncia del Presidente de Ancap Raul Sendic, que se negó a seguir entregando nafta sin que se le pagara. De aquel informe de Pintado, en el que estábamos en el cielo, pasamos en dos semanas a estar en el infierno. ¿Por qué le erramos tan fiero?

Una posible explicacion: "Fundamentalismo Capitalista"

Así se llama esta brutal enfermedad que ataca a algunos partidos del progresismo mundial y a algunos de Uruguay. Esta concepción “fundamentalista” considera que los Estados son incapaces de dirigir exitosamente empresa alguna, negando también la viabilidad de una cooperativa de trabajadores. Según ellos, los únicos capaces de asimilar todos los aspectos inherentes a la administración de una compleja empresa aeronáutica son los empresarios capitalistas, sean experientes o inexperientes, vengan con capital o con promesas de capital, como Campiani.

Claro que Antel, Ancap y demás empresas del Estado fueron ineficientes durante décadas. Con gente deshonesta marchan mal y con gente honesta cumplen su función y juegan un rol importantísimo en el aporte a Rentas Generales, como ha pasado en las últimas administraciones frenteamplistas.

Alguno de nuestros dirigentes debería intentar explicarnos lo que pasó. Deberíamos sacar experiencias de tan pésimo negocio. Si no se tratase de "fundamentalismo capitalista", deberíamos pensar que los principales involucrados, compañeros frenteamplistas, actuaron con ingenuidad, incompetencia y negligencia extremas, lo que parece difícil de entender. O lo que sería mucho peor, alternativa que no queremos ni pensar: que actuaron motivados por otros fines.

El gran pecado de los dos gobiernos del FA ha sido dejarse llevar por las políticas astoristas, políticas que privilegian la inversión extranjera a cualquier costo. Esta confianza ilimitada en el accionar privado nos causa un gran daño; no solo por los millones de pérdida que dejará Pluna, sino por la pérdida de confianza de la ciudadanía en nuestro proyecto político, en nuestra ética de hacer política.

Esperemos que se puedan sacar enseñanzas de este penoso episodio, enseñanzas que nos permitan revisar la ley de las PPP (Participación Público- Privada): Pluna, es apenas un adelanto de lo que nos puede esperar. Es hora de girar a la izquierda y rectificar el rumbo económico y político. Es hora de confiar en las empresas del Estado, en las cooperativas de trabajadores y desconfiar del canto de sirena de los grandes capitalistas. La justicia procesa a Campiani, entre otras cosas, por entender que se fraguaron balances y que se vació a la empresa a favor de otras empresas “amigas”. ¿Qué hacían nuestros directores? Es inconcebible que los delegados frenteamplistas integrantes del directorio no hayan podido advertir el desastre que se estaba produciendo, acá hay responsabilidades que deben ser asumidas. Los gobiernos blanqui-colorados son los primeros responsables cuando entregan Pluna a Varig, generando así una situación insostenible y enormes pérdidas, que caen en el primer gobierno del FA. Desgraciadamente se vuelve a cometer el mismo error, una política económica centrada en la inversión privada y el horror a lo social o público, apuesta mal.

Hoy, con las cartas a la vista, hay que asumir los errores, no basta con sólo reconocerlos, hay que aprender y actuar en consecuencia. Eso esperamos de quienes han sido protagonistas de este triste proceso. Las expresiones de fe en lo hecho y en los compañeros involucrados no ayudan a entender la situación. No hay autocritica ninguna, nadie pone la cara.



Montevideo, 13 de enero de 2014


Se ruega difundir




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