miércoles, 8 de agosto de 2012

40 testimonios denuncias torturas en el FUSNA



SE PRESENTARON 40 TESTIMONIOS

Denuncian torturas en el Fusna durante dictadura

La Justicia recibió una nueva denuncia por “torturas” en centros de detención de la dictadura uruguaya, esta vez, en la sede del cuerpo de Fusileros Navales (Fusna). Más de 40 testimonios de ex presos políticos narran los “tratos degradantes” perpetrados en el centro.

Crysol, una organización de ex presos políticos uruguayos, presentó la pasada semana una nueva denuncia penal por “torturas” y “tratos degradantes” perpetrados en la sede del cuerpo de Fusileros Navales (Fusna), entre 1972 y 1985, donde narra con detalle los tormentos sufridos por los ex presos políticos, hombres y mujeres, en dicho centro de detención.
La denuncia, patrocinada por los abogados Pablo Chargoñia y Florencia Retamosa, recopila más de 40 testimonios de ex presos políticos sobre los tratos “inhumanos y degradantes” y “torturas” perpetrados en el Fusna, dependiente de la Armada nacional.
En este sentido, el escrito recoge el cúmulo de información recopilada sobre los tratos degradantes perpetrados en la base naval, incluido, los testimonios de ex presos políticos y los propios militares, por la Justicia uruguaya, en el marco de la indagatoria penal por el traslado clandestino de ex presos políticos en 1978, y el relato del ex marino Jorge Tróccoli (prófugo de la Justicia uruguaya). Asimismo, se ofrece la declaración del ex marino Daniel Rey Piuma, cuyo testimonio permitió desentrañar los hechos ilícitos cometidos en dependencias de la Armada.
La denuncia presentada por los ex presos políticos reclama la calificación de los ilícitos cometidos por el personal militar como “crímenes de lesa humanidad” y, por ende, imprescriptibles y de juzgamiento obligatorio para los Estados. La indagatoria será tramitada por el juez Penal de 21º Turno, Daniel Ohanian, y la fiscal Raquel González.
Tratos crueles
La denuncia realiza un pormenorizado detalle de la estructura jerárquica del Fusna y las actividades represivas desarrolladas en la base naval, la cual fue caracterizada en el expediente penal por el traslado clandestino de presos políticos en 1978 (donde fueron juzgados el ex dictador Gregorio “Goyo” Álvarez y el capitán de navío –r- Juan Carlos Larcebeau) y por el testimonio de los algunos militares.
La indagatoria penal tramitada por el juez Luis Charles y la fiscal Mirtha Guianze permitió desentrañar los nexos entre la Armada uruguaya y la Armada argentina, en el marco de la coordinación represiva del Plan Cóndor, así como los operativos contra los grupos “subversivos” impulsados por los servicios S-2 (“inteligencia militar”) de la Armada. La investigación permitió confirmar la existencia de “la computadora”, un detallado organigrama de fichaje de grupos subversivos y sus integrantes, conformado por detenidos “colaboradores”, y agentes del S-2 y del propio Fusna.
Asimismo, la denuncia narra los tormentos físicos y psicológicos a los cuales eran sometidos los ex presos políticos y sus actuales efectos. “Las secuelas en el cuerpo y en la psiquis fueron inevitables. Las crisis emocionales se sucedieron, varias secuestradas debieron requerir atención médica y una de ellas intentó suicidarse”. “Las víctimas sobrevivientes hoy detectan enfermedades prematuras”, y muchas “compañeras murieron aún jóvenes”, señala el escrito.
Los hechos narrados “constituyen prueba de una práctica sistemática y planificada de persecución y tormento a opositores políticos ejercida por agentes estatales en ejercicio de funciones abusivas e ilegítimas que caracterizó el período de la actuación ilegítima del Estado y del terrorismo de Estado”, lo cual implica una “violación planificada de derechos humanos”.
“Quienes participaron de esas prácticas lo hacían como parte de un aparato organizado en el que las tareas se distribuían para que el conjunto operara conforme al designio de atormentar al detenido”, destaca. “La situación de reclusión estuvo caracterizada por la aplicación de trato cruel, inhumano y degradante, que formó parte de un modo de operación habitual. Al secuestrado se lo torturaba sistemáticamente, tanto en situación de ‘interrogatorio’ como fuera de él”, agrega.
Por tanto, los delitos deben ser calificados como crímenes de lesa humanidad, “imprescriptibles e inamnistiables, cuya investigación y persecución penal constituye un deber estatal inevitable en protección de los derechos humanos y como garantía de no repetición”, expresa el escrito.
“Goyo”
La denuncia detalla diversos elementos recopilados en el expediente penal por el traslado clandestino de presos políticos en 1978, que culminó con la condena del ex dictador Gregorio “Goyo” Álvarez, entre ellos, el testimonio del ex comandante en jefe de la Armada, Juan Fernández Maggio.
“El Fusna tenía una misión muy específica, mediante investigación propia o datos que se le pasaban, tenía la misión de hacer allanamientos, detener, investigar e interrogar a personas vinculadas a la sedición”, afirmó Fernández Maggio ante el juez Penal de 19º. Turno, Luis Charles.


      



"Cuando digo que alguien estaba enchastrado con la tortura y con la represión era porque lo vi"

Entrevista telefónica entre Daniel Rey Piuma y María de los Angeles Balparda en "Mañanas de Radio" (CX-36), el lunes primero de agosto de 2005.





Angeles: Muy buenos días ¿qué tal Daniel?

Rey Piuma: Sí, buenas tardes.

Angeles: Un gusto hablar desde aquí, de Montevideo.
Estamos tratando de informarnos mejor sobre hechos que han sucedido hace muchos años porque hace más de 30 años que sucedieron algunas de las cosas de las que tú denunciabas pero a las que después con los años se le han ido sumando otras denuncias y sobre todo teniendo en cuenta que hay mucha gente joven que no conoce lo que sucedió en otros tiempos. Tú estás en este momento viviendo en Holanda desde hace mucho tiempo ¿verdad?

Rey Piuma: Hace 26 años.

Angeles: ¡26 años! Pero manteniendo siempre el contacto con el país y con estos temas.

Rey Piuma: Sí, sí, el trabajo con respecto a loa derechos humanos ha ocupado la mayor parte de mi vida y bueno, sigo ocupado con eso.

Angeles: Para recordarle a la audiencia y para informar a los nuevos, queríamos que digas en qué lugar eras militar, de dónde.

Rey Piuma: Yo funcionaba en la Prefectura Nacional Naval, en la Dirección de Inteligencia de la Prefectura. Específicamente era técnico, era fotógrafo, perito dactiloscópico, me encargaba de hacer informes sobre los muertos que aparecían en las playas y ese tipo de cosas.

Angeles: ¿Por qué tuviste que irte?
Rey Piuma: Me tuve que ir porque ahí en la Marina estuve unos tres años más o menos; en el curso de esos tres años estuve juntando información con respecto a Derechos Humanos, algunas operaciones que los militares organizaban, o estaban organizando, contra la resistencia contra la dictadura y en determinado momento era evidente que ellos sospechaban algo y para mí lo más importante en aquel momento era sacar material original de Uruguay con las pruebas de los cadáveres de Uruguay, con fotos de torturadores y elaborar un informe para las Naciones Unidas y para Amnesty Internacional con ese tipo de datos y bueno, por supuesto, salvar mi vida.
Angeles: ¿Quiénes eran tus mandos en aquel momento?
Rey Piuma: El mando superior era el Comandante en Jefe de la Armada, pero dentro de la unidad, dentro de la Dirección de Inteligencia estaba Alvaro Aguis Olazábal, que era el agente 21, el Capitán Sanchus que era el agente 22 y mi jefe directo en aquel momento era el Teniente 1º Daniel Maiorano, era el jefe de laboratorio digamos.
Angeles: En estos últimos días aquí se ha hablado mucho de Serrón, del que era Teniente Serrón que después siguió su carrera por supuesto y ahora ha sido nombrado como delegado del gobierno en un organismo como el CARU, que es la Comisión Asesora del Río Uruguay, y se ha cuestionado la presencia de este militar allí por considerarlo vinculado a violaciones de DDHH. Tú nombrás al Teniente Serrón en el libro ¿verdad?
Rey Piuma: Sí. A mí me extraña mucho que se lo nombre para este cargo primero, por el pasado de él. Tengo entendido de que hay dudas sobre algunas cuestiones que yo describo de él en un libro que es una parte del rapport que presenté en la OEA y en Amnesty Internacional; en el CIJAO en París; en Colarsch en Bélgica y sí, este hombre estaba vinculado a tareas directas de represión y de tortura... Lo que yo quiero insistir porque mucha gente no conoce esto, es que antes de que él entrara en la Dirección de Inteligencia de Prefectura, en el DIPRE, él era Jefe del S2 de Punta del Este. Todos los S2 de todo el país, sea del Ejército, de la Marina, de la Aviación , de todas las dependencias, los S2 estaban encargados de tareas de represión, de detención y de torturas, de gente que estaba vinculada a la resistencia. Y ahí no hay ninguna excepción. O sea, la gente del S2 no eran chicos buenos ni nada por el estilo. Para premiar lo que él había hecho en Punta del Este, lo promueven del S2 de la Prefectura de Punta del Este a Jefe del Departamento 1 en el DIPRE, la Dirección de Inteligencia de Prefectura. El Departamento 1 era inteligencia y contra-inteligencia y era -dentro de toda la Dirección de Inteligencia- era el grupo cien por ciento todos los días, vinculado a tareas de represión y de tortura. Entonces nadie se puede convertir así nomás en Jefe del Departamento 1 siendo una persona que tiene las manos limpias, porque aparte es un cargo de muchísima confianza tanto para el Prefecto Nacional como para el Comandante en Jefe de la Armada -que en aquella época era el Almirante Márquez- así como para los superiores de él.
Cuando él ingresa al DIPRE es cercano a mi partida de Uruguay. Yo huyo de Uruguay el 11 de setiembre de 1980 y él meses antes ya tenía esa promoción. Digamos que a mí lo que me llama muchísimo la atención es que para cualquier promoción o cualquier destacamento de un militar en cualquier tipo de funciones como la que ahora se está manejando para este hombre, en realidad hay una foja de servicios donde figuran los destinos de todos los militares, entonces me gustaría que los responsables de este nombramiento se tomaran la molestia de revisar la foja de destinos y de prestaciones que tuvo el militar este y ver por qué se le dieron esos destinos porque yo vuelvo a insistir: el 95 por ciento de los militares uruguayos en la época de la dictadura o quizás un poco más, estaban a favor de la dictadura. Pero incluso aquellos que estaban a favor de la dictadura, no participaban todos en la tortura ni en la represión. Entonces cuando alguien llegaba al Departamento 1, Inteligencia y Contra-inteligencia; cuando ya había tenido un pasado en el S2, esa gente no era potable, eso es imposible, es descartable.
A mí me llama muchísimo la atención que se destaque a alguien en una posición de este tipo.
Angeles: Estas denuncias sobre Serrón y una lista con lo que tú sabías ¿dónde las hiciste?
Rey Piuma: En muchísimos lugares pero entre ellos, en la Comisión de DDHH de la OEA en noviembre de 1982; en el SIJAN de París en 1981 que fue el primer rapport que preparé; en el Colarsch en Bélgica; en el IEPALA de Madrid, bueno, hay toda una lista. Pero son organizaciones bien serias porque pienso que Amnesty Internacional y la Comisión de DDHH de la OEA, tampoco son clubes de voluntarios que aceptan así nomás aseveraciones de este tipo. Estos informes están circulando por todo el mundo digamos que si yo salí hace casi 26 años, desde hace 24 años y medio que están circulando.
Angeles: Te agrego otra pregunta, porque anoche apareció hablando en televisión Alex Level, que no me acuerdo del cargo pero es como Coronel pero en la Marina, y habló del FUSNA. ¿Qué datos tenés del FUSNA y de Lebel, pero que fue el FUSNA?
Rey Piuma: El FUSNA en aquel momento, ya que no puedo hablar de ahora, era un cuerpo específicamente de combate pero también tenía unidades de Inteligencia y Contra-inteligencia que era el S2 del FUSNA, que significa Fusileros Navales. Por cuestiones técnicas precisas, de sacar huellas dactilares de gente que estaba presa y ese tipo de historias, fui preso cuatro veces a las instalaciones del FUSNA donde se torturaba y también lo hemos comentado eso, en el segundo galpón del Puerto en aquel entonces a mano izquierda, detrás de donde estaba la terminal de ómnibus, ahí todo ese galpón era salón de torturas y ahí torturaban tanto hombres como mujeres sin ninguna excepción porque eran todos personal del S2. Y aparte, o junto con ellos, estaba mezclado también el personal del M2 de la Marina. Los cuerpos del M2 existen en todo el mundo y también son cuerpos de Inteligencia específicos de cada cuerpo militar y que se dedican a cuestiones de información y espionaje. Bueno, el M2 trabajaba conjuntamente con el S2 del FUSNA y en ese galpón ahí en el puerto era donde se realizaban las torturas. Yo he visto las atrocidades más grandes: gentes desnudas
atadas con un piolín al cuello contra la pared; algunos sangrando, otra gente con los dedos de las manos quebrados; no sé, he documentado bastante sobre eso.
Angeles: Otra cosa que queríamos saber es si tenías datos sobre el caso de la nuera de Gelman, alguna información que pudiera ser de interés en este momento que se está investigando mucho y es un caso que se lo ha puesto como emblemático.
Rey Piuma: Por supuesto y aparte es emblemático. Yo por desgracia no puedo aportar nada. Me he tratado de mover sobre este tema y otro tipo de temas pero no tengo nada.
Angeles: ¿Y sobre Elena Quinteros?
Rey Piuma: Lo que a veces se sentían eran rumores pero yo todas las cosas que he escrito y documentado no me he basado en rumores sino en testimonios oculares personales. Yo cuando digo que alguien estaba enchastrado con la tortura y con la represión era porque lo vi yo, no porque alguien me lo contó, estoy hablando de mis rapports, de mis informes, entonces en ese tipo de cuestiones he querido ser muy minucioso. Yo por desgracia sobre la nieta de Gelman no puedo aportar nada y me da muchísima pena porque yo también tengo un tío desaparecido y recién ahora después de tantísimos años se supone donde es que lo enterraron pero bueno, quien lo mató, quien lo torturó, quien lo secuestró yo he tratado de averiguar por tratarse de mi familia y me ha sido imposible. Es un bloque, una nebulosa en la información y uno no entra ahí.
Angeles: Daniel, te agradecemos mucho por tu tiempo, por tu participación, quedamos a las órdenes acá y te mandamos un abrazo grande desde tu país
Rey Piuma: Muchísimas gracias. Yo les agradezco que ustedes sigan martillando con este tema porque la única manera de construir un Uruguay mejor es un Uruguay realmente construido sobre piedra y no sobre arena. Nosotros ya estamos un poco viejos pero las generaciones que vienen ahora tienen que confiar en el futuro, que lo que pasó nunca más va a pasar y que aquellos que cometieron este tipo de crímenes, van a pagar.
Angeles: Gracias Daniel Rey Piuma.
Rey Piuma: Sigan adelante. Gracias.


 

Rubio y Lev: "En el Fusna se torturó salvajemente"

“Barbarie”

“En el Fusna hubo verdaderos destrozos. En el año 1977 se detuvo a decenas de personas que fueron sometidos a brutales torturas. Esto es ampliamente conocido, hay testimonios y documentación”, dijo el senador Enrique Rubio.
“Pero eso no sucedió solamente en ese período, sino en otros momentos del proceso dictatorial. Tengo muchos amigos, conocidos e incluso compañeros de la actividad política de aquella época que fueron sometidos a tratamientos que son una verdadera barbarie en el Fusna”, agregó Rubio, que estuvo vinculado a los GAU (Grupos de Acción Unificadora), fue detenido y procesado junto al extinto dirigente, Hector Rodríguez, en el año 73 –en el penal de Punta Carretas– recordó que en 1977 se realizó un operativo militar del Fusna contra el citado grupo político. “Allí se detuvo a muchos militantes de los GAU que estaban en el país y fueron llevados a la sede de los Fusileros Navales donde fueron torturados”. Rubio añadió que en el año 77, el profesor Ricardo Vilaró fue liberado del penal de Punta Carretas y vuelto a detener en el Fusna”, donde, “fue torturado salvajemente”.
El legislador frenteamplista también recordó que en esa unidad hubo un “entrelazamiento operativo con los centros de detención en Argentina, lo que se vincula con varios ciudadanos desaparecidos. Hay testimonios incontrastables en ese sentido por varios testigos que viven en nuestro país y en el exterior”.

Picanas y martillos

Por su parte, el actual diputado suplente de la Alianza Progresista y ex dirigente del Partido Comunista, León Lev, reiteró a LA REPUBLICA su traumática experiencia personal.
Lev recordó que durante el pasado gobierno de Julio María Sanguinetti se entrevistó con el entonces subsecretario de Defensa, Nicolas Storace, quien “me informó que 15 días antes de mi detención, el jefe del Servicio de Información de Defensa era el general (Iván) Paulos”.
Lev fue detenido el 12 de marzo de 1979 y torturado en el Fusna. “Esto está escrito y lo voy a volver a decir cuantas veces sea necesario. Fui torturado, colgado, picaneado y también me martillaron la cabeza. Así que (si Coates) no sabe si se torturó, yo le puedo decir que fui torturado en un centro naval, cerca del Comando General de la Armada”.
Lev sostuvo que en la sede del Fusna “también se violaron mujeres. Se hicieron las cosas igual que en el resto de los centros de detención de la dictadura, donde no había ninguna defensa legal”.

VOLVER A LA PAGINA  PRINCIPAL Un pasado no tan inmaculado: Los mandos, el Fusna y los vuelos clandestinos 
. Brecha
Dos de los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, que el 8 de agosto entregaron sus informes al presidente Tabaré Vázquez sobre las violaciones a los derechos humanos, participaron directamente en ese tipo de acciones. Pero ninguno de ellos fue objeto de sanción alguna en su carrera militar y llegaron sin dificultad a la cúspide.
Según reveló Búsqueda (miércoles 24), el comandante de la Fuerza Aérea, Enrique Bonelli, admitió que el 24 de julio de 1976 fue copiloto del vuelo clandestino que trasladó a Montevideo a 24 uruguayos que estaban presos en Orletti, los cuales en su mayoría fueron procesados por la justicia militar uruguaya y recluidos en Libertad y Punta Rieles. Por su parte, el comandante de la Armada, Tabaré Daners, fue identificado por su actuación en el Fusna, entre otros, por el médico Raúl Lombardi, quien brindó su testimonio a BRECHA.
Entrevistado por Emiliano Cotelo en El Espectador, el martes 16, Daners sostuvo: "Lamentablemente ocurrieron circunstancias o hechos que, por supuesto, no son motivo de orgullo, pero también es cierto que eso no respondió a una conducta habitual institucional, sino a la de determinadas personas". En esa entrevista Daners precisa cuál fue su responsabilidad en el Fusna: dice que entre 1975 y 1979 fue jefe de la Unidad de Instrucción -como S 1, la Sección Personal del Estado Mayor, y S 4, Logística del Estado Mayor-, y que entre 1979 y 1980 fue segundo comandante de ese mismo cuerpo.
Admite que en esa repartición se aplicaron torturas en forma sistemática, aunque les llamó "apremios físicos", y dijo que en su informe al presidente Tabaré Vázquez ese reconocimiento se hace de modo implícito, al referirse a los procedimientos e interrogatorios que se efectuaban. También afirmó Daners: "Es doloroso tener que estar removiendo cosas que no son gratas, que en muchos casos evidentemente atañen a ex integrantes de la institución que han cometido hechos que no son justificables; yo no los justifiqué en su momento, no los justifico ahora ni los justificaré nunca".
En otra entrevista, Daners precisó que en el Fusna se desempeñó también como "juez sumariante". En declaraciones formuladas a Subrayado (Canal 10), el domingo 21, el dirigente de la construcción Miguel Guzmán, detenido en esos años en el Fusna como militante de los gau, dijo haber reconocido al actual comandante Daners cuando lo interrogó como juez sumariante y señaló que en esa oportunidad conservaba aún muy claras las marcas de las torturas de las que fue objeto durante su detención en esa dependencia de la Armada.
En estas páginas se reproduce el facsímil de un acta en la cual Daners firma como juez sumariante, así como el testimonio exclusivo que brindó a BRECHA el médico Lombardi, quien estuvo detenido en el Fusna desde junio de 1978 hasta enero de 1979. Una vez procesado por la justicia militar por el delito de asociación para delinquir, fue trasladado al penal de Libertad, donde permaneció recluido hasta agosto de 1984. Lombardi es médico nefrólogo e intensivista, fue vicepresidente del Sindicato Médico del Uruguay (smu), integró en dos oportunidades el Tribunal Arbitral del smu y actualmente es miembro de la Comisión de Ética y Colegiación de la VIII Convención Médica. 


EL TESTIMONIO DE LOMBARDI "El Fusna fue uno de los organismos represivos más activos de la dictadura militar, particularmente en la segunda mitad de la década del 70. Fue concebido, conformado y entrenado como un cuerpo de elite, emulando a los tristemente famosos parachutistes del ejército francés, que combatieron a los movimientos de liberación de Argelia. Este cuerpo ocupaba uno de los antiguos depósitos de la aduana. Estos edificios de tres pisos sirvieron simultáneamente como centro de torturas e interrogatorios, centro de detención 'legal' para aquellos detenidos a los que se les había levantado la incomunicación, y como cuartel y centro de entrenamiento, con todas las instalaciones castrenses de rigor, incluyendo servicio médico y odontológico.
Las paredes del celdario fueron construidas con bloques que demarcaban pequeñas habitaciones, con escasa iluminación artificial, que quedaba prendida día y noche, y que permanecían cerradas por la clásica puerta con mirilla. Esta estructura se encontraba en el corazón del edificio que alojaba a toda la dotación del cuerpo. En estas celdas permanecían recluidos los detenidos 'legales', que pasaban el día en un 'patio', que era como un gran galpón que ocupaba dos pisos de altura, con algunas aberturas que comunicaban con otras áreas del cuartel.
En el piso intermedio se encontraban las instalaciones donde se interrogaba bajo tortura a los detenidos de ambos sexos. Allí también eran alojados los detenidos incomunicados, algunos en celdas, otros atados a ganchos amurados en las paredes, siempre encapuchados, aun para comer. La capucha sólo se podía levantar en el baño, que tenía una pequeña banderola a través de la cual se oían conversaciones; luego supe que correspondían al patio de recreo. También en ese patio, en el que estuve algunas semanas atado a la pared (¿en prevención de una fuga imposible?), se oían las conversaciones de las compañeras no incomunicadas, matizadas con el ruido de una máquina de coser, conversaciones y ruidos que acortaron las horas de mis días de incomunicación y de silencio.
No era infrecuente oír los gritos de los detenidos mientras eran torturados, como tampoco lo fue posteriormente, estando ya 'legal' y en contacto con mi familia, en alguna visita de niños. Cuando recibíamos a nuestros hijos, a menudo subíamos el volumen de los cantos para evitar que oyeran los gritos de los torturados. El anonimato de los fusileros pretendía ser permanente, no sólo durante los interrogatorios y la tortura, sino también durante el período de reclusión 'legal', ya que el uso de una venda por parte de los presos era obligatoria en presencia de cualquier integrante del cuerpo, aun de enfermeros, médicos y odontólogos.
Todo esto, y bastante más, ocurría en un mismo local, con una estructura básica de columnas y pisos, a la que se agregaban separaciones, a veces precarias y poco aislantes, con múltiples comunicaciones por ventanas y otras aberturas; recuérdese que originariamente estos edificios fueron depósitos aduaneros de mercaderías. Todo lo que allí ocurría era imposible entonces que fuera ignorado por quienes allí se encontraban.
LA FUNCIÓN DEL JUEZ SUMARIANTE "Una vez terminado el interrogatorio y arrancadas bajo tortura las declaraciones de los detenidos, se labraba un acta -aún tengo en mis oídos el continuo tableteo de las viejas máquinas de escribir de la época preinformática, cercanas al patio de mi 'alojamiento de seguridad'. Firmada el acta y culminada entonces esta etapa, me anuncian: 'Vas a pasar al juez sumariante'. Me dio cierta tranquilidad, ya que suponía que el pasaje a la justicia militar significaría el fin de esta dura y penosa etapa, al tiempo que levantarían mi incomunicación de casi un mes y podría ver a mi familia y ellos, finalmente, saber de mi paradero. Luego de ese anuncio, me trasladan a una pieza cercana, dentro de la cual una voz me pide que me saque la venda. Aparece ante mi vista un oficial, vestido con el mismo y temido uniforme camuflado de los fusileros, que lee el acta, me reinterroga y elabora una nueva acta, de igual contenido, al final de la cual estampa ante mí su firma. Primera y única vez que vi una cara y supe a quién pertenecía.
¿Qué sentido tenía esta figura del 'juez sumariante'? ¿Qué función cumplía? Obviamente, a pesar de su denominación, no formaba parte de la estructura de la llamada 'justicia militar'. En su oportunidad, cuando fui sometido a ella más adelante, pude comprobar que ésta cumplía con todos los formalismos: fiscal, abogado deActas de interrogatorios en el FUSNA. Bajo la firma del juez sumariante Tabaré Danersfensor (de oficio o particular), juez y supremo tribunal militar. Y subrayo, sólo los formalismos. Por lo que este 'juez sumariante' estaba por fuera de ella. Si estaba por fuera, ¿a quién pertenecía? Obviamente a la misma unidad que detenía y torturaba. ¿Dónde actuaba? Obviamente en la misma planta física de la unidad. ¿A quién respondía jerárquicamente? Obviamente al mando de la unidad que detenía y torturaba. ¿Cuál era su función? Sin lugar a dudas, asegurar que las declaraciones arrancadas bajo 'apremios ilegales' se mantuvieran inalterables.
Es imposible, materialmente imposible en el contexto descrito, que cualquier integrante del Fusna (jueces sumariantes, médicos y odontólogos incluidos) ignorara lo que allí ocurría. Íbamos a la consulta odontológica vendados, recibíamos la visita del médico vendados, llegábamos al juez sumariante vendados, y así como nuestros niños podían oír los gritos de los torturados, todos y cada uno de los que habitaban el cuartel del Fusna también los oían.
Uruguay necesita cerrar esta etapa dolorosa de nuestra historia reciente.
Pero hay una sola manera de lograrlo y poder así hacer que nuestros muertos descansen en paz, y que finalmente todos los uruguayos podamos mirarnos a los ojos con serenidad y la conciencia en paz. El sinceramiento por parte de los que saben lo que pasó, cómo pasó, por qué pasó y quiénes fueron los responsables es una condición indispensable para alcanzar la verdad y la justicia. Justicia trunca, por el pronunciamiento democrático, soberano, y a mi juicio equivocado, de la ciudadanía que apoyó el voto amarillo y con ello la ley de nombre largo y de corta vocación de justicia.
Hay algo en lo que los cuatro gobiernos anteriores quedaron en deuda con la sociedad toda y que, finalmente, este gobierno se ha comprometido clara y firmemente a cumplir: la propia ley de caducidad. Fuera de la ley, obviamente nada se puede hacer, pero dentro de la ley, todo lo que ella permite."    



 EL FUSNA POR DENTRO
DANERS OCUPABA UN DESPACHO DEBAJO DE LA SALA DE TORTURAS

 Una carta de ex presos políticos y una investigación de LA REPÚBLICA pusieron en evidencia el nivel de conocimiento que el actual comandante en jefe de la Armada, Tabaré Daners, tuvo del centro de reclusión y torturas que operó durante la dictadura en el Fusna (Fusileros Navales) dependiente del Comando General de la Armada. "La República" consultó a varios ex oficiales de la Armada que revistaron en el Fusna y que accedieron a reconstruir, en detalle, el edificio donde funcionó un centro de torturas.
Daners -que mañana será sucedido por el contralmirante Juan Fernández- ocupó distintos despachos en el Fusna durante los años de la dictadura. Como el juez sumariante, el marino tenía su oficina en la planta baja (N° 66), al
lado del local asignado para la recepción de detenidos (Nº 34). En una habitación contigua pero en planta alta, funcionaban las instalaciones destinadas a los "apremios físicos" de los detenidos. Entre 1975 y 1979,
Daners fue jefe de la Unidad de Instrucción -como S 1, la Sección Personal del Estado Mayor, y S 4 (ambas oficinas figuran en el plano con el N° 48) Logística del Estado Mayor-, y entre 1979 y 1980 fue segundo comandante de ese mismo cuerno.
Daners admitió que "lamentablemente ocurrieron circunstancias o hechos que, por supuesto, no son motivo de orgullo, pero también es cierto que eso no respondió a una conducta habitual institucional, sino a la de determinadas personas" y agregó que "yo no los justifiqué en su momento, no los justifico ahora ni los justificaré nunca".
Días pasados, un grupo de 19 militantes del disuelto Grupo de Acción Unificadora (GAU) reclamó al actual comandante de la Armada, vicealmirante Tabaré Daners, "esclarecer los hechos más indignos de nuestra historia y que sabe muy bien". Lo acusaban de conocer los mecanismos de tortura en dependencias de los Fusileros Navales en los años 1977 y 78 y que aún no reconoció públicamente.
Raúl Daguerre, de 52 años de edad, firmante de la carta pública, estuvo detenido en el Fusna, en los años en que el actual comandante Daners revestía en el Fusna.
En diálogo con LA REPÚBLICA, señaló que en ninguno de los dos informes de la Armada "hay un reconocimiento explícito de la tortura aplicada en el Fusna y se sigue hablando solamente de apremios físicos".
Recordó que "un grupo importante de integrantes del GAU estuvo en 1977 detenido en la base de los Fusileros Navales, y el comandante Daners era el responsable directo de la captura nuestra, conoce y tiene más datos de Los que ya dijo".
Daguerre fue detenido en noviembre de (977 y recuerda al actual comandante.
"Daners aparecía como juez sumariante, un eufemismo para designar al torturador que hacía la parte administrativa de los detenidos, por decirlo de alguna manera".
Además, la unidad del Fusna "es lo suficientemente chica en materia de espacio como para que todo lo que ocurría allí adentro se oyera claramente".
"Así como nosotros escuchábamos los cánticos y gritos de la tropa en los entrenamientos, también la tropa escuchaba los gritos nuestros cuando se torturaba. Todo estaba limitado a pocos metros y es imposible que Daners o los médicos, odontólogos o enfermeros que participaban en todo eso, puedan negar lo que allí pasaba".
"La situación que se dio en el Fusna a partir de 1975 o 76 se da en un encuadre de país distinto. La guerrilla urbana estaba derrotada y creo que la Armada uruguaya emuló a la argentina que en aquel momento estaba comandada por Massera y que tenía sus apetitos políticos. Operaron de manera orgánica. Todos recordamos lo que era la figura en aquellos años del comandante Márquez", agregó. "Daners sabe mucho más de lo que ya dijo. Sería bueno también que la Marina abriera las puertas del destacamento de los Fusileros Navales, ubicado allí en la Aduana y la prensa dé cuenta de lo que son esas instalaciones", afirmó.
Pero también Daners fue identificado por su actuación en el Fusna, entre otros, por el médico Raúl Lombardi, según testimonio publicado por Brecha.
Lombardi sostuvo que "el Fusna fue uno de los organismos represivos más activos de la dictadura militar, particularmente en la segunda mitad de la década del 70". "Fue concebido, conformado y entrenado' como un cuerpo de élite, emulando a los tristemente famosos parachutistes del ejército francés, que combatieron a los movimientos de liberación de Argelia".
"Este cuerpo ocupaba uno de los antiguos depósitos de la aduana. Estos edificios de tres pisos sirvieron simultáneamente como centro de torturas e interrogatorios, centro de detención 'legal' para aquellos detenidos a los que se les había levantado la incomunicación, y como cuartel y centro de entrenamiento, con todas las instalaciones castrenses de rigor, incluyendo servicio médico y odontológico".
"Las paredes del celdario fueron construidas con bloques que demarcaban pequeñas habitaciones, con escasa iluminación artificial, que quedaba prendida día y noche, y que permanecían cerradas por la clásica puerta con mirilla. Esta estructura se encontraba en el corazón del edificio que alojaba a toda la dotación del cuerpo. En estas celdas permanecían recluidos los detenidos 'legales', que pasaban el día en un 'patio', que era como un gran galpón que ocupaba dos pisos de altura, con algunas aberturas que comunicaban con otras áreas del cuartel".
"En el piso intermedio se encontraban las instalaciones donde se interrogaba bajo tortura a los detenidos de ambos sexos. Allí también eran alojados los detenidos incomunicados, algunos en celdas, otros atados a ganchos amurados en las paredes, siempre encapuchados, aun para comer. La capucha sólo se podía levantar en el baño, que tenía una pequeña banderola a través de la cual se oían conversaciones; luego supe que correspondían al patio de recreo. También en ese patio, en el que estuve algunas semanas atado á la pared, se oían las conversaciones de las compañeras no incomunicadas, matizadas con el ruido de una máquina de coser, conversaciones y ruidos que acortaron las horas de mis días de incomunicación y de silencio".
"No era infrecuente oír los gritos de los detenidos mientras eran torturados". "Todo esto, y bastante más, ocurría en un mismo local, con una estructura básica de columnas y pisos, a la que se agregaban separaciones, a veces precarias y poco aislantes, con múltiples comunicaciones por ventanas y otras aberturas; recuérdese que originariamente estos edificios fueron depósitos aduaneros de mercaderías. Todo lo que allí ocurría era imposible entonces que fuera ignorado por quienes allí se encontraban".
Más adelante, expuso sobre la función del juez sumariante. Afirmó que "no formaba parte de la estructura de la llamada 'justicia militar'" y que su función era "asegurar que las declaraciones arrancadas bajo 'apremios ilegales' se mantuvieran inalterables". "Es imposible, materialmente imposible en el contexto descrito, que cualquier integrante del Fusna (jueces sumariantes, médicos y odontólogos incluidos) ignorara lo que allí ocurría", afirmó.

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