viernes, 30 de agosto de 2013

Polémicas detenciones de inteligencia

http://archives.uruguay.usembassy.gov/usaweb/2007/07-306ES.shtml.


Siguen las detenciones de los servicios de inteligencia en Uruguay:

-Ayer (juev 29) detuvieron a compañera que frecuenta La Solidaria. Incomunicada, estuvo desparecida más de 8 horas hasta que se la ubicó retenida en Jefatura. Sigue detenida (argumentan un tema de irregularidad en documentación ya que es de origen chileno).

-Ayer (juev 29) 2 detenidos que se dirigían a movilización. "Detención preventiva", fueron soltados.

-Hoy (vie 30) otra compañera militante detenida cuando salía de su casa para el trabajo (se desconoce aún motivación).

*en Tacuarembó incautan equipos de Radio La Kandela
*siguen procesados sin prisión 2 compañeros desde la marcha del 14 agosto
*Ministerio sigue sin explicar la violencia policial contra los 12 detenidos el 24 de agosto

PASAR AVISO!. DENUNCIAR LO QUE ESTÁ PASANDO! ¿DONDE ESTÁN LOS ORGANISMOS DE DDHH?. HAY QUE FRENAR ESTO YA!

 30 Agosto 2013

Escrito por: Eliana Gilet
 Es política
Polémicas detenciones de inteligencia previas a la Marcha del Filtro 
  Terrible sol había habido todo el día. La marcha estaba convocada a las cinco de la tarde, del Obelisco al Filtro. Esa que recuerda un abuso policial bestial sobre la población movilizada iba a tener su propia muestra 19 años después. A no ser que la gravedad de la situación sólo se entienda cuando rompe los ojos, cuando cierto sadismo no declarado necesite de un muerto para reconocerla. El testimonio de los detenidos articula el relato. Quienes podrían contestarlo prefirieron callar.
Tres pibes caminan hacia la marcha cuando en la esquina de Paysandú y República les sale al cruce un auto blanco, del que bajan tres, arma en mano y al grito de “¡Contra la pared!”. Uno de éstos saca a relucir una placa para dar cuenta de que, a pesar de estar de civil, son policías. “No me mires, quedate dado vuelta”, dice otro, desplegando toda su amabilidad. Documentos, cacheo; uno no tiene la cédula. “Ah, pero vos sos el del bombo”, le dicen al que ahora carga una bandera. Aparece una camioneta, también blanca, también sin identificación, como todos los vehículos involucrados en este relato. Esposados, dos marchan para la camioneta; el tercero al auto. El motivo de la detención, un misterio. En la camioneta, el veterano que va sentado adelante empieza a dar alguna muestra: “¿Y vos sabés lo que es el Filtro? ¿Sabés?”, le pregunta a un interlocutor mudo. “El pibe ese se murió porque lo dejaron tirado sus compañeros”, agrega.
Los que saben que el pibe no se murió porque los compañeros lo hayan dejado tirado se van agolpando frente al monumento a Candeau, en el parque Batlle. Hay algunas banderas, mates, tabacos y unos altoparlantes que repiten una y otra vez una canción algo atomizante, como un rock pesado de barricada que recuerda el motivo de la marcha. Cuando cerca de una hora más tarde la columna de gente tome forma sobre media calzada de bulevar Artigas, ya los habrán parado y detenido a todos.
En la camioneta los pibes escuchan la conversa de los agentes que se comunican con otros por radio. Operativo Tres Setenta, detenidos en la plaza Seregni. En la plaza otros tres son abordados de manera similar. Primero un auto y después una camioneta. Ninguno de los policías se identifica. Los seis que vienen en la camioneta se empeñan en taparse la cara, se acomodan los lentes de sol, se suben las bufandas, los gorros.
“Vas a ser procesado y no vas a poder tener un cargo público, tu familia se va a decepcionar”, interrumpe el veterano de más arriba. “¿A vos te toca pintar?”, pregunta. “¿Vos me encontraste algo con qué pintar?”, responde el interrogado, que abandona el mutismo. Un par de cachetadas le surcan la cara al gurí. “Llevo más de 30 años en la Policía”, le informa, dándose vuelta para dirigirse al otro policía sentado a su lado: “Yo de noche quiero tener mi colita, si no tengo mi culito me aburro”. “Sí, se paga mucho por un culito en la cárcel”, intercambian.
La radio policial escupe puntos de vigilancia, móviles y más detenciones. En un área reducida, camionetas blancas con policías de civil habían detenido a otros dos grupos de gente: 12 en total, nueve pibes y tres gurisas. Cuando horas más tarde se encuentren en una de las celdas de la Jefatura de Montevideo se darán cuenta de que lo que tienen en común es que todos habían salido de La Solidaria, el centro social que fue presentado en estas páginas hace un par de meses. En aquel momento la Policía ya había pateado sus puertas haciéndose eco de la denuncia que los dueños del lugar habían presentado en reclamo de su propiedad (véase Brecha, 24-V-13).
En las tensas horas que se vivieron en aquel primer encuentro con la Policía, se había presentado en las puertas de la casa de Fernández Crespo un fotógrafo de inteligencia que registraba a los que estaban en los alrededores.
Perdidos en los pasillos laberínticos de la Jefatura, los pibes, todavía separados en grupos, tal como habían sido detenidos, empezaban un periplo que duraría cuatro horas más. Los sentaron en fila en una especie de sala de espera rodeados de otros ocho o nueve policías de particular, mientras iban dejando sus pertenencias en un mostrador. Es entonces cuando aparece un policía más que tendrá su relevancia en el relato. Pelado, de botas tejanas y campera militar, entra en escena blandiendo el palo de la bandera que los pibes llevaban para la marcha. Golpea el piso con él, levanta la vista y dice: “El palo te lo voy a meter en el culo. Mirá que a partir de los 30 centímetros empieza a doler”. El resto se ríe, festeja la burda ocurrencia. “Podemos llevarles estos culitos a los negros de allá arriba”, se escucha. Luego son fotografiados por dos fotógrafos diferentes. “Estas fotos son para nosotros”, suelta uno al pasar. Y a continuación, uno a uno, son llevados a un pasillo estrecho donde los hacen desnudarse, mientras vuelven a revisarles la ropa. El pelado irrumpe nuevamente. “¿Querés pelear? Dale, mano a mano”, le dice al pibe desnudo que tiene enfrente. Se le acerca, saca un arma y se la pone en la cabeza. “La próxima vez que te vea te voy limpiar”, le dice, acercándole la cara. “Ponete en cuclillas, a partir de ahora va a depender de vos que no te rompa la cabeza.” El pibe obedece. “¿Sabés nadar? ¿Sabés contar? Te vamos a hacer un submarino. ¿Sabés lo que es un submarino seco?”, amenaza. “¡Parate! Tenés diez segundos para vestirte.”

***
Llegando a la esquina de Monte Caseros la marcha se detiene. En la placita minúscula hay un monolito que recuerda al comisario Luis Pardeiro, quien en la década del 30 estuvo al frente de la persecución a los anarquistas expropiadores, el mismo al que Miguel Arcángel Rosigna había denunciado por usar con él los “procedimientos más brutales e indignos”. Con movimientos rápidos, un grupito tapa la placa con otra que dice: “Plaza Faccia Bruta. Solidaridad con los pueblos en lucha”. Pero hay una pesadez extraña en el ambiente que se materializa en las palabras pronunciadas ante el micrófono: “Faltan algunos compañeros, traían una pancarta e iban a decir unas palabras en esta plaza. No sabemos qué pasa. Ninguno contesta el celular”. Ya son más de las siete de la tarde. El murmullo se apropia de la concurrencia, que tarda en volver a marchar. Son cinco, son diez, no se sabe cuántos son.

***
Mientras tanto los pibes son conducidos de a dos al interrogatorio. Sentados cada uno frente a un agente, siempre de particular, las primeras preguntas develan el motivo de la detención, que hasta entonces no había sido explicitado a ninguno de los detenidos. “¿Fuiste a la marcha del 14 de agosto? ¿Conocés a los procesados en esa marcha”, escucharán todos. Los interrogadores se cruzan, le hablan al otro interrogado. “¿Cómo que no estabas? Decí bien las cosas, que tengo el video”, tercia uno de los otros agentes que no hacen preguntas, pero lo observan todo desde el fondo del salón. Van rotando los agentes que preguntan a medida que los detenidos van pasando por el banquillo. Salvo uno, que permanece callado, observando. Las únicas palabras que pronuncia dejan en evidencia su acento español.
—¿Qué ideología tienen? ¿Quiénes van a La Solidaria?
—No sé, yo trabajo todo el día. Entro a trabajar a las ocho de la mañana y salgo a las siete de la tarde –responde uno.
—No, hoy saliste de trabajar a las 15.13 –le responden.
No es la única muestra que darán los agentes de la vigilancia a la que han sometido a algunos. “Mirá que tengo fotos desde que están yendo a La Solidaria, no me mientas”, le dicen a otro. “¿Estás seguro de que nunca me viste? Yo te he visto tantas veces que ya somos como hermanos, hemos estado tan cerca”, le afirma un agente a otro de los pibes.
La vigilancia, de todas maneras, no se tradujo precisamente en afinar estas detenciones. Entre los pibes había varios que efectivamente no habían ido a la marcha del 14, e incluso uno que simplemente había pasado por ahí porque había ido a algunas de las actividades hechas en la casa, y el bondi lo dejaba cerca. “Ustedes son todos de un mismo grupo, ¿no? ¿Por qué salieron todos de La Solidaria?”, insistían los policías. A varios de los detenidos también se les preguntó por sus posibles vínculos con la Plenaria Memoria y Justicia, y particularmente con Irma Leites.
“El abogado ya va a venir”, respondió uno de los interrogadores cuando uno de los pibes logró colar la pregunta. El abogado estaba recorriendo las seccionales del Centro, en las que no obtendría ningún dato. Ahí no se había detenido a nadie. Cerca de las 20.30 llegó a Jefatura. El guardia que lo atendió le confirmó que tenían ahí a los 12 detenidos, pero le negó información de quién los había llevado o cuál era el motivo de la detención. El abogado le aclaró que eso incumplía la ley de procedimiento policial. El guardia tampoco quiso decirle al abogado cuál era el juez actuante en la causa, hasta que finalmente le contestó: “Es el Juzgado de 16º Turno o el de 2º Turno”.
Adentro, los agentes imprimían tres copias del resultado del interrogatorio y se las daban a firmar a los detenidos. “Dale, firmá rápido”, increparon a uno. “No, lo voy a leer detenidamente”, contestó. De hecho, varios de los testimonios escritos tenían párrafos agregados, los muchachos protestaron y fueron quitados antes de que firmaran. Ninguno de estos documentos fue entregado al abogado que los representaba.

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Ya pegando la curva por los “Cuernos de Batlle”, la marcha se paró a una cuadra del hospital donde sucedió la masacre años atrás. El pequeño acto dio comienzo con la noticia que había comunicado el abogado: los detenidos eran 12 y estaban en Jefatura. Nada más se sabía. Varios de los concurrentes decidieron ir a brindar su apoyo. Cuando el grupo llegó a la calle Yi, los agentes se lo hicieron saber a los presos: “Vamos a empezar a abrir las celdas para que vayan entrando todos esos que están afuera”.

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Uno a uno fueron sacándolos de la celda. Eran cerca de las diez de la noche. “Si los veo haciendo relajo con esos de ahí afuera, los meto a todos de vuelta”, le dijeron a uno.
Como si se tratara de una película yanqui, el pelado que amenazaba párrafos arriba hace una última aparición: “La próxima vez que lleves un palo, anda con un chaleco porque te voy a cagar a tiros”, le recuerda a otro de los pibes. “Anden con cuatro ojos porque vamos a empezar a patrullar”, les advierten como saludo de despedida.

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Ya con los pibes en la calle, el abogado logrará averiguar que unas dos horas después de las detenciones, pasadas las siete de la tarde del sábado, el procedimiento fue comunicado telefónicamente al juez penal del 2º Turno, doctor Pedro Salazar. Hubo otra jueza informada de las detenciones, la doctora Julia Staricco, del 16º Turno. Brecha se comunicó con la jueza, quien dijo que “a raíz de las detenciones del 14 de agosto, hemos trabajado en forma permanente con inteligencia policial y la seccional correspondiente”. Al consultársele si ella había dado la orden para detener a los 12 pibes el 24 de agosto, la jueza contestó que “eso me parece que no tiene nada que ver con el procesamiento y la investigación que se viene realizando. Como una parte de ese expediente sigue en presumario por los posibles implicados que hubo el 14 de agosto, canalicé la información al respecto por la oficina de prensa de la scj”.
Brecha se comunicó a continuación con Raúl Oxandabarat, quien en primera instancia no estaba al tanto de que hubiese habido detenidos el 24 de agosto. Se le explicó que el punto que quería confirmarse era si la jueza había emitido una orden de detención contra los 12, a lo que respondió: “Seguramente hayan sido detenidos por la Policía en el marco de la marcha, que ahora lógicamente hace infiltraciones en las organizaciones extremas”. Habiéndose comunicado con la jueza, Oxandabarat finalmente confirmó que ella no había emitido una orden de detención, sino que “había dado el visto bueno para que las investigaciones continuaran”, y que “el tema es determinar si esas personas potencialmente podían producir algún daño”. El vocero reconoció que la jueza Staricco ordenó la libertad porque “de hecho no hay ninguna conducta reprochable penalmente, no hay razón para que les priven la libertad ni los deriven a juez, una vez cumplidas las tareas administrativas. No sé cuánto estuvieron detenidos, tres o cuatro horas, lo que normalmente demanda una actividad administrativa de la Policía, no hubo ninguna cosa extraordinaria en esto”. Agregó también que “las estrategias de investigación corren por cuenta del Ministerio del Interior”.
Brecha intentó entrevistar al inspector principal José Colman, director del Departamento de Información e Inteligencia de la Policía, división señalada como responsable del operativo. El jefe del servicio comunicó al semanario que el inspector había accedido a la entrevista, pero que para efectuarla debía tener el aval de la Unidad de Comunicación del ministerio. Realizadas las gestiones, desde la Unicom se negó esa posibilidad, argumentando que Colman no estaba autorizado a hablar del tema. El único vocero sería el ministro Eduardo Bonomi, quien rechazó la posibilidad de hacer la entrevista antes del cierre de esta edición.

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Las preocupaciones surgen por todos lados. El reconocimiento de la infiltración de la Policía en la marcha del 14 de agosto surge del expediente judicial, según publicó el diario El País. En la tarde del miércoles, al salir del Parlamento, Bonomi justificó el accionar por denuncias realizadas “por los propios organizadores de la marcha”. Brecha consultó a las organizaciones estudiantiles, que desmintieron tal afirmación. El testimonio de esos infiltrados fue clave en la detención y procesamiento de dos personas en la marcha de los estudiantes.
Y la otra, la más grave, es la sarta de irregularidades cometidas con los 12 detenidos: tanto la falta total de apego a la ley de procedimiento policial, como la detención de personas sobre las que no pesa orden judicial alguna, ni procesos en curso ni cargos de ningún tipo. “Acá no hubo prisión preventiva, hubo un operativo policial en distintos lugares céntricos de Montevideo, que tuvieron como centro a toda la gente que salía de La Solidaria”, enfatizó el abogado. “Lo que denunciamos es un hostigamiento directo a ese colectivo social y a la Plenaria”, agregó.

 Política 30.8.13

De oficio 
Ielsur: maltrato a jóvenes el 24 de agosto amerita intervención de Institución de Derechos Humanos. 

La detención de un grupo de jóvenes antes de la marcha del Filtro, su posterior traslado a la Jefatura de Policía de Montevideo y los maltratos físicos y psicológicos a los que fueron sometidos por efectivos de la Policía debería generar “la intervención de oficio” de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, dijo a la diaria Luis Pedernera, del Consejo Directivo del Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (Ielsur). Sin embargo, Pedernera explicó que este tipo de detenciones sin orden judicial quedó habilitado por la Ley de Procedimiento Policial, “una norma que cuestionamos duramente por su inconstitucionalidad”.
Esa norma permite “el ejercicio discrecional del uso de la fuerza por parte de la Policía, sin control judicial”, como por ejemplo “la detención por averiguaciones”, agregó. Además, la Policía puede informar a la Justicia con posterioridad al procedimiento, cuando el Poder Judicial “es el órgano que vigila el respeto por las garantías públicas”.
“Esto le da a la Policía un poder preocupante sobre la libertad de los individuos”, añadió. El integrante de Ielsur advirtió que este tipo de procedimientos son “habituales” con los niños en situación de calle, pero en ese caso “hay una legitimación social de que son unos malandras, afean a la ciudad, molestan a los turistas”. Pedernera también cuestionó el reciente Manual sobre procedimientos policiales del Ministerio del Interior (MI), porque “no figura” en el texto el recurso del hábeas corpus, una herramienta constitucional que habilita a pedirle a un juez información sobre el paradero de un detenido, algo que debe ser contestado en un plazo no mayor a 24 horas. Obviamente, lo que permitiría la Ley de Procedimiento Policial son las detenciones “en averiguaciones”, pero no los abusos y la violencia a que fueron sometidos los 12 jóvenes detenidos el 24 de agosto, uno de los cuales dio su testimonio a la diaria (ver http://ladiaria.com.uy/ACVN ).
El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, reconoció el miércoles en la Comisión de Constitución, Códigos, Legislación General y Administración de la Cámara de Diputados que la Policía se infiltró en la marcha del Día de los Mártires Estudiantiles, porque había recibido información, de los propios organizadores, acerca de que iba a haber ataques en el Centro Militar y en la sede del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Voceros de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), organizadora de la movilización, lo negaron. El lunes el gremio estudiantil emitió un comunicado en el que explica que la marcha “se realizó en coordinaciones donde participaron los más amplios actores del movimiento estudiantil” y denuncia “la disposición de la Guardia Republicana, que fue un franco hostigamiento a la movilización”. La declaración agrega que “el desenlace que se dio cuando la movilización pasó” por el MEF “fue lamentable” y por eso rechaza “tajantemente el accionar” policial.
La FEUU denuncia una “campaña de estigmatización de los sindicatos y gremios de la educación” y rechaza “todas las medidas tendientes a reprimir a los sectores populares, llámense decreto de ilegalidad de ocupar edificios públicos, megaoperativos, la propuesta de la baja de la edad de imputabilidad”, así como el despliegue policial “persiguiendo” estudiantes. Agregan que en la marcha del Filtro se volvieron “a ver estos montajes del aparato represivo”, hechos que “reflejan la política de criminalización de la protesta en Uruguay y el continente”. Martín Randall, de la Mesa Ejecutiva de la FEUU, dijo que “llama la atención” que esto pase en “un gobierno de corte progresista”.
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Montevideo 30 de agosto de 2013

COMUNICADO A LA OPINION PUBLICA
A través de este comunicado los trabajadores del taxímetro queremos manifestar nuestro más profundo rechazo a las prácticas que viene desarrollando el ministerio del interior y los servicios de inteligencia.
Ubicamos este tipo de prácticas en un conjunto de medidas que venimos denunciando desde hace bastante tiempo, medidas que han impulsado la represión hacia los sectores populares, hacia los sectores del pueblo más vulnerables, atacados permanentemente por las políticas económicas y los grandes medios de comunicación, estigmatizando y promoviendo aun mas represión…medidas que se plantean atacar, reprimir y encarcelar a todo aquel que lo discuta, se organice y de pelea por mejoras inmediatas y de largo plazo.
Vimos y denunciamos como sitiaron el borro, cercando a la gente trabajadora, vemos cotidianamente las sofisticadas unidades policiales recorrer los barrios populares en busca de “elementos distorsionantes”, analizamos las iniciativas reaccionarias de bajar la edad de imputabilidad y la ubicamos en este marco, el sistema hipócrita, opera, actúa y renueva  mecanismos que los pobres del mundo ya conocemos.
La represión en el liceo 70 hacia los trabajadores, padres y alumnos que reclamaban un baño para nuestros hijos, el sistemático ataque a la digna huelga emprendida por los profesores, en busca de mejores salarios y mejores condiciones para trabajar y estudiar, ataques que se expresaron con policías hostigando los liceos ocupados y fotografiando, fichando a la militancia y a los ocupantes…
La modificación del operar policiaco, nueva infraestructura de inteligencia, el montaje de miles de cámaras en la ciudad, la legalización de la impunidad  está generando el escenario propicio para que se muestren libremente quienes desaparecieron, torturaron, violaron y asesinaron.
La represión el 14 de agosto a los estudiantes, policías infiltrados en la movilización detectando nuevamente “elementos distorsionantes”, la posterior detención sin argumento alguno más que aquel que esgrimían los dictadores y fascistas: el pensar diferente.
La detención de doce compañeros previo a la marcha del 24 de agosto en donde seguimos reclamando justicia por los compañeros Morroni y Facal, movilización que también fue infiltrada por los organismos de inteligencia.
El hostigamiento legal, las amenazas publicas por parte de los diferentes actores del gobierno a los trabajadores de la salud…
El cierre de la radio comunitaria la kandela de Tacuarembó, colectivo que ha jugado un papel protagónico en la pelea en contra de la mega minería a cielo abierto, colectivo que ha denunciado un sinfín de injusticias en los diferentes planos de la sociedad, colectivo que ha operado solidariamente con los trabajadores que luchan y ha resistido con la solidaridad del pueblo todos los ataques del sistema político y las clases dominantes.
La clase trabajadora se encuentra  frente a una nueva ronda de consejos de salario, más de 500.000 trabajadores se estarán movilizando y organizando para dar la pelea frente a las cámaras empresariales que están dispuestas a NADA, salvo rebajar salarios, empeorar condiciones de trabajo, flexibilizar las mejoras obtenidas a través de la lucha y organización y obtener mejores beneficios de las arcas del estado y expropiar aun mas los dineros de los trabajadores…
El gobierno ha expresado su voluntad de transcurrir estos meses con tranquilidad, ha expresado también su apuro de cara a un nuevo año de campaña electoral, ha colocado pautas que son a todas luces insuficientes y que no mejoraran en nada la situación que atravesamos quienes vivimos de nuestro salario, el aumento de los precios en los productos de la canasta básica no ha cesado y la vida es cada vez más difícil para los trabajadores…
En este escenario de represión, en este escenario de seguimiento y hostigamiento se busca controlar a los sectores populares, se pretende marcar la cancha y amedrentar a los trabajadores en un escenario de gran conflictividad.
En este marco los trabajadores del taxímetro convocamos a la más amplia SOLIDARIDAD con los perseguidos encarcelados y enjuiciados, es un deber para nosotros RESISTIR estos ataques del enemigo de clase.
ARRIBA LOS QUE LUCHAN!!!
                              

SUATT UNOTT-PIT-CNT

de "saracho"





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