domingo, 22 de septiembre de 2013

Cartas de una madre II


Los torturados 1976  Oswaldo Guayasamín: Edad de la ira

 por Verónica Engler

Desde 1972 hasta 1985 vivimos años muy duros. Mi abuela luchó continuamente por mantener vivos a sus hijos, para eso apeló a cuanto pudo, buscando despertar empatía y misericordia en sus interlocutores. No era fácil en una dictadura en la que el aparato represivo actuaba con certeza quirúrgica, asesinando, torturando, secuestrando y desapareciendo gente.  En las condiciones de reclusión que muchos y muchas compañeras se encontraban, una esperanza en forma de un lápiz, un libro, una medicina, o la posibilidad de ver el sol, eran fundamentales para sobrevivir a los maltratos y el aislamiento al que eran sometidos. Cualquier militar que tuviera la más mínima voluntad de aflojar un poco la soga que los estaba ahorcando, para dar un respiro a los reclusos que se encontraban sumergidos en un infierno, era un aliento. Así, a pesar de lo que tuvo que vivir, aprendió a agradecer las pequeñas “aperturas” de ese calvario que daba vueltas como una noria y volvía siempre al principio; a la impotencia, el dolor, la desesperación más profunda. Aprendió a suplicar y aceptar cualquier migaja que le diera un poco más de tiempo a sus hijos. Los más “buenos” eran quienes, manteniendo las duras condiciones de aislamiento y precariedad no lo atormentaban hasta la locura y a eso se aferraba Catalina. Desde muy pequeños nos encontramos girando en esta calesita de desvaríos, sufrimos el pesar de nuestros mayores y la angustia de no poder hacer nada, los atropello y la interminable ausencia que se nos imponía. Fuimos dolorosamente conscientes de la miseria humana y crecimos palpándola, fuimos allanados muchas veces, manoseados y destratados en las visitas, después de largos viajes tuvimos que esperar a la intemperie sin importar el clima, para ver media hora a mi padre, arriesgando siempre que se suspendiera la visita, encontrándolo muchas veces en muy malas condiciones. La relación que durante esos trece años pudimos construir, estuvo marcada de horror y desesperación, de militares y reglas arbitrarias, de censura, de locura y rayana a la muerte.



Hoy se quiere impedir que busquemos la Verdad y exijamos Justicia, hoy pretenden tacharnos de radicales a viejos y a jóvenes por manifestar exigiendo lo que nos corresponde.



La presión que sentimos es continua señores ministros y cada ladrillo que ustedes ponen en la muralla de la impunidad, está hecho con nuestras lágrimas y nuestro dolor. Un fiscal quiere procesar a un grupo de compañeras y compañeros de forma arbitraria y mintiendo. Este fiscal que se muestra duro e intransigente frente quienes de una u otra manera sufrimos el atropello del terrorismo de estado, entiende demasiado bien que esto afecta a todos los que luchamos por Verdad y Justicia, sin embargo, se olvida convenientemente del papel de los que reprimieron y del espanto al que fueron y son sometidas las víctimas de esa represión. Por qué no aplica la misma dureza para juzgar a quienes fueron capaces de cometer una barbarie perpetuada durante más de una década?, una barbarie que se extiende más allá de ese tiempo en los casos de desaparecidos?. ¿No se pregunta Zubía o los Ministros cuan grande es la presión que sienten los familiares de los y las compañeras que aún no aparecieron?. No les importa, porque fueron actores mudos en época de dictadura y hoy pretenden encubrir y tapar lo que se hizo y dejarnos en claro de que aún pueden reprimir y encarcelar, infiltrar marchas, fotografiar personas y hasta torturar. No debemos permitirlo, por eso voy a seguir difundiendo cartas que muestren el sentir de horror e impotencia que padecimos y que nos quieren volver a hacer padecer, por eso es importante que esto trascienda las fronteras de nuestro país y que sea denunciado a nivel internacional. Está clarísimo que este es un caso de persecución política aunque lo intenten poner en otra órbita. Aunque dirijan el aparato represivo hacia los uruguayos que exigimos justicia, no conseguirán amedrentarnos. Si algo aprendí de mi familia y de muchas y muchos compañeros expresos, madres, hijos y familiares, es a no ser indiferente y a no rendirme.



Por Verdad y Justicia

Veronika Engler

22/09/2013



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Montevideo  Marzo 30/978



Comandante de la División de Ejército No 2



General Juan José Méndez



De mi consideración:



El domingo 26 de marzo tuve visita con mi hijo preso en el cuartel de Trinidad. Era el día de la celebración de la resurrección de Cristo. Después de años de no leer, ni escribir me pidió no solo libros, sino pinturas para volver a pintar. General, un pedido que nace de lo más profundo de mi corazón. De este mi corazón arrugado por tanto dolor; mi hijo quiere volver a la vida, por Dios le suplico que llegue cuanto pide. Cartulinas, témperas, lápices, ajedrez.



Lo lamentable es que dibujó para mi un Cristo y no me lo entregaron alegando que no se autorizaba entregar dibujos, quisiera que Usted lo vea.



General, recuerdo que en nuestra entrevista dijo Usted que cuando se desplazaba en su coche, percibía que su hijo Juanjo (así lo llamó) se sentía orgulloso de Ud.



Donde está morando su hijo eso no le puede llenar de orgullo, sí puede estar seguro que su hijo le aprobará y estará más cerca de Usted si ayuda a un ser humano. A un ser que hace seis larguísimos años que está preso; y en total soledad más de cuatro. Uno de los más tremendos castigos inflingidos a seres racionales.



General Méndez, le escribí anteriormente, no sé si U. recibió mi carta.



Con todo el respeto que Ud. Me merece



Lo saluda muy atte.



Katia G. de Engler



Montevideo Junio 2/980

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Comandante de la División de Ejército 3



General Boscan Hontou



De mi consideración:



Muchos han sido los mortales a quienes me he dirigido en estos largos y tremendos ocho años que me ha tocado vivir.



Usted es uno más General Hontou, y puedo asegurarle que jamás fui defraudada.



Se trata de mi hijo Henry Engler, preso en el Batallón de Ingenieros 3 donde ha sido trasladado hace poco tiempo. Durante más de cuatro años mi hijo nunca pidió nada, además estuvo muy enfermo. Yo era la que le hablaba de Dios y le instaba a que leyera la Biblia, y así lo hizo, y como en un milagro resolvió profesar la religión de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones)



Ahora pide ser bautizado; y está abocado a un trabajo religioso y necesita material, el cual no está autorizado en un papel que me hicieron firmar.



Pide un Atlas y un libro de Historia donde dice de cómo se inició la religión, en que parte y cuando. Le ruego encarecidamente si fuera posible de autorización para que le sea entregado ese material. Es un trabajo muy importante para él, aunque siempre lo conserve consigo. En cuanto al bautismo pienso tener la posibilidad y el gusto de hablar personalmente con Usted.



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Paysandú Julio 14/980

Sr. Comandante del Batallón Ingenieros 3

Tte. Coronel Gamou



De mi consideración:



Espero no molestarlo con estas líneas, hoy me siento muy mal, aprieta mi corazón hasta ahogarlo una tremenda angustia. Llegó mi nuera, fue a hacerle la visita al esposo (Henry Engler) correspondiente al día Domingo 13. Llegó llorando, no solo lo trajeron esposado sino también encapuchado, le quitaron la capucha delante de ella, Sr. Comandante por qué?. Han transcurrido ocho larguísimos y penosos años. En cada traslado, es volver al principio; mi hijo estuvo muy enfermo, tanto que creí no viviría, entonces en mi impotencia y desesperación escribí al General Zubía rogándole se tomaran las medidas pertinentes para su recuperación; y él así lo hizo. Guardo para ese militar mi profundo respeto. Cuando mi hijo estuvo tan mal en el Cuartel de Colonia fui a la Iglesia, y frente a la imagen de Cristo juré prenderme fuego en la plaza Libertad si él moría y así lo haré. Por eso hoy le escribo y le digo, mi hijo no es por rebeldía que no come la comida del cuartel, es porque su organismo no tolera otra cosa que leche en polvo y galleta que es lo que le hemos llevado durante seis años y ahora no sé por qué razón en ese Batallón no se lo permiten y ha vuelto a enfermar.



Comandante Gamou me he tuteado con la muerte, se me extirpó un cáncer hace un tiempo; pero mientras quede en mi fuerzas, hasta mi último aliento será por mis hijos. Son mi sangre, mi carne, mi vida, y si Usted es padre me comprenderá.



Lo saludo con mi más alta consideración.



Catalina G. de Engler

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Carta a un cura, no dice el nombre del destinatario



Padre:



Dicen que las palabras que nacen del corazón de una madre gritan, viven, por eso con el corazón apretado de angustia y desesperación, le escribo. La razón de mi vida fueron y serán mis hijos. Tengo a mi hijo detenido hace 12 años por problemas políticos; llamado Henry Engler No 795 actualmente preso en el Penal de Libertad (es uno de los llamados rehenes).



Durante once años fue llevado a distintos cuarteles del interior. Trinidad, Colonia, Durazno, Paso de los Toros. Los rotaban cada 6 u 8 meses. Cada traslado era volver a empezar; ¿dónde lo habrán llevado?, cuándo será la visita? Fue tan infrahumano el trato que se le dio, y tan total la soledad, que mi hijo se desequilibró mentalmente. Yo en mi desesperación e impotencia hice cuanto pude, hablé con infinidad de militares y entonces fue trasladado a San José Batallón No 6. Allí entró pesando 58 kilos (mi hijo mide 1.83). Allí mi hijo en todo momento fue tratado con corrección y humanidad, aunque estuvo en una celda con luz artificial, tenía recreo y le permitieron hacer ejercicio y recuperó 12 kilos, y lo más extraordinario su lucidez total. Dios hizo ese milagro.  Él era estudiante de 6to año de medicina Padre, el día 16 de Mayo le hice la visita en el Penal. No puedo describir con palabras lo que fue esa visita, estaba alterado, y me dijo que no podía más: que estaba recluido hace casi dos meses, en una celda de castigo, la peor (llamada comúnmente isla), las dimensiones de esa celda son  reducidísimas y un frío pavoroso se siente, pues son tremendamente húmedas. El recreo es un patio cerrado con dos soldados y órdenes de mirar solo para adelante. Me dijo; Madre: Once años estuve enterrado en vida, en lugares que no se pueden describir, a veces por falta de agua me he tomado mis orines. No puedo más. No puedo más. Mi conducta fue intachable, jamás me revelé ni falté el respeto a ningún guardia. Recibí enormes palizas gratuitas solo porque estaba desequilibrado. Madre por Dios, no quiero vivir así. Pide que me saquen de este infierno, pues voy camino a las tinieblas nuevamente, de solo pensarlo me aterra. Quiero pagar mi condena, así sean 50 años, pero en dignidad. Solo voy a esperar 15 días y si no me sacan de aquí, no comeré ni beberé más, prefiero morir con dignidad, a vivir de rodillas y pasar por lo que pasé. Padre: mi corazón se detuvo. Fueron tan largos y pesados estos años, y he recorrido tantas carreteras!, he padecido soles, lluvias, horas frente a los cuarteles esperando las visitas.



Durante dos años tuve mis tres hijos presos, y mi esposo cuatro años en cama con un cáncer pulmonar. Falleció hace 7 años, mi salud me falla a veces, pues se me extirpó un cáncer hace unos años, y muy a menudo mis piernas me pegan una mala jugada, se me aflojan y me caigo.



Pero como sé que mi Señor no me abandona, me levanto y sigo. Sé que él  (…) las rodillas vacilantes, levanta a los caídos, solo por creer en Dios sigo viva.



Padre, le escribo y quiero que sepa, que si mi hijo muere o vuelve a desequilibrarse, yo juré frente a la imagen de Cristo en Colonia cuando mi hijo estuvo tan mal, prenderme fuego en la Plaza Libertad. Y lo haré, vaya si lo haré.



En nombre de nuestro señor Jesucristo haga algo para que lo saquen de esa horrenda y espantosa situación y que cumpla su condena, la que sea con dignidad, él no pide otra cosa. Me rogó que si fuera posible lo trasladen junto a otro rehén, que tiene cáncer y su nombre es Wasen Alaniz, así madre podemos hablar, y yo lo cuido, me dijo.



Desde ya mi agradecimiento eterno.



Con la más alta consideración lo saluda



Catalina G. de Engler




1 comentario:

  1. HAY QUE SACAR LA CABEZA Y VER LO QUE GEOPOLÍTICAMENTE ESTA SUCEDIENDO EN AMÉRICA LATINA Y EL MUNDO, YA QUEDO DEMOSTRADO QUE EN EL CASO DE URUGUAY UN POPULISTA , COMO EL FRENTE AMPLIO NO SIRVIÓ PARA UN CARAJO DE NADA PARA SOLUCIONAR LOS ´PROBLEMAS DE MARGINALIDAD Y VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS,POR EL CONTRARIO . LES TIRO UN SALVAVIDAS A LAS CLASES DOMINANTES Y A LOS MILICOS, SU APARATO ARMADO.
    QUIZÁS TENGAMOS QUE MEDITAR Y REFLECCIONAR , COMO ENCARAREMOS LA LUCHA REVOLUCIONARIA DE ACÁ EN MAS.
    YA QUE LAS FF.AA SIGUEN MONTANDO OPERETAS DE INTELIGENCIA Y FICHANDO COMPAÑEROS, Y TODO EL ARCO DE LOS APARATOS REPRESIVOS,SIGUEN INFILTRANDO Y MARCANDO COMPAÑEROS, Y PINCHANDO TELÉFONOS.
    EN ESE ASPECTO ESTAN UN PASO DELANTE NUESTRO QUE TODAVIA NOS SEGUIMOS PELEANDO POR EL LIDERAZGO POPULAR,HASTA LOS QUE HOY SE DISFRAZAN DE IZQUIERDA Y ANDAN ARRASTRÁNDOSE PARA UNA FOTO O UN CARGO EN EL GOBIERNO.
    CHICOS............HAY COMPAÑEROS QUE DIERON SU VIDA POR NOSOTROS.....¿NO SE SI SABEN ,Y FUERON MILITANTES JUNTO A QUIENES HOY MIRAN PARA OTRO LADO LA MISERIA Y EL HAMBRE POR EL CUAL LUCHARON EN ALGÚN MOMENTO,?
    DIGO: ¿ QUIEN ES MAS TRAIDOR EL QUE CANTO PORQUE LO QUEBRARON EN LA TORTURA ,O EL QUE HOY TRANZO CON LAS CLASES DOMINANTES POR GUITA Y UN BUEN PASAR?

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