domingo, 8 de septiembre de 2013

Independencia brasilera



Manifestaciones fueron convocadas en más de 100 ciudades del país a través de las redes sociales, pero son hasta ahora significativamente menores a las de junio, cuando más de un millón de personas protestaron contra la corrupción, el millonario gasto público para el Mundial-2014 y por salud, educación y transporte de mejor calidad.
En Brasilia, cientos de manifestantes intentaron romper el cordón policial que protege el estadio mundialista Mané Garrincha casi dos horas antes del partido amistoso Brasil-Autralia, cuando había hinchas ingresando, pero fueron dispersados por la Policía, que lanzó gases lacrimógenos, constató una periodista de la AFP.
Los manifestantes, muchos enmascarados, respondían lanzando piedras a los policías y corrían en todas direcciones en las inmediaciones del estadio, perseguidos por policías de choque y la policía montada.
Al menos 24 personas fueron detenidas, según las autoridades.
Al menos cuatro personas resultaron heridas, entre ellos un fotógrafo de la agencia Reuters que fue perseguido por un perro de la policía. Los agentes lanzaron asimismo gas pimienta contra otros periodistas, constató la AFP.

Gases en desfile militar en Rio

En Rio, más de 100 manifestantes invadieron la avenida donde se realizaba el desfile militar por la independencia.
Para dispersarlos, la policía disparó gases lacrimógenos cerca de los espectadores, muchos de ellos familias con niños, que corrían para protegerse, constató la AFP.
Trece personas resultaron heridas, según la secretaría municipal de Salud, y 24 manifestantes fueron detenidos, indicó la policía civil.
Ni el alcalde de Rio de Janeiro, Eduardo Paes, ni el gobernador del estado, Sergio Cabral, asistieron al desfile.
“La educación brasileña es una vergüenza, los salarios también, se invierte en iniciativas privadas en vez de en iniciativas públicas”, dijo a la AFP un manifestante en Rio, Eduardo Marques, de 25 años, que se acaba de graduar como profesor y exige “la inserción social de todos los brasileños”.
No todos los manifestantes son de izquierda: algunos como Paula Cohen, una empresaria inmobiliaria de 32 años, pide una intervención militar que ponga fin al gobierno de Dilma Rousseff.
“La insatisfacción del pueblo de bien, del que trabaja, es de 1.000%. Desde que llegó al poder, este gobierno del PT (Partido de los Trabajadores, izquierda) ha destruido el país (…). Estamos a favor de una vuelta de los militares”, dijo Cohen.

“Cárcel móvil” para políticos corruptos

En Brasilia, Rousseff participó en la mañana sin incidentes del tradicional desfile militar a bordo de un automóvil oficial descapotable.
Tras el fin del desfile, unos 2.000 manifestantes marcharon hacia el Congreso.
“Queremos mejoras en la educación, reforma política y democratización de los medios, las protestas de junio sirvieron para presionar al Congreso para que apruebe medidas, tenemos que mantenerlas vivas”, dijo a la AFP Philip Leite, del movimiento estudiantil Kizamba.
Un grupo de manifestantes se paseaba con una cárcel móvil para llevar simbólicamente a políticos corruptos a la cárcel, y otro llevó cubos y escobas para “limpiar” el Parlamento.
“El gobierno debe tener humildad y autocrítica para admitir que existe un Brasil con problemas urgentes para vencer, y la población tiene todo el derecho de indignarse con lo que está errado y exigir cambios”, dijo Rousseff el viernes de noche, en un mensaje a la nación por la independencia.
La popularidad de la presidenta cayó de 63% a 30% tras las protestas de junio, pero mejoró a 36% a inicios de agosto tras anuncios de más inversiones en servicios públicos y su decisión de impulsar una reforma política.
En otras ciudades del país también hubo manifestaciones, muchas pacíficas. En Cuiabá, Fortaleza y Belo Horizonte fueron arrestadas decenas de personas.
En Sao Paulo, la mayor ciudad del país, una manifestación hasta ahora pacífica bloqueó el tráfico vehicular en parte de la céntrica avenida Paulista.
“No hay que tener miedo de protestar (…) Seguimos pidiendo un mejor transporte, mejor salud y educación, que son los mayores problemas de los brasileños”, dijo a la AFP Amanda Santos, una diseñadora gráfica de 23 años que protestaba encapuchada en Sao Paulo.


Protestas en el día de la Independencia de Brasil , sábado 7 de setiembre del 2013
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