viernes, 30 de julio de 2010

Carla y su abuela Sacha

mail para El Muerto

Hola

Disculpen las molestias.
Pero veo que la recopilación de información suele ser bastante completa.
Al menos comparado con los alcances que podemos tener nosotros.
Hay una persona desaparecida, Graciela Rutila Artes, que estuvo en Orletti, Ruffo se apropió de su hija Carla, de padre uruguayo, Enrique Lucas.
Cuando en octubre del 76 se levanta Orletti y se produce el segundo vuelo Carla queda apropiada por Ruffo y Mariana por Furci, ahora se sabe que la madre de Mariana estaba embarazada y eso explica el motivo de su presencia en el segundo vuelo y no entre los cuerpos encontrados en San Fernando, que ya han sido todos identificados.
Donde está Graciela?
Existe la posibilidad que estuviera embarazada y tambien fuera trasladada en el segundo vuelo?
Nadie la nombra. Entre los compañeros de San Fernando no está.
Ustedes disponen de alguna información que pudiera ayudar a aclarar algo?
Desde ya muchas gracias
Un abrazo
Osvaldo

Tenía 25 años

Graciela era argentina y estaba casada con Enrique Joaquín Lucas López y tenía una bebita de 9 meses, Carla Graciela. El 2 de abril de 1976, Graciela fue capturada junto con su bebé en Oruro, Bolivia, donde vivían. Posteriormente Enrique fue asesinado también en Bolivia.

Graciela y Carlita fueron llevadas al Departamento de Orden Político (DOP) de Oruro, donde Graciela fue brutalmente golpeada por agentes de seguridad durante toda la noche y parte de la mañana del día siguiente, mientras que la menor de tan sólo nueve meses de vida resultaba privada del alimento indispensable.

Posteriormente, Graciela y Carlita son trasladadas a La Paz, donde madre e hija son separadas. Graciela es llevada a distintas dependencias del Ministerio del Interior Boliviano, donde habría continuado siendo torturada por agentes de dicho Ministerio. Carlita es ingresada en el orfelinato "Hogar Carlos Villegas" donde permanece con el nombre supuesto de Norah Nentala y con el encargo de ser muy vigilada. Carlita fue varias veces llevada las sesiones de tortura que sufría a madre donde la pequeña fue maltratada (la traían desnudita, cogida de los pies y cabeza abajo). En virtud de las denuncias que la madre de Graciela efectuó ante la Cruz Roja Internacional, Graciela, cuyo paradero desconocía, fue localizada en su lugar de detención donde recibió la visita del Sr. Isler, Delegado del dicho organismo, quien inició gestiones ante las autoridades competentes para que la pequeña Carlita fuera reunida con su madre. Carlita fue trasladada al orfelinato de Villa Fátima (La Paz), donde ya fue posible registrarla con su nombre verdadero.

A mediados del mes de agosto una Comisión de la Policía Federal Argentina se hizo presente en La Paz. Ellos también torturaron brutalmente a Graciela en una casa de seguridad perteneciente al Ministerio del Interior Boliviano. El 25 de agosto de 1976, cuatro agentes del Ministerio del Interior boliviano , cumpliendo órdenes del Cnel. Ernesto Cadina Valdivia, sacaron por la fuerza a Carlita del orfelinato donde estaba, alegando que la niña debía viajar inmediatamente con la madre. Por su parte, Graciela fue obligada a firmar un documento donde consta "haber recibido a la niña en perfecto estado de salud".

El 29 de agosto de 1976, a las diez y cuarto horas, Graciela y Carla fueron entregadas a las autoridades argentinas en la Frontera Villazón –La Quiaca-, a las autoridades Argentinas.

A partir de entonces estuvieron desaparecidas. Posteriormente, pudo saberse que las dos pasaron por el centro clandestino de detención "Automotores Orletti", de Capital Federal.

En 1983, las Abuelas de Plaza de Mayo localizaron a Carla en poder de un represor, miembro de la Triple A, quien se encontraba prófugo. Finalmente se obtuvo la prisión del delicuente y la restitución de la niña el 25 de agosto de 1985. Su filiación fue probada por los análisis inmunogenéticos.

Actualmente, Carla reside en Madrid (España) junto con su abuela materna. Es madre de dos niñas, Graciela y Anahí.

Graciela Rutilo Artes permanece desaparecida.

Testimonio de Matilde Artes Company, madre y abuela de las desaparecidas Graciela Antonia Rutilo Artes y Carla Graciela Rutilo Artes -Legajo N° 6333 y 7243

«El 2 de abril de 1976 fueron apresadas por Fuerzas de Seguridad en la ciudad de Oruro (Bolivia) mi hija Graciela Antonia Rutilo Artes con juntamente con mi nieta Carla Graciela Rutilo Artes.

Con posterioridad son trasladadas a la ciudad de La Paz en donde sepanron a madre e hija. Graciela fue conducida a distintas dependencias del Ministerio del Interior boliviano donde es torturada...»

Carlita es ingresada en el orfelinato "Hogar Carlos Villegas" donde permanece con el nombre supuesto de Norah Nentala y con el encargo de ser muy vigilada.

Carlita fue varias veces llevada las sesiones de tortura que sufría a madre donde la pequeña fue maltratada (la traían desnudita, cogida de los pies y cabeza abajo».

En virtud de las denundas que efectué ante la Cruz Roja Internacional, mi hija, cuyo paradero desconocía, fue localizada en su lugar de detenciónn donde recibió la visita del Sr. Isler, Delegado del dicho organismo, quien inició gestiones ante las autoridades competentes para que la pequeña Carlita fuera reunida con su madre.»

... la niña fue trasladada al orfelinato de Villa Fátima (La Paz), donde ya fue posibie registrarla con su nombre verdadero. Allí permaneció hasta las 13.20 hs. del día 25 de agosto de 1976, de donde fue sacada a la fuerza (en razón de que las trabajadoras socials se negaban a entregarla) por cuatro agentes del Ministerio del Interior boliviano, quienes cumpliendo órdenes del Cnel. Ernesto Cadina Valdivia alegaron que la niña debía viajar inmediatamente con la madre. Por su parte, mi hija es obligada a firmar un documento donde consta "haber recibido a la niña en perfecto estado de salud". Este hecho se llevó a cabo el día 25 de agostode 1976 a hs 15 hs. También por fuentes dignas de crédito me enteré que mi hija fue horribemente torturada por una comisión de la Policía Federel Argentina que se hizo presente a mediados del mes de agosto de 1976.

Finalmente mi hija Graciela y mi nieta Carlita fueron entregadas el 29 de agosto de 1976, a las 10.15 hs. en la frontera de Villazón-La Quiaca a las autoridades argentinas. Adjunto la prueba del radiograma oficial (se acompaña fotocopia del mismo). Cabe señalar que mi hija Graciela residió desde la edad de 9 años en Bolivia, donde yo me establecí con mi familia y que, fuera de algunas cortas visitas a la Argentina, nunca vivió en este país. Por lo tanto, más allá de la flagrante ilegalidad de su traslado, resulta claro que el gobierno argentino no tenía motivo alguno para reclamarla.

A partir de la comunicación, la Cruz Roja Internacional es el único organismo que:

1. Vio con vida a mi hija.

2. El gobierno bolivino le çomunicó oficialmente la entrega de ambas a la Argentina y

3. Tramitó ante el gobierno argentino la aparición de dos ciudadanas que, de alguna manera, estaban bajo su tutela, persistiendo la Junta Militar en indicar que "no existen constancias de su ubicación, y que no se encuentran detenidas"».

Ir al tema siguiente: Desaparición de Claudio Ernesto Logares, Mónica Sofía Grispón de Logares y Paula Eva Logares - Legajos Nros. 1982, 1983, 1984

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Carla: Quien soy yo?



CARLA Y SU ABUELA SACHA
,
de Marys Yic

Carla Rutila Artés: La Peruanita Recuperada

La abuela Matilde, la hija Graciela (en foto, aún desaparecida), la nieta Carla y la bisnieta Anahí.



23 Pagina Memoria Viva



Leer el pasado reciente desgarra el alma. Cada palabra escrita duele en lo más profundo. Es importante no olvidar, tener memoria, para que los horrores del terrorismo de Estado no vuelvan a repetirse jamás.
Marys Yic.

Matilde Artés “Sacha” es madre de Graciela, desaparecida en Argentina, y logró rescatar a Carla, su nieta secuestrada. Comparte la lucha de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y tenía con una larga militancia revolucionaria que la llevó de Bolivia a Chile y a Cuba. En su vida se reflejan los avatares de la historia latinoamericana durante el último tercio del siglo XX.

El secuestro de su hija Graciela, junto a su esposo y la pequeña hija de ambos, significó para Matilde Artés el inicio de un nuevo tipo de militancia, y se convirtió en uno de los motores que impulsaron la lucha de Madres y, sobre todo, de Abuelas de Plaza de Mayo.

Graciela Rutilo Artés, de 25 años de edad, era dirigente estudiantil y había apoyado la huelga minera, fue secuestrada el 2 de abril de 1976 junto a su hijita de 9 meses. Después de torturarla muchísimo en Oruro, Bolivia, la trasladan a La Paz, donde la separaron de su hija. A Graciela la confinaron en el Ministerio del Interior para continuar torturándola y a Carlita la llevaron a un orfanato donde la inscribieron como NN. Sacha perdió el rastro de su hija y de su nieta hasta que se enteró que las habían enviado a Argentina. Posteriormente, pudo saberse que las dos pasaron por el centro clandestino de detención "Automotores Orletti", de Capital Federal. Enrique, el esposo de Graciela, fue asesinado en Bolivia.

Un día la llaman de la “Madres” para decirle que habían localizado a dos niñas procedentes de Bolivia y que una de ellas podría ser Calita. Finalmente se logró recuperar a la niña el 24 de agosto de 1985, cuando ya había cumplido 10 años de edad. Desde entonces Carla se ha mantenido al lado de su abuela.

Veintidós años después recuerdan los momentos difíciles que pasaron en Buenos Aires cuando “Ruffo”, que aún permanecía encarcelado por el secuestro de Carla, estaba a punto de recuperar la libertad gracias a las “leyes del perdón”, las dos temieron que intentara vengarse y Sacha decidió buscar refugio en España.

Testimonio de Matilde Artés “Sacha”:
“Las abuelas siempre nos planteamos para qué querrían a nuestros nietos algunos de esos criminales. Hasta el día de hoy, cuando ya no son niños sino hombres y mujeres, nos lo preguntamos. ¿Para qué? Pasado el tiempo sabríamos para qué. Y sería muy doloroso averiguarlo”

“… Me encontré con una niña asustada, llena de magulladuras y arañazos, con pánico de que la vieran desnuda cuando había que higienizarla, que meterla en la ducha, porque no dejaba de ser una niña de 10 añitos. Estaba desconfiada de todo y tenía mucho miedo. Decía que los hombres de Ruffo la estaban siguiendo. Yo no entendía algunas cosas de mi nieta hasta que, el día que cumplió 18 años, quiso hablar conmigo. Ese día habíamos dormido juntas en la misma cama y estábamos planeando que íbamos a hacer… cuando Carlita me dijo: “Abuela, yo tengo que decirte una cosa”. Yo quedé sorprendida por la cara de mi nieta, pero fue como un clic en mi cabeza. Nos agarramos de la mano y le pregunté: “¿Qué pasa, mi niña? ¿Qué me quieres contar?”…
Carla: “Que el hijo de puta de Ruffo, desde los 5 años, abusaba de mí sexualmente. Se metía conmigo en la ducha. Lo terrible, es que la mujer de Ruffo lo sabía, ella era quien me daba las palizas más grandes. Recibía patadas y palizas, ellos me golpeaban con el cinturón, pero con la parte de la hebilla para que hiciera más daño…”

“Entonces entendí por qué no quería verse desnuda y se escondía detrás de la cortina del baño. Si tienen en cuenta que, desde los 5 años hasta los 10 en que yo la rescato, ese maldito hacía uso de ella… entonces comprenderán que hay cosas que yo no voy a perdonar nunca. ¡Nunca, jamás! Si lo tuviera delante de mí, lo despellejaría, sin pena y con mucho asco. Por todo lo que le hizo pasar a mi nieta, por todo lo que debe haber sufrido mi hija, y por los otros dramas que se han padecido a causa de lo que se conoce como “Plan Cóndor”

Actualmente, Carla reside en Madrid (España) junto con su abuela materna. Es madre de dos niñas, Graciela y Anahí. Graciela Rutilo Artes permanece desaparecida.

INFORMACIÓN TOMADA DEL LIBRO “EL ALMA DE LOS VERDUGOS” ESCRITO POR EL JUEZ BALTAZAR GARZÓN.

(Marys Yic)

Carla Rutila Artes


En 1998 Carla Rutila Artés (35) se convirtió en la primera niña secuestrada por la dictadura argentina en brindar testimonio ante el ahora suspendido juez español Baltazar Garzón, en el marco de la investigación por los crímenes cometidos en el llamado “Plan Cóndor”.

Recuperada en 1984 gracias a una foto, Carla vive en España junto a su abuela Matilde desde hace 25 años.
Apropiada por el ex agente de inteligencia Eduardo Ruffo, uno de los encargados del Centro Clandestino de Detención “Automotores Orletti”, pudo recuperar su identidad gracias al obstinado trabajo que realizaron las Abuelas de Plaza de Mayo.





Enrique Joaquín Lucas López

Militó en el FER del IAVA en la época liceal y termina muriendo en Bolivia , militando y en el ELN.
Se había enrolado a la guerrilla boliviana; fue abatido en 1976 y sus restos descansan en la ciudad de La Paz.

Joaquín Lucas López pertenecía al Partido Revolucionario de los Trabajadores de Bolivia del Ejército de Liberación Nacional..

"Se estableció que Lucas López murió juntamente con el boliviano Pedro Silveti el mismo día que fueron detenidos por miembros de la dirección del orden político dependiente del Ministerio del Interior del gobierno de Banzer".

Ambos cuerpos fueron enterrados ilegalmente en el cementerio de Cochabamba y cinco años más tarde fueron rescatados e incinerados por la madre del boliviano y enterrados en el cementerio general de la ciudad de La Paz. Mientras tanto, la esposa de Joaquín Lucas López, Graciela Rutila, como la hija, Carla Rutila Artes, fueron entregadas por las autoridades bolivianas al gobierno argentino y después desaparecieron.
"La esposa de este ciudadano, Graciela Rutila, fue entregada también como parte de la Operación Cóndor a autoridades militares argentinas y posteriormente también desapareció", añadió por su parte Llorenti.
En agosto de 1985, Matilde Artes, la abuela, logró recuperar a la niña, ya de 11 años, que actualmente vive en España y en 2000 fue llamada para entregarle los restos de su padre.
Sin embargo, Carla decidió que los restos de su padre se queden en Asofamd en una urna. "Nosotros no tenemos información de otro ciudadano uruguayo desaparecido que haya sido encontrado, en ese sentido esa es la información que tenemos hasta el momento", concluyó el representante de la Apdhb.
Enrique Joaquín Lucas López es, de este modo, el único uruguayo desaparecido en Bolivia en el marco del Plan Cóndor.



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