domingo, 21 de julio de 2013

Hasta cuando la izquierda en el FA hará la plancha?

sábado, 20 de julio de 2013




Gabriela Balkey

El tema de la política y de las redes sociales ha sido ampliamente abordado por diversos sectores desde hace ya un buen rato. Sin embargo, parecen haber una cantidad de  cosas que se les escapan a los analistas y que hoy en día están impactando en la política uruguaya de una forma inesperada.

Qué bravo está que se entienda lo de las "redes". El periodista de canal 4 Castro, menciona a Moreira en nota realizada el 15 de julio, un comunicado de las "Redes Frenteamplistas" que indica que ese grupo no toma posición por candidato alguno. Se desprende de la pregunta la idea de que, de alguna forma, tal grupo sería representativo de este agite en las redes que observamos.

El stablishment periodístico/político de este país aún no entiende cómo funciona esto de las “redes” y necesitan "institucionalizarlo". Necesitan encontrar un "portavoz oficial" para hacerlos encajar en sus patrones habituales del quehacer político y encuentran en "Redes Frenteamplistas" una posibilidad en ese sentido, pero se equivocan. El universo de las redes es muchísimo más vasto y complejo que ese solo grupo, que por otra parte y tal como ellos lo afirman, no participa "oficialmente" de la movida. De allí quizás que el stablishment no sepa cómo ni donde encajar esta nueva realidad. La forma de hacer política está cambiando y no puede ser analizada desde los viejos paradigmas de pensamiento.

Dice Oscar Olivera (trabajando redes para el partido nacional) en nota al País, con relación al tema que "El objetivo fundamental de la campaña (en las redes) es tener un relacionamiento directo con la gente para motivar una mayor participación y el compromiso de las nuevas generaciones, que son justamente las que más usan las redes sociales. Por lo tanto, estas van a ser fundamentales en la campaña". Mientras tanto Santiago Ferrer (trabajando para la misma colectividad) señala a El País que, "aunque son espacios en los que hay que estar en el mundo de hoy, su efectividad es relativa". Para el analista Costa Bonino, por otra parte, "los problemas que tienen los partidos y los candidatos en las redes sociales son parte de un problema mayor, y es que raramente estos tienen propuestas concretas y atractivas para comunicar. Hay candidatos que tienen muchos seguidores, pero no saben qué hacer con ellos".

Estas líneas de análisis, nos dejan ver cómo en realidad, para los políticos y sus equipos, las redes son un canal de difusión de sus planteos y sus posiciones, son una especie de vidriera en tiempo real. Siguen pensándolas unidireccionalmente. Ante un fenómeno, una “movida” que irrumpe en ellas, se preguntan “quién está detrás de todo esto”; siempre tiene que haber “alguien” que de una u otra forma maneje los hilos, como si fueran un medio de  comunicación tradicional cuya línea editorial respondiera a los intereses del propietario del medio. Quizás la dificultad de “individualizar” para poder “responsabilizar”, los deje un tanto perplejos de momento, habrá que habituarse…

La forma de hacer política en las redes no es asimilable a un medio de comunicación tradicional, pues se trata de construcciones colectivas y multidireccionales. No solamente se comunica en un sentido, sino que el pensamiento se construye colectivamente en ellas. A diferencia de las formas tradicionales, quien participa políticamente en las redes, cuenta con un abanico de información amplísimo, a través de links a documentos, prensa, videos, etc, en tiempo real, y también a diferencia de lo que sucedería en una asamblea, la extensión de las intervenciones es libre, lo que permite a cada cual, desarrollar su pensamiento, y al ser escrita, permite afinar ese pensamiento, revisarlo, estar seguros que se dice lo que se quiere decir y sin interrupciones. Por otro lado, la timidez que impediría a mucha gente intervenir en una asamblea, desaparece. El pensamiento se construye y reconstruye en un permanente ida y vuelta.  

Las redes son una nueva forma de hacer política, si su incidencia es relativa o no, el tiempo lo dirá. Lo cierto es que su poder movilizador está totalmente probado, en EEUU, en España, en el Magreb, en Brasil… Eso parece indiscutible, más allá de los objetivos particulares de cada movilización. (Es bastante alarmante el desconocimiento que existe por estas latitudes acerca de las revoluciones magrebinas, cuando se escucha meter todo dentro de la misma bolsa, asimilando la revolución tunecina o egipcia, con Libia o Siria, en fin, harina de otro costal). 

Es cierto que las redes no “hacen política” en el sentido tradicional. Los movimientos que nacen de las redes deben a la corta o a la larga, expresarse fuera de ellas. En la medida en que no tengan una expresión fuera de lo virtual, en el universo político de carne y hueso, esos movimientos pueden o bien deshilacharse o bien desbocarse. Son una potencia que necesita canalización.

LAS REDES Y LOS COMITÉS

La gente de izquierda a través de las redes está expresando un potente malestar con respecto a las cúpulas frenteamplistas. Es la misma gente que antes llenaba los comités de base y que ya no encuentra en esas instancias de participación, una vía válida de expresión política. Múltiples factores pueden explicar esto, uno de ellos puede ser la falta de claridad con respecto a su función. Si el parido político tuviera alguna incidencia en las decisiones y rumbos del gobierno, quizás los comités de base tendrían algún poder real, si existiera algún mecanismo de control popular con respecto a las decisiones de gobierno… en la medida en que aparecen como simplemente declarativos (con suerte), deja de ser seductor morirse de frío durante horas conversando con vecinos acerca de una realidad política que solamente pueden “comentar”.   

Institucionalmente aún tienen un poder que se expresa en plenarios y en el congreso del FA por lo que están en posibilidades de definir programa y candidaturas, lo que no es poco. Sin embargo, la experiencia indica que al no haber forma de controlar que el programa se cumpla efectivamente, pues depende de la discrecionalidad del Ejecutivo y del trabajo de los legisladores, las definiciones programáticas que aprueben no son más que “sugerencias” que el gobierno puede o no aplicar. En cuanto a las candidaturas, si bien pueden proponer, la decisión final se toma en elecciones libres y a padrón abierto en las internas, por lo que también en este tema, el congreso “sugiere” nombres de compañeros. Yo creo que es muy importante participar en los comités de base, pero sé también que no hay razones muy “seductoras” para hacerlo y que por ello, solo los compañeros más “ideologizados”, más comprometidos, asisten. Estos compañeros suelen extender su compromiso de militancia en organizaciones que presentan perfiles políticos más afinados y puntuales que el FA, como PCU y MPP por ejemplo.     

HASTA CUÁNDO LA IZQUIERDA DEL FA HARÁ LA PLANCHA?

Pero lo cierto es que esas organizaciones no parecen estar representando a una enorme y creciente cantidad de gente de izquierda que está manifestando y demandando cosas claras y concretas a través de las redes. De hecho, ninguna organización política frenteamplista está haciéndose eco de este clamor que sube desde las redes. Por lo que cabe preguntarse ¿Es que lo que se plantea desde ese nuevo lugar de acción política es descabellado? ¿Estas demandas son simplemente una moda pasajera en las redes o expresan al contrario, un sentimiento y un cúmulo de ideas que están en la calle y que se vuelven visibles a través de las redes? De ser así ¿Es que los partidos de izquierda del FA no viven en el mismo país que toda esa gente? ¿Los dirigentes no saben lo que se habla en los boliches, en el ómnibus, en el almacén, en el laburo? ¿Viven en una burbuja? ¿Por qué los partidos y movimientos que deberían representar a la izquierda del FA no la están representando? ¿Es que ya no queda izquierda en el FA? ¡Me niego a creerlo!

Las candidaturas múltiples en el FA parecen ya un hecho, una victoria de este movimiento que nació en las redes y que rompió la hegemonía del pensamiento “candidato único y natural”; demandarlas pues, carece ya de sentido. Lo que sí cabe preguntarse entonces es qué candidatos y para qué. La gente que reclama múltiples candidaturas, en su gran mayoría, reclama con ello otra visión y otra acción política, no un simple cambio de figuritas.
El riesgo que se corre es que aparezcan candidatos como hongos, que cada fuerza política presente el suyo, atomizando así las fuerzas y lógicamente el resultado, permitiendo que Tabaré Vázquez resulte fácilmente triunfador y dando una imagen de democracia interna que “tranquilice” a estos revoltosos de las redes.

Si los partidos y movimientos de izquierda del FA, tomaran conciencia de su responsabilidad, deberían ya mismo comenzar a articular una propuesta conjunta, encontrar una figura común que pudiera capitalizar este movimiento (que justamente, lo que reclama es más y mejor izquierda). Si cada uno juega para su chacra, perdemos todos. EL SECTARISMO ES INFANTILISMO POLÍTICO y el “horno no está para bollos”.

La situación reclama responsabilidad por parte del PCU, del MPP, del PVP, del PST, entre otros. Responsabilidad para con el país y su pueblo. La única alternativa viable es que toda la izquierda del FA tenga una propuesta y un/a candidato/a común, para lograr pesar seriamente en la interna. El descrédito que podría recaer sobre ellos de no hacerlo, dejaría un panorama triste y resignado en el paisaje político de la izquierda uruguaya.

Dejaría también huérfano a este movimiento que surge de las redes y que, como decíamos más temprano, tiene que encontrar una expresión política que lo catalice.
Son momentos claves, si no se logran ciertos consensos en la izquierda, el FA puede ganar, pero ya no será el FA que entre todos construimos, y es muy posible que estemos hipotecando el futuro de la propia fuerza política.  

Vivir en una burbuja
grafico de Gabriel "Saracho" Carbajales

 

1 comentario:

  1. DE QUE IZQUIERDA EN EL FA HABLAS.SI ESTÀN ADENTRO SON CÒMPLICES AL MENOS DE TODA ESTA MENTIRA.

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