sábado, 7 de septiembre de 2013

El túnel del tiempo



por Samuel Blixen
El túnel del tiempo
6 de setiembre 2013

La sensación es un tanto escalofriante: viajar en un túnel del tiempo para mirar –desde un puesto de observación inmaterial, sin compromisos, tal como lo hace el periodismo “objetivo”– a las víctimas de ayer de la represión policial. El túnel nos ubica en las calles de Montevideo, en agosto de 1968, cuando la indignación estudiantil por el allanamiento a la Universidad de la República y el pisoteo de su autonomía se transforma en una ráfaga de manifestaciones “relámpago”, que enfrentan a pedradas a la Policía. En una de ellas, el lunes 12, en las inmediaciones de la Facultad de Veterinaria, desde un jeep policial, el oficial Enrique Tegiachi hace fuego contra un grupo de jóvenes. Líber Arce, estudiante de Odontología, cae herido, desangrándose mientras los policías, a punta de revólver, exigen documentos de identidad. Líber Arce muere el miércoles 14, y su entierro congrega a más de 250 mil personas. Entre quienes acompañan el féretro por las calles de la ciudad está el estudiante de preparatorios Eduardo Bonomi.


El preso 791

Un salto hacia adelante en el túnel del tiempo: el estudiante de Veterinaria de cuarto año Eduardo Bonomi es detenido por el Ejército a fines de junio de 1972. En el cuartel del 13 de Infantería sufre el mismo tratamiento que los demás prisioneros: plantón, golpes, tacho, picana, y las habituales amenazas de muerte y de violación. Un salto sin fecha definida: el preso 791 Eduardo Bonomi elabora, a lo largo de los años de reclusión en la cárcel de Libertad, la concepción militante que después se expresará en una “tendencia proletaria” dentro del Movimiento de Liberación Nacional, en la fase legal que comienza en 1985. 

El túnel permite registrar las políticas represivas del presidente Julio María Sanguinetti al final de su mandato, en 1988-1989, y observar cómo, a partir de la preocupación de múltiples organizaciones sociales, el dirigente tupamaro Eduardo Bonomi impulsa la Coordinadora Anti Razzias, que despliega una consigna tan veraz como eficaz: “Ser joven no es delito”. 

El 24 agosto de 1994 el túnel del tiempo muestra una tensa reunión de la Mesa Política del Frente Amplio. Se discute la extradición de tres ciudadanos vascos cuya huelga de hambre motiva la solidaridad de uruguayos que hacen vigilia frente al hospital Filtro. El delegado del mln en la dirección del fa Eduardo Bonomi insiste en que las máximas autoridades del Frente Amplio, el general Seregni, el contador Astori y el doctor Tabaré Vázquez deben estar presentes en la manifestación convocada para esa noche. Bonomi también está presente en las inmediaciones del Filtro cuando se desata la represión policial.

Con esa capacidad de rebobinar, condición esencial de todos los túneles del tiempo, éste te trae al presente, cuando el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, implícitamente respalda la orden de disparar balas de goma contra los manifestantes en el Día de los Mártires Estudiantiles, el 14 de agosto, de infiltrar la marcha que conmemora los incidentes del hospital Filtro, el 24 de agosto, de detener jóvenes en “prevención”, de torturar a esos detenidos en la Jefatura, de castigarlos y de amenazarlos con violarlos y matarlos. En un lastimoso remake de Jorge Pacheco Areco, que sabía cómo hacerlo y podía volver a hacerlo, el ministro Bonomi respondió a las críticas del pvp, del Partido Comunista y del Partido Socialista (los de ahora, no los de 1968, que por cierto también expresaron su condena por la represión de entonces revelando coherencia) con allanamientos nocturnos y desmanes policiales en el barrio Santa Catalina, donde los jóvenes fueron reprimidos por ser jóvenes. Como dijo uno de los padres, los pibes son hijos de laburantes, no son delincuentes, pero aunque lo fueran, no corresponde ese tipo de represión y prepotencia; un concepto que ha distinguido a la izquierda desde siempre.

Al ministro Bonomi no le agradó –y lo hizo saber– la forma en que la periodista de Brecha Eliana Gilet insistía en saber si él, el ministro, había dado la orden de detener a los jóvenes que –subrayar el detalle– iban a participar en la marcha del sábado 24 de agosto. Al cierre de esta edición, las declaraciones de la Juventud Socialista, de la Juventud Comunista y del pvp, repudiando la política policial de detener para amedrentar y de infiltrar manifestaciones y organizaciones, eran las únicas expresiones políticas de los grupos del Frente Amplio. El Movimiento de Participación Popular, que integra el ministro Bonomi, mantenía un prudente silencio. Sus dirigentes se excusaban de opinar, aunque, informalmente, off the record, en confianza, algunos de ellos admitían la barbaridad de las prácticas policiales y el perjuicio político que debía pagar el mpp.

Nadie ha salido a respaldar al ministro Bonomi por estos acontecimientos, salvo la jueza penal Julia Elena Staricco, quien, absteniéndose de actuar de oficio frente a las denuncias de maltrato y torturas, justificó las infiltraciones y le dio un barniz de legalidad a las barbaridades explicando que ella, en tanto magistrada, estaba al tanto de los acontecimientos.

El esquema es insólito: si los legisladores del Frente Amplio fueran coherentes con su historia, la permanencia del ministro Bonomi al frente de la cartera del Interior merecería una interpelación. Pero eso es algo que nunca se verá, el partido de gobierno censurando a uno de sus ministros. Tampoco es factible que el tema Bonomi sea objeto de un análisis en la agrupación de gobierno de las bancadas frenteamplistas.

Por tanto, nadie le preguntará al ministro Eduardo Bonomi: ¿Usted está de acuerdo con esas prácticas policiales? Nadie va a aceptar públicamente que está de acuerdo con la tortura y las amenazas de violación y muerte; ni siquiera los violadores y asesinos de la dictadura, totalmente jugados y blindados por la impunidad. No habrá respuesta pública, pero sí hay elementos para juzgar: si no está de acuerdo, el ministro Bonomi tendría que haber adoptado ya medidas drásticas y ejemplarizantes. Que se sepa, no hay sanciones.



Bonomi habla de "la nueva doctrina". Según esa "novedosa" doctrina los manifestantes se "auto-infiltran" mientras que los criminales de las fuerzas represivas participan de las protestas como "observadores". Les faltó el "casco azul" de Haití y el Congo. Bonomi esta desquiciado y los milicos manteniendo su tradición están de parabienes. Es una bomba de tiempo que ha sido montada por el FA y el Ministro dirigente del MPP, agitada y promovida por Mujica con su insultante agitación contra los que el califica de "cabecitas trastocadas", es decir los que no están de acuerdo con su política entreguista al FMI y las multinacionales.


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Ahora los "tiras" se llaman "observadores"
vie sep 6 2013
Interior, en relación a las versiones que indicaban que las marchas del 14 y 24 de agosto pasados habían sido infiltradas con agentes de la ley para encontrar elementos radicales dentro de las mismas, asegura: “No disponemos ni compartimos que se infiltren las movilizaciones y manifestaciones, confundiéndose entre los participantes como uno más, tratando de cambiar los objetivos y la metodología que dio motivo a la misma”.
Afirma que “la Policía dispuso observadores”, para que cuidaran que los manifestantes no se desviaran del “objetivo principal de la movilización mediante la realización de actos violentos”.
Además, sobre las acusaciones de malos tratos, la cartera señala que más allá “de resultar extraño que las personas que manifestaron ser víctimas de torturas y amenazas en sedes policiales no hayan hecho denuncia judicial ni en Asuntos Internos del Ministerio del Interior, el Ministro del Interior dispuso una investigación de urgencia a la unidad actuante, asignando luego la investigación administrativa a la Dirección de Asuntos Internos”.
Por otro lado, informa que durante la movilización de estudiantes del 14 de agosto un grupo de infiltrados que “no pertenecían a las organizaciones convocantes” agredió a agentes de Policía con baldosas y bombas incendiarias, tras lo cual dos personas fueron detenidas y enviadas a la Justicia. Tras el procesamiento, se determinó que un grupo de unas veinte personas habrían sido “los autores de los hechos vandálicos”.
Días después, el 24 de agosto, según informa el Ministerio, “la Policía procedió a detener un total de 12 personas, a quienes se les incautó un martillo maceta, spray de gas pimienta, tarros de pinturas, aerosoles de distintos colores, trincheta, cachiporra telescópica, piña americana, guantes de látex, bombas de estruendo, una tijera y un palo de aproximadamente un metro”.
Tras finalizar la marcha de dicha jornada, los detenidos fueron puestos en libertad.

06.09.2013,


El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo a El Observador que durante las últimas marchas “no hubo infiltración en el sentido de hacerse pasar por los manifestantes e incidir en ella. Lo que se hace es una observación de las marchas a los efectos de intervenir si es necesario y eso sucede en cualquier espectáculo público como puede ser el fútbol”, dijo Bonomi al ser interrogado sobre el comunicado emitido este viernes por la Mesa Política del Frente Amplio.

 “En todo caso infiltración fue la que hizo Irma Leites y (la Plenaria) Memoria y Justicia que se metió en la marcha e intentó variar su destino”, agregó.

Bonomi dijo que la Policía “no va a renunciar” a realizar este control de las manifestaciones “porque además, cuando alguien organiza una marcha de este tipo pide autorización y dice las características que debe tener las mismas”.

“A veces los organizadores ponen una seguridad. El 14 pasó eso, hubo una seguridad interna que funcionó bien hasta que alguien que vino por fuera, separados, se pusieron atrás y después pasó lo que pasó con pedradas y cócteles (Molotov)”, dijo Bonomi.

“Esa acción estaba planificada, tanto que yo mismo lo sabía de antes y en qué lugares iba a suceder porque gente que iba a participar en la marcha me lo dijo”, seguró en relación a los desmanes que se produjeron por parte de manifestantes radicales.

Interrogado acerca del concepto orden público que maneja la declaración del FA, Bonomi sostuvo: “La ley Orgánica Policial actual se votó en medio de épocas de lucha política donde predominada el concepto de seguridad del Estado y no el de los ciudadanos. El orden publico es un concepto del siglo 19, según quien esté gobernando puede considerarlo una cosa u otra”.

El ministro dijo que “la doctrina que tiene que iluminar la ley nueva ley Orgánica Policial es la seguridad de los ciudadanos”


El ministro Eduardo Bonomi salió a hacer frente a las denuncias de infiltración de movilizaciones populares y aseguró a través de un comunicado emitido por Interior que "la Policía dispuso observadores con la misión de estar alertas ante cualquier desborde que torciere el objetivo principal de la movilización mediante la realización de actos violentos"

Al mismo tiempo, el jerarca contragolpeó a Plenaria Memoria y Justicia al afirmar que en la marcha estudiantil del 14 de agosto pasado hubo "un grupo de infiltrados que no pertenecían a las organizaciones convocantes".

"Afirmamos que no disponemos ni compartimos que se infiltren las movilizaciones y manifestaciones, confundiéndose entre los participantes como uno más, tratando de cambiar los objetivos y la metodología que dio motivo a la misma", expresó Interior.

Se recordó en el comunicado que por los hechos del 14 de agosto "dos personas fueron detenidas y posteriormente procesadas por la Justicia" y que "a partir de los hechos ocurridos ese día, la Justicia dispuso determinadas diligencias sobre personas sospechadas de haber sido los autores de los hechos vandálicos producidos".

Remarcó que "a instancias judiciales se recogieron indicios sobre un grupo de unas 20 personas, entre las que estarían los partícipes de los hechos violentos del 14 de agosto"

Puntualizó que "el 24 de agosto la Policía procedió a detener -previa información a la Justicia- un total de 12 personas, a quienes se les incautó un martillo maceta, spray de gas pimienta, tarros de pinturas, aerosoles de distintos colores, trincheta, cachiporra telescópica, piña americana, guantes de látex, bombas de estruendo, una tijera y un palo de aproximadamente un metro".

Los detenidos fueron liberados esa noche y, a solicitud judicial, se detuvo a dos personas los días 30 y 31 de agosto, que también fueron puestos en libertad.
Se aseguró que "sin perjuicio de resultar extraño que las personas que manifestaron ser víctimas de torturas y amenazas en sedes policiales, no hayan hecho denuncia judicial ni en Asuntos Internos del Ministerio del Interior, el Ministro del Interior dispuso una investigación de urgencia a la unidad actuante, asignando luego la investigación administrativa a la Dirección de Asuntos Internos".

Mesa Política

Este viernes, la orgánica del Frente Amplio y el Ministerio del Interior cerraron filas ante la polémica por las denuncias de infiltraciones de movilizaciones. En una declaración votada por unanimidad, la Mesa Política del Frente Amplio aseguró que "no impulsa, no comparte, ni gestiona desde el gobierno nacional ningún tipo de política que suponga infiltrar movilizaciones y manifestaciones populares", al tiempo que expresó su respaldo a "las medidas que ha anunciado el Ministerio del Interior para investigar el accionar policial" y exigió que "se apliquen las medidas disciplinarias correspondientes".

El tema llevó una larga discusión en la sesión de la Mesa Política de la mañana de este viernes en la sede de Colonia y Ejido. El secretario político del Frente Amplio, Gerardo Rey, y la diputada emepepista Ivonne Passada, que ocupa una de las tres vicepresidencias, llevaron un informe sobre la actuación del gobierno ante las "denuncias no formales" de infiltraciones de movilizaciones y de amenazas de tortura a un grupo de detenidos el pasado 24 de agosto durante la marcha por el 19º aniversario de la masacre del Filtro.

La declaración de la Mesa Política causó conformidad en el Ministerio del Interior por el respaldo explícito a las autoridades, según pudo saber Montevideo Portal.

La izquierda también reafirmó en la declaración su "compromiso a impulsar la Estrategia por la Vida y la Convivencia" para "promover un cambio cultural en nuestra sociedad, donde la prioridad deja de ser el orden público y pasa a ser la protección de los derechos de todas las personas". También expresó apoyo a "los avances logrados en el marco de la reestructura policial, en sintonía con esta estrategia".
Montevideo Portal.

06.09.2013, 05:00 hs - ACTUALIZADO 12:56 Texto: -A / A+

Un informe de los servicios de Inteligencia que obra en poder del presidente José Mujica advierte que casi todos los hechos de violencia provocados por “grupos antisistemas” están cuidadosamente organizados y en buena parte de ellos participa la extupamara Irma Leites. Como el trabajo de Inteligencia fue cerrando el cerco, registrando nombres y comprobando hipótesis, los policías creen que las últimas denuncias de abuso de autoridad son en realidad parte de los operativos de estos grupos, en este caso para desacreditar las tareas de investigación.

En filas policiales inscriben en esta estrategia la reunión a la que este miércoles vecinos del barrio Santa Catalina convocaron  para plantear su malestar con el reiterado abuso policial del que, aseguraron, son rehenes. Hace dos semanas, Leites increpó al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, por otros supuestos casos de abuso policial.

Nieves Cancela (ver fotos) es una mujer de 37 años que vive en la esquina de Pensamientos y Roncadera, en el barrio Santa Catalina, donde según relató, en la madrugada del pasado martes un grupo de policías detuvo a tres jóvenes y golpeó a uno sin motivo ni razón. “Los gurises paran ahí todos los días y no nos molestan para nada”, dijo Cancela a El Observador, durante la asamblea del miércoles.

La mujer relató que los policías insultaron a los jóvenes y los agredieron. Ese relato coincidió con el de detenidos y testigos, quienes señalaron que en la noche de este martes la Policía llegó con más violencia al barrio, mientras los vecinos pintaban “No al abuso policial” en los muros.

Pero Cancela no es sólo una vecina del barrio sino que es activista de Plenaria Memoria y Justicia. De hecho fue una de las oradoras, junto con Leites, en la marcha de este 24 de agosto, que recordó como cada año, la muerte de dos manifestantes en manos de la Policía durante una protesta frente al hospital Filtro en 1994.

Previo a la marcha del 24, la Policía se infiltró entre los manifestantes y detuvo a 12 de ellos, vinculados a Plenaria, que tenían en su poder una piña americana, palos, gas pimienta y pintura.

En el Ministerio del Interior dijeron que esa acción policial no solo se hizo con conocimiento judicial sino que hasta último momento fue consultado el presidente de la República. “¿Los dejamos que rompan todo y registramos o actuamos?”, llegó a preguntar un oficial a un asesor directo del presidente, quien lo atendía por teléfono mientras a su lado estaba el propio mandatario. Actúen, fue la orden.

Al otro día, el 25 de agosto, el día del comité de base del Frente Amplio, Leites increpó a Bonomi y le planteó que la Policía amenazó y torturó psicológicamente a los detenidos. “Ella decía que los habían torturado, cosa que no me consta; no me parece que sea cierto”, explicó Bonomi horas más tarde en otro comité de base.

Fuentes de Inteligencia policial informaron a El Observador que las reiteradas denuncias de abuso policial están “orquestadas” por la líder de Plenaria y buscan “preparar el escenario” para realizar un acto violento.

La Policía estima en 200 los anarquistas que actúan, entre otros grupos, en la Plenaria. En las acciones, según los informes policiales, participan militantes de al menos cuatro países de la región. Los 12 detenidos el 24 de agosto habían realizado varios viajes al exterior, informaron las fuentes oficiales. Incluso, alguno de ellos estuvo detenido por la Policía chilena durante manifestaciones estudiantiles en ese país y militantes chilenos detenidos aquí tienen antecedentes en el país trasandino.

En la marcha estudiantil del 14 de agosto, que recordó el asesinato de Líber Arce, también hubo incidentes que la Policía vincula a Plenaria. Dos manifestantes fueron detenidos y procesados sin prisión. Uno era uruguayo y el otro peruano; ambos viven en Argentina.




Vínculos con neonazis   (veneno policial)
La Policía asegura que Leites ha sido vista merodeando los sitios donde se realizan actividades violentas pero lo hace desde la distancia, con mucho cuidado. Las fuentes dijeron que incluso tienen una línea de investigación que vincula a Leites y los suyos con pintadas nazis. “Todo lo antisistema suma a sus intereses”, dijo un oficial, quien contó que las advertencias de la comunidad judía por estas pintadas ha ido en aumento.

¿Usted mantiene vínculos con grupos neonazis?, le preguntó ayer El Observador a Leites. “¿Neonazis? Están más que chiflados. Voy a tener que pensar en qué demanda les voy a hacer. Es un disparate. Yo soy una trabajadora, una persona de abajo, una persona que intenta vivir con códigos revolucionarios y no tengo nada que ver con los funcionalistas al sistema”, respondió Leites.

Antes de que se la consultara sobre la presencia de Cancela en la asamblea barrial, Leites adivinó el planteo de la Policía. “Ahora van a decir que estaba Plenaria en Santa Catalina y en verdad esta compañera vive en el barrio, es trabajadora del INAU, y el incidente se dio frente a la puerta de su casa. No había más gente de Plenaria. No tiene nada que ver que ella haya leído la proclama conmigo con los hechos en Santa Catalina”, advirtió Leites.

Sobre la versión oficial, la líder de Plenaria expresó: “A mí me parece que esto aumenta el atropello de la Policía y el proceso de criminalización. Si ahora salen a decir que allí estaba Plenaria, esto es una farsa más. Esto fue un atropello contra el barrio, como sucede en todos los barrios de Montevideo y dio la casualidad que esta compañera vive en la puerta donde sucedió”.

Pero Cancela no era la única persona que se repetía: el encargado de la amplificación en el acto del 24 también fue contratado el miércoles como sonidista de la asamblea de vecinos.

De todos modos, Leites insistió en que “esto es una patraña de Bonomi y compañía, de los exrevolucionarios que hoy están en el gobierno, que hoy solo acusan que somos ultraizquierdistas cuando ellos quieren, y mezclan todos los tantos hacia la derecha”



A “El Observador”, a Amodio y a algún tapado que ande por ahí,

¡felices fiestas, chiquilines!!!... ¡Son re-inteligentes!!! 

Que la mal llamada prensa grande es de los ricos y que su función primordial es elaborar ideología “legitimadora” de la explotación y la opresión, no es novedad para nadie.

Que ella es la que desparrama diariamente las dósis de veneno mediático anti-pueblo que, alegremente, los burgueses suponen son adecuadas y suficientes para su sobrevivencia parásita y corrupta, tampoco es novedad, o cada día lo es menos.

No es novedad, en fin, que la pequeña gran prensa del sistema capitalista está para eso: para mentir, disfrazar, tergiversar, inventar una supuesta realidad paralela a la verdadera, concebida –valga el juego de palabras- para alelarnos y mantenernos lo más hondamente sumergidos en la alienación que de por sí producen en nosotros la explotación y las condiciones en que se nos explota para sacarnos hasta la última gota de sangre y de sudor en función del lucro de una manga de atorrantes sin moral, sin vergüenza y sin perdón.

Con la alienación de las brutales condiciones en que se nos explota, se exprimen al máximo nuestras capacidades físico-intelectuales; con la gran prensa y los mal llamados medios de comunicación burgueses, se nos exprimen al mango nuestras capacidades de discernimiento propio, de sensibilidad humana positiva, de afectos generosos, de sentimientos sociales constructivos, de espíritu altruista. Se nos quita creatividad y emotividad, y, sobre todo, nos van neutralizando hasta los reflejos humano-animales más elementales; transforman la alienación en asedio, en acorralamiento feroz. En domesticación lisa y llana.



Pero…

Lo que no está tan claro para todo el mundo, es que la prensa gorila talla más de lo que puede imaginarse a simple vista. Talla políticamente, talla en el poder, talla en la represión, en las confabulaciones, las intrigas, los crímenes del sistema, los crímenes cotidianos de la explotación, pero también en los otros, los crímenes políticos, los bien visibles y los otros, que a veces se esconden tras un aparente accidente de tránsito o una aparente vulgar rapiña, o un aparente ataque cardíaco de un presidente.

La prensa insana del sistema no sólo tiene que ver con lo intelectual “superestructural”; tiene que ver con toda la basura moral del sistema, no de ahora, sino de siempre.

La mafia capitalista está en todas partes y su déficit de escrúpulos es absoluto. Y a veces escribe o discursea ante una cámara muy bonito.



Pero el abuso –el de poder, en particular- te hace pizarrero, y el pizarrero la queda más temprano que tarde crucificado en alguna de las esquinas del arco, con pelota y todo. Porque el pizarrero es, básicamente, un comilón, un angurriento, un insaciable, además de un triunfalista distraído. Y termina asediándose a sí mismo, acorralándose, retorciéndose en la certeza cruda de que nadie nació para ser ganador, en la angustia de ir viendo cómo la glotonería le ha ido morfando el hígado, el páncreas, y, fatalmente, el cerebro.

Porque nadie nace para ganador o para perdedor, amigo mío. Nadie. Ni siquiera los dioses que existen en el espíritu de los creyentes de lo “sobrenatural”…



Estas líneas arrebatadas, “inspiradas” en la mugre cotidiana descargada el viernes 6 de setiembre del contenedor pestilente del diario de Héctor Amodio Pérez (¡pica, tontuelos de poca monta!) que las va de ser “el observador” perspicaz y “serio”, hubiesen sido un casi jocoso, jacarandoso comentario, nomás, servido en bandeja por una manga de (mal) pagados de sí mismos, afectados por el mal de San Vito, si no fuera porque lo que se publica desde su primera página de este jueves, nos viene a mostrar el cangrejo siniestro que parecía escondido abajo del excremento desde que esta “gazeta” falangista empezó a entregarnos en “atrapantes” capítulos el novelón del pobre Amodio y su hazañosa odisea de mercenario caído en desgracia para siempre.

El cangrejo asoma porque quiere hacerlo, es obvio; quiere mostrar su juego, le gusta el desafío de tratar de poner nerviosa a la gente (porque en este país, alienada y todo, pero no imbécil, la gente, les guste o no, somos nosotros, los simples mortales con pinta de giles, los sin prensa ni botones mafiosos que nos protejan).

Los brillantes estrategas de “el observador” y los demás co-autores de la peligrosa fantochada montada para pudrirla con ánimo pizarrero e ínfulas de infalibilidad divina, decidieron mostrar, apenitas, las patas de la sota en la edición “observadora” del 6 de setiembre, ayer nomás: hablan de inteligentísimas pesquisas de inteligentísimos servidores de la inteligencia –no se sabe si policial, si militar, si parapolicial o paramilitar- que han concluido visualizando un histórico e inédito aquelarre de conexiones que poco menos que prueban que atrás de los gurises abusados por fuerzas policiales en Santa Catalina hay en realidad imberbes agentes de la subversión internacional, vecinas espías del Kremlim y de Fidel Castro, con nexos, a su vez, con grupos neonazis (que, claro que los hay, y entran y salen de Jefatura como pericos por su casa, de eso no cabe ninguna duda).

Lo del diario de Amodio no es una perejilada ingenua o un descuido mediático fruto de un ataque de fiebre obsecuente de algún colega: “El Observador” y su “primicia” son la puntita de la madeja de todas las cosas que huelen a podrido desde hace varias semanas en Montevideo en materia de atropello y abuso policial y de descaradas irregularidades de orden judicial. Es la puntita, y nos la quieren mostrar como jugando a la mancha agachadita.



No hay que ser muy sagaz para intuir un nexo muy significativo entre la insistencia de este diario en propagar las “reflexiones” de Amodio y todo lo que está pasando en estos días en los que ya empezás a oir a algunos gurises del barrio preguntándose: “¿Para qué quieren usarnos estos cosos?”.

Algo grosso ha venido preparándose –el olfato lo dice claramente-, y desean que lo sepamos. Desean que la gente entre a enloquecerse, a desesperarse, a olfatear cosas más fuleras todavía, a meterse en la cueva y ni chistar.

Desean que los miles y miles de laburantes parados firmes en sus reivindicaciones, se atemoricen y claven los cuernos cuidando el pellejo más que el laburo. Desean que aflojen quienes se oponen al saqueo del país y al pisoteo de la soberanía y la autodeterminación popular.

Están metiendo pavura, sencillamente. Pero lo hacen como parte de “un plan”, y muy probablemente repreocupados, porque, claro, un movimiento popular atomizado y desperdigado como el nuestro, no es controlable así nomás por más filmadoras y gps que me metas en las narices.

Meten pavura, y lo hacen pasándose de listos, sin detenerse a pensar que los pueblos que en todo el mundo andan embroncados pateando calles y haciendo manifestaciones de cientos de miles, y acumulando no sólo bronca y enfrentando a la milicada taimada y al mismo sistema, como pueden, no están para nada organizados.



Pues bien, lo sabemos. Sabemos que entre pasquines amarillos, camionetas fantasmas cazando gurises de noche, ministros que no son ministros o simulan no serlo, y otros mojos, el zorro anda rapiñando gallinas y queriendo asustar al gallo para que no cante.

Y también sabemos que todos deberíamos medir cuidadosamente y atenernos a las consecuencias de nuestros actos, plano en el que los fascistas-falangistas no se lucen demasiado que digamos, es sabido.



No soñemos con que Mujica ordene “¡Actúen!” y que “El Observador” sea sometido a la investigación exhaustiva que correspondería para dar con todos los implicados en el complot entre la mentira y la represión; entre lo mediático falangista y el abuso policial. No nos hagamos ninguna ilusión de que se haga algo serio “desde arriba” para ver hasta dónde llega la conjura de los pizarreros, ruines pizarreros que creen que la gurisada es una caterva de descerebrados que están para la guarangada y nada más, y que si los amasijás a palos, achican tranquilamente.



Depende de nosotros mismos no caer en ninguna desesperación sin dejar de estar bien atentos. Depende de nosotros mismos la vida de nuestros hijos, de los de la vecina, de los que ni siquiera conocemos y andan callejeando para no ser animalitos encerrados mirando idioteces en la tele, a pesar de los cazadores nocturnos.



Nuestra inteligencia es bien distinta a la de los aparatos mediático-represivos. Nuestra inteligencia es la que nace en una pobreza digna que no es lo mismo que la miseria y la inteligencia desnaturalizada del mercenario.

Confiemos en ella, para no enloquecernos y para que el cangrejo tenga que salir de abajo del excremento a las patadas, si es necesario.



Y todos sepamos algo ineludible: la juventud pobre asediada vence el miedo más rápido que los más veteranos. Lo vencen porque ser joven es no ser invariablemente dócil ante la prepotencia. Más bien al revés: ser joven y pobre estimula sanos odios que, a los palos, crece y crece y se multiplica y se multiplica…

No hay cálculo político que pueda dar una idea siquiera aproximada de cuánta explosión puede dispararse del manoseo y la estigmatización de la pobreza joven, y ni qué hablar cuando el represor que te viene a babosear y golpear, es tan joven como vos y se trabaja un campeón a oscuras, con la jeta tapada y un fierro, esa cosa tan metálica a la que a veces conviene limarle la mira, como le decían los más viejos a algún a matoncito del barrio.



A “El Observador” y a Amodio y algún otro tapado que ande por ahí, ¡felices fiestas, chiquilines!. ¡Son re-inteligentes!.

Y vayan por la sombra, que tanto sol les va a irritar la piel.



Gabriel –Saracho- Carbajales, 7 de setiembre de 2013.-





2 comentarios:

  1. Excelente trabajo compañero, que he difundido.
    Un abrazo, desde Buenos Aires.

    Lic. Martha Lidia Ferreira

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  2. ¿Sabés lo que pasa Bicho? que no todos los sesentistas y setentistas se agiornataron, engordaron, y acomodaron su ideología al puesto que le prometieron. Hay gente que no entrega los ideales que izaron a los veinte, los sostienen a los cuarenta, los siguen peleando a los sesenta y esos ideales los acompañan hasta su última morada.
    Ya sé: no es tu caso Bonomi.

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