sábado, 13 de junio de 2020

Zona libre de policías

Construyendo organización en las calles de Minneapolis sin policías

Trump truena contra una "zona libre de policías" en Seattle

12 junio 2020



En Seattle los manifestantes establecieron una zona autónoma cooperativa sin policías que provocó que Donald Trump ordenara a la alcaldesa retomarla, y ésta le respondió que mejor se regresara a su búnker, mientras continuaron las tensiones entre el comandante en jefe y los mandos militares.

Fue un error, declaró el general Mark Milley, el militar de más alto rango del país, quien preside el estado mayor, al disculparse por haber participado en la ahora famosa caminata de Trump a través de la Plaza Lafayette la semana pasada, después de que manifestantes pacíficos fueron expulsados con gas lacrimógeno y balas de goma, para tomarse una foto con una Biblia frente a una iglesia. “No debería de haber estado ahí… Mi presencia en ese momento y en ese ambiente creó una percepción de las fuerzas armadas involucradas en política doméstica”, afirmó en un videomensaje a la Universidad Nacional de Defensa.

 

 

Milley consideró renunciar después de ese espectáculo, el cual pensaba era un evento para reconocer a las fuerzas federales alrededor de la Casa Blanca, reportó NBC News. El general también se opone a la amenaza de Trump de desplegar a los militares para reprimir las protestas, informó el New York Times. Otros cinco generales y almirantes retirados expresaron alarma ante esa propuesta y el espectáculo después de la represión de los manifestantes, algunos advirtieron que ponía en jaque la democracia estadunidense.

Pero el comandante en jefe continúa amenazando con el uso de fuerza federal a opositores por todas partes. Un grupo de activistas que, después de una semana de protestas y enfrentamientos con la policía, ha ocupado una zona de varias cuadras en Seattle a la cual bautizaron la zona autónoma de Capitol Hill, para convertirla en un experimento urbano cooperativo sin policía; un área que cedieron las autoridades municipales, que incluía el abandono de un cuartel de policía ahí. Una manta a la entrada de ese cuartel declara: Este espacio es ahora propiedad del pueblo de Seattle, y medios locales reportan algo entre festival de arte, comuna y escuela en la calle.

Esto, aparentemente, es una amenaza intolerable para la seguridad nacional y Trump, en un tuit dirigido a la alcaldesa Jenny Durkan, de Seattle, y al gobernador de Washington, Jay Inslee, la noche del miércoles, les ordenó que retomen su ciudad AHORA. Advirtió: Si ustedes no lo hacen, yo lo haré. Esto no es un juego. Añadió que terroristas domésticos han tomado Seattle, gobernado por demócratas de izquierda radical, por supuesto. ¡LEY y ORDEN!

Durkan, la alcalde, respondió con su propio tuit: Haznos seguros a todos. Regrésate a tu búnker.

En Dallas, ayer, Trump convocó a un foro en una iglesia sobre el asunto de seguridad pública donde defendió a las fuerzas policiacas del país rechazando las críticas y demandas nacionales para reformarlas o incluso desaparecerlas, y retomó el argumento clásico de que los abusos son cometidos por casos aislados, malas manzanas. No invitó a ese foro a los tres oficiales de seguridad pública de mayor rango de la ciudad, todos afroestadunidenses.

Ahí, el presidente reprobado por mayorías por su manejo de relaciones raciales, declaró que los estadunidenses son un pueblo bueno y virtuoso. Tenemos que trabajar juntos para enfrentar la intolerancia y prejuicios donde aparezcan, pero no haremos progreso ni sanaremos heridas acusando falsamente a decenas de millones de estadunidenses decentes como racistas e intolerantes.

Mientras, William Barr, procurador general, declaró que la verdadera opresión y peligro a nuestras comunidades proviene del crimen violento y el desorden y no de la policía. No mencionó, como documenta el Washington Post, que la policía ha matado a balazos a más de mil personas por año, un nivel sumamente más alto que en cualquier otro país avanzado.


Pandemia militar:

La conspiración golpista del pentágono apresura el final de trump


 Por Manuel Freytas- IAR Noticias

La viralización contagiante de la "desobediencia militar" contra las órdenes de reprimir con el ejército a las protestas anti-racistas, detonó un conflicto inédito entre la casa blanca imperial y el alto mando militar estadounidense. Que se suma como un factor incendiario al colapso económico y social con las muertes masivas causadas por la pandemia virósica. Cuyo proceso encadenado desató finalmente una crisis global del poder imperial hegemónico yanqui. Con una caída estrepitosa de la imagen presidencial en las encuestas que apresura un final casi anunciado de Trump en las elecciones de noviembre.


De algo hay que MORIR.


El gerente imperial de TURNO en la Casa Blanca JUGÓ FUERTE con su estrategia encubierta para tapar el COLAPSO VIRÓSICO con un ESTALLIDO SOCIAL anti-racista manipulado por la inteligencia oficial USA.

Con una ACLARACIÓN: Trump, con su falso discurso "ANTIGLOBALISTA" hace lo mismo que los demócratas "GLOBALISTAS": Gerencia la Casa Blanca para el IMPERIO YANQUI saqueador y ladrón de países con el dólar.

Y finalmente a Donald Trump no le impactó mortalmente la PANDEMIA VIRÓSICA sino la PANDEMIA MILITAR enviada por sus FALSOS ENEMIGOS, los demócratas imperiales que le hacen el juego de la "GUERRA INTERNA" al gerente de turno.

Que desató sorpresivamente una inédita REBELIÓN CONSPIRATIVA de la plana mayor del Pentágono (manipulada en las sombras por los demócratas) contra la Casa Blanca.
Desatada a raíz del DESCONTENTO y el rechazo generalizado de los militares imperiales a participar de OPERACIONES REPRESIVAS internas.

Ordenadas por Trump (como escenografía mediática de un show reeleccionista) contra las PROTESTAS ANTI-RACISTAS viralizadas por las más importantes ciudades estadounidenses.
La DESOBEDIENCIA MILITAR explicita produjo un CONFLICTO SUBTERRÁNEO entre el gerente de la Casa Blanca y el alto mando militar imperial. Que según el diario The New York Times, configura "la DIVISIÓN más profunda entre el mando civil y militar desde la Guerra de Vietnam".

LA AMENAZA DEL VIRUS MILITAR Y LA CAÍDA EN LAS ENCUESTAS


Todo EMPEZÓ, según The Wall Street Journal, con el intento de DESPIDO, la semana pasada, del secretario de Defensa, Mark Esper, después de que éste se NEGARA al uso de fuerzas militares para REPRIMIR las protestas y saqueos extendidos a todo el país. La decisión del jefe del Pentágono (sustentada y apoyada por el establihsment politico, militar y financiero de los DEMÓCRATAS CONSPIRADORES en campaña electoral) QUEBRÓ LA ESTRATEGIA REELECCIONISTA de Trump.

Cuyo objetivo era presentarse como el GRAN TRIUNFADOR en el combate contra la pandemia y las revueltas contra el racismo. Otro capítulo que terminó de implosionar el intento de REELECCIÓN de Trump en noviembre fue la DESOBEDIENCIA y el rechazo público del poderoso jefe de Estado Mayor Conjunto norteamericano, Mark Milley (a cargo de todas las operaciones globales de las fuerzas militares de EEUU), a utilizar el Ejército como GARANTE REPRESIVO interno de la Casa Blanca.

A la REBELIÓN abierta del líder militar y el jefe del Pentágono contra las decisiones estratégicas de Trump SE SUMÓ un grupo selecto y poderoso de GENERALES (en actividad o en retiro) encabezados por Colin Powell, general de cuatro estrellas y ex secretario de Estado. El General John Allen, ex comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán durante el gobierno de Obama, el Almirante de Marina Mike Mullen, ex presidente del Estado Mayor Conjunto durante el gobierno de George W. Bush y Obama. Y el General Richard Myers, ex comandante del Estado Mayor Conjunto durante el gobierno George W. Bush.

El combo INCENDIARIO de la movida GOLPISTA castrense encubierta impactó finalmente como una CRISIS DE GOBERNABILIDAD en ascenso de la administración imperial Trump.
Y su efecto en las ENCUESTAS Y EN LA IMAGEN presidencial fue inmediato.

Varios SONDEOS (entre ellos los realizados por Whitman Insight Strategies y Monmouth University) midieron una VENTAJA mayor de 12 puntos del candidato demócrata Joe Biden sobre Donald Trump para las elecciones de Noviembre próximo.

Una encuesta publicada esta semana por la cadena CNN señala que solo el 38 % de los estadounidenses APRUEBA la gestión de Trump. Y es su PEOR puntuación en un año y medio,con un porcentaje SIMILAR al que registraron en este punto de su mandato los ex presidentes Jimmy Carter y George H.W. Bush, que PERDIERON SUS CAMPAÑAS DE REELECCIÓN.

Y el final casi anunciado de un Trump semi-DERROTADO y en crisis de gobernabilidad ya se encuentra atado a un epitafio: NO LO MATÓ LA PANDEMIA DE CORONAVIRUS, LO MATÓ LA PANDEMIA MILITAR.


Motorizada a través de un COMPLOT PALACIEGO de los demócratas en campaña electoral para SUCEDER a Trump en el comando del Imperio yanqui SAQUEADOR.
También infectado por el colapso pandémico y en CRISIS TERMINAL.




La biblia imperial cazabobos

préstame el cadáver de un negro y lo convertiré en una "guerra civil" dirigida por el comunismo internacional

Trump ¿es o se hace? Las dos cosas: es, y también se hace. Parece idiota, pero es mas un astuto imperialista demente, que idiota. Promueve una falsa "guerra civil contra el racismo" (para manipular negros contra blancos). Y a la vez promueve una falsa "rebelión negra" (para manipular racistas blancos contra negros). Y simultáneamente dice combatir a un intento de "guerra civil" organizada por grupos anarquistas y de ultraizquierda. Y luego remata mediáticamente su estrategia mostrando una biblia como único discurso.


Después se va a orar con su mujer a una iglesia católica atacada por las protestas.
¿está loco Trump? No. Solo está armando una estrategia cazabobos con la guerra religiosa, los negros y el racismo blanco para ocultar la crisis imperial yanqui y ganar las elecciones presidenciales en noviembre.
¿Que tal? Y es tan sabrosa la máquina cazabobos que los alienados masivos de EEUU, Europa y el mundo ya la están comprando como si fueran sabrosos bombones de la fábrica globalizada de idiotas en serie.
Manuel Freytas / iar noticias



"Dejen de financiar a la policía": activistas en Estados Unidos exigen defender las vidas afroestadounidenses


Amy Goodman y Denis Moynihan

Las protestas contra la violencia policial en Estados Unidos, que ya llevan más de dos semanas ininterrumpidas, están comenzando a generar cambios. El asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis impulsó a cientos de miles —o quizás millones— de personas a salir a las calles, para exigir justicia para Floyd y otras víctimas de la policía, así como un cambio fundamental en el sistema policial. El lema “dejen de financiar a la policía” recorre el país, entonado descarnadamente por personas cansadas de un ciclo que se repite una y otra vez: violencia policial, protestas, promesas de reforma y luego… nada. En Minneapolis, una gran mayoría del Concejo Municipal de la ciudad se ha comprometido a tomar medidas para desmantelar el Departamento de Policía de Minneapolis.

En una entrevista para Democracy Now!, el profesor de la Universidad de Harvard Khalil Gibran Muhammad, autor de “The Condemnation of Blackness” (“La condena a la negritud”, en español), expresó: “No hemos visto un momento como este en al menos medio siglo, con manifestantes saliendo a las calles para exigir, de una vez por todas, no solo una reforma policial y que se termine la impunidad, sino también una nueva perspectiva de la relación entre las autoridades estatales y la salud de una comunidad”.

En Minneapolis, los cuatro oficiales que participaron en la muerte de George Floyd han sido formalmente acusados por el asesinato. Pero la población quiere más que condenas, que en muchos casos ni siquiera se concretan, tal como expresó Keith Ellison, primer fiscal general afroestadounidense de Minnesota. Ellison se hizo cargo de llevar adelante la acusación formal contra los policías involucrados en la muerte de Floyd por temores de que el fiscal del condado tuviera un sesgo a favor de la policía. Tras décadas de impunidad, violencia contra los residentes de la ciudad y el fracaso en la resolución de crímenes violentos, una gran cantidad de gente en Minneapolis desea que el departamento de policía de su ciudad sea desmantelado.

Jeremiah Ellison, miembro del Concejo Municipal de Minneapolis, opinó en una entrevista para Democracy Now!: “Tenemos que crear un sistema de seguridad pública que funcione para todos”. Jeremiah Ellison es hijo de Keith Ellison y conoce personalmente la inclinación por la violencia del Departamento de Policía de Minneapolis. En 2015, en medio de las masivas protestas no violentas tras la muerte a manos de la policía de otro joven afroestadounidense, Jamar Clark, un oficial de este mismo departamento de policía apuntó con un arma de fuego a la cabeza de Jeremiah mientras permanecía con las manos alzadas.

Jeremiah Ellison prosiguió: “El año pasado hicimos un estudio de las llamadas al 911 y nos dimos cuenta de que entre las principales llamadas que atiende la policía están las llamadas por lo que consideramos personas con trastornos emocionales o llamadas por temas de salud mental. ¿Necesitamos un arma de fuego presente en una llamada como esa? ¿Necesitamos un arma de fuego presente en una llamada por un billete de 20 dólares falso? Creo que no”.

En la ciudad de Nueva York hay agrupaciones que luchan desde hace décadas para reformar el Departamento de Policía de la ciudad. La lista de hombres negros desarmados muertos a manos de la policía neoyorquina es cada vez más larga: Amadou Diallo, Patrick Dorismond, Ousmane Zongo, Timothy Stansbury Jr., Sean Bell, Ramarley Graham, Eric Garner… y la lista continúa. Linda Sarsour, activista de larga trayectoria, colaboró en la organización de una marcha para exigir un cambio en las políticas policiales tras el asesinato de George Floyd. Sarsour expresó en Democracy Now!: “Más de 50.000 personas salieron a las calles con nosotros, y tenemos una serie de demandas. Dejen que los policías hagan lo que se supone que deben hacer: mantener a las personas seguras. No son trabajadores sociales. No son profesionales de la salud mental. No son educadores. Así que, en realidad, se involucran en actividades que no coinciden con la certificación ni con los criterios de las actividades que debería desempeñar un agente de policía. Si no los capacitan para eso en la academia de policía, entonces, ¿por qué los enviamos a abordar cosas que no tienen nada que ver con ellos? En la ciudad de Nueva York, el departamento de policía cuenta con mayor presupuesto que casi cualquier otro organismo de la ciudad, de hecho, tal vez el mayor presupuesto de todos los organismos públicos de la ciudad de Nueva York. Lo que reclamamos es que reduzcan su presupuesto, tomen ese dinero y lo reasignen a jóvenes y adultos mayores, al desarrollo comunitario, con un enfoque en aquellos que han sido afectados más directamente: comunidades de color y gente pobre de clase trabajadora”.

Al tiempo que la gente se alza en demanda de justicia para George Floyd y de políticas para abordar la imperecedera plaga de racismo en Estados Unidos, la policía, la Guardia Nacional y el presidente Trump y sus secuaces han hecho todo lo posible para reprimir violentamente la disidencia. Los activistas han sido golpeados, rociados con gases lacrimógenos y gas pimienta, baleados y arrestados en masa. Tanto manifestantes no violentos como periodistas han sufrido la pérdida de ojos, han sido embestidos por autos y camiones y han sufrido fracturas. En una manifestación en San José, California, la policía le disparó a un colaborador comunitario que solía instruir a los propios agentes sobre el sesgo implícito de la institución policial contra las personas de color. Derrick Sanderlin, un afroestadounidense de 27 años de edad, recibió un disparo de bala de goma en la ingle que le ocasionó una ruptura de testículo y ahora ya no podrá engendrar hijos.

A medida que el gas lacrimógeno se disipa, comienzan a aprobarse las largamente esperadas leyes de reforma policial. Tanto en el estado de Nueva York y en Colorado, como en las ciudades de Houston, en Texas, y Raleigh, en Carolina del Norte, se han prohibido las llaves de estrangulamiento. La Cámara de Representantes de Estados Unidos está por aprobar un proyecto de ley que prohibirá las llaves de estrangulamiento a nivel federal. También creará una base de datos nacional de policías violentos, por lo que un agente despedido no podrá simplemente mudarse a un departamento de policía de otra ciudad o pueblo.

El martes pasado, después del funeral de George Floyd, su hermano menor, Philonise, voló a Washington D.C. para dirigirse al Comité Judicial de la Cámara de Representantes: “George no estaba haciéndole daño a nadie ese día. No merecía morir por veinte dólares. Les pregunto, ¿es eso es lo que vale la vida de un hombre negro? ¿Veinte dólares? Estamos en 2020. Ya fue suficiente”.










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