lunes, 4 de febrero de 2013

No te va a quedar otro remedio




Domingo 03 de febrero de 2013
Jefe tupamaro Marenales: “Yo no soy ‘progresista’, yo lo que quiero es cambiar la sociedad”

El histórico dirigente Tupamaro Julio Marenales descartó de plano que sea tiempo de discutir candidaturas electorales, ya que “queda mucho por hacer” antes de abordar el tema.
Si bien reconoció que el Frente Amplio, “en general ha cumplido” con el programa de gobierno, reafirmó sus convicciones revolucionarias: “Yo no soy progresista, yo quiero cambiar la sociedad”, afirmó, apuntando que el MPP “está unido, pero flojo”.

Marenales se negó a discutir sobre ningún tipo de candidaturas, ante el requerimiento de radio Montecarlo. “Mi cabeza está en otro lado”, aseguró, en el entendido que “todavía queda mucho por hacer” y está “en total desacuerdo” con la discusión actual de fórmulas y candidaturas (…) Lo dejo para el resto de los compañeros”, señaló.
“Los dejo que hablen, que discutan todo lo que quieran. No me meto en esos temas, no es conveniente: hay que preocuparse por todo lo que falta por hacer”. Recordó en esa línea que “yo pensaba otra cosa, pero ahora que estamos en una ´etapa progresista´, que se haga lo que se pueda”.

Porqué “nunca acepté ningún puesto público”

Para “el viejo Julio”, guerrillero durante los 60-70 y preso de la dictadura entre 1972 y 1985, el programa del Frente Amplio “en términos generales se ha cumplido”, pero enfatizó que hay necesidad “de hacer otra cosa diferente. Yo no soy progresista: yo quiero cambiar la sociedad, toda la vida me dediqué a eso”, reconoció en declaraciones que recoge Montevideo Portal.
Marenales explicó que cambiar realmente la sociedad implica “un gran trabajo de organización de la gente para que la gente pueda autogobernarse: reconozco que la gente no está preparada para eso y hay que seguir trabajando. Por eso nunca acepté ningún puesto público”.
En cuanto a su tarea en el MPP, se limitó a advertir que el sector “está unido, pero flojo”. Rechazó en principio que una posible candidatura de Tabaré Vázquez deba ser acompañada por un candidato a vicepresidente impuesto por el sector de gobierno, aunque dijo no creer “que eso esté en la cabeza de los compañeros”.


A cuarteles de invierno 
Marenales prevé dejar la militancia orgánica y dedicarse a la escultura en Salto, pero seguirá "opinando". 

El histórico dirigente tupamaro Julio Marenales comunicó a integrantes de la dirección del Movimiento de Participación Popular (MPP) que este año tiene previsto mudarse a Salto, montar un taller de escultura y alejarse de la actividad orgánica de ese sector frenteamplista.
“Básicamente, lo hago porque tengo 83 años y dediqué 67 a la política. Me parece que es bastante. No me voy a alejar del todo. Voy a seguir escribiendo en El Mate Amargo digital. Tampoco me voy a quedar quietito callado, voy a seguir opinando”, confirmó Marenales a la diaria.
Para Marenales, sería “imposible” pensar en un retiro definitivo de la actividad política, aunque sí está planificando dejar de lado “los temas cotidianos y las reuniones”. “Yo estoy a años luz de la gestión, dejo la gestión para los que están con otra cabeza. Hoy mi preocupación es qué hacemos para cambiar esta sociedad en la que vivimos. No cambió mi pensamiento en cuanto a la necesidad de generar una transformación profunda. A mí no me comió el sistema”, dijo Marenales, que en las últimas elecciones internas del MPP fue el candidato más votado.
En concreto, el dirigente tupamaro se siente “cansado de las reuniones” y por eso está pensando en dejar de concurrir a las del Ejecutivo y de la Dirección Nacional emepepistas, ámbitos en los que debería participar “gente más joven, con más energía para enfrentar los temas cotidianos”.
“Quiero reunirme y discutir con gente que esté pensando un poco más allá, en cómo se genera una transición hacia una nueva sociedad, un tema que no está resuelto en ninguna parte. Los cubanos están haciendo un esfuerzo, pero no sabemos qué va a pasar, pero me preocupa cómo se analiza la caída de todo el campo socialista y cómo crear premisas y gérmenes de cómo sería la transición hacia una sociedad diferente”, reflexionó.


Un poco más allá

Marenales piensa que hay “gente muy valiosa” que no está en la gestión de gobierno del Frente Amplio y que está pensando en estos temas. Puso como ejemplo a jóvenes que militan en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, al economista Jorge Notaro y a otra “gente que no pertenece a ningún partido pero tiene ganas de pensar”.
“Hay gente desconocida que está trabajando bien y que está pensando en estas cosas, el tema es que no sale en los diarios. Los dirigentes del FA están enloquecidos con la gestión y no tienen tiempo para otra cosa. Ahora se viene la elección [de 2014] y otra vez quedan para atrás las grandes discusiones”, agregó.
En varias oportunidades Marenales ha planteado su visión crítica con algunos aspectos de la experiencia de gobierno que comenzó en marzo de 2005. Según su punto de vista, el FA apenas “confirma y ratifica el rumbo de la sociedad actual”. “Estamos haciendo que esto siga igual y ahí hay responsabilidad del FA y de los izquierdistas, sin excepciones. El problema es que estos compañeros están metidos en la gestión y no se mira un poco más allá”, explicó.
Dijo, además, que, por ejemplo, el Plan Juntos en cierta forma sería una manera de legitimar el sistema actual. “Para hacer el Plan Juntos no hace falta ser revolucionario, con ser un buen cristiano alcanza. Yo quiero otra cosa, no digo que no haya que hacerlo, pero lo dejo para los buenos samaritanos. Yo no soy buen samaritano”, graficó.
A pesar de que se trata de una decisión ya tomada, Marenales reconoce que algunos dirigentes del MPP le han planteado que tal vez no sea conveniente “alejarse demasiado”, en referencia a su ida a Salto, ciudad de la que es oriunda “mi compañera, que está de acuerdo con esto”.
Recordó, por si acaso, que hay varios integrantes de la conducción del MPP que residen en Salto, entre ellos uno de los referentes del Fondo Raúl Sendic, Neri Mutti, y el senador del Espacio 609 Eduardo Muguruza. “En definitiva, de lo que estoy convencido es que para la cotidiana es mejor que esté gente con más energía que yo. Tengo plena conciencia de que soy anciano, pero no soy decrépito, que es otra cosa. Para ser decrépito no hay edad”, concluyó.






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