viernes, 4 de julio de 2014

No son catástrofes naturales

Soja y Represas: Estas inundaciones no son catástrofes naturales, sino el resultado del modelo productivo
01/07/14

 Argentina
En las últimas semanas las provincias del litoral argentino han sufrido inundaciones producto de la crecida de distintos ríos. Recientemente Misiones (junto con Formosa) se han visto fuertemente afectadas. Notas dialogó con el periodista misionero Sergio Alvez para entender las causas del fenómeno
Primero fueron el Iguazú y el Paraná que, debido a las lluvias, crecieron hace algunas semanas afectando a Misiones, Corrientes, Chaco y Entre Ríos. En los últimos días el eje se trasladó al Río Paraguay en Formosa y el Uruguay en la zona de Misiones.


En Formosa se han registrado ya tres muertos y diez mil evacuados por las inundaciones que provocó el desborde del Río Paraguay. Por su parte en Misiones son más de seis mil las personas que han tenido que ser trasladadas para escapar de la crecida del Uruguay.
Más allá de las estadísticas y los datos sobre las personas que se han visto afectadas, Notas dialogó con Sergio Alvez, periodista de la Revista Superficie de Misiones, para entender porque se dio este crecimiento tan abrupto del río, afectando seriamente a las poblaciones que habitan en sus márgenes.
“En los últimos días han caído fuertes precipitaciones alcanzando una altura máxima histórica del Río Uruguay, superior a los 22 metros y medio. En 1983 había habido una crecida que alcanzó los 21 metros”, comenzó explicando Alvez.
Para el periodista “detrás de estas inundaciones, al igual que aquellas del Paraná, está también la influencia -indiscutible a esta altura- del modelo productivo”. Según Alvez, por un lado, en las “nacientes” del río en Brasil y también en Misiones “se arrasó con el monte”. Esto tiene que ver “con el modelo de sojización que fue reemplazando la selva que tenía un suelo apto para el escurrimiento y el drenaje del agua”, explicó el entrevistado.
El periodista de la Revista Superficie remarcó que en Brasil “en los últimos años se ha venido incrementando notoriamente todo lo que tiene que ver con los desmontes para las plantaciones de soja”. Al mismo tiempo destacó que algo similar ocurre en Misiones “pero con otra finalidad” que es la “plantación de pinos para abastecer a la industria pastera”, ya que en la provincia funcionan dos plantas de procesamiento de celulosa.
Pero no sólo el avance de la frontera agrícola fue un factor determinante para explicar el por qué de estas inundaciones, también “la cantidad de represas que hay sobre el Río Uruguay, especialmente en Brasil, agrava la situación porque el agua acumulada de repente se ve lanzada cuando abren las compuertas”, comentó.
En concreto esto ocurrió con la represa de Chapecó, ubicada en la localidad homónima del sur de Brasil. “Esas ciudades y las aledañas han tenido que ser evacuadas también”, dijo el periodista quién además agregó que también “se rompió una represa en Brasil y todo esto por supuesto que impacta en agigantar el caudal del Río Uruguay”.
Finalmente, Alvez detalló que las más de seis mil personas evacuadas provienen de los pueblos “El Soberbio, San Javier, Colonia Aurora, Azara, Concepción de la Sierra y algunos otros poblados menores”. A su vez, “la mayoría de los evacuados” son de El Soberbio. Existen, por el momento nueve centros de evacuación “y todavía siguen los relevamientos”.
Según relató el entrevistado los poblados afectados se dedican “a la pequeña agricultura, la agricultura de subsistencia, más allá de que también hay algunos núcleos urbanos”. Además el río se ha llevado “más de 350 casas. Más allá de las inundaciones, hablamos de casas que han sido arrancadas de cuajo”. En ese contexto “se han activado muchísimos puntos de solidaridad de distintas organizaciones, particulares, instituciones de todo tipo están juntando donaciones”.
“Sabemos que hay puntos a donde todavía no ha llegado la ayuda necesaria así que se viven horas dramáticas”, concluyó el periodista. Ecoportal.net
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Evacuados en Salto .

Evacuados en Bella Unión .



Paraguay
“Los desastres naturales registrados en el último mes son fruto del corrimiento de la frontera agropecuaria, la conversión de bosques en tierra para el monocultivo y las hidroeléctricas” , afirmó la entidad en un comunicado.
Las crecidas de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú dejaron 11 muertos y unos 700.000 afectados especialmente en zonas ribereñas, aunque este miércoles las aguas llegaron a la capital paraguaya.
En los últimos años, en los tres países, se produjo el desmonte de miles de hectáreas para el cultivo de soja, que se ha transformado en el ’oro verde’ de la región.
“La deforestación de las márgenes de grandes ríos y arroyos en el Alto Paraná para el monocultivo, principalmente de soja en Brasil y Paraguay, hacen que la tierra pierda su capacidad de absorción y el agua escurra, arrastrando sedimentos, directamente a los cursos de agua”, señaló la organización conservacionista.
A este fenómeno se suma “la existencia de varias represas sobre los cursos de agua, en su mayoría en territorio brasileño, que alteran el régimen hídrico de los ríos”, según la entidad.
Al respecto, la entidad explicó que cuando las lluvias superan los límites de seguridad establecidos las hidroeléctricas se ven obligadas a liberar gran cantidad de agua generando inundaciones en las zonas bajas.
El fenómeno impactó en todo el trayecto de los ríos mencionados, con 11 muertos y más de 700.000 afectados en Brasil y 200.000 evacuados en Paraguay, mientras que 12.000 personas tuvieron que abandonar sus casas en Argentina.
El crecimiento del río Iguazú obligó a comienzos de junio a cerrar uno de los principales circuitos turísticos de Argentina, el de las Cataratas del Iguazú, cuyos saltos quedaron prácticamente desaparecidos por la altura y la turbulencia de las aguas.
En la zona de Iguazú, se trató de la mayor crecida luego de la de 1998, cuando el agua arrasó con gran parte de las pasarelas y rampas de acceso del circuito turístico.
Ante esta situación, Vida Silvestre propuso “dar seguimiento y solicitar el cumplimiento del Código Forestal brasileño y la Ley de Deforestación Cero en Paraguay, además de desestimar la construcción de más represas”, sobre los ríos mencionados.
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Brasil: Represa que se rompe

Desmonte y represas ocasionan inundaciones en Brasil, Paraguay y Argentina
La deforestación para el cultivo de soja y las represas son las culpables de las severas inundaciones que azotan Brasil, Paraguay y Argentina con unos 700.000 afectados, denunció este miércoles la Fundación Vida Silvestre en Buenos Aires.
"Los desastres naturales registrados en el último mes son fruto del corrimiento de la frontera agropecuaria, la conversión de bosques en tierra para el monocultivo y las hidroeléctricas", afirmó la entidad en un comunicado.
Las crecidas de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú dejaron 11 muertos y unos 700.000 afectados especialmente en zonas ribereñas, aunque este miércoles las aguas llegaron a la capital paraguaya.
En los últimos años, en los tres países, se produjo el desmonte de miles de hectáreas para el cultivo de soja, que se ha transformado en el 'oro verde' de la región.
"La deforestación de las márgenes de grandes ríos y arroyos en el Alto Paraná para el monocultivo, principalmente de soja en Brasil y Paraguay, hacen que la tierra pierda su capacidad de absorción y el agua escurra, arrastrando sedimentos, directamente a los cursos de agua", señaló la organización conservacionista.
A este fenómeno se suma "la existencia de varias represas sobre los cursos de agua, en su mayoría en territorio brasileño, que alteran el régimen hídrico de los ríos", según la entidad.
Al respecto, la entidad explicó que cuando las lluvias superan los límites de seguridad establecidos las hidroeléctricas se ven obligadas a liberar gran cantidad de agua generando inundaciones en las zonas bajas.
El fenómeno impactó en todo el trayecto de los ríos mencionados, con 11 muertos y más de 700.000 afectados en Brasil y 200.000 evacuados en Paraguay, mientras que 12.000 personas tuvieron que abandonar sus casas en Argentina.
El crecimiento del río Iguazú obligó a comienzos de junio a cerrar uno de los principales circuitos turísticos de Argentina, el de las Cataratas del Iguazú, cuyos saltos quedaron prácticamente desaparecidos por la altura y la turbulencia de las aguas.
En la zona de Iguazú, se trató de la mayor crecida luego de la de 1998, cuando el agua arrasó con gran parte de las pasarelas y rampas de acceso del circuito turístico.
Ante esta situación, Vida Silvestre propuso "dar seguimiento y solicitar el cumplimiento del Código Forestal brasileño y la Ley de Deforestación Cero en Paraguay, además de desestimar la construcción de más represas", sobre los ríos mencionados.

El río baja
Según estimaciones del Sistema Nacional de Emergencias (Sinae), la crecida de las aguas del río comenzaría a registrarse a mediados de la semana de manera importante aunque en el próximo fin de semana ya se estarían registrando subas en la cota.
El director del Sistema Nacional de Emergencias, Diego Cánepa, dijo ayer en conferencia de prensa que unas 19 personas ya se han autoevacuado en el Norte del país y advirtió que “unas 3.600 personas deberían salir de sus hogares”.
Para el Sinae, el área que más sentirá las consecuencias de las crecidas y de inminentes precipitaciones fuertes será el Norte y particularmente los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú, Tacuarembó, Rivera, Cerro Largo y Treinta y Tres.
Está previsto que las condiciones del tiempo para nuestro país desmejoren a partir de mañana 4 de julio y se mantengan durante el fin de semana. Se espera que durante el 5 de julio ocurran algunas tormentas fuertes, con precipitaciones abundantes y puntualmente copiosas, superiores incluso a los 100 milímetros en 24 horas.También podrían registrarse algunas rachas de viento fuerte. Para el 6 de julio persistirían las lluvias durante la madrugada y la mañana, con mejora en el transcurso del día, señalan los pronósticos atmosféricos.
Cánepa aseguró que en la ciudad de Bella Unión, Artigas, las aguas del río Uruguay ya alcanzan los 6,37 metros y advirtió que a partir de los seis metros y medio se superaría la cota de seguridad. No sería extraño, según los datos del Sinae, que el domingo el río alcance una altura de 10 metros.
En Salto, el río se ubica en los 10 metros y allí la cota de seguridad es de 12 metros. Mientras en Paysandú, las aguas alcanzan los 5 metros. La cota de seguridad a esa altura del río Uruguay es de 5,70 metros.
Los desplazamientos de personas previstos por el Sinae alcanzarían a 3.000 personas, de las cuales unas 1.500 serían evacuadas. Para su atención, se instalaron 19 carpas en lugares estratégicos de la ciudad. La cota del río en Paysandú está en 4,70 metros, mientras que la cota de seguridad es de 5,50 metros.
El funcionario destacó que todos los mecanismos de alerta del Sinae se encuentran a punto y que se está en permanente comunicación de datos e informes con las administraciones municipales. El origen de esta crecida del río Uruguay está originado por las intensas precipitaciones que se registraron en el alto Uruguay.
En Paraguay y en el norte argentino aumentaron el caudal de las aguas del río activando a los comités departamentales de los departamentos de Artigas, Salto y Paysandú, fundamentalmente, que ajustaron los planes de contingencia y coordinaciones institucionales en materia de alimentos, realojos y seguridad. Mantenerse informado sobre pronósticos; adoptar medidas con las personas más vulnerables como niños, personas adultas mayores, discapacitados y enfermos; revisar el estado de cunetas y desagües; retirar del exterior de la vivienda aquellos objetos que puedan ser arrastrados por el agua y el viento; mantener a los animales domésticos protegidos; evitar la circulación de personas y vehículos y tener acopio de alimentos y un bolso de Emergencia son algunas de las recomendaciones del Sinae.
Prevención
A partir de la repetición de fenómenos climáticos adversos registrados en Uruguay hace dos años, el Sinae aceitó los mecanismos preventivos y estructuró un protocolo de acción para evitar daños irreversibles en la población afectada.





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